Hetalia no me pertenece. Sin mas.
Disfruten.
Oh es un Omega
2
Antes.
David la había cagado y él lo sabía, no se limitaba a repetírselo una y otra y otra vez, la había cagado. No supo por qué…bien, si sabía por qué y sabia como. Era su naturaleza y no importaba que tan templado se disponía a ser, la naturaleza siempre salía a flote porque en esa sociedad se regía por naturalezas y parámetros establecidos con antecedentes y pruebas científicas de que eso podía pasar.
Recientemente Julián le esquivaba, él lo sabía, David podía parecer despistado y caído de la mata, pero una cosa era parecer y otra muy diferente era serlo, y David no era caído de la mata. Si, Julián le evitaba y realmente David vio aquello como algo esperado, incluso su madre no insistió en llevarle nada a la madre de su vecino en las últimas semanas, para evitar inconvenientes...
David, se quitó las sabanas de sus piernas y las empujo sintiendo un leve calor subir por sus pies, aun con su pijama puesta quiso ignorar su estado. Dio una mirada hacia la ventana y vio las ramas del árbol de mango que había allí.
Suspiró suavemente, casi sin ganas de respirar. De vivir o de pensar.
Volvió la vista al techo blanco. Se quedó en silencio e inmóvil un momento más. Un momento más, antes de que su madre seguramente subiera y lo despertar quejándose de que dormía demasiado, que sacara la basura o que la ayudara con el desayuno o inclusive que le regara las plantas de jardín, pero eso no sucedió, su madre, Marta siempre le había molestado que su hijo durmiera demasiado,…de hecho le molestaba también que durmiera tarde, o incluso que durmiera poco. David no encontraría el equilibrio con respecto a ella.
Sin más se levantó. Bostezo con pereza, se quedó un momento sentado en la cama y movió un poco el pie para darse cuenta que estaba pisando una camisa. Era negra y realmente no la recordaba. No era suya. La tomo y la estiro frente a él. Arrugo la nariz casi al momento, no era un olor desagradable el que percibía. Casi al momento recordó de dónde había conseguido esa camisa. Busco la etiqueta y vio la talla. Sonrió pero no supo porqué lo hizo. Apretó los labios, y percibió la suavidad de la tela negra.
Olía bien. No sabría como explicarlo pero era un sensación de alivio, agradable y grato y no era ningún perfume. Ninguno que recordaba y ninguno de los cuales el utilizaba. No. Esa camisa no era suya.
Acerco la parte del cuello a su rostro y respiro suavemente. Emitió un sonido suave y corto de gusto, cerró los ojos y repitió el proceso unas dos veces para volver abrirlos y sentir una extraña necesidad en todo el cuerpo. Quería mas. Arrugo la tela entre sus dedos, aspiro nuevamente de forma más profunda y dejo que el delicioso olor le embriagara el olfato, intentando satisfacer aquel deleite.
Quería más.
Pero el olor no era suficiente. No era algo que podría de calmar con solo olfatear el aroma de un Omega en celo. Como era natural, en todos los Alfas, el olor de un Omega en celo era afrodisiaco, estimulante, adictivo, a excepción claro de los parientes alfas sanguíneo. Lo explicaban bien en la segundaria y…David lo sabía.
Volvió hacia la ventana y afilo la mirada, un coro de voces, su instinto le pedía insistentemente levantarse y buscar a aquel Omega necesitado, sin compañero, sin marca. Su olor era delicioso, anhelaba tenerlo cerca y embriagarse él y satisfacer su necesidad.
