Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen.
Historia: Mi vida, mi sueño y mi perdida.
Personajes:
Principales: Saga, Kanon, Milo y Aioros.
Secundarios: Shura, Aioria, Julian Solo y otros.
Genero: Tragedy/family
Capitulo: 2/?
Always with you (Siempre contigo)
Kanon atravesó la reja de hierro que marcaba el comienzo del parque para perros de la ciudad, Sea (su perro mestizo) caminaba a su lado sin necesidad de usar la correa que su amo tenia en enrollada en la mano izquierda. Era rutinario que todos los domingos después de almorzar fueran al parque, por lo tanto ya tenia a sus conocidos en ese lugar. Personas a las que saludaba con la mano o se detenía a hablar con respecto a los perros.
Se detuvo en uno de los prados y saco una pelota de goma de la mochila que tenia a su espalda. Apenas la vio, Sea comenzó a dar vueltas como loco sobre sus patas traseras y ladrar con emoción.
-Sentado.-El animal se sentó y comenzó a mover su rabo de con impaciencia.- ¿Listo Sea?-Lanzo la pelota con fuerza y su perro inmediatamente fue corriendo tras esta mucho antes de que cayera al suelo.
Había encontrado a Sea, y sus hermanos, dentro de una caja cuando volvía de la universidad hacia casi ocho años ya, se apiadó de los pobres cachorrillos y los llevo a su departamento. Desde ahí comenzó a consultar con amigos y conocidos quien quería un cachorro... Sus amigos adoptaron a los cinco cachorros y el sexto (Sea) era el que al parecer no quería saber nada con irse de la casa de quien los había encontrado. Cada vez que alguien parecía dispuesto a llevárselo, Sea comenzaba a llorar y no paraba de hacerlo hasta que Kanon lo tomaba en brazos y lo mecía un poco. Fue Milo quien sugirió que el perro ya había elegido amo... y pensándolo un poco a Kanon le agrado la idea de que alguien fuera a recibirle cuando llegara al solitario lugar.
Según el veterinario, por las características que mostraba el cachorro, era muy poco probable que fuera a ser un animal de gran porte... Grande fue la sorpresa de los dos, cuando el pequeño cachorro de seis meses ya llegaba casi al muslo de su amo. Por Sea fue que cambio de lugar donde vivir, se paso a una casa pequeña y con patio donde su bestial compañía pudiera corretear un poco durante el día y dejara en paz sus muebles y ropa (que dejaba desperdigada en los apuros).
Mirando al perrazo regresar con la pelota, no pudo evitar recordar la vez que llegando de la universidad con sus compañeros de trabajo (tenían que hacer equipo para una materia) se encontró que Sea se había hecho un festín con la ropa interior. Recordaba las burlas de Milo y Aioria que le consultaban de si le seria incomodo ir sin nada bajo el pantalón a la universidad al día siguiente. También recordaba las bromas de "menos mal que no tienes novia"... En cierta forma Sea seria responsable, en parte, de su ultimo fracaso amoroso. La chica le había dicho que si no se desasía del "perro pulgoso rompe carteras" se acababa la relación... Ya llevaba casi dos años soltero.
-Disculpa...-Kanon alzo la vista, al sentir el contacto en su hombro, dejo de acariciar las cabezota de su perro (al que le estaba hablando como si fuera un bebe) y miro al hombre que se le había acercado- No viste un Collie con pañuelo azul, collar y correa de color negro.
-Eh...-hizo memoria un poco.- No. No estuve mirando... a los demás perros- admitio mientras sujetaba a Sea de su collar- ¿Correa?
-En un descuido se me zafo la correa y se me escapo.-admitio el hombre, que observaba al perro mestizo refregar su hocico en la pierna del joven de ojos esmeralda.
-Mala suerte... Si lo veo lo retengo.-informo Kanon, mientras el sujeto se alejaba de él- A ti no te dejaría ir... ni por que mi vida dependiera de eso...-Informo al animal, mientras volvía a acariciar a su perro con ternura.- ¿Quieres que te la tire de nuevo?-el perro comenzó a ladrar en respuesta a los amagues que le hacia su amo con la pelota.
A la distancia, el hombre miraba a Kanon, se notaba que quería al saco de pulgas llamado Sea.
-Perro estúpido...-gruño, mientras observaba al animal ir tras la pelota que el joven le había arrojado.- No tienes derecho a que él te ame...-dijo mientras se alejaba, solo se había acercado para poder oír la voz de su ser amado. No por que realmente tuviera perro, en realidad odiaba a los canes.
Casa de Kanon, esa misma noche.
Kanon estaba sentado en la mesa del comedor con la computadora frente a él, estaba leyendo un borrador de una nota que preparaba Shura. Sea se acerco trayendo el tarro de agua en la boca.
