Los días pasaron prontos y sin ninguna novedad, Rachel se quedó en la casa de Brittany haciéndole de ama de casa mientras Britt trabajaba y Quinn había vuelto su vida a la normalidad, sus amigos, su novio y su perfecta familia.
-Quinn, recuerda que mañana saldremos de la ciudad- hablo Judy mientras desayunaban.
-Lo sé, aunque no tengo ni idea de porque siempre me avisan 1 día antes- reprocho poniendo sus ojos en blanco.
-Ya sabes cómo es esto, incluso nosotros nos enteramos hace poco- Russel trato de tranquilizar la situación.
-Si lo que sea- termino la plática con esa simple expresión.
Eran pocas las cosas que hacían a Quinn perder la paciencia, y una de ellas era el hecho de enterarse por medio de terceros de cosas que sus padres deberían hablar directamente con ella.
-Hoy no iré al colegio, sólo tengo una clase y ya voy tarde- advirtió sin interés alguno.
-Está bien hija, cómo gustes- concedió Russel.
-Siempre dejas que haga lo que quiera- reclamo Judy.
-Soy su princesa- alardeo Quinn, aunque le supo mal, con superioridad.
-Lo es- reafirmo Russel molestando más a Judy.
Ambos sonreían mientras Judy negaba con la cabeza concentrada en el plato con fruta que tenía frente a ella.
-Señora, teléfono- anuncio Grace con el teléfono en mano.
-Contestaré y cuando vuelva dejaran de burlarse de mí- advirtió con fingida molestia.
-Lo que diga señora- respondió Quinn con ironía.
Los 3 sonrieron ante la ocurrencia de Quinn y prosiguieron con lo que hacía cada uno.
-Rachel habla conmigo, ha pasado una semana- imploro Brody desde afuera de la casa de Britt.
-Deberías hablar con él- comento Brittany mientras entregaba una taza de té a Rachel.
-Deberías de estar arreglándote para el trabajo, pero aquí estamos las 2- respondió desinteresadamente.
-Vale- cedió y dejándole un beso en la cabeza, salió de la cocina.
-Me quedaré aquí afuera hasta que me escuches- advirtió nuevamente Brody.
-¿Que harás hoy?- pregunto Britt entrando nuevamente en la cocina.
-Salir- respondió de manera simple.
-Bien, yo me voy- se despidió y camino nuevamente hacia la recamara.
-Pensé que te irías- comentó Rachel al verla en la recamara.
-Lo haré, solo que saldré por la ventana, no tengo ganas de escuchar a tu ex- explico mientras se colgaba una pequeña mochila al hombro.
-Eres muy inteligente Britt, saldré contigo- se apuntó y rápidamente tomo su chamarra y llaves.
-Mi gran idea te costará un viaje a mi trabajo- bromeo mientras salía por la ventana.
-Iré por ti en la noche que salgas también- respondió con una gran sonrisa.
-Carajo, pensaré todo el día en buenas ideas para que me lleves- se pegó al cuerpo de Rachel y está la abrazo por los hombros.
-Solo pídelo- se separó de Britt y le dio el casco de repuesto.
-Lo haré, no tengas duda- se tomó de la cintura de Rachel y arrancaron rumbo a su trabajo.
-Vístete que tenemos un desayuno con mis amigas- aviso Judy después de colgar su llamada.
-Estoy desayunando- obvió sus acciones.
-Si no quieres ir al colegio iras conmigo, así que apúrate- ordeno saliendo del comedor.
-Debiste ir al colegio- hablo Russel con pena.
-Debiste haberme obligado- reprocho levantándose con molestia.
-Esto no fue mi culpa- levanto el tono de su voz y Quinn prefirió gustar silencio.
-¿Cómo vas con Sam?, Quinn- pregunto una de las amigas de su madre.
-Bien, es un excelente chico- hablo más a fuerza que de gana.
-Ya me lo parece- respondió con una falsa sonrisa.
-¿Marley y Ryder que tal?- fue el turno de preguntar a Judy.