Dejo la camisa al lado y fue a la ventana con pasos lentos y casi como si midiera lo que iba a hacer. Alejado del exquisito olor pudo pensar bien y recordar. Se sintió mal de repente porque recordó lo que había pasado. Lo había estropeado y estaba casi seguro que Julián no querría hablarle. Al ver por la ventana observo las ramas del árbol y apretó los labios al ver las ventanas cerradas y la cortina corrida. Ay no. ¿Qué había hecho?. Había estropeado todo, creyó que había sido muy imprudente pero…si lo pensaba mejor tampoco era toda su culpa, sin embargo creía que Julián tampoco iba a razonar mucho a cerca de la culpa o algo parecido. Seguro que lo había asustado o por lo mínimo, le había causado mucho incomodidad.
Entonces, allí en la ventana, David suspiro profundamente y opto por no hablarle a Julián en toda aquella semana y preocuparía, de ahora en adelante, intentar ser más templado.
Ahora.
David.
Julián jugaba en el equipo de béisbol mientras que yo jugaba en el equipo de fútbol, realmente el equipo de fútbol no era tan popular como el de beisbol, eso pasa cuando el béisbol es el deporte nacional del país, y bueno Julián juega bien y por lo que se, se siente cómodo estando allí. Es masoquista ver su uniforme. Es blanco con medias azules, y yo puedo escuchar los lamentos de la madre de Julián cuando termina cada partido, pues es como si se hubiera revolcado en la arena del campus, realmente.
Nuestra cancha era techada y no tenía arena, más bien tenía una superficie de cemento pulido. Compartíamos la cancha con el equipo de Voleibol, suertudos el equipo de béisbol que podían practicar cuando quisieran por tener su propia cancha, primordialmente en las tardes cuando el sol no estaba tan candente, pues su cancha no tenía techo y la última vez que jugaron sin techo, fue un mediodía y a más de uno de dio una insolación.
Contuve el aliento cuando lo vi acercarse a mí, estaba como esperaba que estuviera; con los pantalones manchados de tierra amarilla. Sudado, con aire cansado pero alegre, según tenía entendido hoy era día de práctica, también era mi día de práctica, así que mientras me amarraba los zapatos él se sentó a mi lado con un largo y profundo suspiro de esos que te dan entender que has corrido 23 kilómetros.
Me termine de arreglar los zapatos y me subí un poco las medias, hasta la pantorrilla. Tenía mi uniforme azul del equipo, Julián era el número siete yo era el número cinco.
—¿ya terminaron? —pregunte
—Hmm…
—¿Te vas a casa?
—Hmm..
—¿..No íbamos a estudiar lo de matemática ? – Pregunté intrigado ahora. –
— ¡Mierda, matemática! – Salto volviendo a este plano terrenal, se desperezo, yo me levante listo para comenzar la practica solo esperaba que el me respondiera – quede con Alfred para lo de Ingles…
Hubo un pequeño silencio de su parte como si meditara algo, algo al respecto. Yo solo me mantuve observándole. Cierto; teníamos que hacer una especie de presentación en Inglés.
—Ah, ya – Dije, admito que un tanto desanimado, observe a Julián una vez más y el apretó los labios con aceptación, asintió. – Bueno… ¿Entonces cuando? Tenemos el examen el viernes.
Nunca me había importado tanto un examen de matemática en todo el lapso como ese, y debo reconocer que estaba un poco molesta por el cambio de planes, solo un poco, ahora necesitaba saber cuándo podíamos reunirnos a hacer eso porque de verdad, Matemática me preocupa.
—Lo sé. – Ahora él parecía meditar profundamente— Es que el martes tengo un compromiso…
— ¿A dónde vas? –Pregunte y me di cuenta dos segundos después que eso no era asunto mío.
—Amm…Alfred me invito a ver un juego de fútbol—
— ¿De Fútbol? – Arrugue la expresión —
—Americano –
—Ah… ¿Hay cancha de Fútbol Americano por aquí? –
—Lo veremos en su casa, dice que su familia estará allí— Me explica – la cosa surgió porque se enteró de que juego beisbol y él jugaba Fútbol americano en su país, sabes…
Aligero la expresión.
