Capítulo 10.

Escribiendo leyendas de nuestras vidas.

Recordaba la luna, la brisa del mar, lo derrumbado que estaba por dentro, la espina en la garganta y mi imagen en el paraíso de sus pupilas, completamente lamentable. En esta fecha se cumplía el décimo aniversario de aquella aventura en la Isla Jeju, ¿Me atrevía a llamarle aventura? Hoy en día podía carcajearme y referirme a ello con esa palabreja, pues solo era cosa del pasado, pero por aquel tiempo realmente estaba herido y destrozado. Lo recuerdo como si fuera ayer, su sonrisa que me dejó perplejo, su cabello oscuro moviéndose al compás del viento, sus risueños ojos que me decían a gritos lo mucho que disfrutaba el momento. Yo lo observaba y pensaba que quizá podría ser el hombre de su vida, en cambio el ni siquiera me miró, no lo hizo hasta que tuvo los cojones suficientes, en un día como este, hace diez años.

Después de hacerlo en el hospital, tuve un engorroso momento cuando ChangMin se despertó debido mis gemidos y los gruñidos de YooChun. Tuvimos que terminar el encuentro y mi hermano me abandonó en tal ocasión incómoda. Como consecuencia gané una retrospectiva con mi amigo de dos horas, y luego de haber sido sermoneado por mi imprudencia, finalmente fui dado de alta en la tarde.

-Me siento algo extraño contigo- Confesé mientras le daba una cucharada de su flan.

-JaeJoong, solo olvídalo-

-Nos besamos, y ni siquiera puedo mencionar lo otro. Lo siento si yo no puedo borrar mi memoria-

Shim suspiró y se negó al nuevo pedazo de flan que estaba por darle.

-Creí que te referías a lo que pasó contigo y YooChun- Se rió irónicamente. –Esos no fuimos nosotros, fue el alcohol-

-Claro que fuimos nosotros, no vamos a excusarnos en esa tontería, y créeme, que yo lo hago casi siempre-

Mi menor se quedó callado de pronto, y perdió su mirada en el ventanal que daba hacia el exterior. Era como si estuviera pensando duramente acerca de algo, eso me asustó un poco.

-Jae-

-ChangMin, yo soy fácil- Lo interrumpí debido al terror de que dijera algo que no pudiera manejar, y para minimizarlo todo, decidí hacer otra declaración vergonzosa, pero cierta al final de cuentas.

-¿Qué estás diciendo?- De repente parecía exasperado.

-Finjo una y otra vez estar perdido, en no saber elegir entre YunHo y YooChun, y aunque nunca he tenido sexo con YunHo, muero por tenerlo- No quise bajar la mirada a pesar de que estuviera muriendo de pena, pero si iba a hacer las cosas diferentes a partir de ahora, tenía que hacerlo con valentía.

-¿Entonces, a pesar de que amas a YooChun sientes algo por YunHo?-

-Quiero que me cojan-

El descaro a flor de piel. Hasta yo mismo me sorprendía de mi arrebatadora franqueza, y no me gustó como sonaron esas palabras.

-¿Estás oyendo lo que dices? Tú no eres así-

-No, la verdad es que sí lo soy. YooChun me lo ha dicho tantas veces y yo lo negaba con agallas, la verdad es que solo trataba de convencerme, pero es cierto, soy una zorra, y a pesar de que mi hermano me haga y deshaga, acabo teniendo relaciones con él, incluso me arrastró por ello, y aun así no puedo dejar a YunHo- Estar reconociéndolo en voz alta no era fácil para mí, era como descubrir al villano de esta historia simultáneamente, y no era agradable saber que era yo mismo. –Y no voy a compadecerme de mí, como he estado haciendo todo este tiempo, voy a tener que aceptar la clase de persona que soy y enfrentarlo.-

-No estoy de acuerdo contigo JaeJoong, tú no eres quien dices que eres, quieres creerlo, cargar con toda la culpa, pero no debe ser así, no deben haber culpables para lo que estás pasando, lo que están pasando.-

Mi amigo era tan bueno, tan sincero y tan sabio, pero cuando se trata de mí, puedo ver que no piensa racionalmente, porque me defiende aun si tiene que ir en contra sus principios.

-ChangMin- Mencioné su nombre en un suspiro y me acerqué para quitar las pocas vendas que cubrían su mandíbula y los parches de sus mejillas. –Puedes decirme, lo que hace unos instantes no te dejé terminar-

Shim tragó con fuerza y se puso colorado de pronto.

-Jae, ¿Estás seguro?-

-Claro, puedo sobrellevarlo- Sonreí amortiguadoramente y él asintió decidido.

-Yo…- Nunca lo vi tan nervioso, pues gotitas de sudor comenzaron a abundar en su frente y a pesar de que tenía la boca semiabierta, no emitía más palabras. –Yo…-

-Min, está bien- Tomé sus manos entre las mías para brindarle seguridad y les deposité un pequeño beso.

