El despertador sonó dos horas después de ponerlo, era la una de la madrugada, y yo seguía sentada en la cama, con la espalda apoyada en la pared y su cabeza en mis piernas mientras le acariciaba el pelo.
Moví su hombro.
-Eh Ward, Grant cariño despierta- el abrió los ojos confundido y me miró.
-¿Ya han pasado dos horas?
-Sí.
-Me llamo Grant Ward, tengo 30 años y vivo en el 2014 ¿Puedo volver a dormir ya?
-Sí, duerme.
-¿Y tú? Túmbate a mi lado.
Obedecí.
-Ahora duerme.
-Tú también- me contestó.
o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o
A las dos horas volvió a despertarme la alarme, y a las dos siguientes, y las dos siguientes...
Debido al sueño interrumpido estuvimos durmiendo hasta la una de la mañana siguiente.
NARRA NARRADOR
Coulson se encontraba en su oficina, sentado en su silla de trabajo observando a la mujer que dormía en su cama y por la que había tenido que dormir en aquella silla.
Ella le había ofrecido compartir cama pero él prefirió dejarla su espacio.
Cuando Jemma dijo que sería mejor observarles durante la noche para asegurarse de que todo iba bien Coulson se ofreció voluntario a cuidar de May, nadie dijo nada, ya lo esperaban. Natasha se encargaría de Clint y Fitz-Simmons del capitán.
May, que ya llevaba tiempo fingiendo estar dormida, seguía sintiendo los ojos de su cuidador sobre ella. Sonrió.
Hacía más de veinte años que se conocían, ya no les hacía falta hablar para saber lo que le pasaba por la cabeza al otro.
Cuando se conocieron en la academia solo eran un par de críos fascinados por todo esto de SHIELD. Luego, cuando se graduaron May se casó con un camarero de un bar cercano a la academia y Cuolson y ella se distanciaron durante un tiempo.
Cinco años después SHELD les puso juntos en un comité de bienvenida que salió mal y en el que May se perdió a sí misma. May se divorció y Coulson, a pesar de estos cinco años separados, se quedó a su lado, apoyándola.
May, poco a poco, fue dejando atrás la depresión y convirtiéndose en la mujer que es ahora.
Phil comenzó a salir con una violonchelista y May se pasaba la mayor parte del tiempo rodeada de papeles.
Cuando a May le llegó la noticia de la muerte de Coulson en Nueva York ella estaba sentada en su mesa de administración y vinieron en persona a comunicarle la noticia de parte del director Furia.
Ella no dijo nada, no contestó a los agentes que habían ido a informarla, se cogió tres semanas libres y se encerró en su apartamento solo saliendo para el funeral de este.
Cuándo a las dos semanas encerrada alguien llamó a su puerta ella ocultó sus lágrimas y sus ojos rojos lo mejor que pudo y al abrir se encontró con Furia en persona.
Cuando Furia se sentó en su salón y le dijo que Coulson no estaba muerto a May le entraron ganas de gritar y golpeara su director por cómo le había hecho pasar esas últimas semanas pero lo único que salió de sus labios fue un "quiero verle".
El reencuentro fue a solas por lo que May se permitió correr a abrazarle. Al mes del reencuentro Coulson la ofreció entrar en su equipo y hasta ahora.
Coulson se acercó a ella y como hacía cuando la ayudaba a salir de su depresión, arregló las sábanas que la cubrían y la acarició el pelo sentándose a su lado.
May abrió los ojos y se topó con los de él.
-Buenos días- le dijo este sin dejar de acariciar su pelo.
-Buenos días.
-¿Te duele algo?
-No ¿Y a ti? Esa silla no parece muy cómoda como cama.
-Estoy bien.
-Cuando llegaron no pudimos evitarlo, eran demasiados, demasiado bien organizados y con demasiadas armas. Alguno se llevó algún golpe pero nos cogieron pronto, fue una sorpresa, no nos lo esperábamos.
-Ya, lo sé, nosotros no siquiera nos dimos cuenta.
-Les salió mal.
-¿Qué?
-Su intención era cogernos a todos, dejar a Skye sola para conseguir lo que querían.
-He visto... he visto una faceta de Skye que no conocía- admitió Coulson.
-Deberías mandar a alguien a hablar con ella, o hacerlo tú mismo, esa gente la conocía de antes.
-Lo sé, estuvo encerrada como lo estuvisteis vosotros, no me contó lo que pasó mientras estuvo encerrada.
-No Phil, me refiero a que conocían a su madre.
