*Creadoras de la Idea Original: Cigale y Anny

*Escritoras: Cigale y Anny

*Inspirado en: Versailles no Bara

*Mangaka:Riyoko Ikeda

Capitulo X

Un Amor Histórico…El Eterno Juramento de un Hermoso Amor

Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ

Mientras Oscar y Andre estaban juntos rodeados de la destrucción que había causado la batalla, y el General Jarjayes yacía muerto tendido en el suelo, ellos sabían que, una amenaza aun mayor estaba próxima, la venganza de Arturo, quien no podía perdonar la traición de Andre y lo haría pagar con su propia vida. Andre tomo a Oscar por los hombros, la miro fijamente al rostro y le dijo con tono seguro y suave "Debemos irnos inmediatamente, o Arturo nos encontrará y no sobreviviremos a su castigo", Oscar estaba ofuscada por los hechos que le habían tocado vivir hasta ese momento, una parte de ella no quería abandonar a su padre, que estaba sin vida, quería darle un funeral digno, pero también sabía que era imposible, si eran encontrados por Arturo; ya no tendrían otro oportunidad para huir, y ellos debían vivir por su pequeño Alexandre.

Oscar miro Andre, y asintió con la cabeza, ella sabía que las palabras de Andre eran ciertas, y volteo por última vez para ver el cadáver de su padre, se acerco a él lentamente, y dijo casi como un susurro "Que Dios te perdone….Au revoir Père" y se marcho junto con Andre sin volver a mirar atrás.
Subieron por las escaleras rápidamente dejando atrás los calabozos, sabían que no tenía el tiempo para tomar descansos. Preocupado como cualquier padre Andre preguntó a Oscar por su adorado hijo a lo cual Oscar respondió que había dejado al pequeño Alexandre bajo los cuidados de Rosalie en el campamento franco, antes de empezar la lucha.

Andre asintió con la cabeza y puso una sonrisa en sus labios, sin duda le confortaba que su hijo estaba en buenas manos y no le pasaría nada malo a la ausencia de sus padres. Oscar como siempre había pensando bien las cosas y ahora Alexandre estaría seguro de Arturo.

En una de las torres del castillo Morgana y William eran testigos del ataque franco, ahora más que nunca Morgana detestaba a los francos, y quería verlos a todos muertos. Ella culpaba solo a una persona de toda las desgracias, y esa persona era la franca llamada Oscar, ella tenía que ser exterminada para que no existieran más obstáculos entre ella y Andre. Ella se encargaría de matar a la franca causante de todos sus problemas, ella tomaría las medidas para que así fuera. William mientras tanto al ver el ejército franco atacando todo a su paso, solo sentía las ganas de huir, de aquel lugar.

"Morgana debemos huir de este lugar, los francos acabaran con todo aquí y yo no quiero morir, vámonos…" dijo William exaltado, pero no entendía como su hermana no mostraba ningún signo de preocupación, la frialdad de sus ojos lo hacían temer profundamente, pasado un rato en silencio desde las palabras de William.

En aquel instante Morgana pronuncio las siguientes palabras, "No…no huiremos, nos quedaremos aquí y vengaremos a los nuestros. Si quieres huir hazlo pero yo me quedare aquí para acabar con la principal amenaza que me ha quitado lo que más eh apreciado en esta vida, esa amenaza franca llamada Oscar"

William estaba estupefacto por las palabras de su hermana, sabía que la obsesión que ella sentía por Andre la podía llevar muy lejos, a tal grado de querer matar a la mujer franca, y por tal motivo no podría hacerle cambiar de parecer, y acepto quedarse a su lado en contra a su voluntad, pero él tenía aun una ambición aun mas grande que la de su misma hermana, y era apoderarse de mas riquezas y tener el favoritismo del mismo rey. Matar a André era algo que siempre había deseado desde que lo vio como un obstáculo entre sus planes y sin duda haría todo lo posible para que eso sucediera, aunque su hermana nunca se lo perdonara, su odio hacia André era demasiado fuerte para olvidarlo, ambos no huirían solo para cumplir sus respectivos planes.
Oscar y André pudieron encontrar una salida, pero al ver el caos que se había formado; las llamas quemando todo el lugar y los soldados luchando arduamente, André entro en un estado de shock al ver a Camelot destruido en casi toda su totalidad. Simplemente no podía creerlo, sentía que él era el culpable de todo, que por su culpa, habían sido invadidos, y cayó al suelo de rodillas con las lágrimas brotando por su rostro. Oscar lo miraba fijamente, sabía lo que él estaba sintiendo el aquel momento, y lo dejo hay solo con su dolor por unos momentos, luego se acerco a él, y también cayó de rodillas y poso su cabeza por la espalda de André.