-Me gustas- Vi la seguridad en sus hermosos ojos y guiado por el impulso me acerqué a su rostro.

-Minnie- Mascullé sobre sus labios y no podía despegar mi vista de ellos, eran tentadores y me transportaban al día anterior, y no podía negar lo delicioso que resultó aquel beso, aquella mamada.

-Jae, ¿Estás consciente de lo que haces?-

-Soy un fácil, te dije- Suspiré sobre su boca y él lo hizo también.

Despreocupados e incrédulos, nos comenzamos a besar, sobre la cama, en silencio, como enfermos, con vicio y lasciva, de un modo sucio y lento. Sus húmedos belfos estaban dulces y rojizos, y yo sabía lo que me gustaba, así que sin apartar mi boca de la suya, en un movimiento me senté encima de él con delicadeza, para no lastimar sus heridas, él me tomó de la cintura y yo me restregué contra su cuerpo.

Me aparté el pelo de la frente con la diestra y le lamí la mejilla donde tenía una cortada, después besé su quijada y me entretuve un momento lamiendo el lóbulo de su oreja. Y tan solo por el simple placer de acelerarle el pulso, metí mis manos debajo de su bata y acaricié su abdomen hasta llegar a sus calzoncillos y bajarlos de a poco. ChangMin se estremeció tanto, que trató de retroceder, pero yo le miré con burla y él tuvo que armarse de valor para quedarse ahí y esperar a que continuara.

-¿Qué me dices ahora, Min? ¿No te parece que ahora tú también eres un imprudente? Aún estamos en el hospital- Con una voz suave le dije, mientras acariciaba su miembro ya erecto que latía cubierto por esa tela de algodón. -¿Quieres que te regrese lo que me diste anoche?- Sonreí ante su expresión asombrada, y aún más después de asentimientos repetido.

Me deshice de su bata y su ropa interior y sostuve su pene con una mano y lo coloqué entre mis labios. Ante el primer roce, Shim tembló, vaya, sí que estaba desesperado mi querido amigo. Mientras hacía eso, moví mi boca a lo largo de él, era una caricia suave y provocativa. Quise darle un poco más de erotismo, y le di un mordisco ligero en el glande, ocasionando un satisfactorio gemido en él.

-Que duro lo tienes, Minnie- Hablé entre besos que repartía por su miembro, para después convertirlos en tentadores movimiento de succión, y dejándome guiar por la excitación que yo también estaba sintiendo, comencé a tocar sus muslos y sus nalgas, las pellizque, las masajeé y no pude apartar mis manos de ahí en un buen rato. Entonces introduje por primera vez su lingam , y mientras lo metía y sacaba de mi boca, lo presionaba con mis belfos, y eso le encantó a ChangMin, su expresión no podía ocultarlo, y mucho menos sus dedos encajados en las sábanas.

-Jae- Musitó en un gemido y luego tomó mi cabello con sus dos manos y jaloneó de él para separarme de su órgano.

-Minnie, lo quieres- Dije entre respiraciones y vi como sus intenciones no era acabar con el espectáculo, sino acércame a su cara y apoderarse de mis labios una vez más. Nuestras lenguas luchaban una contra la otra, y de pronto sentí su boca muy profunda, entonces nuestros labios se separaron y solo se mantuvo la ardua guerra de sinhuesos, ocasionando sonidos húmedos y sensualmente provocativos en medio del silencio.

Tuve que detenerme un momento para sonreír y suspirar. Lo estaba disfrutando tanto, no tenía ningún peso encima, ni remordimientos, absolutamente nada, estaba apreciando la oportunidad y quería hacerlo, quería entregarme a ChangMin y no sentirme presionado por nada más.

-Debo continuar con mi trabajo, Min- Dije a su oído en un murmuro y besé su mejilla, la lamí y la mordí.

Él me sonrió complacido y hundió mi cabeza entre sus piernas, me tomó de la parte de atrás del cuello y empezó a acariciarme el cabello mientras yo recorría su miembro con mi lengua, sin ningún espacio sin acariciar. Le froté los testículos contra mis palmas, y luego les di un tirón. Acto seguido hice movimientos fuertes para besar y succionar su falo, me dejé llevar por el deseo y repartí unos cuantos mordiscones reacios, entonces lo metí todo y lo presioné en toda su extensión, y después de un par de segundos lo saqué para poder respirar y ver su rostro de extasiado.

-Jae Hyung- Pronunció con voz ronca. –Quiero cogerte- Declaró con morbo.

Yo me relamí los labios y no contesté, simplemente me incorporé apoyándome en mis brazos que puse cada uno a sus costados y hundí mis labios en su cuello, lo chupé y lo besé, después fui subiendo hasta su quijada y acabé en su boca de nuevo.

