Buenos días, amadas lectoras y lectores. Nos volvemos a encontrar en la actualización de este fanfic ¡Yeay!

No tengo mucho para decir, solo que los títulos de las películas son completamente inventados. Que no pase como con las actrices porno, que las andaban buscando en google (?

Noté una pequeña equivocación mía en el capítulo anterior (? el texto quedó como si Eren les hubiera abierto la puerta a Petra y Rico en calzoncillos, no estaban locas, pero bueno. No sé, se habrá vestido el desnudista ese, no les iba a recibir así (? aunque a mí no me molestaría que un Eren en calzones me reciba ( ͡° ͜ʖ ͡°)

Sin mucho más que decir, les dejo leer 3


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Manly Men

Hasta los machos más masculinos les tienen miedo a algo.

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Eren estaba mal, muy mal últimamente Y Levi no podía evitar de notarlo todo el tiempo, haciendo que poco a poco la duda y la congoja se instalaran en su pecho. Después de todo, aunque era un sucio de mierda, era su compañero de departamento, y le había agarrado cariño esos seis meses que habían compartido.

Ya estaba comenzando a desesperarse. Había recurrido a todos los métodos que conocía para sacar a alguien de una depresión así, y hablaba en serio. Ya incluso le había ofrecido la comida de su madre, la amorosa y severa Carla, pero Eren solo había mirado los tupper llenos de comidas suntuosas y se había acurrucado más con su manta en el sillón.

Además, había algo que le molestaba mucho. No era que Eren estaba triste por, por ejemplo, haber desaprobado todos los parciales de la universidad. Tampoco porque se había muerto alguien o algo así. Su compañero estaba triste porque había caído en la cuenta de lo solo que estaba desde que Mikasa lo había dejado.

Por supuesto que, apenas Eren admitió la razón por la cual su culo no se despegaba de superficies mullidas, Levi trató de ayudarlo y consolarlo. Quizás él no era la mejor elección, después de todo no era muy bueno expresándose —nunca lo había sido—, pero era con quien estaba todo el día, y no se aguantaba verlo tan decaído. No es que Eren llorara como magdalena por no tener a su novia, o que estuviera desesperado por volver con ella. Tampoco es que estuviera completamente solo, para nada, pero parece que —más tarde que nunca—, había caído en la cuenta de que no estaría más con ella y no tenía a una linda chica con la cual pasear cuando quisiera.

—Hey — llamó, sentándose al lado de la oruga en su sillón. Y entonces recordó por qué no se acercaba tanto a su compañero: Al parecer, Eren cuando estaba deprimido adquiría una gran capacidad para aferrarse a las personas y retenerlas contra sí para conseguir compañía. Y supo que era demasiado tarde cuando sintió un par de musculosos brazos envolverle la cintura como un candado—. No es simpático que estés tirado aquí así ¿Sabes? Además, tomarme así es muy gay.

—Deja de ser arisco y acepta mi abrazo. — Eren lo apretó un poco más, haciendo que perdiera algo de aire por la presión en su diafragma. Hizo un sonidito ahogado y después le trató de dar un codazo, consiguiendo una queja. Empezaron a los manotazos de nuevo, hasta que terminaron cansados y completamente enredados encima del sillón.

— ¿Hay algo que pueda hacer para que dejes de ser una bolsa babeante en mis muebles? — preguntó, cansado, mientras veía los créditos de Mulan pasar por la pantalla. El muy puto se había visto una peli de Disney y no se había dignado a llamarlo— ¿Qué se supone que hacen los tipos para consolarse mutuamente?

—No lo sé ¿Mirar porno? — Levi hizo un ruido de desacuerdo— ¿Algo así como Brojob?

—No lo creo. Oye, esto es raro, nunca estuve en esa situación. — Su mente se remontó a las épocas donde su novia ayudaba a sus amigas a pasar sus noviazgos— ¿Qué hacen las mujeres cuando se consuelan mutuamente?

—Se encierran a ver películas y comer helado mientras critican a otras mujeres que conocen. — contestó, luego de pensarlo un momento. Levi lo miró fijamente.

