"No Duraría Mucho"

Scootaloo estaba con cada extremidad de su cuerpo tiesa como una piedra, nunca le había tenido miedo a Luna, al contrario le estaba en deuda por ayudarla con su miedo cuando fue una pegaso que aun no podía volar. Este miedo no era porque podría hacerla desaparecer con un solo hechizo de su cuerno, o porque alguna vez fue Nightmare Moon, si no por lo que había escuchado de la misma boca de la princesa Luna. Si eso era cierto entonces ella le estaría quitando su semental a una de las gobernantes de Equestria. Ni si quiera sabia que las princesas podían emparejarse.

-Esto… Yo… No lo sé… Pero ¿Que?… Princesa usted, ¿y él? Por favor dígame que se trata de una broma, o simplemente es un sueño, ¿Princesa?- Scootaloo no sabía cómo hacer calzar las palabras de Luna a su realidad.

-Escucha Scootaloo. Por el tiempo que te conozco eres una buena pony. Te ayude a superar tus miedos cuando eras una potrilla, y a medida que pasaron los años te he llegado a conocer más. Dime, ¿alguna vez esperaste enamorarte de Pip?-

-No… Nunca, pero paso-

-Yo tampoco espere llegarme a enamorarme de él. Incluso más aun, no sabía que yo podía sentir este amor hacia un mortal. Pero simplemente paso, la vida está llena de sorpresas, una de las mías fue descubrir que me puedo llegar a enamorar. Tu aun eres joven, yo tengo la eternidad por delante- Luna se acerca a Pipsqueak -¿Me amas cierto Pip?-

-¡Claro que sí!- Le respondió Pipsqueak como si le dijeran lo contrario.

-Si quieres podrías enamorarte de nuevo. De alguien mortal, como Scootaloo... Establecer una relación normal-

Pipsqueak abrió los ojos como platos y su expresión cambio a una de enfado.

-¡Pero qué cosas estás diciendo Luna!- Le grito el corcel -¿Enserio crees que lo que siento por ti es desechable? Nos dimos nuestro primer beso, nos entregamos el uno al otro y aun así a la primera oportunidad de alejarme de ti, la tomas-

Luna retrocedió impactada de la reacción del semental.

-Y-Yo no quiero hacer sufrir a nadie. Es de las primeras reglas que nos dieron nuestros padres a mí y a Celestia. Pensar antes en la felicidad de nuestros queridos ponys, antes que la nuestra. Esa era la primera regla y no la pude cumplir hace mil años. No la volveré a romper- Luna empezó a hablar con vos quebrada.

-Y-Yo ya hice s-sufrir a muchos cuando me transforme en Nightmare Moon. E-en especial a mi hermana. No quiero hacer sufrir a nadie más, y si para eso debo entregar al primer amor de mi vida… ¡Pues lo haré Pip! Es mi deber como gobernante y protectora del equilibrio. No puedo estar contigo si hago sufrir a alguien al mismo tiempo-

Las lagrimas de la princesa se encontraban en sus ojos, pero no querían salir.

-Luna tu no entiendes nada, ¿cierto?- Le dijo el corcel cabizbajo.

-¡¿Qué?!- Exclamo casi ofendida Luna.

-Luna… Había noches en que yo me quedaba dormido en tu lomo y luego me despertaba porque te oía llorar. Tú sufrías, no querías hacerle daño a nadie. Eso aun te duele y lo entiendo, querías a tus ponys, aun los quieres aunque hayan dejado este mundo hace mil años. Pero ¿no crees que ya ha sido suficiente? ¿No crees que ya es hora de permitirte ser feliz? Tus súbditos de aman, tu hermana te ama, ¡Yo te amo!- Pipsqueak la abrazo con todas sus fuerzas mientras a la vez que los ojos de la princesa resplandecían por la cantidad de lagrimas que no se permitía soltar en un principio.

-Pip… No hagas esto mas difícil, por favor- Luna respondió el abrazo -Yo creí que… que podría darme esta oportunidad. Pero no puedo hacerte esto a ti, tampoco puedo hacérselo a Scootaloo-

Scootaloo miraba la escena, se sentía culpable. Por un lado quería a Pipsqueak, ella aceptaría lo que le estaba ofreciendo Luna, de apartarse para que ella y el corcel estén juntos, pero simplemente no le podría hacer eso a la princesa. Ella era aun joven podría encontrar a alguien más. Luna y Pipsqueak ya están juntos ¿Por qué quitarles esa felicidad?