—Si quieres le digo para que vengas también. – me sugirió con tranquilidad. –
—…No, gracias, está bien – Le dije con calma aunque realmente me encontraba algo choqueado – Ahmm...
Iba a agregar algo y desviar la conversación, evitando preguntar como rayos, Alfred se volvió tan cercano a Julián como para invitarlo a ver un partido, bien, era solo un partido –Nada raro – Además, Alfred no tenía mucho amigos que digamos tampoco, debe de ser por su personalidad o su voz…me voy por esta última.
¿Por qué carajos habré de mencionar a Alfred anteriormente?...ah ya me acuerdo, carajo.
—¡Daviiid! Ven ya vamos a empezar..
Me dicen, apreté los labios, y él me vio como si esperara que me despidiera.
—Luego cuadramos eso – Me dice tranquilo y se va. Lo veo irse y siento algo extraño. No en mí. En el aire.
Arrugué la expresión cuando me volvieron a llamar, y resople. Recuerdo que no jugué muy bien esa tarde.
Ω
Era la tercera vez en la semana que veía a Julián tragando pastilla, no era en el sentido estricto de la oración, él era bien discreto pero en serio, algún día tenía que detenerse, como el bien sabe que yo no estoy muy de acuerdo en el uso de esas pastillas, mi madre me contaba que la tía de mi papá, termino estéril por consumirlas para reprimir sus ciclos, desde allí ese tipo de medicación no me es agradable.
Me le acerque y el me vio con suspicacia, yo lo vi con mala cara.
—… ¿Qué paso? – Pregunto y me detuve antes de formular la siguiente pregunta por qué había sentido algo raro —…
—Reprobé el examen de Biología. – Dije sin ánimos y pegue la cabeza de la pared como un abatido.
El Abrió los ojos más de lo normal, sus grandes ojos azules. Suspire, el me vio.
—…. ¿Por qué? –
—No estudié lo suficiente – Le dijo con abatimiento, si mi mamá ve ese examen adiós futbol. –
Julián pone una cara de compasión que…me gusta mucho, era muy tierna y blanda para el carácter que siempre tiene, lo veo con más abatimiento.
—Bueno, para el próximo estudiamos juntos, creo que Alfred sabe de Biología – Me dice pensativo – Quizá él pueda ayudarte.
¿Cuándo Alfred apareció en esta conversación?
Del resto, me pidió mi examen lo vio con una mezcla de temor y algo de pena, bien, ese examen fue el peor de mi lapso en esa materia, se trataba de los genes en las castas Omega y Alfas, algo acerca del comportamiento natural, Cruces y otros conceptos rarísimos que no recuerdo, rasgos genéticos, y otras cosas más que respondí mal así que no se si sean ciertos.
Julián tomo el examen y lo guardo en su bolso, primeramente hizo eso porque sabe que mi madre me matara si lo ve. Me comenta que le pida ayuda a Alfred, realmente no quería pedirle ayuda a nadie…mucho menos Alfred.
Creo que solo necesito estudiar más y concentrarme. Por alguna razón se me está haciendo difícil concentrarme justo ahora.
— ¿Sigues tomando Supresores? –Le interrumpí sin más, me le había quedado viendo con los ojos afilados, el parpadeo varias veces confundido, como que no se esperaba esa pregunta, yo tampoco esperaba decirla, realmente solo lo había pensado. Carajo, ya la cague — … ¿Cómo te fue con el partido de Futbol Americano? – Pregunte intentando mostrar serenidad.
El afilo la mirada azulina.
—Bien. No entendí mucho – Me dice – estaba en Ingles y…bueno, se empujan y corren a un extremo del campo con el balón. Es algo diferente – me termino diciendo con un pesado suspiro y estaba seguro que no había suspirado por que no había entendido nada del partido.
Creo que no debí hacerle tal pregunta.
