Volví, después de mucho tiempo... la vida da miles de vueltas, terminé la carrera y me titulé, ahora estoy buscando trabajo jajaja de alguna manera no había podido sentarme y agarrar mi compu para nada que no fuera estudiar y para después de esas rachas ya lo último que quería era agarrar la compu, de modo que anduve como ermitaña; ahora que ya terminé y tengo tiempo libre dejaré que mi instinto aflore, así que me arremangué, me dí de zapes a mí misma y ahora, a las 3 de la mañana, me puse a hacer guía de trama y escribir, no dejaré esta cosa sin terminar, lo he decidido, aunque con lo que tengo pensado posiblemente les dará un patatus a algunas personas jajajaja no quiero hacerla más de drama, les dejo algo así como el fin de la primera temporada (?)
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10. Adaptándonos... o casi
Después de aquella experiencia nocturna, las visitas de Kevin a Eddward se volvieron más frecuentes, fuera porque el primero no tenía demasiadas cosas que hacer o porque encontraba el molestar al otro una actividad muchísimo más divertida, o porque el segundo no había desarrollado aún la habilidad de decir que no o porque encontraba levemente reconfortante el pasar su tiempo con el mayor. Las cosas se habían dado bastante bien entre ambos, gracias a que el menor era muy curioso y se entretenía aprendiendo sinceramente de las actividades que el otro disfrutaba, y a que Kevin era demasiado terco como para dejarlo tranquilo después de declararlo su nuevo pasatiempo oficial.
En la escuela las cosas también habían evolucionado, al punto de que era común verlos a ambos saliendo de clase juntos (al menos de las que compartían) e incluso en la cafetería; no hace falta mencionar que un gran número de comentarios y de rumores se alzaron por ello, pero no prestaban atención… bueno, al menos Kevin no lo hacía, porque la naturaleza preocupona del otro hacía inevitable la angustia por la climática social.
-Pero, Kevin, ¿acaso no notas las miradas suspicaces que nos dirigen esos chicos de allá? –preguntó el moreno una ocasión, en la cafetería.
-Nah…
-Y el equipo de baloncesto no ha dejado de mirarnos y de reírse… si estuviéramos más cerca, creo que podríamos escuchar sus burlas…
-Nah…
Los días transcurrían así, entre la tranquilidad y la preocupación de uno y otro, fomentando una amistad algo rara pero con seguridad, firme, y eso era mucho más de lo que cualquiera de ellos dos hubiera tenido en varios años. Hablando del pasado, en todo esto había dos personajes que se limitaban a observar cómo se iba forjando exteriormente esa relación entre ellos: Ed y Eddy.
Eddy se había convertido en lo que tanto había deseado desde su infancia, en un estafador, o algo parecido, ya que era un gran chantajista que siempre conseguía lo que quería por medios limpios o sucios, su reputación no era ni buena ni mala, sin embargo la gente prefería mantenerse alejada de él, por seguridad. Ed había crecido unos buenos centímetros y su musculatura había incrementado sustanciosamente, nadie sabía cómo, pero Eddy siempre afirmaba que era para compensar el hecho de que no era muy inteligente.
-Verás, Ed, todos en este mundo tenemos algo que nos caracteriza, algunos son muy inteligentes, otros son muy guapos, otros son fortachones como tú… -solía decir, cruzando un brazo por la espalda del otro para apegarlo, y después agregaba después de analizarse las uñas un poco.- somos muy pocos los que somos suficientemente afortunados para ser guapos, fuertes e inteligentes al mismo tiempo, pero no puedo evitarlo, en realidad, nadie puede evitarlo, es sólo que las cosas así son y pues… acostumbrarnos a vivir con eso…
Aquél punto de vista podía ser bastante correcto e incorrecto dependiendo de aquello a lo que se aplicara; mis queridos lectores podrán estar de acuerdo en que si la misma idea la hubiese aplicado a Doble D al momento de toparse con su "sospecha de inclinación", las cosas habrían sido muy diferentes, pero siendo Eddy tan brillante como era no había podido hacer nada más que dejarse llevar y, por eso, arruinar una amistad tan conveniente como la que tenía con el menor.
