Perdón, perdón,perdón, me hubiera gusta subirlo antes pero es que sin Internet era un poco complicado, sorry! Bueno en compensación he seguido escribiendo y he ehcho el capítulo más largo y con más contenido, espero que os guste, ahora que ya no me voy a ir a ningún sitio de vacaiones esto irá más rápido^^.
Espero que os guste^^
CAPITULO X, TENGO QUE SALVARLA:
Aquella noche, muy a pesar de lo que se nos estaba pasando a los dos por la cabeza, solo dormimos juntos, yo recostada sobre el pecho de Shippo que sonreía y me acariciaba el pelo. Porque estando mi madre en casa no era plan de pasarnos de la raya…
Me levanté por la mañana por el estruendo que hacía mi teléfono en la mesilla de noche, me restregué los ojos, me estiré, haciendo que Shippo empezara a salir de sus sueños y alargué la mano hasta coger el teléfono, vi quien llamaba: Sakura, ¿qué hacía llamándome a estas horas de la mañana?
- Mmm… - solté a modo de saludo para darle a entender que estaba dormida.
- ¡Se puede saber qué haces dormida! ¡Arriba! ¡Que a quinta hora tienes examen! – fue tal el grito que pegó que Shippo se despertó de un salto
- ¿Qué pas...? – automáticamente le tapé la boca con la mano
– Espera… ¿hay alguien más contigo? – me sonrojé y miré el despertador ¡Eran la once de la mañana! quedaba solo una hora para quinta hora.
- ¡mierda! ¡Ya voy para allá! – dije saltando de la cama.
- ¡Responde a mi pregunta!
- Si – dije sin pensar lo que decía, luego me paré en seco y pensé con racionalidad – ahora nos vemos adiós – la colgué antes de que pudiera pegar un grito o preguntarme quien era.
- ¿Pasa algo? – preguntó Shippo aun restregándose las legañas.
- Nada, que voy a llegar tarde a un examen – cogí mi uniforme mientras le oía suspirar y volver a tumbarse ruidosamente y sin dejar de correr me metí en el baño.
Me vestí, aseé y arreglé el pelo, con el que tampoco tenía que preocuparme mucho, lo más rápido que pude y salí de allí de vuelta a mi habitación. Cogí la mochila y viendo que Shippo aun remoloneaba en la cama tiré de las sábanas haciendo que casi se cayera, pero no pareció importarle mucho.
- Cinco minutos maaaas – resoplé.
- ¿No se suponía que tenías que proteger a Rin? ¿Dónde está ella ahora?
- ¡Ostras! – Se levantó de golpe dándose con una estantería en la cabeza - ¡Au! Tenía que estar en casa por la mañana – oí mientras bajaba las escaleras con pies en polvorosa poniendo los ojos en blanco. Cogí varias galletas, me las metí en el bolsillo y cuando iba en dirección a la puerta casi me tropiezo con Shippo. Él me abrazó cuando me empotré contra él consiguiendo que no me cayera.
- Te quiero – le di un rápido beso en los labios y tras deshacerme de su abrazo salí corriendo por la puerta en dirección al instituto. Hice uso de las pocas habilidades de demonio que tenía y corrí lo más rápido que pude para llegar a tiempo.
Lo peor es que llegué cinco minutos antes de que empezara la clase y lo único que recibí fue un capón de mi indignada amiga porque no le había contado que había pasado la noche con alguien.
- ¡Au! Yo también te quiero – dije frotándome la cabeza.
- ¡Pasas la noche con un…! – le tapé la boca ante la mirada de todos los que teníamos alrededor.
- Con un catarro enorme – dije para tranquilizar a todo el mundo y que dejaran de mirarnos - ¿te importaría no ir predicando toda mi vida privada a los cuatro vientos? – Sakura estaba con el ceño fruncido y asintiendo lentamente.
- con un chico – susurró en cuanto la solté.
- No hicimos nada raro… ¡espera! ¿Cómo sabías que era un chico?
- ¡Lo sabía era un chico! – se me calló el alma a los pies, ni siquiera lo sabía, solo lo había supuesto, ¿por qué no podía imaginarse que había decidido dormir con mi madre como cuando era pequeña?
- Si, era Shippo.
- ¡Lo sabía!... espera ¿cómo que no hicisteis nada raro?¿No… no… no…? – la miré de reojo mientras sonaba la campana pero no dejó que me fuera.
