Disclaimer: los personajes pertenecen a su respectivo autor.

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Capítulo 10

"Recuperación y dificultades"

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POV Usagi.

Sentí que el tiempo se detuvo. Al principio sentía que caía al vacío. Era frío y oscuro. Constantemente estiraba la mano al escuchar la voz de Minako, de Seiya o de mi madre para que me atajaran, pero nunca lograba conectar con ellos. Solo podía sentir sus llantos con gran impotencia de no poder hacer nada más. Mi corazón se estrujaba por cada pedido para que volviera a la realidad, y cada vez que lo intentaba, no podía hacerlo, algo no me permitía hacerlo.

Me sentía paralizada cuando quería hablar, quería decirles que lo sentía mucho pero simplemente, las palabras no salían de mí…, seguía viendo oscuridad. Me preguntaba a cada rato, ¿Cuándo será el día que despierte? ¿Cuándo será el día que volvería a encontrarme en la mirada de Seiya? ¿Cuándo volvería a abrazar a mi mamá? La pobre lloraba a mi lado, y podía escucharla suplicándole a Dios que por favor, me hiciera despertar.

¡Ah! Pero qué calidez que sentía cada vez que Seiya agarraba mi mano. Cuando lo apretaba con fuerza, cuando sentía sus caricias por mis mejillas, su beso en la coronilla de mi frente, otro beso en los labios. Él era calor y yo frío. Ni llorar me salía en esos momentos.

A veces me perturbaba escuchar tantas voces de lejos y que retumbaron en mi cabeza, no poder concentrarme en una sola voz. Intentar descifrar cada detalle en específico…, pero sobre todo… ¿qué me había pasado? ¿Por qué estaba encerrada en esta oscuridad tan gélida?

Sentía mi alma transmutar de mi cuerpo y no encontraba ninguna respuesta.

Luche y luche en el tiempo incierto en el que había quedado suspendida y de repente…, pude sentir que podía mover mi dedo meñique, luego el dedo de al lado y así empecé a moverlos uno por uno, intente hacer la misma fuerza con la otra, y me costaba mucho, no podía sentir que me respondiese perfectamente. Un fuerte dolor de cabeza me invadió en ese momento, era tan fuerte que no podía oír nada, e intentaba abrir mis ojos, los sentía pegados, secos, hasta que logré hacerlo, pero la fuerte luz del cuarto me encegueció y no podía enfocar bien.

— ¡La luz tenue! ¡La luz tenue! — escuché cerca de mí. Podía sentir además como si me pusieran aparatos en mi brazo, un paño frio en la cabeza. La fuerte luz blanca se oscureció, me mojaron los ojos —. Ahora puedes abrirlos cariño. — me dijo dulcemente una mujer. Supuse que era una enfermera.

Me costaba enfocar, ya de por sí, necesitaba aumento por ser miope, pero esto era distinto. Me rasque los ojos ya que me picaban y me lagrimeaban.

Pude ver de cerca a la mujer que me hablaba mientras me tomaba la temperatura. Después de eso se puso de pie y se acercó un hombre, calculo que será el médico.

—Hola Usagi —dijo el hombre con una bata blanca encima, se medió sentó en la camilla mientras el resto de su equipo médico empezaban a sacarme los aparatos a los que estaba conectada. Hasta ese momento, me di cuenta que tenía un respirador en mi rostro, el señor me lo quito—. ¿Cómo te sientes? ¿Te duele la cabeza? ¿Puedes moverte?

Sentí la garganta seca al querer tragar y el señor enseguida lo noto, así que le pidió a una enfermera que me alcanzará un vaso con agua, a lo que cuando me lo acercó prácticamente se lo saque de las manos para tomarlo, tenía mucha sed, le pedí más con señas, y de verdad, me sentía horrible sin poder hablar. Me tuvieron demasiada paciencia hasta que me tomé alrededor de diez vasos con agua que me sentía mejor.

Largué todo el aire contenido. El doctor me pidió que intentara levantar las piernas, pero éstas no me respondían, entre en desesperación por no poder hablar y no poder moverme y empecé a llorar. Mis piernas entumecidas no las sentía, intentaba mover los dedos de los pies y tampoco podía, miré al médico e hizo una mueca en la que indicaba que eso no era bueno, se volteó a ver a su enfermera.