— ¿Quieres encerrarte en mi habitación a ver películas de terror mientras arrasamos con la comida de tu madre y la de las reservas mientras criticamos jugadores de fútbol?

—Definitivamente.

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Ya era de noche y todo estaba preparado en la habitación de Levi para volverla su guarida por el resto de la noche y madrugada. Habían agarrado toda la comida posible, las empanadas árabes de Carla y los sándwiches de miga de Kuschel, junto con las bolsas llenas de papas y de dulces.

Eren, aunque había entrado a la habitación de Levi antes, no habían sido muchas veces, y le llamaba la atención lo ordenado que tenía todo. Una biblioteca con unos libros y un SmartTV en la pared, el cual ocuparían para su maratón de películas de terror.

—Ve a buscar las cervezas. — le indicó Eren a su compañero, dándole una nalgada.

—Ahí las traigo. — salió de la habitación y tomó la heladerita con cervezas que habían comprado expresamente para eso.

Desde el día en el que se habían halagado los culos darse nalgadas era ya un saludo para ellos. Cuando llegaban a casa, cuando se cruzaban en el pasillo, cuando uno estaba cocinando. Incluso una vez se habían cruzado en la calle — Eren estaba yendo a la universidad y Levi estaba volviendo de hacer las compras—, y el castaño le había dado un buen golpe, con el cual consiguió risas de su compañero.

Levi volvió con la heladerita, sacando dos botellas de la bebida alcohólica.

— ¿Cerveza en botella? — Rió, tomando el vidrio helado—. Que lujo.

Sin vergüenza, Eren se tiró encima del somier de dos plazas de Levi. Acomodó una almohada detrás suyo para que le sirva de respaldar, y se cubrió con esa genial frazada suavecita de plumas. Levi levantó una ceja, tomando el control remoto y una caja con pizza que habían pedido.

—Ponte cómodo. — se burló, metiéndose a la cama también—. ¿Qué películas elegiste?

—La casa del horror, El asesinato de la familia Jenkins y El alzamiento de los demonios.

— ¿Por qué las películas de terror suelen tener títulos tan mierdosos? — suspiró, metiéndose bajo las sábanas con su compañero. Tomó una rebanada de la deliciosa pizza, contento, ya que por lo menos el rostro de Eren había recuperado algo de color. Escuchó su risa. Eso también era buena señal—. Vamos a ello.

—Eso puede ser muy malinterpretable si estamos en la misma cama.

—Cierra el hocico y pon la maldita película.

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— ¿Escuchaste eso? — preguntó, temeroso, mientras apretaba un poco las sábanas consigo. Eran las cuatro y media de la mañana, y después de terminar su maratón de películas de terror antes de lo esperado, se pusieron a dormir. Eren ni se había molestado en volver a su cuarto ¿Para qué? Estaba cómodo ahí, además, afuera estaba oscuro, y frío, y…

Pegó un saltito y se pegaron más el uno al otro, con los sentidos agudizados. Poco le importaba si estaba en una situación que podía ser juzgada de homosexual con su amigo, abrazó a Levi contra sí mientras este también enredaba sus brazos alrededor suyo, con sus ojos grises mirando para todos lados en la habitación.

— ¿Crees que alguien se haya metido a la casa? — preguntó, bajito. Levi solo se quedó callado, sin dejar de apretarlo. Un nuevo ruido los hizo esconderse debajo de las sábanas como si fueran niñas de diez años, solo que ellos no tenían una maldita linterna. Y no dejó de desear tenerla— ¿Crees que esté embrujada?

—No lo sé. — susurró—. Deberías ir a ver.

— ¿Y por qué yo? — Levantó un poco la voz, pero Levi chistándolo enseguida hizo que se callara—. ¿Por qué no tú?

—Yo no iré a chequear si hay un maldito asesino en nuestra cocina. — sonaba totalmente ofendido, como si su razonamiento fuera el más obvio de todos.

— ¡Pues yo tampoco!

Silencio, de nuevo.

Ambos se acurrucaron un poco más, atentos a cualquier ruido, pero cuando Eren comenzó a moverse de adelante hacia atrás Levi no pudo dejar de notarlo. Iluminándose con la linterna del celular, miró a su compañero con el ceño fruncido.