-¿Que oíste?
-No mucho, solo la compararon con ella.
-De acuerdo, ¿entonces por qué no hablas tú con ella?- preguntó Coulson.
-No soy una de las personas en las que más confía.
-Eso no es cierto, Skye confía en el equipo, en todos nosotros.
-Phil...
-Os vendrá bien a las dos. Creo que es hora de levantarse, son las diez de la mañana.
NARRA SKYE
Ward seguía en su reposo absoluto y yo me encontraba encerrada en mi lugar privado: el coche.
Unos golpes en la ventana me avisaron de que iban a abrir la puerta.
Supuse que sería Coulson, pero me equivoqué, era May.
-¿Puedo pasar?- preguntó. Yo asentí con la cabeza y baje las piernas del asiento para dejarla sitio.
-¿Pasa algo?- pregunté.
-Quería hablarte de Anthony.
-Oh. ¿Qué pasa con él?- dije algo a la defensiva.
-Tú estuviste allí ¿verdad? donde estuvimos nosotros.
-Sí.
-¿Cuando?
-Hace unos años.
-¿Alguna vez lo has hablado con alguien?
-No.
-¿Quieres hacerlo?
-¿Me estas ofreciendo tu hombro May?- me miró sin ninguna emoción en el rostro, vamos, su cara habitual.
-Solo estoy diciendo que te vendría bien hablarlo con alguien. Intentar ocultar tus demonios con bromas y sarcasmos no te va a funcionar siempre.
-Mira quien habla, la que los oculta aparentando ser de piedra.
-Yo tengo con quien hablarlo.
-Pues mi posibilidad de hablarlo murió.
-¿El tal Ben?- asentí-. Lo siento.
-Superado.
-Tienes que soltarlo, hazlo con quien quieras pero debes hacerlo.
-Quizá lo haga- dije abriendo la puerta del coche, dispuesta a bajarme.
-Skye- la miré-, creo que escogiste mejor método de defensa que el mío.
-Todos sabemos que no eres tan fría como aparentas- dije para luego cerrar la puerta.
Mi última parada antes de volver a la habitación con Ward fue la enfermería.
-Hey Cap ¿Cómo estás?- le pregunté a Steve.
-Preparado para que me dejen salir del arresto.
-¿Te han puesto mucho?
-El que más se ha llevado es tu novio. A mí me sueltan esta noche.
-¿Por qué? ¿Por qué se cebó con él? ¿Dijeron algo?
-Al principio querían sacarle información sobre las posibles localizaciones de la información, pero cuando se enteraron de que no sabía nada simplemente descargaba su rabia.
-Nunca le hable de ello, el no tenía ni idea. Nunca he hablado de esto.
Steve me cogió la mano.
-Eh, él está bien, solo necesita un poco de reposo, no te tortures más.
Me abracé a él y comencé a llorar. El me devolvió el abrazo, acariciándome la espalda y diciéndome cosas destinadas a tranquilizarme.
o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o
Una vez me tranquilicé, dejé de llorar y me despedí de Steve volví a la habitación, Grant seguía dormido, cosa que me sorprendió.
Sonreí y me acerque a él, le besé la frente, las mejillas y los labios. El abrió los ojos.
-Hola bello durmiente- bromeé.
-Hola.
-¿Cómo estás?
-Bien.
-Lo siento- dije con los ojos llorosos.
El me miró con el ceño fruncido.
-No fue tu culpa-me dijo.
-Ben y yo nunca debimos haber cogido ese pen drive. Si simplemente nos hubiéramos dedicado a huir esto no habría pasado, pero Ben insistió en que sería nuestro seguro de vida.
-Ben era el otro chico del que hablaban, el que murió -parecía más una afirmación que una pregunta.
-Sí, su seguro de vida no le sirvió de mucho.
-¿Estabais muy unidos?
-Pasamos más de seis meses encerrados juntos. Yo curaba sus heridas y el curaba las mías. Siempre intento protegerme ¿sabes? Nos cogían uno por uno pero el fingía saberlo todo, muchas veces cuando venían a por mí salía el en mi lugar. No entendía porque lo hacía.
-¿Llegaste a entenderlo?
-Se lo pregunté.
-¿Y qué te dijo?
-Que quizás así uno de los dos lograría salir con vida de allí.
-El solo intentaba mantenerte con vida.
-Yo no estaba dispuesta a permitirlo. No dejaría que Ben muriera en mi lugar. Así que lo contesté "o salimos los dos o no salimos ninguno" y le hice prometer que no volvería a interponerse cuando vinieran a por mí.
