Capítulo 9 ichiruki

Cuando me arreglé y me vestí, bajé a la cocina para encontrarme con mi familia, Rukia aún no había bajado así que me quede hablando con Yuzu y Karin. Después del desayuno, salí a pasear con Rukia, quería distraerla de todo lo que había pasado la noche anterior y tal vez un paseo fuera la mejor idea, bueno, también era la única idea que se me ocurría. Fuimos a muchas partes, parecía que se divertía mucho, eso me hizo muy feliz, me encanta verla así, llegamos a un pequeño parque y nos sentamos en el césped, estábamos en un grato silencio, yo la observaba detenidamente y ella no se percataba de ello, a veces suele ser muy despistada y eso es lo que me parece tierno de ella, dirigió su mirada hacia el cielo, se quedó fija viendo las nubes pasar.

Estos momentos tan gratos que estaba pasando junto a ella me hicieron reaccionar y saber que dentro de poco todo cambaría, para bien o para mal todo cambiaría. Rukia se había hecho más dulce de como era antes, tal vez se debía a su pérdida de memoria, cualquier personalidad que ella tenga no cambiará mis sentimientos, yo siempre le querré con toda el alma.

Se recostó sobre mis regazo, y se quedó así por mucho tiempo, fueron bastantes minutos, me asusté al ver que ya no se movía, así que voltee su rostro hacia mí, Rukia se había quedado dormida, fundida en un profundo sueño, comencé a acariciarle las sienes, no quise despertarla, dejé que continuara durmiendo plácidamente sobre mí.

La brisa se estaba haciendo un poco fría, un vestido muy sencillo era lo único que cubría su nívea piel, se podía enfermar si continuaba así, la levanté, tratando de no despertarla, y la subí a mi espalda, cosa que fue muy fácil gracias a su menudo cuerpo, su cabeza quedó recotada sobre mi hombro izquierdo y sus brazos caían sobre mi pecho, fue un gran alivio para mí saber que no perturbe su sueño. Caminé con ella sobre mi espalda, pero mi casa se encontraba un poco lejos, llegaríamos un poco noche.

Después de recorrer unas cuantas cuadras Rukia despertó y se sobresaltó un poco, pero se calmó lo más rápido que pudo.

-¿Me podrías bajar por favor?- se notaba que recién estaba despertando por la forma casi inaudible en que pronunció aquellas suaves palabras, yo obedecí, pero bajandola con suma cautela para que no se mareara.

-¿Mejor?- le pregunté, pero sus piernas se ladearon y le detuve antes de que cayera- creo que no fue buena idea, estabas dormida hace unos segundos y el vértigo te asaltó de un solo, mejor súbete de nuevo a mi espalda.

-Gracias pero no, me parece que ya puedo caminar sola, ya no me encuentro mareada, de lo contrario nos tardaremos más en llegar con tu familia y todo sería por mi culpa.

-No te preocupes, eres muy liviana, no afectas mi velocidad.

Caminamos así por unos momentos, el cielo se oscureció y los truenos retumbaron, las gotas de agua comenzaron a caer sobre nosotros, no había cerca ningún lugar para refugiarnos, corrimos en busca de un buen refugio, tardamos un poco en encontrarlo, Rukia estaba empapada de pies a cabeza, su rostro un poco más pálido de lo normal, temblaba de frío, me quité la chaqueta que llevaba y se la coloqué en los hombros, le quedaba muy grande.

-¿Te sientes bien?- estaba muy preocupado por su bienestar, hace poco había salido del hospital y aún se encontraba un poco inestable de salud.

-SSi- tiritaba con cada palabra- estoy bien, no te preocupes- dicho esto comenzó a estornudar.

-Tu cuerpo dice lo contrario, así que no te creo- lo dije en un tono un poco burlón, pero en realidad era todo lo contrario, mi preocupación era mayor que mis ganas de bromear, aun contra la fuerza hice que se subiera a mi espalda, pues sus piernas desfallecían y no podría pasar más tiempo de pie.

-Gra-gracias, eres muy amable, pero aún me podía mantener de pie.

-Eso ni tú te lo crees.

-Oye-dijo un poco molesta y golpeando suavemente mi cabeza con su mano- no soy tan débil como crees, puedo defenderme sola, solo que hoy no es ese día.

-Creo que gané.

-Solo por esta vez, te demostraré que no soy débil cabeza de zanahoria.

-Como que tienes muchos ánimos para pelear enana.

-Yo no soy enana... tú eres demasiado grande para mí, no podría... olvídalo

-Demasiado grande ¿en qué sentido? no lo comprendo, explícamelo.

-¿A dónde quieres llegar con esto?

-A la respuesta que no me diste y que te guardaste para ti sola, no me la podrás ocultar, quiero oír lo que me ibas a decir- creo que su rostro se sonrojo de manera descomunal, pero casi no lo pude ver, pues ella aún seguía en mi espalda- ¿No me piensas responder? solo responde, no creo que sea tan malo o sí.

-... Depende de cómo tú lo tomes.

-Si no me lo dices no sabré si es bueno o malo.

-Está bien, pero no digas que no te lo advertí, tú eres demasiado grande para mí, puesto que me sería muy difícil... no lo puedo decir, es vergonzoso en lo que había pensado.