- No, simplemente hemos dormido juntos – ella levantó ambas cejas – no hicimos nada, además estaba mi madre en casa.
- YA, ¿sabes que los chicos se cansan de las chicas con las que no tienen relaciones sexu…?
- Señorita Haruko, Sakura – se encogió ligeramente ante la intervención del profesor – sería muy interesante seguir hablando de sus actos privados – la clase se rio y enrojeció hasta la punta del pelo – pero tenemos un examen que hacer – ella refunfuñó y no sentamos, me di la vuelta y me volví hacia ella.
- No es ese tipo de relación – la dije muy bajito y ella abrió los ojos como platos – creo que esta vez… realmente le gusto.
- Oh Dios mío, estás sonriendo como una tonta mientras lo dices – la fulminé con la mirada – realmente te gusta ese chico, no era un encaprichamiento – giré los ojos mientras me volví a mirar hacia delante antes de que el profesor me dijera algo.
El examen solo consistía en una pregunta de redactar con todo detalle el por qué de la radiación de las bombas atómicas que últimamente parecía ser de lo único que hablábamos en clase. De haberlo oído ya tantas veces hice el examen con tanta facilidad que tuve la sensación que me estaba regalando el diez. Rellené dos hojas por ambas caras explicando absolutamente todo lo que recordaba, porque tenía que admitir que no había abierto ni un solo libro.
Cuando terminé el examen todos mis compañeros parecían haber terminado hace mucho y me miraban con el ceño fruncido y algo extrañados, yo intenté pasar de ellos pero cuando entregué la hoja el profesor anunció que era la última, así que me senté al lado de Sakura que me miraba igual que el resto.
- ¿Tengo monos en la cara? ¿Por qué todo el mundo me mira así?
- ¿Qué diablos has escrito en el examen? ¿Tú testamento? Porque sinceramente, yo lo he dejado en blanco.
- ¿? Pero si llevábamos hablando de eso toda esta semana, deberías sabértelo de lo aburrida que tienes que estar de escucharlo – ella frunció el ceño.
- ¿Pero qué dices? Si no hemos hablado de eso en ningún momento, solo había una página al final del tema que lo mencionaba, y tú no eres de estudiar, es más pensé que dejarías el examen en blanco…
- ¿Pero qué estás diciendo? Si durante toda la semana lo hemos dado – fruncí el ceño ante lo que me había dicho mi amiga. Algo no encajaba aquí, era imposible que no lo hubiéramos dado y yo lo supiera, porque era verdad, normalmente en los exámenes solo escribía los que decían en clase y si estaba despierta.
- Bueno – mi amiga sacudió la cabeza y pasó de los temas complicados – dejemos a parte que tú cabeza lleva toda la semana en un mundo paralelo – y de qué manera pensé para mis adentros - ¿Cómo fue ayer? Desapareciste a la salida del colegio con Shippo o como lo llaman ahora en el instituto "el chico zorro"
- ¡Lo sabe todo el instituto!
- Hombre, te vino a recoger a la salida y está más bueno que un queso. Algunos han adivinado que se trata de un modelo de cosplays – sonreí para mis adentros – otros piensan un poco peor y dicen que se trata de un fanático de los animales que se a trasplantado patas y cola de animal – fruncí el ceño – Y otros piensan que pertenece a bandas callejeras. Pero todas absolutamente todas estan de acuerdo en que se trata del tío mas bueno sobre la faz de la tierra y están deseando saber el día en que rompas con él para ser su paño de lágrimas.
- Da gustos tener compañeras asi…
- De hecho también compañeros – levanté ambas cejas sorprendida de que no me sorprendiera tanto el comentario.
- Ya, ya lo sé, ¡no sería adorable! – me di un cabezazo contra la mesa, estaba imaginándose a mi novio besándose con otros chicos…
- Sería genial por tu parte que dejaras de buscarle compañero a mi novio…
- De hecho yo ya estaba pensando un trío – puse los ojos en blanco y me levanté en dirección al baño pero el profesor me paró los pies.
- señorita Higurashi.
- ¿Si?
- ¿Puedo hablar contigo?
- Por supuesto ¿pasa algo?
- La verdad, me ha sorprendido tú examen.
- ¿?
- El tema que he puesto a penas lo hemos hablado en clase y me has respondido dándome una explicación que podría superar a una tesis doctoral.
- Pero si durante esta semana… - me callé antes de preocupar al profesor, el levantó las cejas y yo sonreí – es que me sorprenden todo este tipo de cosas, me resultan realmente e inexplicablemente fascinantes.
