No sabía por dónde empezar, estaba nervioso además de que las palabras que Yazmin me había dicho antes me desarmaron completamente, no sabía siquiera como mirarla a la cara después de todo lo que había pasado.
—Freddy, dime una cosa—dijo ella separándose de mi pecho y mirándome a los ojos.
—Lo que quieras—le prestaba total atención.
—¿Acaso tú sientes algo por mí?, algo que no tenga nada que ver con amistad, que sea amor de verdad, ¿tú sientes eso por mí?—me preguntó casi suplicando que le dijera que si.
La tomé de sus mejillas y posé mi frente contra la suya, suspiré pesadamente, era momento de decirle todo lo que siento por ella, de abrirme ante ella aunque me costara más que cualquier cosa en el mundo.
¡Vamos tu puedes!
—Créeme que siento eso y más por ti, tú fuiste la luz que llegó a mi vida ese día, se que aunque me tenías miedo lograste confiar en mí, en nosotros, y ahora formas parte de nuestra pequeña familia, sólo quiero decir que tú has sido lo mejor que me ha pasado en toda esta larga vida encadenado a la pizzería, sólo tú has logrado que vuelva a sentirme vivo como nunca antes lo estuve...sólo tú has logrado que sienta amor y que lo demuestre con esto—finalicé mi discurso besándola en los labios.
Yazmin comenzó a llorar en medio del beso, la sentía temblar e incluso intentar resistirse, pero al final terminó pasando sus brazos detrás de mi cuello correspondiéndome al beso. Nos separamos y la vi con sus ojos inundados en lágrimas que luchaba por retener, me tomó de mis mejillas y me hizo mirarla a los ojos.
—Si tu me amas, ¿porqué no me dejas corresponderte del modo en que lo hago?, se que tienes miedo que pueda morir, pero yo lo quiero hacer por ti, si muero lo quiero hacer por ti, porque eso me haría inmensamente feliz, créeme, que nada me haría más feliz que estar contigo para toda la eternidad aunque tenga que estar encadenada igual que tú, se que tú no te puedes convertir de la nada en un humano pero eso no me importa, estoy dispuesta a morir y pasar contigo la eternidad mientras seas tú quien esté a mi lado, así que dime, ¿estás dispuesto a aceptar que muera por estar contigo?—me preguntó seriamente.
WOW...si que te ama idiota
—Es un sacrificio estúpido.
Pero lo acepto porque te amo y quiero pasar el resto de mi vida contigo—se me olvidó agregar.
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Es un sacrificio estúpido...sacrificio estúpido...estúpido...
No podía creer que lo había dicho, todo fue tan malditamente perfecto hasta que soltó esas palabras, bajé mi mirada incapaz de mirarlo a los ojos, todo había terminado, esto era todo.
Sentí como sus manos me tomaron de las mejillas, tenía sus ojos cerrados con claras intenciones de besarme, ¡después de lo que había dicho quería besarme!, posé mi mano en su boca deteniendo sus intenciones, Freddy abrió los ojos y me miró confundido.
—¿Qué sucede?.
Mi mirada que antes estaba triste cambió radicalmente a una de enojo y furia, con mi mano acaricié su mejilla dulcemente, lo vi entregarse a la caricia pero entonces, alejé mi mano tomando impulso y dándole una bofetada que lo sorprendió.
—Gracias, por decirme que mi amor no vale nada, y que soy una estúpida por querer pasar mi vida con quien amo—me bajé de entre sus piernas de un salto y salí corriendo de la cocina hacia el Backstage.
¡Soy una estúpida!, estuve a punto de dejarlo todo por la paz pero él...él me dejo muy en claro lo que piensa.
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—¿Qué fue lo que pasó?.
¡Imbécil!, ¡se te olvidó agregar la última parte!
—Oh, mierda.
Esto para nada estaba bien, maldición, estuve apunto, a unos cuantos segundos de que todo volviera a ser normal y ambos estuviéramos bien. Tengo que arreglar esto ya.
Salí de la cocina y fui hasta el Backstage, llamé a la puerta pero ella no me contestó, de reojo veía como Bonnie, Chica y Foxy me observaban expectantes a lo que fuera a pasar. Volví a llamar pero no obtuve resultado.