-¿Quieres hacerlo realmente?- Susurré dejándole sentir mi caliente aliento y el balbuceó un leve "sí". –Quiero oírlo más fuerte, que me deseas como nadie-

-Joder, te deseo desde el primer día, como no tienes una idea, ya no aguanto más- Me agarró el trasero y lo apretó, luego las piernas, después mi estómago y acabó en mi pecho.

-Desnúdame- Le ordené entre risas y él lo acató de inmediato.

Sus grandes manos se deshicieron de mi playera, de mis jeans, de mis boxers, hasta dejarme totalmente pelado frente a él, y sus orbes se deleitaban con lo que veían.

Inició a regalarme caricias por todo el cuerpo, y yo me dejé caer sobre él, dándole libertad para que deshiciera sus manos en mi culo, en mi espalda, en mi cuello y en mis brazos. Nuestros miembros duros se rozaban entre sí, y él empezó a mover el suyo, haciéndome tiritar del gozo.

-ChangMin- Mencioné claramente y eso lo hizo detenerse, hacer cambiar nuestras posiciones para él quedar encima y mirarme.

-Jae, estoy jodido y no me duele el cuerpo, solo quiero poseerte una y otra vez, quiero follarte, mierda, eres delicioso- Después de la frase me besó con furia, deprisa, sin miedo, como un animal en celo.

Terminé el ósculo y lamí su barbilla haciendo recorrido hasta el cuello, pasando por su pecho y quedarme estancado allí. Él me tomó las manos y las alzó unidas, hizo que desprendiera mi boca de su cuerpo para poder disfrutar el mío, porque me mordisqueó el abdomen, me mordisqueó el cuello, y me mordisqueó los pezones. Joder, me encantó la parte de los pezones, porque bramé como un perro.

-Jódeme ya, jódeme ya- Le supliqué y sonrió malicioso.

-Oh JaeJoong, me vuelves loco- Dijo soltando mis manos y atendiendo rápidamente mi pene, lo masturbó con movimientos rápidos, mientras besaba mi cuerpo y lo chupaba. Sentía que me comía como a un dulce, me dejaba completamente lamido, y eso me prendía más.

-¡Dame duro ya!-

Sin poder resistirlo grité, y él me miró, y tragó duro. Estaba anticipando su desempeño, hasta ahora todo iba perfecto, y quería que me diera hasta adentro y me quebrará los huesos. Solo que no estaba seguro de si se atrevería a convertirse en una bestia salvaje, porque eso era lo que realmente me gustaba.

Yo me puse en posición de perrito y ChangMin me nalgueó divertido.

-Estás guapísimo-

Me soltó para después separar mis nalgas y dar unas lengüetadas en mi cavidad. Se sentía rico, y más cuando escupió dentro, para después seguir lamiendo y succionando.

-No pierdas tiempo y hazlo ya- Volví a exigir harto del jugueteo previo.

En cambio, él metió dos dedos y yo gemí, gemí, y gemí.

-Vamos, Jae, muéstrame ese rostro que ruega- Me giró la cara cuando me tomó del mentón, y viendo mis mejillas sonrojadas, sonrió y la besó. –Hermoso-

Y sin pensarlo más, se puso de rodillas y me penetró despacio, lo metió todo y solté un grito desgarrador, hundí mis puños en el colchón y cerré los ojos que soltaron un par de lágrimas. Adoraba que me dieran duro, que me jodieran con fuerza, y restregué mi culo en él, me moví para sentirlo más y darle la señal para que se moviera, y me hiciera crujir.

Su enhiesto miembro galopaba bajo el roce de mis nalgas, y él comenzó a menearse, yo le ayudaba y gemía, él también lo hacía y sudaba a chorros. Yo me dejé caer y terminé con el contacto, me di la vuelta y abrí las piernas, dándole la invitación una vez más para que me follara. Me levantó las piernas como si fuera un bebé y se encorvó para lamer mi recto una vez más, me metió su lengua y yo mordí mis labios satisfecho. Él se sentó sobre sus pantorrillas y me recorrió hasta él aun con los pies en alto, y se introdujo de nuevo, esta vez más rudo, más feroz, más placentero.

Su deseo era lascivo, como el mío, era una alevosía, y era plácido.

Ardíamos contemplando como caía la noche, al momento en el que él me daba duro, en el que él insertaba hasta al fondo y me hacía gruñir, me hacía llorar, y me hacía gemir.

El desenfreno nos consumía, y volvimos a cambiar de posición. ChangMin se acostó y yo me senté encima, aun con su pene dentro de mí cabalgué sobre él, él sonido era enloquecedor, el cómo chocaban nuestras partes íntimas y el cómo nuestras bocas se perdían en ruidos lujurioso.

-Jae, mmmh, sigue, anda, sigue, me encantas-

Sonreí por sus palabras y me incliné para besarle. Nuestras bocas se unieron en un ávido beso, y comencé a hacer movimiento circulares con mi pelvis, aun cuando seguía unido a sus labios. Él con la fuerza de sus piernas levantaba su trasero y me penetraba más, y más, y yo me movía, y lo enfermaba de placer.