- Ya, pues felicidades, tienes una matrícula de honor, lo que me ha dado que pensar, podrías pensar sobre una carrera de ingeniería, sé que se te dan bien los deportes y que incluso uno de los entrenadores ha hablado contigo sobre los estatales y posiblemente las olimpiadas, pero… reconsidéralo – me quedé de piedra ante lo que me acababa de decir, en ningún momento me había planteado una universidad científica pero eso le subiría la autoestima a mi madre haciéndola pensar que valía para algo más que hacer deporte y dibujar.
- Lo tendré muy en cuenta, muchas gracias por decírmelo – y tras un leve reverencia me alejé en dirección a la puerta.
El resto del día fue tranquilo a excepción de un pequeño moscardón revoloteando alrededor de mí llamado Sakura preguntándome sobre Shippo y un montón de moscas que habían llegado a escuchar la conversación siguiéndonos para saber más cosas de mi nuevo novio.
Cuando pude salir de instituto, respiré libertad y volví a casa, pero allí no me esperaban ni de lejos buenas noticias.
- ¡Shippo! – dije sonriendo pero en cuanto se volvió y le vi la cara - ¿Quine se a muerto? ¿Qué ha pasado?
- Se trata de… es que… - no conseguía articular nada coherente. Estaba sudando de cansancio los hombros echados hacia delante y rasguños en al cara.
- Ey, tranquilo, ven aquí – lo acerqué a un banco, le obligué a sentarse y deje que respirara mientras le miraba las heridas – vale inspira, espira, inspira, espira.
- ¿Qué es eso?
- Tú solamente respira profundamente – el asintió.
- ¿Qué ha pasado?
- …Kanna – fue lo que consiguió decir tras un largo rato.
- ¿Cómo que Kanna? ¿Quién és esa? ¿Qué pasa? – intenté decir con calma y el respiró hondó.
- Kanna, es un alter-ego de Naraku o era, no lo sé. Pero cuando estábamos Rin y yo en casa ha aparecido y ha intentado robarle el alma.
- ¡¿Qué, qué?!
- No lo ha conseguido, pero…
- Eh, eh, eh, eh, tranquilo, Rin esta bien ¿no?
- ¡No lo sé! – dijo llevándose las manos a la cabeza – No sé cómo después de proteger a Rin he perdido la conciencia y cuando he despertado Rin no estaba – se me heló la sangre. Rin estaba en peligro y… de repente sentí la presencia de Inuyasha acercarse.
Antes de que pudiera hacer nada nos pasó de largo y se metió en el pozo, estaba segura de que nos había oído, ¡pero el muy idiota no podía volver al pasado! ¿¡No se daba cuenta de que si la cosa esa rara volvía a hacerse con el control de su cuerpo no podría ayudar!? ¡Aaah!
- Tenemos que ir a buscar a Rin – murmuré.
- Y a ese idiota de Inuyasha – aun se me hacía raro la facilidad que tenía esos dos para insultarse, pero asentí y él sonrió – ya sé que no me vas a hacer caso, pero ¿me harías el favor de quedarte aquí?
- ¿Estarás de broma no?
- Qué conste que lo he intentado.
- Se trata de mi padre y mi primo y mi supuesta tía, no me pienso quedar de brazos cruzados mientras mi familia se desmorona – Shippo frunció el ceño y abrió la boca.
- No me había dado cuenta, el bebé de Rin es tu primo… - torné los ojos y tiré de él hacia el templo mientras seguía asimilando que Rin era mi tía política. Cogí mi espada, que seguramente no me serviría de nada llevarla pero me daba seguridad y un arco con flechas - ¿Sabes lanzar con arco?
- Mi madre es una sacerdotisa, además estoy metida en el club de tiro con arco.
- No lo había pensado.
- Ya, últimamente tienes la cabeza en las nubes – dije sonriendo. Corrí a mi casa y le dejé una nota a mi madre en la nevera y acto seguido me encontré con Shippo en frente del pozo.
- ¿Sabes que tu madre me va a odiar por ponerte en peligro una y otra vez no?
- Bueno, si me traes entera seguro que te perdona – le guiñé un ojo y me lancé al interior del pozo. Noté toda la energía sobrenatural pasar a través de mí y aunque los primeros segundos me sentí mal enseguida recuperé la compostura y me acostumbré a esa sensación.
