Título: Head over Heels

Autor: Shinsei Kokoro

Traductor: Sakki Chan

Capítulo: -10- Lil' fools (N/T: ¡¡Uno de mis capis favoritos! Je, je, je ¡ya verán por qué se los digo!)

Sakura Kinomoto P.O.V

Siempre creí que los sueños eran fragmentos de tu imaginación que te hacían más locos que nunca, pero ahí estaba, disfrutando de cada momento. Y mientras esté cerca de él, creo que tengo una oportunidad de volverme loca.

Desde el momento en que me empujó a la cama, hasta que agarré su camisa, pensé que todo esto era alguno de esos sueños pervertidos y enfermos; y que me estaba engañando, al pensar que esto era realidad. Estoy segura que he dejado de respirar, esto es, si no estoy muerta desde ya.

Pero después de algún tiempo, mi corazón había regresado, palpitando salvaje y fuerte, en el momento en el que me besó. Mechones de cabello caían vagamente en su rostro, y su frente chocaba contra la mía, quitándome toda mi respiración.

Sus ojos quedaron oscuros entre las sombras, pero podía escuchar su dulce y suave aliento que se burlaba en mis oídos.

No pude oler alcohol.

Pero de nuevo, esto no significaba que él no había estado con alguna chica, segundos atrás.

Él parecía no dudar. No me daba ninguna oportunidad con todos sus besos, porque él estaba encima de mí. Nos besamos. Y besamos.

Talvez esto no era real.

Talvez alguien allá arriba, había girado las mesas, me había despachado en el proceso. Porque aquí estaba… en este nuevo chiste en el que vivo.

Malditos, estos sueños. Avanzan demasiado rápido.

Syaoran Li P.O.V

Ella esta respirando suavemente.

Suave y callada. Aturdida y ardiente.

La moví y balanceé mis codos cerca de su rostro, sintiendo su agarre en mi camisa perderse y luego sus manos cayeron a mi lado.

-"¿Syaoran?" Su aliento dulce y suave en mi cara, y me gustó. La forma en la que ella decía mi nombre. Sonaba débil y acentuado. De la forma en que me gustaba.

Caí en contra de ella y sonreí. Podía sentir sus músculos aferrándose a mí. Su abdomen tensándose y sus piernas temblando débilmente.

Se agitó debajo de mí por dos segundos, tomé sus manos junto a las mías y las sostuve lejos.

Ella estaba aquí. Finalmente. Justo en frente de mí. Justo como la había imaginado. Hermosa y encantadora. Sus labios rosas a penas abiertos, escondiendo sus dientes perlados.

Me mantuve firme, mi cuerpo en contra del de ella. Sus dedos se movieron ausentemente en los míos, y los sostuve con mayor fuerza.

-"¿Qué… qué estás haciendo?" Su pregunta salió de sus cuerdas vocales, despertándome de mi letargo.

Y la besé de nuevo. Despacio. Severamente. No la dejé moverse. Y ella no se resistió.

Quité los cabellos de su frente y tomé un mechón en particular, respirando su cabello.

-"Nada" Dije después de un rato.

Luego, me percaté de un crucifijo en su cuello. Largo y adornado con lentejuelas azules y cristales blancos. Nunca supe que era cristiana.

Y de nuevo, no sé nada sobre ella.

La habitación lucía oscura y rodeada de desastre y ruidos detrás de la puerta. Era el cuarto de Yamazaki. Lo más cercano que pude encontrar para mantenernos alejados de los demás. Mi cuarto debe estar destrozado para este rato.

La sentí tomar mi camisa por la espalda en intentar sacarla.

Se sentía bien estar así.

No sabía qué decir. Nunca hablaba con chicas. Ellas tampoco hablaban. Pero ahí estaba, esperando a que ella dijera algo.

El blanco de su camisa de mangas casi brillaba, invitándome a quitarla, pero me mantuve firme en su cabello.

He tenido suficiente con pensar en ella todo el maldito día. Soñando como algún perdedor. E iba a terminar con todo esto. Y talvez si me quedara con ella toda la noche, la olvidaría pronto.

Pero no me moví.

No quería hacerlo tampoco.

No pude evitar burlarme ante la expresión facial de ella. Y pensar que al final, ella estaba aquí, junto a mí. Y no tenía que volver a soñar con ella.

-"Esto no es un sueño," Ella repitió, y la halé más cerca de mí. –"Eres real," Dijo sonriendo un poco.

La sostuve por su cuello y le contesté –"Síp… soy real"

Y sus rodillas se juntaron con las mías, y su abrazo sosteniéndome.

Quité su cabello de su rostro y la observé.

Estaba sonriendo.

Sakura Kinomoto P.O.V

-"Soy real" Su voz había dejado un eco en mí, quemándome y congelándome al mismo tiempo.

Me moví, aún más cerca de él y lo rodeé con mi brazo, sus dedos rodaron entre mis cabellos y tuve que sonreír.

No era un sueño.

Toqué su cara, suave.

Él no era un sueño.

Me besó de nuevo, su mano dejando la mía y deteniéndose en mi cintura, y sosteniéndola firmemente.

Él era real.

Real.

Me estaba besando realmente. No más sueños para mí.

Mi cuerpo se sintió débil debajo de él, y estaba perdida en el encanto. Sus labios eran suaves. Exóticos y era como una locura.

