Gracias por los reviews, aquí les dejo la conti, espero que sea de su agrado…
Capítulo Nº 9: Leyenda
¡Supongo que como toda historia, debo empezarla así…
Hace mucho tiempo atrás… cuando la presencia del ser humano era aún muy reciente… cuando eran los dioses y los semi dioses los que caminaban en la tierra y el destino del hombre estaba dictada por las acciones de estos seres… es en este tiempo en que pasaron los hechos que yo relataré…
Gaia la Diosa madre de todo lo conocido, había traído al mundo a su sucesor Amón, al cual le dio poder absoluto sobre el destino de las creaciones más amadas por ella, en especial, la del hombre… Gaia tenía otros hijos e hijas, pero para ella Amón era diferente, según la diosa, este había heredado todos los poderes de ella, y sería él, quien le sucediera al momento en que la diosa decida comenzar con su añorado descanso, aunque esto sólo lo haría una vez que se sienta con plena confianza en que su amado hijo podría con la carga de mantener el equilibrio en el mundo que ella le obsequiaba.
Amón se había unido a Lilith una de sus hermanas, ella poseía una belleza tal, que desde el primer momento lo segó, cumplía hasta su más mínimo capricho, al unirse a ella, los humanos heredaron la belleza y la soberbia, pues Lilith poseía esos atributos… era sin lugar a dudas, su esposa principal, pues además de ella, tenía también concubinas, con Lilith tuvo un hijo, Anubis a quien amaba profundamente, sin embargo, su nacimiento le trajo a los hombres un destino que él no previó, pues Anubis representaba a la muerte, y fue esta la que le obsequió a los humanos… gracias a su nacimiento, el destino de todo humano, era morir…
Gracias, aún a los poderes de Gaia, seguían naciendo en el mundo más humanos, aunque algunos no alcanzaban la edad adulta, pues morían si es que no eran cuidados y protegidos… eso también ocasionaba que Gaia no pudiera aun descansar, debía esperar que su hijo decidiera quien le ofrecería el don de la vida a sus amadas creaciones…
No sabría decir cuanto tiempo transcurrió, pero fueron varios, la casa de Gaia había crecido mucho en ese tiempo… Amón se había vuelto ciertamente mas huraño, pues en todo aquel tiempo su relación con su esposa se había vuelto algo fría, él realmente detestaba lo que los regalos de su esposa le habían hecho a los humanos, estos se habían vuelto seres muy belicosos… y esa actitud ponía muy triste a su amada madre…
Fue entonces que en una ocasión, en la que había decidido simplemente vagar por su mundo para pensar en su próxima acción, que los vio… dos criaturas tan parecidas y hermosas que no pudo evitar quedar absolutamente prendado de ellas… vio a una de sus hermanas entonces con ellos, y la recordó, como aquella que había decidido unir su destino a un simple humano mortal… aquellas criaturas debían ser el fruto de su unión…
La propia Gaia había intervenido en la pedida de mano… Amón había sido muy claro, deseaba a ambas criaturas, y por primera vez su madre notó en el aura de su hijo, el egoísmo… sabía a la perfección que una de las criaturas, que eran gemelas, era un niño… la otra era una niña… pero como poseían tal belleza, no deseo que ninguna de ellas estuviera con ningún ser que no fuera él… por lo que, en la estación de primavera, Amón le regaló al hombre, la maravillosa emoción del Amor, pues era eso lo que sentía al unir su destino con Isis, su nueva reina y Osiris, su príncipe.
Tanto Isis como Osiris poseían una larga cabellera celeste y una piel muy blanca y delicada, que contrastaba con la piel morena de Amón y su cabellera dorada… ambos jóvenes se sentían un poco intimidados en los dominios de su actual esposo… aunque los regalos que este les hacía, rápidamente se ganaron el corazón de Isis… aunque, no tanto así el de Osiris, que más que nada añoraba volver a su hogar.
¡Hermano… deberías ser mas amable con Amón… a penas le hablas… podría enfadarse! – Isis hablaba dulcemente a su gemelo, notaba la melancolía en esos ojos tan verdes como los campos en los que habían crecido…
¡Lo siento… no puedo evitarlo, quiero irme! – susurró el menor sin voltear a ver a su gemela…
¡Vamos, ha sido muy complaciente, incluso… unió el destino de los hombres a tu destino, así como el mío al de las mujeres… hermano, eso quiere decir que tu felicidad será la de ellos… no te pongas triste, o así estarán ellos también! – acotaba la joven mirando de reojo a Lilith que pasaba en ese mismo momento dirigiéndole a ambos una mirada del más profundo desprecio…
Osiris también le dirigió la mirada, pero fue sin disimulo alguno… aquella mujer le parecía sumamente hermosa, y a la vez, muy peligrosa.