Apenas unos segundos después Shippo apareció a mi lado y saltamos fuera del pozo. El olor de Inuyasha empezaba a alejarse en una dirección, pero enseguida corregía el camino hacia el interior del bosque, hacia el falso cuerpo de Kikio, lo que quería decir que no había tardado mucho en ser poseído de nuevo.
Shippo suspiró olfateó el ambiente y tras cogerme de la mano salimos corriendo en dirección sur este, pero antes de poder haber recorrido unos cuantos metros…
- ¡SHIPPO!¡¿Dónde te crees que vas sin nosotras?! – se giró y vio a las dos gemelas montadas sobre Kirara.
- Corre – me susurró
- ¿Por?
- He visto a esas dos crecer desde que nacieron, como les pase algo sus padres me crujen…
- ¿A dónde te crees que vas sin nosotras?
- Rin desaparece y tu más callado que una tumba.
- Sabes que no puedes hacer nada sin nosotras.
- Esto es más serio de lo que parece – según iban hablando iban sacando poco a poco de sus casillas a Shippo, era como si supieran que poniéndole de los nervios podían conseguir que las dejase ir.
- Además necesitas a Kirara para transportar Rin
- ¿O pensabas hacerla caminar hasta casa?
- ¿Sabes la que te puede caer si Sesshomaru se entera de que la han secuestrado y luego encima la has hecho caminar hasta casa? y no te quiero contar nada si le pasa algo.
- Shippo, sabes que….
- ¡Vale,vale! ¡Podeis venir, pero callaros! Por favor ¡callaros! – las dos chicas chocaron los puños con una sonrisa de oreja a oreja. Yo solté una pequeña risa y tras mirar a Shippo seguimos corriendo con Kirara a nuestra derecha transportando a las dos chicas.
Estuvimos corriendo lo que quedaba de día, pero no llegamos a encontrarla y aunque yo insistí en seguir corriendo, Kirara necesitaba descansar y es verdad que me empezaban a doler las piernas.
Shippo encendió un fuego con la misma facilidad con la que respiraba y tras comer unas cosas que sabían a pollo pero con un aspecto asqueroso, me tumbé sobre el pecho de Shippo y cerré los ojos con la esperanza de quedarme dormida, pero estaba muy preocupada por ella y él también lo estaba, se le notaba bastante.
Estaba mirando las estrellas mientras me acariciaba el pelo, yo abrí los ojos, moví la cabeza para mirarle y al verle mirando las estrellas, alce la mano y le acaricié la barbillas y el me miró.
- Necesitas dormir, no podrás rescatarla si no estás descansada – él sonrió y asintió. Bajó la cabeza para besarme.
- ¡Oh! Por favor, dejar vuestro rollo de pareja feliz
- Nos vais a hacer vomitar.
- Vosotras dos – le dijo sonriendo – a dormir que es muy tarde para enanas.
- ¡Oye!
- ¡No somos enanas! – pero Kirara, en su estado grande medio ronroneo y las envolvió a cada una con una cola – Hmp.
- Buenas noches noches – Kirara se medio enroscó alrededor de ambas tapando su campo visual. Shippo movió los labios formulando la palabra "gracias" y Kirara cerró los ojos a modo de asentimiento.
Me besó en los labios de una forma muy dulce y tras separarse volví a mover la cabeza para estar cómoda cerré los ojos y aunque le había pedido que se durmiera le sentí observándome durante casi diez minutos más, antes de que cerrara los ojos y diez minutos después nuestras respiraciones se acompasaron y nos quedamos dormidos.
Las primeras luces de la mañana me despertaron, pero no estaba calentita sobre el pecho de Shippo rodeada de los fuego fatuos, Kirara no estaba en frente de mi con las dos gemelas envueltas por sus colas; sino que estaba sola, tumbada sobre la hierba, húmeda, sin ningún arma, sin zapatos, solo con el uniforme del colegio. Tenía todo el cuerpo frío y me dolía la cabeza. ¿Qué había pasado?
- ¡Shippo! ¡Shippo! – me levanté de golpe buscándolo, anduve en la dirección en la que nos dirigíamos, gritando sus nombres, pero no los veía. Entonces recordé que mi sentido del olfato se había desarrollado muchísimo en los últimos días así que lo utilicé.
Encontré un rastro conocido, que llevaba oliendo desde que estábamos en el Sengoku y lo seguí corriendo, pero tenían las piernas entumecidas y me dolían los pies por tener que andar descalza.