-¿Otra vez? -pregunto con un tono juguetón- deja de tirar el tarro de agua...-le reprendió mientras se dirigía al fregadero para cargar el plato- Esta vez no la tiraste...-comento al ver que el piso de la cocina estaba seco- eres un camello, no un perro... Solo tu bebes tanta agua al día...-soltó una risa y dejo el plato de agua junto al de la comida.
Habitación de Kanon, varias horas después.
-¡SEA!-el traqueteo de las pesuñas del perro mientras subía corriendo las escaleras no se hizo esperar, al poco tiempo el perro estaba echándose sobre unas cobijas viejas a un costado de la cama de su amo- buen muchacho...-comento Kanon, mientras se terminaba de preparar para dormir- No vuelvas a ladrar de noche-le advirtió mientras se metía en la cama y tomaba el libro que estaba leyendo- si me duermo y no voy a trabajar, tu no comes.-amenazo con una sonrisa tranquila, el perro le dedico una de las típicas miradas de inocencia perruna y se estiro en su lugar.-Duérmete Sea. Y hablo en serio con lo de que te pongas a ladrar...
Los ladridos de Sea, fueron lo que le despertaron por quinta noche consecutiva. Desde el día de los enamorados, por así decirlo, Sea se ponía a ladrar de noche desde la ventana de la habitación de enfrente. Kanon se levanto un poco y prendió la luz, esa habitación era "su despacho", se dijo para si que comenzaría a cerrar la puerta de esa habitación para que Sea no siguiera con esa costumbre hace poco adquirida. Salio al pasillo y de este paso al despacho cubierto de libros y carpetas por todos lados. Prendió la luz y observo a Sea que ladraba al jardín de la casa. Junto a lo recaudado por la venta de su primera casita y la plata que había heredado de sus padres había adquirido su actual morada. Esta poseía un jardín delante y un patio atrás en los cuales Sea podía corretear libremente durante el día.
-Sea... son las cuatro de la mañana...-le dijo mientras lo tomaba del collar y lo apartaba de la ventana- ¿A que le ladras?-descorrió un poco la cortina y observo el jardín cuidado jardín. Había un seto de arbustos y una puerta de madera que separaba la propiedad de la acera. No había nadie ni nada que fuera objetivo de los ladridos de su perro. - Te estas poniendo viejo Sea...-dijo mientras sacaba al perro y cerraba la puerta de ese cuarto.- vamos a dormir... Todavía me quedan dos horas antes de levantarme para ir a trabajar.
Redacción, Oficinas Editoriales, centro de la ciudad.
-¿Sea ladrando?-Milo le miro algo sorprendido mientras arqueaba una ceja, Kanon se estaba sirviendo un poco de café- pero si ese perro no le ladra a nadie... Ni siquiera ataca a las personas.
-Yo sigo rogando que un día te muerda-comento Aioria- con la quijada que tiene...
-¿Para que quieres que mi perro ataque a Milo?-pregunto Kanon, omitiendo el hecho de que si le ordenaba a Sea atacar este lo haría.
-Para ver que tan fuerte muerde-comento encogiéndose de hombros.
-Kanon...-Marin se acerco trayendo una caja- un mensajero dejo esto en recepción y te lo mandan...-el joven abrió la caja y saco un peluche con forma de perro.- Hay que lindo...
-Muy chistosos.-Kanon les miro- ¿cual de los dos fue?
-¿Vos me ves con ganas de gastar plata en peluches?-pregunto Milo- la plata es para la joda y los preservativos.
-Yo no regalo peluches o sino pregúntale a Marin.-comento Aioria.
-Es cierto... más que Leon eres una rata...-comento la chica en tono burlón- en los seis años que somos pareja... me has regalado tres peluches...
-¿Tiene remitente?-pregunto Milo, mientras Kanon sacaba una tarjeta.
Este perrito te sera tan fiel como lo seré yo.
-No, pero me dejo una nota media rara...-comento Kanon mientras le daba la tarjeta a sus amigos.- Es algo extraño...
-Esta escrita de una forma que es difícil decir si el remitente es hombre o mujer.-comento Marin- ¿A quien estas enamorando Kanon?
-A nadie... hace semanas que no salgo.-admitio el joven, mientras metía el perro en la caja- De seguro a Sea le encantaría destrozarlo... - y se deja en paz mi ropa.
-Es un peluche caro...-comento Milo, mientras revisaba la etiqueta que decía el fabricante- Si no lo quieres, dónalo. Es posible que algún niño quiera un peluche... y comprale algún hueso de juguete a ese monstruo.