¡Esta noche… él desea que tú compartas su lecho… sé que desea hablarte, intenta ser amable… solo desea hablarte, no pretende nada más! – acotó rápidamente eso último la mujer al ver la expresión de miedo en su hermano.
¡Hablar… y si no me queda de otra…!
¡Hermano!
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¡Me alegra que hayas accedido a venir… ven, acércate! – Amón extendía su mano hacia el joven, notó la mirada fría en él, y su intento de rebeldía tampoco le pasó desapercibida… - ¡Prefieres que te obligue a venir!
¡No… que es lo que quiere, mi señor! – el joven se acercó lentamente al mayor, subió al lecho y se quedó frente al dios aun con una expresión fría…
¡Sólo disfrutar de tu compañía… se que estas triste, y eso no lo tolero… si deseas puedes visitar a tu familia cuando gustes… pero… regálame por favor, una sonrisa! – hablo el mayor acariciando el joven rostro…
Una leve sonrisa se dibujo en el rostro del peli celeste, y desde ese momento comenzó a llevarse mejor con el dios… pero su relación era más de amistad que de otra cosa…
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Con paso de los meses, la ansiedad de Amón por tener descendencia aumentó… y a pesar que Isis era una joven muy sana, no lograba quedar en cinta… eso había logrado que su esposo, se empezara a distanciar un poco de ella, y más, después de la acusación de Lilith de que ella consumía unas moras que evitaban que quedase embarazada… y a pesar de que la joven lo negó, y Amón dijo haberle creído, había entre los dos un aire de desconfianza… sin embargo, ella no dejaba de ser la favorita del dios.
Por su parte, Osiris, solía tener largas conversaciones con Amón… y aunque eso no lo sabía su esposo, el joven había empezado a mantener una relación de amistad con Anubis… es más, todo parecía indicar, que ambos estaban enamorándose, en especial el mas joven. Esa novedad llegó a oídos de Amón, que a pesar de tratarse de Anubis, su hijo, se sintió molesto y muy celoso… por lo que…
¡¿Y por qué?! – preguntaba un peli celeste con los puños cerrados y mirando al suelo…
¡Por que es mi deseo… quiero sentir tu compañía en mi lecho todas las noches! – hablo firme el dios, dando por terminada la discusión…
Isis había presenciado todo, miro con pena al menor, pues ella ya sabía de los nacientes sentimientos de su gemelo, más no estaba de acuerdo con ellos… aunque la decisión de su esposo, le causaba cierto disgusto, pues una cosa había cambiado en ella en aquel tiempo, y es que no le gustaba compartir la atención de nadie, ni siquiera con su hermano… y ahora, sería relegada a su cuarto, mientras su menor compartía el lecho con Amón.
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Fue así que cada noche llevaba a Osiris hacia las habitaciones de su esposo… aunque noche tras noche… simplemente el mayor, encontrara gusto, acurrucando entre sus brazos al menor de su amada esposa… y aunque en un comienzo esa situación desagradara de sobre manera al peli celeste, fue acostumbrándose a ese calor, es más, lo fue añorando…
Aquellos sentimientos nuevos que el menor empezaba a embargar no pasaron desapercibidos a Gaia, quien encontraba en las características del más joven, algunos que le gustaría heredaran sus hijos de la tierra, y que sabía que les faltaban… la diosa estimaba a Isis, pero el que aún no fuera capaz de concebir estaba haciendo mella en los humanos, pues desde que su hijo la nombro como representante de la mujer… las mujeres de la tierra aun no habían podido concebir tampoco, y ni ella con todo su poder estaba logrando que lo hicieran.
Lilith había intentado por todos los medios, que Osiris no dejara atrás su amistad con Anubis, su deseo, que su hijo lograra hacer que el joven semi Dios, rompiera con Amón, con eso, y con la falta de descendientes por parte de Isis, ella lograría ocupar nuevamente el puesto de la principal para Amón… pero sus planes, en relación a los jóvenes se trunco, cuando el Dios comprometió a Anubis con una de sus hijas… Nefari…
¿Y no te pone triste?… ¡a ti te gusta… y él simplemente debe cumplir con la voluntad de su padre! – Isis miraba fríamente a su hermano, ella había visto un brillo diferente en los ojos del menor… un brillo que nunca antes le había conocido…
¡Me pone triste, no lo niego… pero…! – murmuró el joven, recordando lo agradable que era despertar en aquellos poderosos brazos… - ¡No puedo hacer nada… Amón es mi esposo, así como lo es el tuyo!
