"Ichigo.." susurró Rukia, mirando confusa al chico; aún no acababa de asimilar el sueño que tuvo cuando inmediatamente lo escuchó gritar. ¿Qué rayos sucedía?

"Rukia..." murmuró él, y sin darle tiempo a la chica para que pensara algo más, rodeó su cuello con un brazo y la atrajo hacia él, de modo que la frente de ella descansaba ahora en su fuerte pecho. Ichigo ocultó su rostro en el cuello de Rukia.

Ella tenía tantas preguntas que hacerle con tanta urgencia, pero ese simple gesto borró momentáneamente ese plan al invadirle una calidez inmensa por todo el cuerpo. Era tal intensidad que no puedo evitar dejar salir las lágrimas que había intentado aprisionar mientras presenciaba el pasado del chico. Correspondió su abrazo gentilmente y lloró en silencio.

Rukia sintió una cálida gota caer sobre su cuello y recorrer su espalda. No podía ser sudor pues a pesar de lo ocurrido despertó seca. Entonces…

No puede ser…¿acaso él está...?

"Ichigo" le habló intentando separarse de él, pero el muchacho se lo impidió sujetándola con más fuerza pero sin lastimarla.

"Espera un poco más…por favor" le suplicó, y su voz se escuchaba completamente diferente, como si fuese un nuevo Ichigo el que estuviera hablando.

Y entonces ella lo comprendió. Idiota, pensó ella, pues supo que el orgullo del shinigami sustituto no era fácil de quitar, como tampoco su imagen de chico rudo e insensible. Pero es así como ella apreciaba a ese tonto niñato, y así sería hasta que el mundo colapsara; de modo que lo esperó pacientemente mientras ella también se tranquilizaba.

Al menos cinco minutos pasaron para que Ichigo finalmente se separara de Rukia. Se miraron fijamente a los ojos, él secó con su pulgar una lágrima que había quedado en el borde del ojo de la chica, y ella se dio cuenta de que la mirada que Ichigo le dedicaba era diferente; el color de sus ojos tenía el matiz de un nuevo sentimiento que ella no supo identificar.

Es como si otro Ichigo me estuviera mirando…

Pero aquello tenía que esperar, por ahora debía hablarse sobre su sueño.

"Ichigo, soñé con…tu pasado" afirmó ella, haciendo que el muchacho arqueara una ceja.

"Qué extraño. Yo acabo de soñar con tu pasado" dijo él.

Ambos quedaron consternados por sus propias declaraciones.

Se acomodaron en el respaldo de la cama para después contarse con detalles los eventos presenciados en su sueño. Ambos se confirmaron uno al otro que todo había sucedido exactamente así cuando lo vivieron.

"No entiendo cómo pudimos soñar eso. Es extraño." Comentó él.

"Lo sé" afirmó ella.

"Rukia…¿qué pasó justo después de la escena en la que desperté?" quiso saber Ichigo, pues ella no le había comentado que se había querido matar luego de la muerte de su teniente.

"El capitán Ukitake entró en la habitación, me vio e inmediatamente me arrebató la espada de las manos. Me dijo que cómo pensaba hacer tan tremenda estupidez, pues él no estaba dispuesto a perder a otro de sus subordinados. Rompí en llanto y él me abrazó. Tuvieron que pasar varios días antes de que volviera a mis labores." Concluyó con otro suspiro.

Un silencio incómodo los invadió, hasta que Ichigo habló de nuevo.

"Rukia, perdóname" dijo él y la chica lo miró extrañada. "Después de haber visto por todo lo que pasaste, me siento como un idiota por lo que he hecho hasta ahora" pasó una mano por su despeinado cabello.

"¿A qué te refieres?" inquirió ella.

"A que todo este tiempo había pensado que nadie entendía mi sufrimiento, mi orgullo me cegaba ante la verdad" Se volvió para verla a los ojos. "Te he gritado que no te metieras en mis peleas porque era cuestión de orgullo, sin jamás haberme preguntado cómo te sentías al respecto. Pero ahora, después de haberlo presenciado, lo sé, sé lo que sientes cada vez que me ves pelear solo. Te he hecho pasar terribles momentos, perdón" se disculpó una vez más.