-Seguramente lo haré...-Kanon lo pensó un poco al mismo tiempo que Shura entraba- Llegas tarde.
-El trafico.-miro el reloj- Oye... solo es un minuto más tarde.
-Es tarde.-comento haciéndose el inflexible- Ahora por eso vas a hacer una nota sobre los orfanatos de la ciudad...
-¿Eso no es trabajo de Marin?-pregunto el periodista de deportes con una expresión de duda.
-Ya se me ocurrió.-Marin aplaudió llamando la atención de todos.- Podemos hacer una colecta para el Orfanato local. Puedo hacer una visita, escribir sobre la infraestructura y las necesidades de los chicos...
-Juegos, colchones, ropa y comida...-Kanon le miro y pensó un poco- no es mala idea... De paso le tiramos una patada al alcalde.
-¿Que la tienes con el alcalde?-pregunto Aioria- siempre el año pasado casi le cuestas la reelección.
-Sencillo-Kanon se encogió de hombros- si promete que cumpla. Dijo que limpiarían la playa y la pondrían en condiciones... Y la playa sigue igual.- Kanon se encargaba de la parte medio ambiente y los problemas locales. Los otros colegas, de distintas editoriales, le decían "el anti rosas"... Cada vez que el alcalde o alguna autoridad local decía alguna cosa de lo bonita de tal cosa, Kanon tenia la sutileza de recordar que las cosas no estaban tal y como lo decían. El alcalde hablaba de la nueva escuela hace poco inaugurada, Kanon esperaba una semanas para publicar una nota sobre el deterioro de las restantes. Todo lo hacia teniendo el buen cuidado de no meterse en exceso en la política y evitar lo máximo posible dejar ver su opinión personal de esa temática.
Casa de Kanon, al mismo tiempo.
Sea estaba en el patio delantero, echado en el pórtico, por lo tanto él opto por entrar por atrás. Abrió la puerta trasera sin mucho problema, la alarma se activo cuando se abrió la puerta y Sea no tardo en comenzar a ladrar. Sin gran problema ingreso la contraseña numérica: 2237 2361. Sonrió al recordar esos números, en realidad querían decir 22:37. Era la hora de nacimiento de su hermano mayor. Había tardado un poco en descubrir el significado de los cuatro números principales, pero lo había hecho al final, y descubrirlo le alegro. Eso quería decir que había una especie de conexión especial entre ellos, solo él podía descubrir un dato tan insignificante para muchos y tan relevante para su amado. Los últimos cuatro, para su momentáneo desagrado era la ubicación alfabética de las letras "S", "E" y "A".
Habitación de Kanon.
Entro a la habitación del hombre y abrió uno de los cajones, cuidadosamente doblada estaba la ropa del objeto de su total amor y devoción. Al mirar hacia un costado vio algo que provoco que sus ojos brillaran momentáneamente. Sobre una silla estaba la bufanda que Kanon había usado la helada tarde del domingo pasado. Era un febrero medianamente frió, por lo tanto era de esperarse que algunas personas llevaran bufanda. La tomo y aspiro el aroma que había en ella, el perfume de Kanon estaba impregnada en ella. Recordaba que la había tocado cuando le llamo la atención la tarde anterior, recordaba la textura de la tela y la contracción del musculo de su enamorado cuando puso su mano en el hombro de este por un momento.
Luego de pasar varios minutos sintiendo el aroma de la prenda, la guardo en su mochila y cerro el cajón que había abierto. De fondo seguía escuchando los ladridos del odioso animal. Salio de la habitación, dejando la puerta como la había encontrado. Antes de salir de la casa, volvió a activar la alarma. La primera vez, había cometido el descuido de no hacerlo.
Esa misma tarde.
-Hey...-Kanon se detuvo a mitad de camino de su estacionamiento y la casa.- Tu perro estuvo ladrando buena parte de la mañana...-le informo la anciana que vivía en la casa de junto.
-¿Sea?-Kanon miro al perro que estaba echado junto a la puerta- Gracias por el aviso... ¿Acaso vino alguien?
-No... yo me asome, le ladraba a la puerta de entrada y parecía querer entrar...-informo la mujer que conocía hacia tres años ya.- por eso me sorprendió y quise avisarle... Como es tan callado, me sorprendió que se pusiera a ladrar.
-Tal vez tenia hambre...-comento Kanon- gracias por avisar...-repitió, mientras se acercaba la pórtico, ahí vio los dos platos de su perro: El de agua y el de comida. Los dos estaban llenos- ¿A que le ladrabas?
Interior de la casa.
Apenas abrio la puerta el perro entro y comenzó a olfatear el suelo, cosa que llamo un poco la atención de su amo mientras desactivada la alarma.