No pude evitarlo, ¿saben?, Julián esta comenzado a oler extraño. Ladeo el cabeza algo intrigado y me contengo de aspirar con más notoriedad su olor. Afilo la mirada él me observa sin comprender y no lo culpa, no quiero que comprenda lo que estoy haciendo, o si no me daría varios coñazos…o me mandaría al carajo.
—Creo que me iré a clases— Obligue a mi mente a mentir. — Humm…¿Hablamos luego? –
El asintió varias veces.
No tenía clases la verdad, pero de camino me encontré a Iván y fue perfecto por que pude arreglar lo de la Clase de Ingles con él, así que debíamos de hablar sobre el estrés en el estudiante, de hecho puedo decir que me interesaba mucho ese tema, mencionaba algo particular en los Alfas, algo a cerca de frustración en la búsqueda, perdida o encuentro con su pareja. Oh excelente. –Entiéndase el sarcasmo— pero en el…menciona que se podía entrar en un especie de estrés por falta de compañero, por la búsqueda de un compañero o por la pérdida del mismo.
Me hice un mini examen…Deseche todas esas posibilidades y descubrí que mi fuente de estrés era el hijo de puta examen de matemática del viernes…y Biología.
—…Iván ¿Sabes matemática? – Le pregunte
El me vio, asintió y sonrió.
—Las matemáticas son divertidas, da.
Dios, eres grande.
Le pedí a Iván ayuda con Matemáticas y pase horas estudiando, hasta me salte física, para estudiar matemática. Es curioso que pueda pasar Física con una A que Matemática…y biología… ¡Biología! .
Le pregunte a Iván si sabía algo de Biología. Me mostro su examen…el grandote saco la máxima nota. Siento que lo odio y lo admiro al mismo tiempo.
Tal vez, después me pueda explicar algo de Biología.
Hoy es la presentación de Ingles y fue un completo desastre, este profesor es muy exigente, lo digo, no entiendo para que no hace hacer esta presentación si ni siquiera podemos entender del todo lo que decirnos, no sé qué tan bien pensado estaba este plan de evaluación, era muy ambicioso para un quinto año. No fue tan emocionante para mí esta clase, de verdad ingles no es una materia taaaaan importante para mí.
Matemática lo era más. Y mi nuevo némesis Biología.
Esperamos todas las presentaciones, y agradecí a Dios por que no alcanzo la hora. De verdad. Tenía el corazón en la garganta mientras que "estudiaba" lo que tenía que decir, e Iván, él estaba muy entretenido riéndose de los fallos ajenos, no lo culpo. Era algo divertido.
Nos alistamos para salir del salón. El profesor parecía un poco arrepentido de esa actividad. Iván por el contrario parece algo decepcionado de que se acabara la clase. Yo estoy sinceramente alivio, suspire de tranquilidad cuando hubo todo terminado.
Julián apareció ante mí y me vio sintiendo mi alivio completamente. Él también estaba aliviado, le conté entonces lo había pensado decir, el tenía una fichas donde tenía lo que iba a decir. Nos quedamos hablando un momento, y de verdad disfrute reírme de lo nervioso que estábamos. Julián esta de mejor humor por lo que puedo percibir.
—Jul… —Alguien le llama, ambos levantamos la mirada y las risas se detienen, es Alfred y parece estar muy interesado en saber lo que hacemos.
Nos estamos riendo, como hacen los amigos… ¿no es obvio?
—Hola, David, ¿Estudiaste para Biología? – Me pregunto sin más, con su sonrisota–
—Alfred, mi nombre es David. No Dei—vid. – Por alguna razón Julián apretó los labios en una sonrisa – Y por cierto, si, Iván me estaba ayudando con eso. —Mire a Julián con atención – necesito tu ayuda con eso también. –Le dije como un ruego
Lo vi fijamente esa vez…me quedé en silencio, él dijo algo pero lo entendí, de hecho no le preste atención ¿Por qué no le preste atención?...ah si. Había sentido algo, en el aire.