Me empezaba a desesperar, no sabía cómo volver a casa, no encontraba a nadie y me dolían las piernas tanto que me costaba andar. Fue entonces cuando en el lugar donde tenía la marca de la araña en la espalda me empezó a doler, era como un escozor terrible en la zona lumbar que me hizo caer de rodillas.
Miré hacia delante y empecé a ver cosas, como ilusiones. De repente estaba en una cueva y luego de nuevo en el bosque, de repente aparecía una niña totalmente blanca con un espejo delante de mí y luego volví a desaparecer, volví a estar en la cueva y luego de nuevo en el bosque.
Me dolía la cabeza, me pesaba como un plomo y un dolor terrible amenazaba con partirme la cabeza en dos. Al final no pude soportarlo más y perdí el conocimiento.
Cuando abrí los ojos estaba todo muy oscuro, toda mi espalda estaba fría y algo húmeda. Inspiré hondo un aire tan frío que me hizo temblar, provocando que me levantara y me abrazara a mí misma para entrar en calor.
Me di cuenta de que tenía tanto mis zapatos, como mis calcetines y la espada y el arco. Mi vista ya se había acostumbrado a la poca luz que inundaba la habitación: que en realidad se trataba de una cueva de piedra marrón sucio, había varios palos de madera repartidos por las paredes a lo largo de la estancia, que haría algún tiempo habrían estado encendidos con fuego y cerca de alguno de estos palos había pieles de animales cubriendo las paredes.
Oí unos tintineos de cadenas en la zona más oscura de la caverna, donde las sombras aun me impedían ver nada. Me acerqué y distinguí una persona sentada en el suelo, sujeta por las manos y los pies a unas cadenas que estaba sujetas a la pared.
- ¿Miku? – susurró una voz femenina.
- ¡Rin! Dios mio ¿estás bien? – dije arrodillándome a su lado
- Sí, más o menos; pero eres tú la que me tenía preocupada, llevas casi un día entero sin moverte.
- ¡¿Un día?! – ella asintió y yo me pregunté porque aun no había venido nadie a buscarnos. La observé ahora que mis ojos se habían acostumbrado a la oscuridad: tenía unas ojeras enormes y el rostro estaba un poco demacrado como si no hubiera comido nada en algún tiempo y temblaba.
Me levanté, cogí una de las enormes pieles de animal que había colgadas, tirando de ellas y se la puse alrededor de los hombros cubriéndola entera.
- Gracias – miré las cadenas, que donde se unían con la roca parecían estar tan oxidadas que se caerían a pedazos debido al agua que circulaba por las grietas, si le daba un golpe seco allí podría liberarla y sacar a Rin de allí. Fui hasta donde estaba la espada y la cogí – no creo que puedas hacer nada, están reforzadas con energía demoniaca, el aspecto da igual - yo me encogí de hombros al llegar.
- Por intentarlo… - le di un golpe seco a las cadenas y aunque sonaron ha roto solo se resquebrajaron un poco, lo intenté varias veces, pero parecían reírse de mi. Al final desenvaine la espada y clavé la punta consiguiendo resquebrajar un eslabón, pero me llevé de regalo una descarga eléctrica que me hizo soltar la espada.
- Ni lo intentes – un escalofrío me recorrió la espalda de arriba abajo, al oír esa cantidad de voces hablar a la vez: una era infantil, pero tranquila, otra masculina y joven, la tercera era de una mujer y por último una voz grotesca y casi de ultratumba. Me di la vuelta y vi a la niña albina que había visto antes de desmayarme.
- Kanna… - susurró Rin y yo ladeé la cabeza
- Esas cadenas solo puedo romperlas yo, un débil e insignificante ser como tú jamás podría hacerlas ni un rasguño – por cada sílaba que pronunciaba me daba un escalofrío, me daba la sensación de estar en frente de la niña del exorcista.
- Piérdete un rato ¿quieres?
- ¿Cómo te atreves a hablarme así? ¿Sabes quién soy yo?
- Según tengo entendido Kanna…
- No – susurró Rin – tú no eres Kanna – la niña se rio haciendo que las cuatro voces crearan un coro de carcajadas tan grotescas que me temblaron hasta los huesos.
- Premio para la mamá.
- Bueno, ¿y qué tal si…? Tú eres la cosa esa que se ha estado metiendo en mis sueños.
- Vaaya, esta generación es un poco más inteligente que la anterior – fruncí el ceño.
