Estùpido pensó Sakura
Guerra por el Amor
Capitulo 10
Estùpido pensó Sakura.
Se levanto de la cama y se vistió lo mas rápido posible, un deja vù de ya haber vivido la misma situación llego a su mente, la primera vez que su volvió a entregar a Shaoran tras haber regresado a Japón la había dejado destrozada y sola en la cama después de haber compartido lo que había sido un maravilloso momento.
La rabia le gano, la ultima vez ella había salido herida y con el orgullo pisoteado; ahora seria Shaoran quien saliera perdiendo solo por esta vez. Termino de colocarse la falda, y el sujetador su blusa no estaba allí así que peino rápido su cabello con las manos, tomo sus zapatillas en la mano y salio de la habitación sin hacer ruido.
Bajo las escaleras tan rápido como si el mismo diablo la persiguiera, la luz aun estaba prendida lo que le permitía ver, su bolso estaba tirado en el suelo con la mitad del contenido regado, la blusa estaba botada aun lado del sillón, se apresuro a ponérsela y abrocharla, recogió sus cosas y su bolso, ahora solo rogaba que Shaoran siguiera teniendo la misma costumbre, se acerco hasta una mesita situada a un lado de la puerta y observo el maravilloso llavero de plata que tomo sin pensarlo. Salio de la casa colocándose las zapatillas afuera y camino hacia el carro sin mirar atrás.
Lo encendió y condujo hacia la mansión Li.
En unas horas mas se hacia oficial el compromiso entre Shaoran y ella. Y por primera vez desde que comenzó esa absurda mentira tenia ganas de estar presente.
Amaba a Shaoran Li, pero de la misma manera que lo amaba también tenia ganas de humillarlo.
Y si para poder lograrlo tenia que casarse con el lo haría.
Ella también podía jugar el mismo juego.
Ya no solo una guerra de amor se desataría. También una guerra de pasión y venganza acaba de iniciar.
Shaoran pagaría una a una las humillaciones y el dolor que a sentido a lo largo de estos cinco años.
Distinguió a los lejos la entrada de la hermosa mansión, se detuvo unos momentos y se miro al espejo percatándose de que las lagrimas se derramaban de sus ojos.
Le dolía y le dolería lastimar a Shaoran, pero ya no más solo humillaciones y verdades mezcladas con mentiras para ella. Las personas casadas compartían todo ¿no? Y si eso incluía desamor y dolor así seria.
Arranco el auto una vez más con una sola idea en mente.
Casarse con Shaoran.
º º º º º º
Furioso era una palabra que le quedaba corta para expresar la rabia que crecía dentro de el.
¡La maldita mujer se había marchado de la casa! Y no le hubiera importado en lo mas mínimo si no hubiera sido por el simple hecho de que había ido en el carro que había mandado a traer para que no estuviera esperando ahí el chofer; y esa mujer ¡se había robado su auto!
No había escuchado ruido alguno después de haber entrado en la ducha e ingenuamente supuso que le condenada mujer seguía en la habitación tendida en la cama como una diosa griega.
Realmente no le sorprendió no encontrarla en la habitación y tampoco a sus cosas; así que comenzó a vestirse con algo de ropa que tenia en el guardarropa de la casa, comenzó a vestirse observado por segunda vez la cama donde momentos antes habían…
Debería decir hacer el amor o solo usar burdamente la palabra sexo.
Decir que había hecho el amor no era la expresión correcta para los encuentros íntimos que habían compartido; el por su parte solo disfrutaba del exquisito cuerpo del que Sakura era dueña llenándose de ella, sin sentir amor hacia esa mujer. Y ella….bueno ella teniendo en cuanta su verdadera naturaleza precoz recién descubierta hace años podía deducir que compartía la misma opinión que el.
Y solo lo consideraban como una buena sesión de sexo.
Reconocía que con nadie mas lo disfrutaba como con ella, pero hasta ahí quedaba.
Continuo vistiéndose hasta que se percato del extraño silencio que llenaba en ambiente, no era precisamente que si Sakura estuviera por algún lugar de la casa pudiera escucharla, la casa era bastante grande; pero se encontraba en remodelación y en muchas de las habitaciones no había luz incluso la mayoría de ellas se encontraban cerradas o con muchas cosas regadas por todos lados, impidiendo un recorrido por ellas.
