He vuelto! y ésta vez no me he tardado tanto B)
Disclaimer: (me había olvidado de ponerlo en el capítulo anterior XD) Bleach y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Tite Troll Kubo-sama.
Enjoy! ;3
Nee... Aizen tou-san?
Capítulo 10
Abrió lentamente sus ojos sintiéndose un poco desorientada al principio. Pero cuando se dio cuenta de que estaba en su habitación se levantó de golpe, quedando sentada sobre su cama.
- Cómo rayos llegué a mi habitación? Lo último que recuerdo es que estuve con Grimmjow en el laboratorio de Szayel... Creo que me quede dormida - concluyó con cara de "really nigga?" - mooo, eso me pasa por usar tantas veces Sonido - llevó una de sus manos a su frente, cuando se fijó en cierto peluche de gatito azul. Supuso que el peliazul la había llevado hasta su habitación.
Se levantó y fue directo al baño para asearse. Al salir se vistió, peinó su cabello dejándolo suelto y salió directo a la cocina a comer.
- *tal vez debería dejar de comer tanto* - pensó con una gotita resbalando por su cabeza.
Por el camino se encontró con Gin, quien la saludó y le recordó que tenía que ir ese día al laboratorio de Szayel para las evaluaciones sobre sus habilidades. Por poco lo había olvidado.
Como era su costumbre últimamente, se preparaba un par de sandwiches junto con un té. Tal parece que había heredado el vicio al té por parte de su padre, con la diferencia de que ella lo prefería frío.
Mientras desayunaba, la Quinta Espada también llegó a a cocina saludando alegremente a la castaña, que respondió de igual forma el gesto.
- Qué pasa Chibi-chan? -dijo, sentándose frente a la niña - algo interesante?
- naaah, no mucho - dijo dando otra mordida a su sandwich.
- ya sé! Te apetecería ir a entrenar conmigo? - ofreció emocionado.
- De verdad? - abrió los ojos contagiándose de la emoción del Espada.
- Claro! Así pones en práctica las recomendaciones que te dije. Qué te parece?
- Ok, sólo si prometes que no te enojarás si te gano - sonrió.
- Jajajaja, me estás retando? - preguntó divertido.
- No sé, tal vez si, tal vez no, quien sabe - dijo de forma juguetona, provocando una risa por parte del pelinegro.
- Está bien, no me enojaré - le revolvió el cabello despeinándola - eso suponiendo que me ganes.
- No me subestimes, Nnoitra-san - dijo haciendo puchero, mientras lavaba lo que había ensuciado para salir rumbo a la cúpula del palacio, cuando el pelinegro la tomó del hombro, deteniéndola.
- Pero primero, hay que buscar tu zampakuto. Creo que la tiene Szayel.
- Cierto, entonces vamos - y ambos fueron directo a las dependencias de la Octava Espada. Tal y como Hikari esperaba, el pelirrosa también le recordó lo mismo que Gin momentos atrás. Le agradeció por haberle guardado su arma y se fue con Nnoitra a la cúpula de Las Noches.
Una vez en campo abierto, se colocaron a una distancia considerable entre cada uno.
- Bien, te atacaré, recuerda lo que te dije, no dejes aberturas.
- Ok, lo intentaré - se puso en guardia tomando firmemente su katana. El pelinegro se acercó rápidamente para atacarla.
Así estuvieron un buen rato, él atacando y ella bloqueando, aunque ya le empezaba a costar pues se estaba cansando.
- Vamos Chibi-chan! No bajes la guardia - dijo, para volverla a atacar, aprovechando que ella había dejado una abertura para darle un golpe no muy fuerte, o más bien un empujón, que la tumbó al suelo - y no dejes aberturas - le sonrió.
- Podemos tomar un descanso? Me estoy muriendo -dijo con voz cansada estirándose en la arena respirando agitadamente.
- En realidad creo que por hoy ha sido suficiente - se sentó junto a la castaña en la arena.
- Mañana podemos entrenar otra vez?
- Por supuesto! Mañana te enseñaré algunos trucos para atacar.
- Yey! - alzó los brazos, aún estando en el suelo, acción que provocó una ligera risa por parte de su acompañante - y bien "sensei", cómo lo hice? - preguntó divertida.
