Bien, lamento de todo corazón la espera T.T

Me ha costado escribir este capítulo porque no encontraba la ocasión para hacerlo. Siempre que empezaba tenía interrupciones. Pues solo tengo una pc que debo compartir y si quiero ocupar otra pc, tendría que pagar D: y actualmente no puedo darme ese lujo...Sobre todo si sé que demoraré más de dos horas en terminar un capítulo.

Espero que les guste.

Este capítulo es más sentimental y está beteado por mi linda y hermosa betita, Susano'o~ (Es mía, que nadie se la robe e.é)


Una sonrisa lo cambia todo

Kushina caminó detrás de Sai hasta encontrarlo en el patio trasero de la casa de los Uchiha. Estaba detrás de un árbol, con su rostro escondido entre sus brazos. Sentado al pie del tronco. La mujer caminó lentamente y se sentó a su lado. Le acarició su cabello y luego lo besó. El joven levantó la mirada hacia la mujer. Esos ojos negros denotaban una inseguridad que solo se explicaba por el conflicto interno que tenía hace semanas.

— Sai, no quiero que te sientas mal. Naruto a veces se comporta así. Todavía le falta madurar. Yo me encargaré de su castigo. Ya verás que no te volverá a molestar.

El azabache fijó su mirada al piso y no pronunció palabra alguna. La mujer lo invitó a pasar nuevamente a la mesa para terminar de cenar, pero el muchacho parecía preferir estar un rato más en ese lugar. La mujer de ojos violetas lo abrazó aun estando sentada. Habría estado así por más de cinco minutos cuando el joven finalmente le dirigió la palabra a Kushina.

—Me gusta Gaara.- confesó el azabache por primera vez en voz alta y en presencia de alguien. — ¿Eso es raro?

La pelirroja se sorprendió que el menor dijera eso. No sabía realmente cómo tomarlo. Gaara había golpeado gravemente a su único hijo hace varios años y aun no lo perdonaba. No sabía si sería realmente correcto apoyar el gusto del menor o convencerlo de que esa persona no era la indicada.

—Sai, tú sabes lo que pienso de ese chico. No soy la persona indicada para darte algún consejo.

—Pero, ¿Tiene algo de malo que me guste? — volvió a preguntar el azabache con temor a ser reprimido. Las miradas se conectaron por un segundo, pero la mujer en seguida miró hacia un lado sin saber qué responder. Sai agachó su cabeza y se puso de pie. —Señora Kushina, Gaara es conocido por ser una persona conflictiva y por volverse agresivo fácilmente. Pero durante el último tiempo, me he acercado a él y puedo asegurarle que no es una mala persona. Él es así porque ha enfocado su soledad en la ira. En cierta parte, lo entiendo, pero estoy convencido de que ese no era el mejor camino. En mi caso, yo enfoco mi soledad en el arte. No ha sido fácil. La sensación de soledad es aun peor si estás rodeado de gente que te ignora o que no te valora como persona. He concluido que la única manera de superarlo es encontrar a alguien que te de afecto.

La pelirroja también se puso de pie. Le sonrió con ternura y lo abrazó. Ella, hasta ese momento, siempre pensó como madre, y nunca se había tomado la molestia de ponerse en el lugar de ese otro joven. Ahora podía entender un poco el comportamiento de ese chico de ojos verdes. Sabía que era huérfano y tenía dos hermanos. Pero también sabía que la mayor parte del tiempo caminaba solo por el pueblo. Escondiendo algo que hasta hace pocos momentos, solo Sai conocía.

—En caso de que Gaara me pida disculpas, lo perdonaré. — dijo la pelirroja suspirando. —Sobre tus gustos, pues déjame decirte que ese pelirrojo es muy atractivo físicamente, pero siento que algo le falta. ¿Será que está muy delgado? ¿O tal vez su cabello luce opaco y sus ojos sin brillo?

— ¿Entonces no es raro que me guste? —preguntó Sai sonriendo.

