Hola! Aquí yo de nuevo trayéndoles otro capitulo de este fic. De nuevo gracias a todos los que han dejado review y que me han amenazado de muerte por haberlo dejado tanto tiempo… jejejejeje si sabe de quien hablo es broma. Bueno les comento que este es el último capitulo de este fic, si yo también estoy triste pues me he divertido mucho haciendo este fic. Tal vez pero solo tal vez haga una secuela pequeña pero aun no lo se pero espero que se pueda pues me gustaría contar más de la historia se Hilary y Kai en un futuro.
Bueno este capitulo es algo corto pero espero les guste y lo disfruten. Como siempre saben que sus reviews son lo que me anima seguir (si es que quieren secuela muajajaja )así que SIGAN PONIENDOLOS! Jajaja bueno aquí les dejo este capitulo.
Disclaimer: Beyblade no me pertenece ni ninguno de sus personajes.
" " Pensamientos
- - Dialogo
Fixing the chaos.
A tu lado…
-Amigos y amigas, estamos aquí reunidos para darle el último adiós a nuestra querida amiga Reika Tatibana. Madre de una excelente y hermosa joven, esposa de un respetable y trabajador esposo, hermana de dos mujeres extraordinarias e hija de un matrimonio sólido y cariñoso-
La luz se filtraba por las ventanas de la pequeña iglesia en donde la gente que más amaba a Reika Tatibana le decía adiós por última vez (A/N: Yo se que en Japón no son católicos pero agrado la idea de la Iglesia.).
En el banco de adelante estaban sentados Hilary y su padre, junto con los padres de la mamá de Hilary. Atrás estaban los G-revs, pero sin embargo Kai no se encontraba presente en la ceremonia.
Terminado el servicio, la gente se dirigió al cementerio donde enterrarían a la madre de Hilary. La gente lloraba y miraba con tristeza como bajaban el féretro lentamente. A lo lejos de ahí, escondido detrás de un árbol, estaba la figura de un chico vestido de negro quien no dejaba de mirar a Hilary, quien a pesar de la tristeza no lloraba, solo veía el ataúd bajar, y aún así lucía hermosa en un vestido negro.
La gente fue yéndose poco a poco y el padre de Hilary los despedía. Hilary estaba alejada de las despedidas mirando aún el ataúd. Los G-Revs se le acercaron y la abrazaron fuertemente cada uno.
-Gracias por venir, no saben cuanto lo aprecio- les dijo Hilary a sus amigos
-No hay de que Hils, debíamos estar aquí para darte apoyo- dijo Rei mirándola con cariño
-Y ya sabes que siempre será así amiga- dijo Max sonriéndole
-Gracias- dijo Hilary abrazándolo
-Bueno, ¿deseas estar sola Hils o quieres que nos quedemos un poco más?- preguntó Kenny
-No, vayan, deben estar cansados y además tienen que entrenar, yo estaré bien, quiero estar un rato sola, además de estar también con mi padre, nos necesitamos mutuamente en estos momentos- dijo Hilary alentándolos
-¿Segura?- preguntó Max
-Sí Maxie, no se preocupen, todo estará bien y mañana iré a verlos a su batalla no se preocupen-
-Bueno entonces nos vamos Hils, cuídate y no dudes en visitarnos cuando quieras ya lo sabes- dijo Tyson abrazándola de nuevo -Y por cierto- le dijo al oído cuando la abrazo- Yo se que él esta aquí, así que por eso no te pongas triste, ¿sí?- Hilary asintió con la cabeza.
-Bueno, en marcha chicos, tenemos trabajo que hacer- dijo Tyson guiñándole el ojo a Hilary para después comenzar a caminar. Hilary los despidió con la mano y después suspiro.
-¿Lista para ir a casa?- preguntó su padre quien ya estaba a su lado
-Sí papá, vamos a casa- dijo Hilary comenzando a caminar con su padre hacía su coche. La figura del chico detrás del árbol ya no estaba.