-Yo, no puedo…- Dijo Scootaloo llamando la atención de ambos amantes.

-¿Qué dices Scooty?- Le pregunto el corcel intrigado.

-Princesa, perdóneme. No quiero que este triste. Usted me ayudo a superar mis miedos, gracias a usted Rainbow Dash fue mi hermana mayor en mi infancia y mi única familia. Gracias a usted todas las Nightmare Night fueron más divertidas. Gracias a usted ya no soñé más que me caía y empecé a volar. No es justo que anteponga su propia felicidad a la mía- Le dijo Scootaloo con una sonrisa y una lagrima deslizándose por su mejilla.

Scootaloo abrió sus alas y se dispuso a irse, pero.

-¡Scootaloo!- Exclamo Luna haciendo voltear a la pegaso -No se lo digas a nadie por favor. Esto aun es un secreto-

Scootaloo dio una última mirada y asintió para disponerse a volar dejándolos solos. Por un lado se sentía bien de haber hecho lo correcto, pero por el otro sentía un gran dolor en su pecho. Voló a toda velocidad, quería estar sola alejarse de todos y busco una cómoda nube en la cual desahogar sus penas. Ella siempre intento aparentar valentía y fortaleza, tal como su heroína y ejemplo a seguir Rainbow Dash, pero esta vez simplemente no podría aguantarse las lagrimas.


Mientras tanto, la princesa Celestia se encontraba cubriendo a su hermana mientras esta estaba ausente por algún motivo. Claro que la escusa de que tenía que asearse era falsa, sabía que bastaba con un hechizo para quedar reluciente de limpia y que solo tomaba baños cuando tenía el tiempo de hacerlo, ya que disfrutaba de sus baños.

-¡Princesa Celestia!- Exclamo un pony reportero -Del Manehatten Time ¿Por qué razón su hermana escogió este pueblo para convivir con sus súbditos?-

La princesa fija su mirada en este pony para responder relajadamente.

-Mi hermana escogió este pueblo para poder convivir sanamente con sus súbditos y aprender de sus necesidades. Porque ella quiere mucho a los ponys de este pueblo y por esa razón se hospedara aquí un tiempo- Respondió Celestia muy calmada.

-De la naranja mecánica ¿No le molesta haber perdido la competencia?- Pregunto una pegaso.

-Mi querida hermana y yo competimos solo para pasar una agradable tarde con los ciudadanos de Ponyville. Claro que no nos molesta haber perdido y esperamos participar el próximo año junto a nuestros queridos ponys- Respondió Celestia con una amable sonrisa -Pero el próximo año ganaremos sin duda- Pensó para sus adentros.

-¡Miren ahí esta!- Exclamo un pegaso observando como la princesa Luna se acercaba.

No paso ni un segundo para que la princesa Luna fuera rodeada por reporteros, al instante que Pipsqueak volvía a la multitud de ponys que observaban esto. Todo fue marchando con normalidad, Luna se ganaba a los periodistas respondiendo sus preguntas con mucha sutileza y dejando claro de que solo quería convivir sanamente con sus súbditos y aprender de sus necesidades. Pero claro en un principio ese era su objetivo, pero ahora tenía otra razón para quedarse en Ponyville, una razón mucho más fuerte. Ese mismo día Celestia se despidió de su querida hermana para regresar a Canterlot, después de todo debía seguir gobernando, seguía teniendo más responsabilidades que Luna pero eso podría cambiar en algún futuro. Pero no se quería despedir sin antes intercambiar algunas palabras con el corcel. Luna no se lo impidió y decidió dar un paseo por el pueblo mientras su amado y su hermana paseaban por el lago en una tranquila charla antes de que la noche llegara.

Ambos caminaban pero no hablaban, Celestia solo se encontraba mirando el cielo con un poco de melancolía. Pipsqueak quería ser lo más respetuoso posible, pero si lo citan para hablar, lo que se podría esperar es que hablaran luego de haber paseado mas de 20 minutos por el lago, asique se decidió a hablar.

-¿Para qué me mando a llamar, princesa?- Le pregunto directamente el corcel.

Celestia voltio para mirarlo a los ojos.

-Bien. Sabes Pipsqueak, cuando nuestros padres nos dejaron aquí, prácticamente yo me hice cargo de la crianza de Luna cuando aún era una potrilla. Mas que su hermana también fui su madre. Por esta razón me veo en la necesidad de informarte un poco de nosotras si vas a ser desde ahora más cercano a nosotras y mas intimo con mi hermana-

El ambiente se volvió más serio.

