Capitulo 10
Ray abrió los ojos lentamente. Estaba recostado boca abajo, sobre un suave futon, podía sentir escocer las heridas en su espalda, y de alguna forma agradecía estar en ese posición tan cómoda, más el dolor en su corazón era más grande. Había algo que tenía que hacer, y eso no era estar descansando en una cama.
Haciendo acopio de todas sus fuerzas, se puso de pie y salió de la habitación en la que se encontraba, solo al abrir la puerta fue consciente de que se encontraba en su propia casa, ¿que no debería estar encerrado en prisión? O ¿quizá debería estar abandonado a su suerte en algún camino fuera de la ciudad? Se recargó en el marco de la puerta y se llevó una mano hasta su rostro, se sentía enfermo y cansado.
-Ray! ¿que haces levantado? Debes descansar- la voz de Lee le trajo de vuelta al mundo y le miro preocupado
-Kai- fue lo primero que salió de sus labios, lo único que ocupaba su mente desde que despertó, -¿donde está Kai?- su voz sonaba áspera, quizá por qué no la había usado en algún tiempo y acababa de despertar, pero al escucharse a sí mismo, le dio la impresión de que era solo un espectador en aquella conversación. Se sintió tan ajeno a todo, como si todo fuese tan solo un sueño y en cualquier momento despertaría de esa pesadilla.
Lee bajo la mirada y se acercó para ayudarle a sentarse a la mesa. Colocó una taza de aromático té frente a él y le indicó que bebiera un poco. Solo hasta que lo hizo, el león procedió a a hablar –Kai se ha ido-
Ray sintió que su vista se nublaba una vez más y se sujetó de la mesa para no a caer en ese mismo instante. Debía haber una explicación, Kai no lo abandonaría a su suerte solo por qué si, algo debió obligarlo, después de todo, había sido idea suya acompañarlo en todo momento cuando se enfrentará a su aldea, ¿no?
Lee podría haber jurado que en los ojos dorados de Ray divisó unas lágrimas amenazando con salir, más cuando esté levanto la vista hacia el, no había rastro de dolor o tristeza. Se sintió extraño con aquello, pero decidiendo responder a la pregunta muda, narró lo acontecido con el ruso.
Flashback
La aldea entera permaneció muda ante la potente voz del extranjero quien, de un salto, había subido a la tarima donde se realizaba la ejecución pública de la antigua tradición. Era verdad que hacía muchos años no tenían un espectáculo así, y que muchos estaban en desacuerdo con ese tipo de castigos, pero como decían los ancianos, esas eran las reglas y debían cumplirse.
-¿como se atreve este intruso a detener el castigo que se ha dictado?- la temblorosa voz del anciano parecía destilar odio con cada palabra.
-Maestro, por favor disculpelo, él no entiende nuestra lengua y no conoce de nuestras tradiciones – Hablo Lee en su defensa pues sabía lo importante que era el para Ray y que no soportaría o le perdonaría si le pasaba algo. –Kai, vamos, no puedes detener esto, ya está decidido y Ray lo ha aceptado, vámonos- le apuro.
-NO – a pesar de no hablar mandarín, todo los presentes comprendieron su negativa a abandonar al chico inconsciente – si ustedes pueden quedarse de brazos cruzados sin hacer nada mientras Ray recibe una paliza, yo no, detendré esto con tu ayuda o sin ella... Aunque sería m fácil si me ayudarás – Lee jamás había visto al ruso así, ese sujeto tan fuerte y gallardo, tan orgulloso, tan altivo, suplicando con su mirada un poco de colaboración... El chino suspiro sonoramente y dirigiéndose a los ancianos, solicitó una audiencia privada.
-Ha sido culpa mía- con la mirada baja y voz calmada narró el ruso –yo engañe a Ray, le mentí y le hice creer, valiéndome de nuestra amistad, que no amaba a Mariah y que debía abandonarla – una lagrima rodó por su, otrora, marcada mejilla, evidenciando para los ancianos la veracidad de sus palabras y para Lee, el amor incondicional que profesaba –Ray es inocente, no merece ese cruel castigo, si de algo es culpable, es de confiar ciegamente en sus amigos... Estoy realmente arrepentido de mis actos – confesó y espero la traducción correspondiente
Palabra por palabra, Lee tradujo lo más fielmente posible lo dicho por el extranjero, quien con aire derrotado abogaba por la vida de su amado. Una sonrisa nació en labios de los ancianos al escuchar la confesión y asintiendo entre ellos se tomaron unos minutos de deliberación.