-Mmmmmh, ¿Bailas?- Le pregunté aun sobre su cuerpo, coloqué mis palmas en su pecho y me acosté arriba de él.

-¿Cómo bailamos?- Su voz era bronca y me estremecía.

-Así-

Restregué mi cuerpo desnudo con el suyo, sudoroso y pegajoso. Su pene era un fuego en mi interior, y yo sentía como no tardaría en propagarse esa llama. Con sus manos en mis nalgas, y yo con las mías en sus brazos, nos quedamos pegados unos segundos, tocándonos simplemente, palpando la sensualidad, la pasión, el anhelo. Y después de aumentar el ritmo del tráfico de su falo contra mi abertura, nos besamos una vez más, con más saliva de por medio y más lengua que nunca, incluso el líquido de nuestras bocas se escurría por las comisuras. En medio de la locura, de la vibración y el ajetreo, tuvimos que ahogar nuestros gritos en ese beso sucio, debido al estallido que hubo en mi pozo. ChangMin se corrió espontáneamente dentro de mí, y su flujo impregnó mi canal. Fue asombroso y a pesar de ello, no pudimos dejar de besarnos con demencia. Continuamos durante minutos, y se fue volviendo más guarro el besuqueo. Yo quería seguir, quería que me penetrara la boca con su sinhueso, que me dejara sin respirar y me matara ahí mismo. Y Shim deseaba lo mismo, porque a pesar de que no aguantábamos más, proseguimos, aun cuando nuestros belfos no estaban en el juego, nuestras lenguas se hostigaban, se enredaban, se saboreaban en cuarta dimensión, una vez y otra, y otra, y otra.

-Aún nos queda algo- Mencionó ahogado, luego de estar besándonos como lunáticos.

-Es cierto-

ChangMin me puso debajo otra vez y volvió a masturbar mi pene, movía de arriba abajo con celeridad, después chupó la punta y a lamerlo por el largo, luego a succionarlo, eso sin dejar de acariciarme con su mano en la base. Se mantuvo de tal manera por un periodo de tiempo, después permaneció solo con el masaje de mano, aumentando la velocidad gradualmente.

-Joder Jae, eres precioso- Pronunció de repente después de haber dirigido una mirada fugaz a mi yo jadeante.

-Continúa-

Y lo hizo, me masturbó, me hizo arder, gemir, gritar, y correrme sobre su mano cerrada. El lengüeteó sus dedos y sonriente se colocó a mi lado para besarme la mejilla y pasar uno de sus brazos para abrazarme.

-Fue estupendo-

-Sí, amaría volver a repetirlo- Me puse de lado y acaricié su rostro. –Me gustas también, Min-

-¿Y eso que significa, JaeJoong?-

Solté una risita y me abracé a él con fuerza.

-Significa que te aprecio mucho-

-Pero no lo suficiente-

No respondí a eso, solo me quedé ceñido a su cuello, y él me rodeo la cintura con sus brazos. Nos quedamos así durante más de una hora, una afortunada hora en la que nadie entró a interrumpirnos, y posteriormente me fui del lugar cuando él estaba dormido.

Llegué al hotel donde me quedaba, quería darme una ducha y dormirme un par de horas, y hubiera sido posible, de no ser porque Park YooChun estaba sentado en el borde de la cama, mirándome serio.

-¿Qué haces aquí?- Le cuestioné mientras dejaba mi cartera en la mesita del centro y me sentaba en uno de los sofás.

-Te esperaba, ¿Dónde estabas?-

-Con ChangMin, en el hospital- Vi cómo se ponía de pie y se estiraba.

-Quiero hablar contigo-

-Yo no YooChun, estoy cansado- Le dije sin siquiera mirarle.

-Es importante-

-Pues tendrá que esperar-

Me levanté y quise dirigirme a la bañara, pero me tomó de la muñeca y me empujó contra la cama.

-Te dije que es importante-

-No tengo ganas ahora, acabo de hacerlo con ChangMin-

Mi brutal sinceridad lo tomó por sorpresa, y el hecho de que me haya acostado con mi amigo más, su expresión se congeló por un microsegundo, pero rápido frunció el entrecejo y rió.

-No quiero tener sexo contigo, ¿Si te empujo a la cama significa eso? Vaya, no lo sabía- Tan tranquilo como siempre, sacó su cajetilla de cigarros y tomó uno entre sus dedos.

-No fumes acá, apestarás mi pieza-

-Cállate, llorón-

Y sin hacer caso, lo encendió y dio una calada.

-¿Qué quieres YooChun?-

-¿Por qué lo hiciste con él?- Me preguntó sin más, me miró y se mofó con su par de orbes fríos.