—No, claro que no. – respondió la mujer rascándose la nuca y sonrojándose. —Solo que en este pueblo es poco usual ver ese tipo de relaciones…

El azabache quedó observando con curiosidad a la pelirroja. No había entendido lo último que había dicho, pero tampoco le tomó tanta importancia como para preguntarle. Luego de esa conversación, ambos fueron al comedor a terminar de cenar. Mikoto, al ver que llegaba su amiga y el joven, dio la orden a los menores para que se disculparan con Sai.
La cena se volvió muy grata y todos finalizaron con un delicioso postre.

Cerca de las nueve de la noche, aun todos llevaban sus kimonos puestos. Minato sugirió ir al hotel con aguas termales, oferta que todos aceptaron muy entusiasmados. Itachi levantó la mano y preguntó si podía llevar a alguien. Todos se voltearon a escucharlo, pues nadie esperaba esa situación.

—Todos saben que mi colegio está haciendo un proyecto con el orfanato. Y soy el tutor de Deidara, así que me gustaría llevarlo de paseo para que conozca las aguas termales. — dijo el hermano mayor de Sasuke.

—Me hubiera gustado tener un tutor cuando pequeño.- comentó Sai al Uchiha.

—Eso comenzó a implementarse hace pocos años. Le he insistido a Sasuke que adopte a un compañero.

—Así se le dice a los huerfanos, es algo confuso, ¿no? — preguntó Sasuke intentando cambiar de tema.

—Pues si le dices compañero a un niño huérfano, pues si, es confuso. Pensé que tendría tu misma edad...- dijo Sai rascándose la cabeza.

Fugaku suspiró y aceptó la propuesta con un aire de cansado, pues tendría que manejar más de lo planeado. Fue así, que todos partieron al automóvil para pasar un rato en el hotel. Al menos una noche. Los Uchiha pasaron a buscar al pequeño Deidara al orfanato y luego siguieron a los Namikaze al destino fijado.

Cuando llegaron, las dos familias comenzaron a buscar sus habitaciones. Sai acompañaría a los Namikaze, ya que los Uchiha tenían demasiados integrantes.

—¡Itachi! —gritó un pequeño rubio de largo cabello. —Podrías haberme avisado que vendríamos a este hotel a estas horas. No estoy acostumbrado a estar despierto tan tarde.

—Si estás tan cansado te llevaré en mis brazos…- dijo Itachi agachándose a la altura del menor y acariciándole la cabeza como un perro.

— ¡Eso quisieras! — exclamó el menor sonrojándose y golpeando la mano del Uchiha para que dejara de tocarlo. —Ahora vamos a darnos un baño. Espero que sea como lo imaginé…— agregó dando pasos firmes hacia adelante.

—Ni si quieras sabes donde es el camino… Mejor tú sígueme…

De esta forma el pequeño Deidara e Itachi caminaron hacia las termas. Encontrándose a su padre y a Sasuke sumergidos en el agua.

Por otro lado, Minato y Naruto disfrutaban de otras termas. Había una por cada habitación y eso lo hacía más privado. Kushina y Mikoto se encontraban con otras mujeres en las termas, pues habían optado por ir a una más grande donde todos los huéspedes tenían derecho a estar.

Sai arreglaba minuciosamente sus cosas en una habitación. Se había sacado el kimono y fue directamente a las duchas. No quería molestar a Naruto y a Minato, así que prefirió ir a las termas de hombres que estaban abiertas para todas las personas del hotel.

Cuando salió de las duchas caminó unos cuantos pasos y se encontró con un joven de cabellos castaños. Era alto y macizo. Solo estaba cubierto por una toalla en la cintura.

— ¿Te he visto en alguna parte? — preguntó ese muchacho de gran musculatura.

—No lo sé realmente… Yo no vivo en este pueblo. — respondió Sai un poco confundido.

Ambos siguieron su camino a las aguas termales sin decir alguna otra palabra. El azabache intentaba hacer memoria de dónde lo había visto, pero no conseguía nada. Antes de meterse al agua, se quitó la toalla que tenía en su cintura, la dejó sobre una roca y finalmente se metió.

