Sin tiempo alguno. Acabo de leer sus comentarios y les doy las gracias por ellos; ya mero alcanzo los 150; ojalá que para cuando estén leyendo este capítulo, ya lo haya logrado.

Solamente les dejo el chapter y me voy, lo siento, aún no tengo internet, pero prometo que pronto lo tendré, tal vez para la próxima semana ya sea un hecho.

Sé que algunos se desesperan porque no puedo actualizar más rápido (lo cual es casi imposible) y se van a buscar el Fic original; dejen que les digo que PARA NADA me molesta, al contrario, así tendré una crítica constructiva acerca de mi avance en el proceso de traducción, y les agradezco que aún me sigan dejando reviews.

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Resumen: Hermione ya tuvo suficiente llanto. Ahora es el momento para la acción...

Aclaración: Esta historia está basada en personajes y situaciones creadas por JK Rowling, y pertenecientes a ella misma y editoriales. Ninguna ganancia económica se obtiene, ni se infringen los derechos de copyright. Algunos diálogos y descripciones de JK Rowling son brillantes, y se utilizarán apropiadamente dentro de los diálogos del Fic, mismos que pudiesen ser citados en las notas Post-fic del Autor.

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¿Crees que puedes enfrentarme?

Me has descubierto

Que estoy perdido y estoy desesperado

Estoy roto y sangrando aunque nunca he hablado

Estoy desecho

Estos son tiempos locos

Y ahora estoy llorando, ¿no es lo que quieres?

Y estoy tratando de vivir mi vida por mi cuenta pero no puedo

A veces creo que soy fuerte

Así que alguien me diga por qué, por qué, por qué

¿Por qué me siento estúpido?

Y deshecho...

"Mad Season" Matchbox 20

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La guerra contra Voldemort no era la única guerra que se desarrollaba en el mundo mágico en ese mes de Diciembre. La guerra entre Ron Weasley y Hermione Granger apenas había comenzado y en cierto modo, era infinitamente más cruel.

Después de la pelea en la reunión de prefectos, todas las reglas que Hermione y Ron habían escrito, fueron arrojadas por la ventana; ahora, no había reglas. Cualquier forma astuta, solapada o tortuosa que expresara el desprecio de uno hacia el otro, era permitida; la única condición era no ser descubiertos, especialmente por Harry o por Ginny. Harry y Ginny estaban tomando la noticia del distanciamiento de Hermione y Ron casi tan mal como Ron y Hermione en sí mismos; no lo tomaron muy bien al saber que los ex mejores amigos, ahora participaban en una guerra el uno contra el otro.

Así que Ron evadía los patrullajes a propósito, Hermione se reía abiertamente de los desastrosos primeros intentos de Ron para dominar un encantamiento en clase, Ron - quien al principio le dijo a Lavender que dejara en paz a Hermione - retiró su declaración, de modo que Hermione ya no estaba segura ni en su propio dormitorio, más aún porque Lavender todavía estaba convencida de que Hermione en cualquier momento podía darle secretamente una poción de amor a Ron; Hermione podía disparar un hechizo por debajo de la mesa para que Ron tropezara en frente de un maestro o algún Slytherin; Ron besaba a Lavender a plena vista de Hermione; Hermione "convenientemente" dejaba a la vista una vieja carta de Viktor - de cuando él aún estaba enamorado de ella -, luego se retiraba cuando estaba segura de que Ron estaba mirando, después volvía para, predeciblemente encontrar que la carta había desaparecido; Ron haría esto, Hermione haría aquello... la lista seguía y seguía, y nadie era tan sabio como para enterarse de la guerra secreta que estaba en su apogeo entre los dos ex mejores amigos.

Esta lucha continua duró un par de semanas, agotando la energía de Hermione y su buen humor, pero su resolución se mantuvo firme. No estaba lamentándose y llorando todo el tiempo como lo había hecho durante todo el mes pasado. Era hora de que finalmente se pusiera en acción y le hiciera saber a Ron el gran imbécil que realmente era, sobre todo porque todavía estaba dando vueltas con esa grande y tonta sonrisa en su carota. Tal vez cada vez que ella le enviaba una mirada rencorosa, él iba a liberar su frustración con un besuqueo.

Hermione se cruzó de brazos sobre el pecho mientras apretaba los dientes y escaneaba el lugar rápidamente; había continuado con su rutina de estudiar – a pesar de que las normas ya eran nulas, todavía se negaba a sentarse en la sala común - pero decidió que necesitaba salpicar un poco su cara con agua fría. Sus ojos le picaban una vez más, el pensar en Ron la hacía sentirse un poco mal del estómago.

Hermione comenzó a empujar la puerta del baño de las chicas, pero una fuerte voz nasal la hizo detenerse y escuchar. Romilda Vane. Hermione arrugó la nariz; no le gustaba nada esa chica. Romilda, en muy repetidas ocasiones le había hecho preguntas muy específicas sobre la relación entre ella y Harry para asegurarse de que a Hermione no le gustara secretamente Harry. Después de que Ron empezó a salir con Lavender, Romilda dejó de molestarla, ya que se le hizo increíblemente obvio que Ron era el mejor amigo que a Hermione le gustaba; sin embargo, últimamente, Romilda había estado haciendo preguntas demasiado informales sobre la política de la escuela acerca de filtros de amor y otros hechizos, algo que hizo que Hermione sospechara y decidiera que ese era el momento de escucharlas, algo inescrupuloso pero muy necesario.

"Entonces, ¿qué tipo de bebida le gusta? ¿Alguien sabe?"

"Creo que bebe café por la mañana -"

"No, espera, voy a buscar mis crónicas." Hubo un ruido de páginas cuando la chica hojeó para encontrar la página correcta que estaba buscando.

"¿Algo para beber es el mejor camino a seguir? ¿No creen que sospechará?"

"Es tan inteligente."

Una variedad de suspiros de todos los diferentes tonos se hizo eco en todo el cuarto de baño.

"Está bien, de acuerdo a mis registros, en las últimas dos semanas, él siempre bebe jugo de calabaza en todas las comidas. Sólo bebió café un día en el desayuno y fue el día en que tenía esas bolsas horribles bajo los ojos, probablemente debido a la falta de sueño por algún ensayo masivo de Defensa Contra las Artes Oscuras. "

"Pero no le hemos visto beber en la noche jugo de calabaza cuando está en la sala común. ¿Tienen alguna información acerca de lo que bebe en las fiestas?"

"Espera, déjame ver."

"Aún no creo que sea conveniente ponerlo en una bebida."

"¿En qué más lo podemos poner?

"¿Qué les parece la comida? Come muchos dulces."

"Y todavía se ve delgado y guapo."

Hubo otro largo y colectivo suspiro soñador. Hermione rodó los ojos. No lo puedo creer.

"¿En qué tipo de dulces se lo podemos poner?"

"Creo que le gustan los pasteles de caldero."

"Será fácil ponerlo ahí - sin duda son lo suficientemente grandes. "

"Oh, es cierto, ¡usaré pastelillos de caldero!"

"¡Ooooh! ¿Qué?"

"Bueno, no estoy diciendo que - será solo para mí, pero recuerden que dijimos que cada una de nosotras hará su propia lucha en esta misión-"

"Esperen, esperen ¡lo encontré! En las fiestas, por lo general bebe cerveza de mantequilla... permanece fiel a sus gustos, ¿no?"

"Eso significa que es confiable."

Como era de esperar, otro coro de suspiros repercutió en todo el cuarto de baño.

"O tal vez podríamos ofrecerle algún tipo de bebida o alimento que no haya probado antes, de esa manera no sabrá si tenía un sabor raro anteriormente ¿Esas cosas tienen pruebas de sabor?, ¿saben mal?"

"No estoy segura".

"¿Lo dirá en la caja?"

"No lo sé..."

Hermione contó hasta cinco en la cabeza, pensando en darle a la chica un montón de tiempo tirar de la poción de amor de su bolsillo, y con un fuerte golpe abrió la puerta. Para su sorpresa, había no menos de media docena de chicas, todas en torno a los lavamanos. Todas se estremecieron culpablemente como una reacción al ruido y se encogieron de nuevo cuando conocieron a su estricta prefecta de sexto año, cumplidora de todas las reglas.