—Me estoy meando. — fue la respuesta que le dio—. Mierda…

Maldijo, porque realmente tenía muchas ganas de mear. Todas las cervezas que habían tomado le estaban pasando factura a la vejiga, y no podía dejar de bailotear patéticamente en busca de aliviar un poco su urgencia. Levi bufó, claramente molesto, y se pasó una mano por el rostro. Cuando iba a decirle algo, un ruido de algo pasando por el pasillo les hizo acurrucarse juntos de nuevo.

—Ni se te ocurra mearte en la cama, Yaeger. — advirtió. Después de un momento de silencio, Levi comenzó a sentir cómo su vientre bajo se tensaba un poco y le daban ganas de mear. Puteó para sus adentros, sin querer hacer ruido, y comenzó a mecerse un poco también—. Por la mierda, me contagiaste las ganas de ir al baño.

—Okay, podemos hacer esto. Tú te levantas rápido y le pones llave a la puerta, y después buscamos algo para descargar la vejiga.

— ¿Por qué yo tengo que ir a cerrar la puerta? Tú estás más cerca, maldita sea.

Comenzaron a discutir en vos baja, dando sus razones para que el contrario fuera a cerrar la puerta. De nuevo, ruidos en el pasillo hicieron que se callaran. Entonces, se decidió que Eren cerraría la puerta.

Se puso en posición, con las extremidades como gelatina, y primero se asomó desde las sábanas. La habitación estaba a oscuras, con la luz azul intermitente del cargador de la notebook de Levi. Miró la puerta, no estaba lejos, solo a un par de pasos. Eso haría. Se levantaría, cerraría ese espacio entre él y el pedazo de madera y cerraría con llave, para que lo que fuese que estaba haciendo ruido en el pasillo no los atrapara.

De repente, se sacó las sábanas de encima y corrió hasta la puerta. Casi se tropieza, y la llavecita se salió de la cerradura por su torpeza, pero al final aseguró la habitación. Suspiró, liberado, y miró a Levi, que le observaba desde los acolchados. Una vez que se aseguró de que Eren había hecho su trabajo, terminó de salir de allí adentro.

—Carajo, me estoy meando encima. — ambos empezaron a buscar cosas en las cuales descargar sus vejigas, sin tener realmente demasiado éxito. A Eren le llamó la atención una linda plantita que tenía Levi encima de su escritorio. Sus hojas eran de color verde, tenía la tierra húmeda y crecía con fuerza. La debía de cuidar bastante—. ¿Y esto?

—Es una planta ¿Qué no ves? — Su compañero se acercó, tomando la maceta—. Mi madre me la trajo la otra vez, dijo que debía de darle más vida a este lugar, que cuidáramos su departamento. Tu madre nos manda comida, mi madre nos manda plantitas.

— ¿Crees que se muera si le meamos encima? — preguntó, apretándose el bulto del bóxer por la urgencia de ir al baño. Otro sonido en el pasillo les hizo saltar a la cama y esconderse debajo de las sábanas. Levi se asomó, y entonces se dio cuenta de que tenían unas cuatro botellas de cerveza en el suelo.

—No quiero que mees mi planta. — Tomó una de las botellas—. Podemos hacerlo en las botellas, las dejaremos en algún lugar seguro y cuando salga el sol las tiramos.

— ¿Estás loco? Nunca nada bueno sale de mear en botellas. La última vez que lo hice estaba con unos amigos, la novia de uno estaba dormida en la habitación de al lado y era una verdadera fiera cuando la despertabas, así que para no ir al baño meamos en las botellas que teníamos. Luego las patearon y el suelo quedó todo sucio. — Recordó, con un escalofrío—. Encima ella se despertó igual y nos maldijo de pies a cabeza. No, hermano, no mearé en una botella.

— ¿Y qué propones? ¿Mear mi planta? — miró su macetita, con la inocente planta que no tenía ni idea de los planes que los varones tenían para ella.

—Podemos abrir la ventana. — propuso, mirando hacia la calle. Se asomó, no había nadie, eran las cuatro y algo de la mañana—. Quizás se nos congele la pija, pero es mejor opción que mear una botella.

