Sorpresa! Nuevamente me reporto trayéndoles otro capítulo. Espero que lo disfruten

Muchas gracias por sus reviews, los espero con gusto, siempre me complace leerlos.

Un saludo. Que estén bien y nos vemos hasta el próximo


Capítulo 10

Gravedad

Habían pasado ya varios minutos y la lluvia no daba muestras de ceder. De hecho la tormenta solo se había intensificado cubriendo a Migdar en una densa capa gris.

A pesar de que no eran más de las cuatro las nubes negras habían oscurecido notablemente el día, mostrando con claridad las intensas luces en el cielo.

Luces acompañadas de terribles estruendos que hacían temblar a Aeris quien se encontraba en un rincón de la biblioteca escondida en cunclillas detrás de uno de los cientos de estantes de libros. Sus ojos apretados contra sus parpados mientras con ambas manos cubría sus orejas intentando desesperadamente bloquear el sonido del exterior. Cosa que no funcionaba.

-Tranquila. No es nada. No es nada. Son solo luces. Luces acompañadas de un estruendo horrible. No, no. No pienses en eso. Piensa… Piensa que son ángeles jugando boliche.- Murmullo Aeris para ella misma, cayendo de rodillas al suelo.

-Ángeles que juegan muy bien. En serio. Porque tiene que haber rayos?. Es que no puede llover sin rayos.-

De repente una intensa luz se filtró por sus parpados, seguido por un terrible estruendo que la hizo saltar en su lugar, gritando espantada haciendo que abriera los ojos y quitara las manos de sus oídos.

-Wua!-

Era frustrante pero Aeris no se podía mover. Asustada bajo la mirada, fue entonces que sus ojos captaron algo verde muy brillante proveniente de su muñeca derecha.

La materia Gravedad.

Aeris llevo ambas manos hacia su frente manteniéndolas apretadas una contra otra en forma de plegaria. Cerrando los ojos.

Esperaba que de alguna manera la brillante esfera le diera fuerzas. A pesar de que el propósito de esta era ayudarla con su vértigo al cielo y de que Aeris creía fervientemente que era mágica, también creía que la magia de esta era específica.

Gravedad, la gravedad era aquella fuerza física que la Tierra ejercía sobre todos los cuerpos hacia su centro. La gravedad es lo que hace que se unan entre sí trozos de materia, para formar planetas, lunas y estrellas. La gravedad es lo que hace que los planetas entren en órbita alrededor de las estrellas. La gravedad es lo que hace que las estrellas se junten entre sí para formar enormes galaxias.

Gravedad probablemente no sería la propiedad adecuada para combatir truenos. Así que probablemente no debía esperar mucho. Aun así como deseaba que de alguna manera le ayudara. Apretando más la pulsera contra su frente. Deseando.

Si tan solo…

-Aeris!-

De repente el sonido de la puerta abriéndose junto con una masculina voz se hicieron presentes en la entrada de la biblioteca. Llamándola con inquietud.

Esa voz. Esa inconfundible voz era la de…

-estas aquí no es cierto?-

El corazón de Aeris comenzó a acelerarse por el nerviosismo. Inquietándose por la presencia de la otra persona en la habitación. Las pisadas de aquel chico comenzando a acercarse cada vez más y más en su dirección

-Aeris!-

Aeris llevo las manos a su boca para acallar cualquier sonido que indicara su posición. Oyendo como las pisadas pasaban de largo y comenzaban a alejarse. Sin embargo antes de desaparecer por completo un fulgor se hiso presente en la habitación y ante el sonido terrorífico de un trueno descuidadamente Aeris dejo escapar un leve chillido, siendo escuchado por su buscador quien giro en su lugar y llevo sus pasos de regreso.

-Aeris!-

Aeris cerró los ojos apretando con más intensidad sus manos contra sus labios. Acallando todos los sonidos. Rezando no ser encontrada en tan lamentable estado.

No puede ser

-Deja de esconderte!-

Porque?

-Aeris!-

No. No vengas

-Aeris!-

Vete

-Te encontré.- Susurro una varonil voz. Haciendo que Aeris se tensara y abriera los ojos de golpe. Quedándose por un par de segundos con la mirada hacia el piso mientras el chico caminaba justo a su lado.

Una vez que los pasos se detuvieron Aeris subió la mirada lentamente, vislumbrando poco a poco la masculina figura que se erguía frente a ella.

Y como se lo esperaba, ahí parado justo en frente se encontraba un chico de revueltos mechones rubios y ojos azul profundo mirándola con inquietud.

A Aeris se le hicieron agua los ojos, lagrimas agrupadas en el borde amenazando con caer. Preocupando al rubio.

-Estas…?-

-C-Cloud…H-Hola- Expreso Aeris girando rápidamente su rostro a un lado, escondiéndose detrás de su flequillo mientras apresuradamente limpiaba con su mano los restos de lágrimas acumuladas en sus ojos.

-Nada de "Hola". Porque demonios corriste repentinamente hacia aquí? Sabes lo que me costó encontrarte?- enunció Cloud presentando rastros de molestia en su voz.

-Y-yo no te pedí que lo hicieras- balbuceo Aeris ofendida, girando su rostro de regreso. Arrepintiéndose segundos después al ver al rubio hecho una furia, clavando severamente sus ojos azules en su diminuta persona, haciéndola sentir culpable e increíblemente vulnerable.

-S-Solo digo que no tenías por qué buscarme.- Informo Aeris nerviosa. Logrando molestar más a Cloud a quien la vena de la frente comenzaba a saltarle.

-Si no hubieras corrido no hubiera tenido porque hacerlo- Expreso el rubio cruzándose de brazos, girando su cabeza a un lado. Y a pesar de que mantenía un tono de irritación contradictoriamente sus mejillas se coloraron de un tenue color rosado. Por suerte este echo pasando desapercibido por la confundida castaña.

-Que lógica tan ilógica- Murmullo Aeris con recelo. Viendo suspicaz al rubio quien de inmediato giro su rostro clavándole de nuevo una peligrosa mirada, haciendo que se erizara temerosa por el aura tan hostil que el rubio emanaba.

Eck!. Que miedo

Sin embargo antes de siquiera poder reaccionar un rayo se hizo presente iluminando la habitación con una poderosa luz que la hiso hundirse en el suelo. Descomponiéndola ocasionando que bajara temerosa su mirada al suelo.

Aunque no tanto como eso. Pensó Aeris apretando los ojos, respirando profundamente para calmar su tempestuosa mente.

-E-es mi asunto lo que haga. N-no tiene nada que ver contigo- Expreso Aeris inquieta, apretando sus puños contra el piso, sintiéndose incomoda con la presencia del rubio y los constantes rayos que no dejaban de caer. Mantener la calma ya de por si era difícil, con el rubio ahí le estaba siendo imposible.

-Supongo que no.- Respondió Cloud rígidamente después de un largo silencio. Haciendo que Aeris subiera la vista confundida por el ofendido tono de su voz.

-Lo dejaste muy claro cuando preferiste huir hacia acá en vez de decirme algo.- Informo el rubio girando su vista lejos de Aeris.

-Ya sabes, algo así como estoy asustada, los truenos me dan miedo-

-Y-yo no estoy asustada, solo… de repente me dio sueño, y pensé que a nadie le importaría…- Respondió Aeris inflando sus mejillas incomoda, sonrojándose levemente. Dando lo mejor de sí para ocultar su temor.

-Sí, supongo que eso fue exactamente lo que pensaste- Contesto Cloud con irritación fijando su injuriada mirada en la castaña.

Aeris se extrañó ante ese comentario no sabiendo que responder ante el afrentado rubio. Ni siquiera sabía si lo que estaban presenciando sus ojos era cierto. Tal vez su alterada mente solo estaba jugando trucos en ella. No era posible que en los característicos fríos ojos del rubio ahora hubiera reflejado un profundo sentimiento de dolor.

-Ya me lo habías dicho recuerdas. Que le tenías miedo a los truenos. Entonces porque ocultarlo?.-

-N-No es que este ocultando nada. No estoy asustada.- Mintió Aeris con nervosismo. Siendo interrumpida por un poderoso trueno que hizo que se encogiera en el suelo.

-Bueno. Talvez- Corrigió Aeris y de inmediato otro trueno se dejó oír esta vez más cerca.

-Está bien solo un poco- Respondió la castaña alterada. Maldiciendo internamente al tiempo que aparentemente se había puesto en su contra.

-Solo un poco?. Estas aterrada.-

-Yo no estoy aterra…Ah!- Reclamo Aeris parándose del suelo pero antes de que pudiera terminar la frase una fulminante luz se hizo presente llevándola de nuevo hacia abajo.

