-¡Lina despierta!
¿Quién la llamaba? Su voz resultaba familiar. No la había oído por mucho tiempo…
Lina Inverse fue recuperando la conciencia de a poco. Sólo pudo escuchar algunos comentarios extraños.
-¿Por qué tiene el cabello blanco?
-El Giga Slave es un conjuro que requiere de mucho poder. La deja exhausta.
-Ya veo… ¡hasta usa su pigmentación!
Pudo distinguir la cara de quien la había despertado: era una bonita muchacha de cabello largo y grandes ojos verdes. Al ver su rostro, la hechicera (ahora canosa) recordó todo lo que había ocurrido…
-¡Sylphiel! ¡Qué alegría que estés bien!
-Sí, todo gracias a ustedes. – Sonrió la sacerdotisa.
-Bien. Creo que es hora de despedirnos, ¿no creen? – Dijo Sailor Uranus.
-¿Ya tan pronto? – Preguntó Amelia.
-Debemos regresar. – Contestó dulcemente Saturn. – Nuestros familiares y amigos deben estar preocupados.
-¿Y cómo lo haremos? – Consultó Sailor Moon. Ella había despertado sólo unos minutos antes que Lina.
-Nosotros los ayudaremos. – Sonrió Filia cambiando instantáneamente al rostro al señalar a Xellos.
-La puerta de las dimensiones pueden ser abiertas con los poderes de los demonios y los dioses. – Explicó el demonio.
La despedida fue emotiva. Serena abrazó muy fuerte a Lina. Ella había tardado en reaccionar pero le respondió el abrazo.
-Muchas gracias a todos. – Sonrió Sailor Moon
-Siento mucho haber parecido tan gruñona. – Se disculpó Uranus. – Suelo ser así con los desconocidos. Espero que nos encontremos en otra vida, en otras condiciones. – Guiñó el ojo a Lina y Amelia, que se sonrojaron.
-Yo también espero verlos pronto. – Comentó Jupiter. - ¡Pero no exactamente en otra vida!
-Ha sido un placer conocerlos. – Habló Amelia.
-Y gracias, una vez más, por salvar al mundo y salvarme también. – Agradeció Sylphiel.
-Creo que salvaron dos mundos. – Sentenció Lina.
-Ustedes también salvaron dos mundos. – Dijo Sailor Moon, haciendo que la pelirroja sonriera.
-Bien, ¡creo que ya es hora de irnos! – Alentó Rei.
Filia y Xellos unieron, algo a regañadientes por tener que cooperar, sus poderes para que las Scouts pudiesen regresar a casa. Los hechiceros, sacerdotisas, espadachín y demoño observaron cómo desaparecían por el portal.
Las muchachas cayeron en el centro de la Ciudad 10. Observaron el lugar: estaba igual que la pelea con aquella gran sombra que había resultado ser el Caos.
-¡Muchachas!
Ellas voltearon y vieron a Luna y Artemis corriendo hacia ellas.
-¿Qué sucedió? – Preguntó el gato blanco.
-Sería largo de explicar. – Contestó la Sailor del amor y la belleza. Todas rieron.
-¿Dónde está Darien? – Preguntó Sailor Moon.
-No lo sé. – Respondió Luna. – No fuimos a verlo…
-¿En todos estos días?
-¿Días?
Todos voltearon para ver a Sailor Pluto que comenzó a reír.
-¿Qué sucede? – Consultó, extrañada, Neptune.
-Bien… sólo confirmé un rumor. Por lo visto, el tiempo no corre igual en todas las dimensiones. Mientras allí pasaron días, aquí sólo minutos.
-Vaya…
-¿Dimensiones? ¿De qué están hablando?
-Ya te explicaremos, Luna. – Le informó Sailor Moon. – Ahora, si me permiten, quiero verlo a Darien.
Las Sailor Scouts tuvieron la oportunidad de contarles a los gatos lo ocurrido. Serena tuvo también el momento de ver a su novio, que ya estaba mucho mejor. Posiblemente, desde la desaparición del Caos de ese mundo. La anécdota del mundo paralelo había animado mucho a Rini en su siguiente visita: quería conocerlos a toda costa.
En resumen, todo había vuelto a la normalidad en la Ciudad 10.
El haberlos visto partir había entristecido a Lina. Al menos, eso creyó Amelia de su amiga. Serena y ella se llevaban muy bien. Era tiempo de volver a animarla. Para ello, y como no podía ser de otro modo, la casa real de Seillune pagó la cena de esa noche para todos.
Xellos, ausente en la cena, había ido con su Ama a contarle todo lo sucedido. Sylphiel, quien había descubierto una amiga en Filia, a quien no conocía, regresó a Sairaag a sus actividades. La dragona volvió a su pueblo, su negocio, a cuidar al huevo de dragón antiguo que estaba a su cargo.
Zelgadiss emprendió un nuevo viaje a través del mundo en busca de una cura para su cuerpo. La princesa de Seillune regresó a su palacio a ayudar a su padre en asuntos reales.
Por su parte, Lina y Gourry comenzaron su viaje también a través del mundo como Zelagadiss. Sin embargo, no sólo tomaron otro camino sino que su objetivo era completamente distinto: probar la más exótica y deliciosa comida del mundo.