Entre una cosa y otra, el tiempo seguía pasando y la vida también, sin embargo, toda la calma que se había logrado instaurar de pronto en la vida de nuestros protagonistas pronto iba a venir a deshacerse…
-¡Oye, hermano, cuánto tiempo sin verte!
-Sí, ¿dónde te habías metido? No has cambiado, ¿qué haces ahora? ¿Estudias?
-Otra vez Edgar a las andadas, ¿no es así?
Edgar no llevaba mucho tiempo en la ciudad, por fin estaba terminando la universidad y entre el lapso que tenía para hacer su tesis había podido volver a casa con su familia, hacía mucho que no veía a su pequeño hermano, Eddy, así que había ido a hacerle una visita a la preparatoria, esperándolo a la salida sobre el capó de su auto convertible.
No era muy tarde, de hecho era la hora correcta y se habría podido encontrar con su hermano de no ser porque aquél día el dúo dinámico se había fugado de la escuela para ir a perder el tiempo en alguna parte, así que a la salida sólo vio un rostro conocido, un chico delgado vestido de negro y naranja con un gorro difícil de olvidar caminaba por la acera cargando un par de libros contra el pecho.
-Tú… eres… ¿Doble D, no es cierto? –dijo, retirándose los lentes de sol cuando lo tuvo cerca.
El menor no se había dado cuenta de que él estaba allí, habían pasado ya varios años de la última vez que lo había visto, poco antes de que finalmente se deshiciera la amistad que tenía con los dos Ed, precisamente por las reacciones que le causaba aquél individuo y que estaba recordando en ese momento; al mirarlo sintió una corriente eléctrica recorrer todo su cuerpo, dejó caer los libros y se sonrojó mucho.
-E-e… E-e… Ed… gar… -se agachó para recoger rápidamente el fruto de su torpeza y pronto descubrió que había empezado a temblar de los nervios.- b-b-buenas t-tardes… ¿Q-qué… q-qué haces aquí? –se sentía como un tonto pero no podía evitar soñar con la idea de que quizás lo había ido a ver a él.
-Vine a buscar a mi hermano… ¿no lo has visto? –con una mirada lo recorrió de pies a cabeza, había crecido muy bien, se veía delgado pero no flaco, sencillamente delicado, su rostro era muy fino y sus labios muy rosas, sin duda algo que valdría la pena ver desnudo, pensó muy para sus adentros, tras evaluar su fisonomía.- has crecido… recuerdo cuando me llegabas a los codos apenas…
-Ah… eh… s-sí… crecí… un poco… -una sonrisa estaba atorada en sus labios, y se avergonzaba por ello, sabía que no era forma de reaccionar ante un viejo conocido por quien se suponía no guardaba ningún tipo de sentimiento.- E-Eddy y Ed no vinieron a la escuela hoy, no sé dónde puedan estar…
Edgar se separó del auto y caminó hacia él, acortando la distancia para verlo bien de cerca, nunca había notado que sus ojos fueran de un color tan lindo, parecía que con la edad todo se había acomodado generosamente. Estiró una mano y acarició su mejilla para retirar una pestaña. Eddward se paralizó ante su toque y desvió la mirada.
-Así que no vinieron, ¿eh?... rayos, y yo que hasta me molesté en venir aquí… estoy en la ciudad de vuelta, ¿sabes? Ya terminé la universidad y tengo tiempo antes de conseguir un trabajo así que me quedaré algunos meses… tal vez podamos vernos, ¿te gustaría? Ya sabes, para recordar viejos tiempos…
Por alguna razón, hormonas, probablemente, su cerebro parecía apagarse cuando estaba cerca de Edgar y a pesar de saberlo, el menor no podía aliviar su deseo de estar cerca, era como si miles de mariposas revolotearan en su estómago y se sentía tan bien que era inevitable, se volvía el más tonto de los tontos. Sabía que no había "viejos tiempos" que recordar con él, que solamente se habían visto contadas ocasiones en su existencia pero todas y cada una para él habían marcado una etapa y una parte de su vida que había llegado a aceptar, él, la razón de que descubriera lo que le gustaba, le estaba invitando a verlo de nuevo y no había forma de rechazar esa oferta por más falsa que fuera.