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Más en la tarde Hilary decidió salir a dar un paseo. En su casa se encontraban sus abuelos, padres de su madre, y sus tías, quienes quería ayudar a su padre y a ella en lo más que pudieran, pero desgraciadamente Hilary solo quería estar sola, así que mejor se salió.
Era una tarde algo fría, por lo que casi no había gente afuera, pero para Hilary eso era algo bueno. Camino hasta el puerto, y posó sus brazos en el barandal de madera mirando hacía la playa. El aire movió su cabello, trayendo consigo además la presencia de un joven.
-Hola Kai- dijo Hilary sin dejar de mirar el horizonte. El Sol ya se estaba poniendo.
-Estuve ahí- dijo Kai mirándola.
-Lo sé- dijo Hilary por fin volteando a verlo. Kai la miraba preocupado a los ojos tratando de encontrar tristeza en ellos. Ella miró que en los de él había… ¿miedo?
-¿Qué sucede?- le pregunto ella. La pregunta lo confundió.
-¿De qué?- preguntó él. Hubo un momento de silencio entre los dos.
-Estoy bien en verdad, si eso es lo que te preocupa- dijo ella volviendo a mirar hacía el mar.
-Yo se que vas a estar bien Hils, eres muy fuerte- dijo él
-¿Entonces que te preocupa?- preguntó Hilary con algo de amargura. Kai calló nuevamente. -Ahora que sabes que estaré bien, ¿porque no te vas de una vez? No tienes que sentirte obligado a estar conmigo porque mi madre murió Kai, puedo arreglármelas sin ti-
-¿Realmente piensas que estoy contigo por eso?- dijo él en voz baja (más de lo normal). Hilary volteo y vio que en sus ojos había tristeza. Sintió un dolor en su corazón y bajó la mirada.
-Pues si no es por eso, ¿entonces por qué estas conmigo? ¿Qué haces aquí cuando podrías estar entrenando, o interesándote en otras cosas más importantes?- las lagrimas empezaban a querer salir de sus ojos causándole un dolor punzante en ellos. Pudo sentir que la mano de Kai tomaba su barbilla para subir su rostro y hacerla que lo mirara a los ojos.
-Yo no iré a ningún lado, a menos que quieras que me vaya- le dijo Kai seriamente. El viento sopló, indicando que el sol ya se había ido y comenzaba la noche. Hilary se sonrojó al tener a Kai tan cerca… cada vez más cerca… y más. Ella juraba que esto podría ser un sueño. Kai puso sus labios encima de los de ella, dándole un tierno beso, ella cerró los ojos disfrutando el momento.
Cuando necesitaron aire, rompieron el beso. Se miraron mutuamente, y la mirada de Kai se tornó en una de amor y ternura.
-Sé que no he estado ahí para ti, ni para nadie en verdad, he sido muy egoísta contigo. Perdóname por eso Hilary, quiero compensarte el dolor que te he causado, quiero estar ahí para ti siempre, porque no puedo separarme de ti. Y también se que… te amo Hils- los ojos de Hilary se abrieron como platos- Y antes de que digas nada quiero pedirte que me dejes estar contigo, y yo te prometo que nunca te voy a dejar, siempre te protegeré y amaré- dijo Kai tomando su mejilla en la palma de su mano.
Lagrimas rodaron por esta, hasta llegar al contorno de una sonrisa.
-De acuerdo- dijo Hilary
------------------------------------------8 años después----------------------------------------------
Era primavera en la ciudad de Tokyo. Las hojas de los cerezos volaban por doquier indicando que era un día hermoso, aunque aun así la gente iba y venía pues la vida agitada continuaba, y era viernes por lo que la gente estaba aún más ansiosa de que fuera fin de semana y descansar un poco de los ajetreos de sus vidas.
Un poco alejada del bullicio, se encontraba una joven llegando hacía su departamento. Ésta era alta, con el cabello castaño que le daba un poco más debajo de los hombros, y poseía unos hermosos ojos rubí. Su figura era envidiable, pues las líneas de su cuerpo podían definirse fácilmente a través de su ropa, pues esta ya no era una pequeña jovencita sino una mujer hecha y derecha.