- ¿Pero no se supone que estaba dentro del cuerpo de Kikio? – le susurré a Rin.
- De hecho estoy en el cuerpo de Kikio, pero tú te empeñas en estropear todos mis planes – las voces femeninas se apagaron un poco dejando que las grotescas sonaran mucho más fuertes – así que tengo que crear cuerpos que pueda ocupar sin tener que molestarme en matar a nadie, porque TÚ te empeñas en interferir.
- No si encima será mi culpa querer ayudar.
- Mira niña, me sacas de quicio.
- Toma, y tú a mí, y ya que estamos cara a cara, ¿te importaría decirme quien coño eres? – volvió a reírse haciendo que me tapara los oídos en un deseo de no oírlo.
- Pensé que eras más inteligente, me has decepcionado, pero no tengo tiempo, he venido a llevarme a Rin, hay un yokai demasiado cerca.
- No sueñes – susurró Rin – estás sentenciando tu propia muerte, porque jamás serás capaz de tocar a Sesshomaru.
- Tú nunca vas a madurar ¿no Rin? Tu querido perro no podrá hacer nada contra mí si te tengo – se empezó a acercar y rápidamente solté la espada y cogiendo el arco y una flecha la apunté.
- Ni un paso más
- No me hagas reír, solo un flecha espiritual podría hacerme algo
- Puede que no tenga poderes de sacerdotisa como mi madre, pero nunca fallo un tiro y la flecha atravesándote la cabeza no sería nada bueno para ti – dio un paso y yo tensé más el arco – no me tientes.
- Tú nunca has matado a nadie, no vas a ser capaz de soltar esa flecha – dio otro paso y sin vacilar un instante abrí la mano haciendo que la flecha volara en dirección al centro del su frente. La acción la pilló un poco desprevenida, pero le dio tiempo a alzar el espejo que se tragó mi flecha, como si se tratase de un agujero negro.
Yo me quedé de piedra unos segundos, pero reaccioné en cuanto la flecha salió disparada del espejo en dirección a Rin; ya había cogido flechas al vuelo con la mano antes, así que alargue el brazo, pero mis manos, aun estaban un poco insensibilizados por la descarga eléctrica y en vez de coger la flecha se me clavó en la palma de la mano izquierda.
- ¡Ah! ¡Mierda!
- ¡Miku!
- Estoy… bien – partí la flecha y me saqué la flecha haciendo que el suelo se manchara de sangre.
- Podemos seguir jugando a esto hasta que tengas que parar una flecha con el corazón, pero no tengo tiempo para eso
- Vete a la mierda, tocarás a Rin por encima de mi cadáver
- Miku no…
- Hmm… aceptaría la oferta de no ser porque te necesito viva un poco más de tiempo.
- Ya bueno, yo no te quiero vivo así que…
- No me hagas reír – la impotencia de lo que ocupaba el cuerpo de Kanna me sacaba de quicio.
De repente me la encontré en frente de mí, como si se hubiera teletransportado, me agarró el brazo y me lanzó contra una pared, haciendo que volara casi cinco metros. Parte de la pared se aboyó, pero me clavé una roca super dura en la zona del tatuaje que empezaba a escocerme. Luego caí al suelo poniendo ambas manos, pero haciéndome daño en las rodillas e hice una nota mental de que la próxima vez que fuera al Sengoku no se me olvidara cambiarme el uniforme por unos vaqueros y una sudadera.
- Miku
- Estoy bien – dije entre dientes aguantándome el dolor de las rodillas y la espalda que no me dejaba ponerme de pie, solo alzar la espalda.
La niña iba a tocar a Rin y se me pusieron todo los pelos de punta cuando sus manos se dirigieron hacia su tripa. Cogí el arco con la mano buena y aguantándome el dolor cogí con la otra una flecha, tensé el arco y se la lancé, no le dio tiempo a reaccionar y se le clavó en la garganta, atravesándola de lado a lado.
Un escalofrío me recorrió la espalda al saber que me acababa de cargar a alguien, pero no lo pensé mucho, corrí hasta donde estaba Rin mordiéndome la lengua para aguantar el dolor de la espalda, la mano y las rodillas.
- ¿estás bien? – dije examinándola de arriba abajo.
- Si, si, si no te preocupes.