-Es que me ponen nerviosa.- Aeris ni siquiera había terminado de hablar cuando otro estruendo se hizo presente. Haciendo que gritara sorprendida y llevara sus manos hacia sus oídos apretando fuertemente sus ojos aterrada.

Reamente el cielo estaba en su contra. Era como si estuviera confabulando para que dijera la verdad. Y tal vez lo había logrado.

Al subir la mirada hacia Cloud este se encontraba mirándola severamente, aparentemente aburrido de oír escusas. Poniendo nerviosa a Aeris.

-Ajaja. Ese fue grande no?- Dijo Aeris riendo nerviosamente, intentando aliviar y distraer al tenaz rubio que solo se cruzó de brazos quedándose en completo silencio.

Haciendo que Aeris se incomodara ante el pesado ambiente.

-Bien. No me gustan. Pero no significa que este aterrada. Simplemente quería poner un poco más distancia entre ellos y yo. Eso es todo. Realmente estoy bien. No es como que necesite que alguien me conforte o algo así.- Admitió Aeris no dándole importancia, poniendo una inquieta risita al final. Observando con atención a Cloud quien se mantuvo en silencio con desconfianza en su mirada. Pasando varios minutos antes de que la voz del rubio dejara oírse de nuevo.

-Pues que bueno, porque no creo que yo te confortaría. En realidad no me gustaría hacerlo- Expresó Cloud con frialdad, haciendo que Aeris casi callera de espaldas sorprendida por la honestidad de sus palabras. En verdad que este chico no tenía nada de tacto.

-Y-ya…Pues no te preocupes. Estoy bien así que…-

-Ya veo. Entonces está bien si te dejo sola no?- Interrumpió Cloud trayendo angustia al rostro de Aeris. No podía estar hablando en serio o sí?. Es decir, después de todo esperaba…esperaba… que se quedara.

-Eh!? S-sí. No hay problema.- Se encontró diciendo Aeris sorprendiéndose ella misma por sus palabras que contradecían sus pensamientos. A duras penas manteniendo su alegre tono mientras hundía la cabeza, ocultando su turbada mirada en el piso

-Segura?- Inquirió Cloud con apatía sin quitar su mirada de Aeris, observando atentamente cada uno de sus movimientos.

-S-sí, descuida.- Afirmo Aeris diciéndolo lo más alegre que podía. Apretando fuertemente sus puños contra el piso. Entonces oyendo como Cloud giraba en su lugar dispuesto a retirarse. Haciendo que su corazón se hundiera.

En serio se iba a ir. La iba a dejar sola. Iba a estar sola…de nuevo. Aeris comenzó a temblar ante este pensamiento. A pesar de lo que había dicho, la verdad…

Aeris trago saliva pesadamente. Sin dejar de ver al piso lentamente alzo una de sus manos en un intento por detener al rubio, sin embargo antes de que pudiera alcanzarlo una fuerte luz ilumino la habitación siendo seguido por un estruendo que la hizo retirar rápidamente su mano poniéndola de nuevo contra el piso para sostener su pesado cuerpo de caer.

No pasa nada. No pasa nada. Estoy bien. Estaré bien. Todo está bien. Ya pasara. Solo es una tormenta. Pasará. Se dijo así misma en su mente. Repitiéndolo una y otra vez hasta que su cuerpo dejo de temblar.

No podía pedirle ayuda, tenía que ser fuerte. No quería causarle problemas. Después de todo esto no era más que tribulación. Miedo sin sentido. Nada realmente importante.

-E-está bien. Me quedare aquí si no te importa. Perdona por ser una molestia.- Expreso Aeris en un susurro apenas perceptible, hundiendo su mirada más en el piso. Y a causa del repentino silencio Aeris pudo escuchar claramente el sonido de irritación que emano de Cloud

-Pero si siempre eres una molestia- Expreso el rubio en un cansado suspiro.

-Qué?!- Aeris se molestó olvidándosele todo su turbamiento. Alzando la mirada clavándosela peligrosamente a Cloud quien giro dándole de nuevo la cara y sin hacerle caso fue a un lado de ella. Siendo seguido todo el tiempo por las fulminantes esmeraldas de la castaña.

-Tonta. Porque tendrás que ser tan obstinada.- Pronunció el rubio sentándose en el suelo frente a ella. Recargando su espalda sobre la pared, manteniendo una pierna doblada sobre la que puso su brazo derecho.

Aeris fue tomada por sorpresa. Su corazón dio un leve vuelco y sus ojos así como su boca se abrieron asombrados por su acción. Quedándoselo mirando estupefacta.

Que estaba haciendo? Porque se quedaba con ella…a su lado?

-Hey no me veas así. Simplemente decidí quedarme en este lugar. Si tú puedes hacer lo que quieras entonces yo también.- Expreso Cloud doblando su brazo y girando su rostro a un lado recargando su barbilla sobre su mano, escondiendo el leve sonrojo que se había colado en sus mejillas.

Aeris se lo quedo viendo sin decir o hacer nada por un largo tiempo. A pesar de que Cloud no la estaba viendo directamente podía afirmar que la castaña no había quitado la mirada ni por un segundo. Podía sentirla. Podía sentir esas admiradas y relucientes esmeraldas sobre él. Incomodándolo y avergonzándolo al mismo tiempo.

-Q-que?- Inquirió Cloud obligándose a sí mismo a regresar la mirada. Poniendo un tono más áspero de lo que en realidad pretendía.

-Ah…- Atrapada, Aeris dio un saltito en su lugar, abriendo apresuradamente la boca para decir algo pero ninguna palabra salió de sus labios. Que era lo que quería decir de todos modos? Cuestionarle acerca de su comportamiento? O simplemente quería darle las gracias?. Confundida Aeris suavizo su mirada bajándola hacia el piso, sintiendo como sus mejillas comenzaban a calentarse.

-Tonta. Solo estoy matando el tiempo. No puedo irme hasta que la lluvia cese.- Comento el rubio ante el silencio de la castaña y de inmediato un trueno se hiso presente haciendo que Aeris diera otro saltito en su lugar retrayéndose en sí misma.

-P-porque?- Pregunto Aeris encontrando de nuevo su voz, subiendo levemente la mirada aun temerosa pero aliviada de no enfrentar a los truenos sola.

-Traigo a Fenrir. No me gustaría dejarla en la escuela y no puedo conducir con una lluvia tan densa. Con este clima conducir se vuelve realmente peligros así que tengo que esperar a que mejore.-Informo Cloud quitando su cabeza de su mano, llevando su vista al frente lejos de Aeris en la parte más profunda del cuarto donde se encontraba la ventana, para vislumbrar como la torrencial lluvia seguía afuera.

-Y-Ya veo- Afirmo Aeris con una mortificada voz. Quitando su vista del rubio quien no hiso más que confundirse ante su desolado tono. Bajando su vista entorno a la castaña.

-Uh?-

-Cierto. Es lo mejor. – Expreso Aeris con tristeza comenzando a llenársele los ojos de lágrimas.

-Que es lo que pasa?. No lo digas con esa cara tan angustiada.- Manifestó el rubio con preocupación dándole un pequeño golpe en la frente con su mano.

-l-lo siento.- Respondió Aeris rápidamente llevando ambas manos hacia su ojos. Limpiando con brusquedad las lágrimas que se habían agolpado en el borde.

Cloud se la quedo viendo confundido. Sintiendo una pesada y melancólica aura alrededor de la castaña que lo estaba inquietando. Esa reacción no era por los truenos, era por otra cosa. Pero de qué?

-Vamos, venga. Siéntate bien quieres.- Manifestó el rubio incómodo y sin saber cómo tratar con esta nueva información puso la idea a un lado.

Lentamente y sin pararse del piso Aeris gateo hasta Cloud. Sentándose a un lado dejando a penas un pequeño espacio entre ellos. Y mientras que Cloud mantubo una pierna estirada y la otra doblada Aeris llevo ambas piernas dobladas contra su pecho, poniendo sus brazos alrededor de estas escondiendo su cabeza en el hueco que dejaban.

Los minutos siguientes ambos permanecieron en silencio, uno al lado del otro sin hacer ningún movimiento de algún tipo. Simplemente esperando que la tormenta terminara.

Pero toda la situación estaba molestando a Cloud, no tanto por estar en estas circunstancias o al lado de la chica, si no por no poder hacer más que estar físicamente a su lado. Aeris había estado todo el rato saltando en su lugar y ahogando en su garganta los sonidos de miedo que se producían cada vez que un rayo caía.

Que podía hacer? Que se supone que uno debe hacer en una situación así?. Cloud no sabía cómo manejar este tipo de escenarios.