- Lo hiciste bien - felicitó - pero aun dejas aberturas y te cansas muy rápido, debes mejorar tu resistencia - la menor sólo suspiró con cansancio - aun te tienes mucho que aprender, mi querida discípula - dijo el pelinegro, poniendo voz de anciano sabio.
- jaja Nnoitra-san! - Hikari se sentó y golpeó ligeramente el brazo del pelinegro mientras ambos reían.
- Oye Hikari - la nombrada lo miró, señal de que le ponía atención - puedo preguntar... Qué clase de relación hay entre Aizen-sama y tú? - desde el día en que él junto con sus compañeros Espadas los encontraron durmiendo juntos había tenido dudas, que acrecentaron cuando se enfrentó a la menor. Fue cuando se percató del extraño el comportamiento del castaño.
Ésto tomó desprevenida a la castaña, que se quedó callada durante unos segundos pensando bien su respuesta. Nnoitra pensó que la había incomodado y que no había sido buena idea preguntar eso.
- si no quieres hablar de eso no hay problema... - iba a decir algo más, pero Hikari lo interrumpió, negando con la cabeza.
- Está bien - sonrió - aunque yo tampoco estoy muy segura... - volteó a ver el desierto que se extendía hasta perderse en el horizonte - sólo diré que... Creo que le agrado - el pelinegro se la quedó viendo esperando que dijera algo más, pero al ver que no diría nada más, no quiso seguir insistiendo en el tema.
- Bien, creo que es hora del volver adentro - dijo, poniéndose de pie y extendiendo su mano a la castaña mientras sonreía.
- De acuerdo - aceptó la ayuda del pelinegro y ambos regresaron adentro del palacio.
La menor estaba sedienta después de pasar más de tres horas luchando, y apenas se despidió de Nnoitra, fue a guardar su zanpakuto a su habitación y luego se dirigió la cocina por un vaso con agua.
Al llegar se encontró con Ichimaru, que estaba sentado tomando una taza de té. Al ver a la menor le sonrió.
- Hola Hikari-chan - saludó en tono medio cantarín.
- Qué tal, Gin-sama?
- Oh vamos, no hay necesidad de ser tan formal. Puedes tratarme de tú - ensanchó su sonrisa.
- Oh, entiendo - dijo, mientras que se servía su vaso con agua y se recargaba en el lavadero.
- Nunca te has preguntado de dónde sale el agua en Las Noches? - le preguntó el peliplateado. Ella lo pensó, pero no encontró ninguna respuesta coherente. Era bien sabido que en Hueco mundo no había ningún rastro de agua.
- pues, no tengo idea. Usted.. digo, tú sabes Gin-sama? - se le hacía extraño hablarle de forma tan informal. Dio un profundo sorbo a su vaso.
- sólo Gin - hizo un ademán con la mano, como diciendo 'así está bien' - y yo tampoco tengo idea. Una vez le pregunté a Aizen-sama, pero tuve un mal presentimiento, así que preferí quedarme con la duda.
La castaña, al oír eso rió con nerviosismo mientras disimuladamente tiraba la poca agua restante por el desagüe.
- Supongo que es mejor así. Tampoco tengo ánimos de saber de dónde viene - dijo con una gotita en la sien.
- Ahora que recuerdo, no tendrías que ir camino al laboratorio de Szayel? - la menor abrió los ojos y miró rápidamente el reloj que había en el lugar. Y efectivamente ya eran las 4 en punto.
- Ay no, ya voy tarde. Debo irme. Nos vemos luego, Gin-sama! - sin siquiera darle tiempo al peliplateado se responder, salió disparada, literalmente, hacia las dependencias de Szayel.
- Wow! Eso fue rápido - abrió ligeramente sus ojos - *ésto es un poco gracioso. Se parece a Aizen-taicho, pero no actúa como él. Esto se pondrá interesante* - sonrió ante sus pensamientos.
.
Le tomó alrededor de 5 minutos llegar a su destino, pues el trayecto era considerablemente largo. Entró estripitosamente a la estancia, intentando regularizar su agitada respiración mientras las miradas de cierto pelirrosa y el Señor de Hueco Mundo se posaban sobre la menor.
- Perdón... Por la... Tardanza - decía cansada apoyándose sobre sus rodillas - no me di ...cuenta de la hora.
- No te preocupes por eso - dijo el castaño - yo también acabo de llegar - le sonrió.