—¡Yazmin abre la puerta!—le grité exasperado.
—¡Lárgate!.
—¡Abre la puerta o la tiraré!.
—¡No me importa lo que hagas!, ¡te odio!—me gritó con todo el aire de sus pulmones.
—¡Pues entonces yo te amo más de lo que tu lo haces!
—¡SI ME AMARAS COMO DICES NO ME HABRÍAS DICHO QUE MI AMOR VALE UNA MIERDA!—gritó para que luego la escuchara llorar.
¡Maldición!, si me estuviera peleando con una roca, la roca me diría primero que me perdonaba, ¡esta chica esta loca!.
—Pues bien, pero sólo te advierto que no me moveré de aquí hasta que salgas y algún día tendrás que salir—la amenacé sentándome en el suelo con la espalda recargada en la puerta.
Haber quien soporta más
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No se que hora era pero, ya tenía mucha hambre y Freddy no se iba de la puerta, cada vez que intentaba acercarme para verificar que seguía ahí escuchaba como se movía a un lado, como si esperara que abriera la puerta y fuera a correr a sus brazos pero eso no iba a suceder.
Estaba sentada en la mesa balanceando mis pies hacia adelante y hacia atrás esperando a que Freddy se fuera pero parecía una enorme piedra irremovible, me recosté mirando el techo, no tenía nada más interesante que hacer.
Media hora más tarde me había cansado ya de estar esperando a que se fuera y me armé de valor para ir y enfrentarlo a la cara, caminé a la puerta y la abrí encontrándome de inmediato la mirada de Freddy, se veía que realmente estaba preocupado pero no quería hablar ahora con él, pasé de largo caminando hasta la cocina.
—¿Podemos hablar?—me preguntó pero yo en cambio seguí mi camino hasta la cocina.
No había nadie así que busqué algo para comer, enserio que tenía mucha hambre.
—¿Caliento pizza y hablamos un rato?—volvió a preguntar, esta vez con la pizza en la mano y con su mirada suplicante.
—Basta, no quiero que estés como un perrito detrás de mí—le dije saliendo de la cocina, no sabía ni que quería.
—¡Hola Yazmin!.
Me gire viendo a Arlen saludándome alegremente, casi sin pensarlo corrí hasta donde estaba ella y la tomé de su brazo para luego caminar hacia su puesto de trabajo con Freddy persiguiéndonos.
—¿Qué sucede?, ¿se pelearon?, ¿tienen problemas?—me pregunto mirando como yo cerraba las dos puertas y Freddy sólo se quedaba de pie observándonos.
—¿Te puedo pedir un consejo—le pregunté dudosa.
—Claro, lo que sea.
—Dime, ¿tu crees que valga la pena estar enamorada de alguien que no corresponde a tus sentimientos?—le pregunté mirando hacia otro lado, me sentía vulnerable hablando de esto.
Quería que ya todo terminara pero enserio que me había dolido que Freddy me dijera eso, me había abierto por completo a él, le había dejado mi corazón en bandeja de oro y él...él lo había apuñalado en miles de pedazos, lo peor, lo peor era que aún lo seguía amando como la primera vez que me había rescatado del tipo de morado.
—Primero dime que fue lo que sucedió, ayer estabas muy feliz al lado de él, ¿qué fue lo que pasó entonces?—me cuestionó prestándome total atención.
Suspiré cansada, recargué mi espalda en la pared y me dejé resbalar por ella hasta quedar sentada en el suelo.
—Ayer nos visitaron unos niños con enfermedades casi terminales, una de las enfermeras grito que se había perdido uno, de inmediato pensé que era el hombre de morado así que les dije que llamaran a la policía y que contaran a los niños para saber si no faltaba uno más, salí del local buscándolo y lo encontré en la parte trasera, el hombre de morado lo había sedado.
—¿Te enfrentaste a él?.
—Si, me hirió pero logré salvar la vida del niño—le dije mostrándole las vendas.
—Por dios, ¿y la policía logró atraparlo?.
—No, el escapó pero creo que ya lo están buscando, te juro que tenía miedo, sólo pensaba en que todo se acabara y estar de nuevo entre los brazos de Freddy pero...cuando entré al local lo único que recibí fueron réplicas y por poco un golpe.