-Dilo.

-Me sería muy difícil besarte por mi estatura, me tendría que subir en un taburete o tú agacharte mucho para hacerlo, no digas que no te advertí sobre mi respuesta, yo no te la quería decir.

-¿Quieres averiguar si tu respuesta es correcta?- no me contestó y escondió su rostro en mi espalda para que no la pudiera ver de reojo- solo es una broma- muy dentro de mí no, pero no la quería asustar tan rápido- mira la lluvia no cesa aún y ya es muy tarde.

-Pronto lo haré, creo, si ya estás cansado puedes bajarme...

-De ninguna manera, no quiero que te pase nada, así que no insistas en que te baje porque no lo haré

-Eres un idiota, te cansarás rápido, pero luego no te quejes.

-No lo haré.

La lluvia cesó, pero el frío aún continuaba, decidí que ya era hora de continuar, Rukia se durmió mientras caminaba, pero su cuerpo temblaba involuntariamente.

Llegué a casa, Rukia aún estaba dormida, la bajé de mi espalda, tratando de no despertarla, toqué su frente, ardía en fiebre, la lluvia no le hizo bien, comenzó a abrir los ojos, estábamos en la sala.

-¿Te sientes bien?- le pregunté.

-No, para nada- estaba fatigada y muy pálida.

Mi madre se acercó para ayudarla a subir las gradas a Rukia y llevarla a su habitación para que se diera una ducha y se cambiara de ropa. Me quedé en la sala, pues el viejo de mi padre me llamó para que me dirigiera hacia donde él estaba, algo le perturbaba.

-Ichigo, tenemos que hablar de algo muy importante, recuerdas que ayer llamaste a Byakuya para decirle lo que le ocurrió a Rukia.

-Sí, lo recuerdo.

-Él, esa misma noche me llamó para decirme que hoy vendría en el primer vuelo a Karakura, pero... Kyoraku acaba de llamarme y me ha dado una muy mala noticia.

-¿Qué es lo que ha pasado?

-El avión en el que venía Byakuya sufrió un accidente, y se estrelló en una de las islas del pacífico, hay muchos fallecidos, lo más probable es que él ya esté muerto... pero aún cabe la posibilidad de que haya sobrevivido.

Eso me dejó estupefacto, no lo podía asimilar, cómo le diría a Rukia que su padre podía estar muerto, la impresión no me dejó formular palabra alguna.

-Dentro de poco recibiré una llamada de Kyoraku para confirma o no la muerte del padre de Rukia.

Subí a mi cuarto después de esta conversación tan devastadora, vi que la puerta del cuarto de Rukia estaba abierta, me acerqué y empujé la puerta, Rukia estaba recostada en la cama cubierta pos varias sábanas, estaba despierta, así que decidí entrar, toqué su frente y aún ardía por la fiebre.

-¿Te puedo preguntar algo?- me dijo en un susurro casi inaudible.

-Claro, lo que sea.

-Veo que tú tienes familia, y sé que yo también la tengo, pero ¿dónde están mis padres?

Su pregunta no me pude resultar más inoportuna de lo que ya era, no le podía responder y no quería engañarla porque sabía que después cuando se enterara sería mucho peor.

-Es algo difícil de explicar, pero solo te pido tiempo para poder encontrar la mejor manera de decirte todo.

-¿Por qué no me lo quieres decir?

-Porque no quiero lastimarte con simples especulaciones y mucho menos arruinar tu tranquilidad.

-No importa lo que sea, solo dímelo.

-... Tu madre murió cuando tú estabas pequeña y tu padre... pues él, está de viaje en otro país, por eso es que no lo has visto- le oculté lo que me acababan de contar, pero tenía la esperanza de que Byakuya saliera vivo de esta.

-Entonces mi madre está muerta y mi padre está en otro país... tienes razón, es un poco difícil saber que mi madre no está, pero me reconforta el hecho de saber que tengo un padre que vela por mi bienestar- sus palabras me rompieron el corazón.

-Buenas noches- le dije y le besé la frente- descansa.

-Buenas noches Ichigo.

Fue una mala idea entrar a su habitación, no esperaba que me preguntara sobre sus padres y menos hoy, mi día se estaba volviendo un caos por todas estas emociones, es cierto que Byakuya no me agrada tanto, pero tampoco soy un indiferente mal nacido que no se compadece por otros.

Pasadas dos horas, mi padre recibió una llamada de Kyoraku, Rukia ya se encontraba dormida, al igual que mis hermanas, mi padre agarró el teléfono y contestó, cuando colgó el telefono su expresión no era muy agradable ni alentadora.

-Byakuya ha muerto...

Espero que perdonen mi tardanza, pero estaba en exámenes, una semana muy tortuosa, así que hasta hoy pude actualizar el fanfic, espero que les guste este capítulo, por cierto, yo le advertí de la muerte de un personaje y ahora les diré que Rukia no vivirá todo el tiempo en casa de Ichigo, aún y cuando el sexy de Byakuya esté muerto, no les dejaré muy fácil las cosas a estos dos.

bueno Sayonara, que pasen una linda noche, día o tarde.