Disclaimer: Soul Eater es propiedad intelectual de Atsushi Ōkubo. Los temas de cada uno de Los retos, pertenecen a la Comunidad de 30Vicios en Livejournal.

Reto #02 de la Tabla Básica de 30Vicios.

Resumen: Estaba asustada. Estaba dispuesta a entregar todo, pero jamás se daría el lujo de perderlo a él.


Vermillion and Viridian

por Onmyuji


Un secreto que Soul pensaba llevarse a la tumba.


Estaba asustada. Aunque no pensaba reconocerlo frente a nadie. Bueno, quizá lo admitiría alguna vez en su vida. Pero nadie tenía por qué saberlo todavía. Escuchó el sonido de los truenos cayendo allá afuera junto con un terrible aguacero. Se concentró en su reflejo en el espejo y se mojó la cara una tercera vez.

Ella era valiente: era Maka Albarn. Hija de Kami y Spirit Albarn, lo mejor de lo mejor que había tenido el Shibusen. Ella no le temía a nada. No se intimidaba fácilmente cuando tenía qué enfrentarse contra los portadores de huevos de Kishin. ¡Ni siquiera pareció dudar ante Ashura o Arachnofobia! Eso era algo digno de admirar.

¡Incluso estaban a punto de alcanzar sus 99 almas nuevamente! Pero esta vez no era posible que un simple sueño la dejara tan asustada, tan preocupada. Tan nerviosa.

Procurando hacer silencio, salió del baño. Parecía al acecho en pos de determinada habitación. Se encargó de que nadie la estuviera viendo; por lo que supuso todo un alivio para ella que Blair pasara más tiempo en el Cabakura Chupa Kyaburasu (uno de tantos cabarets/casa de citas que la cotizaban tanto) que en casa, durante las noches. Y eso le alegraba.

Se movió silenciosa hacia la habitación que buscaba y lentamente abrió la puerta, tratando de reducir el silencio al mínimo posible. Observó la figura dormir apacible en la cama, y entonces sintió que se derretía en la ternura que le llegaba a los ojos. Era tan silencioso, era tan distinto a como usualmente le veía, en constante actividad (aunque fuera sólo estar sentado pensando en las musarañas).

Era lindo. ¡Bueno! Soul Eater siempre le había parecido que tenía ciertas características agradables a los ojos de una chica. Pero ese no era el punto a discutir ahora.

Con lentitud, se encaminó hacia la cama de su compañero de andanzas y se arrodilló contra el borde de esta. Escuchó el romper de las nubes afuera, seguido con los relámpagos cayendo y haciendo curiosas siluetas y sombras en el suelo. Contuvo la respiración, temiendo que él ya hubiese despertado. Pero al no encontrar respuesta en su cuerpo (casi como si estuviera muerto) colocó su mano contra el hombro de Soul y lo movió un poco—. ¿Soul? ¿Soul, estás despierto? —Y Maka casi quiso darse de topes contra la pared en vista de lo evidente que había sido.

El cuerpo masculino se dio la media vuelta, apesumbrado y adormilado al mismo tiempo. Maka lo observó fijamente cuando se llevó una mano a la cara y se talló los ojos. Quiso abrir la boca para decir algo, pero entonces él se le adelantó y habló antes que ella—. Ahora sí. —Dijo él, sarcástico. Y entonces volvió sus ojos hacia el reloj despertador—. Son las 2 de la mañana, Maka. ¿No te basta con toda la lluvia y el ruido que hay allá afuera? ¿Qué necesitas, que es tan importante, como para despertarme a las dos de la mañana? —Recalcó él con cierta molestia, observándola.

—Yo esto... no sé cómo decírtelo. —Dijo Maka mientras comenzaba a jugar con sus dedos índices y la cabeza baja. Soul alzó la cabeza ligeramente, como tratando de comprender. Fue entonces que la rubia ojiverde alzó la cabeza y dijo, con determinación—. Yo, ¿puedo dormir aquí contigo esta noche? —Y entonces el sueño desapareció del cuerpo de Soul, quien se sonrojó ante aquella petición.