Levi estuvo de acuerdo con eso, así que ambos se acercaron y abrieron la ventana. Una correntada de aire frío les recorrió, afectando a sus cuerpos solo en bóxer y tibios por las agradables colchas de Levi. Cuando asomaron la cabeza y chequearon que no hubiera nadie, Eren fue el primero en bajarse la ropa interior para mear en la vereda. Se fue para atrás a la vez que su compañero cerraba la ventana con fuerza, cerrando las cortinas. Justo habían salido un par de personas.

Se miraron a los ojos.

—Okay, eso estuvo cerca. — Suspiró el de pelo negro—. Imagínate sus caras si les hubieras meado en la cabeza ¿Eh?

—Demonios, Levi. Voy a mear la maldita planta. — se levantó con ímpetu, yendo hasta donde estaba la maceta con el inocente vegetal. Su compañero se acercó y trató de alejarlo.

— ¡No en mi guardia, Yaeger! ¡Mea una botella!

— ¡Es una regada! ¿Qué tan mal le puede hacer que le tire un poco de pis encima?

— ¡Me chupa un huevo si no le hace mal, no quiero que mees mi planta!

Pero aunque luchó, Eren desenfundó y se liberó en la maceta. Levi dejó de luchar, correrlo de su faena significaría que mearía su escritorio, y no quería eso. Cuando su compañero terminó de descargarse le dio un coscorrón en la cabeza con bronca. Él tomó una de las botellas del suelo y la llenó, suspirando de alivio. La dejó en un lugar seguro, lejos de todo tránsito, y se fue a meter a la cama.

Otro ruido en el pasillo los alertó, haciendo que saltaran a la cama. Se cubrieron con las sábanas haciendo un refugio anti-fantasmas y se abrazaron, preocupándose muy poco de cómo se veían. Cuando había alerta de fantasma, incluso ellos con sus músculos y sus actitudes no-gay se escondían bajo las colchas como nenas de diez años. Y así, enredados el uno con el otro, se quedaron dormidos.

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Al día siguiente, cuando la luz del sol entraba por las cortinas y el reloj marcaba las once de la mañana, Levi por fin abrió la puerta de su habitación. Eren le guardaba la espalda, con un bate de béisbol en mano que la noche anterior no se había atrevido a usar para investigar la casa.

—Ahora entiendo por qué nuestras novias terminaron con nosotros, somos unos inútiles. — comentó. Levi no pudo estar más de acuerdo. Cuando le iba a contestar algo, le llamó la atención una marca en el pasillo. A simple vista pudo notar lo que era: Era una marca de barro, una huella. Una huella de gato.

Se miraron entre ellos y siguieron el rastro. Las patitas de barro estaban por todos lados, el pasillo, la cocina y arriba de la mesa.

—Entonces… lo que hacía ruido ayer era un gato. — Eren bajó el bate, mirando alrededor en busca de que el animal estuviera adentro todavía—. Busquemos por donde entró.

Sin embargo, luego de media hora de intensa búsqueda, no encontraron ni por dónde había entrado ni tampoco señales que estuviera adentro. Ya en la cocina, con la cafetera encendida, se miraron.

—Pero no tenemos gato…

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— ¡Yaeger, te voy a sacar las bolas y te las voy a hacer tragar!

Con ese grito, Eren se encogió un poco en el sillón, poniéndole pausa al juego que estaba usando. Siguió el grito de Levi por el pasillo, recogiendo de paso algo de ropa que había dejado tirada por ahí. Se asomó y vio cómo su compañero lo esperaba enojado con la maceta en la mano.

Bajó sus ojos y notó cómo la plantita estaba bajoneada. Levi tocó una de sus hojas y esta no tenía fuerza, estaba algo achicharrada y el tallo estaba doblándose.

—Se ve que tu "regadita" no le hizo muy bien. — le dijo, ofuscado, dejándola sobre el escritorio. Eren trató de contener la risa que pujaba por salir de su boca, y es que la situación era muy cómica. La plantita de Levi se estaba muriendo porque le había meado encima—. Era la planta que me había dado mi mamá…

Dejó de darle gracia el ver la cara compungida de Levi, que no sabía qué hacer para recuperar a la moribunda plantita. Se hizo una nota mental de no mear más plantitas, por lo menos las de las macetas, porque tan solo en unas horas se había debilitado completamente.