Sabia que Sakura no se arriesgaría a entrar a lugares así. De adolescentes Sakura y el habían ido a Tokio por los regalos para navidad cuando la cuidad fue victima de un sismo bastante fuerte, no se encontraban en las calles pero si dentro de un centro comercial donde fueron testigos de cómo dos edificios en construcciones se habían derrumbado dejando a varia gente herida y varios muertos por lo que escucharon en las noticias. Los paramédicos, bomberos y policías comenzaron a llegar y tomar control tratando de despejar a niños y mujeres; ellos fueron sacados del centro comercial y de la zona de peligro, aun podía sentir en cuerpo tembloroso de la chica y su cara desfigurada de miedo, afortunadamente su madre había mandado a Wei a buscarlos por lo que no se tuvieron que ver en la necesidad de entrar al estacionamiento que al parecer ese era mas el miedo de Sakura; pero si tuvieron que caminar a las afueras de la cuidad que era donde los esperaban para irse a casa.
No definitivamente Sakura no podía andar por la casa, a menos de que su miedo a los lugares en proceso de construcción fuera superado.
Lo que significaba que tendría que haber vuelto ya la habitación, pues no había ningún lugar en la casa donde ella pudiera sentirse segura.
Ternito de calzar sus zapatos y salio de habitación con el ceño fruncido dispuesto a buscarla y regresar a tiempo para le cena de compromiso.
Le había tomado menos de quince minutos percatarse que Sakura no estaba en la casa, molesto se había acercado a la mesa donde había dejado las llaves solo para encontrarla vacía, las llaves no estaban por ningún lado; una idea cruzo su mente y abrió la puerta esperando encontrarse con el llamativo Porsche negro, pero su furia creció mas el solo encontrarse con el lugar vació donde había estado estacionado el auto.
Apretó los puños que sus nudillos quedaron blancos.
Si tuviera esa mujer frente a el estaba seguro de sus manos estarían ya rodeando ese cuello tan delicioso de ella.
Entro de nuevo a la casa azotando la puerta.
¿Cómo se atrevía? Todos sabían que nadie podía tomar alguno de sus carros, es mas le pensaban dos veces antes de acercarse alguno de ellos sin la autorización de el.
Pero claro tenia que ser Sakura Kinomoto la que tuviera que sacarle de sus casillas y la única que se atrevía a enfrentarse a el.
º º º º º º
Los suaves golpes a la puerta distrajeron su atención, frunció el seño antes de dar el pase. Luego recordó a Sakura y se puso de pie inmediatamente temeroso de que le hubiera pasado algo. Abrió la puerta solo para sentir unos brazos alrededor de su cuello y unos labios posarse sobre los suyos.
Con suavidad logro sacarse de encima a la persona y alejarla un poco de el.
Su mente estaba medio nublada pero consiente para saber que esa persona no podía ser Sakura.
-Eriol- escucho lo llamaban y levanto la mirada.
El gozo y la sorpresa aparecieron en el y no hizo mas que sonreír con sinceridad. Mientras un par de ojos amatistas lo veían con alegría.
-Tomoyo- susurro mientras se acercaba a abrazarla.
Hacia mas de tres meses que no la veía por culpa de su trabajo y volverla a ver le emocionaba de una manera extraña.
Amaba a Tomoyo como no tenia idea y sabía que su amor era correspondido, pero no pudo evitar pensar en Sakura.
Tomoyo se libro de su abrazo con un suave beso en los labios. Y camino hasta sentarse en una de las sillas que había enfrente del escritorio.
Eriol permitió que se apartara de el y tomo asiento al otro lado del escritorio. La observo mientras ella se quedaba pensativa y luego verla fruncir el ceño, eso no era muy común en ella así que supuso que si encontraba allí era porque Sakura ya le había dado la noticia y no estaba muy de acuerdo con la decisión de su amiga.
-¿Algo de tomar?- ofreció el.
Tomoyo lo miro antes de asentir.
No hacia falta que le preguntara que quería así que se levanto y salio de habitación.
Tomoyo soltó el aire que había contenido dentro de ella, y se puso de pie como lo había hecho Eriol caminando hasta uno de los sillones de piel y tomando entre sus manos una estola blanca que apretó. No hacia falta preguntarle de quien era; ella conocía muy bien esa prenda y la fragancia fresca que desprendía. Escucho la puerta abrirse mas no se giro y espero a que el se acercara.
Eriol la vio de espaldas y se acerco hasta ella, antes de poder tocarla Tomoyo giro abruptamente.
-La a olvido- le dijo ella mientras estiraba la mano y le sonreía.
Solo entonces Eriol se percato de la estola blanca que ella tenía entre sus manos y que Sakura llevaba puesta esa mañana.
-Es de Sakura- le dijo simplemente, mientras la tomaba y la doblaba.
-Lo se. Yo se la regale- contesto y dio un sorbo al jugo de naranja.
Eriol se encogió de hombros mientras dejaba sobre el escritorio la estola, y rogaba porque Tomoyo no le preguntara nada más.
-Así que estuvo aquí- aquello no era una pregunta era una confirmación.