Viendo de reojo a Aeris simplemente se quedó observándola sin hacer nada. Girando segundos después su rostro hacia el lado contrario de la chica viendo hacia ningún punto en particular. Recargando molesto su barbilla sobre la mano que mantenía sobre su pierna. Haciendo un frustrado sonido que viajo hasta los oídos de Aeris quien alzo levemente la mirada. Observando el sereno perfil del rubio y la tranquila respiración que este mantenía. Parecía molesto. Aunque su rostro estuviera oculto Aeris podía notarlo. Poniéndola nerviosa.

La verdad era que estaba enormemente agradecida de que estuviera a su lado. Era increíble pero con ese simple hecho se sentía mejor. Llegando entonces a temer que decidiera irse dejándola sola, por lo cual discretamente la castaña alzaba la vista de vez en cuando solo para comprobar que siguiera ahí. Entonces sonriendo complacida volviendo a esconder su rostro.

No culparía a Cloud si decidía irse. Después de todo nada lo ataba u obligaba a estar con ella. De hecho toda la situación de seguro no le sentaba bien e incluso le incomodaba, con lo quisquilloso que era.

Cierto, Cloud era una persona terriblemente irritable e involuntariamente torpe. De seguro ni siquiera sabía cómo lidiar con este tipo de situaciones y aun así, aun así no podía negar su naturaleza noble y cálida.

Cloud realmente era una persona excepcional. Tan contradictoria. Pensó Aeris sonriendo complacida. Y antes de que pudiera esconder de nuevo su rostro y dejar de admirar al magnifico rubio un rayo se hizo presente asustándola. Haciendo que diera un salto hacia atrás, despegando su pecho de sus piernas aflojando el agarre que mantenían sus brazos en estas, colocando entonces su mano izquierda sobre el piso mientras que la derecha la dirigió inconscientemente sobre la de Cloud que se encontraba en el suelo a su lado.

El cálido y súbito contacto hizo que Cloud se tensara volteando rápidamente a ver a la castaña quien hundió la mirada en su regazo negándose a ver al desconcertado rubio

-l-lo lamento- Expresó Aeris con una combinación de abatimiento y vergüenza.

Renuente y poco a poco Aeris retiro su mano de la de Cloud. Temblando con indecisión. Temblor que se calmó cuando de la nada Cloud puso su mano sobre la suya llevándola de nuevo al suelo. Manteniéndola firmemente atrapada entre el suelo y su fría y fuerte mano.

-tonta.- Enunció el rubio bajamente, girando su cabeza a un lado. Escondiendo su rostro de las sorprendidas esmeraldas de la castaña que se clavaban en el con desorientación.

Aeris no pudo evitar el vuelco en su corazón comenzando a sonrojarse. Tragando saliva pesadamente mientras intentaba controlar su errático palpitar.

-L-lo siento- Enuncio Aeris con timidez. Temerosa de molestarlo.

-Que no lo que deberías decir es gracias.- Manifestó Cloud con aburrimiento. Sin quitar su mano de encima de la de Aeris

-G-Gracias- Pronuncio Aeris en un leve y sobrecogido susurro. Suavizando un poco su mirada.

-Ni lo menciones- Despejo Cloud en un sosegado tono de voz que de alguna manera alegro a Aeris.

Incluso ahora Cloud era Cloud, manteniendo la distancia, permaneciendo frio y áspero. Pero mostrando esa parte que siempre escondía, esa innegable preocupación por los demás.

Aeris escondió de nuevo su rostro entre sus piernas y su pecho y ante otro rayo la castaña giro su mano apretando la de Cloud y ante el siguiente entrelazo sus dedos con los del rubio para reafirmarse ella misma que seguía a su lado.

La acción haciendo que a Cloud le saltara el corazón del pecho y un leve escalofrió se esparciera desde su mano a todo su cuerpo, tensándolo en el camino.

Cloud permaneció turbado por unos segundos. Sintiendo como su rostro comenzaba a calentarse se obligó a sí mismo a girar a ver a la castaña. Abriendo la boca para reclamarle pero en el momento en que sus ojos se fijaron en la aterrada chica toda la emoción se le fue.

-L-lo lamento- Expreso Aeris entre sollozos hundiendo más y mas su rostro, apretando sus piernas contra su pecho mientras sin fuerzas se obligaba a aflojar su agarre en la mano de Cloud.

-Está bien, solo dilo- Aseguro Cloud reafirmando su agarre en su mano. Poniendo tanto fuerza como delicadeza.

- Lo siento- Expreso Aeris angustiada, girando su rostro aun oculto a un lado

-No es a lo que me refería.-Enuncio Cloud en un cansado suspiro.

Patética. Aeris se sentía patética. A pesar de que quería ser fuerte. A pesar de que lo intentaba aquí estaba, sollozando sin sentido frente al rubio, incomodándolo. A este paso solo terminaría siendo una molestia. A este paso solo terminaría molestándolo. Aeste paso…

-Porque cada cosa que haces me molesta- Interrumpió el rubio soltando la mano de Aeris.

Haciendo que Aeris se tensara. Su pesadilla se desenvolvía poco a poco. Había logrado hartarlo, haciendo que un hueco se le formara en el pecho.

-En serio te doy tan poca confianza?- Inquirió Cloud en un bajo y triste murmullo apenas perceptible a los oídos de Aeris quien por un momento creyó haber escuchado mal. Subiendo su inquisitiva mirada dirigiéndola lentamente entorno al rubio quien había bajado la suya al suelo.

-Se un poco más sincera. No tienes que fingir que estas bien cuando no lo estas. Está bien si tienes miedo. No hay nada de malo en que tengas miedo.-

Aeris se quedó sin palabras. Como es que Cloud podía ser tan directo y acertado?. Es decir para alguien que no hablaba mucho lo poco que decía estaba lleno de significado.

-Les dices a los demás que tengan confianza pero tú no la tienes en absoluto. Confía en los demás de vez en cuando. Está bien si te desmoronas, no tienes que aguantar todo tu sola. - Enuncio Cloud con seguridad, subiendo la mirada conectando sus resueltos zafiros con las inquietas esmeraldas de Aeris.

Desbalanceándola por un momento.

Aeris elevo su mano hacia su boca mirándolo anonadad. La seriedad de sus palabras y la intensidad de sus ojos era demasiado que procesar. Haciendo latir su corazón llenándolo de abatimiento.

Siempre, desde el accidente todos le habían dicho que debía ser fuerte, que debía resistir y convertirse en una persona muy fuerte para que sus padres estuvieran orgullosos. Para no causarle molestia a nadie. Y Aeris había tratado, lo había intentado con todas sus fuerzas. Desde entonces Aeris había tratado de convertirse en una persona que no le causara problemas a nadie. Guardando sus preocupaciones para sí misma. Había tratado de ser fuerte por su cuenta, había tratado de permanecer firme para no ocasionarle molestia a nadie. Ser feliz y positiva. Pero ahora, ahora con tan simples palabras había ocasionado que toda la fuerza se le fuera del cuerpo, como podría siquiera seguirse sosteniendo en pie?. Cómo? Como cuando alguien le decía que no era malo mostrar debilidad. Que no era malo derrumbarse.

El labio inferior de Aeris comenzó a temblar haciendo que llevara su mano contra su boca. Respirando pesadamente, casi ahogándose.

No, no debía. Debía ser fuerte. Debía permanecer fuerte. No podía…

-Aquí estoy….estamos, estamos aquí así que…-

Sin decir nada Aeris se abalanzo hacia Cloud con más fuerza de la que él hubiera pensado posible de ella. Poniendo sus brazos alrededor de su torso casi llevándolo de espaldas al piso de no ser porque Cloud logro poner un codo sobre el suelo sosteniendo con su brazo doblado parte de su peso y el de la castaña, mientras que el otro lo llevo sobre la espalda de la chica asegurándose que no fuera hacerse daño.

La comprometedora posición. Con Aeris abrazándolo fuertemente, hundiendo su rostro en su pecho, manteniendo sus piernas entre las suyas. Prácticamente recargando todo su delicado cuerpo encima haciéndolo sentir sus suaves curvas sobre él. Su cálida respiración filtrándose sobre su playera, y el olor de la esencia floral de su cabello inundando repentinamente sus sentidos, lo estaba alterando como no tenía idea.

Decir que su pulso se había acelerado seria menos que una mentira, sus latidos habían llegado a un punto en que no estaba seguro si latían demasiado rápido o no latían en absoluto.

Su rostro se puso completamente rojo y la fuerza comenzó a fallarle. Para su mala suerte pues era el quien los sostenía de no caer completamente al piso.

Es que esta chica no se daba cuenta de lo que estaba haciendo?. Esto prácticamente podía considerarlo acoso, insinuación, flirteo…En serio!? Porque le sucedía esto?

Sabía que no lo estaba haciendo con esa intensión y que no era el momento para estar pensando así, pero vamos! Como no pensarlo?. Como no pensar en su cuerpo sobre él, su pecho rozando el suyo y sus largas piernas…Dios! Qué clase de tortura era esta?!