-Quiero creer que bien, ya sabes cómo son los chicos últimamente no me cuenta nada- respondió tranquilamente la madre de Marley.
-Lo entiendo Quinnie tampoco me cuenta mucho- aquello provoco las risas de todas las mujeres de la mesa.
-Aunque me gustaría que me hablarás de su nueva amiga, Rachel, me parece que se llama- pidió directamente a Quinn.
-No es precisamente una amiga en común, la conocemos solo un poco- menciono sombríamente.
-Pues para conocerla poco Marley habla mucho de ella- volvió a hablar la señora Rose.
-Me imagino porque- la molestia de Quinn era palpable en su voz -madre iré dar una vuelta, con permiso- se levantó y dejo a todas las mujeres con un signo de interrogación imaginario en su cara.
Quinn pensó todo el día en aquella escena que habían protagonizado Marley y Rachel cuando se besaron sin importarles nada, aunque no sabía con exactitud si lo que pensaba le hacía bien o le hacía mal.
-Bueno- respondió su teléfono mientras ingresaba a su casa.
-No llegaste- se escuchó el reproche del otro lado de la línea.
-Hubiera preferido ir- hablo pesadamente.
-¿Qué hiciste?- la voz de Santana se había tornado tranquila.
-Ir con mi madre al club- comenzó a caminar hacia su recamara.
-De flojera- acotó Santana con ironía.
-Si yo te contará- menciono con gracia y sonrió -Mierda- grito de golpe al entrar a su recamara.
-¿Estas bien?- pregunto Santana alarmada.
-Es sólo que hay un animal en mi recamara- informo Quinn con mala cara -te llamo después- aviso y colgó.
-No deberías decir malas palabras- hablo Rachel desde la entrada del balcón.
-Me espantaste idiota- reclamo acercándose con amenaza.
-Te besaré cada que digas una grosería- advirtió Rachel.
-¿Que carajos estás haciendo aquí?- pregunto Quinn sin tomar en cuenta el comentario de Rachel.
-Lo haces al propósito- sonrió fugazmente y aprisiono a Quinn contra la pared.
-Suéltame- esperaba que sonara más convencida pero no lo logro.
Rachel sonrió más ampliamente y se acercó poco a poco a Quinn dándole toda la libertad de detenerla, pero no sucedió, así que la beso.
El beso fue igual al que habían compartido en el departamento de Santiago, tranquilo y sin prisas, Rachel tomo las mejillas de Quinn entre sus manos logrando pegar más sus labios, Quinn por su parte coloco sus manos en las caderas de Rachel y pego más sus cuerpos logrando con eso que las intensidad del beso subiera en extremo.
-Pensé que te había quedado claro que no quería que volvieras a buscar a Puckerman- hablo Rachel mientras buscaba restablecer su respiración después del beso.
-Debí haber supuesto que te lo diría- aventó ligeramente a Rachel por los hombros y puso distancia entre ellas.
-¿Por qué lo hiciste?- pregunto deteniendo el caminar de Quinn.
-Es algo que debía hacer- explico sin mirarla.
-¿Regresaras con él?- volvió a preguntar sin soltarla.
-¿Porque te importa tanto?- respondió con otra pregunta mientras se armó de valor y fue ella la que en ese momento acorralo a Rachel contra la pared.
Rachel respiro pesadamente y trato de pensar con claridad lo que debía responder, ¿la verdad o la mentira?, se preguntó mentalmente.
-No quiero que mi amigo salga lastimado- opto por la mentira.
Quinn la miro por cuestión de segundos y le sonrió tristemente antes de separarse. El silencio que se instaló en la recamara fue incómodo y ninguna de las 2 supo que hacer o decir, así que Rachel termino por tomar la decisión de irse.
-Al parecer tienes una admiradora- la voz de Quinn detuvo a Rachel justo antes de que saltará por el balcón.
-¿La tengo?- pregunto con curiosidad.
-Hoy estuve todo el día con las amigas de mi madre, entre ellas la madre de Marley- explicó mientras caminaba hacia el interior nuevamente.