-Entiendo que Luna es inmortal y yo no. Eso ya lo aclaramos y deseamos seguir adelante-

-Eso lo entiendo. Y estoy feliz por ello. Sé que conoces a mi hermana de casi toda tu vida, fuiste su primer amigo verdadero aparte de mi querida alumna Twilight. Ella siempre te quiso mucho y me platicaba de ti cada vez que regresaba de Ponyville. No me sorprendió saber que luego ambos se enamorarían, suena casi poético ¿No lo crees?- Celestia arqueo una ceja pícaramente.

-Jeje… Si supongo- Respondió el semental algo apenado.

-También estoy al tanto que sabes muy bien cuanto mi hermana sufrió. De cómo fue ignorada como gobernante al igual como menospreciaron su labor lo que la llevo a una terrible depresión y de esa depresión surgió su otra personalidad alimentada de su tristeza, y rabia, Nightmare Moon-

Celestia se detuvo en seco.

-Sabes Pip… En esa terrible época, mi hermana intento... Quitarse lo mas preciado que alguien puede poseer. Su vida-

Con esas últimas palabras a Pipsqueak se le heló la sangre y su piel se puso helada como si estuvieran en pleno invierno. Sus ojos demostraban un asombro y terror total.

-S-Su… ¿S-Suicidio?- Tartamudeo el corcel aun impactado.

-Sabes ella nunca conoció a nuestros padres. Aun desconozco los motivos por los cuales mi madre decidió entregármela tan pequeña. Cuando me comberti en su figura materna y paterna, deduje que me la habían entregado para que así yo no me sintiera sola en la eternidad. Al yo llegar a este mundo ya con milenios a los cuidados de nuestros padres en las praderas eternas, estaba lista para todo. Pero Luna…- Celestia bajo la cabeza.

-Luna no estaba lista. Era capaz, pero nunca pude sustituir a una madre y aun padre que tanto le hacían falta. Si tan solo hubiese recibido más amor de sus súbditos, quizás no hubiera existido Nightmare Moon-

Flashback.

Era una lluviosa noche y la princesa Celestia buscaba a su hermana desesperadamente por todo el castillo. No la encontraba por ninguna parte y ya se empezaba a preocupar, ya varios días a atrás se empezaba a preocupar de la situación emocional de su hermana. Esta noche precisamente fue la gota que derramo el vaso. La gran lluvia de estrellas en la cual la princesa Luna había pasado meses cargando estrellas con su magia, había sido opacada por las nubes de lluvia de los pegasos del clima. Habían ignorado su petición y la princesa ya no podía detener las estrellas que se encontraban totalmente cargadas de energía mágica y listas para moverse fugazmente por el cielo nocturno. Este bello espectáculo era invisible para los ojos de cada pony, por la lluvia que ayudaría a la siembra, la cual desafortunadamente caía en el día de la lluvia de estrellas.

-¡Luna! ¿¡Donde estas, Luna!?- Grito Celestia mientras subía más y más por el palacio.

Finalmente su búsqueda la había llevado hasta el gran palco con vista al gran abismo que se encontraba debajo de la gran ciudad de Canterlot. Hay estaba Luna mirando la lluvia mientras sus lagrimas de plata y una mueca de total dolor relucían en su rostro de porcelana. Sus alas se encontraban amarradas con una cuerda desaliñada y en su cuerno un anillo negro de anti magia. Celestia se acercaba lentamente en estado de Shock por la terrible imagen que se encontraba frente a sus ojos, esa imagen llenaba su corazón de miedo y angustia.

-Nadie parece darse cuenta. La luna se alza sobre el horizonte, me estoy volviendo loca. Estoy perdiendo la batalla. Mi astro es la sombra del sol- Se decía Luna mientras sollozaba -¿Qué importa que la princesa Luna, hija de los padres creadores, desapareciera? Mi presencia es cuestionable-

Posiciono sus patas delanteras sobre el barandal.

-No recuerdo tu rostro, querida madre. Y este es el único camino que tengo para volver a las praderas eternas. Pero ¿A quien engaño? ¿Cuantas veces me he encontrado en esta situación? ¿tres siglos? ¿Cuatro acaso? No tengo el valor para dar el paso al mas allá- Luna volteo y al ver a su hermana, esta impacto con su propia cordura por la sorpresa. Perdió el equilibrio cayendo al vació.