El azabache cambió rápidamente de expresión. Siempre solía ser serio, pero esta vez sus músculos se relajaron y se podía apreciar un semblante que denotaba placer. El agua cálida hacía contacto con su piel. El sonido al golpear el agua era agradable. El vapor lograba un efecto tranquilizador. No podía ser mejor. Estuvo muy relajado por varios minutos. Su única interrupción fue en cierto momento en que varios hombres que se encontraban ahí, comenzaron a salir del agua, uno tras otro. Sai hubiera creído que fue coincidencia, pero al abrir sus ojos, pudo darse cuenta de la razón.

Ahí estaba él, el pelirrojo. Recién había tomado una ducha e ingresaba al agua con una pequeña y delgada toalla cubriendo sus partes nobles. La tela se le pegaba a la piel, dejando poco a la imaginación. El azabache sonrió tontamente apreciando esa maravillosa escena desde su lugar. El castaño que estaba en aguas pocas profundas, se puso de pie y comenzó a regañar al joven de ojos verdes.

— ¡Gaara! Te dije que era mejor que esperaras… Ahora casi todos se fueron al verte. De seguro vendrá el gerente a echarnos de aquí. Deberíamos irnos cuanto antes o sino, después no nos aceptarán… Ni a mí ni a tu hermana.

El joven pelirrojo se mordió el labio inferior un poco molesto con la situación. Y además sus ojos se humedecieron al escuchar a Kankuro. El vapor lograba ocultar esto último, pero su enojo era visible para cualquiera. El castaño tomó su toalla y se la amarró a la cintura.

—Vámonos a la habitación. Ahí nadie nos puede echar…

— ¡Esperen!—gritó Sai un poco nervioso. En seguida los dos jóvenes le prestaron atención. Gaara miró sorprendido al joven de ojos negros, pues no se había percatado de su presencia. —Yo tengo mi propia habitación con aguas termales…No la usé, porque esta es mucho más grande, y bueno, si quieren pueden usarla, así no tendrán problemas…

—Sai…- dijo Gaara sin dejar de sorprenderse.

— ¿Lo conoces? — preguntó Kankuro.

—Es el idiota de los baños públicos… — respondió el pelirrojo. El azabache sintió esas palabras como un golpe en el estómago.

— ¡Ah! Ahora me acuerdo de ti, eres del Instituto ANBU… En donde mi hermano está estudiando actualmente.

—Sí, ese mismo…- dijo Sai avergonzado y poniéndose de pie. —Entonces… ¿vendrán?

El castaño observó el cuerpo totalmente desnudo del azabache. Algo no parecía normal…

—Oye, Sai… ¿Cuántos años tienes? — preguntó Kankuro desconcertado y desviando la mirada.

—Dieciséis…- respondió el menor sonriendo.

— ¿Y tus padres son de alguna parte de África?

—No lo sé realmente… Soy huérfano. Pero, ¿por qué lo dices? La mayoría de la población africana tiene la piel muy morena y mi piel es pálida…

—No, por nada…- comentó el castaño completamente rojo.

—Ah! Tal vez lo dices por mis labios… Son más gruesos que la mayoría de la gente que vive aquí. —- decía Sai cubriéndose con una toalla y caminando hacia su habitación. Gaara no había observado absolutamente nada. Él simplemente se puso una bata y siguió al azabache.

Al llegar, los tres entraron a las aguas termales. Comenzaron a charlar sobre temas académicos entre otras cosas. Tan solo Gaara era el que se limitaba a conversar.

De pronto, Kankuro recordó algo importante. Su cita con TenTen. Comenzó a secar su cuerpo mientras le informaba a su hermano que debía juntarse con su novia en el restaurante del hotel y no quería llegar tarde. Gaara pensó en irse con él, pero sabía que después se quedaría solo, así que optó por quedarse unos minutos más en ese lugar.
Después de que el castaño salió prácticamente corriendo del ahí, el pelirrojo se sumergió completamente y comenzó a nadar. Sai lo observaba desde la superficie, pero quería ver los suaves movimientos que hacía el pelirrojo debajo del agua, por lo que también se sumergió.
Ahí estaba él, nadando como pez en el agua. Dando vueltas y giros con los ojos cerrados. Eso lo relajaba, y más aun si el agua tenía una temperatura tan agradable. Habría estado así más de cinco minutos. De pronto dejó de nadar y salió rápidamente del estanque.