No nos dio tiempo a decir nada más porque empezamos a oír un ruido muy chillón, como cuando un gas a presión se escapa por un agujero muy, muy pequeño. Miré detrás de mí y vi que por donde la flecha había atravesado el cuerpo de la niña salía un humo tan negro como el ala de un cuerpo y tan denso que en cuestión de segundos cubrió toda la estancia y no podía ni ver a Rin, esto se parecía demasiado a mi sueño, además la temperatura había bajado.
Temiéndome lo peor busque a Rin con las manos y cuando la encontré la abracé, para que entrara en calor, pero sobretodo para protegerla de cualquier cosa que pudiera venir de esa oscuridad.
- No te preocupes – me susurró – Sesshomaru va a venir.
- Ya pues como no se de prisa le pienso patear el culo cuando lo vea – ella soltó una risita
- No creo que te deje
- ¡Oh si! Si que lo hará, su padre es mi abuelo, tengo derecho a cantarle las cuarenta – ella volvió a reírse y me abrazó más porque una ráfaga de viento inundó el lugar.
De repente algo venido de la nada a tanta velocidad como una bala o una flecha me arañó la espalda abriéndome una herida, y luego otra y después otra; parecían volar por el sitio sin rumbo fijo, dándome en cualquier parte indiferentemente. Pero no solo iban a por mí, también a por Rin y lo supe cuando pegó un grito y se sobresaltó.
- ¿Estás bien? – Dije cubriéndola todo lo que pude de su cuerpo con la enorme piel de animal que la protegería durante un rato - ¿dónde te ha dado?
- En el brazo – respiré tranquila y cuando me aseguré de que estaba bien cubierta volví a abrazarla haciendo de escudo.
Después de que me hicieran más de quince rasguños, consiguieran atravesarme una vez el brazo izquierdo, inmovilizándolo y habiendo perdido mucha sangre todo paró, dejamos de oír ese pitido tan chillón y la temperatura volvió a subir.
- … - volvimos a oír esa grotesca risa que hizo que Rin se encogiera mientras oía unos cortos y casi inaudibles sollozos, haciendo que la abrazara más fuerte – Esto es realmente divertido, pero voy a conseguir que te separes de ella como sea.
- Ni en tus mejores sueños
- Ya veremos– el humo se empezó a dispersar y un pequeño atisbo de luz me permitió distinguir las paredes de la cueva y pude ver que el cuerpo de la niña había desaparecido. Pero no me sirvió de mucho ver la cueva porque vislumbre como el techo empezaba a bajar amenazando con aplastarnos.
- Mierda – sin dejar de sujetar a Rin con una mano intenté romper las cadenas a pesar de la descarga eléctrica me que daban – esto tiene que ser una broma de mal gusto – murmuré para mis adentros.
- ¿Miku? ¿Dónde estás? ¿Qué pasa? – recordé que era humana y su vista no llegaba a captar la milésima parte de luz que me dejaba distinguir formas.
- Estoy aquí no te preocupes.
Intenté romper las cadenas, partirlas, sacárselas por las muñecas, pero no había forma de liberarla y el techo ya me empezaba a obligar a encogerme y Rin se daba cuenta de ello.
- ¡Miku que pasa!
- ¡Mierda! ¡Pasa que como tu yokai no se de prisa y aparezca ya mismo voy a darle tantas patadas en el infierno que no podrá ni moverse! – entonces Rin pegó un grito y pensando que le había pasado algo giré la cabeza hacia ella y…
Tuve la sensación de abrir los ojos de nuevo, como cuando te despiertas de un sueño. Me encontraba de nuevo en la caverna con mucha más iluminación, como al principio, el techo estaba en su sitio y sin ningún indicio de empezar a moverse, la temperatura era normal, pero hacía tanto viento que parecía que estábamos en medio del ojo de un huracán que se empeñaba en separarnos, pero Rin me sujetaba con ambas manos y ella estaba sujeta por las cadenas.
- Dios mío Miku ¿estás bien? – dijo al verme reaccionar
- Sí, sí, sí
- Cuando la luz ha vuelto has entrado en una especie de inconsciencia ¿seguro que estás bien? – yo asentí y de repente el viento aumentó en fuerza y velocidad y Rin tras soltar un grito me agarró con más fuerza.