-Me gusta.- Me recosté sobre el colchón y solté un suspiro con una sonrisa. –Ayer me la mamó en el baño y nos besamos, entonces hoy se me declaró y lo hicimos.-

-¿Ahora será tu noviecito él en lugar de YunHo?- Soltó una risotada y dio otra bocanada.

-No, solo tuve relaciones con él-

-¿Qué te pasa, JaeJoong?- Tiró su tabaco a la alfombra y lo pisoteó con rabia.

-Solo tuve sexo con él, así como tengo contigo- Reí con gracia. –Incluso, llegando a Seúl, lo primero que haré será meterme en la cama de YunHo y hacerlo con él, no dudo que será fantástico.-

-¿Te convertirás en una ramera? ¡Bravo!- Me aplaudió y se echó a reír con ironía.

-Vamos YooChun, me acuesto contigo, me besuqueo con YunHo, no es mucha diferencia que ahora quiere experimentar con más personas- Me levanté de un salto y me acerqué hasta un furioso Park que no podía ocultarse más en una careta de mordacidad. –Solo estoy tratando de descubrir si confundía la palabra amor con pasión, placer, con sensualidad-

-¿Ah sí?- Estiró las comisuras de sus labios y tomó mi quijada entre su mano izquierda –Dime entonces, ¿Ya descubriste si era una confusión?-

-¡Oh sí!- Me deshice de su agarre bruscamente y lo empujé. –Creí que solo me gustaba que me follaras tú, pero resulta que eras el único hombre con el que me acostaba, y ahora que ChangMin me cogió, me di cuenta de que solo se trata de eso, me gusta que me jodan, que me jodan duro- Solté una carcajada vacía. –Tenías razón, no te amo, asunto arreglado Chun, si quieres sexo, puedo dártelo, pero no me reservaré solo para ti, tengo personas dispuestas a darme lo que tú me das, incluso más, y ya no seré esa plaga que te molesta, he abierto los ojos por fin.-

Por un momento realmente creí que gritaría y me patearía, o que lloraría, aunque la segunda idea solo fue una fantasía mía. Pero cumpliendo mis reales expectativas, miré como asintió levemente y luego frunció sus labios, finalmente clavó sus ojos en los míos, y me aseguré de que viera la seguridad, la franqueza, la verdad pura, y se lo tragó.

-Vale, me alegro entonces- Me palmeó la mejilla, y se detuvo muy cerca de mí, me vio la boca y luego la nariz, y acabó de nuevo en mis fanales. –Solo déjame decirte algo JaeJoong, el que yo haya hecho esto contigo, no quiere decir que todas las personas allá fuera sean así, solo confirma que yo soy así.- Pegó su moflete al mío y respiró profundo. -No creo en el amor, pero es mi mundo, no el tuyo, ¿Entiendes?-

-¿Por qué me dices esto?-

-Sentí una inquietante necesidad de decirlo- Me besó la mejilla y se alejó. –Algo más, usa condón siempre, las enfermedades de transmisión sexual son cosa seria, ahora más que te iniciarás en el paraíso de lo inmoral-

Me dedicó una infeliz risita y salió de mi habitación.

Vi la imagen de él desapareciendo detrás de la puerta, y el cuadro de pronto se volvió borroso, percibí como mis piernas se debilitaron y tuve que sostenerme de uno de los sillones para no caer. Me fui deslizando poco a poco hasta quedar postrado sobre el mango del asiento.

Un dolor de cabeza me atacó y cuando toqué mis sienes, me percaté de lo húmedo que se encontraba mi rostro. Estaba llorando, joder, estaba llorando sin darme cuenta.

-Mierda- Me limpié con ira las lágrimas, me restregué los dedos en los ojos una y otra vez hasta que me ardieron, y no me importó, estaba encolerizado por mi fragilidad.

Mi celular sonó y rápidamente lo contesté.

-¿Diga?- La voz al otro lado en la línea no logré reconocerla. -¿Quién es?-

-Soy Kim HyungJoong, no sé si me recuerdes-

Me quedé en blanco un instante, pero presurosamente salí del trance y algo desconcertado respondí.

-Claro, el amigo de YooChun-

-¡Exacto!- Exclamó sin darme más información y yo estaba ansioso por saber más.

-¿A qué se debe tu llamada?-

-Me preguntaba si él estaba contigo-

El bufido que salió de mí no fue planeado, pero tenía que admitir que aquella frase solo hizo crecer más mi furia.

-No, no lo sé, ¿Por qué no te comunicas con él? Tiene celular, ¿Sabes?- Estuve a punto de cortarle ahí mismo, pero lo que me dijo a continuación me detuvo.

-No me contesta, ni a mí ni a nadie- Oí un suspiro de su parte. -¿Podrías hacerme un favor y contactarle? Solo quiero saber cómo está-

Por mi mente cruzaban muchas cosas, como el que HyunJoong supiera mi número, pues nunca se lo di, o el hecho de que YooChun no le contestaba.