Como no notarla! Como sentirse tranquilo con una chica como ella sobre él?!. En especial cuando no está acostumbrado a este tipo de cercanía.

-Hey!-Reclamo Cloud alterado, respirando pesadamente y de pronto Aeris se movió quitando su agarre en él. Alzando su cabeza levemente. Llevando su mirada hacia abajo para esconder su rostro detrás de su flequillo.

-Lo siento.- Pronunció Aeris intentando sonar calmosa mientras retiraba su cuerpo poco a poco.

Un vano intento pues Cloud pudo sentir perfectamente la ansiedad en su voz así como el aura de abatimiento que la rodeaba.

Realmente esta chica. Como es que tan solo con ese desanimado tono lograba alterarlo tanto. Tal vez porque no era usual en ella. No le quedaba, no, no es que no le quedara. No le gustaba. No en ella. Era sumamente desconsolador y aun así terriblemente encantador. Haciéndote… deseando encontrar la forma de despejar esa tristeza.

Sin pensarlo Cloud movió su mano de la espalda de la chica a detrás de su nuca volviendo a poner su delicado rostro sobre su pecho pero esta vez casi a la altura de su hombro. Manteniéndola contra el impidiéndole alejarse. Recargando su mejilla sobre la cabeza de la chica. Toda incomodidad desapareciendo repentinamente de su mente. Nada más importaba que apartar su pena, mantenerla segura. Segura y protegida a su lado. De echo comenzaba a sentirse natural. Como si esto fuera lo único que debía ser.

-Lo siento- Lamento Aeris contra su pecho, diciéndolo realmente apenada. Típico de ella estarse preocupando por alguien más.

-Tonta- Pronuncio Cloud bajamente en un satírico tono.

-estoy aterrada, realmente aterrada Cloud.- Pronuncio Aeris haciendo que Cloud la apretara más contra él. Dándose cuenta de su inquieto corazón.

Era la primera vez que esta chica mostraba debilidad, a pesar de todos sus miedos extraños y demás siempre había tratado de mostrarse positiva y fuerte.

De hecho si lo pensaba era la segunda vez que mostraba lo que realmente sentía, sin ninguna barrera alrededor. Sin las sonrisas y bromas como protección.

Estaba seguro que nadie más conocía esta cara de ella. Solo él. Solo se había abierto de esta manera con él. Solo a él lo había dejado verla así. Solo él había obtenido el privilegio o el infortunio.

Y pensar que sería especial por algo así.

Lentamente Cloud comenzó a levantarse. Empujándose con el brazo que tenía doblado hasta lograr sentarse en el suelo llevando a Aeris con él. Manteniendo su rostro todo el tiempo sobre su pecho al no quitar la mano sobre su nuca. Recargando su espalda de nuevo sobre la pared y dejando que Aeris se recostara sobre él.

-Está bien- Pronuncio Cloud suavemente. Observando la pesada respiración de Aeris así como su rostro oculto que se negaba a mostrar. Parecía que en cualquier momento se rompería. Envolviendo sus brazos protectoramente alrededor de su diminuta y delicada figura mientras ponía su barbilla sobre su cabeza. Inhalando el embriagante aroma floral de su cabello.

Verla tan vulnerable, despertaba en él un sentimiento de protección. Un sentimiento que ni siquiera sabía que poseía.

-Está bien. Tranquila. No pasa nada. Aquí estoy. -

Fue lo último que Aeris oyó decir a Cloud antes de que se quedara dormida. Siendo llevada por la tranquilidad de su voz y la seguridad de su abrazo.

Soñando sobre el pasado.

Xxx

Varias horas después, una vez que la tormenta concluyo y la tranquilidad de la noche comenzaba a hacer su aparición, los ojos de Cloud se abrieron poco a poco. Con renuencia y tedio ante el apacible sueño de hace algunos momentos.

Descubriendo que se encontraba aun en la escuela y que la lluvia había cesado Cloud intento ponerse de pie, notando entonces el peso adicional en su pecho. Haciendo que bajara la mirada confundido. Entonces su vista se percató de la apacible castaña profundamente dormida sobre su pecho. Llevándolo a recordar los acontecimientos de hace no más de unas cuantas horas. Sonrojándolo por completo.

-Hey…- Cloud intenta que Aeris despierte pero le es imposible. Se ve tan tranquila que Cloud piensa que es una lástima despertarla así que la deja dormir un poco más.

Captando entonces su angelical forma la cual lo ruboriza. Incomodándolo pero extrañamente no de una mala manera.

Cloud quita la mirada de ella y a pesar de que intenta dejarla a un lado no puede regresando sus zafiros en la castaña. Analizando cuidadosamente sus facciones.

Nunca lo había notado pero así con los ojos cerrados Cloud podía darse cuenta de lo largo de sus pestañas. Generalmente sus esmeraldas era lo primero que captaba su atención llevándolo a concentrarse en estas haciendo que se perdiera varios detalles. Pero ahora con esta rara oportunidad con la que había sido bendecido podía vislumbrar claramente cada trazo.

Tenía una nariz pequeña y fina, pómulos perfectos y un rostro que parecía echo de porcelana, llevándolo a preguntarse si su piel se sentiría tan suave y cremosa como se veía. No solo la de su hermoso rostro si no la de todo su cuerpo…Pero que estaba pensando!?

Cloud retiro su vista solo para volverla a poner en ella segundos después. Sin poder quitarse la idea del todo notando sus brazos, sus largas piernas que se asomaban por la diminuta falda escolar… y porque tenían que hacer esas cosas tan pequeñas!? Dios! si él fuera el director la obligaría a ponerse algo hasta el suelo!

Aeris hiso un gemido y la atención de Cloud volvió de nuevo en ella notando esta vez sus pequeños y carnosos labios abiertos levemente. Esos rosados y suaves labios que parecían tan invitantes. Pero qué?!

Maldición cuando se iba a terminar esto? Cuando se había vuelto tan irresistible esta chica? Es que acaso siempre había sido tan hermosa?

Agh! Esto solo iba de mal en peor. Cloud se tensó ante ese pensamiento, llevando su mano derecha contra su rostro, cubriendo la mitad superior de este intranquilo. Debía alejar tales ideas. Era imposible. Era totalmente imposible que…

Aeris se quejó de nuevo y ante el pequeño sollozo Cloud se alarmó quitando la mano de su rostro. Llevando su preocupada mirada entorno a la castaña que dejo escapar una lagrima a través de sus parpados aun cerrados. Dejando que la pequeña gota rodara libremente por su mejilla y le quitara brillo a su perfecto y angelical rostro.

Consternando a Cloud. Que es lo que estaría soñando para lograr ponerla así? Como deseaba poder traspasar la barrera de su sueño y asegurarle que todo estaba bien.

Antes de que pudiera detenerse así mismo Cloud estiro su mano entorno al delicado rostro de la castaña, limpiando los restos de agua que quedaban en su mejilla e incluso una vez que termino la tarea Cloud no retiro su mano cepillando con sus dedos sus mejillas suaves y rosadas, cada caricia tan gentil como si estuviera tocando una fina flor. Entonces sin darse cuenta Cloud puso su mano por completo sobre la mejilla de Aeris. Perdiendo el control de su mente Cloud bajo su rostro para capturar su delicada boca, pero entonces sin despertarse Aeris comienzo a moverse, haciendo que Cloud se detuviera.

Lentamente el rubio vio como Aeris abría la boca y de sus labios salía un nombre. El mismo que la vez anterior.

Sephiroth

Sephiroth. No él. No su nombre. Si no el de… Porque?

Cloud se quedó atónito. Quitando su mano de la mejilla de la chica. Quedándosela viendo petrificado mientras subía su rostro. Reacomodándose en su posición.

Por fin logrando quitar la vista de la castaña Cloud llevo su cabeza hacia atrás recargándola fatigadamente sobre la pared, viendo hacia el techo. Dando un largo suspiro que hizo que su pecho subiera y bajara con pesadez, recordándole el peso adicional que había sobre él justo encima de su corazón una vez más congelado.


Dentro de la mente de Aeris

Esta tormenta era justo como la de hace once años. El día en que perdió parte de su corazón y en que su mundo se vino abajo.

El día en que perdió a su padre y a su madre. Como le explicas a una niña de seis años que sus padres no regresaran nunca más?. Como le dices que se ha quedado sola en el mundo?, por su culpa. Únicamente por su culpa. Ellos murieron por su culpa.

Si ella no les hubiera pedido regresar ese día. Si ella no hubiera sido tan terca. Entonces quizás…

Pero el daño ya estaba hecho. Y se había quedado sola.

Pero bien dicen que no hay mal que por bien no venga, ya que entonces pudo conocerlo a él.