—¿Intentó golpearte?—me preguntó incrédula a lo cual yo sólo asentí con la cabeza.
—Ya no aguanto más, quiero que todo esto se acabe y estar de nuevo juntos pero...siento que no vale la pena estar al lado de alguien que no me demuestra lo que siente por mi—declaré para cubrirme los ojos con mis manos.
—Tranquila, tal vez sólo necesiten hablar—me reconfortó, se sentó frente a mi abrazándome.
—Pero ya hemos hablado y la última vez sólo empeoraron más las cosas, ya no se que hacer, lo amo, pero creo que él no siente lo mismo por mí—dije triste.
—Oye espera un momento—Arlen me tomó del mentón y me obligó a verla.—¿cómo que crees que Freddy no siente lo mismo por ti?, tú misma me dejaste muy en claro que lo amabas ayer, lo mirabas como si fuera la mejor cosa que te hubiera podido pasar en el mundo—me dijo limpiándome las lágrimas.—tal vez sólo necesita una oportunidad más para expresarse abiertamente—me dijo sonriente.
Tenía razón, de hecho, estaba segura de que le seguiría dando más oportunidades de decirme lo que siente por mi por que lo amaba. Nos levantamos del suelo y salimos de la sala de guardias, caminaba a su lado armándome de valor para hablar con Freddy, cuando llegamos a las mesas de fiesta me sorprendí al ver a los chicos en sus posiciones y a Dilan observándolos.
—¿Dilan?, ¿qué haces aquí?—le pregunté viendo como Freddy lo estaba matando con la mirada.
—Oh, pues, como no vine en la mañana pensé en invitarte a salir—me dijo sonriente.
De la nada sentí como Arlen me tomaba de los brazos y me giraba haciéndome quedar frente a ella.
—Tal vez deberías de darle un poco de celos para acelerar las cosas—me susurró mirando más allá de mí.
Giré un poco mi cabeza encontrándome de inmediato con la mirada penetrante de Freddy quien movió ligeramente su cabeza en negación, sonreí traviesa.
—Lo podría intentar—le susurré de regreso a Arlen, ella me guiñó el ojo a lo cual yo hice lo mismo.
—Ve por él tigresa—dijo sonriendo. Me giré sonriente y camine hasta donde estaba Dilan.
—Me encantaría ir contigo, sólo, ¿espera un segundo si?.
—Claro.
Me metí al Backstage y me quité el vestido y todo lo que traía puesto quedándome sólo en ropa interior, busqué algo para ponerme y de entre las montañas de ropa encontré un vestido negro con brillos tornasol, me lo puse junto con unas zapatillas negras, me deshice las coletas y dejé mi cabello suelto, el vestido cubría muy bien el vendaje de mi hombro pero faltaba el de la muñeca, al final me coloqué un guante en esa mano cuidando que no me apretara mucho, salí del Backstage y Dilan me miraba sorprendido.
—¿Nos vamos?—le pregunte sonriente.
—¡Claro!.
Dilan me ofreció su brazo, me sentí extraña al aceptarlo pero sin más caminamos saliendo de la pizzería.
.
—Freddy no...
—¡Se fue sin importarle que estuviera aquí!—grité furioso.
—Capitán debería calmarse—intervino Foxy.
—¿¡Cómo quieres que me calme si ella se fue con ese maldito imbécil!?—le grité enrabietado.
No tenía tiempo para estar discutiendo, tenía que ir por ella lo más rápido posible, justo cuando me disponía a correr hacia la salida Bonnie me detuvo.
—¡Suéltame!.
—Freddy no puedes salir así—me dijo haciéndome reflexionar.
...¡Me importaba una mierda que me vieran corriendo por las calles, yo sólo quería traer de regreso a Yazmin!.
Y no se te olvide el punto a aclarar lo de antes.
Lo que sea, primero la quería alejar de Dilan y luego ya hablaríamos en privado. ¿Pero cómo?, ¿cómo podría salir sin que nadie me viera extraño?, ¡maldición ahora es cuando más odio estar en esta forma!.
