Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, la historia es de mi total invención

Profecía

Capítulo 8

P.O.V Blaire:

El fin de semana fue uno de los mejores que he tenido, la mayoría se había portado muy bien conmigo, pero le tomé especial cariño a Ness, nunca había tenido un amiga de mi edad a quien contarle lo que me estaba ocurriendo y en ella la encontré.

Con la única que no logré llevarme bien es Rosalie, Esme me había comentado que ella tenía una historia… especial, y que por ello se mantenía lejos de mí, no era grosera conmigo ni nada por el estilo, pero casi no me hablaba y evitaba estar cerca de mí. Yo respetaba su actuar y trataba de no cruzarme con ella, los demás decían que cuando se acostumbrara a mí, ella me contaría lo que sea que le hubiera ocurrido.

A pesar de todo, cuando la vi interactuar con los demás, en especial con Ness, me di cuenta que ella era cariñosa a su manera, pero por sobre todo, era muy segura de sí misma, su mera presencia imponía respeto y admiración ahí donde se encontrara.

Y yo admiraba eso en ella.

Porque en mis catorce años de vida siempre he sido la pequeña niña invisible, mis compañeros de la escuela no me traban mal, pero no porque me tuvieran respeto, sino porque simplemente no notaban mi existencia. Desearía que Rosalie se sintiera a gusto conmigo, que pudiera decirme cómo hace para no sentirse cohibida ante la presencia de más personas.

Al terminar el fin de semana, cada quien volvió a los lugares donde actualmente residían, me prometieron que nos visitarían tan a menudo como les fuera posible y Ness y yo mantendríamos comunicación por teléfono y vía correo electrónico.

*

El lunes por la mañana, Esme me despertó para ir a la escuela, y como los días anteriores, me mandó a bañar mientras ella elegía mi ropa para el día.

—Sabes… yo puedo alistar mi ropa… no tienes que hacerlo por mí, también la cama y el aseo de la habitación, puedo hacerlo por mí misma— le dije antes de entrar al cuarto de baño.

Esme se detuvo a mitad de sacudir la sabana de la cama y volteó hacia mí.

—Cariño, sé que puedes hacerlo, pero… déjame cuidar de ti, fui privada de muchas cosas importantes en tu vida y que yo soñaba con vivir a tu lado, tu primera palabra, tus primeros pasos, tu primer día de escuela, hay tantas cosas que quería vivir a tu lado — se acercó a mí, me abrazó y le correspondí enredando mis brazos en su cintura —Déjame consentirte ahora que aun puedo, en unos años irás a la universidad y volveré a perderte. Tu padre y yo sentimos lo mismo, porque no creas que no he notado como preferirías tomar el autobús escolar — me dijo con un guiño, haciéndome saber que no estaban molestos — solamente queremos cuidar de ti.

Entendí sus razones para actuar de la manera en que lo hacían, quería decirle que no era una niña, que podía hacer todo sola, pero precisamente eso era lo que querían recuperar conmigo, mi niñez. Y sabía que si le decía esas palabras, solamente la lastimaría y yo no quería hacerla sentir mal.

—De acuerdo, pero ¿Podemos hablar de ello más tarde? No me lo tomes a mal, pero algunas cosas me hacen sentir un poco incómoda ¿Podemos hablarlo cuando llegue Carlisle del hospital? — pedí.

—De acuerdo, ahora ve a bañarte o se hará tarde.

Asentí y continúe mi camino al cuarto de baño, me apresuré a darme un baño y después sequé mi cabello con el secador que me había regalado Alice al darse cuenta que no tenía nada de herramientas para darle forma a mi cabello, me enseñó algunas cosas, pero hoy quería ir al natural.

Cuando salí, la cama ya estaba acomodada y había ropa sobre ella esperando por mí, Esme me había dejado un conjunto que consistía en un pantalón negro, una blusa blanca y un abrigo color miel, junto a la cama también me había dejado las botas miel que recién me habían comprado.

No podía negar que había algo en esta nueva forma de vestir que me agradaba más que los pantalones de mezclilla holgados y pantalones de deporte que solía utilizar. Después de desayunar, como en los días anteriores Carlisle me llevó a la escuela.

—Así que dime… ¿Te gustan todas tus clases? ¿Tienes alguna asignatura favorita? — me preguntó cuándo recién habíamos salido de la casa.

—Pues… realmente me agradan todas, unas más que otras claro.

— ¿Qué tal matemáticas? Para la mayoría de chicos de tu edad es difícil.