"Tú no eres culpable de nada, si no hubiéramos llegado tu ahora estarías muerto, condenado por un rey que está lleno de venganza, por favor André vuelve en ti, y luchemos por acabar con esto"
André estuvo quieto por varios segundos y replico sin mirar a Oscar a la cara, "No puedo perdonarme el hecho de que Camelot esté siendo destruida, porque esta es la tierra que amo, pero tampoco puedo dejarme abatir, porque hay personas a quien debo proteger, mis dos grandes razones para vivir, Alexandre y tu… " Dichas aquellas palabras, André se levanto y miro a Oscar y la abrazo fuertemente, ahora sabía que no era momento para flaquear, André tenía que encontrar a Arturo y solucionar todo este conflicto sin sentido.
Mientras André y Oscar huían de las llamas que rodeaban el castillo, un soldado franco intento herir André, pero este pudo esquivar sin problema alguno los ataques del soldado, y por tal acción no se hizo esperar el enfurecimiento de Oscar quien respondió, "Porque nos atacas, yo soy Oscar Jarjayes, tu comandante. No hemos venido a destruir Camelot, por que no siguen el plan trazado"

El soldado como respuesta escupió al suelo mientras decía "nosotros no seguimos el plan trazado por usted, solo obedecemos el verdadero plan que su padre nos mando, destruir, saquear y no dejar ningún anglosajón vivo"
Oscar estaba estupefacta, por las palabras de aquel soldado, ella había confiado en su padre y este siempre la engaño. André sin dar tregua al soldado empezó a luchar con este, y rápidamente logro vencerlo sin problema alguno.
"Yo no permitiré que Camelot sea destruida, y acabare con todo aquel que se oponga a mis palabras…"dijo un André lleno de ira por lo que sus ojos veían, pero Oscar que estaba junto a él dijo "Yo como la mujer de André Westminster, luchare y protegeré la tierra que tanto amas, aunque tenga que traicionar a mis hombres"

Andre la miro y la beso, ahora ambos lucharían por la misma causa, derrotar a los francos que estaban acabando con el reino. Ambos empezaron luchar arduamente, con espada en mano iban derribando a cuanto oponente se les atravesara, sus habilidades con la espada era realmente sorprendentes, juntos eran invencibles, formaban un equipo perfecto de batalla, pronto habían acabado con un buen número de soldados.

Las llamas habían consumido gran parte del reino, pero se iban extinguiendo conforme pasaban las horas, ya estaba amaneciendo, pero ni Oscar ni André se habían percatado sobre ellos, estaban muy ocupados luchando para poder darse cuenta de algo más que no sea terminar la batalla, André cayó de rodillas clavando su espada en el suelo, estaba exhausto, Oscar respiraba agitadamente, sus manos estaban cubiertas de sangre igual que sus ropas, ella también estaba agotada, pero acabaron con varios soldados que habían osado desobedecer a Oscar anteponiendo sus propias ambiciones, la situación estaba siendo controlada. Los soldados anglosajones también lucharon arduamente, para poder acabar con la mayoría de francos, cuando todo parecía estar en bajo control, unas personas hicieron su aparición, Oscar nunca hubiera querido volver a encontrarla, pero se encontraban ahora frente a frente, se trataba de Morgana y al lado suyo estaba William, desenvainando su espada, comenzaban los problemas, una ardua batalla daría nuevamente comienzo.

William se abalanzo ferozmente contra André, ambos empezaron a luchar con la espada, desde hacía mucho tiempo André tenía asuntos pendientes con William, y ahora era el tiempo para cobrarlos, aunque André ya estaba agotado, no se podía dar por vencido, William al ver el estado de André, pensó que ganar sería solo cuestión de tiempo, pero aunque André se encontrara agotado y herido a causa de los latigazos y los malos tratos que había recibido durante su estancia en Camelot, su habilidad con la espada no había cambiado, y podía seguir luchando sin ninguna dificultad. Oscar y Morgana solo observaban la pelea desde cierta distancia, ambas mujeres veían la batalla sin decir palabra alguna, pero en su interior deseaban deshacerse la una de la otra.