Una mano se posó en mi espalda y encontrando mi balance alrededor de él, cerré mis ojos.

Sostuve la parte trasera de su cuello, justo como había querido días antes y recorrí con mis dedos aquellos mechones que lo tapaban. Se sentía suave y podía jurar que sentía sus labios sonreír en contra de los míos.

Mis jeans se sintieron ásperos junto con los de él. Y tuve que abrir mis ojos. Sé que es de mala educación cuando estás besando a alguien, pero tenía que memorizar este momento.

Tenía que hacerlo parecer real.

Sus ojos estaban cerrados. Y tenía la razón.

Él sonreía.

Mi corazón volaba en la oscuridad de la habitación. La música explosiva, ya no me fastidiaba.

Mientras él estuviera conmigo. Conmigo.

No podría decir que no estaba sorprendida. Pero no quería olvidar hasta el más mínimo detalle. Quería recordar hasta el segundo en el que él respiraba. Cada vez que me bese en el cuello y su abrazo agarrándome aún más fuerte. Incluso cada pequeño suspiro.

No quiero saber por qué está haciendo esto.

No.

Pero le agradecía a Dios, de todas formas.

Quizá esos días de trabajo voluntario en la iglesia estaban siendo pagados de alguna forma. Quizá esos días de babeo constante y esa persecución por él, habían terminado.

Quizá me invitará a salir en este momento. Quizá él diría que no le importaba que todos le dijeran desadaptado, porque a pesar de eso, él todavía querría estar conmigo. Confesaría que no resistía más y quería que lo perdonara por esta con otra chica minutos atrás. Se quitaría ese arete de su oreja y juraría que nunca más tocaría las drogas.

Y después vendría con alguna clase de plan y los dos huiríamos. De mi papá. Y no nos tendríamos que preocupar porque yo me case con algún "respetable" hombre con interés de arqueología.

Compraríamos una casa con el dinero en mi cuenta y Syaoran iría a trabajar a algún lado mientras yo cuidaba la casa. Y luego, un día, compraría un anillo de diamantes, sin decirme, se arrodillaría ante mí, agarraría mi mano suavemente y…

-"¡¡Abre la maldita puerta, Syaoran! ¡Sé que estás ahí!"

La puerta amenazaba con salirse de su lugar, por tantos golpes y por un segundo perdí la pista de lo que sucedía.

Syaoran no se movió y yo tampoco me atreví a hacerlo.

Continuamos en nuestro asunto, pero los golpes seguían llegando.

-"¡Sal de ahí, Syaoran! ¡Maldita sea! ¡Estoy cansado y Chiharu me está asfixiando aquí!" Y luego llegaron las patadas.

Pude oír la retahíla de maldiciones en mi cabello, y luego él estaba levantado. El frío casi chocándome.

Él no miró hacia atrás, y me acosté en la cama. Confundida. Un poco herida.

No encendió las luces. No. No miró hacia atrás tampoco. Abrió la puerta y antes de que lo supiera, estaba cerrada con un portazo. Y estaba en la oscuridad de nuevo. La voz de afuera no gritaba ya, y esperé.

Esperé.

Y esperé.

Pero él no vino. Él nunca vino.

El frío de la noche parecía lanzarse encima de mí. Me estremecí entre mis mangas, y saqué mis cabellos de mi cara. ¿No hacía calor hace unos minutos?

El tiempo parecía haberse detenido e ir recorriendo despacio y lentamente. Pude oír autos. Podía escuchar la música que cambiaba. Podía escuchar golpes afuera de la puerta.

Me mantuve firme en este desastre. Y esperé. El no me dejaría aquí... ¿verdad?

Mis ojos de repente escanearon la cama y me acerqué la almohada, solo por si mis ojos me fallaron.

Al menos pudo haber dicho 'perdón' y pedido que me vaya del cuarto.

Al menos pudo haber girado, dicho adiós y sonreído.

Al menos pudo haber dicho que me quería ver de nuevo.

Pero no lo hizo.

Sus amigos probablemente entrarían en cualquier momento.

Riéndose.

Señalándome y riéndose. Toda la escuela lo sabría para mañana. Que había besado a un 'desadaptado'. Tomoyo y Rika dejarían de hablarme. Dudo que Eriol y Van si quiera me miren.

Y él probablemente verá todo eso. Y luego me dejará ahí, sola, marchándose con una chica al salón de materiales.

Mi espina dorsal se dio por vencida y salí de la cama, pateando las sábanas con rabia.

¡Maldito sea! Las lágrimas comenzaron a caer por mis mejillas sin consultarme. Se sentían como fuego.

Avancé y las saqué de mis mejillas. Mi cara estaba caliente. ¿Estaba ardiendo?

Agarré mi cabeza y avancé a la puerta.

¿Me había usado?

¿Se había burlado de mí?

¿Dónde estaba el tipo que había tocado la puerta?

Abrí la puerta y por un segundo fui cegada por las potentes luces y el ruido.

Casi me arrastré a mí misma. Casi choco a una pareja que se besaba. Y miré a mí alrededor.

No podía ver a nadie particularmente interesado en abrir la puerta. No podía ver a Syaoran. ¿Estaba él en otro cuarto con otra chica?