"Hola" dijo Hermione con facilidad. Se puso las manos en las caderas para que su insignia de prefecta fuera claramente visible. "¿Y qué estamos haciendo?"

Casi todas bajaron la cabeza avergonzadas, pero Romilda dio un paso adelante con valentía, dándole una sonrisa a Hermione como si fueran viejas amigas de la escuela primaria. "Sólo platicando", dijo despreocupadamente. "¿Quieres unirte a nosotras?"

"Está bien" aceptó Hermione. "¿De qué están hablando?"

"De Harry". Romilda se apoyó en uno de los lavabos, fingiendo así despreocupación. "Él y yo estuvimos hablando el otro día sobre nuestras cosas favoritas y yo estaba tratando de recordar cuál era su bebida favorita - ¿Podrías recordármelo?"

"Jugo de Snargaluff" mintió Hermione inmediatamente.

Las chicas más jóvenes se volvieron una hacia la otra, pronunciando 'Snargaluff ', la una a la otra con la esperanza de que la otra supiera lo que era esa bebida y cómo encontrarla. Sin embargo, aquellas que habían tomado EXTASIS en Herbología sabían lo que Hermione estaba diciendo y fruncían el ceño. ¡Vamos, Hermione, sólo dínoslo!" una de ellas se lo exigió sin tapujos.

"¿Estás tratando de darle a Harry una poción de amor?" Hermione le preguntó sin rodeos.

Romilda sonrió. "No" mintió. Y levantó los brazos para que los bolsillos de sus túnicas quedaran expuestos. "¿Te gustaría revisarme?"

Todas las otras chicas siguieron el ejemplo de Romilda, haciendo que Hermione sospechara que las chicas habían dejado las pociones en otro lugar más seguro. Sin embargo, rápidamente revisó a todas las chicas por si acaso, pero no encontró nada. Hermione se aguantó un suspiro. No había nada que pudiera hacer, no podía basarse en rumores, tenía que atrapar de verdad a las chicas con la poción de amor en sus manos antes de poder reportarlas. Ella suponía que se sentía como podía sentirse un hermano mayor, Hermione miró a Romilda. No podía hacer nada por ahora, pero haría todo lo posible para evitar que cualquiera de estas chicas adulterara las bebidas de Harry.

"Muy bien" dijo Hermione en breve. "Tengan cuidado", advirtió. "Las Pociones de amor están prohibidas, el castigo es detención y una reducción considerable de puntos."

"Lo sabemos", dijo Romilda con una voz que revelaba claramente que lo que menos le importaba eran las detenciones y pérdida de puntos de su casa. Hermione se dio la vuelta sobre sus talones y empezó a salir, pero Romilda llamó a su espalda. "¿Hermione?" Esperó hasta que la prefecta se había vuelto hacia ella antes de continuar. "Si acaso llegara a tener una poción de amor, estaría más que feliz de compartirla contigo." Romilda sonrió y dio un paso hacia adelante. "Ya sabes, para Ron."

Las otras chicas suspiraron fuertemente como una sola; sabían que Romilda estaba ofreciéndole a Hermione un trato, solo en caso de que las atrapara con la poción de amor, pero también era una cachetada en la cara. Romilda sabía que Hermione las menospreciaba por ser tan obsesionadas- y por brincar el límite hasta acechar a Harry-, pero Hermione era igualmente obsesiva cuando pensaba en Ron. Incluso siendo la cerebrito que era, no era mejor que el resto de ellas.

Hermione de alguna manera mantuvo su compostura, sus ojos invariablemente apoyados en Romilda."Ten cuidado", repitió mucho más amenazadoramente antes de salir del baño, cerrando la puerta con tanta fuerza que se estremeció, y corrió hacia la biblioteca para encontrarse con Harry y liberar parte de su furia al hablar de la idiotez de Ron Weasley.

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No sirvió de nada. Se había sentido bastante alegre cuando ella y Harry salieron de la biblioteca, debatiendo sobre si Madame Pince y Filch se gustaban entre sí, pero cuando entró a la sala común y vio a Ron y Lavender juntos en el mismo sillón, todos los buenos pensamientos desaparecieron. Ron acababa de ganar una batalla.

Sintiéndose desmayar y ligeramente enferma, otra vez, Hermione subió a su cuarto y cayó en cama, incluso a temprana hora. Desde que la "guerra" había comenzado, el horario de Hermione había cambiado, -para evitar momentos tales como ver a Ron chupar la cara de Lavender como si fuera un vampiro que sorbía la sangre de su víctima-, se iba a la cama más temprano y se levantaba una hora antes para poder terminar su tarea sin distracciones. Este método funcionaba bastante bien, ya que a Hermione le permitía evitar a Ron y Lavender - Hermione siempre se aseguraba de estar fuera del dormitorio antes de que Lavender se despertara, y fuera del Gran Salón incluso antes de que Ron bajara las escaleras. Todo funcionaba bien, aunque Hermione se sentía miserable la mayor parte del tiempo; sin duda alguna, esa guerra estaba haciendo estragos con ella.

Lógicamente, sabía que la mejor manera de acabar con todo esto, era no morder el cebo de Ron y poner fin a este juego tonto que había empezado a jugar. Sin embargo, al día siguiente en la clase de Transfiguración, cuando Ron intentó cambiar el color de sus cejas y terminó con un bigote, Hermione no pudo detenerse. Incluso si tú quisieras que la guerra terminara, no podrías alejarte de la misma si ésta tocaba a tu puerta.

Así que Hermione imaginó a este ridículo Ron, con un estúpido bigote, besándose con Lavender, y estalló en una cruel carcajada. Ni siquiera había sido la única en reírse - Neville, Dean, y Malfoy, todos se había reído también, e incluso Harry se miraba como si estuviese dispuesto a reír, pero se contuvo - pero los lívidos ojos de Ron se habían disparado directamente hacia ella. Hermione levantó las cejas conocedora mente, antes de cambiar sin problema sus propias cejas a un hermoso color azul. Toma eso, pensó triunfalmente. Si hubiera sido amable con ella, le habría mostrado lo que hizo mal - le había puesto el énfasis en la tercera sílaba del encantamiento en vez de ponerlo en la cuarta - pero ahora estaba sólo. Ja, ja, añadió mentalmente.

No sabía por qué se sentía particularmente vengativa hacia él en este día en particular, pero podía sentir que él también sentía de la misma manera. Incluso cuando Ron se había sentado en el desayuno a muchos metros de distancia de ella, era como si Hermione pudiera sentir las calientes y palpitantes olas de irritación que irradiaban fuera de él. Sería una gran batalla ese día, podía sentirlo en sus huesos; y por ella estaba bien. Hermione hizo girar su varita y lanzó otra mirada en dirección a Ron. Toma esto también, pensó sarcásticamente hacia él.

Sin embargo, Ron no le prestaba atención. Estaba comandando la atención de Lavender y Parvati sentándose en su silla, moviendo la cabeza como si tratara de alejar largas hebras de cabello invisible de sus ojos y obligando a sus ojos que se abrieran lo más ampliamente posible en anticipada burla. Dejó escapar un suspiro de femenino fastidio cuando él, con su dedo índice dejaba de lado un rizo imaginario muy persistente y finalmente lo colocaba del lado izquierdo de su rostro. La mano de Hermione automáticamente subió a alejar de sus ojos un rizo especialmente rebelde. Con su cabello ligeramente peinado hacia un lado, Hermione había desarrollado el hábito de estar constantemente empujando un obstinado cairel que estaba decidido a permanecer siempre en su cara y todo lo hacía con su dedo índice, su dedo índice izquierdo. No se había dado cuenta que tenía esa costumbre… hasta ahora. Sus costillas amenazaron con curvarse. Él la estaba imitando, y la estaba imitando horriblemente bien.