-También Shaoran- contesto omitiendo el desayuno que habían compartido juntos.
La observo ponerse más pálida de lo normal.
-No paso nada estate tranquila- se apresuro añadir.
-Discutieron- volvió a afirmar.
-Lo normal- contestó mientras sonreía de forma juguetona.
Tomoyo movió la cabeza negativamente mientras sonreía.
-Espero que al menos lo pusieras en su lugar.
-Sakura no me dejo- suspiro.
Ganas no le faltaban de golpear a su amigo por lo imbecil que era.
-Ya tenía que salir la Madre Teresa de Calcuta.
Eriol sonrió.
-Aun lo quiere.
Tomoyo lo observo sentarse de nueva cuenta el sillón que estaba hace momentos y sonrió a medias.
-Como tú aun la quieres a ella.
Eriol la volteo a ver sorprendido dejando ver su incredulidad ¿De verdad acaba de oír lo que creí que había escuchado salir de los labios de Tomoyo?
Sintió su cuerpo ponerse tenso y tuvo que apretar los puños tratando de contener un poco del coraje que estaba sintiendo. A pesar de todo lo que habían pasado juntos ella aun dudaba.
La duda aun estaba presente en ella y eso le dolía.
Le dolía saber que aun no contaba con una confianza por parte de ella, le dolía saber que la confianza que le tenia Tomoyo a el era a medias.
Tomoyo volvió su rostro para mirarlo y tuvo que reprimir un grito. Eriol estaba de pie con la mandíbula apretada al igual que los nudillos. Y solo entonces se dio cuenta de que había hablado en voz alta.
Sin quererlo acababa de herir el orgullo de Eriol.
-Eriol yo…
-Suficiente- la interrumpió antes de tuviera la oportunidad de poder disculparse.
Tembló levemente al escucharlo hablar con frialdad, pocas veces Eriol actuaba así ante ella y eso era símbolo del enorme enfado de el.
-Lo siento- le dijo ella.
Eriol no contesto y se limito a observarla con furia, una furia que no estaba seguro de seguir conteniendo si seguía teniéndola frente a el.
Espero a que el dijera algo, pero se limito a observarla para después comenzar a caminar hacia la puerta con toda la intención de salir. Así que sin pensarlo dos veces corrió hasta interponerse a la única salida de el.
-Ya dije que lo siento- le recrimino.
¿Por qué para los hombres nunca podían acabar de escucharlas? ¿Por qué tenían que ser tan necios?
¡Dios! Aquello era molesto.
No podía aceptar una simple disculpa por el error cometido de su parte.
-Ya he escuchado bastante, necesito aire.
Tuvo que morderse la lengua para no gritarle que era un terco, le sentaba mal ver a Eriol tan molesto con ella, pero es que el no podía aunque sea un poco tratar de comprenderla.
Eriol la miraba impaciente a espera de que se hiciera a un lado, pero tal parecía que Tomoyo no pensaba moverse de su lugar.
Suspiro y soltó una palabrota que la hizo brincar. Sabía que tenia que mantenerse bajo control pero con ella tan cerca y tan testaruda se le complicaban un poco las cosas.
-Tomoyo- la llamo.
Ella levantó la vista, en los ojos de su novio ya no solo había coraje, si no también impotencia y dolor. Soltó un suspiro y derrotada se quito del lugar, permitiéndolo salir del lugar.
-Lo siento- volvió a repetir.
-Lo se- contesto el- yo también lo siento- y salio del despacho.
Se vio sola en el estudio; no quedaba mas que decir ni que hacer así que tomo el bolso que había dejado en el respaldo de la silla y salio de allí.
º º º º º º
Mientras esperaba que las fuerzas necesarias acudieran a ella para salir de la habitación y enfrentarse a toda esa gente y aun compromiso no deseado, Sakura que quedo mirando al espejo.
Había llegado dos horas antes de que el primer invitado hubiera llegado ya, Wei la había visto bajar del carro de Shaoran y le había sonreído con complicidad; tal parecía que la suerte estaba de su lado pues Nanaì ni Meiling se encontraba en la casa. Así que inmediatamente se retiro a su habitación y tomo un baño durante un buen rato.
Tomoyo le había dicho que iba estar ahí esa noche pero nadie le informo de ninguna visita y no podía contar con ella, así que tomo una toalla que cubriera su cuerpo y salio en busca de un vestido que el día anterior se había encontrado dentro de una caja sobre la cama. No había ni una nota ni nada y supuso que el vestido era un regalo de Nanaì, conocía a la anciana y ella era la única en la casa que después de todo lo ocurrido se atrevería a obsequiarle un presente.