-Voy a encontrar a Anthony y voy a matarle.
-No, por favor, olvidémonos de esto y sigamos hacía delante, tiene mucha influencia.
-Skye, te torturó durante meses, se ha metido con el equipo. Debemos encontrarle.
-No podría soportar perderte.
-No vas a perderme y... voy a restringirte el acceso a las cápsulas de cianuro. Yo tampoco podría soportar perderte.
Le bese y él me contestó al beso de forma hambrienta, tiro de mi hasta que quede a horcajadas sobre él. El acariciaba frenético mi espalda y mis brazos. Desabrocho mi camisa y me la quitó. Me beso el cuello y allá donde llegaba.
-Grant -le dije aportándole -. Reposo absoluto ¿recuerdas? Si sigues no podré para.
-Pues no lo hagas.
-No. Debemos parar. Tenemos el resto de nuestras vidas por delante, cumplamos lo del reposo.
-Yo me encuentro bien -sonreí, yo también lo deseaba con todas mis fuerzas.
-Solo quedan dos días, pasado mañana por la noche el contador estará a cero y recuperaremos el tiempo perdido, te lo prometo.
-Está bien -dijo Grant resignado.
O.o.o.o.o.o.o.o.o o.o.o.o.o.o.o
Tres días y una noche sin dormir después ya estábamos preparados para volver a trabajar.
-Hola, como veo que ya estamos bien empezaremos a buscar a Anthony -nos informó Coulson.
-No -dije, todos me miraron -. Tenemos gente más importante a la que buscar que un narcotraficante con aires de grandeza, debemos acabar con HYDRA.
-Estoy con ella -dijo May - podremos centrarnos en Anthony cuando acabemos con HYDRA.
Coulson respiró hondo, sus dos chicas se habían aliado contra él.
-Como queráis. HYDRA será nuestra prioridad, pero también buscaremos a Anthony. Conseguiremos hacer caer a ambos.
-Gran ambición -dijo Clint.
-No hay que subestimarle-dijo Natasha -, sois agentes muy bien entrenados y consiguió cogeros.
-Yo nunca le he subestimado -dije.
-Tú sabes meterte en su cabeza -me contestó Natasha.
-Sí, pero eso es porque busque toda la información posible acerca suya. No sabía cuándo iba a venir a buscar la información, tenía que estar preparada para huir.
-¿Tienes algo relevante?- me pregunto Coulson.
-Nada que no os haya contado ya.
-Su lista de delitos no es pequeña.
-Ya pero nunca le han podido imputar por nada. Las pruebas siempre son manipuladas hacía aquellos a los que él llama peones.
-¿Peones?-preguntó Clint.
-Cómo en el ajedrez, los peones van delante. Son los típicos camellos, nuevos miembros. Cualquiera que no sea importante para la supervivencia del negocio.
-¿Hacía donde se extienden sus negocios?
-Prestamista, drogas, prostitución, sicarios... cualquier cosa, en realidad.
-Que joyita- dejo Natasha.
-Donde nos tenían parecía a medio construir -dijo Steve.
-Seguramente lo estuviera. Me dio a entender que era donde me tenía a mí y ese sitio me las apañe para volarlo por los aires.
-¿Cómo?
-No era un sitio para llevar a gente secuestrada, sino donde tenían... donde hacían nuevas drogas y guardaban todo sobre los trapos sucios. En cada esquina de cada habitación había C4 que se detonaba con un control a distancia, no era muy diferente a un mando de garaje.
-Necesitabais una distracción para huir- concluyó May.
Asentí. Ward vino por detrás de mí y me abrazó por la espalda y yo puse mis manos sobre las suyas.
-¿Cómo supiste que estaba programado por control a distancia?- preguntó Steve.
-Cuando yo estuve había un par de celdas. A Ben y a mí nos tenían en una de ellas, la otra la usaban de trastero. Los guardias hablaban en la puerta y una vez lo dijeron. Luego yo se lo vi a Anthony, se lo dio a su hermana diciéndole que era el detonador y que lo cuidase bien.
Me apreté más contra Ward y el me besó la cabeza.
-Volvamos con HYDRA- dijo May mirándome.
-Sí, mejor- Coulson estuvo de acuerdo.
-¿Me necesitáis?- pregunté.
-Puedes irte- me contestó.
Me deshice del abrazo de Ward y salí disparada de la habitación. "Ve con ella" le escuché decir a Coulson y Grant pronto me siguió. Fui hacia la que se había convertido en nuestra habitación y me hice un ovillo encima de la cama. No había conseguido acabar de tumbarme cuando la puerta volvió a abrirse y cerrarse.