Caminaba por los pasillos intentando pensar en algo, ¿disfrazarme?, si claro, nadie notaría aun oso con gafas negras y con una remera.
—¿Puedo ayudarte?—se escuchó esa voz de la nada.
Me giré viendo a alguien que hacia mucho no veía, esa marioneta estaba levitando frente a mí.
—¿Qué es lo que quieres?, ¿cómo me piensas ayudar?—le cuestioné mirándolo duramente.
—Tranquilo Freddy, sólo quiero que vuelvas a ser feliz—me dijo acercándose un poco a mí.
—¿Qué vuelva a ser feliz?, ¡tu fuiste quien nos condenó a este infierno!—le grité furioso, por su culpa todos estábamos condenados a vagar en esta pizzería.
—Yo sólo les quería dar una segunda oportunidad.
—Pues sólo lograste que sufriéramos más—¡Demonios!, tenía muchas cosas que reprocharle pero no tenía tiempo para pensar en esto, ahora lo único que me importaba era Yazmin.—¿y cómo piensas ayudarme?.
—Bueno pues...¿te parece volver a ser un niño?, sólo sería por unas cuantas horas hasta que soluciones todo con Yazmin—me ofreció un poco dudoso.
¿Volver a ser un niño?, quiere decir, ¿volver a ser un humano otra vez?.
—¿Cómo?.
—Tu sólo confía en mí y cierra tus ojos—pidió. Con un poco de desconfianza cerré mis ojos esperando a que Puppet hiciera lo suyo.—¡Listo!.
¿Qué?, ¿cómo pudo haberme transformado tan rápido y sin que lo notara?
Abrí mis ojos y miré a Puppet frente a mi.
—Oh cierto, espera—desapareció de repente y volvió a aparecer con un espejo entre sus manos—mírate.
Puppet sostuvo el espejo frente a mí y entonces pude apreciar mi rostro, piel aperlada un tanto pálida, mis ojos azules de siempre, mi cabello castaño un poco largo, sólo había un pequeño defecto.
—¡Soy un niño!, ¿porqué no me transformaste en un adolescente como ella?—le cuestioné.
—Lo siento pero así fue la última vez que te vi, además no me reproches, ahora eres humano y puedes ir por ella—me dijo arreglándome un poco la ropa que traía puesta, una playera blanca a rayas verdes y unos pantalones café.
—Si, pero será ridículo que un niño vaya y la pelee a un chico mayor—me quejé.
—No te quejes, además, creo que se te hace un poco tarde para recuperarla ¿no crees?, a estas horas ya la debió de haber besado y tal vez hasta algo más—sólo a la ligera.
Mis dientes rechinaron al pensar en eso, oh no, si el maldito la había besado o tocado como yo lo hice...dios se amparara de él. Salí corriendo del local sin mirar atrás.
.
Vi a un niño salir corriendo del local, pero eso era imposible, ningún niño debería de estar aquí a estas horas.
—¿Qué fue lo que...
—Hola Bonnie.
Me giré viendo a Puppet, hacia mucho que no lo veía.
—¿Qué haces por aquí?.
—Ayudándole un poco a Freddy, es muy celoso y crédulo—dijo en un tono alegre.
—El niño de recién era...¿Freddy?.
—Si, pero no te preocupes, volverá a la normalidad en unas cuantas horas.
—Bien pues, ¿quieres venir a la cocina?, de seguro que los demás también te quieren ver.
—¡Claro!.
.
—¿Aquí está bien?—me preguntó Dilan.
—Si, claro—le sonreí.
Dilan me había traído a una feria, me compró un helado y nos habíamos sentado en una banca para disfrutarlo, pero sinceramente no podía dejar de pensar en Freddy.
¿Estará bien?, ¿seguirá molesto?, ¿estará celoso?...¿me ama?.
Esos pensamientos no abandonaban mi mente, me divertía con Dilan pero, notaba desde lejos que sus intenciones no eran sólo con fines de amistad, lo hacía como si me estuviera preparando para pretenderme y que cayera más fácil en la trampa de decirle que si. Pero no estaba para sus coqueteos, aunque fuera estúpido, seguía enamorada de ese maldito oso idiota que me había roto el corazón, pero yo aún así se lo seguía ofreciendo en bandeja de oro para cuando él quisiera aceptarlo.