Se recordó que tenía que agradecer a su abuela esta misma noche. Y felicitarla por el exquisito gusto que tenia.
Una vez más se miro al espejo. Se sentía algo irreconocible. La mayoría de veces se había negado hacer caso a las recomendaciones de Bianca para que se arreglara. No era que no lo hiciera, pero las recomendaciones de su amiga eran demasiado juveniles para su gusto y desentonaban para la presentación de su trabajo. Tomoyo en cambio siempre le decía lo muy bien que se veía, pues ambas trabajaban en el mismo hotel y con muy buenos puestos, sabia que ninguna de las dos podían andar de minifaldas todo el día y mucho menos llevar puestos los modelos de chicas de diecisiete años que tanto usaba su amiga.
Pero ahora se volvía a sentir una adolescente, y se alegraba de su logro; mientras sentía las mariposas en el estomago al oír los golpes de la puerta.
-Pase.
-Dio, que bien te vez cariño.
Sakura se volteo en cuanto escucho esa voz ¿Cómo era posible?
-Viniste.
-No te dije que aquí estaría.
Tomoyo se acerco a Sakura y la abrazo. El abrazo fue prolongado por unos momentos y después se separaron.
-Si dices que yo me veo bien, tu estas guapísima.
Tomoyo llevaba el pelo recogido en la cima de su cabeza y el vestido negro era engañosamente sencillo. Un escote alto hasta el cuello no revelaba nada, pero entonces, detrás, desaparecía, mostrando toda la espalda. Llevaba unos pequeños pendientes de diamantes en forma de gotas.
-Corrijo te ves guapísima Sakura.
Sakura le agradeció el cumplido con una sonrisa.
-Apuesto a que Shaoran se ira de espaldas cuando te vea.
-No lo creo- dijo.
Shaoran solo tenía ojos para Victoria.
-Además no se si estará aquí esta noche.
-¿A pasado algo?
Sakura le sonrió de forma juguetona.
-A pasado que le robado su coche y lo he dejado en medio del desierto- y se dedico a contarle la historia de la mañana omitiendo algunos detalles.
Tomoyo la miro sonriente una vez que acabo de escuchar la pequeña aventura de Sakura.
-Eso explica su mal genio y porque me miro con ojos de querer matarme.
-¿Qué?- pregunto pálida Sakura.
Tomoyo observo a su amiga con lastima.
-Estaba abajo discutiendo con alguien, siento lastima del pobre que sufrió las consecuencias.
-Dime que no es verdad- dijo con angustia.
Seguro que ahora si estaba metida en problemas.
Si bien hace horas estaba dispuesta a casarse solo para vengarse de Shaoran, cuando hubo pensado con la cabeza fría se dio cuenta de que ella no era como el y no podría hacerlo.
Su única esperanza era que Shaoran hubiera captado su mensaje y no llegara a la celebración de esta noche, pero con lo que le había contado Tomoyo sus planes se venían abajo.
Su única opción ahora era escaparse o la menos intentarlo, porque correría con mucha suerte si lograba aunque fuera acercarse a la puerta.
Shaoran no era tonto y seguramente no había pasado por alto las más de mil veces que ella le había advertido de escaparse. No se sorprendía si Shaoran había mandado a vigilar la mansión y mucho menos si no le permitían salir de la casa.
Pero tenía otra opción.
Si enfrentarse a toda esa gente y rechazarlo frente a todos. Pero Nanaì no aguantaría aquello en su estado de salud.
¡Maldito Shaoran! ¡Y mil veces maldito! La tenía atada de manos.
-Pensando en como escapar- escucho decir a Tomoyo.
-No hay posibilidades- contesto con resignación.
-Ni que lo digas, la mansión esta completamente asegurada.
Sakura tembló ante la idea.
-Descuida cariño, aun tienes posibilidades el día de la boda.
-Supongo que si.
-Vamos no pongas esa cara todo saldrá bien, disfruta de esta noche.
-Lo intentare, pero lo dudo sinceramente.
-Que lo intentes es un buen comienzo. Anda date el último retoque y vamos abajo, la mayoría de los invitados ya deben de haber llegado y seguro que Shaoran ya esta esperándote.
Sakura la miro con burla.
-No eres tu quien dice que las mujeres siempre deben de llagar con un elegante retraso.
-Cierto, hazle esperar un poco mas. Después de todo se lo merece.
º º º º º º
Shaoran disfrutaba de un wiskhy mientras esperaba la aparición de su supuesta prometida en el salón con los demás invitados. Aun estaba muy molesto por lo que Sakura le había hecho, pero disfrutaría viéndola atormentada toda la noche ese seria su mayor cobro. Así que se limitaría a disfrutar de la noche.