Sephiroth.

Sin embargo, sin embargo él también se había alejado dejándola sola.

Después de todo… estaba sola.

Ah…No, no podía. No podía seguir haciendo eso, dependiendo de los demás y esperando que la rescataran. Tenía que ser fuerte. Tenía que volverse muy fuerte. Para no causarle problemas a nadie. Para no ser una molestia

Yo…


-Hey-

Una voz se coló en la mente de Aeris. Extrañándola pues parecía muy lejana. Como si viniera de otro lado. Abriéndose paso entre la oscuridad que se extendía frente a ella.

-Hey-

De nuevo. De quien era esa voz? Se le hacía conocida pero…de quién? Quien la estaba llamando?

-Oye-

-Huh?- Aeris abrió los ojos fatigadamente, sintiendo aun el peso de sus parpados que se negaban a permanecer abiertos, y de inmediato un azul profundo apareció frente a ella. El azul más claro y hermoso que hubiera visto jamás. Era acaso el cielo? El cielo completamente despejado ya sin ningún rastro de la tormenta?.

-Es que nunca te pensabas despertar?.- Inquirió una masculina voz haciendo que Aeris abriera su campo de visión solo para descubrir que frente a ella no se encontraba el cielo, si no el irritado rostro de un chico de cabello dorado y fría mirada.

A este chico lo conocía. Cierto! Era…

-Cloud- Expreso Aeris confusa, aun medio dormida no notando la cercanía de sus rostros.

-Porque tan sorprendida? O es solo que estas decepcionada. Supongo que no soy a quien esperabas encontrar.- Manifestó el rubio descontento. Viéndola de nuevo con esa venenosa mirada, la misma que uso cuando se tropezó con él en la mañana. Embrollándola con su actitud. Porque de la nada se veía tan molesto?

-Huh?-

-Me puedes soltar de una vez!- Exigió el rubio con irritación. Haciendo que Aeris se diera cuenta de la posición en la que estaba. Su cuerpo encima de Cloud manteniendo su rostro sobre su pecho, y sus brazos al redor de su torso. Abrazándolo!.

-Wua! L-lo siento- Grito Aeris alterada, alejándose rápidamente de un salto hacia atrás de Cloud.

-Como sea. Ya ha parado de llover. Así que me largo- Dijo Cloud parándose violetamente. Sin voltear a verla saliendo de la habitación.

-Ha parado de...llover?- Repitió Aeris confundida. Entonces recordándolo todo.

La tormenta. Los truenos. Ella sola. Cloud apareciendo de repente, quedándose a su lado y entonces abalanzándose sobre el quedándose dormida.

Aeris se puso completamente roja tensándose abruptamente. Sintiendo como su corazón se aceleraba nerviosamente y su mente corría a mil por hora. Como había podido dejar que eso pasara!? Como había podido dejar que Cloud…Espera un momento Cloud!

Recordando al rubio Aeris subió la mirada solo para descubrir que la figura de Cloud había desaparecido. Rápidamente Aeris se puso de pie, y sin pensarlo comenzó a correr saliendo de la biblioteca, yéndose hacia la salida principal del edificio de la escuela en busca de Cloud.

No se podía ir. No podía dejar que se fuera. No así.

-Cloud! Espera un momento!- Llamo Aeris vislumbrándolo a lo lejos la figura del rubio caminando por el gran patio hacia el estacionamiento. Aumentando la velocidad para lograr ponerse a su altura.

-Cloud! Espera!-

-Qué?- Inquirió el rubio sin emoción, manteniendo su vista al frente sin dejar de caminar. Mientras el sonido de delicados pasos se hacían cada vez más y más cercanos, casi pisándole los talones.

-Ah…D-de verdad, de verdad te piensas ir en Fenrir?- Pregunto Aeris respirando agitada, sin darse tiempo para recuperar el aliento que había perdido.

-Que tiene?-

-Pues…Las calles aún están húmedas-

-Y qué- Expreso el rubio indiferente. Llegando a un lado de la monumental y extravagante motocicleta negra.

-Podrías tener un accidente. No es como que vayas a tenerlo. Ni Dios lo quiera, pero…-

Aeris se paró a un lado de Cloud fijando mejor su mirada en el rubio descubriendo para su pesar que este había perdido toda emoción en su rostro. Viendo estoicamente a Fenrir sin brillo en los ojos. Sin siquiera el usual reflejo de frialdad que sus relucientes zafiros proyectaban. Su mirada parecía…muerta.

-Cloud?- Aeris lo llamo preocupada pero sin hacer caso Cloud se movió hacia Fenrir. Ignorándola todo el tiempo.

Alterando a Aeris.

-Porque no mejor llamamos a alguien para que venga a recogerte.- Ideo la castaña esperando lograr convencerlo. Si antes la idea de que se fuera en Fenrir le parecía mala ahora era terrible.

-Ya te lo dije no quiero dejar a Fenrir aquí- contesto el rubio subiéndose lentamente en la motocicleta.

-Entonces porque no caminamos a mi casa y dejas a Fenrir ahí. Estaría bien resguardada lo prometo. No está muy lejos, son solo unas cuantas calles. Que te parece?- Inquirió Aeris esperanzada sin recibir respuesta del rubio. Quien siguió como si nada ignorando su presencia.

-O pensar en otra cosa. No creo que deberías conducir así- Manifestó la castaña con preocupación. Una vez más sin recibir respuesta alguna del rubio quien encendió el motor del vehículo.

-Cloud?- Aeris sintió pánico al no lograr convencerlo, llevando su mano hacia el brazo del rubio para llamar su atención y detenerlo de irse.

Pero en el momento en que su delicada mano se posición sobre su brazo el cuerpo entero de Cloud se tensó trayendo consigo un estremecedor sentimiento que hizo un hueco en el corazón de Cloud haciendo que reaccionara y recuperara la emoción. Alzando su brazo violentamente empujando la mano de Aeris lejos de él.

-Déjame!- Exigió Cloud furioso clavándole una incisiva mirada, pero al percatarse del impresionado y temeroso rostro de Aeris toda la furia se le fue, volviendo su corazón pesado por la culpa que sutilmente comenzaba a invadirlo. Bajando su rostro avergonzado.

-…No um. No quería deci…-

-Bien! has lo que quieras! Vete en tu tonta motito si es lo que deseas!- Interrumpió Aeris viéndolo molesta, bajando su brazo al lado de su delgado cuerpo, apretando sus puños con frustración.

-Qué?- Cloud subió la mirada extrañado. Creyendo no haber escuchado bien

-Estréllate si es lo que tanto quieres!- Manifestó Aeris llenándosele los ojos de lágrimas sin dejar de verlo con furia.

Enfureciendo a Cloud por sus palabras.

-Bien entonces!- Contesto el rubio clavándole sus incisivos ojos desde arriba

-Bien!- Replico Aeris igual de molesta parándose firme ante él.

-Bien!-

-Bien!-

-Bien-

Quitando bruscamente la mirada de Aeris Cloud arranco su motocicleta. Acelerando a toda velocidad yéndose sin mirar atrás.

-Bien! Estrellarte contra un árbol! O un coche o lo que sea. No me importa!- Grito Aeris frustrada viendo al rubio alejarse. Dando media vuelta, yéndose por su propio camino para regresar a casa.

-No me importa. En definitiva no me importa lo que pueda pasarle. No…-

Poco a poco los pasos de Aeris comenzaron a volverse pesados, sintiendo como se hundía en el cemento. Recordando tristemente lo que había dicho, asustada por lo que pudiera pasar.

Aeris se paró en medio del camino viendo hacia el piso mientras los ojos se le llenaban de lágrimas e incontroladamente comenzaban a caer por su rostro.

-Que hice?. Porque tendré que ser tan terca.- Sollozo Aeris llevando ambas manos a su rostro, apareciendo en su mente el rostro de un peculiar rubio de ojos azules.

-Tonto principito.-


Después de finalmente conseguir el número de celular de Cloud, engañando a Tifa para no preocuparla, Aeris fue corriendo hacia un teléfono público. Sin recuperar el aliento rápidamente Aeris puso varias monedas dentro del teléfono marcando apresuradamente el número había estado repitiendo fuertemente en su mente una y otra vez para no olvidarlo.

-Le llamare. Pero solo es para confirmar que está bien. Para nada mas.- Se dijo así misma Aeris, tomando el auricular poniéndoselo nerviosa a un lado de su oreja.

-Oigo su voz y le cuelgo. Si eso es todo.- Acordó Aeris esperando que alguien en la otra línea le contestara, sin embrago después de varios minutos de solo oír el tono de marcado la única voz que pudo oír Aeris fue proveniente de la grabación que indicaba dejar un mensaje. Haciendo que Aeris se pusiera más nerviosa y colgara inmediatamente pues dejar un mensaje no cuadraba con el plan inicial.