Tras lo que me pareció una eternidad un rayo cruzo la estancia cortando el aire haciendo desaparecer el tornado y haciendo que la esencia negra se encogiera hasta quedar en un pequeño rincón del techo. Giré la cabeza sin dejar de abrazar a Rin, pero el yokai que nos había salvado estaba a menos de cinco centímetro de mí, como si yo no existiera, rompiendo las cadenas con tan solo las uñas, como si se tratase de mantequilla. Cuando Rin se deshizo de las cadenas se lanzó a los brazos del demonio al grito de…
- ¡Sesshomaru! – cuando se me pasó el aturdimiento miré a la curiosa pareja: Sesshomaru, alto e imponente con una belleza fría e inmortal parecía brillar como el solo mientras abrazaba a Rin, tenía la cara tapada por el pelo de la chica, pero podía ver que tenía los ojos cerrados y ambos brazos la apretaba contra su pecho y Rin tenía la frente apoyada en su pecho mientras intentaba aguantarse las lágrimas. Ella asintió como si el demonio la hubiera dicho algo y luego sonrió.
- ¡Miku! – ese grito hizo que la pareja dejara de abrazarse, pero Sesshomaru siguió muy cerca de Rin. Me giré hacia la entrada y vi a Shippo con un chichón enorme y un ojo morado mientras corría hacia mí preocupado
- ¿Se puede saber que te ha pasado? – solté
- Nada, cierta persona me ha preguntado que porque no había protegido a Rin – me mordí el labio para no reír y pude ver que Sesshomaru pasaba completamente del comentario mientras Rin le daba un flojo codazo - ¿estás bien? – en ese momento me acodé de las heridas y todo el dolor volvió de golpe.
- Mm… ¿dónde estabas cuando me desperté? – dije pasando de la pregunta para no preocuparle.
- ¿Cómo que donde esta? Eras tú la que había desaparecido cuando nos despertamos…
- ¿? – entonces me vino a la cabeza la conversación con mi madre…
FLASHBACK
- La pequeña parte de demonio que tienes atrae a las fuerzas sobre-naturales, pero no tiene el suficiente poder para proteger a tu parte humana. Es por eso mismo que la humana sella la parte demoniaca, para no estar expuestos a las fuerzas sobre-naturales y en un lugar como el Sengoku que todavía lo sobre-natural manda sobre lo normal, es un lugar muy peligroso para seres como tú.
- Por eso cuando llegué al Sengoku por primera vez perdí el conocimiento… - dije pensando en la diferencia de poder que había sentido al atravesar el pozo por primera vez.
- ¡¿Qué, qué?! – menuda metedura de pata… pensé que lo sabía.
- Nada, nada, nada – ella levantó una ceja – continua.
- Bueno… - continuó sin estar muy convencida – en nuestra época, al no haber casi seres-sobrenaturales no pasa nada y por eso hasta ahora no me había importado que el sello se hubiera roto…
- ¿pero?
- Pero lo que amenaza el bosque en el Sengoku puede hacerte realmente mucho daño, atraes las fuerzas sobrenaturales pero no tienes absolutamente nada de protección. Durante años he intuido lo que había allí y no quise terminar de romper el sello por si pasaba algo así y por no hacerte daño
FIN FLASHBACK
…entonces lo de despertarme sin nadie había sido una manipulación y lo del techo cayéndose también… era una bombilla en medio de una noche oscura sin ninguna protección…. Pero lo peor era que no podía distinguir entre la realidad o las posesiones…
Pensar me empezaba a hacer que me doliera la cabeza y todo esto me escamaba, tenía un montón de rasguños por todo el cuerpo y me empezaba a marear, haciendo que todo diera vueltas a mi alrededor.
Shippo me sujeto y oí su voz muy muy lejos preguntándome que me pasaba. Pero había perdido mucha sangre, dejé de mantenerme en pie y al final perdí el conocimiento y me desmayé en brazos del demonio.
Bueno, Espero no haberos dejado muy mal el cuerpo con este capitulo, pero Miku y Rin estrecharán aun más los lazos y saldrán cosas a flote sobre el ser que controla a Inuyasha^^
Espero que os haya gustado^^ bueno, siento no haber subido esto el lunes, pero ni Internet ni nada, no lo cogí ni aunque hubiera querido. La proxima vez intentaré no tardar tanto^^
REVIEWS:
Yaelinuyasha:
No te preocupes al fic aun le queda para que lo termine hehe, pero creo que te va a gustar. Y bueno, esa convesación de Inuyasha y Miku me costó bastante, pero quedó como yo quería^^ jeje. espero que te siga gustando!
InuxKag:
Gracias por seguirla, me hace mucha ilusión que te guste^^
Y muchas gracias a todos por seguir viéndolo, ¡ESPERO LOS REVIEWS CON ANSIA!