-Sea... Creo que te voy a llevar al veterinario... has estado actuando medio raro...-comento, mientras entraba los tarros de su perro y comenzaba a caminar hacia la cocina.
Redacción, Oficinas Editoriales, centro de la ciudad. A la mañana siguiente.
-Marin...-La chica miro a Kanon- vos que te encargas de las cosas perdidas...-La chica le miro arqueando una ceja- Encontraste la bufanda que me regalo Shura para mi cumpleaños...
-¿Cual? ¿La vieja color azul?
-Si.
-No... ¿Cuando la trajiste?
-¿Ayer?-no recordaba si la habia traído.
-No...-Milo se acerco, había estado escuchando la conversación- Ayer trajiste la pashmina de hombre que te regalo Marin para tu cumpleaños...
-¿Entonces donde la deje?-Kanon se rasca la nuca a modo de duda. Había estado buena parte de la mañana buscándola para ponérsela, pero no la había encontrado.
En otro lugar de la ciudad.
Con cuidado saco la bufanda azul de la bolsa plástica en la que la había metido para que se conservara. Volvió aspirar el perfume que estaba impregnada en ella, sabía que la bufanda se la había regalado uno de los idiotas que trabajaba con en el en la revista. Lo sabia por que lo había oído salir de sus propios labios, de esos hermosos labios que tanto deseaba besar. El joven había dicho que le gustaba por que era "una clásica que siempre esta de moda"... Si lo pensaba cuidadosamente, él chico era amante de lo clásico y lo sencillo. Vestía ropas que nunca pasaban de moda, prendas que le hacían verse bien no importara a que lugar fuera. Tenia varias fotos de él con distintas prendas, solo lamentaba no tener una en la que se hallara con alguna prenda más intima.
En las fotos que aparecía con sus amigos, normalmente tachaba a estos con fibra o los cortaba de la escena y dejaba solo a su enamorado. Se sentía algo decepcionado al ver que había vuelto del trabajo sin su regalo, pensó que tal vez se lo había olvidado en el auto. Pero cuando paso por su casa por la noche, y observo que el auto se hallaba estacionado delante del garaje, se asomo para ver por las ventanas. Su regalo no estaba, eso le enfureció un poco para no decir bastante. Hasta que una parte de su mente le susurro donde seguramente estaba su obsequio:
En el trabajo.
Seguramente su enamorado tenia el peluche junto a los globos, las flores y los chocolates que tal vez aun no había terminado de comer. Deberían de estar en algún rincón de su oficina, donde los pudiera apreciar con total calma todo el tiempo, preguntándose cuando haría acto de presencia la persona que le estaba haciendo saber que le amaba.
Comedor, edificio de la Editorial, centro de la ciudad. A la hora del almuerzo.
-¿Te enteraste que fue de tus flores?
-No.-replico Kanon, ante la pregunta de Aioria.
-El conserje se las llevo a su esposa...-comento Marin, mientras dejaba libre una risita. - Para lago sirvieron...-Kanon embozo una sonrisa, mientras terminaba de comer su ensalada. En eso levanto la vista y observo que estaban dando una noticia del ámbito internacional. En esta estaban informando que un experto de criminologia, de origen griego, estaba como colaborador en una importante investigación en Japón.
-A tu hermano si que le va bien...-comento Aioria- Mira que obtener un doctorado, escribir libros policiales de ficción y aparte ser criminologo de renombre... Eso si que es suerte.
-No Aioria, es talento-le corrigió Kanon.- Saga solo esta siguiendo su sueño, siempre fue de los que le buscaban la quinta pata al gato y se la encontraba.
-Leí el ultimo libro que publico-informo Shura- no podía sacar quien era el asesino...
-Es rebuscado por naturaleza-informo el gemelo, mientras jugaba con el tenedor y la ultima porción de lechuga- Hace más de dos años que esta en Japón... Fue a hacer un máster y termino consiguiendo empleo ahí...
-A ti y a tu hermano la vida les sonríe...
-Supongo...-comento Kanon, antes de engullir la ultima porción de lechuga.- Subo a la oficina, por si me buscan.
Despacho de Kanon, piso n° 16
I LOVE YOU.
I will always be with you.
Kanon miro al peluche con el corazón y el cartel que tenia apoyado.
-Payasos.-gruño, pensando que los chicos le gastaban sin duda una de sus bromas.- Milo... Fue el ultimo en bajar.- "Siempre estaré contigo"... Es una payasada que solo diría él...-comento mientras agarraba el peluche con forma de oso y lo sacaba de su oficina, había tenido 45 minutos de almuerzo bastante placenteros y la broma de su amigo no iba a arruinarlos. Solo que se equivocaba, no era una broma de su mejor amigo.
Continuara.