Hikari abrió ligeramente los ojos al reconocer la situación del día anterior, sólo que ahora invertida. Sonrió y se acercó casi trotando hasta estar al lado de Aizen.
- Bien, supongo que ya podemos comenzar - dijo Szayel acomodándose sus gafas, ganando la atención de los dos castaños - primero, necesito hacerte algunas preguntas, de acuerdo? - miró a Hikari.
- Está bien.
- Para empezar, qué sentiste después de que Nnoitra te lanzara contra la torre?
- Pues... Nada, quede inconsciente, no recuerdo nada después de eso - dijo un poco triste, al no poder ayudar con más información.
- Y no sabes nada de los kidos que hiciste?
- Sólo los que me enseñó Tousen-sama. Aunque hubo un momento donde dije algo sin pensar y luego una especie de escudo me protegió. Creo que era... Haku o shaku...
- fue Danku - acotó el castaño - es un bakudo de alto nivel - explicó brevemente.
- y no recordaste nada cuando lo dijiste?
- no, sólo lo dije automáticamente.
- Ya veo. Y cuando 'volviste', por decirlo de alguna manera, no tenías control de tu cuerpo?
- Fue como si fuera recuperando mis sentidos y me sentía muy cansada. Recuerdo una imagen borrosa de Nnoitra-san, pero luego de eso, nada - explicó.
- Entiendo - anotó algunas cosas en unas hojas, que la menor no llegó a ver bien y luego vio que se levantaba para buscar algunas cosas - ahora, necesito sacarte una muestra de sangre.
Fue cuando pudo ver que lo que traía en manos era una jeringa. Al ver semejante aparato de tortura se alarmó y se puso de pie, llamando la atención del castaño a su lado.
- Sucede algo Hikari? - le preguntó Aizen al ver a la niña ligeramente más pálida de lo normal.
- M.. me dan miedo.. Las agujas - a ojos de la menor, ahora mismo Szayel lucía como un científico loco malvado - no quiero - dijo a punto de hacer un berrinche.
- Tranquila Hikari-chan, sólo será un pequeño pinchazo - intentó calmarla en vano el pelirrosa.
- Eso es mentira! Al final termina doliendo un montón! - le recriminó apuntando con su dedo índice al Espada. Iba a decir algo más cuando sintió una mano sobre su hombro y al voltear a ver supo que era su padre.
- Te prometo que no dolerá - le dijo calmado, dándole un sonrisa para tranquilizarla. La menor, aun un poco temerosa, volvió a sentarse. Buscó la mano del mayor para sujetarla, mientras estiraba el otro brazo. Por su parte, Aizen se sobresaltó un poco, pero no apartó su mano. Si bien, él no le tenía fobia a las agujas, supuso que sería parte de la personalidad hollow de la niña.
Szayel se sentó frente a la castaña y luego de desinfectar el lugar donde la pincharía, acercó la aguja bajo la atenta mirada de la ojimarrón. Y apenas rozó la piel, lo último que supo era que ya no tenía la jeringa en la mano.
Hikari en un autoreflejo la había pateado, mandándola a volar hasta quien sabe donde.
- eh... - el pelirrosa tenía los ojos como puntitos
- uy jeje.. Perdón - dijo nerviosa con una gotita en la sien.
Luego de varios intentos donde ella incluso había usado Hierro para que esa cosa no la pinchara, al final Szayel optó por amarrarle las piernas para que no lo pateara, pues en el último intento casi la rompe las gafas.
Cuando por fin obtuvo la muestra de sangre y salió ileso, sonrió victorioso mientras sostenía el frasquito con el líquido carmesí como si fuera un trofeo.
- Listo Hikari-chan, verdad que no dolió? - dijo mientras guardaba las cosas que había usado.
- Si dolió - le dijo haciendo puchero.
- Vamos, no fue para tanto - dijo restándole importancia mientras le desataba las piernas.
- Ya hemos terminado? - preguntó Aizen.
- Si, eso es todo por hoy.
- Yeyyy! - celebró la pequeña - entonces hasta luego, Szayel-san! - se despidió animadamente mientras salía del lugar, siendo seguida por el Emperador de Las Noches, que sólo hizo un ademán con la mano como despedida.
Una vez fuera del lugar, la niña se percató de que el mayor la seguía y decidió esperarlo.