—No soy la mejor de la clase, pero si entiendo la mayor parte de los temas

—Si tienes dudas o necesitas ayuda con cualquier cosa, tu madre o yo, cuando llegue del hospital, te podemos apoyar.

—Gracias, lo tomaré en cuenta.

El resto del breve trayecto a la escuela lo pasamos en silencio, en ocasiones Carlisle intentaba decirme algo, pero no volvió a hablar. Entendía que ellos desearían que fuera más… comunicativa con ellos, pero a pesar de que deseaba tener una familia más que nada en el mundo, ahora que la tengo me doy cuenta que no todo es tan fácil, no los conozco realmente y temo hacer algo que les moleste, además del hecho que ellos querían vivir conmigo una etapa de mi vida en la que ya no estoy.

Tenía que hablar con ellos esta tarde, aclarar las cosas para que no hubiera problemas entre nosotros.

Cuando llegamos a la escuela me despedí de Carlisle con él recordándome que Esme vendría por mí al salir como los días anteriores.

En la escuela, de cierta manera, era la nueva. Antes no llamaba la atención y como mis asistencias no eran constantes mis compañeros no me conocían. Como no tenía amigos nada más llegar a la escuela, fui directo al salón de mi primera clase.

Como aún era temprano no habían muchos alumnos en el aula, la única ventaja de llegar temprano era que podía elegir donde sentarme, así que tomé asiento en una de las mesas que estaban al fondo junto a una pared, saqué de mi mochila un libro que había tomado prestado del estudio de Carlisle y Esme y me sumergí en la lectura.

— ¿Eres nueva? — me preguntó la voz de una de mis compañeras, sacándome de la lectura, no mucho después de haber comenzado debo decir. Cuando volteé hacia ella, me di cuenta que estaba en el lugar vacío junto a mí.

—Hmmm no, llevo aquí desde el primer año— contesté.

—Nunca te había visto, ¿Cómo te llamas?

—Blaire— no sabía porque estaba hablándome, ella era una de las chicas más populares de la escuela, no era mala persona, pero no solía hablar con nadie aparte de los chicos de su grupo de amigos.

—Sin duda te recordaría.

—No solía asistir mucho a clases, tal vez es por eso— admití.

— ¡Ah! ¡Ya sé quién eres! ¿Tu apellido es Murray, no es así?

—Hmmm no, ya no me apellido así.

— ¿Por eso no venías a clases? ¿Te estabas emancipando? — preguntó sorprendida.

Yo me reí un poco por su reacción, y seguía sin entender porque la chica más popular de la escuela estaba hablando conmigo, antes nunca me dedicó una mirada siquiera.

—No, es más complicado que eso.

—Entiendo que no me quieras contar, si dices que no eres nueva, entonces no habíamos hablado antes, supongo que entonces se te hace raro que esté aquí.

—No quiero ser grosera, pero sí, no entiendo como tú, la chica más popular del colegio está hablando conmigo.

—La verdad es que me harté de los chicos con los que usualmente estoy, últimamente me he dado cuenta de lo superficiales que llegamos a ser y quiero cambiar, no quiero pasar el día entero hablando sobre el bolso de moda o si mi mamá me compró más ropa que a ellas… y pensé que intentar hablar con la chica nueva me daría una nueva amiga.

Decir que estaba sorprendida era poco, nunca le preste la suficiente atención a su grupo de amigos, pero lucían felices siendo… ellos.

—Puede que no sea la chica nueva, y no sé cómo ser una amiga, pero si quieres conversar un rato, por mi está bien, mi vida está cambiando demasiado y creo que una amiga me vendría bien también.

— ¡Eso es genial! ¡Ya verás que seremos muy buenas amigas! — me dijo aplaudiendo.

Su actitud me recordó a Alice de cierta manera, porque físicamente eran todo lo contrario. Carrie era una chica con la figura de una modelo, a los catorce años se veía que iba a ser alta y bien parecida por lo terso y blanco de su piel y el cabello rojo, no rojo zanahoria como el de Sheena y sus hijas, Carrie tenía un rojo más bonito e intenso.

Ella iba a decir algo más pero la interrumpió el timbre que anunciaba el comienzo de las clases y la entrada del profesor al aula. Junto con el profesor, entraron los amigos de Carrie y le dieron una mirada confundida al ver que estaba sentada junto a mí, ella solamente les dijo hola con la mano y comenzó a sacar sus cuadernos al mismo tiempo que yo hacía lo mismo y guardaba el libro.