"¡Idiota! ¡Soy yo la que debería disculparse!" su grito sobresaltó a Ichigo. "Porque ahora sé lo que es realmente pelear por el orgullo. Nunca lo había entendido, pero hoy me he dado cuenta. Yo también pude sentir la impotencia que tú sentiste al ver a tu madre en el suelo, sin saber cómo ni porqué…sin poder hacer nada. Yo también habría preferido luchar sola por el honor de mis seres amados."

Ambos se miraron y luego se sonrieron. Se sentían aún más unidos que nunca, aquél lazo que se formó entre ellos el día que se conocieron, se fortalecía en esos momentos. La similitud de sus pasados volvía el lazo casi inquebrantable.

Similitud…

Ichigo bajó la mirada.

"¿Qué pasa,Ichigo?"

"Nunca mencionaste que tu teniente y yo nos parecíamos mucho" dijo en un tono seco, sin mirarla aún.

Rukia parapadeó varias veces antes de girar los ojos, ya sabía por dónde iba Ichigo.

"No lo dije porque no quería que pensaras lo que estás pensando ahora" declaró ella.

"¿Y qué se supone que estoy pensando?"

"Que tal vez estoy contigo porque te pareces a él"

Ichigo no dijo nada, todavía tenía la mirada baja.

"Escucha Ichigo, la primera vez que te vi sí noté el parecido que tenías con él. Cuando tu familia fue atacada por el hollow, te di mis poderes porque no quería presenciar una escena como aquella… temía ver de nuevo la imagen de Kaien-dono muriendo a manos de un monstruo."

Ichigo permanecía en silencio, sin atreverse a mirarla.

"Cuando decidí que trabajáramos juntos, me propuse descubrir si había alguna relación entre él y tú que causara su parecido. En un principio creí que podrías ser su reencarnación…"

"¿Y no lo soy?" preguntó, con el mismo tono seco.

"No creo que sea posible. Estoy segura de que tu fuerza es mayor a la de él, y el poder de las almas tanto como mueren como cuando reencarnan sigue siendo el mismo. En las clases de química escuché algo que se asemeja a eso, 'la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma'. Eso es lo que pasa con las almas, sólo se transforman en otro tipo de entidad, su energía espiritual es la misma aquí y allá."

"Ah..." murmuró él, como si no le diera mucha importancia. Cosa que no pasó desapercibida para Rukia, pero ella continuó con su relato.

"Y en la búsqueda de mis respuestas…me encontré con una persona completamente diferente, que raramente sonreía, seria, introvertida, que aparentaba ser insensible; pero que en el fondo se preocupaba por quienes lo rodeaban; que haría todo lo posible por proteger aquellos que le importaban; que escuchaba más a su corazón que a las palabras de otros. En tan sólo dos meses, descubrí que podía confiarte mi vida entera…y me lo demostraste al salvarme de la ejecución." Hizo una breve pausa para tomar el mentón del muchacho y hacer que la mirara. "Ichigo, estoy contigo porque eres diferente a él; porque eres Kurosaki Ichigo y nadie más. Contigo he formado un lazo que con ninguna otra persona he formado."

Al oír sus palabras, el pelinaranja sonrió; realmente le daba gracia su propia idiotez por pensar cosas que no son. Además, acababa de darse cuenta del nuevo sentimiento que lo embargaba; era uno semejante al que le tenía a su madre, aunque no igual, era diferente en varios aspectos. Quizá fuera más fuerte, pero eso lo descubriría con el tiempo, a lado de Rukia.

Lentamente se acercó a ella y besó su cuello. Sin despegar sus labios, subió hasta su mejilla para posteriormente ir hasta su oreja, en donde susurró unas palabras.

"….iero."

Era la primera vez que alguien le decía esas palabras. Y nunca pensó que esa simple frase pudiera tener ese efecto en ella…no, no sólo era por la frase, era también por quién la pronunciaba.

Con esas simples palabras se dio cuenta de tres cosas: lo que pudo haber sentido por Renji en el pasado, lo que posiblemente sintió por Kaien…y lo que sentía por Ichigo en esos momentos. Una sonrisa se dibujó en sus labios mientras los acercaba al oído del pelinaranja.