Estaba impresionante y era el centro de las miradas de todas las mujeres. El lo sabia, pero la única mirada que le importaba en ese momento era la de unos ojos verdes.
Se había reforzado para volverla a ver. Todas las defensas estaban levantadas nuevamente. Ella le había hecho perder la cabeza durante toda la mañana y parte de la tarde. Había perdido el control. Eso nunca le había sucedido antes. Y no se lo podía permitir.
Un repentino sonido de conversaciones sordas hizo que levantara la vista. El pelo de la nuca se le erizo cuando vio a través de su vaso a Sakura de pie en los escalones que daban paso al salón. Sintió que el pecho se le quedaba sin aire. Estaba… impresionante.
Pudo ver como lo buscaba con los ojos y se dio cuanta de que no podía verlo bien desde donde ella estaba. Llevaba un vestido color aceituna oscuro con solapas que se encontraban formando una V por encima de una línea debajo de los pechos, haciendo que la palidez y voluptuosidad de lo que se apreciaba sugiriera lo que no se veía. El cabello lo llevaba recogido a un lado y caía por encima del otro hombro en una ola bermeja. Destacaba por encima de cualquier otra mujer de las que había allí como una brillante perla en medio de un oscuro coral.
Apretó con fuerza el vaso, cuando ella se ruborizo al ver a Eriol. Se abrió paso entre los invitados y camino hacia ella.
Sakura se dio cuenta de repente del camino que se habría y vio a Shaoran caminar hasta ella y casi sintió ganas de huir. Como si estuviera a punto de chocar con algo que definitivamente era peligroso.
Y entonces el se detuvo delante de ella. Sakura lo miro con sus ojos verdes acentuados por el rimel y un fresco aroma. Sintió como todas sus fueras se derrumbaban.
-Si estas lista, que comience el juego- le susurro.
Ni siquiera le dio tiempo de contestar cuando Shaoran ya la tomo de la mano, posesivo y la llevo hasta el centro del salón. Sintió como la pegaba a su cuerpo y la música comenzaba a sonar.
Sakura levanto la mirada en busca de alguna clave para saber que estaba pensando. Ni siquiera le había dicho si pensaba que estaba bien, pero ya nada podía esperar de el. Lo miro secretamente y tuvo que reconocer una vez mas de que con el esmoquin se veía aun mas guapo, con el pelo peinado hacia atrás, lo que le permitía apreciar la fuerza de su frente y la línea de su nariz.
Pero Shaoran no podía ocultar su descontento y se sintió molesta. El se la pasaba recriminándole de su torpe actuación. Y el no hacia nada por poder ocultar la molestia que sentía ante la cercanía de ella. Se suponía que esa día ambos debían de están contentos y demostrar sus mejores dotes de actuación. Después de dudar un momento, Sakura no pudo evitar preguntar:
-¿Va… va todo bien?- el se limito a mirarla- si de algo te sirve lamento lo que hice.
-¿Qué es esto?- se mofo- ¿La alegre, preocupada y considerada Sakura tratando de hacerme sentir falsamente mejor?
Sakura lo miro altiva.
-Después de todo voy hacer tu juguete por esta noche, ¿no? A menos, por supuesto que dejes esta mentira y me permitas marchar. Si soy tan desagradable para ti…
De pronto Shaoran silencio sus palabras con la boca. Y por mucho que la dignidad le exigía a Sakura apartarse de el y gritar enfrente de todos la verdad y reclamar su inocencia, se descubrí a si misma acurrucándose en el pecho de Shaoran, sintiendo como su suaves curvas se apoyaban en los músculos duros como rocas. Se sentía embriagada y de pronto el se separo de ella, mientras los fuertes aplausos le taladraban los oídos.
Los ojos de Shaoran brillaban fieros, mientras la cercaba más a el y susurraba a su oído:
-Tú lo has dicho, así que lo olvides. Eso es todo lo que serás para mí de ahora en adelante. Mi juguete.
º º º º º º
En el salón hacia un calor sofocante a pesar de que las ventanas estaban abiertas. A Sakura le ardían las mejillas y le dolían los pies debido a los tacones. Se movía apoyándose en un pie y luego en otro. Shaoran a su lado la miro cortante.
-¿Qué te pasa?
-Nada- dijo sin mirarlo.
A penas habían hablado toda la noche, y tampoco le había permitido que se alejara de su lado para ir con Tomoyo y Eriol. Y ahora que pensaba en aquellos dos, no los había visto desde hace más de media hora y durante la comida se percato del trato tan formal entre ambos.
