En la oscura noche, alguien dormía sin tranquilidad, su respiración se agitaba sin acorde a los latidos de su acelerado corazón, la frente ardía, y el cuerpo sudaba a causa del sueño, un pésimo sueño.
Aún dormido, dió dos vueltas rodando por la cama. Algo lo hacía sentirse incómodo, sediento, sin salida, desesperanzado, deseando que llegara a pesar de que no regresaría...era inútil, era sentir fuerza, peso, opresión, culpa, congelamiento, y por último miedo. Todo aquello al mismo tiempo.
Habían pasado muchas, muchas noches con esa misma imagen en la cabeza.
-No...No...-masculló la voz entre las penumbras de una habitación-Musa, Musa, Musa...no...n-no...-cada vez más rápido aceleraba su respiración, jadeaba, gemía pocas veces con un sonido grave-¡¡No!!-gritó a la vez que se sentaba de golpe en la cama, comprendiendo que había sido una pesadilla...una más, idéntica que las anteriores.
Trató calmar su agitado cuerpo respirando y exhalando por la boca, haciendo un inútil intento por apaciguarse; obviamente necesitaba dejar de jadear así para acompasarse, pero pocas veces en la vida sentía miedo, y aquel sueño le hacía sentir como cuando era un niño y corría la cama de su padre a buscar auxilio, eso le hacía olvidar la lógica.
Recorrió la mirada por toda su habitación, Helio dormía profundamente; Luna continuaba acurrucada en el borde del lecho de su dueño, a pesar de los continuos regaños de que esta no se subiera a la cama; todo era tranquilidad y penumbras.
Cerró sus desconcertados ojos, y después de unos momentos respiró con tranquilidad.
-Ese sueño, otra vez- susurró- Musa...-entre pensamientos y frases al aire se hablaba a sí mismo-No puedo tener pesadillas casi todas las noches. Es inútil buscar el significado de los sueños...prácticamente es como si lo viviera en carne propia...Musa cayendo...No, es ridículo que le pueda pasar algo así a Musa...es en un edificio, pero...hay demasiada altura y...solo duérmete Riven, duérmete...- a la vez que entre sábanas se volvía a recostar miró al techo por unos segundos, dudaba si podría resistir estar así todas las noches.-Duérmete...-y cerró los ojos con la esperanza de no abrirlos nuevamente hasta la mañana siguiente.
Sin detectarlo, unos azulados ojos lo vieron con preocupación. Durante tiempo atrás lo escuchaba cuando dormía, cuando tenia pesadillas, cuando cavilaba en voz alta en la soledad de su habitación creyendo que ella misma no entendería. Luna vigilaba de vez en cuando el sueño de Riven...aunque, sin quererlo, muchas veces lo escuchaba, deducía lo que el pensaba y grabada con conciencia lo que sentía...Lo conocía tan bien sin ni siquiera comunicarse con él más que con maullidos felinos y ronroneos; caricias despreocupadas de la parte del chico, y ya.
Por otro lado no muy lejano de Magix, Musa tenía un sueño, definitivamente mucho más agradable que el de Riven, pero igualmente misterioso.
Ahora no estaba en el grisáceo lugar lleno de hojas de otoño. Era un lugar con la Luna y las estrellas; apenas se distinguía, por falta de iluminación, en el suelo el pasto mojado debido al rocío; y al fondo un gran y hermoso, florecido como en primavera, árbol de cerezos. Éste parecía majestuoso, e irradiaba una suave y relajante vibra que intrigaba notablemente a la chica.
Pronto, entre suaves chispas color nácar y dorado, apareció su ninfa, flotando adelante del árbol...Musa, esta vez no se sobresaltó y mucho menos se asustó. Había soñado noches atrás el mismo sueño que el día de la Rosa; pero esta vez, por fin era diferente.
-Hola-rompió el silencio la joven estudiante.
Abajo de aquella capucha rosa, la ninfa sonrió.- ¿Has estado bien?
-S-si, bueno, como siempre...pero aún no me has respondido quién eres.-no se molestó en devolverle la cuestión a la ninfa.