Lo último que quería era que Cloud se enterara, la haría parecer voluble… aunque si lo pensaba un poco en realidad si lo estaba siendo. Aunque no es como que fuera a admitirlo, su orgullo no estaba listo para eso.

-No contesta. Que hago ahora?- Murmuro Aeris fijando cansadamente su mirada en el teléfono. Quedándose un minuto parada al lado de este sin hacer nada. Hasta que recuperando el ánimo volvió a marcar de nuevo poniéndose rápidamente el auricular en la oreja, sin embargo una vez más lo único que pudo escuchar fue el tono de marcado y la grabación mecánica.

-Sigue sin contestar!- Exclamo Aeris molesta colgando el teléfono para alzarlo inmediatamente un segundo después, marcando apresuradamente el número. Recibiendo la misma respuesta.

-De nuevo? No será que este teléfono está mal?-

Aeris hizo varios intentos más, marcando persistentemente el número, sin embargo el resultado era siempre el mismo no logrando contactar al rubio, haciendo que poco a poco se frustrara

-Lo llamare solo una vez más, lo intentare una vez más y será la última.- Expreso Aeris marcando el numero resultando en un intento fallido.

-Porque no contesta?. En serio!. Solo una vez más-Repitió Aeris comenzando a molestarse. Haciendo una nueva llamada solo para obtener el resultado de siempre.

-Agh! Contesta! Contesta de una vez!- Exigió Aeris azotando el teléfono marcando una vez más el número que por la constante repetición se había grabado perfectamente en su memoria.

Paso un minuto y…

-No puede ser. Porque no contestas?! Para que tienes un celular si no lo usas!?- Grito Aeris a la nada. Enojada por no recibir respuesta alguna del rubio.

Bien! Era suficiente!. Había intentado contactar cientos de veces , no podía ser que no hubiera escuchado ni una sola llamada. Era claro que no estaba interesado en contestar…O tal vez no podía contestar. Qué tal si en verdad le había pasado algo. O aun peor que tal si mientras iba conduciendo por intentar contestar una de sus llamadas le había ocurrido un accidente.

-No! Deshaz mis llamadas. Deshazlas!- Demando la castaña vigorosamente. Agitando el teléfono con violencia, deseando poder retroceder en el pasado. Sin embargo no importaba cuanto lo deseara, retroceder en el pasado era más que imposible. Lo echo echo estaba.

Aeris se detuvo soltando el teléfono ya sin fuerzas, llevando su mirada hacia el piso.

Porque es que siempre tenía que actuar sin pensar?

Que haría ahora?

Si tan solo tuviera el número de los demás o el de su casa. Irónico, le serviría mucho el celular de Reno en estos momentos.

-No hay remedio.- Expreso Aeris en un suspiro sin pensarlo dos veces echándose a correr en dirección al centro de la ciudad.

Xxxx

Después de varios minutos de un largo recorrido Aeris consiguió llegar hasta donde se encontraba un imponente edificio de varios pisos, cuya altura se extendía hasta el cielo. Entrando a toda prisa en este yendo directo hasta recepción.

-Oiga!- Grito Aeris sin querer. Azotando ambas manos sobre la mesa para llamar la atención de la señorita al otro lado.

-S-sí. Se le ofrece algo- Contesto la recepcionista viendo nerviosa a la descompuesta chica frente a ella que respiraba agitadamente.

-Donde…donde…necesito…ne…necesito un minuto…- Respondió Aeris quedándose sin aire. Tomándose un momento para calmar su agitación. Bajando su mirada.

-Cloud…Cloud Strife- Susurro Aeris aun sin recuperar el aliento.

-Huh?-

-Cloud Strife! Cloud Strife está aquí no es cierto!- Expreso la castaña alzando la voz mirando a la recepcionista exigentemente.

Xxx

Zack se encontraba bajando del elevador del edificio Shinra. Saliendo hacia la gran estancia de planta baja cuando a lo lejos oyó un alboroto.

Varias personas se encontraban reunidas alrededor de algo, siendo la mayoría personal del edificio. Extrañando al ojos azules.

-Huh? Porque tanto alboroto?- Pregunto Zack curioso a uno de los guardias pero sin darle mucha importancia

-N-no es nada joven Zack. Solo otra fanática que intenta colarse a las instalaciones- Se disculpó el guardia con el famoso chico. Desviando amablemente la atención de este.

-Ya veo.- Contesto Zack girando para irse, entonces oyendo el grito de una peculiar chica deteniéndolo al instante.

-Déjenme ir!. Les digo que me dejen ir!-

Esa voz. No podía ser posible.

Sin pensarlo Zack se dirigió hacia la multitud de gente abriéndose paso por esta. Y ahí siendo detenida por un par de personas se encontraba una chica de largo cabello café amarrado en una trenza usando el uniforme de su escuela, luchando con todas sus fuerzas para que la soltaran.

-Les digo que me dejen ir! Necesito verlo! Necesito…-

-Bombón!- Llamo Zack sorprendido. Haciendo que Aeris girara rápidamente su rostro hacia su dirección.

-…Zack- Manifestó Aeris con estupor. Segundos después sus ojos brillaron con alegría complaciendo a Zack.

-Que ha…-

-Diles que me suelten necesito ver a Cloud- Demando la castaña apresuradamente interrumpiendo sin importancia la oración del ojos azules.

-Necesitas ver a…En ese caso prefiero dejarte ahí.- Contesto Zack con aburrimiento, dándole la espalda girando para irse.

-H-Hey! Espera! Zack! Zack!- Llamo Aeris aturdida. No estaba hablando en serio o sí? No podía dejarla ahí como si nada. Además necesitaba su ayuda. Si tan solo fuera más fuerte y pudiera liberarse de los guardias que no la dejaban ir.


-Estas enojada?- Inquirió el ojos azules sentado frente de ella. Logrando a regañadientes que acordara sentarse tranquilamente en el restaurante con él. Bueno después de todo la había ayudado a liberarse de los guardias pero aun así.

-No- Contesto Aeris planamente dando un sorbo al vaso de agua que tenía enfrente.

-Vamos, en verdad no pensaba dejarte ahí.- Expreso Zack sonriendo amigablemente.

-Pues estuviste como 30 minutos sin hacer nada-

-Está probando tu ímpetu. Y en verdad que tienes. Debe de importarte mucho Cloud.-

Ante esto Aeris casi saca el agua que había decidido tomar segundos antes. Logrando milagrosamente mantenerla en su boca al llevar ambas manos contra esta. Tragándosela y con ella el grito de estupor que había ahogado en su garganta.

-P-para nada!- Contesto Aeris apresuradamente, viéndolo aturdida. Segundos después dándose cuenta de su alterado estado Aeris giro su rostro para conservar el poco orgullo que le quedaba pues sus mejillas habían comenzado a ponerse rojas.

-Pues luchaste con mucha energía para intentar llegar a él. Puedo saber porque?- Inquirió Zack juguetonamente. Poniendo nerviosa a Aeris quien aunque no lo estuviera viendo podía sentir su notable curiosidad.

-Ah…yo…ya sabes…yo…Pu-puede que yo- Balbuceo Aeris no sabiendo cómo explicarse. De hecho no quería admitir que había echo enojar a Cloud ocasionado que este se fuera hecho una furia, preocupándola porque le hubiera ocurrido algo.

-E-en realidad…quería…quería saber… Si Cloud…Él está bien no?- Pregunto Aeris con inocencia girando su rostro en dirección a Zack pero sin subir la mirada.

-A que te refieres?-

-A que el llego bien a este lugar-

-No, el nunca llego aquí. Porque…-

Aeris se alteró ante la respuesta de Zack. Sin dejarlo terminar Aeris se paró de su asiento azotando ambas manos en la mesa

-Como que no está aquí?! E-entonces…Debo, debo buscarlo- Expreso Aeris aterrada girando para irse. Siendo detenida rápidamente por Zack quien la tomo del brazo impidiéndole dar un paso hacia adelante.

-Hey espera.-

-Lo siento Zack pero no tengo tiempo-

-Porque no me explicas primero que ocurre?-

Aeris no resistía mas. No quería preocupar inútilmente a Zack pero tampoco es como que pudiera ocultárselo. Qué tal si no eran únicamente alucinaciones de su mente.

-Puede que Cloud haya tenido un accidente o algo!- Informo Aeris completamente alterada, sin el valor de darle la cara al ojos azules.

-Accidente?-

-esta tarde se fue en Fenrir a toda velocidad por las calles completamente mojadas trate de hablarle a su celular pero no me contesta entonces vine aquí creyendo que estaría en este lugar pero ahora me dices que nunca llego y no puedo más que pensar que…- Pronunció Aeris a toda velocidad sin tomar pausa alguna, quedándose casi sin aire y sin fuerzas al pensar en las cientos de fatales posibilidades que no dejaban de recorrer sus mente.