Comenzó a buscarlos con la cabeza. Shaoran parecía no haberlo notado. Durante lo que a ella le habían parecido horas había soportado toda clase de temas superficiales y había sido relegada a un segundo plano mientras Shaoran entretenía a una interminable sucesión de aduladores. También había tenido que soportar toda clase de miradas por parte de todas las personas que había en el salón. Incluso Victoria la había estado mirando desde el otro extremo del salón acompañada de su prometido y de Meiling, solo se habían acercado a felicitarlos y se mantuvieron alejados desde ese momento. Algo extraño tanto como en la modelo como en la prima de Shaoran, cosa que a ella que no le convencía de nada. Victoria y Meiling se traía algo entre manos que lo único que le traería a ella serian problemas.
En un momento concreto había habido una oleada de gente y Sakura se había encontrado separada de Shaoran.
Aprovecho ese momento para decidirse a buscar a sus amigos. No estaban en ninguna parte del salón lo que significaba que se encontraban en algún otro lugar de la casa. Solo era cuestión de buscarlos.
Camino hacia la puerta del salón pasando a lado de un grupo de mujeres. Iban todas vestidas de alta costura como se acostumbraba. Sintió las miradas de todas ellas mirándola de arriba abajo como si fuera un espécimen expuesto en una urna. Siguió caminando hasta salir sin poder creer lo groseras que habían sido. Una vez afuera pregunto al servicio si los habían visto.
Sabia que no se habían marchado ya, aun no se anunciaba el compromiso y no creí que ninguno de los dos la dejara sola. Varios negaron con la cabeza haber visto a la pareja, hasta que uno de los seguridad le dijo haber visto a los personas entrar a una habitación. Sakura se dirigió a la habitación que había señalado aquel hombre, estaba por tocar la puerta del estudio cuando esta se abrió repentinamente.
Eriol se paro en seco cuando vio a Sakura frente a el, tratando de parecer lo mas normal posible le dedico una sonrisa.
-Es bueno verte Sakura.
Ella le sonrió apenada, Shaoran se había comportado muy descortés al no haberle permitido acercarse ni a Tomoyo ni a Eriol.
-Lo siento- se disculpo en nombre de Shaoran.
-Descuida, la maldición de tener un prometido celoso.
Sakura volvió a sonreír sin saber que mas decir.
-Te ves hermosa- le dijo repentinamente Eriol y la abrazo.
-Gracias- dijo sonrojada una vez se separaron.
Vio a Eriol girar la cabeza hacia dentro de la habitación y fruncir el ceño. Entonces recordó que los estaba buscando.
-¿Esta Tomoyo contigo?
El la miro con seriedad.
-Si. Esta adentro.
Sakura se preocupo, el tono de voz de Eriol había cambiando ya no era amigable era seco. Se había perdido de algo pero ¿De que?
-Todo esta bien, ¿se siente mal?
No obtuvo respuesta.
-Déjame pasar, quiero verla- dijo dando un paso hacia delante desafiante.
Eriol la tomo del brazo con delicadeza y la hizo retroceder, cerrando la puerta tras de si.
-No creo que sea lo mejor ahora. Necesita aclarar sus ideas.
Ella frunció el ceño ¿Aclarar ideas?
-Soy su amiga, tengo derecho.
-Y soy su pareja y me ha echado- dijo con cierto resentimiento.
Sakura se rió musicalmente, y dando unas palmaditas a la espalda de Eriol logro avanzar hasta la puerta del despacho.
-Es diferente Eriol, entre mujeres las cosas cambian- dijo abriendo la puerta.
-Sakura…
-Descuida, soy su amiga. Yo la ayudare.
Y entro en la habitación cerrando la puerta.
Eriol soltó un suspiro, dudaba ciertamente que esta vez Sakura pudiera ayudar a Tomoyo.
Camino tratando de localizar a Wei y pedirle unos calmantes.
Realmente esta noche Tomoyo los iba a necesitar.
º º º º º º
Escucho la puerta cerrarse y sabía que Sakura habían entrado. Quería voltear y gritarle que la dejara a solas y culparla de la discusión que había tenido con Eriol antes de que ella llegara.
Pero ¿De que la culparía? De que Eriol durante toda su niñez y parte de su adolescencia estuvo enamorado de ella. Ni siquiera estaba segura de que la propia Sakura lo supiera, el carácter de su amiga en aquellos tiempos era tan inocente que lo mas seguro seria que Sakura no estuviera enterada de los sentimientos que Eriol le profesaba.
No, definitivamente no podía culparla de nada.
Mucho menos de la inseguridad que estaba instalada dentro de ella, desde que supo que Eriol la vería después de tantos años. Porque a pesar de que Eriol y ella eran amantes, entre Sakura y el nunca se había producido ninguna cercanía entre ambos. Eriol y ella habían mantenido su romance alejado de todos aquellos a los que una vez fueron unidos.