—Dime...¿tienes novio?—su pregunta me sacó de mis pensamientos abruptamente.
—¿Disculpa?.
—No quiero incomodarte pero...¿tienes novio?—me volvió a preguntar en un extraño tono sereno.
¿Tenía novio?, ¿se supone que si no?, Freddy es mi...cierto terminé con él, pero yo...
—No...—dije casi en un susurro.
—Oh y...¿estás enamorada de alguien?—me pareció la pregunta más estúpida que jamás había escuchado.
—Si, lo amo como a nada en el mundo, siento que sin él no puedo vivir, es la mejor cosa que me ha pasado en la vida—le confesé sonriendo tristemente.
—Yazmin yo, ¡yo también te amo!—me dijo de la nada y me abrazó de sorpresa haciéndome tirar el helado que tenía en mi mano.
Estaba en shock ante su abrazo pero sus palabras simplemente me entraron por un oído y se salieron por el otro, yo no lo amaba, yo sólo amaba a...
—¡SUÉLTALA!.
¿Freddy?
Sentí como Dilan me soltaba y entonces pude ver a un niño de tal vez unos diez años frente a nosotros, apretaba sus manos formando dos puños.
—¿Y tú eres?—preguntó Dilan burlón.
De la nada el niño se lanzó contra él propinándole golpes en el rostro y en todo lugar donde pudiera golpearlo, Dilan intentaba quitárselo de encima pero el niño se aferraba más a él para golpearlo, de un momento a otro el niño golpeó a Dilan en sus "partes nobles" dejándolo adolorido en la banca.
Miraba al niño asombrada, se parecía mucho a Freddy pero...él no era un humano, sin embargo, sus ojos azules no me engañaban, sus ojos me decían que él era Freddy, ¿pero cómo?.
El niño me tomó de la mano y de un tirón me levantó de la banca y me hizo correr tras él, ¿qué demonios había pasado?, ¿quién era este niño y porqué había golpeado a Dilan?.
—Oye espera—me detuve abruptamente deteniendo el andar del niño—¿quién eres tú y porqué golpeaste a Dilan?.
—Primero regresemos a la pizzería y luego te explico—me dijo instándome a caminar de nuevo.
—No, me lo explicas ahorita, ¿quién eres?—le pregunté acercando un poco mi rostro al suyo, era un poco bajito por lo que tuve que flexionarme.
El niño me miró a los ojos y de la nada me besó en los labios, abrí mis ojos de la sorpresa pero algo en ese beso se me hizo conocido, los sentimientos que me transmitía eran los de...
—¿Freddy?—dije cuando rompimos el beso.
El me miro un tanto dudoso pero me tomó de la mano y entrelazó nuestros dedos.
—Hola—dijo un poco tímido y apenado.
—Pero, ¿cómo te volviste a hacer humano?—le pregunté mirándolo de pies a cabeza, se veía tan tierno e inocente que me daban ganas de apretujarlo fuertemente contra mi pecho. Freddy me acarició la mejilla y sonrió ante el contacto.
—Así que esto se siente—declaró con una sonrisa.
Mis mejillas ardieron ante su sonrisa, se veía tan angelical, como si no pudiera hacerle daño a nadie...pero de hecho él me había roto el corazón. Tomé su mano y la aparté de mi mejilla.
—¿A qué viniste?, estaba bien con Dilan—le dije seria, Freddy en cambio frunció el ceño.
—Vine porque tenemos que hablar y porque no quiero ver a ese maldito cerca de ti—me dijo apretando un poco nuestras manos entrelazadas.
—Freddy, dejaste más que claro que no me amas, no necesito que me lo repitas otra vez—solté mi mano de la suya y comencé a caminar de regreso al local, no tenía ánimos de estar con nadie, ni con Dilan ni con Freddy.
—Espera, si volvemos al local te volverás a encerrar en el Backstage y no me pienso arriesgar—soltó y entonces me volvió a tomar de la mano haciéndome correr hasta la sombra de un árbol.
—Freddy basta, no quiero volver a hablar sobre esto—le dije intentando irme pero me retuvo tomándome del vestido.