La clase de dos horas fue un poco tediosa, pero para mí fue productiva porque repasó de manera rápida los temas que se habían visto en el periodo de clases. Y cuando paso lista me di cuenta que Carlisle y Esme habían tenido algo que ver con eso, porque en lugar de mencionarme como Blaire Murray, me nombró Anne Blaire Cullen.

Un poco aturdida y sorprendida dije presente y mis mejillas se tiñeron de rojo al sentir la mirada de todos sobre mí. Creo que ahora sé a donde quería llegar Carlisle esta mañana con la breve charla sobre la escuela.

Cuando el profesor nos dejó salir yo me puse de pie rápidamente y salí del aula aun un poco aturdida.

— ¡Blaire! ¡Espérame! — me llamó Carrie y como era de suponerse, todos los que estaban en el pasillo voltearon a vernos y para no llamar más la atención, la esperé —Sé que me dijiste que no sabes cómo ser una amiga, pero chica, lección uno, las amigas se esperan para salir juntas del aula e ir a su siguiente clase— me dijo cuando estuvo junto a mí.

—Lo siento, estoy un poco distraída.

— ¿Fue por cómo te llamó el profesor?

No sabía que responder, así que solo asentí.

— ¿Me contarás que sucede? más adelante claro, cuando ya me tengas confianza.

Yo volví a asentir — ¿Qué clase tienes ahora? — le pregunté para cambiar de tema, aunque ya sabía que compartíamos casi todas las clases.

Ella me confirmó que la siguiente clase nos tocaba juntas, era raro ir por los pasillos con alguien más, ella iba comentando conmigo lo que se le ocurría sobre ser una amiga, y aunque trataba de prestarle atención, seguía pensando sobre el acontecimiento de hace unos minutos, ya era Anne Blaire Cullen oficialmente.

La siguiente clase pasó rápido traté de concentrarme en lo que explicaban porque al igual que en la anterior, era un repaso. Y nuevamente la profesora me nombró como Anne Blaire Cullen al pasar lista. Cuando nos dirigíamos a la siguiente clase, Carrie me detuvo en medio del pasillo.

—De acuerdo, no sé qué es lo que está ocurriendo en tu vida Blaire, algo tiene que ver con tu nombre porque te fuiste de este planeta en cuanto el profesor anterior te nombró…

—No lo digas, por favor.

—Ok… bueno, el punto es que, como te había dicho antes, una amiga siempre te escucha, y llevo rato preguntándote cosas, te dije que si alguna vez asesinarías a alguien para ver si me estabas poniendo atención y como lo venías haciendo me respondiste "aja" y volviste a perderte. Te dejé tranquila por el resto de la clase pero, esto no va a funcionar si no pones de tu parte.

—Lo siento, no quise ser grosera contigo, y no quiero decirte que la estoy pasando mal porque sé que hay personas con problemas más grandes que los míos, y tú solamente has sido una buena persona conmigo y no mereces que te esté ignorando.

—Buena amiga, quedamos que a partir de hoy éramos amigas ¿No es así? — me dijo sonriendo, y yo le contesté con una pequeña mueca que pretendía ser una sonrisa— hagamos algo, olvidaré las dos horas anteriores si me prometes que mañana saldremos a tomar algo, para conocernos mejor.

—De acuerdo— accedí.

Como era hora del almuerzo fuimos a dejar nuestras cosas a los casilleros, el de ella estaba más cerca del comedor, por lo que se adelantó y me dijo que me esperaba ahí para comer juntas, yo asentí y comencé a guardar mis cosas, tomé lo que necesitaba para las dos últimas clases y cuando estaba por acomodar el cambio de ropa que Esme había insistido que necesitaba tener en mi casillero, la puerta de este se cerró.

—Estarás muy contenta ¿No? — dijo Meribeth, que estaba parada al lado derecho de mi casillero.

Yo no le contesté y volví a abrir mi casillero.

—Al menos veme a la cara y respóndeme— insistió, colocando una mano en la puerta del casillero para que no pudiera abrirlo.

Los pocos alumnos que estaban alrededor se quedaron en sus posiciones para ver lo que ocurría.

—No tengo nada que hablar contigo Meribeth, no a menos que me lo indiquen.