—Creo que debo irme…- dijo en voz baja y secándose el cuerpo.

— ¡N-no te vayas!- gritó casi con desesperación el azabache siguiéndolo a pocos pasos. —Quédate… Más tarde traerán algo para comer a mi habitación y hace un rato atrás cené, entonces no sé si tú quieres quedarte y cenar conmigo, será mucha comida para mí, ya sabes, se me hará muy pesado comer tan tarde, así que… no sé si…

—Está bien…- dijo en voz alta el pelirrojo y mirándolo extrañado. —Hablas demasiado.

Sai se sonrojó inmediatamente y comenzó a secarse la cara para cubrirse.

Después de que ambos estaban vestidos con ligeros kimonos, se sentaron en unos grandes cojines. La mesa era cuadrada y tenía un calentador incorporado. La comida no tardó en llegar y una vez que dejaron el banquete sobre esa mesa, comenzaron a comer animadamente. Gaara parecía el más entusiasmado, pues solo había almorzado ese día.

—Es raro verse tan seguido, ¿no crees? — preguntó el azabache sonriendo y mirando al joven de ojos verdes.

Gaara no respondió a la pregunta. Siguió comiendo rápidamente.

—Eh… ¿Y es la primera vez que vienes a este hotel?

El pelirrojo emitió un sonido con la garganta mientras comía y dio a entender que efectivamente era su primera vez en ese hotel.

— ¿Sabes, Gaara? Esto para mí es como un sueño. También es mi primera vez y me ha gustado. El agua de las termas es lo más relajante que conozco. Por un momento, olvidé todos mis problemas y de todo lo que me rodea. Además, la comida es muy buena. Creo que me cansaré de tanto comer. Oye, a todo esto… ¿Te quedarás a dormir en el hotel con tus hermanos?

El pelirrojo le costó tragar ese pedazo de pescado. No es que lo haya masticado mal, sino que la pregunta lo inquietó. Dejó de comer por unos segundos y miró al azabache.

—Eso teníamos planeado. Pedimos una habitación para los tres, pero a última hora invitaron a sus parejas y al final parece que pedirán otra para dormir por separado. Ahora me tendré que ir, porque no hay una habitación para mí. — respondió el pelirrojo.

—Y estabas pensando en irte después de comer… - comentó el joven de ojos negros un poco triste.

—Por supuesto, ya les dije que me iría a casa.

— ¿Y no quieres quedarte aquí? — preguntó mirándolo fijamente.

El pelirrojo lo pensó un poco. Sintió que aceptar su propuesta sería un bien para los dos. Por qué estar solos si ambos se pueden juntar.

—Está bien, si no tienes problemas…- respondió el menor comenzando a comer nuevamente.

Sai sonrió y se puso de pie. Comenzó a armar los futones para el pelirrojo y para él. Había terminado tan pronto de ordenar la habitación que se acercó a Gaara y lo abrazó con fuerza. El joven de ojos verdes soltó los palillos y tragó su bocado. No entendía qué le sucedía al azabache. Parecía un loco de remate.

—Estoy tan feliz…- le susurró el joven artista sin dejar de abrazarlo. El pelirrojo comenzó a quejarse y haciendo unos bruscos movimientos se lo sacó de encima.

—Ya deja eso…- dijo el menor un poco nervioso.

—Pero si nadie nos está observando. – comentó el azabache acariciando la cabellera de su compañero.

—Lo sé, pero no me abraces tan de repente. ¡Y no me toques la cabeza! — exclamó el joven un poco molesto. — ¿Qué nadie te ha enseñado sobre el espacio personal?

— ¿Espacio Personal? Creo haberme saltado ese capítulo. — dijo Sai en voz baja.

— ¿Capítulo? — preguntó extrañado el joven de ojos verdes que empezaba a ser más expresivo.