"Y yo a ti, Ichigo" fue lo que dijo antes de que ambos se fundiera en un cálido abrazo.

Estar con Kaien-dono era como estar debajo de los rayos del sol…pero estar con Ichigo es como tocar el mismo sol…

"Luchemos juntos, Rukia" dijo Ichigo, luego de unos segundos de reconfortante silencio. La chica se separó de él para mirarlo a los ojos; brillaban de determinación. "Luchemos juntos de ahora en adelante, yo pelearé por tu orgullo y tu pelearás por el mío. De esta manera estaremos obligados a no morir, pues de hacerlo el orgullo del otro moriría con nosotros" levantó su puño, de modo que estuviera entre los rostros de ambos. "¿Qué dices?"

Rukia entendió inmediatamente el porqué de esa propuesta; quería darle la oportunidad de luchar junto a él y de protegerlo, para que no sufriera como cuando lo veía pelear solo. Y además, pelear a su lado no interferiría en la batalla para proteger el orgullo, pues lucharían el uno por el otro.

La shinigami levantó su puño también y lo chocó contra el del muchacho.

"De acuerdo, pelearemos juntos"

Su relación cambió desde el momento en que unieron sus almas por primera vez, pero si había algo que nunca cambiaría, era el hecho de que ante todo, ambos eran nakama.

"Bien…ahora… ¿qué te parece una última vez?" preguntó Ichigo con malicia.

Rukia giró los ojos mientras sonreía. "Pero que sea la última…por ahora" ambos se sonrieron antes de que sus labios se encontraran en el beso que los llevó a la última actividad sexual de la noche.

0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o

El sonido del despertador despertó a Ichigo de su pacífico sueño. Estiró un brazo para detener la alarma del aparato que estaba en la mesita de noche junto a su cama. Cuando intentó levantarse se dio cuenta de que un peso encima de él se lo impedía. Era Rukia que dormía plácidamente.

"Es verdad…anoche la dejé estar encima" recordó con una sonrisa maliciosa.

Durante toda su actividad de anoche, él siempre estuvo encima. Pero después de lo que hablaron después de sus sueños, concluyó que ella merecía 'tomar el control' por una vez…se merecía eso y mucho más.

Y vaya que lo disfrutamos…

Acarició el su negro cabello, en un intento por despertarla. Al ver que aún dormía, susurró su nombre. Eso tuvo más éxito, pues ella frunció el ceño para luego abrir lentamente sus hermosos ojos violeta azulados.

"Levántate, es hora de irnos a clase" le dijo él. La chica asintió y se levantó para sentarse en el borde de la cama. Ichigo la imitó.

"¿Cuánto tiempo dormimos?" quiso saber Rukia, frotándose los ojos, notablemente cansada por las horas no dormidas. Aunque valieron la pena en todos los sentidos.

"Como cuatro horas" contestó el chico. Ella dio un largo suspiro antes de ponerse de pie y buscar por los suelos su ropa interior. Ichigo hizo lo mismo y ambos se colocaron unas pijamas, pues aunque en ningún momento de la noche las usaron, no podían salir en ropa interior por la casa así como así. Era como gritarle a los cuatro vientos lo que habían hecho anoche.

E hicieron bien, pues cuando salieron de la habitación, Yuzu ya estaba despierta para hacer el desayuno. Como todavía era muy temprano, Ichigo y Rukia decidieron darse un baño rápido (uno después del otro, por supuesto) para refrescarse después de haber sudado tanto.

Por extraño que pareciera, el desayuno transcurrió de una manera tranquila. A Isshin ni se le asomaron las ganas de molestar a su hijo con comentarios indirectos o golpes mientras ingerían alimentos. ¿Será posible que sepa la razón de mi cansancio como para responder a sus agresiones? Se preguntó el muchacho, y de sólo pensar que su padre lo sabía, le ponía la piel de gallina.

Isshin terminó primero, pues tenía prisa; Karin y Yuzu terminaron después para luego subir a lavarse los dientes; Ichigo y Rukia terminaron de último, quedándose ella a lavar su plato y el del chico. Él la miraba hacer su trabajo apoyado contra la pared. Se veía tan tranquila…

Rukia estaba a punto de terminar cuando de pronto sintió unos fuertes brazos rodear su cintura por detrás, y unos cálidos labios tocar su mejilla.