Mire a Alfred que había dicho algo respecto al tema –que no estoy prestado atención— Afile la mirada y de repente me acerque a él, fue un movimiento tan inesperado que él se vio obligado a alargar un poco el cuello para atrás, lo vi intensamente, encontré lo que estaba buscando y luego me aleje, Julián me estaba mirando confundido luego yo le devolví la mirada con inspección y al encontrar lo que buscaba, fruncí el ceño.
Apreté los labios aun en silencio, Dios me tomo más tiempo de lo que pensaba asimilarlo.
—… ¿Qué pasa, dude? – Me pregunta Alfred que se había acomodado y me estaba observando—
—…No me digas dude... – Le espete,…Mierda,…me siento tan molesto ahora. –
Julián arrugó el entrecejo y yo ya me encontraba más que disgustado, y les diré porque: Alfred olía a Julián…estaba completamente impregnado de su olor, ¿Por qué carajo estaba impregnado de su olor?...más importante ¿Por qué carajos Julián olía a Alfred? ¿….hmm?
— ¿Qué pasa, David? –Me pregunta Julián. Yo no puedo responderle porque…aun no puedo creer que eso haya pasado, ¡nunca había pasado!... ¡Julián solo tenía mi olor! ¡y yo solo tenía su olor!. En mi interior habían voces lanzándose preguntas y respuestas, pidiéndome explicaciones y cuestionándome.–
¿Qué hacia ese gringo medito, paracaidista, impregnado de Julián? …¿Cómo carajo paso?, se supone que Julián está tomando supresores, eso quería decir que no emanaba un olor fuerte como para estar oliendo así. Mire a Alfred con odio.
Alfred parecía haberlo notado porque me quedo viendo entre confundido y asustado. Yo solo lo apuñale con la mirada y fue entonces que Julián me golpeo con su mano en el costado y me vi obligado a cerrar los ojos y soportar el dolor en mi costilla.
— ¿Qué te pasa, estúpido? —Me pregunta
—Nada, me voy, tengo que estudiar. —
—¿Biología? – Pregunta Julián bastante interesado, y desee decirle que sí, que se viniera a estudiar conmigo—
—No. Física, Nos vemos después – Respondí secamente, se aleje de ambos. Estaba completamente seguro que Julián no me creyó, porque no teníamos tarea de Física y por qué…estábamos pasando un buen rato hasta que Alfred llego.
Aun no me explico cómo podía haber pasado. Julián jamás olía a mí... ¿o sí? bueno yo si tenía algo de su olor, pero es porque pasábamos mucho tiempo juntos ¡y era normal! ¡Pero, solo paso una semana con Alfred y ya apestaba a él! ¡¿Por qué carajos apestaba a él?! …y por qué carajo me molesta de sea así ¿Por qué me molesto en primer lugar?...ni que Julián fuera mi compañero o algo por el estilo….
¡Uuuuuuuhgggg!
Ya, ya, ya David Cálmate, cálmate, no es el fin del mundo.
Me dieron ganas de irme de la escuela en ese preciso instante, en ese preciso instante me dieron ganas de irme a casa y no volver en la semana. Ando furioso. ¡Pero si es algo estúpido! …no me entiendo. Ay Dios mío ¿Qué está pasándome?.
Ya, yo soy un hombre tranquilo, un alfa templado, no puedo andar con estos arranque ¿Qué vaina es, pues?
Golpee la frente con el escritorio sin querer cuando me incline abatido en la mesa de la biblioteca y me llamaron la atención.
Alguien me toca el hombro… lo que faltaba.
Levanto la vista. Es Miguel, me ve con su rostro serio y algo preocupado.
— ¿Qué pasa, causa? –
Gruñí malhumorado, esperen, de verdad gruñí. Ando grave, parce.
—…Nada. — Le dije entonces –
—Hmp, hmp, no lo sé, andas como que agresivo. –
—…—Apreté los labios, tenía que admitirlo, quería golpear a alguien rubio y de lentes —..Un poco.