-Marley- la voz de Rachel adquirió un tono dulce.
-¿Te gusta?- pregunto Quinn con molestia en la voz.
-¿Porque te importa?- repitió la pregunta que Quinn le había hecho con anterioridad.
-No quiero que mi amiga salga lastimada- siguió el mismo argumento.
-No me gusta- respondió Rachel con una sonrisa enorme.
-Bien- el alivio en su voz fue inevitable.
-Te molesta que nos llevemos bien- aseguro Rachel.
-Tanto como a ti que este con Noah- respondió rápidamente.
-¿Porque te molesta?- está vez si era una pregunta.
-Olvídalo, iré a buscar algo de comer, espérame- y sin más salió de la recamara.
Rachel, como Quinn lo había pedido, se quedó dentro de la recamara a la expectativa de lo que pudiera ocurrir, camino hasta el sillón donde había dormido anteriormente y se dejó caer sin preocupación.
A los pocos minutos entro Quinn con una charola donde tenía varios sándwich y 2 botellas de agua, se acercó hasta Rachel y le ofreció comer en silencio, Rachel acepto en silencio también y se pusieron a comer sin decir una sola palabra.
-Quinn- se escucharon unos toques en la puerta.
-No hagas ruido- susurro poniendo su dedo índice sobre los labios de Rachel.
Se levantó rápidamente y se aliso el vestido en clara muestra de nerviosismo, respiro profundo y camino hacia la puerta con seguridad.
-¿Que pasa madre?- pregunto Quinn cerrando la puerta detrás de ella.
-Te fuiste- reclamo gritando.
-Pensé que tus amigas y tu querían privacidad, así que regrese un poco antes- explico tranquilamente sin soltar el pomo de la puerta.
-Con Maribel López- acuso con molestia.
-La encontré a mi salida y no vi ningún problema en que me trajera- la postura de Quinn se volvió defensiva.
-¿Sabes lo que mis amigas pensaron de eso?- le reprocho con dureza.
-Lo mismo que yo pensé de ellas cuando no dejaban de hablar tonterías- respondió Quinn con rabia.
La pelea de miradas entre ellas era campal, no había manera de saber quién ganaría, pero como siempre las debilidades salían a flote.
-Ya hablaremos cuando vuelva- la única de Judy era Quinn.
-Hablaremos- prometió Quinn sin soltar su posé.
Judy negó con la cabeza rápidamente y se encamino a su recamara sin intensión de pelear más con Quinn.
-Así que puedes ser toda una dama cuando te lo propones- hablo Rachel en cuanto Quinn cerró la puerta detrás de ella.
-Si Rachel puedo serlo- explico tranquilamente.
-Y al parecer también tienes buen carácter- aseguro incrédula.
-Pelear sobre el mismo tema con mi madre aunque sea por segundos me deja sin ánimos- explico mientras recogía la charola ya vacía.
-Creo que es mejor que me valla- anuncio Rachel con incomodidad.
-Como quieras, pero si no tienes nada que hacer, también puedes quedarte- menciono Quinn desinteresadamente.
-Podría quedarme- aseguro Rachel viendo como Quinn se encaminaba a su baño.
-Claro, yo mientras me daré una ducha- y sin más se perdió dentro del baño.
Rachel espero a que se escuchara el agua correr antes de relajarse y caer en cuenta de que Quinn le había pedido indirectamente que se quedara.
No pasaron más de 20 minutos antes de que Quinn saliera del baño completamente vestida pero con el cabello aun mojado, le regalo una mirada incierta a Rachel y se puso a revisar algunas cosas en su laptop mientras Rachel contemplaba el blanco techo de la habitación.
Esa misma rutina se repitió por las próximas 3 semanas, Quinn iba al colegio y cuando volvía ya estaba Rachel acostada sobre su sillón esperándola, los fines de semana no eran la excepción, de un momento a otro Rachel ya se encontraba en la recamara de Quinn como si nada, Quinn se bañaba rápidamente y después compartían una merienda rápida, después de eso Quinn se ponía a estudiar y Rachel contemplaba el techo, ya llegando la noche Rachel se levantaba y se aventaba del balcón no sin antes dejar una leve caricia en el brazo de Quinn.