"André… traidor, ahora pagaras caro la osadía, de haberte rebelado contra nuestra nación, siempre tú quien fuiste el primo favorito del Rey, tuviste todos los méritos, yo siempre fui el relegado, el segundo, y ahora estas en mis manos, morirás, bastardo… " Decía un energúmeno William, lleno de odio hacia André.
"Yo siempre te vi como parte de mi familia, nunca quise hacerte menos ante los ojos de Arturo, pero tu ambición y ego te nublaron la perspectiva que todos tenían de ti. Tú mismo creaste tu propio fracaso, siempre envidiando la habilidad de los demás, y nunca te propusiste mejorar, siempre culpando a otros de tu mediocridad, yo no soy como tú y no me dejare vencer jamás…" Dijo Andre mientras seguía luchando con todas sus fuerzas.
Una estocada tras otra, la batalla que empezó siendo pareja, empezó a convertirse en desigual, el cansancio ya estaba comenzando hacer efecto en André, además estaba muy débil por las pésimas condiciones en las que había estado hecho prisionero, sentía que las fuerzas lo abandonaban, pero no podía darse por vencido, pero en uno de los ataques de William, este pudo rozarle el brazo con la espada hiriendo superficialmente a André, haciendo que empiece a sangrar, "Andreeeee" grito Oscar consternada, no podía dejarlo luchar en su condición, pero Morgana la detuvo, apuntándole con la espada.
"Ni te atrevas a ayudar a tu amado André, o ahora mismo también empezaremos una batalla, de vida o muerte" Dijo Morgana llena de frialdad, André sin detenerse grito, "Oscar déjame esto a mí, no interfieras" Pero Oscar no podía, permanecer quieta, su orgullo no se lo permitiría ella era una guerrera y no concebía quedarse tranquila sin hacer nada, pero debía obedecer las palabras de André, y solo se limito q seguir siendo una observadora mas. Morgana sonreía, porque sabía que Oscar obedecería a André; ella sentía que iba un paso delante de ambos.

André que ya había sido herido de un brazo, aunque fuera solo superficialmente, perdía sangre y esto lo hacía sentirse más débil, y empezó a tener una visión doble y se sentía confuso en sus movimientos, y en una de las estocadas de William, André cayó de rodillas al suelo. William pensó que ahora era el momento para acabar con él, y se acerco rápidamente por la espalda de André para clavarle la espalda. Oscar grito fuertemente, para hacer reaccionar a André, y en un movimiento rápido, André pudo hacer moverse ágilmente con las pocas fuerzas que le quedaban y clavo su espada en el estomago de William, quien venía atacarlo por detrás. Todo quedo en silencio por varios segundos, hasta que Andre levanto su espada con fuerza, dejando a William caer al suelo, muy cerca de él.

Oscar estaba estupefacta por lo que había visto, pero sin demora fue hacia donde se encontraba André, quien yacía herido y débil, rápidamente cayó al suelo también. Oscar fue a sostenerlo, y abrazo fuertemente, Morgana en cambió yacía inmóvil frente a William, quien estaba agonizando, "Hermana…perdóname por no haber llevado el plan a cabo" Dijo William moribundo. Morgana solo se acerco a él y dijo "Siempre fuiste un inútil…", las últimas palabras de William fueron solo el nombre de su hermana, "…Mor…Morgana" en aquel instante se cerraron los ojos de William para siempre.

Morgana quedo inmóvil por unos instantes, susurro unas palabras al cadáver de su hermano, y levanto la espada que estaba al lado del cadáver, tenía el rostro sin mostrar ningún tipo de emoción, "Los matare a ambos, malditos por ser los culpables de mis desgracias, malditos mil veces malditos, nunca serán felices su peor castigo será no estar juntos y yo me encargare de que así sea…" decía Morgana mientras se iba acercando lentamente hacia el lugar donde se encontraban Oscar y André. Morgana iba acercándose mientras levantaba la espada en anuncio de un próximo duelo, Oscar tendió ah André sobre el suelo y le dijo "Espérame, en este lugar tú ya estás muy agotado, ahora yo me encargare de todo…", André estaba muy débil para detenerla, y solo le susurro al oído "Lucha con todas tus fuerzas, Morgana es muy diestra con las armas, no te descuides en tus movimientos…Te amo Oscar…" y cayo inconsciente por la debilidad y el cansancio.

Oscar tomo la espada que sostenía André y acepto el duelo con Morgana, ambas ya estaban en sus posiciones correspondientes, por fin las dos lucharían con todas sus fuerzas esta seria una batalla de vida o muerte, la más hábil saldría victoriosa. Oscar fue la primer en atacar, Morgana esquivaba sus estocadas con una gran habilidad, André no había exagerado, Morgana tenía incluso más técnica que el propio William, si ella hubiera nacido hombre hubiera sido un guerrero temido pensaba para sus adentros Oscar, pero ella tampoco se daría por vencida, ella había sido educada como guerrera y jamás se daría vencer por una mujer como Morgana, las estocadas de Morgana eran letales, solo quería una cosa, acabar con Oscar, la mirada de Morgana cada vez se hacía más sanguinaria, sus ojos parecían volverse los de un demonio sediento de venganza y odio.