Sin embargo la mayor traición era para Sakura o para Meiling.
-Soy una tonta- le dijo Tomoyo antes de que Sakura pudiera decir algo.
-Esta tarde cuando hablamos te note extraña. Lo siento.
-¿Por qué?- le pregunto sin mirarla.
-Eres mi prima para los demás… para mí, eres mi hermana. Y no yo no he sabido comportarme como una.
No podía creerlo, Sakura su prima, su hermana le estaba diciendo que nunca se había comportado como una. Loca pensó, ella se había comportado mucho más que eso. En cambio ella, de tan solo pensar a Eriol cerca de ella, sonriéndole, haciéndole caricias, tratándola como hace mucho, no podía considerarla mas que como su rival.
-Tu también eres una tonta- sentencio Tomoyo.
-Supongo que si, por al amar a un hombre que me odia- expreso sonriendo con pesar.
-No solo por eso.
-Vaya ahora si estoy ofendida.
-Lo que has dicho es mentira- le dijo girando para quedar de frente a Sakura.
Sakura se sorprendió de que Tomoyo tuviera los ojos hinchados y rojos y restos de lágrimas secas por su rostro. Temeros avanzo hacia ella.
-Quédate donde estas. Por favor- le pidió bajando la mirada.
Y Sakura se quedo paraliza a unos pasos de ella.
-Tomoyo- le susurro Sakura.
Ella no hizo más que levantar la vista.
-Discutí con Eriol- dijo a modo de explicación.
Sakura no necesito saber más, y asintió con la cabeza. Ahora entendía el extraño comportamiento de los dos.
-No quieres saber el porque- le pregunto desafiante.
Se que do callada unos segundos, preguntándose porque de repente se sentía culpable. Después susurro un si.
-Basta, ella no tiene nada que ver.
Ambas voltearon la cabeza hacia Eriol que se encontraba dentro del estudio con la puerta cerrada tras el y un vaso en la mano.
¿En que momento había entrado? se pregunto Sakura. Y ¿Por qué había callado a Tomoyo?
-Largo- demandó Tomoyo a Eriol.
-No
Ella lo miro desafiante.
-Bien mejor, así aclaramos todo.
Tomoyo se giro hacia Sakura, quien la miraba con recelo.
-Te pregunte si querías saber porque ¿no?
Sakura asintió con la cabeza.
Mientras Tomoyo veía desafiante a Eriol.
Eriol miraba a Sakura con lastima.
-Por ti.
Sakura la miro sin comprender.
-Porque estoy celosa de ti.
º º º º º º
Shaoran giro la cabeza ¿Dónde estaba? Estaba a su lado minutos antes. Se había puesto a conversar con inversor francés interesado en la constructora y no se había podido librar de el. Se sentía algo culpable por no haber prestado mas atención a Sakura, se suponía que en esos momentos ella debía de ser su prioridad, pero todavía tenia la desagradable sensación de ser un imbecil por desearla… tenia que tener mucho mas cuidad al estar cerca de ella, sobre todo por lo que había ocurrido en la mañana.
Dispuesto a también salir de ese sofocante lugar y de la situación, se excuso y se retiro a buscar a Sakura. Entonces se percato de que Eriol tampoco estaba. Había estado manteniéndola a su lado para evitar un encuentro durante la fiesta entre esos dos. Y ahora resultaba que tras un momento de descuido Sakura y Eriol se escapaban como dos adolescentes enamorados que se encuentran en secreto. Apretó los labios y se dedico a buscarlos cuanto antes.
No lo había dejado claro. Sakura ahora era su juguete y como todo niño necesitaba de el para poder entretenerse. Además de tan solo pensar a Sakura en brazos de Eriol esa noche y en su casa le movía las tripas de una manera rabiosa.
El no volvería a ser un cuernudo por segunda ocasión y mucho menos por el mismo hombre.
º º º º º º
Sakura abrió los ojos desmesuradamente. Tomoyo celosa de ella. Giro la cabeza en dirección de Eriol, pero el solo miraba a Tomoyo con enojo.
Un silencio se hizo presente. Hasta que fue sustituido por unos pasos.
Sakura camino hasta Tomoyo y la abrazo.
-Lo siento- le susurro al oído- no era mi intención ni la Eriol hacerte sentir mal.
Tomoyo se separo de ella sorprendida, busco la mirada de Eriol y se dio cuanta que el tampoco sabia que estaba pasando.
-Y tampoco tienes que sentirte celosa de mí- le explico.
-El te amaba- le grito Tomoyo- aun te ama.
-Lo se- fue la respuesta corta de ella.
Eriol la miro sorprendido. Todo este tiempo lo había sabido y no había dicho nada. Sonrió abiertamente y Tomoyo la vio sorprendida.
