Normalmente vivo mi vida feliz pero hoy…
Lo único que voy a hacer va a ser desconectar el teléfono y sentarme en el sofá. Odio el día de mi cumpleaños. Es el día en el que mis padres me dieron el "feliz regalo" de que se iban a separar y que yo tendría que vivir sola. Aunque eso fue hace tiempo, lo admito, pero no cambia ese hecho.
Odio este día por diferentes razones. Todos te felicitan por haber malgastado otro año de tu vida. Sin duda un motivo de celebración. Claro.
Suena el timbre. Lo ignoro. "El cartero" dicen al otro lado. De mala gana me levanto hacia la puerta. Abro deprisa, para poder acabar este asunto y volver al sofá.
Len.
No era el cartero. De alguna forma me siento aliviada, pero también noto que algo me quema por dentro.
"¿Puedo?" preguntas con un hilo de voz. Me aparto para dejarte entrar, pero no puedo terminar de cerrar la puerta. Me abrazas por detrás y yo me quedo estática. "Lo siento" dices entre sollozos. Tus lágrimas producían una cálida humedad en mi hombro. Tomé tus manos entre las mías y sonreí. "Sí" afirmé. Tú paraste de llorar y me miraste, una mirada profunda, llena de ternura y de felicidad, llena de belleza y compasión.
¿Cómo no iba a amarte?