"Acabare contigo en este mismo lugar, maldita franca y André será solo mío, como debió ser en un principio, hasta que tu apareciste, ahora por fin podré acabar contigo…" dijo Morgana mientras, seguía luchando con Oscar.
Morgana nunca paraba de atacar, Oscar solo podía limitarse a defenderse, tenía que prever los ataques de Morgana. Si tan solo se descuidaba de un ataque sería el fin suyo; su concentración era cada vez mayor, pero cuando casi chocan contra un escombro, perdió la concentración por unos instantes y Morgana aprovecho para herir la mano izquierda de Oscar, que empezó a sangrar profundamente, Oscar solo pudo dar un grito de dolor, pero ya no podía seguir desconcentrándose, ya le había costado una profunda herida, y si no hubiera sido hábil le hubiera podido haber costado la vida, aun con un profundo dolor siguió luchando arduamente, hasta que pudo ponerse a la par de Morgana, la lucha ahora era igual ninguna de las dos se daba por vencida, pero era cuestión de tiempo para que una de ellas pierda inevitablemente la batalla.

Oscar y Morgana se batían a duelo y ninguna de las dos tenían en mente darse por vencidas, "Maldita franca acabare contigo sea cual sea el medio que use, te matare en este mismo lugar" dijo Morgana elevando su espada para atacar nuevamente a Oscar. Sin duda parecía una fiera que había perdido el control, pero Oscar en su lugar al tener una mano herida solo podía esquivar las estocadas que daba Morgana. Oscar sabia que algo tenía que idear para poder acabar con Morgana o ella seria la acabaría muerta.
Los rayos del sol alumbraban más fuerte aquel día pero era notorias una que otras nubes grises en el cielo, sin duda se aproximaría una lluvia. Oscar ya estaba agotada, pero rendirse le podría costar la vida, con una rival desquiciada por el odio como Morgana, el cansancio habían hecho mella en Oscar, y perdió el balance de su cuerpo cayendo en uno de los ataques de Morgana. Oscar trato de levantarse rápidamente, pero Morgana logro herirle en el costado derecho, Oscar quedo inmóvil trato de levantarse con todas sus fuerzas, pero ya le era imposible hacerlo, cayo y perdió el conocimiento instantáneamente, Morgana sentía que había ganado, por fin la franca estaba indefensa ante ella, ahora sería el momento de acabar con su peor enemiga, levanto su espada con ambas manos, una terrible mirada llena de odio se había apoderado de su rostro, "MUEREEEEEEEEE……" grito Morgana con todas sus fuerzas mientras dirigía su espada hacia Oscar que yacía inconsciente en el suelo, pero en aquel instante la espada quedo suspendida en el aire, Morgana había quedado totalmente inmóvil.
"An…Andreeee…" dijo Morgana casi como un susurro, mientras soltaba la espada cerca de Oscar, una espada fue retirada del cuerpo de Morgana, André se encontraba detrás de ella sosteniendo aquella espada. Morgana cayó al suelo rápidamente, dejando un charco de sangre a su lado, André fue rápidamente a ver a Oscar, aunque se encontraba inconsciente, la herida en el costado no parecía ser grave, André la tomo entre sus brazos, y le susurro al oído "Ahora ya todo ha pasado, descansa mi amor…", Morgana aun con vida llamaba André, en su agonía, "¿Por qué André? Yo que lo hubiera dado todo por ti, porque tenias que elegirla a ella" aun en sus últimos momentos, no cesaba en su odio por Oscar, André puso a un lado a Oscar que aun no despertaba, André se acerco a Morgana, y dijo: "Tu sola decidiste tu futuro, te llenaste de odio y rencor contra Oscar, tu orgullo y soberbia no aceptaban, que yo no te amaba, y ahora mira cómo has acabado, solo das lastima…".
"André…OH André, cuanto te he amado, pero por el amor que has rechazado, yo te maldigo, y nunca serás feliz con la franca, oye bien mis palabras, por que tu amor terminara en tragedia…" dicho esto Morgana dio un último suspiro, y murió con una sonrisa en los labios, como si supiera que su maldición llegaría hasta la pareja de amantes. André se acerco a Morgana y le cerró los ojos, pidiéndole a Dios le perdonara sus pecados. Oscar despertó pasados varios minutos después, llamando André, este se acerco rápidamente a ella y la abrazo fuertemente, besándole la frente, diciéndole que ya había terminado la amenaza que ante ellos se había manifestado, Oscar pidió perdón André por no haber podido seguir luchando más, pero André solo le levanto el rostro y la beso apasionadamente. Él jamás permitiría que su amada Oscar sufriera daño alguno y la protegería hasta con su propia vida si era necesario.