"¡Ooooh!" Ron repentinamente estalló en un grito agudo de alegría. Levantó la mano en el aire, saltando arriba y abajo en su silla anticipadamente. Cada músculo de su brazo hacia arriba se tensaba mientras lo agitaba desesperadamente y repetía muy frenético "ooo" y "Aquí " una y otra vez mientras agitaba la mano con impaciencia para mantener fuera de su boca la espesa e invisible cabellera. Lavender y Parvati chillaron de la risa cuando se dieron cuenta de lo que estaba haciendo, así que Ron atendiendo a su alegría, simuló tener un mechón de cabello en la boca, mismo que tuvo que escupir frenéticamente para lograr poder contestar la pregunta, pero al hacerlo sonó como si fuera Crookshanks tratando de expulsar una bola de pelo. Tan pronto como estuvo libre del atroz cabello rizado, Ron fingió que la profesora McGonagall le había hecho la pregunta a él y de inmediato bajó la mano con precisa formalidad, convirtiéndose de pronto en una persona totalmente comportada. "De acuerdo con el texto que he leído cuarenta millones de veces porque no tengo nada mejor que hacer, blablablablablabla", él recitó a la velocidad de un rayo y con una cantidad increíble de alegría en su voz antes de hundirse de nuevo en su silla con tal alivio que todo el mundo habría pensado que acababa de tener el mejor besuqueo de toda su vida. Esperó hasta que las risas de Lavender y Parvarti habían disminuido, antes de abruptamente iniciar el proceso de imitación nuevamente, como si McGonagall hubiera hecho otra pregunta.

La mano de Harry de repente la sintió en su brazo, y tirando de ella, la hizo girar y darle la espalda a Ron, Lavender y Parvati. "Oye, ¿me puedes dar una mano?", dijo Harry rápidamente. Señaló hacia la cara que ahora tenía adornada con una ceja negra y una ceja amarilla. "¿Por qué me pasó esto?"

"Al parecer, ya entendiste el encantamiento", dijo Hermione con voz temblorosa. Era increíble que pudiera estar hablando de cosas normales y sin embargo sentirse como si fuera a estallar en lágrimas. Se encogió visiblemente cuando escuchó que Lavender soltó un particularmente fuerte chillido de risa. Hizo un gesto a Harry para que volviera a intentarlo. "Déjame ver entonces el movimiento de tu varita."

Harry la obedeció, pero Hermione apenas vio y oyó nada. Se sintió repentinamente, como si volviera en el tiempo, de vuelta a los días en que su pelo era aún más esponjado que en la actualidad y sus dientes sobresalían de tal manera que le valía el apodo de Diente-Grande. Era el tiempo cuando no tenía amigos - -ya que Jeremy se había mudado de lugar - -y ella estaba sola, seguía luchando tenazmente para responder a cada pregunta que el maestro le preguntara, porque no importara lo mucho que se burlaran, ella no iba a dejar de aprender. Nunca se había sentido tan fea y sin amigos como ese año en la escuela - a excepción de una vez. Hermione se mordió el labio al recordar el dolor. Al igual que hace cinco años, cuando estaba sentada en la clase de Encantamientos, tratando de ayudar a Ron con el encantamiento de levitación y le había pagado por ello riéndose con sus amigos a sus espaldas, proclamando que era una pesadilla y que no era de extrañar que no tuviera amigos. Era como si nada hubiera cambiado. Ron y ella habían dado un giro completo y ahora estaban de vuelta en el punto de partida: se trataba de dos personas que no podían soportar estar en la misma habitación uno con el otro.

Aún así... Hermione se mordió el labio aún más fuerte. Siempre había querido estar en la misma habitación que Ron, aún desde el principio. Había una atracción innegable desde el comienzo, y por mucho que había tratado de luchar contra ella, había algo que siempre la jalaba de vuelta a Ron; no podía escapar de él, no importaba cómo o cuánto luchara ferozmente, nunca iba a ganar esta guerra.

"¿Hermione?" Harry le dio un ligero codazo. "¿Estás bien?"

"Sí" dijo Hermione automáticamente, parpadeando con rapidez. "Um. Creo que estás sacudiendo tu muñeca un poco más hacia la derecha. Es por eso que sólo tu ceja derecha cambió. Inténtalo de nuevo."

Harry comenzó a mover su varita, pero antes de que pudiera continuar, sonó la campana, lo que indicaba su liberación. Gracias a Dios. Sin decir una palabra, Hermione tomó todas las cosas que pudo tomar, ni siquiera se tomó la molestia de recoger su mochila o recuperar los artículos que se le cayeron de las manos, y corrió hacia la puerta. Las risas Lavender aún resonaba en su cabeza burlonamente cuando a toda velocidad bajaba las escaleras e iba directo hacia el baño de Myrtle la Llorona. El fantasma malhumorado salió de su residencia habitual al escuchar el sonido de la puerta que golpeó al abrirse."Oh," dijo Myrtle con tristeza al reconocer a la chica mandona que había preparado una poción complicada en ese mismo lugar hace varios años. "Eres tú".

Hermione muy furiosa, tiró todas sus pertenencias al suelo de baldosas tan fuerte como pudo. Ahora que estaba sola, no tenía por qué contenerse más. "Sal de aquí", le ordenó.

Myrtle exclamó con indignación. "¡Este es mi inodoro!"

Hermione se agachó, cogió su planificador de tareas, y lo lanzó con todas sus fuerzas directamente hacia la cabeza de Myrtle, imaginando que se trataba de Ron. "¡Fuera!"

Bien!" Myrtle resopló. Dejó escapar un aullido de furia, muy dolida porque una vez más, un ser humano sin corazón se había aprovechado de ella, y se zambulló de nuevo en su inodoro para salir a través del sistema de plomería. Hermione fue a recuperar la libreta que había lanzado, y cuando se arrodilló para recogerla, permaneció en el suelo, enterrando el rostro entre las manos. Se había olvidado por completo de su agenda de tareas.

No había estado por mucho tiempo acurrucada en el suelo, llorando - al límite de lloriquear - hasta que la puerta se abrió de nuevo. "Oh," una nueva voz, se expresó con sorpresa. Hermione se secó los ojos descuidadamente y escondió su rostro. Genial. Luna Lovegood era una de las últimas personas que quería ver en este momento; en realidad no quería ver a nadie - bueno, tal vez a Ginny."Pensé que eras Myrtle," dijo Luna sin hacer nada mientras permanecía junto a la puerta, sus enormes ojos oscilaban alrededor del cuarto evaluando la situación. "Al parecer tiraste tus cosas."

"Ya lo sé" dijo Hermione enfadada. Siguió tratando de borrar todas las lágrimas de su rostro, pero éstas simplemente seguían deslizándose con creciente vigor. Con todas las veces que había llorado en las últimas semanas, habría pensado que tendría que ser tratada por la señora Pomfrey debido a deshidratación severa. "¿Te importa?" preguntó ella, mientras señalaba la puerta. Hermione quería estar a solas durante unos minutos más.

En su forma típica de ensueño, Luna ignoró su petición y se agachó para recoger las pertenencias que Hermione había arrojado. "Realmente no debieras tirar las cosas en el retrete de Myrtle," Luna le informó. "Myrtle ya está un poco sensible. No queremos que llegue al borde." Luna volvió a ponerse en pie y cruzó hacia Hermione; con cuidado, puso los libros de Hermione y otros útiles escolares en una pila ordenada frente a ella antes de sentarse en el suelo junto a Hermione. "Te ves un poco sobre el mismo borde. ¿Hay algo que pueda hacer?"

Hermione consideró gritarle un 'No' y obstinadamente se negaba a hablar hasta que Luna se fuera, pero Hermione sabía que Luna no se iría; ella parecía ser del tipo que solamente se sentaba en silencio a esperar pacientemente; tan extraña como era, Luna era realmente una chica extraordinaria. Hermione suspiró bruscamente y trató de responder, pero un odioso llanto cerró su garganta para que no pudiese hablar. Luna, muy tranquilamente puso su brazo alrededor de Hermione y le dio unas palmaditas en la espalda a la espera de que los sollozos se disiparan. "Es ese estúpido Ron Weasley", Hermione finalmente croó rencorosamente.

"Ah" Luna no dijo otra palabra y continuó palmeándola delicadamente.

Hermione una vez más se frotó furiosamente sus manos sobre los ojos para detenerse a sí misma de llorar. "¿Por qué me tiene que gustar tanto?"

"Porque a pesar de todo, él es perfecto para ti", dijo Luna con prontitud, como si fuera la respuesta más obvia en el mundo. "Él te queda." Luna reorganizó el cabello de Hermione con total normalidad para que su rostro quedara libre de él. "He oído hablar que sale con esa chica rubia", añadió, cambiando de tema bruscamente. Luna arrugó la nariz muy ligeramente. "Es algo tonta, ¿verdad?"