Lo juro. Creo que casi me desmayo en ese momento. Mis rodillas se sentían débiles y me obligué a avanzar.

Me alejé de cinco tipos borrachos, el ruido de la música no permitiendo que escuchara mis propios pensamientos.

Creo que estaba llorando de nuevo, porque sentí algo mojado en mis mejillas. Pero las volví a alejar con el dorso de mi mano.

Encontré la puerta. Bloqueada por gente que se besaba. Los hice a un lado, y la atravesé.

Mis ojos se pusieron borrosos de nuevo, así que me aferré a la pared.

Maldecía mientras mis botas se tropezaron con más latas de cerveza. No había nadie a fuera, así que pateé las latas y corriendo ante la vista del ascensor.

Tenía que ir a casa. Ahora.

Casa.

Y recostarme en mi cama, y llorar hasta que mis ojos no dieran más.

Golpeé el botón con mi puño, mi aliento algo corto, y las lágrimas casi resbalando. Mi garganta estaba atascada y se sentía seca. Muy seca. Como si alguien me hubiera rellenado la boca con algodón.

Sabía que estaba a punto de volver a llorar. Lo sabía. Y no quería que nadie me viera. Incluso si todos estaban borrachos.

Pateé la puerta de metal cuando no se abrió. Seguí pateando, dejando que mis botas se chocaran con el metal, sin piedad.

Grité un poco, no creo que nadie me escuchó por el volumen de la música. Estrellé mi puño contra el botón de nuevo.

-"¡Ábrete maldita sea!" Pateé de nuevo, y esta vez pude sentir que mis ojos estaban listos para dejar escapar mis lágrimas.

¿Por qué era tan estúpida para confiar en las personas?

¿Por qué no había sabido que este chico encajaba perfectamente en la definición de 'patán'? Hasta Meiling me había advertido sobre él. Pero no. ¿No podía resistirlo, verdad?

Siempre he sido la del tipo que lucha por lo que quiere. Pero ya no puedo más.

Pero aquí estaba yo, tratando que el maldito ascensor se abriera y tratando de mantener mi equilibrio.

¿Por qué no había escuchado? Papá me había dicho que me aleje de chicos como Syaoran, justo esta mañana. De los chicos descarriados, que les valía un carajo lo que hacían.

Debí haberme conformado con lo que tenía. Como Van. Él me quería. Pero, tenía que rechazarlo e ir por su polo opuesto. Syaoran.

¿Por qué no me quedé en casa y terminé de ver la pelea de Kero y Touya?

No era que Syaoran me gustara tanto. Digo, estaba obsesionada. Pero tengo límites, ¿saben?

Había un límite para todo, e incluso para esto. ¿Aquí es donde todo termina?

¿Antes de haber empezado?

¿Es así como siempre tiene que ser? Había sido lo mismo en Tokio. Eriol era un ejemplo. ¿Podía esperar algo diferente en Syaoran cuando me acabó de dejar?

No.

Sé que siempre he sido estúpida y una idiota cuando se trata de chicos. Pero, ¿Cómo pude haber creído que estaba enamorada de él? ¿Cómo pude ser tan tonta?

¿Tan ciega, cómo?

Le di otra patada a la puerta. Esta vez una más débil.

Ni siquiera una maldita puerta me escuchaba. ¿Quién lo haría?

-"Ábrete" Podía sentir mis hombros sacudirse, y pude sentir mi pecho saltar con el ritmo de mis lágrimas.

Fui tan estúpida.

Tan loca cuando se trata de chicos.

Ni siquiera tenía los anzuelos adecuados para atrapar buenos peces. Esta vez fui en contra de todos, y de todo y me enamoré de un chico malo.

Un chico muy malo.

Un chico al que me le entregaría a los primeros diez minutos. ¿Era tan patética?

Pateé la puerta con toda la ira contenida en mí, sintiéndome sola y rechazada.

¿A quién estaba intentando engañar?

Era patética.

-"Patética" Le grité a la puerta, dándole una última patada.

-"Sabes. No importa si eres fortachona, esa puerta no se abre para nadie"

Me giré, mi furia gritándole a quien había osado interrumpirme.

-"¡Diablos! ¿¿Se ve que me importa? ¡¡¡Se puede largar al infierno y pudrirse junto contigo!"

Talvez no debí haber empujado al chico de sus hombros. Talvez no debía haber agarrado su camiseta.

-"Si no quiere abrir, ¡haré que abra! Puedo hacer todo lo que quiera, ¿entiendes? ¡Puedo quemarla! ¡Puedo estrangularla! ¡Puedo patearla! La puedo convertir en un cerdo, ¡Y mandarla a volar! ¡Puedo hacer lo que se me pegue la regalada gana! ¿¿Así que por qué no eres un buen niño y regresas a la cama, uh?"

Lo presioné contra la pared, su camisa atrapada en mis puños, mi aliento luchando con mis impulsos. Por un segundo, casi caí. Por un segundo, pude haber llorado en él.

Pero luego miré hacia arriba.

Tenía que hacerlo.

-"Bien" se rió -"Seré un buen niño e iré a la cama. ¿Vas a venir conmigo o qué?"

No sé cómo no había reconocido su voz antes. No sé cómo tuve la fuerza de empujar a alguien como él.

Él no lucía sorprendido.

No.