Kai parecía nervioso, circunspecto, tan diferente a como lo recordaba –tranquilo- le hablo con suavidad –ellos no pueden herirte y les haz dado la razón perfecta para perdonar a Ray, él estará bien – sus palabras sonaban confiadas, sin embargo sabía bien que eso no era del todo verdad
-no me preocupa lo que puedan hacer conmigo – dijo con calma – me duele lo que ya hicieron con Ray – le miro con intensidad – y me molesta lo que le obligarán a hacer después –
Lee asintió, el pensaba exactamente igual, la humillación pública ya se había realizado y las marcas en su espalda serían permanentes, pero al librarlo del castigo, también lo condenaba a un matrimonio forzado con su prima... –sé que suena mal – medito el chino – pero mientras viva, hay esperanza ¿no?- aquel intento fallido por animar al ruso le hizo comprender algo importante, Kai no era como Mariah lo pintaba, ni mucho menos como él lo recordaba... Ahora entendía bien porque Ray lo había elegido. Era una lastima.
El líder de los ancianos entro a la estancia donde ellos se encontraban, silencioso y con porte solemne, se aclaró la garganta y pidió que fuese traducido, palabra por palabra.
-Kai Hiwatari – le llamo – tus acciones han sido reprobables y han causado mucho sufrimiento a los nuestros. A partir del día de hoy, se te prohíbe la entrada a esta aldea de por vida. Vete ahora mismo. – sentenció y girándose hizo el ademán de irse.
-espere, por favor –le detuvo -¿ Que será de Ray?- preguntó con timidez, rogando porque Lee lo tradujera menos ansioso de lo que había sonado en sus labios.
-él será perdonado y continuará con lo prometido por sus padres. La boda será en un mes. –y dicho esto, el grupo de ancianos abandonaron el recinto, dejando al ruso bicolor con el corazón destrozado.
-bien – murmuro – creo que eso es todo... Lee, muchas gracias por tu ayuda, cuida bien de Ray... Dile que lo siento mucho... Dile que...
Fin de flashback
-dijo que te amaba mucho y que no deseaba verte sufrir así otra vez – un par de lágrimas rodaron por sus mejillas, al recordar la partida del soviético, y se sorprendió al levantar la vista y ver la espalda de Ray alejarse hacia su habitación.
El ruido de puertas abriendo y cerrando le hizo acercarse con curiosidad, y ahí, en medio de la cama, encontró una maleta cerrada y al chino de corto cabello negro colocándose una camisa China.
-¿a donde vas?- preguntó –aún estás débil, ¡debes descansar!- más sus palabras sonaron tontas hasta para el.
-iré a buscar a Kai, no debe estar lejos – respondió el, acomodándose el cabello mal cortado.
-si huyes de la aldea, jamás podrás volver – le recordó.
-no tengo nada por lo que desee volver – replicó y tomando su maleta, se encaminó a la salida.
-pero... Ray...- balbuceo el otro, pero al ver la determinación en los dorados orbes, guardó silencio.
Mariah observó su reflejo en el espejo, lucia casi tan hermosa como siempre, pero por alguna razón no reconocía a la mujer frente a ella. Sus ojos parecían un poco hinchados por tanto llorar, su sonrisa antes amable ahora lucia amarga y su piel, otrora lozana y brillante, ahora era opaca y pálida. Pero eso no era lo que le extrañaba del reflejo, era su expresión socarrona, esa mirada fría que poseía justo en ese instante y esa sonrisa altiva que no podía quitarse desde que le vio salir del pueblo.
Verlo partir le había dado tanta satisfacción, que no podía recordar otra ocasión similar, verlo alejarse a paso lento, le hizo más feliz aún que el día que Ray y ella se comprometieron formalmente hacia más de 10 años. Ahora solo esperaba que a ese tipo no se le ocurriera volver por su prometido.
Con cuidado, cepillo su largo cabello rosado, buscando sacarle un brillo lustroso, deseaba lucir lo más hermosa posible para Ray. El alboroto en la calle le hizo dejar su tarea inconclusa, y acercándose curiosa a la ventana, observó con horror que el motivo de tal ajetreo era su amado novio y futuro esposo.
La china pelirosada corrió lo más rápido que sus piernas se lo permitieron y gritando lo más fuerte que pudo, intentó detener la lapidación que se ejecutaba en esos instantes.
-no te metas Mariah, ¡él ya no es bienvenido aquí!, ¡no deberías defenderlo!-vociferó uno de los chicos que seguían lanzando piedras contra el lastimado cuerpo de su amado.
-¡claro que me meto! ¡ Él será mi marido y futuro líder del concejo! ¡así que voy a meterme si siguen atacándolo tan injustamente! – le defendió
-de...déjalo Mariah, yo me iré ahora mismo... Ya no tengo na...nada aquí – hablo con dificultad el hombre que amaba y sin pensarlo dos veces, lo tomó por el brazo y lo halo hasta su casa.
-no digas eso mi amor – le contradijo dulcemente- pronto todo esto se olvidara y tú y yo seremos felices por siempre, Ray – su sonrisa era confiada, distinta a la normal, pero Ray no quiso verlo, tampoco quiso creerle, su mente no estaba ahí en ese momento, su mente estaba con él, con Kai.
TBC