-Musa...soy tu ninfa. Te protejo, te sigo...quiero contactarme contigo desde hace tanto.
-¿Pero porqué? ¿Qué tengo de especial?
-Musa, querida, todos somos especiales...Tú has hecho un muy buen papel aquí en Magix, por eso puedo estar contigo, pero debes esforzarte más.
-Si te refieres a mi Encantrix, ¡¡¡no es mi culpa!!!-se justificó.
-¡¡¡NO, NO!!! Mi pequeña, no es por eso, pero tienes que demostrarte. Se que puedes...por favor.
-No entiendo ¿Qué es lo que puedo?-su presencia, su candor, un no se qué en aquel ser que estaba al frente de ella a hacía sentirse melancólica, alegre, agobiada, libre, pero con una responsabilidad tan grande.
-Pequeña, respira-le ordenó de manera maternal, el hada acató la orden. La mítica criatura prosiguió-muy bien. Se que estos tiempos son y quizás sean duros, pero siempre alguien estará contigo...me refiero a todo lo que agobia tu vida, no solo a Lord Cedric.
-Mi... ¿Hermano?-inquirió Musa. Su mayor asintió.- ¿Qué hay con él?
-También está agobiado, lo sé. Cuídalo.
-¿Quién es él?
-Oh, no puedo decirlo...es algo tan...- la voz de la ninfa se comenzó a cortar y sonó con un terrible dejo de tristeza.
-¿¡Tan qué!?
-Solo prométeme que nunca te dejarás vencer...Quizás no nos podamos volver a contactar...
-¿Por qué?-interrumpió
-Por que la ninfa mayor me lo prohíbe.-aclaró, intentado calmarse a sí misma.
-¿Qué, pero porqué? ¿Acaso la ninfa mayor es mala?... ¿Sabe lo que me pasará, es un oráculo, no?
Negó con la cabeza-No...Es que...
¡¡Dime!!-gritó, pero se dió cuenta que su sueño había terminado, pues sentada en su cama estaba y Sol la estaba mirando.
-Sol-susurró ella. El gato le escuchó y se subió a la cama para sentarse en el regazo de su dueña.-Cuando no comparto los sueños oráculo de Tecna tengo aquel sueño con ella. Estoy tan preocupada; dijo que no podía hablar conmigo por ordenes de la ninfa mayor...pero tengo tantas dudas. Necesito aunque sea su nombre...
-Miau-maulló el felino.
-Si, será mejor que me duerma-comentó Musa, queriendo pensar que el gato le había insinuado que se durmiera. La chica se recostó nuevamente y no cerró los ojos, si no que pasó una vista hacía toda su habitación. Observó que Tecna, Digit y Tune aún dormían; divisó a través de la ventana un par de puntos blancos que significaban estrellas a la lejanía; a Sol que continuaba viéndola con los ojos bien abiertos; sus instrumentos como la guitarra, su flauta; su colección de CD´S que podría compararse con la de Stella, pero de ropa; la fotos de su mesita de noche: sonrió al verlas.
Suspiró al detenerse en una de su novio sentado en su moto, realmente se veía misterioso, inteligente y guapo en aquella imagen...eso le hizo recordar que mañana sería el día de los enamorados...Uhum, esperaba que ese año sí fuese su gran día. Sinceramente nunca había tenido algo bueno que recordar en esa fecha. Digamos que el amor no siempre fue el tema primordial en su adolescencia, y no porque ella no decidiera así...Solo deseaba un buen día...especial, como nunca lo tuvo.
Cerró apaciblemente los ojos y Sol volvió a ronronear, deseando que su dueña estuviese en calma. La escuchaba siempre, la entendía, la comprendía, la vigilaba y la cuidaba. Esperaba que nada malo le pasara, pero si ella debía atravesar la prueba de fuego, la debía de dejar madurar por sí sola.
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El dulce y embriagante aroma de la brisa matutina, y el reluciente Sol eran señal de que el día de los enamorados había llegado a la admirable ciudad de Magix. A pesar de ser otoño esta fecha era tan relevante, sobre todo, por el extraño fenómeno de que aquel día toda la naturaleza se comportaba como en plena primavera.