Sólo me sostenía con fuerza. ¿No me había dejado por alguna chica más linda?

Syaoran Li P.O.V

El momento en el que me miró, no parpadeó.

Sus maldiciones se detuvieron ahí, y se congeló. Fue casi gracioso. Su cara lucía sorprendida y podía ver sus ojos algo rojos, ¿había estado llorando?

-"¿Qué?" Logré hablar, agarrándola de la cintura, pegándola a mí -"¿Es eso un sí?"

Su expresión lucía confundida. Tensa. Y antes de que lo supiera, se estaba alejando de mí. Algo que no estaba esperando.

Se volteó lentamente, y golpeó de nuevo el botón del ascensor.

-"Está dañado, si quieres saber. Está atascado en el segundo piso"

Su movimiento se detuvo, y tomó la oportunidad para mirarme sobre su hombro -"Ya sabía"

-"Claro que sí"

Y con eso se fue corriendo hacia las escaleras.

-"¡Oye!"

No podía dejarla ir. No. Así que corrí detrás de ella. Avanzando dos escalones al mismo tiempo.

Nunca dejaba ir a una chica, cuando ya la tenía.

Especialmente no ésta.

Amaba el olor de su cabello. Como rosas.

Sakura Kinomoto P.O.V

¡No podía creerlo!

Juro ante Cristo, que no podía creer lo que estaba pasando. Pero estaba corriendo. Eso era todo lo que importaba.

No creo que podría soportar ver su cara una vez más.

Guapo. Con ojos hermosos.

No. Tenía que salir de aquí. Incluso si eso significaba que tenía que caminar sola a mi casa a la mitad de la noche.

-"¿¿Qué diablos te pasa? ¡Espera!" Podía escuchar sus gritos desde atrás mío, pero no me detuve.

-"¡Perra!"

Él estaba cerca, pero pretendí no escucharlo. Actué normal, y dije que era el tiempo de que regresara a casa. Sólo pretendí que nada pasó. Pretendí que todo estaba bien, y estas lágrimas que se resbalaban por mis mejillas eran solo partículas de un holograma. Era sólo agua.

Las saqué de ahí el momento en que volteé.

Creo que él las vio. Creo que vio mi cara. Porque sus dedos estaban alrededor de mi codo, acercándome a él. Duro y dolorosamente.

Traté de alejarme, pero me sostuvo firme. Y terriblemente cerca.

No podía decir nada. No podía gritarle. No podía aruñarlo en la cara o patearlo donde en verdad le doliera.

-"¿¿Quieres explicarte?" Me tenía atrapada contra las paredes de las escaleras, su cara solo a centímetros de la mía. -"No hay perro tras de ti. Así que tienes que cortarla con la carrera"

Alejé mi mirada. Mi corazón latiéndome a mil por hora y mis labios succionando aire. Podía sentir su cabello acariciarme en la cara, sus brazos firmes contra los míos, y su suave respirar. No lo miré. No podía. Estaba temblando.

-"¿Qué te tiene tan jodida?" Estaba tan cerca. Demasiado cerca. -"¿Eh?"

-"Tú" Susurré sin ser capaz de seguir en esta proximidad que me volvía loca, y tenerlo ahí, tocándome. ¿Por qué actuaba como si no supiera nada?

-"¡Tú!" Me recosté en la pared, pero no me dejó ir.

Creo que me escuchó porque no dijo nada después de eso. Creo que no esperaba que lo hiciera. Probablemente pensó que yo era otra de esas zorras que iban y venían.

Entonces, ¿por qué corrió tras de mí?

¿No había terminado conmigo?

Podía escucharlo reír en mi oído. Sus labios rozando mi cuello, su mejilla inclinada contra la mía. -"Perra" Su voz era tranquila y armoniosa.

Sacudí mi cabeza pero no me dejó ir. -"Jódete"

Y luego besó mi mejilla.

Y mi mentón.

-"Me gustan las perras"

No podía entender qué me estaba diciendo. No podía.

Lo miré por unos segundos. Gruñendo. -"¿Entonces por qué me dejaste?" la pregunta había sonado algo extraña incluso hasta para mis propios oídos. Infantil. Pero, ahí. Le pregunté. Y finalmente alejé mi paciencia y dejé que la vergüenza cayera sobre mí.

Syaoran se rió de nuevo, sus labios rozando la punta de los míos, su mano en mi cabello.

-"Oye. Yo no te dejé. Tú huiste"

De repente eso captó mi atención. -"¿Qué?" Me congelé, mi quijada recurriendo a la poca energía que me quedaba.

-"¿YO huí? ¿Yo?" Estaba perdida en esas palabras, -"¿Estás loco? Si te golpeaste en la cabeza, déjame cavar en tu podrida memoria. te alejaste. te levantaste y te fuiste. En conclusión, ¡huiste! ¿Estamos en el mismo plano ahora?"

Se alejó un poco -"Espera un segundo. ¿Te enojaste por eso?" Empezó a reír -"¿Que yo me fui?"

Lo miré, agarrándome de su camisa, tratando de alejarlo -"Necesito llegar a casa. Así que si me dejas ir, estaría bien" Talvez un cambio de tema nos haría bien.

Rodó sus ojos. -"¿No se pasó ya la hora de llegar a casa?"

No vi sus ojos.

-"¿Qué tal si regresamos y hablamos?" Syaoran intentó.