Hermione sonrió débilmente. Siempre supo que le gustaba Luna Lovegood. "Sí, lo es."

Luna le devolvió la sonrisa. "Al final regresará", predijo. "Siempre lo hace." Luna asintió con la cabeza hacia la puerta. "Pero no si te ocultas aquí por el resto de tu vida."

Con un suspiro final, Hermione levantó la mirada hacia la puerta y asintió con tristeza. A pesar de que las lágrimas seguían goteando de las esquinas de sus ojos, Hermione se puso de pie. No se escondería por más tiempo. Luna volvió a darle a Hermione palmaditas en la espalda al salir del baño. Era increíble la forma en que podía herir el simple hecho de caminar con normalidad.

"Oh, hola, Harry," dijo Luna."¿Sabías que una de tus cejas es de amarillo brillante?"

Ay maldición. Hermione agachó la cabeza a un lado para que Harry no la viera llorar. Si la veía llorar, muy probablemente se lo diría a Ron; no iba a esconderse de Ron por más tiempo, pero eso no significaba que podía verla llorar.

"Hola, Luna. Hermione, dejaste tus cosas..." Le entregó sus libros, mirándola con aprensión. Era como si esperarse que se rompiera por la mitad.

"Oh, sí" dijo Hermione con voz ahogada, tomando sus cosas y alejándose rápidamente para ocultar el hecho de que se enjugaba los ojos con su caja de lápices. "Gracias, Harry. Bueno, es mejor que me vaya ..." Corrió, dejando detrás a Luna y Harry para poder terminar de secarse los ojos y controlarse. En el momento en que llegó a la torre de Gryffindor, sus ojos estaban secos y su cabeza muy en alto. Bueno, Ron me ganó esta batalla, pensó sombríamente. Pero la guerra no ha terminado todavía. Lo único que necesitaba era un plan; la próxima vez que se enfrentara a Ron, tenía que hacer algo mucho más notable que hacerlo tropezar en el pasillo o reírse de él cuando fuera un desastre. Tenía que llamar su atención y mantenerla para que pudiera aprender lo imbécil que estaba siendo. Tenía que pensar en algo.

Para sorpresa de Hermione, ese algo apareció sólo unos pocos minutos más tarde, a la vez que se hacía de una aliada muy útil. Al subir a su dormitorio a dejar sus libros, Parvati se encontraba sentada en su cama, esperando a alguien; Hermione supuso que estaba esperando a que Lavender saliera del cuarto de baño, pero Parvati se enderezó al verla. "Ahí estás," Parvati saludó.

"Hola" respondió Hermione con cautela al acercarse a su baúl. Todavía no olvidaba que Parvati había estado riéndose sin piedad de ella sólo unos minutos antes.

Como si hubiera leído su mente, Parvati habló de nuevo, jugaba con su pelo nerviosamente. "Siento haberme reído de ti."

Hermione veía por encima del hombro; Parvati se miraba como si realmente lo sintiera. Además, no estaba realmente enfadada con Parvati y sería bueno tener al menos una compañera de cuarto a la que no le disgustara. "Está bien", aseguró Hermione. Dejó sus libros con cuidado en su baúl, y se detuvo a mirar a Bilius quien había sido relegado al fondo, luego cerró la tapa preparándose para hacer una salida rápida.

Pero Parvati se había puesto de pie y se paró delante de la puerta, su rostro parecía como si estuviera a punto de enfrentar a un enemigo invencible. "Quiero ayudar."

"¿Disculpa?"

Parvati sacó su trenza larga y gruesa por encima del hombro para poder jugar con ella ausentemente. "Mira, extraño a Lavender", admitió. "Ella siempre está besuqueándose con Ron y cuando no lo está besuqueando, está hablando acerca de besuquearlo y, francamente, me dan ganas de vomitar."

"Concuerdo contigo" dijo Hermione con los brazos cruzados sobre el pecho como disipando el movimiento que había aparecido en su estómago por la imagen mental que desafortunadamente llegó a su cabeza.

"Y tal vez ella crea que hace bien, y sé que es mi mejor amiga, también sé que tengo que apoyarla en todo, pero creo que esto es lo mejor, porque todos sabemos que Ron realmente no quiere estar con ella." Parvati hizo una pausa para recuperar el aliento y miró a Hermione fijamente. "Él te quiere." Hermione se movió incómodamente y se quitó cabello de los ojos. Esta era la segunda vez en la última media hora, que alguien le había dicho que ella y Ron debían estar juntos. Si no se detenían, iba a comenzar a soñar de nuevo y volvería al mismo lugar en el que estuvo hace dos años. "Así que hay que traértelo de vuelta", agregó Parvati con firmeza.

Hermione se rió una vez. ¿Acaso Parvarti no sabía que si hubiera una manera de hacer volver a Ron, ella ya lo hubiera hecho? "¿Cómo?"

"Fácil", dijo Parvati con simpleza. "Si quieres que deje de besuquearse con otras chicas - -" se encogió de hombros de manera casual. "- -Vas a tener que besuquearte con alguien."

"¿Qué?" Hermione sacudió la cabeza con vehemencia. "No podría." No iba a comprometer sus creencias sobre chicos y besos sólo para poner a Ron celoso.

Pero Parvati no sería disuadida tan fácilmente. Se dirigió a la cama de Hermione y ambas chicas se sentaron en el colchón, una frente a la otra. "Escucha", dijo Parvati con fuerza, "no eres la única que ha enloquecido al ver a esos dos pegados todo el tiempo. Si él te ve que sales con otro chico – especialmente si odia al tipo- enloquecerá por los celos, se dará cuenta que no vale la pena, hará las paces contigo y terminará con Lavender". Parvati sacudió suplicante el brazo de Hermione. "Vamos, Hermione, la fiesta de Slughorn es esta noche; es perfecto, Sólo consigue una cita, asegúrate de que Ron lo sepa, y ya estarán saliendo para Navidad… "

Por supuesto. Hermione cerró los ojos un momento. Esta noche era la fiesta navideña de Slughorn; con todo lo que había ocurrido, casi lo había olvidado. Esa era la razón por la que ella y Ron estaban inconscientemente hiriéndose el uno al otro en ese particular día. Esta noche podría haber sido su primera cita, claro, si Ron no hubiera estropeado todo. Todas sus entrañas se apretaron y retorcieron como una masa agitada de ira. Era de nuevo esa inidentificable e incontrolable rabia; esa que la había llevado a atacar a Ron con una bandada de pájaros. Ahora esa misma rabia la instaba a atacar una vez más, para asegurarse de que Ron entendiera qué tipo de dolor él infligía al experimentarlo él mismo. "¿Qué tengo que hacer?" Dijo Hermione con voz hueca.

Parvati se sentó sobre sus piernas observando con avidez. "¿Puedes pensar en alguien a quien Ron absolutamente odiaría verlo besándote?"

Hermione sonrió tristemente. Sí, podía, aunque no creía que Víctor pudiera llegar desde Bulgaria a tiempo para la fiesta. Hermione consideró por un momento las otras opciones antes de contestar. "Sí".

"¿Quién?"

Sonrojándose ligeramente, Hermione se miró las rodillas. "Estaba pensando en Cormac McLag -"

"Perfecto. Pregúntale, muy seguramente no tiene pareja ya que es un cerdo", dijo Parvati inmediatamente. "Pero apuesto cualquier cosa a que te dice que sí - lo vi babeando por ti el otro día." Hermione parpadeó: ¿qué? Pero Parvati ya estaba esbozando el plan. "Entonces, baja a cenar y yo bajaré con Lavender; por supuesto, Lavender - -" Rodó los ojos melodramáticamente. "- - se sentará con Ron, así que estaré a su lado -; asegúrate de sentarte lo suficientemente cerca de él, así podrá escuchar que te diré 'hola', y tú me preguntarás si iré a la fiesta de Slughorn, yo voy a decirte que no, y te preguntaré si tú ya tienes pareja y- - " Parvati chasqueó los dedos triunfalmente. "- - Ron se podrá en diez tonalidades de verde por la envidia."

"Muy bien" contestó Hermione ausente, un poco aturdida. Parvati había puesto más atención en este plan, de lo que había puesto en cualquiera de sus tareas. Era increíble la cantidad de esfuerzo que se necesitaba para llamar la atención de un chico.