Al momento en que entró en su departamento comenzó a quitarse sus zapatos para reemplazarlos con unas pantuflas.
-Estoy en casa- dijo al continuar su camino. Tomó la correspondencia que había sobre una mesa y comenzó a mirarla sin darse cuenta que un sobre cayó al suelo.
-Nada importante- murmuró al dejar la correspondencia de nuevo en la mesa- ¿Amor?- preguntó de nuevo, pero nadie le respondió- Uhmm supongo que aún no llega, bueno creó que tomaré una ducha- y la chica se dirigió al baño, aún sin notar la carta que había caído al suelo.
El día transcurrió normal, dando paso a una linda tarde en la ciudad. La chica castaña comió y después se durmió un rato hasta que dieron las 7 de la noche. Despertó para encontrarse con que aún nadie había llegado al departamento y que se encontraba sola. Se sentó en una silla del comedor preguntándose porque era que su compañero aún no llegaba, y empezó a preocuparse. Miró hacía una mesa que había cerca en donde se encontraban muchos portarretratos. En ellos podían verse a dos chicos, hombre y mujer, abrazados en unas fotos, besándose en otras, y celebrando en otras tantas con otros chicos. La chica de las fotos era ella misma, y el chico tenía el cabello bicolor, unos ojos violetas hermosos, y además era muy varonil y apuesto, y abrazaba, o besaba, con ternura a la chica en las fotos. La chica al ver las fotos sonrió y luego una cosa llamó su atención. Un sobre yacía en el suelo. Camino hacía él y lo levantó, el sobre tenía su nombre escrito. Lo abrió de inmediato y leyó:
Hilary:
Tenemos a tu novio.
Aunque fue difícil atraparlo lo logramos. Si quieres volver a verlo tienes que ir a la siguiente dirección COMPLETAMENTE SOLA. Su vida depende de ti, así que no lo dudes y ven a rescatarlo, solo tú puedes hacerlo.
Recuerda, tienes que venir sola, no llames a la policía, no pedimos dinero, solo que te presentes y aquí llegaremos a un acuerdo sobre su futuro. Tienes hasta las 8 para venir, sino lo tomaremos como una señal. Date prisa Hilary, el tiempo corre.
Hilary no podía creer lo que sus ojos acababan de leer. Alguien había secuestrado a Kai y amenazaban con matarlo. Tiró el sobre pues sus manos no dejaban de temblar. Esto no podía estar pasando, ¿quién haría algo así? ¿Acaso Boris volvía a las andadas? ¿Acaso alguien quería lastimar a Kai por ser uno de los bey luchadores más poderosos? No podía seguir haciéndose esas preguntas, tenía que ir a rescatarlo si solo ella podía hacerlo no dudaría ni un segundo más en presentarse ahí. Miró el reloj, eran las 7:30 de la noche. El amor de su vida estaba en peligro y tenía que hacer algo.
Tomó la dirección, se puso los zapatos y un abrigo y se dirigió a toda velocidad hacía donde la dirección la guío. Estaba muy estresada pues el tiempo corría. Llegó hasta un edificio vacío y lo miró. Esto no se veía bien, comenzó a temer por su vida y por la de Kai. No tardó más y entró.
Había polvo por todos lados, al igual que muchas cajas y demás cosas en muy mal estado. Tosió un poco y comenzó a caminar entre todos los escombros. Miró por todos lados para saber donde se encontraban los secuestradores, llegó hasta unas escaleras y pudo ver que había luz en la parte de arriba. No dudó más y subió las escaleras con cuidado de no hacer ruido, cuando hubo llegado hasta arriba vio que la luz provenía de un cuarto, la puerta estaba entrecerrada. Camino hacía él, lo más seguro era que ahí tuvieran a Kai, su corazón comenzó a latir con fuerza, tenía mucho miedo de llegar y ver que Kai estuviera muerto. Tomó aire y abrió la puerta.