— ¿Qué paso, hombre? ¿Problemas con Julián?...pero si lo he visto alegre estos días – Me comenta, si yo también he notado alegre a Julián estos días, menos gruñón –
—No, no es eso….—Le dije con antipatía, lo medito por un momento más – bueno si, pero no…aaahs.
Me vuelven a shitar. Me levanto luego de pensarlo.
—…Miguel, Julián y yo no somos nada, solo amigos— Le aclaro y recojo mi bolso –
El me ve sorprendido. Se lleva los dedos al rostro donde se rasca un poco pensativo. Respira profundamente porque lo note.
—…Ya veo…—Parece que descubrió algo que yo ya había sospechado. El olor de Julián desapareció de mí. No se por qué pero eso me hizo sentir tan abatido.— No te preocupe Causa ya llegara.
Me voy de allí. Me fui a mi casa, y no me importo que mi madre me preguntara por que llegue tan temprano, subí a mi habitación con tanta rapidez que me salve de las preguntas, cerré la puerta con seguro y por fin, me tire e la cama, deje mi bolso por allí. Luego enterré mi cara en la almohada y gruñí frustrado.
Ω
Me desperté, miré la hora y eran las seis de la tarde, mierda. Creo que lo que me despertó era el hambre. Por cierto, descubrí que me quede dormido. Aún tenía mi ropa del colegio, me desperté y mire a ambos lados en mi habitación, ok, estaba en mi habitación. Me llevo las manos al bolsillo, donde encuentro mi teléfono y cinco llamadas perdidas de Julián. Dos de Eduardo, y una de…no reconozco ese número.
Había varios mensajes, pero tenía tantas ganas de revisarlos como de levantarme de la cama. Deje mi teléfono en la cama mientras le pedía a Dios que me hiciera el milagro de levantarme de la cama.
Me levante y me quite la camisa. Bien. Me aliste para bañarme y despertarme. Lo hice, me metí al baño y de bañe con el agua más fría de todo el puto barrio, pero ayudo a despertarme y casi olvido al momento de vestirme…lo que había acontecido.
Intente no concentrarme en eso, cuando baje a la cocina, mi madre y mi papa andaban comiendo.
—Ya te iba a llamar –Me dice mi mama — ¿Qué paso? ¿Por qué esa cara?
Mi padre me ve la cara. Es inevitable no puedo evitar demostrar que estoy un poco afectado.
—Nada, solo estresado por una materia. –
— ¿Y si tan estresado estas por que llegaste tan temprano a …dormir?
—Hmm…—Me detuve a pensar sin querer parecer descubierto, tome algo de café que sirvió para activarme —…Estuve estudiando en la escuela, solo tome un descanso mamá.
Ella hizo un gesto con sus cejas.
—Julián llamo a la casa—Me dice con su rostro de que no mientas, porque lo sabré — ¿pasa algo?
Mi padre, me mira fijamente y luego mira a mi mamá que me asoma una plato con dos arepas bien resueltas. Negué con la cabeza.
—…ah, no. –Le respondí con mi mejor cara de extrañado, mi padre me ve atentamente, mire a mi papa, entonces – Nada. —Mire mi plato —¿Qué te dijo?
—Pregunto si habías llegado a casa y que quería hablar contigo—
—Hmm…
—¿Estás seguro que no pasó nada, hijo? –Me pregunto mi papá y sé que la cosa va en serio, mi papá acaba de hacerme una pregunta –
Negué con la cabeza. Comí en silencio…Cuando hube terminado mi papa abandonó la mesa de la cocina y fue a la sala, encendió el televisor y se sentó muy cómodo en mueble, estoy seguro que mi madre se sentada con él y pondrá la novela y de allí no se moverá hasta las once. No entiendo por qué quiere quedarse en la sala si tienen televisor en el cuarto.