Parvati se levantó de la cama. "Vé y pregúntale a Cormac, nos vemos en el Gran Salón." Sin otra palabra, Parvati salió corriendo de la habitación, su larga trenza ondeando decididamente detrás de ella. Hermione la siguió a un ritmo más lento. El corazón le latía asquerosamente en el pecho al pensar en lo que tenía que hacer. No le agradaba tener que pedirle a un chico una cita, especialmente uno como Cormac McLaggen que tenía una mala reputación, pero si eso significaba acabar con este lío- - - Hermione aceleró el paso de manera que al entrar a la sala común iba casi corriendo. Para su alivio, McLaggen estaba de pie cerca del fuego, hablando con otros dos de séptimo año. Sin pensarlo, Hermione se dirigió directamente hacia McLaggen y le golpeó en el hombro.

"¿Puedo hablar contigo?" preguntó ella con fuerza.

Cormac levantó las manos en un gesto de rendición, y se alejó unos metros de sus amigos. "¡No sé nada acerca de lo que pasó con Longbottom!"

Después de pasar años con los maestros del engaño - Fred y George – Hermione podía ver a través de una mentira en un segundo. "¿Qué hiciste con Neville? preguntó de inmediato. Cormac abrió la boca para explicar, pero Hermione negó con la cabeza. Tenía que mantener la concentración. "No es por eso que estoy aquí. He oído que no tienes pareja para la fiesta de Slughorn. "

"Eso es correcto; no tengo." McLaggen metió las manos en los bolsillos y miró a Hermione de arriba a abajo. "¿Por qué me lo preguntas?"

"Bueno, yo tampoco" dijo Hermione de manera casual. "¿Quieres que vayamos juntos?" Su voz fue enérgica, impersonal, y cualquier cosa menos romántica, pero era lo menos que le importaba a Hermione. No quería que McLaggen se hiciera una idea equivocada acerca de sus intenciones, no importaba lo que Parvati le había dicho, Hermione esperaba terminar la noche sin besarse. Con suerte, Ron estaría lo suficiente celoso por la mera idea de Hermione saliendo con otro chico.

Cormac se volvió a mirar a sus amigos, moviendo las cejas como diciendo 'miren-lo-que-tengo'. "Te gustaría eso, ¿no es así?" Le preguntó a Hermione. Uno de sus amigos miró a Hermione apreciativamente y Hermione se retorció un poco al sentirse intensamente analizada, exclusivamente en base a su apariencia. No le gustaba sentirse como un perro de exposición; estaba lista para estallar contra los tres muchachos por comérsela con los ojos como si fuera un pedazo de carne, pero se tragó su orgullo cuando uno de los chicos asintió ligeramente. Al parecer, Hermione había pasado la inspección. "Bien" asintió Cormac con una sonrisa. "Nos encontraremos aquí a las ocho."

"Me parece bien" mintió Hermione antes de girar sobre sus talones y caminar hacia fuera de la sala común. Su cerebro le gritaba, exigía saber por qué había hecho precisamente esto, pero Hermione lo ignoró; sólo escuchaba la creciente furia que había tomado el control dentro de ella, había sobrepasado su razón. Por cualquier medio posible, tenía que volver a Ron a la normalidad, antes de que ella se volviera completamente loca.

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"- y esta vez, hice esta espectacular atajada cuando estaba literalmente de pie sobre la escoba -"

Era demasiado tarde. Hermione ya se había vuelto completa y totalmente loca.

Suprimió la necesidad de llevar sus manos a sus orejas y taparse los oídos para ahogar la voz, y continuó estoicamente pensando en otras cosas. La primera etapa del plan de Parvati había funcionado brillantemente, la mirada en la cara de Ron al escucharla a ella y a Parvarti, había sido invaluable, hasta dejó de besar a Lavender. Hermione había subido a su dormitorio para prepararse; en silencio pedía encontrarse a Pig en su ventana indicándole que Ron solicitaba su presencia en la planta baja. También le hubiera gustado que Ginny viniera a verla, pero Parvati era la única persona que se había acercado, preguntándole a Hermione si necesitaba ayuda para arreglarse, hasta había intentado hacer que Hermione usara algo de poción alaciadora, pero Hermione se había negado; no se iba a vestir tan bien para Cormac McLaggen. Su vestido de gala, algo de ligero maquillaje, y su cabello medio recogido le permitió volver a estar perfectamente presentable y era más que adecuado para el plan. Simplemente no tenía la energía para ponerse 'bella'; esa hazaña tomaba mucho tiempo.

Ron había estado mirando hacia la puerta de su dormitorio cuando ella salió, luego Hermione caminó hacia donde McLaggen la esperaba y lo saludó con una sonrisa más animada de lo normal. Cormac le dijo que se veía bonita, y ella le dio las gracias; ambos se fueron. Hermione volteó a ver por encima de su hombro antes de salir, para darle a Ron una última oportunidad de hacer algo para que la convenciera de no ir, pero tenía a Lavender sobre su regazo y rápidamente trató de tragar todo su rostro. Realmente la estaba dejando salir y hacer esto.

Slughorn los había recibido con su entusiasmo habitual y untuosa alabanza, sonriendo al ver colgado el brazo de McLaggen posesivamente alrededor de los hombros de Hermione. No había nada que le gustara más que la idea de que dos de sus miembros más brillantes salieran juntos. Hermione había tratado de unirse a la conversación, pero su atención vagaba porque buscaba a Harry o Ginny, o imaginaba lo que pasaría si Ron llegara y le gritara a McLaggen que mantuviera sus sucias manos fuera de ella. Luego, McLaggen, la condujo alrededor, saludando a la gente mientras que enlistaba cada mínima cosa que le había sucedido durante su entrenamiento de verano con los Tornados; y si decimos cada mínima cosa, es porque mencionó cada mínima cosa. Si Hermione no odiaba el Quidditch antes de esta noche, muy sin duda ya lo odiaba. Pensaba que Harry y Ron hablaban demasiado sobre deporte, pero oh demonios, McLaggen simplemente no dejaba de hablar para nada. Hermione reprimió el impulso de preguntarle a McLaggen porqué si era tan talentoso no se había quedado en el equipo de Quidditch, pero tercamente se obligó a pensar en otras cosas además de querer golpear a McLaggen y Ron Weasley. Era la única manera que podía pasar la noche con un poco de dignidad.

"- -Bueno, ¿Te gustaría ver eso?"

Hermione parpadeó. No había oído una palabra de lo dicho en los últimos diez minutos, también había estado intentando traducir runas mentalmente. Desde que había traducido mal "asociación" y "defensa" en su TIMO, había redoblado sus esfuerzos en esa clase. Ese era un error que un tercer año tendría y juró que nunca más cometería un error tan terrible; de hecho, en el momento a Hermione le apetecía la idea de dirigirse a la biblioteca a estudiar runas antiguas, pensándolo bien, le gustaba la idea de estar en cualquier lugar, excepto el estar allí con él, pero no insistiría en ello; si lo que quería era traer de vuelta a Ron, tenía que hacer esto. Sin duda, Ron había llamado su atención cuando empezó a besuquear por todos lados a la mugrosa Lavender Brown, y ahora era su turno de obtener atención.

Cormac había hecho a un lado una de las cortinas doradas que adornaban las paredes, revelando así una pequeña y aislada alcoba, con libreros empotrados en las paredes. Dio entonces un paso atrás, mirando hacia todos lados para asegurarse que ninguno de los otros invitados a la fiesta se había dado cuenta de su descubrimiento. "¿Podemos?" sugirió. Hermione dio un paso adentro, y con impaciencia comenzó a examinar los lomos de cuero de los múltiples volúmenes almacenados ahí, lo que pasaba a ser la cosa más interesante que le había sucedido en toda la noche. Deslizó sus dedos amorosamente a través de los libros mientras leía los títulos. Parecía que se trataba de los libros más venerados de Slughorn, así como los potencialmente más peligrosos; Hermione sabía que la mayoría de estos títulos se encontraban en la sección restringida de la biblioteca de Hogwarts, lo que significa que los estudiantes necesitaban un permiso especial para tomarlos. Tal vez por eso, Slughorn los había ocultado de la vista de todos.