—Vayamos a comprar algo así como un fertilizante. — propuso, rascándose la nuca.

Se fue a su habitación y se vistió para salir a la calle, encontrándose con Levi en el pasillo. Todo iba normal, recogieron sus celulares y llaves para salir, pero a último momento, algo no dejó de llamarle poderosamente la atención.

¿Y cómo no hacerlo, cuando Levi le saltó encima como gato huyendo del agua?

— ¡Mátala! ¡Mátala! — fue lo que escuchó, mientras agarraba las piernas de su compañero para que no cayera. Sin entender nada, lanzó a Levi sobre el sofá. Este se fue hasta el otro extremo, mirando con cara pálida hacia la puerta. Parecía como si hubiera visto un fantasma.

—Levi ¿Qué carajo? — miró hacia la puerta, buscando lo que había aterrorizado tanto a su compañero. Cuando miró más de cerca, se dio cuenta de que había una pequeña arañita en frente de la entrada, completamente inmóvil. Se giró para verlo, notando cómo Levi no quitaba su vista del arácnido— ¿Le tienes miedo a las arañas?

Su compañero carraspeó, recomponiéndose un poco, y se acomodó la campera que tenía puesta. Se paró detrás suyo, sin atreverse a acercarse a la puerta.

—Tan solo mata a esa asquerosa cosa peluda de ocho patas y vámonos.

Eren lanzó una carcajada, sujetándose el estómago. Aunque sintiera los golpes de Levi en su espalda no podía evitarlo, y es que su compañero realmente parecía un tipo duro. De esos con los que no te quieres llevar mal, que si te lo cruzas en la calle y está de mal humor te cambias de vereda —aunque por dentro fuera amable y bastante amistoso—, y en ese momento estaba completamente aterrado por una arañita.

El bichito se movió, y Levi pegó un alarido que casi le rompe los tímpanos. Un alarido muy masculino, cabe aclarar.

Eren tomó a la arañita con un vaso y un papel, bajo la crítica mirada de Levi, y luego la sacó por la ventana. Se fue caminando tranquilamente por la cornisa del departamento.

Finalmente, salieron del departamento.

—Dime, cuando vivías con Petra ¿Ella mataba las arañas por ti?

—Cierra el puto hocico. — le ladró, con su masculinidad herida. Un payaso los saludó desde la puerta de la señora Gladis, la que vivía con su nieta. Seguro sería el cumpleaños de la mocosita de siete años y por eso estaba ese personaje ahí.

Se giró, dispuesto a preguntarle a su compañero si cerraba él con llave, pero grande fue su sorpresa al encontrarse con un portazo en la cara. Frunció sus cejas, escuchando cómo le ponían cerrojo desde el otro lado.

— ¿Eren? —llamó, sin obtener respuesta. Se rió un poco, el payaso lo miraba compungido—. Eren ¿Le tienes miedo a los payasos?

— ¡Cierra el pico! — gritó, con la voz temblorosa, desde el otro lado. Levi no pudo evitarlo. Comenzó a reírse en medio del pasillo, escuchando las maldiciones de su compañero que, de todas maneras, no se animaba a abrir la puerta con un payaso presente en el pasillo.

— ¡Gaaaaaaaay!


Espero que les haya gustado 3 No tengo mucho más para decir.

Saludos a KittySneeze21, KagamineAlcachof (sip, dulzura, cada vez que me dejes un hermoso review te voy a mencionar 3 3 ) RivaiFem T.A, Ryu, Monocb, Luna de Acero, , IngridAstrid, kathy, Nejiko ka, Scc ccu, Ame8910, Yolanda Anahí667, Sofitkm, , Vientoyhielo y por dejar su hermoso review. Un beso también para todos aquellos que dejaron su fav y follow.

¡Nos vemos en la próxima actualización!

Dejen review o mueran.

Patatapandicornio!