¡Te rindes rápido! – empezó a decir la mujer, pero los gritos de Amón la desconcertaron, no solo a ella, a Osiris también… el dios se acercó a ambos, y tomó a su esposo del brazo llevándosela casi a rastras…
¿CÓMO PUDISTE?... ¡YO CONFIÉ EN TI! – rugió el soberano arrojando a la joven en la entrada de su palacio - ¡LARGATE… SI TU DESEO ES NO DARME HIJOS, PUES PUEDES LARGARTE… YO HE DE MALDECIR A TODA MUJER HUMANA POR TU CULPA… NINGUNA DARÁ A LUZ NUNCA MÁS, ASÍ ESO SER EL FIN DE ESA RAZA!
¡Hermana! – Osiris intentó acercarse a su hermana, quien en ese momento rogaba y lloraba desconsoladamente… - ¡Amón… dígame, ¿qué significa esto?!
¡Pregúntale a tu hermana! – el rubio simplemente se volteó y se marcho… Gaia había seguido a su hijo y presenció todo el hecho, vio las amargas lágrimas de la joven y su insistencia en ser inocente… ella la ayudo, junto con Osiris, a levantarse y la llevó a su cuarto.
¡Maldijo a las mujeres… eso será el fin de la raza humana! – susurró el joven con lágrimas en los ojos…
¡Esto debe ser obra de Lilith…! – susurró Gaia, miró a los gemelos… les sonrió… - ¡Es mejor que descanses Isis… y tú Osiris, ven, debemos hablar a solas!
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Llevaba unos minutos esperando una respuesta de Amón, este luego de escucharle permaneció muy callado, mirando fijamente al menor…
¿Lo que yo desee? – dijo al fin, acercándose al joven y rodeándole lentamente…
¡Uhmm… si! – susurró Osiris con todos los colores pintados en el rostro…
¡Entonces… entrégate a mí… y perdonaré a tu hermana… hasta le daré otra oportunidad, ya que dices que ella no sabía que hacían esas moras! – hablaba melosa y a la vez ladinamente, colocándose a las espaldas del mas joven…
Lentamente el menor se fue volteando para enfrentar la mirada del mayor, le dio algo de miedo, pues la encontró muy fría… sin embargo, sin parpadear siguiera, asintió con la cabeza… lo que le saco una sonrisa un tanto maliciosa al rubio, quien de un solo movimiento lo lanzó al lecho, colocándose sobre su cuerpo…
Acaricio sus formas delicadamente, luego, se acercó a sus labios, y los beso con suavidad, más rápidamente fue subiendo en intensidad, Amón no lo admitía, pero deseaba eso desde que lo conoció, desde que se presentara en su habitación aquella primera vez, desde ese momento deseaba hacerle suyo, por lo que no tardó mucho en despojarle de sus prensar, besaba con deseo su cuello, su pecho… y esas acciones habían logrado que el menor comenzara a gemir despacio… aunque recién estaba empezando… esa noche, él le regalaría a la humanidad un ultimo recurso de salvación…
¡Ahhhh… ahmmmm! – Osiris sentía que su corazón le estallaría, las sensaciones que el mayor le estaba haciendo sentir superaban cualquier idea que su hubiere formado al respecto… - ¡Ahhh!
Había pensado en un inicio ser brusco con él, en represaría a Isis, pero cuando lo vio pidiendo por ella, y diciéndole que haría cualquier cosa para conseguir el indulto para su hermana, no pudo evitar cambiar de opinión… y más al ver aquel adorable sonrojo en su rostro, y al escuchar aquellos gemidos que tanto le incitaban a continuar…
¡Eres mío! – susurró al momento de penetrarle, y sacarle un gemido aún mas sonoro…
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¿Uhmmm?... ¡Entonces ellos…! – Shun interrumpía el relato tímidamente, sus mejillas estaban realmente sonrosadas, Shura lo notó y río, entonces se percató de la presencia de su amigo, y del peli turquesa…
¡Así es, pequeño! – dijo con una sonrisa calmada, el peli oscuro.