-Pero me ama como a una hermana.
Tomoyo resoplo.
-Es verdad. El amor que sentía Eriol por mí como mujer, murió. Y ahora lo siente por ti.
Ya no sabia que pensar, esperaba que con su confesión Sakura se exaltara, le dijera que estaba alucinando, que eso era imposible. Así por lo menos aun guardaría un poco de esperanzas. Pero que reconociera abiertamente las cosas… miro a Eriol que se reía a carcajada limpia, lo vio acercarse a Sakura y darle un corto beso en la frente y después acercarse hasta ella.
-Tomoyo. Te amo.
Ella bajo la mirada avergonzada. Miro a Sakura y después a Eriol.
-Yo también.
-Es bueno saberlo- y la beso rápidamente- y ahora aquí en frente de nuestra mejor amiga te pido que aceptes ser mi esposa.
Sakura no lo creí, de verdad Eriol el soltero mas codiciado de toda Inglaterra le estaba pidiendo matrimonio a Tomoyo. Sonrió a medias, sin tan solo Shaoran hubiera tenido una manera mas decente de pedirle de nuevo que se casaran… tal vez las cosas serian un poco diferentes.
Tomoyo guardo silencio, sintiendo sus ojos escocer.
-Esto seria mejo si tuviera el anillo- susurro Eriol.
-Si. Acepto casarme contigo.
El a la acerco todo lo que pudo y la beso, bajo los aplausos de Sakura.
Tomoyo se separo de Eriol y camino hasta Sakura y la abrazo.
-De verdad lo siento, pero yo…
-Esta bien- le corto Sakura y la abrazo con más fuerza- felicidades.
Ambas se separaron.
-Bueno supongo que debo verme fatal, iré al tocador. Ahora vuelvo.
Y salio por una puerta del lado derecho de las paredes del tocador.
Una vez solos, Sakura miro con ternura y emoción a Eriol y corrió abrazarlo. El la levanto del piso dando vueltas en el aire con ella.
-Felicidades- le dijo Sakura una vez la hubo dejado en el piso.
-Gracias.
Le dijo todavía brazado a ella.
-Y la próxima vez te mas fe en una mujer.
-Lo tomare en cuenta.
Ambos rieron.
-¿De verdad lo sabias?- le pregunto de repente el.
-¿Qué estabas enamorado de mi? Si, lo sabía.
-¿Por qué nunca me lo dijiste?
-Porque amaba a Shaoran.
Eriol le sonrió.
-Dime una cosa.
Ella asintió.
-¿Alguna vez me amaste?
-Aun te amo- contesto obsequiándole un corto beso en la comisura de los labios.
Un beso demasiado cortó por la repentina presencia de nada más y nada menos que de Shaoran Li.
Notas de autora:
¡Hola a todos!
Una vez más estoy de vuelta. Y no, no estoy muerta como tal vez pensaron, es solo que se me han complicado un poco las cosas y por eso hasta estos momentos estoy actualizando.
Bueno esta vez no tengo mucho que decir, solo que me ha gustado como ha quedado este capitulo, sobre todo el triángulo que se crea Tomoyo. Aunque tampoco olvidemos el que hay entre VictoriaxShaoranxSakura, porque a pesar de que nuestra gran odiada Vicky pronto se casara aun no sabemos si realmente lo hará, además que tendrá gran importancia entre los problemas ocasionados en un futuro a SXS.
Así que no dejen de leer, en el próximo capitulo veremos la reacción de Shaoran y si aun después de lo que vio sigue adelante con los planes de boda entre Sakura y el.
Ustedes que opinan habrá boda o ¿no? No olviden que todo puede suceder.
Sin más me despido de todos ustedes, no sin antes agradecerles por todo los reviews que me han llegado, queda de más decir que esta historia esta hecha para ustedes, sus comentarios son mi combustible para seguir adelante con el proyecto.
¡MIL GRACIAS!
No prometo actualizar pronto porque no se si podré cumplir con mi palabra por lo menos el martes tengo un examen de gran importancia que presentar y que esta por calcinar mi cabeza. Así que deséeme mucha suerte, porque de verdad lo voy a necesitar. De ese pequeño trozo de papel depende que tan pronto actualizare.
Ahora si nos vemos.
No olviden dejar sus comentarios.
Nos vemos el próximo capitulo.
Celebriant O. D.
P.D.: Agredezco mucho que me hicieras ver la gran cantidad de errores ortograficos que he tenido y tengo. He estado prestando mas atencion a este capitulo en cuanto a ellos; sin embargo no puedo garantizarles una excelente redaccion, eso es algo que ire ganando con el tiempo. Asì que agradezco mucho esta observacion.