Lo volví a alejar -"No" Dije firme -"Me voy a casa"

-"¿Casa?" Se rió de nuevo, -"Está bien" Dejó salir un quejido, su cabeza presionada contra la mía -"Escucha esto entonces" Nuestras narices se tropezaron mientras él seguía hablando, -"No huí de ti. Todo está en tu pequeña cabeza"

Genial.

Como si esperaba a que creyera en eso.

-"A mis compañeros no les gusta que me acueste con una cualquiera en sus cuartos. Me pagan la renta. No es al revés. Así que tengo que mantenerlo así si quiero que me paguen"

Gruñí. Incluso me reí un poco, y me alejé con más fuerza de él, corriendo por las escaleras antes de que tuviera la oportunidad de agarrarme de nuevo. Yo no era una cualquiera.

Los chicos me decían otra clase de insultos... pero nunca... cualquiera. Nunca.

-"¿A dónde vas?" su voz era baja.

No giré para verlo -"A casa. Pero dile a Meiling que gracias por su invitación" No vi su cara oscurecerse. No vi su mirada -"Me divertí. Mucho"

Me mantuve calmada.

Calmada.

Con mis rodillas temblando.

Esta vez... yo me alejaba de él. De un chico por el que estaba loca. ¿Sería que la locura se estaba alejando de mí? ¿Ahora que sabía algo más de él?

-"No fue Meiling, ¿sabes?" Podía escucharlo murmurando, el momento en el que alcancé el último escalón.

-"¿Qué?" Me detuve por unos segundos, esperando a que dijera algo más.

Él ya no estaba sonriendo. No. No se había movido una pulgada de donde lo dejé. -"¿Crees que ella te quería aquí?"

Me fruncí, claramente confundida -"¿Qué venga de nuevo?"

Lucía exactamente como la primera vez en la que lo había visto, el primer día de escuela. Camiseta negra. Jeans rotos y su cabello alborotado con su pequeño arete atrapando la luz del foco.

Justo de la forma en la que lo quería.

-"Fue mi idea" Su voz era quieta, -"¿Crees que Meiling tendría el coraje?"

Me quedé quieta, sin poder entender lo que él me decía.

-"¿Qué? ¿A qué te refieres?"

Me dio una larga mirada y luego bajó las escaleras, ni siquiera mirando en mi dirección.

-"Vamos" Antes de que los supiera, pasó a mi lado, sus manos clavadas en sus bolsillos, abrió la puerta y salió.

Sin desperdiciar ni un segundo, corrí tras él.

-"¿A dónde vamos?" Le pregunté mientras avanzábamos al parqueadero.

-"Te voy a llevar"

Me congelé en mis pasos, sacudiendo mi cabeza -"No gracias, pero prefiero caminar"

Instantáneamente me mandó una mirada molesta y encendió una alarma potente de su celular. -"Si quieres ser violada, ¿por qué no hacerlo un poco más obvio?" Y apagó la alarma. Creo que ésa era la forma de hacer un chiste. O talvez sarcasmo.

Mordí mi lengua, sintiéndome avergonzada y molesta. ¿Cómo podía hablarme de algo así? -"¡Cállate!" Mi aguda lengua volvió al ataque -"¡No voy a ser violada! Puedo cuidarme a mí misma. No necesito que me digas-"

-"¿Por qué no lo guardas para tu boda? No tengo tiempo para escuchar tanta mierda" Y de repente estaba agarrándome y arrastrándome hacia su auto.

-"¿Qué diablos significa eso?" Grité todo el rato, -"¡No voy a decir algo así en mi boda!"

-"Corta tu mierda, perra" Fue todo lo que dijo, antes de mirar atrás para dar de reversa.

Y aquí estaba, ya planeando nuestra boda. Idiota. Claro que sabe cómo matar el sueño de una chica.

No hablamos ni una sola palabra hasta el momento en el que llegamos a mi calle. El calor parecía haberse apagado y tenía un presentimiento sobre esto.

Talvez no debí haberle dicho todo eso. Talvez debí haberme quedado en aquella cama por todas las horas del mundo. Quizás él decía la verdad y no me había abandonado.

Pero ya era tarde.

-"Puedes parar aquí" Le indiqué que me dejara ante un edificio blanco.

-"Esta no es tu casa"

Quise no mirarlo -"Si de verdad tienes que enterarte, me escapé. No puedo golpear la puerta y esperar a ser permitida a ir a la cama"

No dijo nada más, y parqueó el auto justo en la curva y el silenció nos consumió.

Había sido lo suficientemente caballero para darme un aventón. Y debía decirle aunque sea gracias. O un perdón por haber pateado la puerta de su ascensor.

-"Um..." Empecé nerviosa -"Gracias por el viaje" le di una risa sarcástica -"Y gracias a ti, por lo menos no fui violada"

En ese minuto, talvez no sonó como un buen chiste, pero por lo menos lo que pudo haber hecho era mostrar una pequeñísima sonrisa, aliviando la tensión entre nosotros.

Pero en vez de ello, tenía una extraña mirada en su cara. Casi podía escucharlo decir 'Sal de aquí agria-a. Tengo mejores cosas que hacer que escuchar tus chistes sin gracia'

Debía estar molesta con él. Pero ya no lo estaba.