"Bien, bien, bien", dijo Cormac, sonando diez veces más creído de lo que Ron se había escuchado jamás. Se había unido a Hermione en esa pequeña zona secreta, pero no estaba mirando los libros. Se refería a algo más sobre sus cabezas. Hermione siguió su mirada: un muérdago colgaba directamente sobre ellos. De repente sintió como si se hubiera tragado un bocado de bayas venenosas. Por primera vez, Hermione despreciaba el hecho de que en los mundos muggle y mágico hubiese algunas de las mismas tradiciones.

La voz de Parvati resonó burlonamente en su cabeza: Si quieres que deje de besuquearse con otras chicas, vas a tener que besuquearte con alguien. Se enderezó y esbozó una muy, pero muy forzada sonrisa. Ron no estaba allí para ser testigo del hecho, pero sin duda los rumores pronto se extenderían. McLaggen parecía el tipo de los que besaban y contaban. Probablemente se había besuqueado con montones de chicas y se jactaba de ello con todos sus compañeros. Ella se retorció un poco cuando las manos de McLaggen cayeron sobre su cintura. ¿Por qué estaba aquí con él?

"Muérdago", le informó de forma innecesaria. Su sonrisa era tan ancha como el lago de Hogwarts. "¡Vaya, vaya!"

Una pequeña risa entrecortada y carente de alegría salió de la parte trasera de su garganta, pero fue cortada abruptamente por una boca que cubría la suya; unas manos se deslizaban con regocijo hacia arriba y abajo por todo su vestido para así poder encontrar las ligeras curvas de mujer que habían comenzado a desarrollarse en los últimos años. Hermione se retorció de nuevo. Así que esto era besuquearse. Que gracioso. Se suponía que esto sería bastante divertido en circunstancias normales - por todos los efectos técnicos, Cormac era bastante bueno en eso - pero lo único que quería era alejarse de él lo más humanamente posible. Debió haber mal interpretado sus luchas como un esfuerzo por acercarse, porque sus manos se trasladaron con entusiasmo a la parte baja de la espalda y tiraron de ella hacia él. Osadamente, sus dedos intentaron viajar más y más abajo, y fue entonces cuando Hermione finalmente logró empujarlo con las manos, colocándolas sobre el pecho de Cormac y empujando tan fuerte como pudo.

"¡Oye!," protestó, manteniendo su voz tenía ganas de provocarle en el momento. McLaggen era demasiado grande y ni Ron ni Harry estaban aquí para darle una mano. "Vamos a volver, ¿de acuerdo?"

Pero McLaggen no tenía ninguna intención de volver en el corto plazo. Sus enormes manos regresaron a su cintura para poder retenerla en su lugar. Hermione mantuvo sus manos sobre el pecho de Cormac y arqueó la espalda para que no hubiera manera de que continuara tratando de meter la lengua en sus fauces. "Vamos", instó. Él asintió con la cabeza hacia el salón lleno de invitados en el otro lado de la cortina, ninguno de los cuales tenía idea de lo que estaba pasando en la pequeña y romántica alcoba, probablemente diseñada para esta misma situación. "Nadie nos está buscando – solamente somos tú y yo."

Una de las manos de McLaggen pronto se apoderó de la parte posterior de la cabeza de Hermione para que sus labios pudieran unirse fuertemente de nuevo. Retorciéndose en vano otra vez, Hermione trató de liberarse, pero no sirvió de nada porque la había apoyado en contra de la estantería. La parte posterior de su cabeza estaba tan bien encajada entre la boca de McLaggen y el librero, que no había manera de que pudiera evitar esos insistentes labios y la lengua invadiendo su boca y garganta. Sus manos subieron para tratar de empujarlo hacia atrás otra vez, pero simplemente seguía presionándola y era tan fuerte que no pudo contra él. Por primera vez, Hermione se sentía completamente indefensa. Físicamente, no era rival para McLaggen. Su estómago se sacudió por primera vez con miedo, miedo real. ¿Hasta dónde planeaba McLaggen llegar esta noche? ¿Y si no podía detenerlo? Su mente estaba muy confundida; Hermione duplicó sus esfuerzos cuando su corazón inconscientemente gritaba una y otra vez: Ron, ayúdame.

Pero Hermione Granger no era el tipo de chica que esperaba a que alguien viniera a salvarla. Admitía que le gustaba algunas veces imaginarse que Ron venía a salvarla, pero nunca se atendría a ello, ella era tan capaz como cualquier otra persona; así que azotó la pierna tanto como pudo, y dio una patada tan fuerte como sus fuerzas se lo permitieron, clavando muy satisfactoriamente la punta de su zapato en la espinilla de McLaggen.

"¡Ay!" McLaggen gruñó miserablemente cuando de mala gana retrocedió y se apartó de ella. Hermione salió a toda prisa de la estantería para que no pudiera atraparla de nuevo. "¿Por qué hiciste eso?"

"¡Te dije que pararas!" Hermione gritó acaloradamente, los ojos le llameaban de furia. Sus hombros estaban pesados por el esfuerzo. Nunca más quería estar tan cerca de McLaggen otra vez; su mano se crispó hacia su varita. Podría conseguir una detención, pero estaba plenamente dispuesta a hechizar a McLaggen hasta perder la razón, si éste trataba de tocarla de nuevo.

Casi todos los que tenían una pizca de sentido común sabían que no debían cruzarse con Hermione cuando estaba en tal estado de furia, pero McLaggen sólo sacudió la cabeza, mirándose más excitado que nunca. Al parecer, le gustaba que sus chicas se hicieran las difíciles. Él la miró burlonamente de arriba hacia abajo. "Pero tú realmente no querías que me detuviera, ¿verdad?"

Hermione abría y cerraba la boca cual pez fuera del agua. ¿De verdad él - ¿cómo – podía pensar que – ¿qué demonios - - el aturdimiento finalmente se despejó y fue capaz de completar una pregunta coherente: ¿por qué diablos había venido aquí, a esta estúpida fiesta, con este estúpido muchacho? "Disculpa", dijo con frialdad.

Ni siquiera se molestó en darle ningún tipo de explicación plausible, Hermione simplemente se salió de la pequeña alcoba y luchó para poner la mayor cantidad de gente entre ella y Cormac. Había muchas personas en el lugar, tal vez si seguía escondiéndose detrás de la gente, bien podría evitarlo por el resto de la noche. Tal vez, incluso podía largarse antes de tiempo si la oportunidad se presentaba. Hermione se deslizó hábilmente entre dos de las Brujas de Macbeth; su presencia, por supuesto, le recordó el Baile de Navidad y un tal Viktor Krum; inconscientemente, había jugado uno de esos 'juegos de chicas' esa noche, usando a Viktor para despertar los celos de Ron, y ahora lo estaba haciendo de nuevo. Ella no era mejor que esas tontitas que tanto despreciaba. ¿Qué estaba pasando con ella?

"¡Hermione!"

Bendito y hermoso alivio se extendió por toda ella; casi había olvidado que Harry era un invitado más de la fiesta. "¡Harry! Aquí estás, ¡que bueno!" Ahora podía quedarse con Harry durante toda la noche, incluso Cormac no se atrevería a sobrepasarse en frente del 'Elegido'. Hermione sonrió cálidamente a la pareja de Harry, quien en realidad se veía bastante bonita en su vestido plateado. "¡Hola, Luna!"

Harry frunció el ceño al mirar de cerca a Hermione. "¿Qué te ha pasado?"

Hermione sintió su cabellera e hizo un gesto de desagrado. Se sentía como si su cabello estuviera de punta, su pinza de pelo debió habérsele caído cuando McLaggen le había estrujado; se miró su vestido y vio que tampoco le había ido mejor; los dedos de MacLaggen habían causado que el delicado terciopelo se arrugara y el tul se rompiera, por lo que su ropa nueva y hermosa ahora parecía vieja y raída. Tenía que ser todo un espectáculo. "Oh, he escapado - quiero decir, acabo de dejar a Cormac", se corrigió.

Y sólo lo dejó en eso, esperando que fuera suficiente. Harry nunca le había confiado nada acerca de Cho, así que no creía que se fuera a sentir cómodo escuchando sobre sus escapadas románticas, sobre todo porque ella sabía que, en el primer lugar, él estaba un poco molesto con ella por tener esa cita. Sin embargo, Harry la siguió mirando inquisitivamente. Con un suspiro, ella siguió adelante. "Bajo el muérdago".