¡La verdad, amigo… Buda nos contaba esa historia de una manera mas…! – comento Shaka instando a Afrodita a tomar asiento a lado de Shun en el sofá…
¡De una manera más infantil… jajajaja pues la historia original es esta, por lo menos es lo que dicen las leyendas de nuestro pueblo… y es exactamente eso, lo que le estoy relatando a tu esposo… así que no intervengas! - comento divertido Shura, dirigiéndole una penetrante mirada al amigo de Shun.
¡Lo siento… continúa, por favor… parece que te haz ganado la atención de Shun! - Shaka también tomó asiento, y Shura simplemente continuó con su relato
¡Me había quedado… claro, pues sí Shun, esa noche Amón y Osiris consumaron su matrimonio…
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El nuevo día, encontró a Amón con su joven consorte entre sus brazos, este estaba profundamente dormido, el mayor no podía dejar de apreciar la belleza del menor… su suavidad, sólo comparada con la de su hermana… sin embargo, el carácter de este, era mucho más tranquilo, y como lo había descubierto en su primera noche realmente juntos, también era mucho más entregado, pues lo sintió enteramente suyo.
Cuando ambos se levantaron, Osiris supo a la perfección, que jamás podría dejar de amar a Amón, así como sabía que Amón, perdonaría a su hermana por él… el tiempo transcurrió en relativa calma, aunque la nueva situación tenía mas que infeliz a una persona, Lilith aún no se daba por vencida… y aprovecho la buena nueva del embarazo de Isis para seguir lanzando cizaña… y sabía a la perfección cómo lograr sus objetivos… de hecho, ya había puesto en marcha su plan.
¡Pues quien va a darle un hijo, soy yo… así que deberías dejar de entrometerte! – Isis hablaba fríamente a su gemelo, no podía evitarlo, sentía celos, y las palabras que le dijera la primera esposa de Amón, le habían hecho sentirse más insegura… vio la tristeza en los ojos de su gemelo, pero no dejo que eso hiciera cambie su actitud con él…
¡Lo siento! – fueron las únicas palabras de Osiris, antes de retirarse…
Amón no cabía en si de la felicidad, pues hacía tiempo deseaba un hijo de su bella Isis, además que su relación con ella, había vuelto a estabilizarse, por otra cosa, no pasó desapercibido para él, la nueva actitud de la peli celeste con su hermano, al que tenía constantemente vigilado, quizás en parte por el hecho de que su hijo Anubis andaba por ahí, y por otra parte, desde hacía unos días, notaba que este lo rechazaba, cosa que lo enfurecía…
Gaia se sentía por demás inquieta, había notado en el aura de Lilith que algo se traía entre manos, eso sumado a la nueva actitud de Isis con su hermano, le hacían temer lo que podría suceder. Una madrugada sus temores se hicieron realidad…
¿DÓNDE ESTA?… ¡BUSQUENLO Y TRAIGANLO AQUÍ! – Amón había despertado a todo el lugar… y es que luego de que Isis se quedara dormida, decidió ir a visitar en su cuarto a su otra amada joya, al no encontrarla se impacientó, más el recado que este le dejara con el viento, lo enfureció… había huido… se iría a su antiguo hogar, y no deseaba volver…
Por más que lo habían buscado, no habían dado con él… incluso Anubis había ido a buscarlo, obteniendo el mismo resultado… por lo que el estado de ánimo de Amón decayó, y su salud se empezó a ver disminuida… por lo que la humanidad recibió otro regalo de los dioses… la enfermedad, y la peste…
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El tiempo había transcurrido… el embarazo de Isis llegaba a su fin, más una cosa horrible había pasado en el mundo… ella le había dado fertilidad nuevamente a las mujeres, pero la enfermedad se instauró en la pequeña población humana, y la muerte se había llevado hasta a la última mujer… y a pesar que Isis dio a luz a un fuerte varoncito… el destino de los hombres ya estaba marcado por la extinción, y Gaia ya lloraba el destino de sus creaciones…
¡¿Cuánto tardará la muerte en llevarse a todos mis amados hijos?! – susurraba la diosa madre, mirando lejano en las estrellas…
¡Quizás abuela… haya una esperanza… que ni siquiera mi madre previó! – Anubis se acercaba a la mayor… luego de las estrellas miró a la tierra… - ¡Acaso no sientes que incluso a pesar de la enfermedad y mi poder… aún fluye la vida! – el joven, sonrió mirando a su abuela, cuando notó que esta había entendido - ¡Después de todo… mi padre engendra vida!
