Hola ! cuanto tiempo pero si chicos he regresado y espero no defraudarlos de nueevo, gracias por seguir al pendiente de esta historia =)


CAPITULO 10

El sol la despertó, la luz entró por la ventana y pegó directamente en sus ojos. Al principio no quiso hacer mucho caso pues volvió a acomodarse para intentar conciliar el sueño nuevamente, el frio de la mañana la orillaba a quedarse acurrucada en las cobijas.

Entonces sintió como no solo las cobijas la protegían del frio a su parecer Genma la abrazaba también pero…la chica no recordaba en qué momento había decidido dormir con su novio, por lo que desorientada abrió los ojos para darse cuenta de que no se encontraba en su habitación ni en la de Genma.

Se sentó y comenzó a observar los detalles de la habitación que mantenía un pintura en color blanco, aun no prestaba atención a la persona que se encontraba a su lado.

-En donde demonios estoy... –fue entonces cuando dirigió su mirada hacia su lado izquierdo, alguien la acompañaba en la cama.

Sintió como el calor comenzaba a subírsele a la cabeza "tiene que ser una broma" –pensó la Mitarashi pero sus ojos no la engañaban él aun dormía.

-¿¡qué haces aquí!? –Gritó la kunoichi despertando sin ningún tipo de compasión al peliplateado.

-No ¿Qué haces tú aquí?

- ¿Qué paso? –preguntó asustada al chico, quien mantenía una leve sonrisa en su rostro.

-algo…interesante –contestó Kakashi abrazando más el cuerpo semidesnudo de la pelimorada.

-No, no puede ser-La kunoichi no quería creer en las palabras del Hatake y ahora debía saber hasta dónde habían llegado –y… ¿Qué tan interesante fue?

-yo diría muy, muy interesante.

-No juegues conmigo –Le advirtió Anko.

-Pero si no estoy jugando –Kakashi decidió recostase sobre el cuerpo de la pelimorada, quien se sobresalto al sentir la desnudez de su compañero.

-Estas… ¿¡que me hiciste!?

-No te hice nada, tú fuiste la que me hizo a mi cosas…interesantes –contestó Kakashi quien empezó a besar el cuello de la pelimorada.

-Hatake quítate ¿te das cuenta?

El peliplateado se esforzaba en mantenerse arriba de Anko –podría ayudarte a refrescar la memoria.

-Basta… -las palabras de la kunoichi cada vez tenían menos fuerza pues las caricias del peliplateado empezaban a surgir efecto en ella.

Las manos de Kakashi comenzaron a recorrer con suavidad las piernas de Anko. La kunoichi no hacia ningún esfuerzo por apartar al Hatake solamente cerraba sus ojos para intentar mitigar la vergüenza que le provocaban las caricias del chico.

Aprovechando la falta de resistencia de la pelimorada el ninja copia decidió darle un suave beso en sus labios, al principio la kunoichi no respondía ante tal gesto pero en cuestión de segundos sus labios correspondieron a los del Hatake.

El corazón de Kakashi brincaba de gusto en el fondo de su pecho, pues Anko le correspondía sin ningún grado de alcohol en su sangre.

-O por Dios… es tarde ¡es tarde! –La kunoichi de pronto dejo la boca del peliplateado para empujarlo fuertemente –me tengo que ir, ¡debo irme!

-pero ¿A dónde? mejor quédate –le pidió el ninja mientras volvía a besar el cuello de la chica, pero esta lo apartó de manera abrupta, casi tirándolo fuera de la cama.

-Tengo que irme, debo partir a una misión.

-repórtate como enferma –sugirió Kakashi quien observaba como la kunoichi buscaba su ropa interior hasta encontrarla debajo de la cama.

-Ni creas que estoy contenta, cuando regrese hablaremos.

-¿y qué cosa hablaremos?

-De esto, porque no está bien lo que hicimos – la Mitarashi se arreglaba como podía el cabello frente al espejo de la habitación.

-¿qué tiene de malo que haya sido tu amante por una noche?

-Eso es precisamente de lo que debemos hablar, fue solo una noche ¿entiendes? – la pelimorada se acomodaba el vestido en su lugar.

-Creo… -Kakashi no prestaba mucha atención a las palabras de Anko pues estaba más atento a como la pelimorada se subía sus pantaletas.

-Deja de verme ¡voltéate!

-pero si ya te he visto…

-¡que te voltees!

Después de suspirar Kakashi dirigió su vista hacia la ventana para dejar de ver a Anko con el vestido arriba –esto es ridículo.

-cuando regrese hablaremos.

Esas fueron las últimas palabras de la pelimorada quien salió de la habitación y después del departamento de Kakashi dejando a este solo de nueva cuenta.

Agradeció al cielo por no haberse topado a nadie en el camino, tuvo que quitarse sus tacones para saltar por los techos como toda una kunoichi no quería que nadie la viera con el mismo vestido de anoche sería demasiado bochornoso.

Lo primero que hizo al llegar a casa fue irse directamente a la regadera se dio un baño rápido, se cambio la ropa y tomo sus pertenencias, todo lo hizo de forma tan rápida que no tuvo tiempo de pensar en Kakashi ni en lo que había pasado esa anoche entre ellos.

Su mente se enfocaba en el compromiso que tenía pendiente con el Hokage.