-¡Luna!- Exclamo Celestia para, al instante, lanzarse con todas sus fuerzas al abismo.

Celestia se lanzo en picara mientras las lagrimas de la princesa de la noche le impactaban en su rostro como duros granizos de hielo. Impulsándose con su propia magia logro alcanzarla y tomarla con sus cascos antes de que esta se estrellase contra las rocas.

-¿Hermana?- Fue lo único que pudo articular Luna al sentir como los cascos de Celestia la llevaban devuelta a la seguridad.

Una vez en el palco Celestia abrazo con todas sus fuerzas a su hermana, mientras se permitía soltar unas lágrimas de felicidad al haber llegado a tiempo, pero al mismo tiempo unas lágrimas de tristeza al saber lo que Luna intento hacerse. Algunas de sus plumas blancas estaban regadas por el piso, la fuerza con la que se auto impulso había destruido ligeramente sus alas.

-Luna… ¿Por qué?- Le pregunto su hermana.

La princesa Luna abrió los ojos como platos para luego refugiarse en el pecho de su hermana.

-N-Nadie m…me n-necesita… Yo s-sobro aquí… Mis súbditos no aprecian mi noche… No me quieren como yo los quiero… Ellos solo te quiere a ti- Dijo Luna entre sollozos -¡Nadie me necesita!- Exclamo a los cuadro vientos.

-¡No te atrevas a decir eso!- Le grito Celestia.

-H-Hermana…-

-¡Yo te quiero Luna! ¡Tú eres mi única familia aquí. Sin ti me quedaría totalmente sola en la eternidad! Yo no podría vivir sin ti querida hermana… Tú eres mi más valioso tesoro… Sin ti ya nada tendría sentido en mi vida- Celestia abrazo con mas fuerza a su hermana, apegandola maternalmente a su pecho -Yo te necesito-

Luna ahora se sentía culpable, era cierto no pensó en Celestia cuando tomo la decisión de dejar de existir, bien sabía que si todo su cuerpo es destruido entonces ella morirá aunque fuera inmortal. Pero ¿De verdad quería dejar a aquella que fue su madre y luego su hermana, cuando nadie más lo fue? El dolor en su pecho era inmenso, necesitaba refugio, necesitaba a su única familia, necesitaba a Celestia.

-¡Perdóname!- Luna lloro tanto que llego a empapar todo el pecho de Celestia con sus lágrimas, ni la lluvia la había mojado tanto como lo hicieron las lagrimas de Luna esa noche.

Fin Flashback.

Celestia se encontraba mirando el cielo con tristeza, pero no lloraba, después de todo no había razón para llorar. El recuerdo era doloroso, pero sabe que eso nunca volverá a suceder porque el amor de sus súbditos han llenado el corazón de su hermana y además a encontrado el amor en su vida. Celestia fijo su mirada en Pipsqueak que aun estaba impactado por lo que acababa de oír, su expresión era de miedo después de todo Luna nunca le había contado lo que sucedió.

-Pipsqueak. Es importante de que no la dejes sola. Hazla sentir amada cada día que estén juntos y que cuando estén separados le hayas dejado hermosos recuerdos que alegren su corazón- Celestia se acerco al corcel -Eres un buen pony. Sé que lo harás, por algo mi hermana te escogió-

-Princesa Celestia. Gracias por decirme esto. Prometo nunca dejar sola a Luna, que si me aparto de su lado sea por motivos fuera de mi control. Yo siempre la he amado- Le dijo respetuosamente Pipsqueal -¡yo siempre he querido a Luna!- Exclamo.

-Y es precisamente por eso que se que la harás feliz como nadie más- Celestia abrió sus alas y se elevo en el aire.

-¿No se despedirá de Luna?-

-No te preocupes me despedí de ella antes de charlar contigo. Por cierto, te hice un pequeño favor en la casa de Luna. Si te pregunta, tu lo hiciste todo ¿Entendido?- Le guiño un ojo.

-Aaaammm… Sí, claro…- Respondió el corcel algo confundido.

Celestia se dispuso a volar con sus alas a toda su envergadura, ciertamente la monarca del sol se veía imponentemente majestuosa con sus alas extendidas en su totalidad. Faltarían siglos aun para que Luna desarrollase su cuerpo de alicornio hasta ese punto. Voló rápidamente devuelta a Canterlot dejando al semental solo, el cual no tardo mucho en retirarse a la casa de Luna para ver que sorpresa le había preparado la princesa Celestia. Luna ya le había dado una copia de sus llaves las cuales siempre cargaba en su crin. Abrió la puerta mirando antes de que nadie lo viera, ya que se vería algo extraño que entrase de la manera en que lo hacía, y entro.