Me parece extraño.
—…Hijo – Mi mama me está viendo, cuando recoge mi plato— Deberías hablar con Jul.
—¿Qué…?¿por qué?— Pregunte con mi ceño fruncido.
—Por qué se escuchaba muy preocupado –Me dice mi madre – además ¿Por qué llegaste tan temprano en primer lugar?...
—El profesor no fue. – Dije rápidamente y ella parecía sorprenderle y me observó con las cejas arqueadas –
— ¿No fue?—
—No.
—Ahmm…—Asiente varias veces con lentitud, yo la imito— Bueno…
Sin más, se da la vuelta y da por finalizada la conversación. Fui al baño y me lave el rostro y los dientes, luego de eso, fui a mi cuadro donde me acosté en la cama con desgano de todo, saque el teléfono de mi espalda porque lo estaba aplastando y por fin me dedico a revisar los mensajes…
Ok, no había recibido tantos mensajes en un día seguidos.
{3:40} ¿Dónde estás?
{3; 50} ¿Dónde estás? Ya vamos a entrar a clases
{4; 40} Mira, pendejo, respondeeeee
{5:00}Contesta
{5:30} Ah verga pues, contesta esa mierda ¿para qué tienes teléfono?
Julián da miedo por teléfono. Bueno esos mensajes me dan un poco de miedo, siento que si voy ahora a hablar con él, sería un coñazo seguro o unos cuantos gritos en su defecto. Deje el teléfono a un lado y no conteste ningún mensaje, ya más relajado que en la tarde, recapitule lo que había experimentado.
Estaba enojado. ¿Por qué? ¿Es lo que quiero saber?...¿por qué David José estaba enojado?.
Yo no suelo agarrar rabias fácilmente, tampoco es que tenga mucha paciencia, pero de enojarme no, puedo molestarme y está bien, quien no se molesta, pero en ese momento estaba enojado, ardiendo en ira. Y no entiendo por qué.
No. Si se por qué. Me moleste porque Julián olía a Alfred. Además que no he pasado tanto tiempo con el como antes. Se la pasaba con…Alfred.
Tampoco debía molestarme eso, porque fui yo quien le sugirió hacer más amigos y que conociera a Alfred. ¿Para que Cajaros le sugerí eso? Si no lo hubiera hecho quizá no estaría planteándome todo esto.
Estaba celoso.
Eso, ya, no había otra cosa, estaba celoso de que Alfred –siendo un alfa— no fuera repelido por Julián, como siempre pasaba, siempre estaba conmigo y casi nunca tenía otros amigos alfas tan unidos a él, de hechos Julián era conocido por su mal carácter, así que tratar de cortejarlo siempre resultaba difícil y problemático.
—Pero con él está de buen humor…— Recordé a Miguel. Si, ciertamente, Julián ha estado de buen humor estos días.
Me levanté del colchón y fue hacia la ventana. Rodé la cortina, afuera, la noche, el árbol que unía nuestras casas. Fui de nuevo a mi cama donde tome el teléfono y le mande un mensaje diciéndole que estaría por la ventana. Me metí el teléfono por el bolsillo y salí por mi ventana, literalmente me fui por las ramas.
Escale hasta cruzar la reja que nos dividía y llega justo a la última rama, fue cuando mi teléfono sonó por un mensaje. Me sostuve y lo vi.
{8; 16} No vengas.
— ¡Pero si ya vine!—Le dije y me asome por la ventana para entrar – Ya llegue. –
La habitación estaba a oscuras. Creo que alguien se fue a dormir. O está muy enojado para verme. Me adentro a la habitación,
—Julián,…lo siento, ya vine, ¿Dónde estás?—Pregunté mientras camino por la habitación, me la sé de memoria así que busco el interruptor de la luz.
—Te dije que no vinieras— Escucho, me detuve, aun a oscuras, lo encuentro en una esquina. Estaba en una esquina de la habitación -¿Qué coño haces aquí?