—¡No! ¡Tienes tu propia habitación! ¿No peleaste antes por tener esa habitación? Largo. —Dijo Soul al instante, sin perder el sonrojo de sus mejillas, dándose la media vuelta y echándose los cobertores encima. Maka se quedó en el suelo, sin hacer movimiento alguno.

—Sólo será unas cuantas horas; en cuanto amanezca me iré de aquí y podrás tener tu privacidad. Prometo que nadie sabrá de esto. Y también te prometo que no volverá a suceder. —Maka juntó ambas manos en señal de que estaba dispuesta a suplicar por ello.

—Largo.

—Tuve un mal sueño.

—No es mi problema. Largo. —Y está vez señaló la puerta de la habitación para indicarle que se fuera.

—Fue sobre ti. —Concluyó ella. Soul volvió la cabeza por encima de su hombro y le clavó los ojos. No tenía idea de qué rayos había sido tan malo que pudiese lograr que Maka estuviera dispuesta a suplicar y humillarse sólo por permitirle quedarse en su habitación.

Era imposible negarle algo a esa Maka suplicante. Así que se movió un poco para quedar pegado contra la pared y luego abrió las cobijas, indicándole que le haría un espacio en su cama. Maka lo escrutó, por la cara roja y la forma en que veía a través de las traslúcidas cortinas de la ventana, supo que tenía que subir rápido o el peliblanco se arrepentiría.

En silencio, Maka se acomodó entre las cobijas, tratando de no ejercer algún contacto físico o visual con Soul. Este, por su parte, se mantuvo recostado de lado, viendo hacia la ventana, con las mejillas rojas y una cara de malestar evidente. Afuera, el chapoteo del agua cayendo y golpeando contra la ventana de su habitación, no sirvió de mucho.

¿Cómo era posible que un par de adolescentes terminaran en una situación así? Era tan... poco decente que ambos estuvieran acostados en la misma cama (Spirit Albarn estaría a punto de morir de frustración de saber que esto sucedió, sobre todo porque se trataba de su adorada hija), pese a que no estaban haciendo absolutamente nada malo. Entonces Soul se dio la media vuelta y enfocó sus ojos rojizos en Maka, quien estaba acostada bocarriba, con las manos sobre el borde superior de las cobijas. Por la expresión en su rostro, supo que no estaba durmiendo a ojos abiertos, sino que estaba despierta de verdad.

—¿Sabes? Te habría dejado acostarte conmigo sin mucha humillación si tan sólo hubieses sido sincera conmigo, Maka. —Rió Soul en aquella incómoda posición, divertido. Maka bufó bajo las cobijas, con el rostro completamente rojo.

—¡Pervertido! —Los ojos de Maka se cerraron fuertemente mientras gritaba frustrada por las insinuaciones pervertidas de su compañero.

—Estoy bromeando. —Murmuró Soul mientras dejaba escapar un sonidillo ahogado dentro de su garganta—. Eres increíble. Nos hemos enfrentando a cosas terroríficas y peligrosas que amenazaron con destruir a la humanidad y salimos vivos de ahí. ¿Y te da miedo un simple chubasco? —Se burló Soul ahora sin mucho sueño realmente. Maka giró su cabeza hacia su izquierda, cortante y retadora.

—No le temo a la lluvia.

—Como digas. Pero es más fácil reconocer que fueron los truenos y relámpagos. Eso de un mal sueño es una excusa muy pobre para justificar lo que acabas de hacer. —Se defendió Soul. Luego alzó y dobló su brazo, apoyando el codo contra su almohada y colocando su mano bajo su mejilla derecha, tomando un poco de altura para ver mejor a su compañera.

Maka hundió su rostro dentro de las cobijas, tratando de ocultar algo—. No es mentira. Yo no miento.

—Entonces espero que empieces a contar ese sueño que te trajo hasta mi cama. Porque no pienso dejarte dormir hasta que lo hagas. —Amenazó él. Y entonces Maka escondió toda su cabeza dentro de las sábanas. El peliblanco no se molestó en sacarla de ahí. Ella hablaría, como que él se llama Soul Eater Evans.

—No es un sueño feliz.

—Definitivamente no lo es. Hizo que mi sueño huyera.

—Yo-... te soñé a ti.