- Nee tou-san. A dónde vas ahora? - le preguntó cuando el castaño la alcanzó.
- Sólo iré a la cocina por un té - le dijo con su típica expresión calmada - quieres venir conmigo? - preguntó a Hikari, que estaba un paso detrás de él. A ella se le iluminaron los ojos.
- Siiii! - aceptó feliz y emocionada.
Así, ambos castaños iban caminando tranquilamente en un cómodo silencio. De vez en cuando se cruzaban alguno que otro arrancar que les saludaba con una reverencia, y la menor veía como su padre respondía con un ligero asentimiento, por lo que decidió imitar el gesto por cortesía.
En un momento, Aizen recordó la situación del día anterior y decidió preguntarle a la niña.
- Hikari - llamó y ella se le quedó viendo con sus enormes ojos marrones - ayer... Puedo saber porqué me diste las gracias? - quería confirmar sus sospechas. La niña por su parte no esperó que le preguntara eso y debía admitir que le daba un poco de pena, pero no podía evitar la situación.
- Pues porque... - bajó un poco la mirada - me sentí feliz al saber que estarías conmigo - ambos se habían detenido en medio del pasillo - quise agradecerte por pasar tiempo conmigo, aun cuando sé que tienes muchas ocupaciones siendo alguien tan importante - una pequeña sonrisa surcó sus labios.
Aizen nunca pensó que ese sería el motivo; pensaba que, al igual que la mayoría, buscaba poder. Tal parece que se había equivocado. Y al igual que en ocasiones anteriores, de la nada vio en ella el reflejo de él mismo cuando era más joven. Casi por relfejo acarició la cabeza de la pequeña, quien volteó a verlo y al ver la sonrisa que le daba el mayor, ella también sonrió.
Tal vez por el hecho de que le recordaba a él mismo hace tiempo era la razón por la que actuaba de esa manera con ella. No quería que ella pasara por lo mismo que él, al poseer tal poder desde que tenía memoria y facilidad para controlarlo, provocando que la gente lo viera como una amenaza o sólo le tenían una adoración ciega.
Era la primera vez que sentía la necesidad de proteger a alguien. Hikari estaba logrando destruir el muro que bloqueaba sus sentimientos, ese que colocó hace tanto tiempo. Y él inconscientemente, lo estaba permitiendo.
- Siempre tendré tiempo para ti - le dijo con voz suave acariciando los cabellos de la menor - por cierto, te gustaría que te ayudara a practicar algunos Kidos?
La propuesta alegró de sobremanera a Hikari que aceptó emocionada, para luego abrazar por la cintura al mayor. Aizen, habiéndose percatado de que no habían terceros cerca, correspondió el gesto de su hija.
Al cabo de unos segundos Hikari deshizo el abrazo y los dos siguieron su camino.
- Tou-san, crees que Szayel-san tenga que volver a sacarme sangre? - preguntó temerosa, pues no le hacía ni pizca de gracia tener que volver a repetir la 'tortura' de ese día.
- No lo sé, es probable - dijo tranquilamente fingiendo no haber notado la mueca de horror en el rostro de la menor.
- Nooo - se lamentó.
- Sabes? tú misma imaginas el dolor que sientes. Trata de no pensar en ello y no te dolerá - le aconsejó como todo un sabio.
- Lo intentaré. Aunque, si es que hay próxima vez, tal vez patee esa cosa tan fuerte que llegará hasta el Seireitei y se le clavará a alguien en el ojo - dijo la niña cruzándose de brazos fingiendo estar enojada.
El mayor no supo exactamente porque, pero aquel comentario le había divertido. Y por primera vez en mucho tiempo rió. No una risa burlona o egocéntrica. Era una risa sincera.
- Otou-san! No es gracioso - se quejó en son de juego, lo que provocó que las risas del castaño continuaran y contagiaran a la pequeña.
En el pasillo resonaban las risas de los dos, que poco a poco se fueron calmando. Hace mucho tiempo que Aizen no reía de esa manera y Hikari disfrutaba de pasar un buen rato con su padre, ajena a cierta pelinegra que desde cierta distancia, la asesinaba con la mirada. Con ella también se encontraba su compañera rubia, que tenía una mirada un poco preocupada por el enojo de la ojirosa.
- Cómo se atreve esa maldita? - dijo Loly desbordando de ira sin apartar la mirada de Hikari.