Mientras tanto en una de las torres más altas se encontraba el Rey Arturo, quien presenciaba cada uno de los movimientos de los soldados presentes a través de un ventanal viejo de la torre. El rey no podía evitar estar lleno de furia e ira al ver cuántos años de esfuerzo fueron tirados a la basura al ver a su a su amada Camelot en una ciudad convertida en llamas y miseria por la llegada de esta guerra inoportuna. Camelot era su vida, su riqueza, y su poder. Ésta había estado bajo el mando de sabios reyes y que gracias a los esfuerzos de cada uno de esos reyes que gobernaron en ella, Camelot se había convertido en una de las ciudades más fuertes y poderosas de la época. A pesar de todo esto, para Arturo, Camelot significaba más que un símbolo de poder en su vida, Camelot, era especial para él puesto a las hermosas memorias que conservaba de su infancia y de su amada gente.

Arturo siempre fue un buen rey. Durante su monarquía, siempre fue conocido como un hombre respetuoso, responsable, poderoso y sobre todo justo. Siempre estaba ahí escuchando de los problemas de su gente y buscando soluciones para mejorar la situación de cada uno de sus habitantes. No había duda alguna del porque mucha gente lo adoraba y lo consideraban como un padre; el rey Arturo fue uno de los mejores reyes que pudieron haber gobernado. Incluso, cuando reyes y soldados de reinos lejanos visitaban para celebrar el cumpleaños del rey, muchos de los soldados extranjeros al ver tan amable y justo rey, no podían evitar sentir una cierta envidia hacia la gente que habitaba en Camelot.

Al ver como el humo provocado por las llamas subía hacia el cielo, el rey no podía evitar sentirse tan impotente; quería hacer algo para remediar todo, pero él sabía que no lograría nada. La mitad de Camelot ya estaba totalmente consumida por las llamas y como consecuencia muchas familias quedarían sin hogar, incluyendo al mismo rey.

Ya no le quedaba nada más que pelear como un digno y valiente caballero y de este modo vengar las cosas que más aprecio en esta vida. No se daría por vencido y pelearía como jamás había peleado en su vida, Arturo se juraba una y otra vez en su mente. En ese instante el rey sin dejar de mirar lo que pasaba al exterior del castillo, apretó con todas sus fuerzas su espada, la cual estaba cubierta bajo una tela especialmente hecha para ésta.

Como el lector bien recordara esta no se trataba de una simple espada. Esta espada era reconocida por todos los reinos como una espada mágica que conservaba en si, poderes inimaginables. Estamos hablando de nada menos que la famosa espada "Excalibur". Antes de convertirse en un rey, Arturo tubo que demostrar su fuerza al tratar de sacar una poderosa espada que se encontraba incrustada en una roca enseguida de la capilla de Camelot y que hasta los mas valientes caballeros y príncipes de otros reinos intentaron sacar sin éxito alguno. Al ser el único en sacar la espada, Arturo fue proclamado rey absoluto de Camelot y desde este punto comenzó su reinado.
Arturo solo utilizaba la espada para batallas que consideraba extremadamente importantes o en la que se le presentara un enemigo muy fuerte. Excalibur se había convertido en su mejor aliada en momentos de crisis y guerra y es por esta misma razón en la que confiaba mucho en ella.

En tiempos pasados, muchos reyes querían apoderarse de esta increíble espada que podía cortar hasta las mas fuertes de las rocas existentes en el mundo. Pero gracias al poder de esta espada, de su poseedor y de los valientes guerreros participantes en las guerras pudieron ganar contra esos reinos. No había duda alguna, teniendo a Excalibur a su lado, tenia todas las de ganar sin importar contra que oponente te enfrentara.
Cuatro valientes soldados permanecieron al lado del rey para de este modo protegerlo ante cualquier señal de peligro. Los soldados no pudieron evitar sentirse preocupados por él; el rey había permanecido inmóvil ante aquel ventanal desde que la guerra comenzó.
"¡Mi rey tenemos que escapar de aquí lo más rápido posible, no pasara mucho tiempo cuando Camelot sea consumida completamente por las llamas! Para la seguridad de su majestad hemos conseguido un carruaje especial, el cual ya está listo para partir a Escocia en el momento que el rey lo deseé." El soldado más joven suplico.
El rey no quito su mirada del ventanal y siguió mirando lo que ocurría afuera del castillo pero esta vez su mirada se dirigió al cielo. En ese instante pudo ver que cielo se había nublado en su totalidad dándole un aspecto gris y triste al lugar.
"Se aproxima una tormenta"
"Mi señor, con más razón tenemos que partir en este instante, ya que tenemos que buscar un refugio para su majestad"
"No…" dijo casi como un susurro
"¿Señor?" contesto el soldado un poco intrigado.
"Nos quedaremos aquí, "replico en un tono muy desafiante y orgulloso.
"¡Pero señor, si nos quedamos, vamos a ser consumidos por las llamas! ¡si no son por las llamas moriremos ahogados por la tormenta que viene! Sea prudente mi señor es ahora el tiempo de partir si queremos ver el amanecer del mañana"
El rey con sus ojos azules llenos de indignación miro enfurecido hacia donde estaba el soldado y replico, "¿Acaso no me escucho soldado? ¡Nos quedamos aquí!"