Cabe mencionar que a lo largo de todo eso las palabras entre ellas no eran muchas, de hecho eran escasas, simplemente se hablaban para lo estrictamente necesario, nada más.
-¿Entonces se han perdonado?- pregunto Rachel mientras caminaba del brazo de Britt.
-Sí, bueno, hablamos mucho y concordamos en que lo intentaríamos- explico vagamente.
-Pensé que saldrías hoy con ella- afirmo Rachel tranquilamente.
-Tenía que asistir a una cena de caridad o algo así- explicó sin mucho interés.
-Muy interesarte- ironizo Rachel.
-Ya lo sé, pero mejor dime tú, ¿qué haces todas las tardes?- pregunto con diversión.
-Nada, paseo por ahí y después voy por ti- mintió olímpicamente.
-Hoy no has paseado por ahí- aseguro Brittany sabiendo que mentía.
-Si claro, es solo que me apetecía salir contigo y llegue más temprano- la sonrisa en su cara hizo olvidar a Brittany su mentira.
-Cómo digas- sonrió también y se apretó al cuerpo de Rachel.
La rutina establecida con Quinn no tenía nada de malo, pero aun así había algo en ella que no dejaba a Rachel poder ser sincera con Brittany y explicarle con lujo de detalle lo que hacia todas las tardes mientras ella trabajaba, pero no era algo que sólo afectaba a Rachel, Quinn tampoco había hablado con nadie de por qué su prisa por llegar a su casa en cuanto se oía el timbre de salida, salía corriendo sin despedirse mi hablar con nadie, incluso dejaba de lado cualquier plan que Sam pudiera proponer por llegar a hacer nada con Rachel.
-¿Qué te pasa?- pregunto Quinn alterada a Santana quien prácticamente la había arrastrado hasta la parte trasera de su casa
-Ahorita mismo me vas a explicar que carajos haces por las tardes- exigió sin importarle la mirada asesina que Quinn le propino.
-Nada, vengo a mi casa y listo- explico con molestia.
-No te creo- cruzo sus brazos sobre su pecho y se interpuso entre Quinn y la puerta.
-No me importa, yo sé lo que hago- le grito tomando la misma pose.
-Somos amigas, tienes que hablar conmigo de lo que te pase- el tono en la voz de Santana había bajado consideradamente.
-No me pasa nada, solo no me interesa soportar los celos absurdos de Sam- la tranquilidad de Santana hizo lo mismo con ella.
-Hare como que te creeré, y pasare de tema- la sonrisa en su cara le hizo saber a Quinn que lo haría.
-¿Qué tal las cosas con tu chica?- pregunto Quinn rápidamente.
-Bien, prometió que lo intentaremos, así que no pueden estar mejor- explico con una sonrisa que podía iluminar toda la habitación.
-Me da gusto por ti- sonrió de igual manera y se acercó a abrazarla.
-Bastante cariño por un día- dijo mientras se alejaba de Quinn.
-Claro, ahora volvamos a la fiesta que no quiero meterme en más problemas- pidió señalando el pasillo principal.
Santana hizo caso al pedimento de Quinn y camino a su lado hacia la fiesta esperando poder dejar la sensación de insuficiencia que se había instalado en ella desde el momento en que vio la moto de Rachel irse por la vereda de su casa.
-Es una cita- menciono Marley, quien hablaba por teléfono -ok, te cuidas- se despidió rápidamente al ver llegar a Santana con Quinn y colgó.
-¿Ryder?- pregunto Santana pícaramente.
-No- respondió sin más explicaciones.
-¿Quién era?- pregunto Quinn intrigada por la actitud que había tomado Marley al verlas llegar.
-Nadie, vallamos, que convencerán a cenar sin nosotras- cambio rápidamente el tema.
-¿Con quién hablabas?- pregunto Quinn deteniéndola con fuerza por el brazo.