El destino de los humanos lo atormentaba tanto como el saberse culpable de que el tesoro más grande que le diera su madre a cuidar, él lo había llevado a su desaparición total… aunque… era extraño…
¡Te encontré!
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Isis se sentía también culpable, la verdad era que ella sabía dónde estaba su hermano, y a pesar de saber que él sería la medicina que sacara a su esposo de su tristeza nunca dijo lo que sabía… después cuando aquella ultima mujer había muerto sin poder dar a luz, su sentimiento de culpa, le estaba destruyendo por dentro… no entendía en que momento se había convertido en un ser tan celoso y hasta podría decirse mezquino…
Aunque, ya no lo aguantaba más, tomó en brazos a su niño, y fue en búsqueda de su gemelo… llegó a unas tierras que en sus memorias guardaban un lugar especial… más para encontrar a su gemelo se introdujo en la espesura del bosque… pocos son capaces de ocultarse de un dios… quizás sólo un dios podría… o un semi dios muy astuto… y ese era su hermano…
¡Osiris! – llamó algo temerosa al llegar a unas cuevas…. Su corazón se estrujo al ver dónde se había ido a refugiar su hermano de su falta de afecto… - ¡Hermano mío… estoy aquí, muy arrepentida, suplicando que por favor me des tu perdón, aunque se que no lo merezco!
Nadie respondió a sus palabras… por lo que bajo a su pequeño y decidió acercarse… fue entonces que lo vio… no a su hermano… vio a…
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¿Qué… qué es lo que vio? – Shun no había podido aguantar más en silencio, estaba de rodillas sobre el sofá… con los ojos muy abiertos, y ubicado bien en la orilla del mueble… Afrodita no había dicho nada, más la curiosidad estaba pintada en sus ojos… el único que observaba todo muy divertido era Shaka, que no perdía detalle de las expresiones de su pequeño, se veía tan adorable, que no pudo evitar sonreír…
¡Ya Shura, apiádate de estas dos joyas… diles ya cómo sigue! – acoto el rubio… y ambos jóvenes asintieron con los ojos muy brillosos y soñadores…
¡Esta bien… ahh siii..!... ¡No vio a su hermano… sino a una hermosa criatura de melena bellamente esmeralda!....
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El pequeño miraba dubitativo a la mujer… se levanto y quiso huir, más cuando estaba por hacerlo, la figura corpulenta de un hombre apareció tras suyo, y tomándolo en brazos lo carga…
¡PAPAAA! – su voz era la melodía más sublime que sus oídos pudieron escuchar, era una hermosa niña… - ¡Suélteme…!
¡Tranquila, Solaris… él no te hará ningún daño! – Osiris no pudo evitar sentirse sorprendido de ver a su hermana, su sobrino y su esposo en aquel apartado lugar, y menos de ver a su pequeña hija en brazos del Dios…
¡Solaris es un hermoso nombre, ¿No crees Isis?! – comentó Amón sin voltear a ver a Osiris, la joven simplemente asintió, aunque sus ojos estaban fijos en su hermano, que a pesar de notársele algo cansado, e incluso enfermo, no había perdido ni una pisca de su belleza - ¡Atlantis, ella es tu hermana… cuida de ella… Isis lleva a las criaturas a casa!
La pequeña observó en dirección a Osiris quien asintió, por lo que la menor pareció tranquilizarse… y accedió a irse con Isis y con el hijo de esta… dejando a solas a Amón y Osiris.
¡Huiste! – hablo al fin el mayor… acerándose lentamente al peli celeste, quien no se movió de su lugar y clavaba la mirada al suelo… - ¡Sellaste el destino de los hombres hermosos como tú, vida mía… los haz salvado de la extinción!