Era día festivo ¿Acaso había clases? ¡NO!...Todos los enamorados inundaban las plazas y lo parques, era un día bellísimo...si no, pregúntenselo a la mismísima Amore:
Por enésima vez en menos de un minuto la pequeña pixie suspiraba con dulzura. Observaba detenidamente a las chicas de Alfea siendo recogidas por moto o inclusive en automóvil, por sus novios; esto la hacía recordar los cuentos de amor que escuchaba cuando era una pixie bebé, y los que Meg le había creado con tanto cariño, en los últimos días.
-Bien, bien. Día libre Amore-comentaba, Stella, a la vez que se colocaba sus aretes de estrellas-Siento que hoy no veré a Meg, pero ¡Estaré con Brandon!, no sabes lo feliz que me... ¿Amore? ¿Amore?¡¡¡Amore!!!-alzó la voz
-¿Uhum?... ¿Me llamabas?-preguntó la desconcertada pixie, entrando por la ventana abierta del balcón.
-Deja ya de mirar a tantas chicas. Obviamente ellas no lucen igual de hermosas que yo...Si deseas ver una verdadera nereida de mar ¡Aquí estoy!
-Oh, Stella ¿Cómo puedes ser tan superficial?.
-No lo soy...Solamente que llevo hablando veinte minutos sola...-respondió con un quejido un poco irritado.
Amore suspiró-De casualidad, ¿sabes si Víctor se quedará en FontanaRroja?-inquirió un poco apagada.
Stella vio, por el espejo de su habitación como su alma-unida tomaba asiento en su cama y se encogía de hombros con la mirada gacha, colocada en el suelo.
-Esa no es mi Amore...-le comentó mientras a ella se aproximaba-¿Pasa algo con Víctor?
-No lo se-comenzó a jugar con los dedos, de los nervios-Temo no...No se...La pixie del amor nunca antes se había...ena...ena...
-Dilo, Amore-la convenció con una pícara sonrisa de niña traviesa.
-¿Enamorado?
-No lo dudes, siempre hay una primera vez
-¿Y si no le gusto?
Silencio +
-Ja.-emitió la rubia Su pixie levantó la mirada para verla-No puedes vivir con ese sentimiento, disfruta lo que tenga que pasar... ¡Prácticamente es como tu día!...Así que...haré todo lo posible por que hoy estés con él ¿Trato?
Sin duda alguna la oji azul sonrió.
En el departamento de las chicas se apreciaba mucho movimiento. Bloom saldría con Sky a desayunar; Tecna y Timmy a la plaza de Magix, Flora y Helio a la playa, junto con Musa y Riven; y Stella y Brandon a la ciudad y a comer. Layla, que vivía en otro departamento (junto con Mirta y Francis), se arreglaba para salir con Digory a LeRousse.
Extraña y milagrosamente, el hada del Sol y la Luna, era la única en estar lista para salir. Puntual, muy puntual...
Afuera del departamento esperaban los chicos, sentados en el corredor...Vieron la puerta abrirse...
-¡Stella!, no esperaba verte tan... ¿Puntual?...-le soltó su novio.
-Mmm
-No me dejaste terminar...ni tan hermosa.-Algunos de sus amigos se sonrojaron al escuchar a Brandon.
Por el momento Sky no se apenó...aunque, esperaba a Bloom, y le parecía inusual que ella aún no saliese.
-¿Y Flora?-inquirió Helio
-Ehem...Musa.- (Riven)
-¡Que desesperados!, saldrán en unos minutos.-les respondió la rubia, tomada del brazo de su pareja.
-Valdrá la pena esperar, valdrá la pena esperar-musitó Kurt, con la imagen de Chatta en su cabeza. Realmente el hecho de que ella fuera hermana de su mejor amigo, Eric, no le importaba ni le causaba molestias con él...Además, lo extraño sería cuando el hueco corazón de Eric se fijara en Tune...o cuando menos en alguien.
Stella lo observó; aún no olvidaba la promesa que le hizo a Amore...Se percató de que todos los pixies estaban ahí...a excepción de...