No había nadie.
El cuarto estaba alumbrado con velas que estaban en el suelo. Miró a su alrededor en busca de alguien que le dijera donde estaba Kai, comenzó a asustarse, ¿Qué pasaba ahí? ¿Dónde estaban Kai y los secuestradores? ¿Acaso había llegado muy tarde? La puerta se cerró asustándola y volteó de inmediato a ver quién la había encerrado. La persona que la había cerrado era ni más ni menos que Kai.
-¡Kai!- corrió a abrazarlo -¿Estas bien? ¿Te hicieron algo?- le preguntaba ella con nerviosismo y hablando muy rápido
-Estoy bien Hils, pensé que no vendrías- dijo él mirándola seriamente
-Kai, debemos irnos, los secuestradores no tardarán en volver- dijo ella jalándolo del brazo pero Kai no se movió de su lugar-¿Kai?-
-Hilary, caíste en la trampa, tú eres la secuestrada- le dijo Kai muy serio y frunciendo el ceño. Ella lo soltó y dio unos pasos hacía atrás.
-Kai… ¿por qué? ¿Qué sucede? Me estas asustando- dijo ella con temor
-La nota decía que aquí llegaríamos a un acuerdo sobre el futuro, ¿no es así? Bueno es hora de saber como va a terminar esto- dijo Kai mientras caminaba hacía ella. Metió su mano en la bolsa del pantalón para sacar algo. Hilary estaba muy asustada, ¿acaso su amado Kai la iba a matar? No podía creerlo.
Kai sacó un objeto de su bolsa y Hilary cerró los ojos. Ese era el fin. Después de más 8 años de conocerlo nunca pensó que su novio fuera un asesino. Espero un momento. Nada había pasado. Abrió los ojos poco a poco y vio a Kai arrodillado en una pierna.
-Ka…Kai, ¿Qué significa esto?- dijo ella comenzando a llorar
-Hilary Tatibana- dijo Kai mientras le enseñaba el objeto que había sacado de su bolsa, una cajita negra, la abrió y dentro se encontraba un anillo de compromiso- ¿Te casarías conmigo?- preguntó sonriendo.
Hilary se llevó las manos a la boca y las lágrimas resbalaron por sus mejillas.
-¡Eres un bobo! ¿Por qué me haces esto?- dijo ella tapándose la cara y llorando
-¿Eso es un no?- preguntó Kai aún arrodillado y con preocupación
-¡No! No- dijo ella y se arrodillo para estar a la misma altura que él- Sí me casaré contigo- dijo sin dejar de llorar. El sonrió de nuevo y colocó el anillo en el dedo de ella. Ella sonrió y él se acercó a besarla. Los dos se abrazaron mientras se besaban. Cuando se separaron se miraron a los ojos sonriendo.
-Pero eso no quita que me hayas asustado, ¡eres un tonto! ¡Temía que estuvieras muerto!- dijo dándole golpesitos en el pecho
-Bueno pues es que la nota decía que íbamos a llegar a un acuerdo sobre el futuro, ¿recuerdas? Era este- dijo el sonriéndole picaramente
-¡Sí pero no tenías que asustarme de esa manera!- dijo ella llorando en su pecho
-Lo siento- dijo él abrazándola apenado. Ella se separó un poco y le sonrió.
-Me da gusto que lo hicieras… te amo-
-Yo más Hils- dijo él quitándole un mechón de cabello de su cara y poniéndolo detrás de su oreja mientras sonreía. Volvieron a besarse.
Fue así que los dos regresaron al departamento que compartían y se dispusieron a dormir, pues mañana y las siguientes semanas serían algo pesadas, después de todo tenían una boda que planear y más adelante un futuro que compartir, pues Kai había cumplido su promesa y siempre estaría ahí para ella… toda la vida.
FIN
Quiero dar las gracias a todos los que leyeron este fic y a los que me dejaron sus reviews. Espero que les haya gustado y también espero que lean la secuela que espero escribir. Muchas gracias y ¡Matta ne!