Sentí como se tumbaban a mi lado y me abrazaban con fuerza. Yo me di la vuelta y me junté más contra Grant.
El me abrazó de forma protectora.
-Skye, estas a salvo, eso ya pasó, estas bien, todo está bien. No dejare que nadie te haga daño.
Escuche un ruido estridente, continuo, como el que hacen las maquinas sopla hojas o las sierras al cortar madera. Me quedé confundida hasta que me di cuenta de que era yo la que hacía ese sonido al intentar respirar.
-Skye, tranquila, respira. Mírame- lo hice y nos sentó en la cama-. Respira conmigo. Inspira, espira; inspira, espira- lo hice y el ruido cesó.
-Gracias.
-Skye, tú eres una superviviente, siempre lo has sido, esto no va a destruirte. ¿Vas a dejar que gane?
-No, voy a ganar yo. Voy a hacer que lo pierda todo. Quiero verle en la celda más pequeña y sin ventanas que podamos encontrar.
-Y yo te ayudaré a conseguirlo.
-Nadie se mete con mi familia, no ahora que he encontrado una ¿Cómo estás?- le pregunté.
-Bien.
-¿Y la venda? ¿Hay que apretarla?
-No.
-Déjame ver.
-Skye...
-Déjame cuidarte, por favor- él se quitó la camiseta y yo comprobé la tirantez de la venda, estaba algo floja-. No sé qué me esperaba después de lo de anoche- el me miró con una ceja alzada-. Se ha aflojado- aclaré.
Le volví a poner la venda.
-No tienes por qué estar pendiente de cuidarme las veinticuatro horas del día.
-Lo sé, pero déjame hacerlo.
-No sé dejarme cuidar.
-Yo tampoco, aprenderemos juntos- me tumbé y le empujé a tumbarse conmigo-. Tengo sueño.
-Entonces duerme- dijo el abrazándome y dándome un beso en la cabeza. Yo cerré los ojos y me dormí.
La luz era fuerte pero no demasiada. Yo estaba tumbada en el césped de un parque, con la cabeza apoyada en las piernas de Grant. A nuestro alrededor se escuchaban pájaros cantando y unas risas.
-¡Mami, papi, mira!- una niña morena de ojos marrones corrió hacia nosotros y yo me incorporé.
-¿A ver?- dijo Grant cogiendo a la pequeña y sentándola donde yo antes tenía mi cabeza. La pequeña me tendió un ramito de margaritas de diferentes colores.
-¿Son para mí?- le pregunté y la niña asintió- son preciosas Kate, muchas gracias.
La niña volvió a salir corriendo y Grant me abrazó por detrás.
Abrí los ojos y una lágrima se me escapó. Grant se despertó a la vez que yo y me quitó la lágrima de la mejilla.
-¿Una pesadilla?- me preguntó. Yo negué con la cabeza- ¿Entonces por qué lloras?
-Era tan real.
-¿Quieres contármelo?- me asusté, no quería espantarle.
-No, era solo un sueño.
-Pero estas llorando.
-Sí, es solo que... con todo esto creo que nunca podre tener lo que tenía en ese sueño.
-¿Y quieres tenerlo?
-Sí, cuando todo esto acabe.
-¿Tengo algo que ver en ese sueño?
Le miré a los ojos.
-Una gran parte.
-Cuéntamelo.
-Estábamos en un parque, tendría que ser mediodía por el sol. habíamos puesto una manta en el suelo y yo estaba tumbada con la cabeza apoyada en tus piernas.
-¿Y ya? Hay más, cuéntamelo.
-Eres un cotilla.
-Solo quiero hacer realidad tus mejores sueños- ¿Cómo lograba derretirme con una solo frase?
-No... no quiero que pienses lo que no es. No quiero presionarte.
-¿Presionarme? ¿Con que?
-Con lo nuestro.
-Skye, habla claro.
-Con dar más pasos hacia delante. Ya sabes- se incorporó en la cama quedando ambos sentados-, un vestido blanco, unos pañales...
-Oh.
-Yo ni siquiera lo he pensado ¿vale? pero en mi sueño había una niña, nuestra hija, la llamé Kate.
-Yo no sé si quiero...
-Vale- le interrumpí dispuesta a irme, estaba claro que él no iba tan enserio como yo con lo nuestro.
-No. Skye, espera.
-No importa- se levantó detrás de mí y me impidió abrir la puerta.