Debía estar saliendo y tirándole la puerta en la cara. Pero no lo hice.

Estaba tartamudeando. Sintiéndome con náusea, y teniendo todos los síntomas que indican que estás cerca de alguien con el que estás perdidamente enamorada.

Alcancé la puerta. Abatida. Y molesta conmigo misma. Siempre iba por los chicos equivocados. O eran muy rudos o jugaban conmigo como Kero lo hacía con su muñeca de trapo.

Pero antes de que fuera llevada muy lejos con mis pensamientos, lo sentí acariciarme en la muñeca.

-"Sakura. No te pedí que te fueras" El momento que me volteé miré sus ojos brillar en la luz, y sus dedos entrelazaron con los míos. Despacio. Silencioso. Y delicadamente.

No me moví ni un centímetro.

Había decido que le preguntaría a qué se refería con eso de 'su idea'.

Pero no tuve la oportunidad. Casi no podía abrir mi boca.

Y supongo que era el tipo de chico que iba directo al grano, porque me acercó, y me besó de nuevo.

No. Creo que nunca me cansaré de besarlo. Nunca.

Me acercó aún más, y traté de no mostrar cuan sorprendida estaba. Regresé a mi consciencia después de un rato, debatiéndome sobre corresponderle o no.

-"¿Qué querías decir con que fue tu idea?"

Apegó su barbilla a la mía -"Quería...quería que vinieras" Me besó esta vez, haciendo que mi corazón latiera con fuerza -"Meiling no tuvo nada que ver con esto"

Estaba impresionada.

Más que impresionada -"¿Quiere decir que...?"

Dio un pequeño suspiro, y sus dedos viajaron a mi nuca -"Vaya. Hablas bastante" Y sin reconocer mi gruñido, me atrapó en otro beso.

Nos separamos después de unos segundos y un mareo me golpeó cuando soltó mi mano.

Miré hacia todos lados, y estiré mi blusa. Diablos, estaba nerviosa.

-"Um... m-mejor me voy"

Y antes de que pudiera resistirlo, salí abriendo la puerta y la cerré detrás de mí.

Syaoran no desperdició tiempo y encendió el motor.

Me dio una última mirada y se fue. El fuerte ruido de las llantas estremeciendo a la silenciosa calle.

Miré hacia todos lados discretamente. ¿Nadie escucharía eso a mitad de la noche, verdad?

Sonreí abiertamente y comencé a caminar.

Me paré erguida y algo molesta.

Di una pequeña risa, y me sacudí un poco. Sacándome los zapatos, trepé el árbol junto a mi ventana. Podía ver que la ventana no se había cerrado del todo, y di un suspiro de alivio.

No me molestaba si alguien me veía entrando a mi propia casa por la ventana. No me importaba si llamaban a la policía.

Porque estaba en la nube 9.

Ahora, si Kero no ladraba muy fuerte, sospecho que pasaría la noche sin muchos problemas.

Syaoran Li P.O.V

No sé por qué, pero a penas llegué al departamento, me encerré en mi cuarto, después de sacar a Shiroi y una tipa medio desnuda.

Me había divertido. Pero no lo suficiente. Ni siquiera cerca de lo suficiente.

No había planeado en dejar ir a Sakura tan pronto. Y no había planeado que ese hecho me dejaría frustrado.

Se suponía, que ya para ahora, la debería haber olvidado.

Pero no lo había hecho.

Ella no estaba y yo la quería aquí, conmigo.

-"¡Diablos!" La pared parecía que no le afectaban mis golpes, así que tuve que arrastrarme a la cama.

Ella era rara. Pero me gustaba lo raro. Me gustaban las estúpidas y locas chicas.

Se había enfadado porque me había ido a hablar con Yamazaki. Pensando que la había dejado.

Vaya.

Eso era loco.

De hecho, se sentía bien. Podía decirse de ello, que ella me deseaba. Heh. Como diablos que me deseaba.

Era alocada para ser una 'buenita'. Con todos los golpes que Harotori recibió de ella, no estaría sorprendido si la ataca algún rato.

Ha sido muy diferente a la Sakura que yo conocía. No creo que la recordaba siendo así en la escuela. Pero después de todo, no la conozco.

Me gustaba.

¿Por qué me gustaba? No lo sabía.

Casi nunca me gustaban las chicas. Sólo era un pasatiempo. Y estaban fuera de mi vida.

Pero ella es...rara.

Aunque no me sorprendería que se lo contara a alguien. Síp. Chicas como ella siempre me metían en problemas.

Mandan a sus 'hombres' para que me golpeen.

Jeez.

No sé cuan hombre será Hiiragizawa, pero de algo que estaba seguro era que él es patético.

Pero desde que tiene su propia chica, no creo que le importe si le hacía un 'préstamo'.

Nadie se enteraría. No.

No creo que ella diga algo.

Era un poco despistada. Un poco tonta. Un poco perra.

Pero después de todo, siempre me han gustado las chicas que pueden darle un golpe a los tarados.

Sakura Kinomoto P.O.V

Tomoyo no ha parado de hablar sobre cómo su cita había sido. Con Eriol claro. Todos solos, paseando en su auto. Y sigue, y sigue.

Continuó enfatizando cada punto, donde la vieja yo ya hubiera explotado.

Pero nop.