—¿Eso tiene qué ser malo? —La forma en que aquella pregunta fue formulada pareció más cortante de lo que debía o pretendía. Pero el comentario de la técnica realmente ofendió a Soul. Eran amigos, compañeros. Los Mejores Amigos. Se conocían demasiado bien para ser posible. ¿Cómo era posible que Maka considerara-...?

—¿Acaso no lo entiendes, tonto? —Y entonces Maka sacó su cabeza de entre las sábanas. Sus ojos estaban llorosos y sus mejillas rojas. Entonces Soul guardó silencio, incluso mentalmente. Esperó—. Yo-... soñé que te convertías en una Death Scythe. Que te ibas. Que te olvidabas de mí... —Y entonces Soul comprendió la forma tan triste en que Maka casi comenzaba a suplicarle hacia un rato atrás.

Se sintió terrible.

Como acto reflejo, enternecido por la forma en que ella hablaba, frustrada y preocupada, sintió que tenía qué hacer algo. Así que, con cuidado, tratando de no tocar algo indebido, movió sus manos habilidosamente entre las sábanas y las ciñó con fuerza en torno a la estrecha cintura de Maka. Luego la atrajo contra su propio cuerpo, estrechándola en lo más parecido a un abrazo: el mismo donde la obligó a estar.

El golpeteo del agua de lluvia contra la ventana se hizo más fuerte.

Si Maka le hubiera dicho que no quería que se convirtiera en una Death Scythe, Soul habría abandonado su sueño de poder en ese mismo momento. Por ella. Sin embargo ninguno de los dos hizo nada—. Tonta. Por supuesto que no me olvidaré de ti. —Quiso decir algo más, pero entonces la lengua se le pegó. Entonces Maka movió la cabeza del cómodo lugar donde se encontraba ahora (reposando justo contra el torso de Soul) y habló, con los ojos anegados en lágrimas.

—¡Eso no impedirá que te vay-...! —Y sólo bastó media frase de Maka para poder sentir los labios de su compañero Soul contra los suyos propios, besándola; primero brusco y descuidado, pero luego suave, cariñoso y lleno de sentimiento. El mismo beso que, sin lugar a dudas, alivió el malestar enfermo de Maka y su temor a perderlo.

Porque no. No lo perdería.

Y desde luego que no. Tampoco la olvidaría.

Era mejor que eso: La amaría.

Con toda la lentitud que le fue posible, Soul se separó de su compañera y la aferró contra su abrazo, con una mejor sensación en el cuerpo. Maka no se negó al tacto y sólo se limitó a acomodarse entre sus brazos, dispuesta a dormir en ese espléndido lugar. Y por supuesto que Soul también. Incluso estaba dispuesto a perdonar a Maka si rompía su promesa de no volver a repetir la experiencia si las que venían eran mucho mejores a esta.

¡Pero claro! Esto era algo que Maka había prometido no decirle a nadie y él estaba más que dispuesto a llevarse a la tumba el acontecimiento con tal de que nadie los acosara después de esto. Y luego, tal vez cuando fuera viejo y arrugado, se atrevería a contárselo a sus nietos.

Pero por ahora, habrá qué hacer como que esto jamás sucedió.

Con la lluvia en su apogeo, fuerte y sonora, los dos cuerpos juveniles se sumieron en un cálido sopor al que le siguió el irrevocable y apacible sueño.


Observó, curiosa pero feliz y sonriente al mismo tiempo, directo hacia la ventana de Soul, donde una pareja dormía abrazada, apacible. Se veía realmente curiosa en su forma de gatita, sentada sobre aquel húmedo tejado mientras una sombrilla flotaba sobre su cabeza, impidiendo que se mojara (incluso más curioso que la cámara de video que flotaba bajo la sombrilla también), pese a que no hacía competencia con la felina expresión emocionada y los diferentes sonidos propios de un gato, que murmuraba entre dientes, enternecida.

Se le reconocía de inmediato, por ser la única felina en su tipo capaz de hablar por las cercanías de Death City, aunque eso no era relevante ahora.

Blair los había visto.

—Me pregunto, ¿cuánto pagará Papá-san por esto? —Se preguntó ella mientras alzaba la vista hacia el nublado cielo y luego soltaba una risilla feliz y cómplice, orgullosa de lo que acababa de hacer.


Fin del Reto.