-¿Qué ha pasado?- Me animé a interrogar.

-Solo asegúrate de que esté bien y házmelo saber- Y me colgó.

Era una putada, primero me hacía preocupar y luego no me decía absolutamente nada. Ese sujeto solo me ocasionaba ganas de vomitar cada vez que hacía notar su presencia. Y maldita sea con Park YooChun, ¿Qué demonios le pasaba?

Sin vacilar me salí de la habitación y golpeé a la puerta de mi hermano, pero no recibí respuesta, entonces volví a hacerlo, sin descansar, como un demente.

-¿Qué haces?- Su voz me hizo temblequear, y me volví para mirarle.

El señor Park estaba a su lado, viéndome de una forma extraña, y él ahí, la misma manera que minutos atrás, no lucía para nada diferente.

-Cre-creí que…- No pude articular más palabras, solo callé y decidí regresar a mi dormitorio.

-JaeJoong- Mi papá me llamó y yo detuve mi caminar. -¿Quieres ir a cenar? Estamos a punto de ir, solo nosotros-

Yo no respondí de inmediato, el lugar se quedó en silencio por un buen rato, y luego de despejar mi mente y recobrar la compostura, me dirigí a ellos sonriente.

-Claro, me encantaría-

YooChun se mantuvo inmutable. Y pasé el resto de la noche con mi familia, porque sí, esos dos hombres podridos eran mi familia, mi padre y mi hermano, y tenía que aceptarlo, y más que eso, vivir con el hecho.

Decidí no hablar acerca de mi escena en el hotel, y de no preguntar al Park menor acerca del asunto con Kim HyunJoong. Por primera vez en la vida quería alejarme de esos problemas que acarreaba mi familia.

La semana en la isla JeJu se me pasó volando, prácticamente estuve todos los días con ChangMin, y no sólo tuvimos nuestras interacciones en la cama, también salimos y conocimos el lugar. Fue maravilloso y no me arrepiento para nada. Pero hay ciertos segundos en las noches en los que despierto y recuerdo aquella apuesta que hicimos de intentar permanecer juntos durante nuestra estancia, lamentablemente o afortunadamente, no tuvimos suerte, y nunca la tendríamos, porque lo que YooChun y yo tuvimos, no fue amor, no fue bueno, y no fue verdadero.

La noche anterior a nuestra partida, regresé un poco tarde debido a que salí a bailar con ChangMin. Con el sacó en una mano y los zapatos en la otra, caminaba por el jardín trasero del hotel, riéndome divertido a causa de la considerable cantidad de alcohol en mi sistema. Y hubiera sido un día perfecto, el desayuno sin compartir con mis parientes, la armoniosa tarde en la piscina, la placentera noche bebiendo y tomando con buen amigo, y claro, el sexo magnífico al final de ella. Habría acabado bien, con un yo renovado, que no se escondía detrás de temores e inseguridades, que se deleitaba con las banalidades de la vida y no pedía más, ni amor, ni aventura, ni aprecio, nada de lo inservible.

-¿Jae?- Pero mi nombre dicho en aquella cuestión lo arruinó todo.

YooChun estaba de pie, junto al sembradío de un círculo de tulipanes, fumándose un tabaco y depositando las cenizas en ellos. Traía su bata de dormir puesta, parecía enfermo.

-¿Gozando de la juventud de la noche?- A pesar de que no estaba seguro de si tenía mucho sentido lo que dije, no me interesó, me acerqué alegre a él y lo vi, se exhibía mal, estaba mal y yo lo sabía.

-¿Estás borracho?-

-¡Por supuesto!-

Levanté mis brazos y me mostré más que efusivo.

-Vale, ve a dormir, mañana tenemos el boleto temprano- Me dio la espalda y supe que trataba de ocultarlo, pero realmente estaba ensimismado con todo, menos con él, porque así me lo había propuesto.

-Está bien, ¿Tú no dormirás?- Consulté mientras me ponía mis zapatos y me los abrochaba.

-No-

-¿Por qué?- Decidí sentarme sobre el fresco césped e interrogar con una ancha sonrisa.

-JaeJoong, vete, no estoy de humor para conversación-

-Entonces no me hubieras llamado, no te habría notado si no hubieras hablado- Sonreí picarón y eso no le gustó. –Pero querías, ansiabas platicar conmigo, tienes algo que decirme, ¿No? Desde aquel día que me esperabas en mi habitación, lo noté, pero no le presté atención, no quise.-

-Ya veo- Soltó una risa extraña y giró su rostro hacia mí, se veía raro, sumamente raro. -¿Quieres saber?-

-No lo sé- Fui sincero. –No quiero nada que venga de ti-

-No te daré nada, no te preocupes-

Traté de pensarlo, pero con la adrenalina en mis venas, no pude hacerlo por mucho tiempo.