Ella no tenía ni la más mínima idea, de que a mí me valía un comino qué hicieron.

No me importaba su tan llamada 'relación', o lo que hacían.

Me valía mierda Eriol.

Podía pedirle que se casaran, porque no había forma de que me importara. Ni tampoco que tuvieran una noche tan explosiva como yo la tuve.

No.

Nunca.

Pude haber explotado. Y pude haber comenzado a contarle todo sobre anoche. Pero Tomoyo no necesitaba saber.

Era el receso, y ella me había arrastrado en su dirección para contarme su historia.

Eriol había estado cerca, mirándome. Y luego se había ido para reunirse con el grupo de soccer.

No podía evitarlo. Mi sonrisa era amplia. Salud para ti, Sr. Asno, porque no hay forma en la que me veas celosa de tus encantos baratos. El perdedor todavía no lo entendía.

Sus encantos estaban volviéndose viejos, los cuales eran de segunda mano.

Van no ha conversado conmigo. Ni siquiera un pequeño 'hola'. No me sorprende. No soporta verme a la cara después de ese 'casi-rechazo' que le di ayer.

Síp. Él era historia.

Además, seguramente pronto me olvidará.

Los chicos no se quedan solos después que alguien como yo les gusta.

Pero tampoco había visto a Syaoran por aquí.

¿Talvez no quería hablarme?

¿Talvez no podía enfrentarme?

De alguna manera, no creo que esto sea así, porque anoche se había comportado diferente. No habíamos discutido (mucho) y no me había cobrado por patear su ascensor.

Incluso después de que me volví loca y retrasada, él había corrido atrás de mí.

Y él no hubiera hecho eso, si yo no le gustara.

-"Y luego conocí a su mamá. ¡No puedo creer cuan chévere es!" Continuó contándome, mientras yo jugaba con mi ensalada. (N/T No estoy muy segura si lo dije bien, chévere significa 'cool', increíble, etc. Es una jerga)

Rika tomaba su jugo, su expresión igual de aburrida que la mía, y Van se sentaba lo más alejado posible de mí, ni siquiera molestándose en lucir como si escuchaba. Sus ojos estaban en mí. Fruncido. Y definitivamente me asustaba.

Pero gracias a Dios, Eriol decidió aparecerse en ese momento, callando a Tomoyo con un beso y sentándose a su lado. -"Hola baby"

Rika y yo suspiramos en unísono, rompiendo la húmeda atmósfera, cuando los dos recibieron un 'Consíganse un maldito cuarto' de Van.

Inmediatamente se metieron en una discusión, mientras Tomoyo me preguntó -"Chica. ¿Qué le hiciste? Ni si quiera te habla" susurró detrás de su mano, con Rika asintiendo.

-"Incluso rechazó a esta chica que lo invitó a salir después de los anuncios"

No sabía qué decir, porque solo mantuve mi boca cerrada, y alejé mi mirada antes de que pudieran decir algo más.

-"¡Sakura!" Rika me dijo -"Nunca sabrás cómo es él si siempre le dices que no"

Genial. Lo hacían sonar como un bikini en la tienda de surf.

-"Sí" Tomoyo se metió -"Lo puedes dejar después de una semana. No va estar interesado en ti, después de eso"

Genial. Ahora me hacían sonar como un bikini de polka con puntos.

Ah, al diablo con los bikinis.

Agarrando mis libros, me levanté de improviso -"Uh... Tengo que ir a la biblioteca. Los veo... luego"

Rika miró hacia el reloj de Van -"La campana va sonar dentro de unos minutos, ¿Para qué molestarse?"

Usando una sonrisa nerviosa, -"Tengo que conseguir este libro para Historia. Tengo esta estúpida tarea y yo-" pero corté mi frase al percatarme que Van tomaba Historia también.

Oh. Diablos. Pero tenía que salir de aquí, antes de que Tomoyo hablara de la sensualidad de Van.

¿Por qué no podía ser feliz sólo con Eriol?

Desgraciadamente, no me había alejado demasiado cuando escuché mi nombre. Era un chico.

Dios. Oh Dios. Hablando del diablo.

Van estaba acercándose a mí, y mi piel se erizaba a cada paso que avanzaba.

-"Pensé que debía ayudarte con tu Historia" estaba sonriendo -"De lo que sea que se trate"

Parecía haberme atrapado en mi mentira, pero ya no importaba.

-"Mira. Van yo no-"

-"Ya sé. Y no me importa" Me interrumpió antes de que pudiera empezar con mi disculpa -"Ya sé que tienes un novio en Tokio, pero no me importa. Ryoga o cualquiera que sea su nombre. Al diablo con él" Estaba tan cerca de mí.

¿Ryoga?

-"Tienes que salir conmigo. No es como que él se va enterar, tampoco. Y tú... tú me gustas"

Pero antes que lo supiera, sus dedos estaban acariciando mi nuca, y me percaté que comenzaba a acercarse.

Si un quejido, y me alejé, instantáneamente, y me reí un poco. Tan forzado y fingido como siempre. Sentí como un perfecto deja vú, excepto que esta vez era Van en vez de Eriol.

-"Van. Yo... uh... esto no está bien"

-"¿Por qué no?" Dijo peligrosamente cerca -"Me gustas. Y sé que yo te gusto"

Era un poco gracioso cómo podía admitir aquello tan libremente, y cómo yo había estado esperando que Syaoran me dijera lo mismo.