—Si tu no quieres hablar no lo hagas, sólo necesito que escuches.
—Ese es el problema, estoy cansada de escuchar tus reproches y tus quejas sobre lo que estoy haciendo—elevé un poco la voz.
—Pero yo...
—Yo estoy dispuesta a dar mí vida por ti y compartir la eternidad contigo, pero tu sólo quieres que me aleje y que te deje solo de nuevo.
—Yazmin yo.
—Simplemente ya me cansé de empujar mi corazón hacia ti y admito que incluso en esta situación lo sigo haciendo, te sigo ofreciendo mi corazón en bandeja de oro como una maldita masoquista y...
Freddy cortó mi discurso besándome en los labios y lanzándose sobre mí quedando él encima mía, tomó mis manos poniéndolas encima de mi cabeza y entrelazando nuestros dedos.
—Me encanta como hablas con el corazón, ¿pero esta vez déjame intentarlo si?—me dijo con una sonrisa haciéndome sonrojar.—lo siento si mis palabras te lastimaron, pero no era todo lo que te quería decir, el resto de palabras se quedaron atoradas en mi garganta y quiero que las escuches—dijo mientras acariciaba mi mejilla.
Lo miraba a los ojos sonrojada y sin saber en que pensar, Freddy me quería decir el resto de lo que me había dicho, inevitablemente mi corazón se hinchó de esperanza de que recapacitara sus palabras, justo cuando estaba a punto de hablar una voz nos interrumpió.
—¡Yazmin!.
Me tensé al escuchar mi nombre siendo gritado, giré mi rostro encontrándome con Dilan furioso y dando grandes zancadas hacia nosotros, me levanté de golpe sentándome con Freddy entre mis piernas, lo miré y como si se tratara de un muñeco lo cargué entre mis brazos, me levanté y sin más comencé a correr hacia la pizzería.
—¡Hey espera!, ¡yo puedo con él!—me dijo intentando bajarse de mis brazos.
—¡Eres la cosita más tierna que jamás he visto!—chillé emocionada apretándolo más contra mí.
Freddy sólo se dejó hacer, por suerte la pizzería no quedaba tan lejos así que la pude ver rápidamente, justo cuando llegamos sentí como Dilan me tomaba del hombro y me giraba bruscamente.
—¿Porqué huyes?—me preguntó desesperado.
Freddy saltó de entre mis brazos y sin previo aviso se transformó de nuevo en ese oso gruñón que había conocido, Dilan lo miró asombrado y con los ojos bien abiertos.
—Porque ella es mía—dijo Freddy autoritario acercándose amenazadoramente a Dilan.
Dilan lo miraba como si no pudiera creer lo que pasaba, y de hecho no lo culpo, ¡no es normal que un oso te esté hablando y que encima te amenace!. Freddy ya lo iba a tomar del cuello de la playera cuando de la nada Dilan se desmayó.
—¿Qué fue lo pasó?—exclamé al ver a Dilan en el suelo.
—Tranquilos, hice que se durmiera, para él todo será como un sueño, Freddy se suponía que sólo traerías de regreso a Yazmin no que intentarías matar a Dilan—le reprochó esa voz que extrañamente se me hizo conocida.
Me giré viendo a una especie de marioneta delgada, negra y con una máscara blanca sonriente que me miraba con sus pequeños ojos blancos.
—Tú...tu voz se me hace conocida.
—Oh si, yo fui quien te dijo que el niño estaba detrás del local, soy Puppet—me dijo amablemente.
Bueno, por lo menos comprobé que no estaba loca del todo
—¿Oigan que vamos a hacer con él?—les pregunté viendo a Dilan aún tirado en el suelo.
—Dejarlo y fingir que nada pasó—soltó Freddy a la ligera, lo cual hizo que se ganara un golpe en el costado de parte mía.—bien, lo dejaré adentro pero en la mañana se irá—me dijo estricto, yo sólo sonreí y le di un beso en la mejilla.
Freddy sonrió y cargó a Dilan como si fuera un costal de papas, entramos al local y dejamos a Dilan en el escenario, no había nadie al rededor, así que supuse que no les importaría que él se quedara aquí.
—No se preocupen, yo les digo a los demás—ofreció Puppet.