—Ah, bueno, mejor olvídalo, ahora que lo pienso, es algo vergonzoso admitir que leo sobre el comportamiento humano…

Gaara dejó de mirarlo como bicho raro y suspiró. Ahora comía con más calma observando todos los movimientos del azabache.

—Tú te esfuerzas por comprender a las personas…- comentó el pelirrojo con la boca llena. —Yo he preferido ignorar todo a mí alrededor. No entiendo por qué a pesar de ser tan parecidos somos al mismo tiempo muy diferentes…

—Ahora que lo dices, los dos tenemos un pasado que nos condicionó a ser como somos. En lo único que nos parecemos es en nuestro pasado solitario. Nuestra soledad la hemos tenido que llevar por varios años, aun así, tú tienes una personalidad muy distinta a la mía. Eso debe ser porque al fin y al cabo, nacimos en un entorno diferente. Yo soy una persona tranquila y tú eres una persona iracunda… Aunque últimamente has cambiado un poco, debes admitir que estás así desde que me conoces.

Gaara se sonrojó al escuchar lo último. Iba por otro bocado de comida, pero lo dejó en el plato.

—Puede que tengas razón, Sai… Pero después del Instituto todo vuelve a ser como antes. No tengo a nadie para acudir cuando me siento solo. Excepto tú. Pero igual te sirve a ti, para que no te sientas solo. Es decir, al final parece como si nos juntáramos solo por interés propio. No sé si eso esté bien.

—Yo no pienso de esa forma, tú si me preocupas. Siento un deseo por protegerte. Y no sé cómo explicar eso con palabras… A todo esto, debes saber que hay una persona que siempre te estará queriendo.- dijo el azabache mirándolo con ternura y sonriéndole. —Esa persona es tu madre. Y debe estar en alguna parte mirándote y cuidando de ti.

—Yo no creo en esas cosas…- dijo Gaara bajando la mirada. —A veces quiero creer, pero realmente no puedo. En lo único que creo es que tal vez… esa persona tenga razón.

— ¿Quién? — preguntó Sai.

—Mi abuela. Ella estaba muy enferma cuando yo tenía 7 años. Desde que tengo uso de razón ella siempre estaba delicada de salud. Solo cuando comenzó a agonizar, fui a verla, pues ella era mi abuela materna. Y antes de morir, me dijo algo solo a mí y que hasta el día de hoy no puedo olvidar… — hizo una pausa. —Las heridas del corazón son las más difíciles de sanar, pues solo el amor puede curarlas.

—Tu abuela era muy sabia… Nunca había escuchado eso.- dijo Sai sonriendo. —El amor es algo difícil de conseguir cuando estás solo. Y ahora que lo pienso, hay otra razón para que las heridas del corazón sean tan difíciles de sanar—añadió el joven de ojos negros. Gaara estaba tomando completa atención a las palabras de su compañero. —Uno no puede ver fácilmente la herida del otro. En caso de que te hagas un rasguño, sangras, pero una herida en el corazón, es una herida interna. Un dolor que solo uno mismo puede saber, y eso dificulta al resto de las personas que quieren sanar ese dolor.

En esos momentos el azabache le acariciaba la mejilla al menor. El pelirrojo cerró los ojos al sentir el suave roce de las manos del joven artista con el de su tersa piel, y luego sonrió con total tranquilidad.

Fue entonces, que a Sai se le erizó la piel. Sus latidos comenzaron a acelerarse. Sus mejillas tomaron una tonalidad rojiza y una sonrisa tan bella como la de Gaara se formó en sus labios. Al fin se dio por vencido a los encantos del pelirrojo. Una sonrisa de ese joven había sido suficiente para enamorarse perdidamente.

Continuará…


¿Comentarios?

C:

Acepto cualquier reclamo ;u;

PD: Agradezco a alessa-vulturi, KONANYURIXD, purpleline y Jexxkat 3 Gracias por comentar el capítulo anterior.

T.T Perdonen la demora...

Y Alessa, esto tiene pinta de SaiGaa ewè Me gusta Gaara de uke ;u; y Sai seme...Aunque adoraría ver a Sai como un lindo uke T.T

Waaa... tal vez haya un intercambio de papeles (?)