-¿Víctor dónde está?-
-En FontanaRroja...no quería estorbar y...-explicó nervioso el castaño
-Oh...
-¿Por?... ¿Algún problema?
-No, no... solo...le quería preguntar algo...Ya ves que todo el día esta investigando de objetos mágicos, y ...como a Meg...le está interesando el tema de...la espada de Escalibur...me quedó una duda que ella me... cultivó.-Se le dificultó dar todo aquel embrollo...que para colmo era cierto.
-¡¿Enserio!?-cuestionó sorprendido y alegre, pero ¿Por qué? -Oye, si no fuera molestia, que tal si va Víctor y Amore...no se, quizás...ambos hablarían de eso y...Amore se lo contaría a Meg y a ti...
-Me parece perfecto... ¡voy por ella!...-desatándose de su brazo y entrando al apartamento.
La puerta se cerró.
-Tuviste suerte de no tener que inventarle un pretexto a Stella para que Víctor viera a Amore-le aclaró Sky mientras miraba de reojo a Rodrigo, que no despegaba los azulados ojos de la puerta, con intención de que ésta se abriera y saliera Lockette.
-Lo sé. Le dije que viniera, pero él sigue empeñado en que Amore estará interesado en alguien más... ¿Ustedes creen eso?
Solo los pixies asintieron.
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Parque de Magix...
Una pareja sentada cómodamente en una de las bancas, entre tantos árboles y vegetación...
Cassidy recargaba la cabeza en el hombro de Richelieu.
-Valla día, nunca había visto uno tan soleado...tan libre-confesó la mujer observando el panorama.
Hubo un poco de silencio entre ellos; el único sonido era el de los adolescentes y los niños correteando por los pastos y las aceras; algunos botes de balón y el rechinar de los columpios.
El Señor respiró profundo.-Lo extraño es que tienes una manera muy...especial de definir "libertad"-bromeó
-Cállate ¿A qué te refieres?
-Necesitaba un hilo para molestarte... ¿Criaste tan profundamente a Flora?-continuó en tono de broma
-Oh, si, si, si...pero...a la vez es tan diferente a mí; me aterraba saber que ella tenía tu carácter.
-¿Aterraba?
-¡Oye!, imagínate tener que educar a una niña con el humor de tu ex- exageró en tono de juego, Cassidy.
-También mi caso.
Durante unos minutos cambiaron de conversación. A simple vista se veían como una pareja de casados, normal, tranquila y, seguramente con descendencia.
Realmente no era de imaginarse que de divorciados estarían nuevamente reunidos, robándose besos tal como una pareja de adolescentes.
Tanto Cassidy como Maximiliano eran dulces y apasionados, era el click que no solían tener a la joven edad de decidir desposarse y tener a Riven; Flora sería una sorpresa, una sorpresa de la cual su padre se llegaría a enterar alrededor de los trece años después del nacimiento de esta.
Todo el reencuentro comenzó en el decimoquinto cumpleaños de Riven; una carta llegó hasta el buzón de los varones Richelieu.
Fue extraño como Maximiliano estuvo a punto de decirle a Riven que abriera la carta para revisar quien era el remitente...pero por obra del destino, él mismo la leyó. La noticia lo devastó por dentro; era soledad, cansancio, tristeza, amargura e incredibilidad combinada con un tanto más de emociones. Su...amigo...
Aún, a pesar del hecho de que el Señor Peterson se hubiese ido con su mujer, lo seguía admirando por lo que había sido, y no olvidaba el pasado lleno de emociones bellas y únicas de la juventud.
Cuando la carta se entregó a su destinatario, ésta había concluido después de varios intentos en una y otra, y otra hoja nueva. Las manos le temblaban a Cassidy y no sabía como comenzar el escrito, pero al fin de cuentas, sin dignarse a releer lo que saldría de la pluma y de su mente, comenzó, repitiéndose a sí misma que sería el último intento y que, como quedara la carta, así sería enviada...La única desgracia fue que, anunciar la muerte de su pareja, que había sido mejor amigo de su ex esposo, y padrino de su primogénito había fallecido, fue que el último intento de escribirlo resultó frío, no le importó eso al domador de dragones, pero perturbó a Riven indudablemente...(Cap 7)
Además, cabe decir que su separación y divorcio tenía una razón oculta, y ellos no querían dar detalles a sus hijos cuando estos se enteraran del reencuentro.