El joven parecía temeroso, conocía las explosiones temperamentales de Amón, aunque jamás había sido así con él, huir era algo que le había advertido no hiciera jamás…
¡Sólo si me besas ahora mismo voy a perdonarte! – dijo el mayor, lo que ocasionó que el más joven levantara la mirada, y sin pensarlo se lanzara a sus brazos para besarlo tan apasionado, que parecía que se le iría la vida de no hacerlo…
¡Te amo… te amo! – susurro Osiris cuando los labios del mayor se lo permitieron… después simplemente se dejo llevar por su deseo y el de su esposo…
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Al volver a sus dominios, se hizo una gran fiesta… Gaia se sentía dichosa, pues a pesar de todo lo ocurrido, una luz de esperanza había surgido para el hombre, ella podría descansar al fin… no tardo mucho tiempo para que los seres humanos aumentaran su población, considerando que la peste había desaparecido…
Lilith era la única que se mostraba desdichada, pero después de mantener una larga conversación con Anubis, su hijo, no tuvo más remedio que intentar cambiar un poco, y de esa manera su relación con Amón también mejoró… quizás había influido en su estado de ánimo enterarse que iba a ser abuela…, cosa que lo acercó más a su esposo… Isis al fin estaba en paz con ella misma… veía jugar a su pequeño con la pequeña de su hermano y eso la llenaba de dicha…
Osiris había sanado por completo de su mal, que era simplemente causada por la añoranza… fue así que descubrió que el ansiar la presencia del ser amado, era realmente un peor castigo que la propia muerte, ahora estaba con su amado, y por eso era plenamente feliz…
Con el tiempo, Solaris y Atlantis decidieron bajar junto con los mortales y asentarlos en un lugar específico, pues hasta entonces sólo vagaban por el mundo… Como hermanos que eran escogieron lugares hermanos, muy cercano a la zona en donde habían nacido y crecido Isis y Osiris, el lugar de mayor espesura fue electo por Solaris, mientras que Atlantis escogió aquel en donde abundaba la pradera.
Amón tubo otros hijos, quienes fundaron otras tierras… el hombre aumentó su especie y empezó a habitar aquellas tierras… tanto la mujer como el hombre eran capaces de concebir, sin embargo, el parto en este último era sumamente riesgoso por lo que fue la mujer quien tenía la misión de concebir… aunque, y eso quizás debido a los hechos que se habían sucedido al inicio con Isis y a pesar de ser diseñadas para engendrar, sólo tres de cada diez embarazos llegaba a buen término, debido a eso, jamás se abandonó la posibilidad de que el encargado de mantener el linaje de las familias, y concebir, fuera un hombre…
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¿Uhmmm?... ¡Bien… creo que hasta iría mi historia… Jajajajaja... aunque estoy seguro que tanto mi padre como mi abuelo lo narrarían mejor… pero bueno, más o menos creo que lo hice bien! – acotó el peli oscuro, mirando a su público, sonrió al notar la mirada del peli turquesa, quien al notarse descubierto se sonrojó e inmediatamente apartó la mirada.
¡Pues yo diría que no tienes nada que envidiarles a tu padre y a tu abuelo! – susurró el peli verde muy contento, se levanto del lugar que ocupara, le sonrió al peli oscuro y volteando a ver a su amigo… tengo hambre… ¿Vienes?! – Shun se llevo a Afrodita, después de darle un beso a su esposo, que parecía interesado en permanecer aún ahí con Shura, el menor entendió a la perfección que deseaba hablar con el, por lo que decidió dejarlos solos…
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Esa tarde fue de novedades… Shun se enteró de que el motivo de la visita de su amigo, era para informarle de que su prometido, no sabía cómo, se había enterado de su visita a Solaris por lo que decidió ponerle ya fecha a la boda… y que esta sería en aproximadamente tres meses… también le dijo que su abuelo y Horus habían hablado muy seriamente y que sólo por eso aún podía seguirle visitando, pues esa fue una de las prohibiciones de Julián…
Después de aquello, ambos quedaron algo melancólicos… ninguno se había dado cuenta que sus palabras había sido escuchadas tanto por Shaka como por Shura, y este último parecía realmente estar a punto de cometer alguna estupidez.
¡Esa boda no se realizará! – susurró el peli oscuro a su amigo, quien simplemente suspiró…
¡Shun, Afrodita! – llamó Shaka después de unos minutos… - ¡La cena esta servida… vamos…!
¡Si… ya vamos…! – Shun respondió sin mucho ánimo… la novedad no le había gustado nada… menos el saber de la boda de su amigo, pues eso sólo significaría una cosa… ya no lo volvería a ver si esta se llevaba a cabo…
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Shaka había comentado en la mesa que al día siguiente Shura sería presentado ante el congreso, después de ese comentario volvió a reinar un silencio incomodo, que el peli oscuro se encargo de quitar…
¡Y bien… no me han dicho, que les pareció la historia! – comentó Shura observando a Shun y a Afrodita…
¡Ah… pues a mi me gusto mucho! – Shun había entendido la intensión de su invitado, sonrió dulcemente al comentar - ¡Supongo que esa leyenda trató de explicar las diferentes facetas humanas!