-S-sí… s-s-sí está bien por ti… e-está bien por mí…
-Bien… -sonrió y volvió a separarse.- vendré el martes por ti a la salida e iremos por un helado, ¿te parece?
-Por un… helado… -asintió y se acomodó un mechón de cabello tras la oreja; en su sonrisa se veía la leve separación de sus dientes, haciéndolo lucir tierno.
-Hasta entonces…
-¿Qué haces ahí parado, Doble Tonto?
Justo a tiempo para ver el parachoques del convertible desaparecer por la calle llegó Kevin con el casco extra en la mano, tendiéndoselo a su ya casi amigo, sacándolo de su ensoñación.
-¿Eh? –Los libros volvieron a caérsele pero esta vez por la sorpresa, estaba tan ensimismado en su burbuja que no se había dado cuenta de que la motocicleta había parado justo detrás de él con el sonido del motor y todo.- ay, otra vez…
-¿Qué ocurre? ¿No me oíste llegar? Te dije que te veía en el paradero a la salida, ¿recuerdas? ¿Qué haces aquí?
-M-me encontré con alguien…
-¿Tú? ¿Con alguien? ¿Socializando? O sea, ¿intercambiar información verbal con otro ser humano? ¿Quién eres? –se burló de él pero al mismo tiempo le ayudaba a recoger sus libros y subir a la parte trasera de la moto.
-Un viejo amigo… era el hermano de Eddy…
-¿Qué no estaba en la universidad? –arrancó y tomó la calle para comenzar el recorrido de vuelta a casa del menor, a velocidad tranquila.
-Ya terminó, volvió a casa mientras se gradúa… -se abrazó a Kevin, había llegado a convivir con él lo suficiente como para saber que si no se agarraba bien podría terminar con algo roto en algún arrancón impulsivo.
-¿Y qué quería aquí?
-Vino a buscar a Eddy…
-Pero hoy no vino
-Eso le dije…
La conversación siguió su curso, llegaron a casa y tomaron el té favorito del anfitrión mientras hacían la tarea, o mejor dicho, el moreno hacía la tarea y Kevin jugaba con lo que fuera que encontrara. Aquél día era jueves, así que después de que el pelirrojo se despidiese Doble D apuntó en su calendario "Martes, helado" y dibujó un corazón al lado, tendría que encontrar una excusa para poder estar solo y asistir a su cita, ¿cómo haría para librarse de Kevin?
-No, no… -se reclamó.- no se trata de "librarme" de él, no es como si fuera una carga para mí, sencillamente digamos que a veces uno necesita despejarse y hablar con otras personas… rayos, ponerlo así lo hace sonar como si tuviéramos una relación, no es como que la tengamos, ¿no? Bueno, sí, una relación de amistad… ah… -hundió su rostro en la almohada y se convenció de que aquello era algo que tendría que pensar otro día ya que por el momento se enfocaría en descansar, iría a la escuela y tendría una vida normal como lo había hecho hasta el momento, sin alteraciones ni nada. Sorprendentemente gracias a su convivencia con el mayor había logrado cambiar un poco, era más alegre y ligeramente más sociable y amistoso, se sentía menos angustiado y un poco más feliz, ahora volver a casa no era sólo un "volver al lugar donde estoy solo y es como si no existiera"; antes de dormir pensó en sus padres y en la última vez que los había visto, pensó en Edgar y en lo nervioso pero ansioso que estaba de que llegar el martes, y justo antes de cerrar los ojos para dejarse llevar por Morfeo pensó en Kevin y sonrió.
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Tengo planes marcianos para los protagonistas, igual y soy demasiado rara en mis tramas pero no me gusta que las cosas sean todas rosas porque la vida no lo es, así que pronto, muy pronto, las cosas darán un giro de 180°, ¡esperénlo!
Y ya sé que me van a matar por el retraso, también por eso me daba miedo asomarme jajajajaja creo que necesito a alguien que me de zapes, ¿alguien se apunta? Pueden mandarme MP y les paso mis datos jajajaja los quiero mucho, gracias por leerme 3