-Quinn no es para tanto- tranquilizo Santana viendo como algunas personas a su alrededor veían la escena.
-Hablaba con Rachel- susurro Marley.
La cara de Quinn se descompuso totalmente al escuchar la respuesta de Marley, eso era lo que se temía, y sintió cómo un profundo agujero se abría en la boca de su estómago al recordar que Marley había dicho que tenían una cita.
-Niñas- interrumpió Grace -sólo faltan ustedes- aviso viendo la interacción de las 3.
-Vamos- pidió Quinn fríamente.
Se regalaron otra mirada rápida y caminaron hacia el salón donde se desarrollaba la cena.
-¿Que carajos fue eso?- susurro Santana al odio de Quinn.
-Come Santana- ordeno Quinn sin emoción alguna en su voz.
-No hasta que sepa porque reaccionaste así- insistió.
-Quinn, no es nada malo- le hablo Marley con temor.
-Déjame comer- pidió Quinn con fastidio.
-Quinn, de verdad, simplemente-
-Madre, mañana saldré a visitar a la abuela- anuncio Quinn interrumpiendo las explicaciones de Marley.
-Me da mucho gusto, lleva semanas sin salir- explico a la madre de Marley.
-Santana irá conmigo- aviso rápidamente.
-Ya hablaremos luego- sentenció con frialdad y provoco una leve sonrisa en los labios de Quinn.
Si bien Santana no era bienvenida en la casa de Quinn, tampoco se le discriminaba, simplemente se le ignoraba, aunque esa regla solo la cumpliera Judy, ya que tanto Russel y todos los empleados la trataban de la misma manera en que lo había Quinn.
-¿Tu no iras con ellas, Marley?- pregunto la señora Rose.
-Ella tiene una cita, así que no podrá- la ironía en su voz solo la reconocieron Santana y Marley.
-Me gusta mucho Ryder para ti- Judy opino con una gran sonrisa.
-No saldrá con-
-Quinn me acompañas- interrumpió antes de que terminara haciendo algo de lo que seguro se arrepentiría.
-Estoy bien aquí, y sí, señora ya sabe cómo son los enamorados, no pueden estar separados- entendió el mensaje de Santana y recapacito prontamente.
-Aún recuerdo cuando Russel comenzaba a cortejarme- hablo nuevamente Judy con una enorme sonrisa en su rostro.
Mientras Judy y la señora Rose recordaban sus tiempo de juventud, Santana Quinn y Marley volvieron a la incomodidad con la que había comenzado aquella cena.
Al terminar la cena Quinn ignoro por competo a sus amigas al grado de que Santana prefirió irse sin decirle nada, después de todo había sido Quinn quien se había comportado de manera extraña.
Al día siguiente todo estaba tan tenso como la noche anterior, Marley trato de comunicarse con Quinn, pero ella jamás le contesto, Santana por su parte no hizo ni el más mínimo intento de hablar con ella, aprovecharía el día para componer su relación con Brittany, Quinn por su parte fue como le había dicho a su madre, a visitar a su abuela, a un asilo bastante hermoso.
La plática con su abuela en realidad no era nueva, siempre hablaban de lo mismo, su mamá, su familia y Sam, nada nuevo, aunque en esa ocasión tenía muchas ganas de hablar con ella de la rara relación que había comenzado con Rachel, pero al recordar las palabras de Marley acerca de su cita le hacía retroceder cualquier avance que ella pudiera imaginar.
-Hija, nos vemos en unos días- se despidió Russel mientras cerraba la puerta del auto de Quinn.
-Sí, papá, cuídense y tráiganme algo- se abrazó a él y le dejo un ligero beso antes de arrancar hacia el colegio.
En el camino pensó en todas las cosas que posiblemente pudieron haber hecho Marley y Rachel, después de todo Marley pasaba por un mal momento en su relación con Ryder y Rachel había terminado con su novio por infiel.
-Supongo que ahora podremos hablar- dijo Sam mientras ayudaba a Quinn a descender del auto.