-Skye, nunca he tenido nada permanente, ni real. Te quiero ¿vale? daría mi vida por ti.
-Pero no me la darías a mí, lo entiendo.
-Mi vida en tuya, mi alma es tuya, todo lo que tengo es tuyo y nada me gustaría más que pasar el resto de mi vida contigo. No es el vestido blanco lo que me asusta.
-Me giré para mirarle.
-Entonces ¿Qué es?
-Yo no estoy hecho para ser padre Skye.
-¿Y crees que yo estoy hecha para ser madre? ¡Por el amor de Dios! Nunca se me ha pasado por la cabeza serlo. Es más, es pensar en una bolita de carne tragona y llorona y ponerme a temblar. Es más aunque ahora mismo quisiera serlo, no sería el mejor momento. Ward, tú y yo nos cuidamos, no damos paso a que ocurra. No ocurrirá hasta que no estemos preparados, incluso puede que no ocurra nunca.
-Vale. Puede que este no sea el mejor momento pero que conste que ha sido idea tuya.
-¿Idea mía?
-Quédate aquí y cierra los ojos- obedecí. Oí un cajón abrirse y cerrarse-, ábrelos.
-Estaba de rodillas frente a mí con una cajita entre sus manos. Le miré con los ojos bien abiertos.
-Grant, ¿Qué haces?
-¿Tu qué crees?
Abrió la cajita y dentro de ella había un anillo. Era bastante simple, plata con una pequeña piedra pero era precioso. Cogió mi mano y colocó el anillo en mi dedo.
-Era de mi abuela- me dijo-. Me lo dio y me dijo que al igual que ni abuelo se lo había dado a ella, ella me lo daba a mí para que se lo diera a la mujer con la que quisiera pasar el resto de mi vida. Skye, ¿Quieres casarte conmigo?
Me quedé pasmada, mirándole a él y luego al anillo para luego mirarle a él otra vez. Se le veía nervioso, esperando mi respuesta.
Yo no encontraba la voz, de verdad que la buscaba pero no la encontraba. Abría la boca y la cerraba como si fuese un pez y sin decir nada.
Me lancé hacía el y pasando mis brazos por su cuello le besé logrando que cállesenos sobre el suelo.
-Sí, sí quiero- logré decir al fin. La ropa pronto sobró. Ni siquiera nos movimos hacia la cama, ¿para que si ya estaba el suelo?
o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o
Salimos de la habitación cogidos de la mano, estaban todos en la sala común frente a la tele. Natasha y Clint en el suelo, el sentado apoyado en uno de los sofás y ella tumbada con la cabeza sobre sus piernas. Fitz-Simmons estaban en al sofá en el que Clint tenia apoyada la espalda. Fitz tenía el brazo sobre los hombros de Simmons y ella tenía las piernas encogidas sobre el sofá y la cabeza apoyada en el hombro de el con el brazo sobre su estómago, abrazándole. May y Coulson estaba en otro de los sofás, muy cerca, y juraría que sus manos estaban unidas en un punto ciego. Steve estaba sentado en una silla y todos se giraron a vernos cuando entramos en la habitación.
-¡Ah!- soltó Jemma un grito- ¡No puede ser!- Jemma se levantó como un rayo seguida de Natasha que arrastró a May y entra Natasha y Jemma me arrastraron hasta la habitación de esta última-. ¿Te lo ha pedido?
-¿Para cuándo la boda?- dijo Natasha.
-¿Cómo ha sido?- Jemma.
-¿Cuándo?- Natasha.
-¿Por qué no contestas?- preguntó Jemma.
-¿Quizás por qué no la dejáis?- dijo May de forma irónica.
-Sí. No lo sé. En la habitación después de una profunda charla sobre el futuro. Antas- contesté a todas las preguntas, a las que siguieron un montón más. Esto parecía un interrogatorio en el que incluso hasta May acabo participando.
NARRA NARRADOR
Los chicos se quedaron solos en el salón.
-¿Que acaba de pasar?- preguntó Fitz.
-¿Eso que Skye lleva en el dedo es lo que crep que es?- dijo Clint.
-Como la hagas daño te pego un tiro- dijo el capitán.
Coulson simplemente se le quedo mirando, con la típica mirada amenazante de un padre. Era más intimidante que la amenaza de Steve.
En el "Capítulo 10: Cibertec (parte 1)". Otro de los vengadores se unirá al equipo, y se tendrán que preparar para volver a enfrentarse a HYDRA, y a Garret, por supuesto.
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