¡Así es… entre otras cosas! – acotó el peli oscuro…
¿Entre otras cosas? – comentó Afrodita…
¡Si… esta leyenda tiene el mismo tiempo que nuestras naciones… aunque no estoy seguro si aquí esa versión haya sido difundida! – acotó el invitado…
¡En algunas festividades típicas aún se comenta… pero, no con tanto énfasis como en Solaris! – mencionó Shaka…
¡Pero lo que si se sigue inculcando en las escuelas fue cómo se superó la gran peste, y cómo fue que la población humana aumentó después de ella! – comentó Dita con tranquilidad tomando un poco de jugo…
¡¿Y cómo explicaron tus tutores que un hombre fuera capaz de engendrar vida?, antes de la gran peste, eso no era de conocimiento! – preguntó mordaz el peli oscuro y Shaka no pudo evitar sonreír ante la expresión del menor…
¡Pues…! – aquello si que lo había descolocado, el peli turquesa se puso rojo de la pena…
¡Jajajaja… pues creo que tanto a Afro como a mí nos enseñaron igual… que fue por cuestión de supervivencia, que cómo la peste había cobrado la vida de la población femenina, y bueno, entonces al verse en peligro la subsistencia de la raza humana, pues paso lo mismo que con la evolución, el cuerpo del hombre se hizo capaz de albergar vida para evitar la extinción! – comentó tranquilamente Shun…
¿Y cómo explican que no todos los hombres tengan ese don? – la sonrisa de Shura se acentuó, pues la expresión de ambos menores era un poema, había hecho la pregunta correcta, aquella que no sabrían responder…
¡Pues… mi mamá me dijo una vez que…debido a mi gran parecido con ella, eso sería posible! – contestó el peli turquesa con seriedad…
¡O sea que te parecías a tu madre! – mencionó mordaz Shura…
¡¿Qué estás tratando de insinuar?! – Afrodita sintió enfado por aquellas palabras y se puso de pie, miró con sumo disgusto a Shura…
¡Que dudo que te parezcas más a esa mujer de lo que te parecías a tu verdadera madre!
¡Shura! – Shaka temía ya un comentario semejante, Shun se puso pálido por lo que estaba sucediendo…
¡¿Cómo se atreve?… no vuelva a sugerir esa idea, me oyó… nunca más! – Afrodita salió en dirección al pasillo, pero Shun no fue tan rápido al seguirlo como lo fue el amigo de su esposo… que antes de que el peli turquesa pudiera salir, ya lo había tomado por el brazo volteándolo para que pudiera verle a los ojos…
¡Tengo la certeza de que tengo razón… te advierto… no dejaré que te cases con nadie que no sea yo! – susurró muy cerca de los labios del menor… - ¡Me oíste… Afrodita de Piscis!
¡Déjame…! – Dita empujo al sabio de Solaris y se retiro a toda prisa diciendo un fugas "hablamos" a Shun…
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¡Lo siento… me dejé llevar! – Shura se sentía muy apenado con Shun, que lo miro con tanta tristeza que le desgarró el corazón…
¡Afro es mi primo… nieto del hermano de mi abuelo! – dijo antes de retirarse a su cuarto…
¡Te pasaste! – Shaka se sentía molesto también, pero en parte comprendía a su amigo… - ¡Pero tranquilo… si reaccionó así, es por que también tiene esa sospecha!
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Esa noche Shun estuvo muy inquieto, dándose por vencido en su idea de dormir, decidió hablar con su esposo…
¡Shaka… si Afro realmente no fuera mi primo… que pasaría! – Shun tenía atravesada esa pregunta en la garganta… le estaba costando mucho pero a la única persona a la que podía preguntárselo en ese momento era al rubio…
¡Shun… pues habría un gran problema… porque a Albafika le robaron su hijo, y tengo casi la certeza… de que Afro es ese niño! – Shaka tenía intensiones de mentir, y de decirle que todo estaría bien, pero lo último que había averiguado y que le había comentado a Shura le obligaron a decir la verdad…
¡Pero… Albafika dijo que murió con su esposa! – murmuró perplejo el peli verde…
¡La verdad… es que el niño sobrevivió y fue robado de la estancia en donde esperaban que Albafika llegara a buscarlo! – comentó Shaka, y los ojos del menor se llenaron de lágrimas… - ¡Ahí le dijeron que había sido todo una confusión… esa estancia pertenece… a la familia de su actual prometido!