"Creí que no querías que nadie se enterara" comentó ella, dejándose llevar por la sensación de ser abrazada por Ichigo. Su olor era tan reconfortante, podría pasar tiempo inspirándolo sin llegar a cansarse.

"Yuzu y Karin se toman su tiempo." Lentamente giró el pequeño y delgado cuerpo de Rukia hasta que ambos quedaran cara a cara. Juntaron sus frentes, sin despegar la mirada uno del otro. Rukia se preguntó cómo es que nunca había notado lo hermosa que es esa mirada ámbar de Ichigo. Él de alguna manera era…bello.

Acarició la mejilla del chico con su pequeña mano; era perfecta. Suave como ninguna otra cosa, de color dorado como el sol al atardecer… "De verdad es bello."

Sin esperar más tiempo, unieron sus labios en un profundo beso. Muchas cosas en ellos habían cambiado desde la noche anterior, y una de ellas era sus besos; de tímidos y cortos pasaron a ser apasionados y…húmedos. De alguna manera les daba algo de pena pues sentían que ahora hacían mucho ruido al besarse, y no sólo se debía a los gemidos que escapaban de sus gargantas.

Cuando se separaron, Rukia se dio cuenta de que sus pies ya no tocaban el suelo; Ichigo la había alzado de modo que sus rostros quedaran a la misma altura. Ella tampoco había notado el momento en que sus brazos rodearon el cuello del chico.

"Te incomoda que yo sea tan pequeña, ¿verdad?" preguntó en voz baja, rozando sus labios con los de él.

"No. Al contrario. Es más, si no fueras así, no serías la Rukia que…bueno, ya sabes. Encajas perfecto conmigo siendo como eres." Le aseguró, estrechándola más contra él y ocultado su rostro en el cuello de ella.

"Entonces ¿por qué te la pasas burlándote de mi estatura?" le susurró al oído.

"Porque no encuentro con qué otra cosa molestarte" le contestó de la misma manera en que la pregunta le fue hecha: susurro al oído. "Eres demasiado perfecta en todo lo demás"

A Rukia le causó gracia esa confesión. Le dio un beso en la mejilla y luego le dijo al oído las mismas palabras que él le había dicho la noche anterior. Esto hizo le provocó un pequeño escalofrío a Ichigo, pues había pasado mucho tiempo desde la última vez que alguien le dijo esas palabras. Y más por el hecho de saber que, aunque eran las mismas palabras, el sentimiento era diferente; ya no eran los sentimientos de una madre, sino de una mujer.

Ichigo colocó a Rukia en el suelo, rompiendo su abrazo pero manteniendo la mirada en ella.

"Y tú sabes que yo a ti" le dijo, a lo que la chica sonrió sinceramente. "Y cuando regresemos de la escuela y estemos juntos de nuevo, voy a conocerte aún más, hasta que no quede nada sin explorar" le advirtió con una sonrisa maliciosa.

Ella arqueó una ceja y luego soltó una risita, como de incredulidad. "¿Osea que es un hecho que vamos a estar juntos regresando de la escuela?" le preguntó.

"Por supuesto" contestó como si eso fuera una regla escrita desde hace mucho.

Rukia volvió a reír y lo miró un vez más, "Eres imposible Ichigo".

0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o

La estancia en la escuela jamás había sido tan agotadora para ellos. Estaban a punto de caerse muertos de sueño en cualquier momento. Tanto así que en el descanso en lo último en que pensaron era en desayunar; ambos fueron a tomar una siesta en diferentes lugares, dejando a sus amigos con la duda de dónde podían estar.

Cuando el descanso terminó, todos (sobretodo Keigo) preguntaron en dónde estuvieron. Era obvio que no podían contestar que se fueron a dormir porque se vería muy sospechoso que los dos tuvieran sueño, mas que nada por las deducciones paranoicas de Keigo…que en ese momento de paranoicas no tendrían nada, y esa era otra razón por la cual menos podían decir la verdad.