-hey, hey tranquila. Respira.- Contesto Zack observando confundido a la castaña. No logrando entender su tumultuosa preocupación.

-Zack- Pronunció Aeris angustiosamente, girando a verlo decaída.

-Tranquila. Si te dije que no llego aquí es porque no tendría porque.- Explico sosegadamente el ojos azules, poniendo una mano sobre la cabeza de Aeris.

-Como que no tendría porque? El vive aquí no?- Inquirió la castaña clavando sus inquietos ojos en el calmoso chico

-No, él no vive aquí- Contesto Zack sonriendo, quitando su mano de la cabeza de la chica.

-qué? Como que él no vive aquí? Pensé que todos ustedes vivían en la torre Shinra-

-Todos excepto él. Cloud tiene un piso en el edificio pero trata de usarlo lo menos posible. No quiere nada que tenga que ver con la compañía Shinra, lo cual es muy difícil ya que domina la mitad de la ciudad y…-

-Zack!- Exclamó Aeris molesta ante el desvió del ojos azules

-Claro, lo siento. Él tiene su propio departamento a las afueras de la ciudad y creo que también puedo explicar el hecho de que no puedas contactarlo. De donde le llamaste?-

-De un teléfono público- Contesto Aeris con aburrimiento. No entendiendo para que quería saber algo así.

-Aún existen esas cosas? En fin. Cloud es muy quisquilloso y no contesta números que no conoce. De hecho casi no contesta. Pero si no tiene tu número registrado las posibilidades se reducen a cero-

-Ya veo. – Respondió Aeris sentándose de nuevo en la silla.

-Además si alguien como Cloud tuviera un accidente créeme seria lo primero que verías en televisión. Y no, no ha habido ningún reporte ni nada. Puedo asegurarte que está bien. Aunque no lo he visto siendo su amigo me enteraría de algo así. Y no me ves intranquilo o sí? Así que descuida. Está bien -

Pues bien era cierto. Zack estaba totalmente en calma y no había escuchado nada pero…

-Y-ya. Pero aun así…-Murmuro Aeris nerviosa, bajando la mirada chocando sus dedos índices uno contra otro.

-Entiendo. Espera un momento-

Zack marco el número de celular de Cloud poniendo el altavoz para que Aeris pudiera escucharlo. Y entonces el corazón de Aeris se le fue a la boca esperando impaciente la respuesta de este, esperando oír su voz en la otra línea, con cada segundo que pasaba el aturdido latido de su corazón disminuía. Estrujándolo

-No contesta- Expreso Zack indiferente. Después de un minuto de estar esperando.

Ante esto el corazón de Aeris se encogió. Llenándosele los ojos de lágrimas. No podía ser. No podía ser cierto. Cloud no podia…Cloud…

-Zack?-

De repente la voz del rubio se dejó oír al otro lado de la bocina. Haciendo que el corazón de Aeris se detuviera. Era el no es cierto? Había sido su voz. No solo se lo estaba imaginando

-Paso algo? Porque que llamas?-

En efecto era su voz. Era Cloud!. Ese frio, indiferente y masculino tono no podía ser de nadie más que de él. Solo él podría contestar con una oración afable pero a la vez áspera. No había duda de que era él. Nunca se había alegrado tanto en su vida de escuchar… Un momento. Porque se alegraba tanto?! Este chico la había echo pasar las dos horas más traumatizantes de su vida. Ella aquí muriéndose de la preocupación y el como si nada.

-Como que porque?! Porque no sabía absolutamente nada de ti. Para que tienes un celular si no lo usas! Si no quieres contestar entonces al menos da una señal de que estas bien- Se alzó la voz de Aeris arrebatándole repentinamente el celular a Zack antes de que este pudiera siquiera idear una respuesta

Obteniendo un abrumador silencio al otro lado de la línea. Tiempo en el cual Cloud aparto el celular de su oreja para comprobar en la pantalla el número inscrito.

No podía ser posible, este era el número de Zack. Entonces porque era la voz de una chica la que se oía. Y no de cualquier chica, estaba seguro que era la voz de…

-Aeris? Que haces con el celular de Zack? Porque lo tienes? Dónde estás? Y donde esta…-

De repente Zack le quito el celular de la mano quitando en el proceso el altavoz no dejándola escuchar más la voz del rubio. Poniéndoselo asimismo debajo de su oreja al mismo tiempo que le daba la espalda a Aeris.

-Lo siento amigo, pero fue tu culpa por hacer que se preocupara. Aun así yo gano- Respondió una masculina voz interrumpiéndolo súbitamente. La voz le pertenecía al dueño del teléfono. Zack.

-Qué? Espera! Zack!-

Zack cortó la llamada retirando el teléfono de su oreja. Y de inmediato una sonrisa burlona se dibujó en su rostro.

-Eso hará el truco- Expreso Zack satíricamente girando a ver a la castaña a quien parecía que el mundo se le estaba viniendo encima.

-Que hice! que hice! Pero que hice! Soy una completa tonta. Como se me fue a ocurrir contestarle a Cloud! Ahora sabrá que lo estuve buscando!- Expreso Aeris con una inquieta mirada y un leve sonrojo en sus mejillas. Teniendo ambas manos en la cabeza frotándolas de un lado a otro frustrada.

Ambos eran un par de dramáticos


Después de un tiempo Zack al fin había conseguido calmar a la alterada castaña, o algo así ya que ahora se había quedado en completo silencio viendo hacia el piso

-Quieres verlo?- interrumpió Zack rompiendo el silencio y como se lo esperaba ante la pregunta la castaña frente a él se encrespo hundiendo más su rostro

-N-no!, es decir me basta con saber que está bien. Si está bien nada más importa- respondió Aeris apresuradamente haciendo un ademan de negación con su mano derecha.

-Qué cosa tan linda para dedicársela a alguien tan desabrido.- Expreso Zack con tranquilidad haciendo que por la sorpresa Aeris casi azotara su cabeza en la mesa

-En serio Zack te cae bien Cloud?.- Inquirió la castaña subiendo la vista, viéndolo recelosa.

-Por supuesto. Cloud es un gran chico, aunque algo frustrante. Básicamente estoy muy orgulloso de ser su amigo. Supongo que es solo que estoy celoso- Contesto Zack sonriendo.

-Por favor deja de bromear-

-Lo digo en serio. Quisiera tener a cientos de chicas que se preocupen tanto por mi como lo haces por Cloud-

-Tu sinceridad a veces me frustra- Murmuro Aeris por debajo de su aliento disgustada con su actitud de casanova

-Entonces no quieres verlo?- Inquirió Zack alegremente poniendo un codo en sima de la mesa para doblar su brazo y recargar su cabeza sobre su mano.

-No- Contesto Aeris firmemente. Cruzándose de brazos viendo fijamente al contento chico frente a ella.

-Pues que mal porque está ahí afuera- Indico Zack señalando por encima del hombro de Aeris, hacia la ventana de cristal detrás de ella. A un particular rubio de ojos azules que aparentemente estaba en busca de algo, viendo hacia todos lados pero sin percatarse de su presencia.

-Que!?- Rápidamente Aeris llevo sus manos entorno a su boca agachándose contra la mesa, escondiendo todo lo que podía su cuerpo. Rogando porque el rubio no la viera. No sabía que haría si…

-Espera aquí- Pronunció el ojos azules interrumpiendo su línea de pensamientos, parándose de la mesa, yendo afuera del restaurante.

Cuidadosamente Aeris lo siguió todo el camino con la mirada, viendo de reojo hacia la ventana de atrás, solo para observar como Zack iba a encontrarse con el rubio. Petrificándola. Eso no podía ser bueno

-Cloud!- Llamo Zack obteniendo la inmediata atención del rubio, quien al reconocer su voz giro de inmediato hacia su dirección yendo rápidamente a su encuentro.

-Zack? Donde esta ella?!- Demando Cloud viendo fieramente al tranquilo chico de cabello negro.

-Quien? Ah…No me digas que viniste hasta aquí, al lugar que más detestas en el mundo solo porque estabas preocupado?- Expreso Zack burlonamente. Frustrando y sonrojando a Cloud quien giro su rostro escondiéndolo de los inquisitivos ojos de Zack.

-Donde esta?- Exigió Cloud nuevamente.

-Pues…- Zack giro entorno al restaurante señalando hacia el punto donde se supone debía encontrarse la castaña. La cual había desaparecido.

-resulta que no lo sé. Estaba ahí hace apenas un minuto.- Expreso Zack confundido.