Me acerco.
—No te acerques, solo vete – Me ordena, Wow, volvía su mal humor, yo sabía que no podía durar—
—No, espera –Me quede quieto— Vea, solo quería hablar contigo y explicarte, me quede dormido cuando llegue a casa…
—No me interesa—
—Wow…Pero cálmate, ¿Qué te pasa? –
—Coño, vale, que quiero que te vayas. — Chilló.
— ¿Pero por qué …que tienes…
—Coño David, solo vete. –
No me muevo. Me quede petrificado en medio de la habitación, Fue entonces que moví mis dedos por la pared, escucho a Julián quejarse, un lamento, como si tuviera algún dolor en el cuerpo, me acerque a él y este se agacho irremediablemente, como si temiera de algo. No puedo verlo bien, me agache también
—…Julián—
— ¿…Hmmm?
Esconde su rostro en sus rodillas.
—… ¿Estas en celo?— Pregunte con cautela. Era eso, de que otra manera había una especie de cama improvisada en la esquina de la habitación, había movido el colchón de su cama hacia allí y acumulado almohadas en todos pasos. –
Y su olor.
—Comenzó hace poco— Me susurra, su voz se escucha afectada, como si le doliera el pecho— …no sé qué paso
—No entiendo…se supone que estabas tomando supresores –
— lo se…—
Me quede en silencio, el sigue escondido. Le toco el cabello y él se estremece entre asustado y sorprendido…
Huele tan bien…
No sé cómo paso todo esto, o sea,… ¿Julián estaba en celo? ¿De verdad? Su olor comenzaba a invadir poco a poco mi olfato, y se volvía cada vez más y más nítido, como si mi presencia lo estimulara.
—Julián, cálmate…—Le dije, y le acaricie el hombro, el levanta el rostro y me ve con cierta timidez, está sosteniendo una sábana—
—…No sé qué paso. –
—Ya, si, está bien, yo tampoco sé que paso – Le tranquilizo, el suspira por la nariz— Ya…cálmate. ¿Qué estabas haciendo?
—…Una cama. – Me dice con pesadez—
Ay Señor, está haciendo su nido. Aprieto los labios, no puedo ver muy bien la expresión que está haciendo, está muy oscuro, le digo que encenderé la luz pero se dice que no lo haga, que no me aleje de él. Como un autómata me quedo allí.
—Creo que me tengo que ir –Dije, y no saben cómo lo pensé die veces antes de decirlo.
—No, no te vayas – Suplica
¿Julián está suplicando? A pesar de lo más que dispuesto que estaba en quedarme, no podía hacerlo, primeramente porque a Julián no le gustaría...de verdad no le gustaría.
—No puedo, ¡Ay! – Me apretó el brazo y me jalo hacia abajo. – Julián de verdad, tú en tus cinco sentidos no me pedirías algo así.
Me intente alejar y él se pegó a mi brazo, instintivamente yo le rodee con el otro y enterré el rostro en su cuello y su olor inundo mi respiración.
Oh Dios mío, comienza a oler mejor cada vez.
Ya, es todo, la volví a cargar. Dios mío, ¿Qué carajos estoy haciendo?, estoy olfateando a Julián en celo y es el aroma más delicioso que he percibido.
Mío, mío, mío, mío, mío
Palabras inundan mi mente.
Proteger, cuidar, atender, precioso e importante.
Él se las arregló para abrazarme del cuello y descanso su cabeza en mi hombro mientras yo le agarraba fuertemente de la cintura, sosteniéndolo y aspiraba su aroma que me comenzaba a marear.
-No te vayas, no quiero estar solo – Me dijo en una voz suave, asemejaba a una súplica. –
-Está bien… - Le dije con una voz sosegada, y le subí las manos a la espalda- Ven, vamos a arreglar el nido…
No esta de mas decir que continuará.
DamistaH.