-Dime-

Él volteó su cuerpo y quedó frente a mí, se aproximó a paso lento y se puso en cuclillas, me tomó las manos y las besó, las besó mucho y se quedó agachado, respirando muy fuerte, desconcertándome.

-JaeJoong-

-¿Qué pasa?-

Empezó a temblar, ¿De frío? No quise averiguarlo, y tampoco esperaba que levantara su rostro, realmente no quería, porque podía deducir lo que pasaba debido a la humedad que se presentó en el dorso de mis manos.

-Soy una porquería-

Me reí. Por supuesto que me reí, aquella declaración no me pareció nueva, todo mundo lo sabía, él lo decía casi a diario, y yo se lo dije tantas veces, ¿Por qué se esforzaba ahora en decirlo? Era obvio.

-YooChun, vamos a dormir- Quise deshacerme de él, pero se agarró más e incluso escuché un sollozo.

No me alarmé como siempre pensé que lo haría si presenciara un llanto perteneciente a él. Me quedé quieto, esperando a que se le pasara, creía que solo era un momento de debilidad, incluso suponía que estaba en un estado mucho más ebrio que el mío. No era así.

-¿Por qué nos sorprendemos de las cosas? Hay cosas que van más allá del entendimiento propio. La gente cree que lo sé todo, que mi conocimiento acerca de las cosas es vasto e impresionante- Se le escapó una risotada irregular que se befaba de sí mismo –Ni siquiera el idioma nos ayuda a entender la razón de ser.- Se incorporó y me mostró su cara, sus mejillas empapadas, sus ojos rojos y achicados, su labio inferior temblando, y sus cejas ceñidas. –Yo soy Park YooChun, un empresario, un heredero, un hombre con estudios, con inteligencia, con dinero, con posición, ¿Te parece suficiente?- No respondí, me quedé serio, viéndolo. –Claro que no. No tengo aspiraciones, no tengo emoción por nada en este mundo, no tengo amor- Sonrió y con su diestra limpió su piel mojada. –Y yo no quería, realmente no quería, porque soy un monstruo y no debía, porque eres el hijo de la puta que me trató a patadas, porque podrías derrumbarme, y un monstruo como yo no puede estarlo, entonces todo lo construido sería destruido, y las consecuencias no solo me afectarían a mí.-

-¿A qué demonios te refieres?- Me exasperó escucharlo decir todo aquello que no decía nada. Él estaba desesperado, tratando de transmitir algo que yo no entendía, tenía que decirlo fuerte y claro, y sin rodeos, para que pudiera llegar a mí.

-Yo no quise tener que amarte así-

Nunca soñé el cómo sería el número en el que Park YooChun me confesara sus verdaderos sentimientos, a pesar de que tenía grandes esperanzas y fantaseaba con ello, jamás creí que fuera a hacerlo. Había quejido de sílabas, sombras, viento, cadencia, y yo no estaba feliz, ni triste, ni enojado, simplemente no sentía aprecio hacia esas palabras, y lo demostré claramente, porque él desvió la mirada y enmudeció.

-Te rogué por mucho tiempo y nunca te dignaste a decírmelo, y ahora que no deseo poseer sentimientos por ti, que verdaderamente creo que es correcto pensar que no fue amor, vienes y vuelves a hacer lo mismo, a impedir que siga con mi vida, para arrastrarme contigo en medio de la mierda-

-JaeJoong- Se levantó y me dijo con imponencia. –Yo permanecería en el mismo infierno, pero de ningún modo permitiría que tú estuvieras en él conmigo-

-¿Entonces qué haces? No te entiendo para nada, ¿Por qué dices amarme?-Me estaba alterando, me estaba sintiendo pésimo y odiaba cada instante que pasaba.

-Tú mereces algo mejor que esto- Hizo una mueca y chasqueó su lengua. –Toda esta basura, no puedes estar aquí, no tienes que acostarte con cualquier imbécil que se te ponga en el camino con tal de demostrar que no sientes nada por mí, no tienes porqué cargar con ello, no es la vida que tendrías que vivir, no tú-

-Hablas de ello como si fuera un castigo, el que me acueste con quien se me dé la gana no es…-

-¡Es un castigo JaeJoong! ¡Date cuenta!- Explotó, YooChun explotó. -¿No has aprendido nada? ¿Crees que mi vida es placentera? ¡Tú mismo te has dado cuenta de que vivo entre paredes de una falsa alegría! ¿Quieres eso? ¿Convertirte en una copia mía?-

Tuve que tragar duro, porque el nudo en la garganta obstruía mi garganta y evitaba que letras nítidas salieran de ella.

-Yo nunca seré como tú- Pude decirlo luego de apretar mis puños hasta que los nudillos se volvieron blancos. –Yo no me desperdiciaría entre sofocantes desgastes, no sería un hombre drogata lleno de rabia, melancolía y rencor. Yo soy dueño de mi alma, y nunca la vendería a nadie, como lo hiciste tú.-

Park no mostró ningún cambio en su expresión enfurecida.