-¿Cuál es el afán de que hablemos?- pregunto con fastidio.
-Debemos arreglar nuestra situación- exigió Sam tomando las pertenecías de Quinn.
-Sabes que Sam, no hay situación, a partir de ahora has lo que quieras que yo haré lo mismo- arrebato sus libretas de las manos de Sam y camino con fuerza hacia la entrada.
-¿Eso qué demonios significa?- pregunto con enfado impidiéndole el paso.
-Que terminamos- grito y corrió de regreso al auto.
Manejo hasta no saber dónde se encontraba y es que lo que pasaba por su cabeza estaba siendo más de lo que ella podía manejar, sabía que Marley jamás le haría daño, y tampoco se metería con nadie que le interesara a ella, pero ese no era el verdadero problema, el problema era darse cuenta de que Rachel realmente le interesaba de esa manera, le gustaba tanto que había sido capaz de pelearse con una de sus mejores amigas sin motivo ni razón alguna, termino con su perfecto novio de toda la vida y por si eso fuera poco se veía desafiando todas las enseñanzas que le habían dado en su casa.
Eso fue básicamente en todo lo que pensó Quinn en aquel momento, lo que diría su familia, sus amigos, todas las personas de su círculo social si tan solo se daba una oportunidad con Rachel, y sí después de todo, ella no valía la pena, si simplemente era cuestión de la emoción que sentía en el momento.
Las horas pasaron y decidió que necesitaba aclarar todo en su mente, y no podría si tenía a gente a su alrededor, así que se ubicó en una parte no muy transitada de la ciudad, apago todo aparato electrónico en su poder y se puso a pensar.
De regreso a la realidad se dio cuenta de que el sol comenzaba a ocultarse y decidió que era tiempo para regresar, sabía que si Rachel había estado en su casa de seguro para esas horas ya no estaría.
-¿Dónde habías estado?- pregunto Grace preocupada apenas la vio entrar.
-Necesitaba estar sola- respondió secamente y se encamino a su habitación.
-¿Qué traes en la bolsa?- pregunto Grace con sospecha.
-Nada de tu interés- subió rápidamente las escaleras dejando a Grace al pie de estas.
De regreso a su casa paso por una licorería y compro una botella de vodka con la identificación falsa que Santana le había regalo en su último cumpleaños.
-¿Estas bien?- escucho la voz de Rachel más profunda de lo normal cuando entro a su recamara.
-No deberías estar aquí- advirtió cerrando la puerta rápidamente.
-Lo sé, solo quería asegurarme de que estuvieras bien- explico Rachel mientras se levantaba del sillón donde se encontraba sentada.
-Pues ya lo viste ahora vete- exigió Quinn mientras dejaba la botella en su escritorio.
-Buenas noches Quinn- se despidió Rachel con el mismo tono de voz.
-Me confundes Rachel- se sinceró justo cuando estaba por saltar.
-Y tú a mi Quinn- recargo sus manos sobre el barandal y poso su mirada sobre la obscuridad del jardín.
-No debería de ser así- se acercó a la pared y se recargo en ella dándole la espalda a Rachel.
-Estaba preocupada por ti- acoto de forma severa –no me preocupo ni por mí- termino de informar.
-No suelo celar a nadie, y me volví loca al saber que saldrías con Marley- si Rachel se sinceraba ella también podía.
-No salimos, simplemente la acompañe por una cosa que necesitaba- le explico rápidamente.
-Lo sé, jamás saldría con nadie que me gustara- le respondió de manera tranquilizadora.
-¿Yo te gusto?- pregunto con incredulidad.
-He terminado con Sam, definitivamente- respondió de manera indirecta.
-¿Y puck?- pregunto con inseguridad.
No recibió respuesta alguna, pero sintió el cuerpo de Quinn recargarse en su espalada y su brazos se extendieron sobre los de ella hasta llegar a sus manos, donde entrelazo sus dedos.
-Haces que deje de creer en todo lo que me enseñaron y aprendí a lo largo de mi vida, y es lo mejor que me ha pasado-