¡Pero… no tienen… pruebas! – susurro el peli verde como intentando convencerse a si mismo.
¡Pequeño… lo que te digo es simplemente para que no te tome desprevenido… pero no temas… jamás Albafika te separaría de tu amigo… y cómo mi esposo, lo verías siempre que lo desearas! – Shaka miró al menor quien ya derramaba gruesas lágrimas…
¡El no dejará a su padre ni a su abuelo… y se casará con Julián si es el deseo de ellos… aunque… eso no le haga feliz! – murmuró amargamente el más joven… y fue lo único que preciso escuchar el peli rubio para comprender aquella tristeza…
Entre los brazos de su esposo, Shun al fin pudo conciliar el sueño, las palabras del mayor… "¡Todo estará bien!"… le habían dado sosiego a su alma…
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¡Debo admitir que ese hombre tiene un temperamento fuerte… fue una buena elección que él representara a Solaris! – Horus le hablaba tranquilamente a Shaka quien simplemente le sonrió complacido…
¡Si, lo se… aunque debo admitirle que me sorprendió que su hermano participara de esta sesión! – comentó el rubio sin prestarle mucha importancia…
¡A mi también me sorprendió… jajajaja… y considerando su mal genio, mayor crédito a su amigo Shaka, supo ponerlo en su lugar! – Horus observo a Shura que en ese momento se les acercaba…
¡Creo que he cumplido lo que debía… mañana temprano partiré rumbo a Solaris, para informar a los sabios de los resultados de esta reunión! – habló sereno el peli oscuro…
¡Entonces permítame agasajarlo esta noche en mi casa! – Horus hablaba muy serio al momento de hablarle a Shura, este estuvo a punto de negarse más, después de pensarlo acepto… - ¡Shaka, nos vemos esta noche entonces… si me disculpan!
¿Por qué aceptaste? – susurró el rubio a su amigo…
¡Por que deseo despedirme antes de volver a Solaris!
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Horus había organizado una cena con todos los miembros de su familia, para enfado de Shaka, eso incluía a Hyoga y a Shein, pero intentó comportarse por Shun, que realmente parecía feliz de estar con su gemelo… también habían asistido, como esperaba su amigo, Afrodita, junto a su abuelo, su padre… y su prometido, quien se mostro muy amable con el agasajado, más que no dejaba a solas ni un solo momento al peli turquesa… los únicos miembros que no pertenecían a la familia Dubhe y que estaba esa noche eran desde luego Milo y su padre, Alastor Megrez.
¿Qué sucede Afro?… - Shun preguntaba susurrante al peli turquesa…
¡Necesito aire! – respondió disimulado este…
¡Esta bien!... ¡Julián, cuanto tiempo sin verlo… veo que muy pronto pertenecerá a mi familia! – Shun tomó del brazo al prometido de su primo… y comenzó a hablarle sin parar, el tiempo necesario para que su amigo, saliera a respirar y volviera a ocupar su lugar… - ¡Pues nadie puede negar que además de exitoso, usted es un hombre muy atractivo Julián, mi primo es afortunado por tenerlo!
¡Shun, usted tan adorable como siempre… tenga la certeza que si necesitara mi ayuda, jamás se la negaría… cuando Afrodita pertenezca a mi familia, me encargaré de cuidar de usted también…! – comentó el peli azul, con una serena sonrisa, que Shun devolvió algo cohibido… pues había entendido a la perfección lo que le quisiera dar a entender el mayor…
¡Gracias, pequeño! – susurró el peli turquesa, mirando en dirección a Shein que en ese momento se les iba acercando…
¡Descuida… somos amigos!
¡Shun, ¿podemos hablar?! – Shein se llevó a su hermano, la verdad no tenía deseos de hablarle de nada en particular, sólo quería alejarlo de Afrodita… cuando llevaban un rato solos en el jardín - ¡Hermano… jejejeje… se mueve!
¿Uhmm? – Shun tocó el vientre del mayor, sonrió al sentir como su vientre ya abultado, comenzaba a moverse, no pudo evitar sentir que algo en su interior se encogía, y que sus ojos se sintieran con un inmenso deseo de dejar correr sus lágrimas… - ¡Es hermoso, Shein… el regalo de Osiris…!
¿Osiris? – preguntó un tanto disgustado el gemelo mayor.
¡Olvídalo… solo recordé algo…!