-No lo parece- Me sonrió, ese maldito me sonrío con sed de maldad en sus ojos. –Eres una copia barata, porque ni siquiera lo intentas realmente-

Me paré y tuve que inhalar profundamente.

-Eso no es verdad-

-JaeJoong, no ignoro lo que sucede a mí alrededor, me doy cuenta del más mínimo detalle. –Se allegó e invadió con sus dedos ligeros mi cuello. –Aquel día te veías aterrado tocando a mi puerta- Pegó su frente a la mía y se regocijó. –Soy solemne a vivir la vida más amarga, pero HyunJoong se niega a aceptarlo, y no tuve más remedio que hacerlo entender. –Aspiró mi aroma y cerró sus ojos, entonces sus manos se entretejieron con mis cabellos. –Así como tendré que usar un lenguaje místico y arcaico para forzar tu comprender-

-YooChun, aléjate- Detestaba cuando hablaba en doble sentido, incluso me sospechaba un tercero.

-Te dije que te amaba y un temblor de misterio asomó a tus pupilas- Sin levantar sus párpados mencionó entre suspiros, deshaciendo caricias entre las hebras de mi cabeza. –Tuve que exteriorizarme luego de ver como caías en el abismo, y a pesar de que hablarte solo fue por tal motivo, muero de ganas por besarte, pero te fatigan las manos que te tocan y en tus húmedos ojos hay un aire de reto-

Enseguida de sus palabras lo alejé de mí con fuerza. Él tenía razón, me fatigaba sus garras sobre mí, y me fatigaban más sus deseos y sus sentimientos que poco le creía.

-No puedo con mi alma. Y mi alma ya no puede con mi cuerpo tan roto de despedazadas esperanzas-

Ahogué el gimoteo que quería escapar de mi boca, y resistí la agonía que me carcomía por dentro. No quería verle a la cara, ni evitarlo, la contradicción era un pesar que me venía acompañando cada vez que estaba junto a él, y la aborrecía.

-Yo lo sé- Lo vi y no parecía el mismo de otras horas cuando me dijo esa corta frase. –Yo sé que estás perdido en mi sombra, pero si mi sombra deja de opacar sobre tu existencia, podrás recoger los retazos de ti y tener una vida digna de Kim JaeJoong-

-¿De qué hablas?- Sentí nauseas con sus palabras, y cogí mi boca entre mis palmas ferozmente.

-Voy a llorar las lágrimas más agrias del mundo, voy a besar tu espíritu y viviré tu recuerdo. Voy a vivir muriendo, y seré para ti el que nunca estuvo.-

No entendí, como siempre, no entendí en ese preciso momento lo que trataba de decirme, lo que quería para mí.

Aquella fría noche se terminó allí, cuando YooChun después de escupirme sus suaves palabras se fue. Al día siguiente no lo vi, y pensé que sería algo bueno, pues luego de la extraña escena que pasamos hacía unos lapsos de tiempo no me entraban ánimos de soportar verle de frente.

Cuando llegué a Seúl me encontré con YunHo, finalmente le confesé todo y terminé con él. Estoy seguro de que su apego a mí no era demasiado, y solo fue curiosidad más que nada, esa inquietud de ver como una persona lograba interesar tan siquiera un poco al hombre de hielo que hirió a su mejor amigo.

Ese mismo día mi padre me dio la noticia de que Park YooChun ya no viviría más con nosotros, al parecer se fue al extranjero a levantar una sede de la empresa que estaba en riesgo de quebrar, no quise hurgar en detalles, no me interesaba realmente o al menos de eso quería convencerme.

A los pocos meses inicié una relación formal con Shim ChangMin, una relación madura y amorosa. No podía pedir nada más, nada más excepto a mi medio hermano, aquel que había decidido desaparecer su sombra de mi vida, pero con lo que no contó, es que a pesar de que su presencia no estuviera cerca, su sombra siempre me perseguiría para atormentarme.

Comprendí después de mucho tiempo que vi solo lo que quise cuando estuve con él, aunque él me dijera mil cosas, no escuchaba nunca nada, tendría que haber oído sus silencios con más cuidado, entender sus ojos como entendía su cuerpo, aunque a veces lo veía y no quería verlo, yo lo sabía, lo sabía todo acerca de su ser, de su dolor, y de su amor, lo sabía pero lo ignoraba. Pero que podría haber hecho yo, aunque hubiera aprovechado la declaración de su sentir, sé que el amor es un misterio, pero más misterioso aquel que me lo proclamó. Entonces lloré después al pensar que quizá nunca seríamos felices nosotros entre millones de personas, porque ellas no saben mentirse o porque ellas pueden estar con quienes desean.

Bueno, al final solo quise crear mi propio mundo y escribir nuestra historia que no fue de amor y convertirla en un buen lugar para esconder la vida que nunca tuvimos.

FIN.