Ichigo había dicho que fue a la biblioteca a buscar algo importante, y Rukia dijo que recibió una llamada de alguien a quien no veía hace mucho y por eso se tardó tanto. Los demás se tragaron el cuento y dejaron de hacerles preguntas. Pero Inoue Orihime sabía que estaban mintiendo, aunque no pudo descifrar la verdad.

"Pero sea lo que sea, ha hecho que Kurosaki-kun esté más contento. Se está volviendo algo típico de Kuchiki-san", pensó la chica con tristeza.

Ambos shinigami pudieron aguantar mejor el resto de las clases después de ese pequeño sueño reparador.

Una vez llegada la hora de salida, ambos muchachos partieron juntos a casa como era de costumbre. Todos los demás aún recordaban que vivían bajo el mismo techo, por lo cual ya no les parecía extraño verlos llegar e irse. Durante el trayecto una fría pero suave brisa sopló; estaban en febrero de modo que el clima aún era frío, y a pesar de que los dos llevaban el suéter amarillo obligatorio, el viento les dio un poco de escalfrío.

Pensando que sería buena excusa (aunque una muy usada por todos), Ichigo pasó un brazo por los hombros de Rukia y la atrajo hacía él, en busca de la calidez que sólo ella podía darle. La chica levantó la mirada, observándolo con gracia.

"No me vengas con que crees que tengo frío para usarlo de pretexto de modo que puedas abrazarme. Déjame decirte que eso demasiado cliché".

Ichigo se sonrojó ante la declaración. "Che. Pues…ni que fuera a usar algo así. No lo hago por eso"

"¿Entonces por qué?"

"Porque…soy yo el que tiene frío" contestó. Rukia parpadeó varias veces antes de reírse brevemente. "¿Qué te hace gracia?" Preguntó mirándola.

"Que es la primera vez que te escucho decir una broma" afirmó ella, "Desde que te conozco, nunca te había escuchado bromear. Llegué a dudar que pudieras tener sentido del humor"

Ichigo volvió la mirada al frente. "Eso se debe a que me has hecho cambiar" dijo él, "Me has cambiado en cada aspecto posible, en cuerpo, mente y alma".

El corazón de Rukia palpitó con más fuerza al escuchar esa declaración.

"Dime… ¿yo te he cambiado en algún aspecto?" preguntó de repente el chico, lo cual sorprendió a Rukia.

"Claro que sí. He cambiado al igual que tú, en mente, cuerpo y alma. Haberte conocido me ha enseñado muchas cosas de las cuales yo no tenía idea. La más importante, es que he aprendido a ser y sentir como humana. Al principio me asustaba, pues crecí con la idea de que eso no es parte de un shinigami; pero ahora me gusta, y no creo que pueda volver a ser la de antes."

"Me alegra escuchar eso" dijo él,

"Y…si tanto frío tienes…" comenzó para luego pasar un brazo por la cintura del pelinaranja.

Ahora los dos caminaban abrazados a casa, sintiendo una tranquilidad que jamás habían sentido en sus ajetreadas vidas.

Si tan solo esto pudiera durar más…

Pensaron con algo de melancolía, pues tenían muy claro que el enemigo podía aparecer en cualquier momento y tendrían que dejar atrás esos momentos de paz para entrar al campo de batalla.

Y sucedería más pronto de lo que esperaban.

0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0

Qué onda muchachos! Sí, ya casi tengo un año que no actualizo, pero de verdad es difícil tener inspiración..y más cuando la escuela se te viene encima ejeje. La verdad es que este capi iba a ser más largo pero decidí dejarlo hasta aquí para no tenerlos demasiado a la expectativa xD..aparte,pronto me iré a Barcelona de vacaciones y menos tiempo tendré de continuar,así que aquí lo tienen!

Espero les haya gustado,y no haberme pasado de pastelosa con el Ichiruki…pero que querían, están demasiado enamorados como para no demostrarlo xD..es más, tuve que suprimir una frase q todos deseamos escuchar pero si la ponía ya seria como pasarme de OOC, así que mejor lo dejo a la imaginación…jejeje

Read and Review!!

PD. La saliva puede llegar a ser ruidosa, ¿no? Lol xD