Rápidamente Aeris había salido del restaurante, escondiéndose detrás de lo que pudiera para no ser percibida. Al final quedándose detrás de un gran columna observando a los dos chicos desde lejos, poniendo un interés en particular en el rubio.

Se encontraba perfectamente bien. No parecía tener ninguna herida.

Aeris suspiro aliviada quitando su vista del rubio. Tal vez había exagerado pero al menos ahora se sentía más tranquila. Pudiéndose al fin irse con total calma.

Aeris giro en su lugar dando un par de pasos cuando de repente fue detenida por una masculina y penetrante voz detrás de ella.

-Te vas tan rápido-

Aeris se petrifico al reconocer a quien le pertenecía esa voz. Volviendo su respiración pesada.

La sangre se le congelo en el segundo en que se percató de la cercanía de este. A no más de un metro de distancia detrás de ella. Volviendo sus piernas de gelatina, constándole mantenerse de pie.

-Es que acaso No me saludaras? Mi dulce niña de las flores-

Con resolución Aeris giro lentamente. Apareciendo frente a ella un atractivo rostro de largo cabello plateado y ojos aguamarina.

-Sephiroth-


-En verdad esa niña estuvo aquí?-

-Porque lo dices tan enojado?- Inquirió Zack observando al irritado rubio sentado frente a él con la cabeza recargado sobre su mano izquierda mientras que con la otra no dejaba de hacer sonar sus dedos con impaciencia contra el brazo del sillón en el cual se encontraba sentado.

-Y que quería? Porque es que vino a verte? –

-Debe ser porque soy irresistible- Respondió Zack con inocencia poniendo una indiferente cara y una actitud infantil, frustrando a Cloud a quien la vena de la frente comenzó a saltarle

-Zack recuerda que eres un ídolo. Deja de estar jugando. No hay espacio para este tipo de frivolidades- Demando el rubio azotando su puño contra el brazo del sillón.

-Frivolidades? Porque es que no preguntas lo que en verdad quieres preguntar Cloud?.-

-Que insinúas. Que esa chica no me es indiferente. Pues no, no me es indiferente. La considero una molestia. Una completa molestia. Esa voluble chica…-

-Te lo advierto Cloud solo vas a ocasionar que te muerdas la lengua.- Interrumpió Zack esta vez poniéndose serio

-Qué?- Cloud se extrañó por el comentario tan raro que había echo su amigo. Mirándolo desconcertado.

-Te estaba buscando a ti-

-Que dijiste?- Inquirió Cloud confuso creyendo no haber oído bien, suavizando su intensa mirada quitando su rostro de encima de su mano.

-No voy a repetirlo. Y no solo porque las palabras son como acido que me deshacen la boca. Si no porque no creo que te merezcas oír lo que tengo que decirte-

-Bien soy un completo idiota. Ahora a que te referías?- Apresuro Cloud mirando a Zack con impaciencia.

-Valla eso fue rápido-Dijo Zack burlonamente haciendo que inconscientemente el rubio se sonrojara.

-Zack-

Zack se cruzó de brazos mirando hacia el otro lado sin aparentes intenciones de responder. Inquietando al rubio.

-Zack que es eso de que me estaba buscando? Es imposible yo…yo ni siquiera vivo aquí-

-Pero ella no lo sabía hasta hoy. Vino a buscarte hasta este lugar únicamente porque estaba preocupada por ti. Y entonces aparecí y me pidió ayuda. De hecho me prestas tu celular por un segundo- Requirió el chico de cabello negro estirando su mano derecha entorno a Cloud

-Para qué?-

-Solo dámelo-

Con renuencia Cloud le entrego su celular de color negro y Zack de inmediato sin perder tiempo comenzó a navegar por este.

-Wow!-

-Qué?-

-Tienes como 30 llamadas perdidas-

-Si bueno no suelo contestar…-

-Del mismo número y hace no más de dos horas-

-Y?-

-De verdad no encuentras la conexión?-

Cloud se quedó callado viendo a Zack como si este se hubiera vuelto loco. No dándole ni la más mínima importancia a lo que había acabado de decir.

-Son de ella. Te estuvo llamando como cada treinta segundos antes de venir aquí-

-Qué?! Imposible…No…no es...Es imposible.- Negó Cloud una y otra vez no queriendo admitirlo. No queriendo que la idea se le metiera en la cabeza. Debía despejarla, por su bien debía apartarla.

-Mira esto. Tienes un mensaje de voz del mismo número-

-Qué?-

Antes de que se diera cuenta Zack había apretado el botón para reproducir el mensaje. Oyéndose un ruido mecánico antes de que una suave voz comenzara a oírse.

Clo-Cloud. C-como estas?...Ah…b-bueno…Yo hablaba para…umm…Lamento molestarte, es solo que…bueno…He estado hablando y no contestas…Este es tu número de celular cierto? Tal vez me equivoque. Lo lamento Yo... yo…

Hubo un largo silencio y Cloud creyó que el mensaje había terminado sin embargo poco a poco comenzaron a oírse una serie de sollozos que intentaban ser suprimidos

Discúlpame…Discúlpame Cloud…yo…

Y el mensaje termino súbitamente

-No solo estaba preocupada, al parecer estaba muerta de miedo de que te hubiera sucedido algo. Y solo porque arrancaste rápidamente- Declaro Zack pero Cloud se había perdido en sus propios pensamientos.

La había echo llorar

Cloud podía imaginarla claramente llorando mientras sostenía el teléfono. Intentando con todas sus fuerzas no derrumbarse.

Había sido lo mismo en esa ocasión no? A pesar de mostrarse furiosa, de gritarle y de lo que dijo, había estado al borde de las lágrimas. De hecho si se hubiera detenido un momento, si hubiera observado bien habría descubierto que en realidad no estaba enojada si no frustrada. No con él, sino con ella. Molesta por no saber qué hacer para detenerlo. Su preocupación consumiéndola. Haciendo que explotara violentamente al ya no poder contenerse más. Al no poder mantener oculto el terror de su ansiedad.

De seguro una vez que se fue se puso a llorar. Culpable y confundida. Cuanto tiempo habrá permanecido llorando?

-De verdad que le importas mucho- Interrumpió Zack trayendo de vuelta su mente.

Y una vez que las palabras se asentaron en su cabeza Cloud sintió una cálida sensación comenzando a crecer en su pecho. Sonrojándolo levemente.

-Aunque si lo piensas bien ella es así. Supongo que haría lo mismo por cualquiera. No es tan especial si lo piensas un poco-

Tan pronto como Zack dijo eso la cálida sensación en el pecho de Cloud desapareció haciéndolo sentir molesto.

Era cierto siempre era asi.

-Aun así debiste verla. Supongo que no cualquier chica buscaría a alguien tan tarde y con tanto ímpetu solo para asegurarse que está bien. Realmente es una chica especial.-

Instintivamente y sin poder evitarlo Cloud sintió como su corazón dio un leve salto borrando todo rastro de molestia en su rostro.

-Y muy extraña, a pesar de que estaba preocupada no quiso verte. Mira que emprender la huida. Realmente no tenía ganas de encontrarse contigo-

Ante eso Cloud perdió de nuevo el espíritu en especial porque era más que una realidad.

-Pero eso significa que solo saber que estabas bien le bastaba. Anqué en realidad a pesar de que no lo admitiera creo que si lo deseaba, solo que tal vez pensó que sería una molestia. No crees? Después de todo es de esas personas que no les gusta incomodar a los demás.-

-Zack puedes dejar de torturarme- Expresó el rubio abatido, dándole dolor de cabeza llevando su mano derecha hacia su frente tapando la mitad de su rostro inclinándose sobre su asiento

-A que te refieres?- Inquirió Zack con una confusa mirada inclinando levemente su rostro a un lado

Como si no supieras. Te la has pasado llevándome de la esperanza a la desesperación.

Justo como ella

-Tal vez siga aun por aquí. O al menos no debe estar muy lejos. No es muy tarde pero me preocupa dejarla sola- Informo Zack y de inmediato sin decir nada Cloud se paró de su asiento, saliendo del pequeño cubículo en el que se encontraban, yendo hacia la gran estancia de la torre Shinra

-Cloud?-

Porque?

Porque es que cuando se trata de ella no puedo permanecer tranquilo.

Porque es que siempre me encuentro yendo en su dirección?

No importa cuanto lo intente, entre más intento alejarme más soy atraído hacia ella.

Es como…

la gravedad.

-Ha pasado tiempo Sephiroth. Nunca me imaginé que te vería convertido en toda una estrella. Supongo que tu sueño de ser alguien importante se ha convertido en realidad. Felicitaciones-

Cloud se detuvo al instante al oír esa vos por el pasillo detrás de la columna que tenía al lado. No podía ver a las personas a casusa de la gran columna que le cubría la vista pero estaba seguro.

Esa voz era de Aeris.