Hubo una breve ráfaga de preocupación fraternal en los ojos de Harry, pero rápidamente se transformó en reproche. "Que te sirva de lección por venir con él", le dijo con severidad.

Una sonrisa amenazó con dibujarse en sus labios. A veces, Harry inconscientemente hablaba en una forma que era inconfundiblemente como su propia voz regañona -o como fuera que Ron le llamase-, era bueno saber que tenía un poco de un impacto en su mejor amigo. Y se preguntaba si Harry, a pesar de ser hombre, podía entender el por qué había venido con McLaggen, Hermione trató de presionar su suerte. "Pensé que sería el que más molestaría a Ron" dijo desapasionadamente. "Me debatí durante un rato sobre Zacharias Smith, pero pensé que, por todo- -"

"¿Consideraste a Smith?" dijo Harry asqueado.

"Sí, lo hice, y estoy empezando a desear haberlo elegido, McLaggen hace que Grawp se vea como un caballero", respondió Hermione con facilidad. Harry aún se veía asqueado, pero no entendía lo sensible que era el tema de Zacharias Smith con Ron. El año pasado, ella y Ron habían tenido una discusión gracias a Zacarías, simplemente porque habló con ella en la biblioteca. Ron claramente odiaba al tipo después de lo que le había hecho a Fred, y luego, por supuesto, para él era un bastardo. Él se habría puesto furioso si supiera que Hermione iba a ir con él, especialmente después de la repugnante exhibición que Smith hizo como comentarista en el partido de Quidditch. Pero luego la voz de Ron había hecho eco en su cabeza, la retó a ligar con McLaggen. Luego, le admitió que realmente no quería que fuera a la fiesta con McLaggen, y por ello Hermione tomó tal decisión. El año pasado, Zacarías era visto como una amenaza, pero la amenaza de este año era Cormac. No podía amenazar a Ron con algo que estaba en el pasado; Bueno, Viktor Krum siempre y para siempre sería una opción viable, pero muy lejana; cartas íntimas no podían acompañarla a una fiesta, por lo tanto, tenía que ser McLaggen.

Frunció el ceño. Realmente odiaba que tuviera que ser McLaggen; de hecho, odiaba en primer lugar a lo que había llegado con este ridículo plan. Hermione dejó escapar un suspiro y asintió con la cabeza hacia el lado opuesto de la habitación. "Vamos por este camino, así seremos capaces de ver si se acerca, es tan alto ..." sugirió. Los tres se dirigieron hacia el otro lado de la sala, recogiendo copas de aguamiel en el camino, al darse cuenta demasiado tarde de que la Profesora Trelawney estaba de pie allí sola. Afortunadamente, la profesora de Adivinación nunca había prestado mucha atención a Hermione después de que había dejado su salón de clases en tercer año, dándole así la libertad a Hermione para buscar entre la multitud el alta y nervuda constitución de Mc Laggen. Cormac realmente era muy alto, debería ser capaz de verlo desde cualquier lugar. Hermione reprimió un suspiro. Le gustaban los chicos altos - tal vez por eso había elegido a McLaggen como su cita de esa noche.

La mano de Harry estaba en su brazo. Hermione parpadeó. Parecía muy serio sobre algo. Su estómago se jaloneó con nerviosismo, se preguntó si acaso él había escuchado algo acerca de Voldemort y deseaba contárselo. "Vamos a dejar algo claro. ¿Estás pensando en decirle a Ron que interferiste en las pruebas para Guardián?"

Hermione levantó las cejas. Si no supiera que Harry estaba real y honestamente preocupado por Ron, lo habría insultado terriblemente. Ambos sabían lo frágil que era la auto-estima de Ron. Harry ya debía saber que nunca haría nada para dañarlo, al igual que ella sabía que Harry nunca dañaría intencionalmente a Ron.

Pero después de un momento de reflexión, Hermione se tragó su rabia. Ella, Harry y Ron compartieron una muy estrecha y hermosa amistad. Sabía que ella moriría por cualquiera de ellos en un santiamén y tan espantoso como lo fuera, también sabía que ellos harían lo mismo por ella. Se protegían unos a otros con todas sus fuerzas y con toda la valentía que tenían, aunque a veces eso significara protegerse de uno de ellos mismos. En cierto modo, los amigos pueden ser muchos más amenazantes y peligrosos que cualquier enemigo; los amigos te conocen hasta el fondo de tu alma; los amigos saben cómo hacerle un daño tan profundo y grave que nunca puedas recuperarte. Draco Malfoy no podía hacerle daño de esa manera, pero Ron y Harry, ambos, si podrían. Obviamente Harry, reconocía este poder que sus amigos ejercían el uno sobre el otro y era una forma de asegurarse que ella nunca, intencionalmente o no, infligiera ese tipo de dolor a su mejor amigo.

"¿De verdad crees que caería tan bajo?" -le preguntó de manera uniforme.

Harry no apartaba la mirada de su rostro. Algo fuerte y molesto estalló en su pecho. Él pensaba que lo haría. "Hermione, si puedes pedirle a McLaggen -"

"Eso es diferente," dijo Hermione con dignidad. No permitiría que Harry viera cuánto le dolía su desconfianza. Se sentía más culpable que nunca de haber llevado a cabo ese estúpido plan de Parvati. Evidentemente, pensaba que su cita con McLaggen era tan aplastante para Ron como descubrirle que sólo entró en el equipo de Quidditch, gracias a una muy bien aplicada maldición. ¿Realmente había dañado tanto a Ron esta noche? Empujando ese molesto pensamiento a un lado, continuó aplacando a Harry. "No tengo planes de decirle nada a Ron sobre lo que haya o no sucedido en las pruebas para Guardián".

"Bien" dijo Harry fervientemente. "Porque eso lo derrumbaría nuevamente, y perderíamos el próximo partido -"

"¡Quidditch!" dijo Hermione enojada. ¿De eso se trataba? ¿Del estúpido de Quidditch? A Harry no le importaba el ego de Ron, ni le importaba que ella perdiera a alguien que bien podría ser el chico con el que iba a pasar el resto de su vida. A él sólo le importaba que su Guardián estrella mantuviera la cabeza en alto. Antes de que lo supiera, palabras amargas y de enojo, salieron de su boca. "¿Es todo lo que les importa a los chicos? Cormac no me hizo ni una sola pregunta acerca de mí, no, solo fui tratada como 'Cien Grandes Atajadas Realizadas por Cormac McLaggen' y no se detuvo desde el inicio –" Con un golpe de suerte , los ojos de Hermione atisbaron la enorme construcción que peligrosamente se acercaba en ese momento. "- ¡Oh, no, aquí viene!" dijo susurrando antes de esconderse y deslizarse entre dos brujas que se carcajeaban. Incapaz de soportar más, se dirigió directo a la puerta. Esta fiesta había terminado.

No sabía por qué disfrutaba pasar tiempo con los chicos si sólo tenían una cosa en mente: los deportes. Bueno, no, se corrigió ruborizándose un poco, sólo había dos cosas en su mente. Eran ridículos, todos los chicos lo eran, incluso los muy buenos como Harry y Viktor. Luego, por supuesto estaban los no tan buenos como Ron, quien era ridículo con una mayor frecuencia; pero el verdadero problema era que, a pesar de que Ron era ridículo, cabeza hueca y obstinado; en su opinión, él era el mejor; de alguna manera, era el único.

La Señora Gorda trató de sacarle una descripción de los vampiros que se rumoreaba, Slughorn había invitado, pero Hermione sólo dio la contraseña en una voz tan molesta, que incluso podía callar a los gemelos Weasley. El agujero del retrato se abrió, y Hermione se apresuró a entrar; tenía que subir a su dormitorio con rapidez en caso de que McLaggen se hubiera dado cuenta de su apresurada salida y la hubiera seguido. Una vez estando arriba, podría perderse en un libro y se centraría en ir a casa para las vacaciones de Navidad.

Hermione se congeló cuando vio que, una muestra muy familiar de cabello rojo se asomaba por encima de la parte posterior de la cabellera larga y rubia de alguien. Él todavía insistía en eso. Al igual que la primera vez en que había visto a Ron y Lavender besándose, de repente sintió como si quisiera vomitar y desmayarse al mismo tiempo. Otros estudiantes en la sala común, que habían estado muy a propósito evitando mirar a la muy demostrativa pareja, ahora miraban con nuevo interés hacia atrás y hacia delante entre Ron y Hermione. Hermione y Ron, anteriormente habían tenido sus pequeñas riñas, por cosas triviales, y lo habían hecho frente a una audiencia, así que muy probablemente todos los curiosos Gryffindors esperaban escuchar algo de un tema más dolorosamente personal en la inminente pelea.