—Avísale al detective que la paciente en estos momentos no podrá hablar con ella, que lo llamaremos, y prepara todo para rayos X.

—Sí señor — respondió la mujer y salió volando de la habitación.

Solo pude llorar mientras el doctor me consolaba, o eso intentaba.

— ¿Quieres ver a algún familiar antes de hacerte los estudios? —me preguntó seriamente. Yo asentí—: ¿Mamá? —Asentí —, ¿novio? —Asentí —, ¿ninguno más no? —negué. La verdad que no podía pensar más que solo eso. Él mando a llamarlos mientras—. No entres en pánico ahora ¿sí? Son secuelas del coma en el que estuviste, pronto estarás mejor —sonrió, pero vi la duda en esa sonrisa.

Afirme e intenté sentarme pero me costó mucho, solo me ayudo poniendo algunos cojines detrás de mi espalda. Vi a mi mamá y a Seiya por la ventana vidriada que daba de mi habitación al pasillo, y mis lágrimas nuevamente salieron sin que se los ordene. Vi la cara de los dos de preocupados y luego desviaron la vista cuando el doctor empezó a hablarles. Luego de eso, los tres entraron tranquilamente a la habitación mientras el señor les seguía explicando.

—… y por favor, no la fuercen a moverse, y si hay algo que llegué a ser alarmante, les pido por favor que avisen—los dos asintieron, el doctor agarró el picaporte—. En un rato vendremos para llevarla a hacerle estudios.

La puerta se cerró detrás de él, y vi que Seiya y mi madre hacían batalla visual de ver quien me saludaría primero, pero él cedió indicándole a mi mamá que ella tenía prioridad, y realmente me puso feliz ese gesto. Me molestaba verla en esta situación horrible, y me abrazó tan fuerte que de nuevo, no pude evitar ser un mar de agua salada por todo mi rostro y parte de sus hombros, creo que hasta de mocos la llené. Ella se alejó para mirarme, me secó las mejillas con sus delicadas manos de madre y me sonrió.

— ¡Estás bien hija!— dijo con una sonrisa angustiada—. Eso es lo importante ahora —me volvió a abrazar.

Carraspee para intentar recuperar mi voz y salía algo afónica, tenía que hablarle en el oído.

—Lo siento mamá— trate de decirle sin energía en las cuerdas vocales.

Escuché a Seiya llorar de fondo, y mi mamá lo miró con más angustia.

—No te quitaré tiempo hija, lo prometo, solo quería verte y abrazarte, y prometo hacerlo cuando nos vayamos de aquí, siempre. —Me dijo, me tomó las manos y acariciaba mis nudillos—. ¿Te cuento un secreto? — Me preguntó acercándose ella en mi oído—. Seiya es un gran partido hija.

Nos sonreímos cómplices, extrañaba mucho a mi mamá pero no teníamos demasiado contacto desde que se había ido con mi papá. Me acarició el pelo y me beso las manos y luego la mejilla. Se levantó y se acercó a Seiya, le dijo algunas palabras que no pude entender, pero él asintió con una sonrisa y mi madre le dio un beso en la frente. Salió y nos dejó solos.

En una situación un poco más divertida, diría que quise correr a sus brazos y colgarme encima de él, pero irónicamente, no podía hacerlo, asique él se acercó con las manos en los bolsillos, se sentó en la silla de al lado de mi camilla. Me tomó una de mis manos y le sonreí mientras lloraba de nuevo, ¿Quién carajo me mando a ser tan llorona?

—Hola bombón, por fin puedo ver tus hermosos ojos —se acercó a mis labios y los beso, tenía la boca tan seca que esa sensación húmeda me hizo jadear, me tomó el rostro profundizando nuevamente ese beso tan necesitado, tan exigente, tan exquisito, tan intenso. Me derretía en sus labios, lentamente se separó de mí para luego verme—. Te extrañé como no te das una idea.