- Tal vez deberías calmarte Loly, o Aizen-sama se dará cuenta de que estamos aquí - le dijo Menoly al darse cuenta de que su compañera iba aumentando gradualmente su rieatsu.
- Acaso a ti no te enoja? - le cuestionó a la rubia con una mirada que rozaba la demencia.
- No tanto, tú eres la que está obsecionada con Aizen-sama - ya no soportaba la actitud de Loly y quería hacerle frente a su locura, pues empezaba a cansarse de que ella la arrastrara en sus acosos constantes al Emperador de Las Noches.
La pelinegra, en un arranque de ira, tomó a Menoly del cuello y la estampó contra la pared, agrietándola.
- En verdad crees que ésto está bien? Ella sólo es un asqueroso experimento fallido. No merece la atención de Aizen-sama.
- Y tú si? - le preguntó con enojo liberándose del agarre de la pelinegra - me voy.
- Lo sabía, sólo eres una cobarde! Me oyes idiota?! Una cobarde! - le gritó furiosa mientras la rubia sólo se alejaba a paso calmado ignorando los insultos. Luego, volvió la mirada a la castaña, que estaba a punto de perderse por los pasillos junto al mayor.
- Definitivamente acabaré con ella - dijo con veneno en cada una de sus palabras.
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Luego de que Hikari acompañara a Aizen, ella se despidió de él para ir a dar un paseo por el palacio. Esperaba poder encontrarse con Harribel o sus fracciones, pues sentía que había pasado un tiempo desde la última vez que había hablado con ellas, ya que sólo se había encontrado con la rubia.
Tan sumida iba en sus pensamientos que por poco y choca con cierto peliazul.
- Deberías fijarte por donde vas, Hikari - le dijo en tono amistoso la pantera. Si hubiera sido cualquier otro, lo habría mandado a la mierda.
- Si jeje, lo siento - se disculpó por su torpeza, rascándose nerviosamente la cabeza.
- No te preocupes, pero ten más cuidado la próxima vez. Estoy seguro que si hubiera sido Yammy, te habría aplastado - dijo con diversión en su voz mirándola de forma burlona.
- Estás insinuando que soy enana? - le siguió la corriente fingiendo que se había enojado, cruzando los brazos sobre su pecho.
- Nooo que va - contuvo una risa.
- Ya verás, algún día seré tan alta como tou-san - dijo con orgullo.
- Jaja si claro - el peliazul le revolvió animadamente el pelo a la menor, despeinándola completamente.
- Jajaja ay, Grimmjow-san! - entre risas, intentaba en vano detener la acción del Espada sin mucho éxito. Al cabo de unos segundos él la soltó y ella se acomodó el cabello como pudo - ya no te duele verdad? -se refirió a sus heridas.
- No, ya no duele - miró de reojo el muñón vendado en lo que quedaba de su brazo.
- Eso es bueno - sonrió tranquila - y... Puedo preguntarte cómo acabaste así? - lo miró alzando una ceja.
- Sólo fue una pelea con un shinigami, nada de que preocuparse - el peliazul hizo un ademán con la mano, restándole importancia.
- Seguro? - insistió
- Seguro - al notar como la menor lo miraba mas intensamente, se puso un poco nervioso - ya en serio no fue nada. Sólo fui al mundo humano a dar un paseo y me encontré con ese shinigami; eso fue todo.
- *suspiro* está bien, te creeré. Pero promete que no volverás a involucrarte en una pelea de no ser necesario - le dijo inflando las mejillas.
- Está bien, lo prometo - dijo con voz cansada.
- Por el meñique? digo.. por la garrita? - le sonrió extendiendo su dedo meñique. La pantera la observó divertido por la ocurrencia y extendió su dedo enganchándolo con el de la niña.
- Por la garrita - la miró con cariño.
Pero no todo momento siempre puede ser color de rosa. Un arrancar se les había acercado diciendo que Aizen-sama requería la presencia de Grimmjow en el salón del trono, para luego irse por donde había venido. Como era de esperarse, el Espada puso cara de fastidio.
- Tal vez sea alguna reunión importante de los Espada - dijo la menor.