Pero se iban a llevar una gran decepción. Tal y como ellos lo anticiparon, Ron rápidamente se percató de la última llegada a la sala común y automáticamente se alejó de los excesivos y celosos besos de Lavender. Frunció el ceño mientras observaba el arrugado y roto vestido, el cabello despeinado y el fruncido ceño de infelicidad en Hermione. Por lo general, habría estado muy afectado y probablemente furioso por ella, pero el Ron que había sido terriblemente herido cuando Hermione había ostentado abiertamente su cita con McLaggen delante de él, solamente se rió entre dientes. Estaba claro que él sentía que Hermione había recibido su merecido por ir a la fiesta con ese bastardo.

Los transeúntes se volvieron hacia Hermione, impacientemente esperando una explosión de algún tipo; sin embargo, Hermione estaba demasiado cansada para cumplir con sus deseos. Allí, de pie, observando a Ron quien una vez más carecía de sentido al seguir besándose con Lavender, de repente se sintió muy vieja. En las últimas semanas había sido testigo de esta desagradable escena demasiadas veces, y estaba harta de eso, estaba enferma de Ron, estaba harta de la manera en que actuaba, estaba harta de él dando vueltas con Lavender todo el tiempo, y sobre todo, estaba harta de la sensación de náuseas que había estado llevando alrededor de la boca del estómago desde que había visto por primera vez besuquearse a la famosa pareja. Así que sin decir palabra, se apresuró a cruzar la puerta del dormitorio de chicas y la cerró tras ella con un golpe. Ron, afortunadamente tuvo el buen sentido de abstenerse de atacar a Lavender con renovado vigor y alegría hasta que Hermione se había ido.

Corriendo tan rápido como pudo, Hermione se precipitó por las escaleras y prácticamente se zambulló en la santidad de su dormitorio. Gracias a Dios, Parvati no estaba allí, así que Hermione fue libre de cerrar la puerta con violencia y cambiarse en su pijama, lanzando a propósito su nuevo vestido en el suelo en un desordenado montón. Reprimió el impulso de pisar infantilmente la pila de terciopelo y optó por colapsarse en su cama con sus manos apretadas contra sus cansados ojos. Con suerte, la huella de Ron macerando los labios en Lavender, desaparecería con el tiempo.

Finalmente, la irregular respiración disminuyó, y Hermione se sintió lo suficientemente bien como para bajar las manos de su rostro y mirar pensativamente el dosel de su cama. Por mucho que odiara admitirlo, Ron era el único; ella lo sabía, lo sabía desde algún profundo lugar dentro de ella, donde sólo sus deseos más íntimos y desesperados habitaban. Era la única parte libre de su lógica y razón, era por la que definía su vida, y se deleitaba con esa libertad. Esta secreta parte de ella, estaba cerrada con llave, incluso de sí misma, tanto así que Hermione rara vez la vislumbraba, a menos que estuviera tratando de decirle algo de extrema importancia; le había dicho que fuera a Hogwarts y tratara de ser una bruja, le dijo que siguiera tratando de ser amiga del famoso Harry Potter y su detestable amigo pelirrojo, a pesar de que a veces actuaran cual patanes, y le dijo que, a pesar de todo, e indudablemente, ella le pertenecía a Ron.

Y allí estaba ella, con toda intención queriendo hacerle daño al salir con otro chico, un muchacho que ella sabía, él detestaba. No era frecuente que se odiara, pero en este momento, Hermione detestaba completamente en lo que se había convertido: una tontita. Jugando juegos de 'gatitas', vengativos, como si éstos fueran ayudar a arreglar las cosas con Ron. No era ese tipo de chica, ¿por qué estaba actuando como si lo fuera? Tal vez esperaba que si actuaba como esas tontitas sin cerebro, a Ron le gustaría e iría a buscarla en lugar de Lavender; pero incluso, si su descabellado plan hubiera funcionado, y Ron se hubiese precipitado, dejando atrás a Lavender para alejar a McLaggen de Hermione y le hubiera salvado así el día, no sería correcto. Él la hubiera elegido por las razones equivocadas. Él la hubiera elegido porque había actuado como una tontita. No la hubiera elegido por ser ella. Hermione sabía que podía ser estúpida, idealista e irracional, pero no le importaba. Este completo y estúpido plan para salir con McLaggen lo había sentido profunda y horriblemente mal desde el principio, y esto lo probaba. En cierto modo, Ron y Harry estaban en lo correcto: había tenido lo que merecía.

Hermione instintivamente se estremeció cuando vinieron a su memoria esas manos tentando y explorado su trasero. Nadie se merecía ser ultrajado así, se corrigió con ira. No era justo que chicos como esos pensaran que podían salirse con la suya y sobrepasarse con mujeres de esa manera. Irracionalmente se preguntó cómo reaccionaría Ron si se enteraba de lo que le había sucedido en la fiesta. Ausente, giró un mechón de su cabello cuando se permitió soñar por un momento. No se permitía soñar tan seguido, pero aún y cuando la tarde hubiese sido tan terrible, Hermione sintió que merecía soñar. Si no podía tener una mugrosa cita con Ron, al menos podía soñar con ella.

El chirrido de bisagras oxidadas, cruelmente sacó a Hermione de su ensueño que cada vez se volvía más agradable. Lavender estaba abriendo lentamente la puerta del dormitorio, y soñadoramente giraba su largo y alborotada cabellera rubia con una mano, como lo había hecho Hermione unos momentos antes. Hermione no podía dejar de verla con un gesto de envidia. Los largos dedos de Ron habían causado que el cabello de Lavender llegara a tan mal estado. Por años se había preguntado cómo se sentiría tener las manos de Ron en sus alborotados rizos; por milésima vez, su pecho se acongojó por la injusticia de la situación; por casi tres años, había querido a Ron, mientras que Lavender había querido a Ron durante menos de tres meses y ¿era ella quien al final lo conseguía? No era justo.

Su compañera de habitación miró a Hermione y le sonrió amablemente, aunque Hermione instintivamente se tensó. Había un afán de venganza subyacente en la sonrisa de Lavender, que le dijo a Hermione que no le gustaría saber por qué Lavender estaba tan feliz. Lavender se dejó caer sobre la cama para recoger su camisón. "Gracias, Hermione" dijo con indiferencia.

"¿Por qué?" Hermione le preguntó con cautela.

"Por llegar cuando lo hiciste", Lavender explicó y se arrojó el camisón por encima del hombro; se acercó a la puerta del cuarto de baño, y se detuvo para dar a Hermione otra maliciosa sonrisa. "Estaba distraído antes, pero después volvió -" se puso la mano en el pecho, los dedos sugestivamente se deslizaban hacia abajo para indicar dónde Ron la había tocado, y dejando escapar un pequeño gemido de placer orgásmico le dijo: "- fue el mejor de los besuqueos"

Lavender desapareció por la puerta del baño, dejando a Hermione sola, con ardor en los ojos, con el corazón destrozado, y con una nueva y abrupta decisión: este era el final de su guerra contra Ron, no iba llegar tan bajo nunca más; estaba a punto de dejar que Ron hiciera y deshiciera. Hermione se derrumbó sobre su cama. Felicidades, Ron, pensó miserablemente. Finalmente me has vencido en otra cosa aparte del ajedrez.

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¡Gracias de nuevo por leer!

Capítulo 9. Diálogo con Luna y Harry en el pasillo: Tomado de Harry Potter y el Príncipe Mestizo. JK Rowling. Capítulo Quince: El Juramento Inquebrantable. Diálogo con Harry en la fiesta de Slughorn Tomado de Harry Potter y el Príncipe Mestizo. JK Rowling.

Siguiente: Hermione se va a casa para Navidad

Disculpen si en esta ocasión tengo más errores, no le di su última revisión, pero prometo hacerlo –como siempre- tan pronto pueda.

POR ESTO LOS QUIERO: PORQUE A PESAR DE TODO, PUEDO CONTAR CON SUS COMETARIOS.

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