El soldado comprendía las intenciones del rey a quien lealmente había servido por tantos años. Al igual que Arturo, tanto el joven soldado como todos los habitantes, consideraban a Camelot más que un castillo, este lugar se había convertido en sus hogares por décadas y lo menos que quería el rey era vengar el daño que le ocasionaron a su persona como a su gente. Arturo quería vengar lo que se le había rebatado y destrozado, tanto en modo material como personal.

El joven soldado que aparentaba unos veintitrés años comprendía que para el mismo rey era terriblemente difícil decir adiós a algo que por muchos años de esfuerzo en lograr prevalecer la justicia y la paz en Camelot y lograr con esto ser una ciudad reconocida y poderosa ante sus enemigos, ya no volvería a hacer igual ante los resultados catastróficos que esta guerra provocaría.
Como un buen patriota, el joven soldado estaría dispuesto a quedarse y ayudar a aquel rey que tanto le había dado, pero el simple hecho de saber que podría morir ante esta situación le aterraba y como cualquier hombre joven que su vida estaba solamente empezando. No podía evitar el hecho de sentir miedo a la muerte.

El rey se quito su lujosa capa negra y con sus manos la apretó con todas sus fuerzas. Se sentía furioso de que todo había acabado de esta manera. Jamás en su vida se había sentido de esa manera, tan devastado y con rabia. Ante todas estas emociones, Arturo sabía que no podía perder más tiempo y que la batalla tenía que terminar de cualquier modo. Arturo dejo caer su capa y con esto, su corona. El frío viento proveniente del ventanal anunciaba que pronto el invierno vendría y que vendría tiempos difíciles para la gente anglosajona. Con el poder de todo un rey que lo caracterizaba, Arturo tomo su espada y este reviso el filo de esta.

"El tiempo ah llegado" dijo mientras presionaba sus manos en Excalibur.
Arturo no conocía el miedo, jamás ah tenido miedo de nada, ni siquiera de la misma muerte. El era un hombre muy orgulloso y que si duda confiaba mucho en sus técnicas de batalla. Además de ser un buen rey, desde toda su infancia fue entrenado bajo estrictos regímenes de entrenamiento para así convertirse en un valiente y poderoso guerrero. No había hombre en toda Camelot que se le comparara. Su majestuosa figura, y su carácter valiente y fuerte debieron ser regalos otorgados por la diosa de la batalla, Atenea.
Arturo miro los rostros de sus soldados y podía presenciar el miedo en alguno de ellos y en un acto para animarlos y quitar ese miedo en sus rostros saco su espada y
"Ustedes saben soldados lo que representa esta espada, ustedes más que nadie saben la historia de esta espada." Arturo miro fijamente las miradas de todos sus soldados y enfoco su mirar en el mas joven. "Soldados se que es difícil pelear en una guerra y yo eh estado en ellas mas de una vez y se el miedo que sienten, pero deben de recordar el motivo por que pelean. Solo piensen en todas esas familias que quedaron sin un hogar a causa de esos malditos Francos. ¿Acaso quieres dejarlos vivir después de todo el mal que no han causado? Yo soldado, peleare con el corazón en la mano y estoy seguro que con Excalibur en nuestro lado lograremos la victoria como tantas veces la hemos obtenido. Solo confíen en vuestro dios y vuestro rey."
Los soldados se miraron unos a otros y ahora con un rostro que demostraba confianza a lo que su rey decía.

"¿Están conmigo?" pregunto el rey alzando su espada hacia el cielo.
"Por Camelot!" uno de los soldados grito y levanto su espada junto con el rey
"Por su majestad" otro grito y todos alzaron sus espadas al cielo.
Ahora los soldados se sentían más seguros de si mismos y con gran energía acompañaron a su majestad hasta la puerta de la habitación y lentamente todos fueron bajando las escaleras de la torre. Los cabellos castaños de Arturo volaban a causa del frío viento del invierno que pronto se avecinaría a cada paso que daba al bajar cada escalón.