-"Mira, Van. Yo-"

-"Puedo hacer que te guste"

-"Oye. No-"

-"Olvídate de Ryoga. ¡Tiene que ser un perdedor de todos modos!" Su cara estaba encima de la mía, y podía sentir señales de alerta desde mi espalda.

Me alejé por instinto. -"Van. Por favor. Me estás asustando"

Su sonrisa lucía loca -"Ajá"

-"Es en serio. Y hay gente mirándonos" Miré alrededor, y vi que algunos me sonreían.

-"Bien por ellos" Volvió a la mirada coqueta, y pasó sus dedos por mi frente -"Pero tengo algo que hacer"

Lo juro. Estoy segura que me vio suspirar en alivio.

-"Ya rompe con él" Tomó unos cuantos pasos atrás -"Va a ser más fácil para ti"

Mis palabras estaban bloqueadas, y no tuve la fuerza para decir nada.

Y se alejó.

Dejándome asustada y llena de sangré fría.

¡Argh! Ese idiota. Primero se confesa, y luego ¿escapa?

El corredor estaba vacío para entonces. Los únicos chicos que quedaban entraron a la cafetería, y todo se sintió raro.

Alejando mis pensamientos, avancé por el corredor. Mis pasos sonando y mi sudor seco despareciendo.

Las cosas pasaron en un abrir y cerrar de ojos después de eso.

Por de repente estaba en frente mío, Syaoran. Gruñendo. Su cara oscura, y su quijada ajustada.

Sus manos me agarraron y me llevaron a un salón cercano. Tirando la puerta, fue aprisionada contra ella, y su frente fue chocada contra la mía, fuertemente.

-"¿Un amigo cercano?" Su voz vino algo ruda y fuerte.

Sabía que estaba hablando sobre Van, y en un segundo supe que nos había visto.

Creo que perdí todo mi color.

-"Sólo...un amigo" Tragué mientras él caía en mí, sus dedos fríos atando a los míos.

-"Mentira" Sus labios acariciaron mi cara.

Y luego me besó.

Furiosamente.

Agresivamente.

Rudamente.

No dejó ir a mi mano, y sus besos se movieron hacia mi cuello, su voz profunda en susurros.

-"No lo golpeaste" Me volvió a presionar contra la puerta.

-"¡No hiciste nada!" Había vuelto a abrir mi boca, y su fuerza me pudo haber doblegado, así que me aferré a la puerta. Confundida. Avergonzada. Y feliz al mismo tiempo.

En ese momento, no sabía por qué estaba haciendo eso.

Pero sabía que estaba furioso.

Shinsei Kokoro

Notas de Traductora:

¡¡¡YUPI! Oh my Gosh! Este capi y el siguiente son mis favoritos (sin contar al último que a pesar que tiene drama, es increíble!) Muchas gracias por todo el increíble apoyo que he obtenido por parte de ustedes chicos! GRACIAS POR TODO SU APOYO!

Sin ustedes, no tendría sentido traducir y hacer este gran esfuerzo, de verdad, los aprecio mucho.

MUCHAS GRACIAS A: (Estas fueron las personas que me dejaron review en el capítulo pasado)

Sakura Ikag, Yanel, megumi-chan, Aneth (Como siempre, fiel lectora, ¡muchas gracias!), anonimooos, Naguchan, Gabyhatt, Beautiful-night, Naoko Sakuma, Tsuki-Li Uchiha.

Si te gustó la traducción, el capítulo o lo que sea, y quieres que continúe con la traducción, por favor deja un review.

Sakki Chan

PD: (Y un pequeño avance para que se queden picados, je, je, je. ¡No se preocupen! Ya tengo listos los capis hasta el trece, así que esperen las actualizaciones)

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No creo que siquiera estaba pensando en el momento en que los vi así. El idota y ella. Estaba supuesto que me encontraría con la banda en el patio trasero, pero el momento en que la vi, ella era la única en mi mente.

Estaban...cerca. Demasiado cerca.

Y me tenía como loco. No lo había pateado como lo había hecho con Harotori. Ella no había dicho nada. Ni una maldita palabra. En vez de ello, sólo se quedó ahí, luciendo patética y dejándola que la toque así. Era asqueroso.

No podía permitir que ella me hiciera esto.

No podía permitir que fuera coqueteando con unos malditos perdedores cuando ella me tenía a mí.

Pero aquí estaba, justo en frente de mí.

La besé. Sus labios casi tocaban los míos. Se sentía débil, así que la dejé ir. Estaba perdiendo mi mente, y mis manos se sentían fuera de control.

-"¿Para qué-qué fue eso?" Tragó fuerte, intentando atrapar un nivel normal de respiración.

No sabía qué decir. Se levantó cuidadosamente, agarrándose como soporte del pomo de la puerta y agarró sus libros al mis tiempo. Y la miré.

No tenía una respuesta que le podía dar abiertamente. Diablos, difícilmente un respuesta.

Estaba celoso.

Terriblemente celoso.

Y desde que era hombre suficiente como para admitir eso ante mí mismo, no había forma en que ella sacara eso de mí.

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¿Les gustó? ¡Pues dejen review con sus opiniones!

Besitos,

Sakki