Quería hablar y no tenía fuerzas para hacerlo. Mi voz no salía y más me desesperaba, Seiya me tranquilizaba dándome caricias en el cabello, luego deslizaba su mano por mi mejilla. Lo abrace muy fuerte y él me correspondió. Estuvimos así por un gran rato, sin decirnos absolutamente nada.

Mi corazón latía tan fuerte al estar en contacto con él. Era como si no quisiera perderlo nuevamente, no quería alejarme de él, a pesar de que había estado dormida, y aún seguía sin saber. Volví a carraspear para intentar hablar con él.

—Se-Seiya —nuevamente mis cuerdas vocales no tenían sonido, pero mi voz salía afónica nuevamente —. ¿Qué me paso?

Pude notar que sus ojos se abrieron terriblemente como platos enormes.

— ¿No recuerdas nada, Usagi?—me preguntó preocupado.

—Nada. No recuerdo que paso.

Él torció la boca hacia un costado pero cuando me estaba por contar que paso, la enfermera de antes, entró para avisarme que tenía que hacerme los estudios, trate de hablarle pero mi garganta me traicionaba, asique tuve que aguantarme a hacerme los estudios por al menos una hora y media.

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Al volver al cuarto, Minako y Yaten me fueron a ver, y me puse muy feliz de verlos. Realmente extrañaba mucho a mi amiga y me di cuenta que se notaba demasiado feliz. Me abrazo llorando y diciendo que estaban muy preocupados por mí. Mi voz se fue recuperando, aunque tenía muchas dificultades para hablar aun, lo malo era que no podía ponerme de pie.

—Pues, Haruka y Michiru se van a casar —comento Yaten tomándole la mano a mi amiga, me puso feliz eso.

— ¡Qué bueno! — y mi voz salió tan desafinada que nos reímos los tres.

—Pero Michiru dijo que esperará a que te den el alta —Minako me guiño el ojo—. No hará nada sin ti.

Entonces vi que Yaten le apretó con fuerza la mano, como si me ocultaran algo, aunque sabía que Mina a veces era boca suelta y contaba cosas que no tenía que contar. Decidí no preguntar, realmente mi cabeza estaba hurgando en cuál era el motivo por el cual estoy aquí.

Y advertí sobre Mina mirándome con condescendencia ante mi duda mental, tanto era así que me quede mirando a un punto ciego.

— ¿Usagi, te sientes bien? — me preguntó mi rubia amiga y enseguida la miré.

—Si Mina, en verdad, lo estoy. —le respondí un poco incomoda, sentía que algo andaba mal.

Yaten se puso de pie en ese momento.

—Creo que tendré que dejarlas solas para que hablen tranquilas—le dio un beso en los labios a Aino, me dio un abrazo y se fue.

— ¿Tienes algo que decirme Mina?—pregunté intrigada. La verdad que me asustaba cuando ella se ponía en esa tesitura.

— ¿Recuerdas que paso Usa? —Ella se sentó en la orilla de mi camilla para verme mejor. Negué con la cabeza. Ella inhalo y exhalo—. ¿Siquiera recuerdas quien te provoco el accidente?

Algo hizo clic en mi cabeza al escuchar esas palabras.

— ¿Mizuno? —pregunté, era una en un millón de probabilidades si había sido ella.

—Puedes contarme si quieres. —ella me tomó la mano.

—Es que… — y me dolía muy fuerte la cabeza al intentar encontrar alguna respuesta—, realmente no lo recuerdo Mina… —me tomé fuertemente la cabeza mientras ella se ponía de pie y se acercaba a mí para contenerme.

En el momento siguiente, todo se puso oscuro y no recuerdo más nada.

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N/A: ¡Hola! Perdón que me demoré en actualizar. Me está costando un poco intentar cerrar esta historia, e intento que cumpla las expectativas de todas/os lectoras/os. Gracias a quienes que me dejan hermosos comentarios alentándome a continuar, respondí todos los PM.

Espero que les guste mucho, quise enfocarme en una perspectiva de Usagi solamente, no sentí necesario invadir el capítulo con tantos POVS.

Cualquier crítica que construya siempre será recibida.

¡Saludos! Y buen fin de semana.

Yuki Kou.