Al llegar a la planta baja y después de caminar hacia la salida del palacio, todos los soldados incluyendo los propios soldados francos dejaron de atacar y quedaron inmóviles al presenciar una figura tan magnifica que se encontraba ante sus ojos. Arturo por su parte, no prestaba atención a nada que los soldados hacían o decían de él, el solo dirigía su buscaba con su mirada a una especifica persona en general, y esa persona era Andre de Westminster.
Una cosa que debe quedar claro es que Arturo nunca fue un mal rey. Todas sus acciones y decisiones siempre fueron tomadas por lo que el mismo rey pensaba que era lo correcto para el bien de sus soberanos. En ningún momento paso por su mente atacar a alguien si no fuese para el bien de todos. Incluso, el mismo Andre sabia que su primo nunca haría una acción en contra de alguna persona, sin tener antes un fuerte motivo para hacerlo. El rey al haber salido del palacio siguió su camino y encontró enfrente de si a la persona que buscaba junto a una mujer de cabellos dorados peleando en contra de unos soldados enemigos. Todos los soldados se percataron de la presencia del rey y dejaron de atacar. Lo mismo hicieron Oscar y Andre.
Andre por su parte tomo un paso delante de Oscar y con todo el orgullo de un anglosajón miro a los ojos de Arturo y apretó su espada con todas sus fuerzas.

Ambos quedaron inmóviles por unos momentos. Ambos fijaron sus miradas uno al otro. Ahora era el momento de arreglar las cuentas pendientes que ambos tenían.

Andre estaba totalmente conciente de lo que su amor ocasionó a Camelot, ¿Pero que podía hacer? ¿Acaso estar profundamente enamorado de alguien era un pecado? ¿Acaso no habría un futuro en donde él su hermoso hijo Alexandre y Oscar pudieran vivir felices? Lo único que quería era acabar con esta guerra, pedir perdón a las personas que fueron afectadas por la guerra y también pedir perdón a su querido primo y de esta forma al ser perdonados, Oscar y él podrían ser casados y mostrar su felicidad a toda la gente Anglosajona. Ese era su sueño. Casarse con Oscar en la misma Catedral donde fue la primera vez que ambos se conocieron. El simple hecho de recordar esa primera vez en ver ese hermoso rostro rodeado por una luz color oro y esos cabellos de seda ondulados que reflejaban las olas del mar lo hacían suspirar. Cuanta felicidad le daría si pudieran estar juntos para siempre. Un mundo de dicha junto a su esposa y el príncipe heredero de Camelot. ¿Acaso ese sueño jamás se cumpliría?
"Andre de Westminster," el rey tomo un paso al frente y todo las personas presentes tomaron la mayor atención posible.
"Debido a las circunstancias, a que destruiste casi por completo Camelot y cometiste una traición al reino, como tu rey, no puedo dejar tus pecados a la deriva, tengo que tomar cartas en el asunto y como el rey justo que soy, are valer lo que es justo ante los ojos de Dios y toda esta gente presente. Andre de Westminster, te reto a un duelo a muerte. No creas que te guardo rencor por lo que ah pasado entre nosotros, simplemente hago lo que creo que es correcto y lo mejor para el futuro para todas aquellas personas fieles a mi reinado."
En ese instante todas las personas presentes empezaron murmurar sobre lo que el rey había declarado y ante el alboroto de la gente, Arturo alzo su mano para de este modo continuar hablando. Oscar por su parte estaba helada, un duelo a muerte era lo que menos quería y menos al saber en la condición en la que Andre se encontraba.

"La pelea será utilizando solamente espadas y la batalla no terminara hasta que uno de los dos termine en el suelo." Arturo tomo un respiro hondo y en un tono mas calmado menciono, "Si tu haz de ganar conseguirás mi perdón, mis bendiciones, mis bienes (lo que queda de Camelot) y mi apreciado titulo como rey de Camelot y también eh de perdonar a la mujer causante de estas desgracias. Pero si yo gano tus huesos quedaran enterrados aquí en Camelot, la mujer Franca y el niño serán desterrados de tierra Anglosajona y no serán permitidos regresar aquí."

Andre por su parte no menciono ninguna sola palabra de aprobación o desacuerdo con lo que Arturo había mencionado. En cierta parte tendría lo que desde hace mucho tiempo había deseado pero no podía aceptar que lo lograría a consecuencia de algo. Andre no quería perder a su primo. Él era prácticamente la única familia que le quedaba y la única persona con la que más de veinte años había compartido su niñez y juventud.

"¿Acaso no había otra forma de solucionar todo esto?" Se preguntaba Andre en su interior.
Andre cerró sus ojos y al abrirlos respondió "Acepto tu reto."