—Gracias, bueno, yo me iré a dormir.
—Recuerda que tenemos que hablar.
Cierto... ya no estaba tan segura de estar a solas con Freddy, y en este momento es cuando me odio, ¿¡No se suponía que eso era lo que quería desde un maldito principio!?, pero con lo que había hecho estando fuera del local me había puesto más nerviosa.
Caminé a paso más lento del normal hacia el Backstage, abrí la puerta y Freddy la cerró detrás de él, me senté en la mesa y Freddy se sentó a mi lado, balanceaba mis pies mientras mi mirada estaba perdida en el suelo. De la nada sentí como Freddy me tomaba de la cintura me sentaba a horcajadas encima de él, me sonrojé al instante cuando sentí como Freddy me acercaba más a su entrepierna, por instinto intente cerrar mis piernas pero al estar encima de él no me fue posible.
—Yazmin, lo que no te pude decir fue que, acepto lo que haces por mí porque yo también quiero estar el resto de mi jodida vida contigo, quiero compartir todas las experiencias que pueda contigo, quiero que ya no aya más problemas entre nosotros, no te puedo prometer que ya no seré excesivamente celoso pero intentaré controlar mis celos y todas esas emociones,te amo—declaró finalmente para besarme en los labios.
No podía caber en mí de la emoción, sus palabras fueron simplemente perfectas, me entregué de lleno a su beso pasando mis brazos por detrás de su cuello mientras él colocaba sus manos en mi cintura, rompimos el beso y entonces lo abracé efusivamente.
—Gracias, no sabes cuan desesperada estaba por escuchar esas palabras, pero no es necesario que cambies tus celos y todas tus emociones, yo te amo tal cual eres, yo conocí al Freddy estricto, autoritario pero que sin importar nada se preocupaba por mí y así quiero que sigan las cosas.
Freddy sonrió pero entonces, sentí como ese bulto entre sus piernas presionaba contra mi intimidad haciéndome dar un pequeño brinquito de sorpresa, miré a mi oso a los ojos y sólo podía leer el amor y la pasión en ellos.
—Freddy...
—Shh...como hubiera querido tener más tiempo como humano para poder hacer estas cosas contigo—susurró mientras me acercaba más a él posando su cara entre mis senos, mi cara ardía más de lo que ya lo hacía, mi corazón latía como jamás lo había hecho, pero extrañamente eso se sentía bien, sentía que las caricias de Freddy estaban bien, que eso era lo correcto.
Abracé su cara contra mi pecho acariciando su cabeza y sus orejas, sentí como suspiraba en mi pecho para luego restregar sus mejillas en ellos haciéndome soltar un gemido de sorpresa, la sensación era extraña pero para nada desagradable.
—Freddy...
Alejó su cara de mis senos y entonces tomó el tirante izquierdo del vestido bajándolo dejando al descubierto mi herida, con cuidado y delicadeza quitó la venda, me sorprendí al ver como el corte estaba aún rojo pero por lo menos no estaba sangrando, Freddy acercó su boca y entonces comenzó a besar mi herida abarcándola por completo con sus labios, tomó mi mano y quitó el guante que traía puesto para luego deshacerse de la venda y besar el dorso de mi mano.
Sus labios al contacto con mi piel hacían que me erizara y que estuviera más sensible de lo normal.
El momento era tan íntimo hasta que escuché como se abría la puerta, me giré asustada y sonrojada encontrándome a Dilan en la entrada mirándonos a mí y a Freddy totalmente sorprendido.
—¿Porqué estás...?.
Su pregunta se quedó suspendida en el aire y se desvaneció hasta terminar tirado de nuevo en el suelo, me extrañó eso pero de la nada vi como Puppet aparecía también en la entrada.
—No se preocupen, no recordará nada pero deberían ser más discretos, ¡nos vemos!—terminó de decir alegremente para irse cerrando la puerta arrastrando a Dilan.
Me sonrojé furiosamente al verme descubierta en esta clase situación comprometedora pero Freddy me besó en la frente para luego acariciarme la mejilla y sin más me tomó entre sus brazos acomodándonos en la mesa y cubriéndonos con la sábana para finalmente dormirnos.