-Entonces tu partida a la misión será mañana a las diez en punto…Aoba te acompañara.

-Está bien, no se preocupe Señor Hokage estaré puntual.

-confío en ti -dijo el Hokage.

Debía de estar lo más pronto posible en la puerta principal de la aldea, ya iba retrasada por quince minutos. Regresando se las arreglaría con Kakashi.

Las gotas del agua tibia resbalaban sobre su espalda mientras su mente vagaba en lo recuerdos de la noche anterior.

Su piel, su cuerpo, el sabor de su boca, su olor… eran demasiadas las cosas que había extrañado de la kunoichi. Aunque aun no podía entender por qué la Mitarashi tomó la decisión de buscarlo en su departamento no dejaba de sentirse feliz puesto que Anko le dejo claro que aun lo amaba y esta vez no la decepcionaría.

Después de secarse el peliplateado comenzó a vestirse con el uniforme que comúnmente portaba, debía de cumplir con sus obligaciones ahora que estaba prácticamente recuperado de su herida en el cuello necesitaba distraerse por lo menos el tiempo en que Anko estuviera fuera .

Kakashi decidió salir hacia donde se encontraba el Hokage, suerte y tenía alguna misión para él.

Caminaba a paso lento por alguna razón se sentía más tranquilo y relajado, pero era lógico había estado prácticamente casi cuatro años pensando en la posibilidad de que Anko lo haya olvidado.

Durante este tiempo intento buscar una oportunidad con otra kunoichi pero al primer intento fracaso, incluso estuvo a punto de llamar a Yugao por el nombre de Anko pero afortunadamente la palabra no alcanzó a salir de su boca.

El no tenia ningún problema en conseguir a alguna mujer con la cual pasar el tiempo y distraerse de la pesada vida de shinobi pero no podía engañarse, a la mujer que veía intentaba buscarle algún parecido con Anko, la verdad no tenia caso esforzarse en dirigir sus pensamientos a una persona que en realidad no quería.

-¿por qué tan pensativo?

-Es normal que las personas piensen Asuma, que tu no lo acostumbres es otra cosa.

- Que gracioso… lo que en realidad me interesa es saber en qué o en quien piensas –acoto el ninja que caminaba al lado de su amigo.

-Es triste pero eso no te lo diré.

-dime quien es la chica, ¿qué tiene de malo?

-no tiene nada de malo, pero tampoco deseo que toda la aldea se entere.

-no se lo diré a nadie lo prometo… espera ¿me estás diciendo chismoso? –pregunto indignado el Sarutobi.

-No, claro que no.

-¿la conozco verdad?

- no te lo diré –contesto el peliplateado que mantenía sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón para evitar el fresco de la mañana.

-¿ni siquiera un pista?

-ni una pista.

-… ¿Yugao? –Asuma intentaba adivinar el nombre de la chica.

-No trates de adivinar no va a funcionar.

-Aunque tienes éxito con las mujeres no te conozco alguna cercana a ti aparte de ella, me rindo o tal vez… ¿Anko? –Asuma no pudo contener su risa y rompió en carcajadas –Anko y tu, ni siquiera se soportan un solo día.

Kakashi paso saliva, el tonto de Genma había dado en el blanco pero Asuma era tan despistado que no se percató del incidente.

Asuma acompaño a Kakashi hasta las oficinas del Hokage diciéndole un sinfín de nombres esperando a que alguno de estos perteneciera a la chica por la que el Hatake se mostraba tan interesado.

Cuando ambos ninjas llegaron a las oficinas del Hokage Kakashi respiro tranquilo era hora de que su amigo se fuera en dirección contraria.

-vas con ¿Kurenai?

- iremos al cine se lo prometí, te veo después… pero con la condición de que me digas quien es ella –Asuma se negaba a irse sin saber el nombre de la chica.

-creo que puedo vivir sin verte por muchos años Asuma.

-contigo no se puede…te veo luego ¿me lo dirás un día de estos?

-No lo sé, tal vez.

Habían pasado dos días desde que salió de konoha, ahora debía de regresar. No podía evitar sentir algo de temor puesto que sabía lo que su regreso traería se sentía muy confundida pues había dos cosas que la inquietaban.

Lógicamente su primera inquietud era el hecho de haber dormido con el Hatake, una situación que ella no planeó en lo mas mínimo, le resultó horrible despertar en una habitación extraña sin recordar absolutamente nada y desnuda, pero la verdadera preocupación radicaba en el hecho de que Kakashi se encontraba muy conforme con lo que había sucedido.

Hace una semana él la besó, eso significaba que seguía sintiendo algo por ella

-¿Kakashi sería capaz de hacer algo para que yo…?- Eso sería terrible aunque poco probable, el peliplateado jamás la forzaría a hacer algo que ella no quisiera.

Tenía miedo de los sentimientos del Hatake, no quería lastimarlo.

La segunda razón de su preocupación era Genma -¿Qué pasaría si él se enterara de lo que hice?...No tiene por que enterarse.

Porque nadie más lo sabia ¿cierto? Solo Kakashi y ella.

-¿Todo bien? –sus pensamientos se vieron interrumpidos.

-sí, no te preocupes –contestó Anko a su acompañante, al parecer Aoba se estaba percatando de su distracción.

¿Podré ver a Genma a los ojos? Jamás pensó que estaría en esa situación. Lo más saludable era terminar con él.