Andre ya había tomado su decisión y aunque no estaba del todo en acuerdo con las condiciones, arriesgaría todo con tal de ver a sus seres más cercanos felices y así lo haría.
Oscar se dejo llevar por el viento y corrió hacia los brazos de Andre. Al estar con el, Oscar lo abrazo con todas sus fuerzas. Andre la abrazo también y acaricio los cabellos de Oscar en un intento de calmarla. Oscar se sentía muy preocupada. Había algo en su interior que le decía que detuviera todo y escaparan, ahora que tenían tiempo… como le hubiese gustado que el tiempo regresara cuando ellos aun vivían en la cabaña y que se quedara ahí por siempre.

"Andre no puedes pelear, no dejaré que lo hagas."Oscar le reclamo.
"Oscar todo estará bien, no te preocupes."Respondió él.
"¿Como puedes estar tan seguro de ello? Por favor, solo mírate como estas, no permitiré que peles en estas condiciones." Oscar le reclamo mientras lagrimas de desesperación caían de su rostro.

Andre se acerco a ella con ternura y con una sonrisa implantada en su rostro limpio las lagrimas de Oscar y en un tono muy sereno le respondió" Todo esta bien, no dejare que nada malo ocurra. Confía en mi"
Oscar tomo la mano de Andre y recargo su rostro en ella. "Te amo Andre… Por favor ten cuidado y no dejes que te gane. Gana en el nombre de nuestro hijo." Ambas miradas se encontraron.

Andre beso por última vez el rostro de Oscar, agarro su espada y se acerco al lugar de batalla.
"Antes de comenzar la batalla, dime algo Andre, en verdad ¿amas tanto a esa mujer que arriesgaras tu propia vida en este duelo?"
Andre con toda la seguridad en sí respondió "Si, la amo y la amare por el resto de mi vida y si eh de arriesgar mi vida por ella y mi hijo Alexandre lo haría sin pensarlo dos veces."

Ambos hombres se posicionaron para la pelea y esperaron el momento adecuado para atacar. El cielo estaba oscurecido en casi toda su totalidad, y tarde o que temprano soltaría la tan esperada lluvia
"Prepárate, solo porque eres casi como mi hermano menor no dejare que ganes tan fácilmente." dijo Arturo en un tono muy irónico.

Andre solo se limito a sonreír y se puso en su posición de pelea. Al sonar un trueno del cielo, ambos corrieron uno al otro pero cada quien esquivo el ataque del oponente contrario. Después, empezaron atacar y esquivar los ataques de cada quien. Era una pelea muy rendida, ambos daban lo mejor de sí y atacaban con todas sus fuerzas.
A pesar de que Arturo daba muy buenos ataque, y la condición de Andre no era del todo buena, puesto a la herida en el brazo que la batalla con William le creo, Andre no se daba por vencido y atacaba a su oponente con todas sus fuerzas.

Arturo era sumamente hábil con su espada. Cada ataque que daba era tan veloz y fuerte como un mismo relámpago. Tan grande y rápido era su fuerza y agilidad que en tan poco tiempo canso a Andre. André por su parte no deseaba perder y aunque ahora su poder se limitaba a solo esquivar los ataques de su enemigo, éste no se dejaba vencer tan fácilmente y continúo luchando como todo un valiente y honorable soldado.

Puesto a la terrible condición en la que André se encontraba físicamente, era difícil continuar luchando y aunque Arturo sabía perfectamente en las condiciones en las que su oponente se encontraba, no tuvo compasión alguna ante esté y siguió atacándolo. Andre ataco y pudo lograr hacerle una cortada en la mejilla de su ojo izquierdo. A consecuencia de este ataque, Arturo enfureció y ataco a Andre, logrando así quebrar por la mitad su espada. Ante esta ventaja Arturo agarro una parte de la otra espada y ataco con ambas sin piedad alguna.

El cielo se empezó a llenar de relámpagos y a pesar de todo esto la gente no busco refugio. Todos estaban muy entretenidos al ver la batalla y también querían saber el rumbo que tomaría Camelot al ver cual de los dos seria el nuevo rey.

Y ante el esfuerzo de ambos luchadores, uno de los dos cayó al suelo y se pudo observar un líquido rojizo que corría por el suelo.
¿Acaso la lucha había llegado a su fin?


Bueno aqui les dejo este capitulo, no es el final como mencione anteriormente, decidimos Anny y quien les escribe aun continuarlo, para beneplacito de ustedes, esperamos les guste y gracias por acompañarnos y seguir leyendonos ^^ y nuevamente disculpen la excesiva demora.