Capitulo 10

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Lo que él creyó pensar que sería una buena idea en convencer a su primo para que lo acompañase a la tienda de suministro, no fue muy buena, su primo tenía sus propias ideas, aunque solo esperaba que mantenía a la pitufina fuera de su camino y no perdiera a Minato; porque sabía que allí la encontrarían con su doctora, pero no creía que Konohamaru fuera a levantarse más temprano. Ese primo suyo era un oso panda, solo pensaba en dormir y era raro verlo tan temprano, pero esperaba que encontrara algo que hacer en el supermercado.

Esa mujer lo traía loco y eso que apenas habían cruzado palabras en la clínica, y el camino no fue muy conversador. Aún recordaba a la otra doctora que estaba con Hurano, la cual lo miró con perspicacias y además lo había amenazado con un bisturí sigilosamente, no sabía de donde lo había tomado o que estaba haciendo con un bisturí en ese momento, pero si recordó qué después que Hurano se fuera tras la puerta cortina de color verde ella se acercó a él y le susurró «Pórtate bien o conocerás mi arma». Moviendo el bisturí como si ese fuera una lima para uñas. Para luego atender a la señora Jackson la cual ya estaba entrando a la clínica.

—Claro, cómo no. —gruñó. Esa mujer daba miedo. Tan pequeña y con un genio de los mil demonios. Quién se creía que podía hacer él con la doc. Hurano.

—Ya estoy listo, primo. Pero es sábado lo sabes no. Podías ir el lunes con la nueva veterinaria no lo crees. Y ojalá sea tan linda como la doc. de la clínica.

—La hija del viejo Hurano. —levantó una ceja y lo miró mal ¡Hurano era suya!

—No, la otra. Es como una diminuta cosita. Parece un duende nocturno. Es tan linda. —con los ojos como platos Sasuke no entendía a Konohamaru, sería que su primo había caído en las redes de ese duende maléfico. Nunca lo había escuchado hablar tan dulce de una mujer, y tenía que ser de una sanguinaria.

—Creo que estas mal, primo. Esa mujer lo que le falta de estatura lo recompensa con ferocidad y mal genio. Es una loca. ¡Es una salvaje! —la mirada que recibió de su primo puso en duda a Sasuke, será qué solo él podía sacar a ese ser malvado que habitada en la doctora rubia. Será que por ser amiga de la doctora Hurano lo miraba así de mal. Eso tenía lógica. Se dijo. Pero igual tenía que ver a Abby.

Antes—es decir antes que ella se fuera a la UCLA — se comportó como un completo asno, pero siendo jóvenes, bueno más ella que él, pero es qué no era un asalta cunas, así que cuando Jonh la invitó al baile de la preparatoria la descartó como una futura relación; para después enterarse que fue un trato de los sus padres y el de ella. Después de ese evento nunca pudo llegar a llevarse bien con ella. Luego ella en dos años tuvo el dinero necesario se fue para la universidad y lo dejo con las ganas, con ganas de más, con ganas de mostrarle que él era perfecto para ella.

Pero ahora tenía la oportunidad y lo haría o dejaría de llamarse, Sasuke Ray Uchiha .

—¿Y? Qué esperas. —su primo lo sacó de su mente.

—Ya no molestes, Konohamaru. Sé que no te gusta madrugar, pero tenemos que hacerlo.

—¿Por qué?

—Sé que ella estará en el Supermercado o en Suministros, feliz.

—No. Lo que tú tienes es algo raro. Sabes que si se entera que la espías o la acosas te puede denunciar. Sería bueno verte de blanco y negro o de naranja. Quién sabe.

—Cállate y ayúdame.

—Ok. No te esponjes.

—Eres tan raro Konohamaru. —a quién se le ocurre frases como 'no te esponjes'.

—Aun así, me amas y me ocupas para acosar a la dulce Abby Hurano.

—Te digo que no la acoso, sería realmente malo hacer eso. Yo la conozco desde hace mucho, solo quiero retomar nuestra amistad.

—Amistad, eso dices, pero yo no te creo. Esa mujer te trae loco. Admítelo.

—Qué a mí—se señaló— no.—rezongó. Caminó hacia abajo con su primo y al pie de las escaleras Tayson estaba con Minato y Konohamaru como padrino lo tomó.

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He vuelto... estoy viva!

Corto pero aquí esta.