— ¡Pero claro que tienes que hablar conmigo! — Me dijo y susurrando acusatoriamente añadió — ¡Por tu culpa mi mamá está detenida! Y mi hermana y yo tenemos que vivir en un albergue mientras se resuelve el lio en el que nos metiste. Y mientras tanto, tu paseándote en carros de lujo y bien vestida.

—No es mi culpa lo que está pasando, ustedes solas lo provocaron.

— ¡Claro que es tu culpa! ¡Por tu culpa mi papá se murió! ¡Por tu culpa vivimos como vivimos! ¡Por tu maldita culpa! — reclamó, subiendo cada vez más el tono de su voz.

—Si alguien tiene la culpa es Sheena ¡Yo era una bebé, Meribeth! ¡No merecía todo lo que hacían conmigo!

En ese momento su enojo se desató, me tomó de los hombros y me sacudió para finalmente estrellarme contra los casilleros. Meribeth decía algo más, pero mi cabeza dolía, no escuchaba lo que decía solamente veía su boca moverse, pero una serie de imágenes se coló a mi mente.

Imágenes de cuando era una niña y Sheena me regañaba, recuerdo que al igual que lo estaba haciendo Meribeth, me tomaba por los hombros y me sacudía para dejarme tirada después. Pero este era un recuerdo muy específico, tenía alrededor de seis o siete años, Meribeth y yo peleábamos por mi oso de felpa, era el único juguete que tenía y ella lo quería. Sheena intervino, me quitó el oso y lo rompió, me tomó por los hombros y mientras me sacudía dijo que en esa casa todo era de Megan y Meribeth, que yo no tenía nada y que más me valía entenderlo de una vez. Me encerró en el desván de la casa en la que vivíamos entonces, lloré por lo que acababa de ocurrir, el oso era mi única compañía en ese lugar, desde muy chica me había dado cuenta de que Sheena no me quería, pero ese día decidí que ella no sería más mi mamá, imaginé que unos señores buenos venían y me adoptaban, que tenía una nueva mamá que si me quería. Cerré los ojos y pedí a las estrellas que cumplieran mi único deseo, una familia.

Ese día dejé de llamar a Sheena mamá. Ese día que había enterrado en mi memoria, me di cuenta que yo no pertenecía ahí, ese fue el momento en que comencé a obedecer cada instrucción que me daba Sheena, y ni una sola vez volví a llamarla mamá.

Mi mente estaba perdida en mis recuerdos, solamente sentí que Meribeth me soltó y el frio del piso cuando me dejé caer, no tenía fuerzas, cerré los ojos y cuando lo hice imágenes de lo ocurrido la semana anterior asaltaron mi mente, desde que me enteré que realmente Sheena no era mi madre, cuando los Cullen me encontraron, cómo Esme me acogió en su casa y después como me trató al notar que podía ser su hija, cuando los exámenes de ADN dieron positivo, su miedo al contarme lo que eran y conocer a los chicos.

Entonces entendí porque actuaban como lo hacían, al igual que cuando yo era niña desee tener otros padres, ellos deseaban encontrarme.

También me di cuenta que desde aquel día en que Sheena rompió mi oso, también rompió algo dentro de mí y que con el tiempo me convertí en un cascaron que hacia todo mecánicamente, más que una persona, estos años había sido una especie de muñeca a la que manejaban a su antojo.

Y en este momento solamente necesitaba a dos personas a mi lado.

—Mamá… — dije como pude, intenté abrir los ojos y cuando lo hice había muchas personas a mí alrededor —Mis papás… quiero verlos.

—Tranquila, no hables, vamos a llamar a tus papás en cuanto te subamos a la ambulancia— me dijo una mujer.

¿Ambulancia? ¿Cuánto tiempo llevaba así? Mi cuerpo estaba entumido, sentía que me movían pero no era capaz de hacerme reaccionar, solamente recordé el nombre del hospital donde trabajaba mi papá y logre decírselo a la mujer.

—Liberton, mi papá… trabaja ahí.

—Está bien cariño, tranquila, haremos los ajustes para llevarte ahí.

Después de eso mis ojos se cerraron y no supe más de mí.

*

Buenas noticias!

Tal vez no acabe de subir los capítulos antes de que entre a la escuela, porque faltan 15 días para que eso ocurra, pero ya adelanté varios para no retrasar la actualización, espero que para cuando entre ya los tenga todos.

Gracias a las chicas que comentaron en el capítulo anterior (Adriu, AyelenMara, Sol y Tecupi) ¡Gracias por seguir aquí! y a las chicas que tienen esta historia en sus favoritos 3

Besos desde México!