- *si tan solo supiera que ya no soy un Espada* - pensó un poco desanimado. No le agradaba la idea de mentirle - Si, puede que sea eso. Bueno, tengo que ir aunque no quiera. Nos vemos luego Hikari - le revolvió por última vez los cabellos y desapareció usando Sonido, principalmente para que ella no alcanzara a ver el raspón en su espalda, donde antes estaba su número, ya que su chaleco no lo cubría del todo.
- Sí, hasta luego - dijo aun sabiendo que él no podía escucharla - puede que sea mi imaginación, pero creo que no me lo ha contado todo - se preguntaba a sí misma. Decidió no darle mas vueltas al asunto.
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El peliazul ingresó de forma desganada a la sala del trono. En el lugar habían unos arrancars, el imbécil de Lupi, Ulquiorra y una mujer que no conocía. Se acercó a paso lento y desganado.
- Hasta que al fin llegas, Grimmjow - la ahora Sexta Espada lo recibió casi escupiendo las palabras.
- tsk, maldito sujeto - murmuró por lo bajo.
- Bienvenida a Hueco Mundo, Inoue Orihime - la voz del Emperador de Las Noches resonó imponente en toda la sala. El castaño se acercó calmadamente hasta estar frente a la pelinaranja y la observó serio. Ella no respondió nada, sólo se limitó a mirarlo sin ninguna expresión en el rostro.
- Ella será nuestra invitada en Las Noches. Además, es poseedora de un poder que rivaliza con el de un Dios. Inoue Orihime, por favor cura el brazo de Grimmjow - ordenó el castaño dándole la espalda a la mujer y dirigiéndose de nuevo a su trono. Ella se acercó al peliazul como si fuera un robot.
- Sôten Kisshun - dijo con voz apenas audible.
- Ésto debe ser una broma. Ni lo intentes humana. Su brazo fue destruido. Es imposible que lo cures! - Lupi, poco a poco se alteraba al ver como la pelinaranja, ignorando sus comentarios, restauraba con éxito el brazo de Grimmjow.
Apenas la luz dorada se desvaneció, el peliazul observó su brazo y lo movió, comprobando que todo estuviera en orden. También le había impresionado la habilidad de la chica. Ahora con su brazo de vuelta podría ocupar su lugar entre los Espada.
- I.. imposible... No es verdad! - Lupi tenia la cara contraída en una mueca de sorpresa mezclada con enojo.
- Su habilidad es rechazar los eventos. Incluso burlar a la muerte. Un poder digno de un Dios - explicó Aizen desde su trono.
- Oi, humana, te falta aquí - Grimmjow se dio vuelta, dejando ver la piel raspada donde antes estaba su numero.
Ella obedeció y nuevamente el campo de luz dorada cubrió la espalda del peliazul.
- Grimmjow, que diablos estas haciendo? - Lupi se horrorizaba al ver nuevamente el número 6 en la espalda del peliazul, que volteó a verlo con una expresión demente.
En menos de un parpadeo, Grimmjow había atravesado con su mano a la ahora ex Espada, que no tuvo tiempo de reaccionar.
- tsk, Grimmjow, maldito - dijo enojado con un hilo de sangre saliendo de sus labios. La pantera solo le sonrió con locura y desde la mano que atravesaba a Lupi, disparó un Cero que lo desintegró, quedando sólo la mitad inferior de su cuerpo.
- JAJAJAJAJA YO SOY EL REY! LA SEXTA ESPADA, GRIMMJOW JAEGERJAQUEZ! JAJAJAJAJA!
La pantera reía descontroladamente y a sus pies, los restos de la antigua Sexta Espada. Los demás arrancars y Vasto Lorde lo miraban sin expresión alguna, como si la situación fuese algo normal en ese lugar. Y Aizen miraba con una pizca de diversión lo que ocurría.
Orihime estaba entre horrorizada y sorprendida ante lo que había pasado. Mataban a alguien frente a sus narices y nadie decía nada? Qué rayos pasaba ahí? Empezaba a dudar sobre su decisión de ir por su voluntad a Hueco Mundo. Tan solo esperaba que Ichigo y los demás pudieran ayudarla...
Continuará...
Qué pasa genteeee! :D cómo están? Qué les ha parecido este capítulo?
cualquier opinón o corrección es bienvenida.
Como siempre agradezco a las personas que me ayudan a seguir escribiendo :)muchas gracias!
y Bueno, nos leemos pronto :D
