Gracias a Dramatic Poetess por sugerirme usar esta palabra

J: jardines

Cuando se compraron la casa, habían buscado un montón para encontrar la perfecta. Y todo porque su novia quería tener un gran jardín para poder plantar flores y cuidar de él. Cuando le preguntó por qué tanto empeño en tener un jardín enorme, ella le contestó, tan tranquila:

-Si no puedo cuidar de un bebé, tendré que cuidar de algo hasta que llegue el momento, ¿no?

Obviando esa respuesta tan inesperada, el bueno de Draco se dedicó a buscar una casa que fuera bien con los caprichos de su novia. Y, al final, todo esfuerzo tiene su recompensa.

Encontró la casa perfecta, grande y especiosa y con un gran jardín trasero y una piscina.

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Ya llevaban un tiempo viviendo en la casa, y todos los sábados después del desayuno Hermione salía al jardín con unos shorts de gimnasia y una amplia camiseta vieja, los cuales no les importaba mancharse. Cogía abono, semillas y una pequeña pala del cobertizo que tenía en el jardín y plantaba bulbos de flores y cuidaba los que ya había plantado. Era su pequeño rincón de la casa, donde podía relajarse haciendo algo que le gustaba.

Una vez, durante la cena, le contó a Draco que le gustaba dedicar una pequeña parte de su tiempo al jardín porque de pequeña solía ayudarle a su madre a cuidar del jardín, y que una vez plantó dos bulbos de tulipanes y, le fascinó tanto verlos crecer, que desde entonces todos los años plantaba todo tipo de flores en el pequeño patio de su casa y observaba como crecían en primavera.

Una mañana Draco salió con ella al jardín a ayudarla. Cogió la regadera y, cuando Hermione terminó de repartir bien el abono en una zona en la que el viento se había llevado gran parte, se puso a regar.

Mientras lo hacía, hecho demasiada agua sin darse cuenta (por estar prestando atención a cierta chica frente a él) sobre unos brotes que estaban saliendo, y Hermione se alarmó. Le gritó que dejara la regadera y se agachó urgentemente a intentar rescatar a los brotes de quién sabe qué manera, recurriendo al final a su varita, aunque ella misma se había prometido usar solo métodos muggles para el jardín.

Se había agachado de una manera tan precipitada que estaba con el culo en pompa y, a causa de tan comprometida postura, su pantalón había subido un poco más de lo debido. Draco, por supuesto, se había dado cuenta. Y al parecer no había sido el único. El baboso hijo adolescente de su vecino estaba jugando al baloncesto en su patio (el cual estaba separado del de ellos dos por una pequeña valla blanca) se había quedado mirando como un pervertido el trasero de su novia. La cara de Draco se puso roja.

-¡Eh, tú! ¡Estúpido adolescente hormonal y pervertido! ¡Es mi novia y probablemente te doble la edad! ¡Para de mirarle eso!

A este punto Hermione ya estaba de pie, con expresión confundida.

-Cariño, ¿qué pasa? ¿Por qué le gritas a Roger? –se giró hacia el chico- ¡Hola Roger!

El chaval le respondió el gesto saludándola con la mano y sonriéndole.

-¡Ni lo saludes! ¡Ese niño te estaba mirando el culo!

-¡¿Qué?! ¡Draco, no digas barbaridades!

-¿Barbaridades? Hermione, nena, la postura en la que te has puesto para intentar socorrer a tus pobres brotes hacía que todos los ojos presentes se fueran a tu bonito culo.

Hermione se sonrojó.

-Supongo que sabes eso porque tú también me estabas mirando el culo. –habló muy bajito.

-Nena, a mí se me permite. Soy tu novio. Además, como que nunca haya visto tu culo. –le sonrió, para luego girarse al chico, que todavía seguía allí- ¡Roger, te tengo calado! ¡Cómo te vuelva a ver mirando a mi novia de la forma en la que se supone que solo la puedo mirar yo, te parto la boca!

El chico se metió en su casa rápidamente y Draco sonrió ampliamente.

-Y ahora, si mi querida novia, me lo permite, vamos a entrar a casa y te voy a quitar todo el barro que tienes después de haberte revolcado en él.

La cogió en brazos y se la llevó al interior de la casa, mientras ella reía.

Nota de la autora: os espero en reviews con vuestra propuesta para la K. Nos leemos