Veinte minutos después. La princesa regresaba de su paseo por el pueblo, ya no faltaría mucho para que llegara su momento de levantar su plateado astro y traer la noche de regreso a Equestria. Esperaba encontrarse con Pipsqueak en su hogar y preguntarle qué cosas había hablado con su hermana. Una vez que abrió la puerta de su hogar se encontró con las luces apagadas, pero la situación cambio cuando todo fue iluminado por la luz de tres velas de un candelabro sobre la mesa de la sala de estar. Dejando revelar que frente a ella estaba Pipsqueak con un traje formar y muy bien arreglado con corbata de moño y un peinado para atrás, y sobre la mesa una apetitosa cena para dos, con una gran variedad de ensaladas y verduras incluso un platillo de Saddle Arabia.

-Pip…-Luna se llevo un casco a la boca -¿Pero que es todo esto?- Le pregunto ya inquiriendo de que se trataba.

-Bueno, pensaba que si no podíamos salir oficialmente como pareja. Podíamos tener nuestra primera cita aquí mismo- Le dijo Pipsqueak con una sonrisa -Gracias Celestia- Pensó para sus adentros.

Luna se acerco observando cada detalle en la mesa, como los cubiertos estaba perfectamente alineados al igual que los aderezos para las comidas, todo en un sitio especifico.

-Te ves muy apuesto- Le dijo Luna.

-Debo estar presentable para su majestad, la alicornio mas bella de toda Equestria- Le dijo Pipsqueak sonriéndole y invitándola a sentarse.

-Mi caballero… Debo decirle que aunque la comida que degustaremos es muy apetecible. Su presencia conmigo es lo que de verdad disfrutare-

-Lo mismo digo mi princesa- Le respondió Pipsqueak sentándose en la mesa.

Disfrutaron de la comida, de su la compañía del uno al otro, Luna se tuvo que retirar un momento para levantar la Luna pero regreso enseguida para seguir con su "cita". La princesa se sentía encantada con el gesto de su corcel, en especial de cómo la alagaba y le decía cuanto la amaba y hacia resaltar sus virtudes, al mismo tiempo que compartían anécdotas de su vida la cual en la mayoría se encontraban ellos juntos. Luego de la cena ambos se fueron a su cuarto en el piso de arriba. Sobre la cama yacía Luna sobre su amado semental mientras se besaban apasionadamente.

-Te amo Pip…- Le dijo Luna conforme la temperatura de ambos aumentaba.

-Te amo mi diosa de la noche… Siempre te amare- Le respondió Pipsqueak.

Ambos se entregaron nuevamente el uno al otro comenzando la danza de sus cuerpos y volviéndose uno una noche más bañados por la plateada luz del astro de la noche y resguardados por el intenso amor que se tenían el uno al otro.

A la mañana siguiente.

La princesa Luna despertaba ya con todas sus energías repuestas y lista para comenzar otro maravilloso día en el pueblo que amaba. Ya se estaba haciendo a la idea de poder despertar todos los días acompañada y siendo abrazada toda la noche, para luego preparar el desayuno para su amado semental que se prepararía para ir a trabajar a la granja de manzanas o ayudar en la biblioteca, se veía como algo que cualquier pony normal haría, justamente lo que ella deseaba. Se bajo de su gran cama de sabanas azul zafiro para dirigirse a la cocina, al parecer esta vez fue más intenso para ambos, Pipsqueak seguía durmiendo profundamente.

Se sirvió un café y se dirigió a la puerta para recoger el periódico que estaba segura que hablarían de ella y de su hermana. Lo levando calmadamente con su magia, pero al ver lo que lo que estaba frente a sus ojos no pudo evitar escupir el café cómicamente debido a la impresión de lo que decía el titular.

-¡¿Princesa de la noche en una relación secreta con uno de sus súbditos?!- Exclamo con su voz real de Canterlot. Lo que obviamente llamo la atención de algunos ponys.

Hola ¿Qué les pareció?

Bueno sé que este capítulo no es muy largo y quiero informar que no todos los capítulos serán largos o cortos, ira variando conforme avance la historia. Como ven este capitulo fue la continuación del día de la carrera, por eso se quedo algo corto.