- Max... ¿Riven tiene novia?-cuestionó la mujer, recordando que era el día de los enamorados. Le agradaba la idea de pensar a su hijo conquistando a una chica, que, estrictamente debería ser lo mejor para él. No quería que nada ni nadie, le hiciera daño. Tenía que ser toda una delicada dama.
-Sería un pregunta un poco difícil...aunque creo que si... ¿Sabes?, ah cambiado mucho desde que entró a FontanaRroja, todo positivamente. Pero indudablemente este verano estuvo...tan...
-¿Tan...? ¿Extraño?
-Inusual. Definitivamente tiene novia..
-¡¿Y no le preguntaste?!
-Me dijo que era única...y ya-encogiéndose de hombros.
-Oh, tú definitivamente no sabes sacar información-abucheó la señora haciéndose la indignada.
-Tú eres la psicóloga, no yo... ¿Flora tiene?
-Oh, claro que sí...Aún no lo conozco pero al parecer es un buen muchacho, es-mientras decía lo siguiente fue captando lo que no había hecho en tiempo.-nieto de Saladino...
Maximiliano la vio. También comprendía
-No lo puedo creer, es, es hijo de...
-De Mei Ling...-completó el señor-Recuerdo que tú, Wang y ella eran inseparables en preparatoria.
-Oh, si-respondió con naturalidad al escuchar el nombre de Wang. Luego se volvió a emocionar.- ¡Increíble!..Mei, yo...¡¡Oh!! No...Forzaré a Flora a que me lo presente
-Opino que es muy joven para tener novio
-Max...Cállate inmediatamente, que di a luz a Riven a los 18... ¿Y a que edad nos casamos?
-Tu 17, yo 25
-Entonces no me salgas con eso
-...Los tiempos cambian...ahora es muy joven y...
-No, no, no...Shh
-Mujeres-murmuró por lo bajo. Nuevamente hubo silencio, pero el hombre continuó-Hablando de viejos amigos...Me encontré con Oboe, me alegró tanto.
-Ah, ¿Si?-cuestionó con indiferencia la señora. Había una historia, una historia oculta que la hacía no querer saber absolutamente nada de la familia Mill; aunque claro, estaba conciente de que de la única que no deseaba saber era de Wang.
-Si...Por desgracia no pude charlar mucho con él, pero quedamos de contactarnos...-observó a su esposa ¿Que diantre le sucedía que no se emocionaba sabiendo que tan solo hace un par de días él se había encontrado con un viejo amigo, que además era esposo de la que fué su amiga del alma durante años? -...ah, claro...Pero ¿Qué digo?, seguramente Mei Ling y Wang se siguen viendo...quizás te puedas reencontrar más pronto con ellas gracias a mí.
-Si, sería bueno ver a Mei.
Maximiliano seguía percibiéndola, desconcertado- Mujer, ¿Qué sucede?...Tú, Wang y Anastasia (mamá de Alfonso)) eran amigas desde niñas...Mei Ling las conoció a ustedes en secundaria.
-Si, si...pero Wang... digamos que la amistad se deterioró.-aclaró con cierto tono de sequedad y amargura.
Ni él ni ella tenían idea de que Wang había muerto hace años. Cuando Cassidy la dejó de ver fue cuando Riven tenía cerca de ocho años, y ella fue a ver un concierto de su amiga. Luego de la presentación no se volvieron a ver, y mientras una quedaba triste, además de enferma, la otra resultaba enojada e ignorando lo que le pasaba a su amiga... De ese día en adelante, nunca volvió a escuchar de ella.
Tiempo antes, después de graduarse de preparatoria, tampoco veía a Mei Ling; y con Anastasia perdió el contactó después de la graduación en la secundaria de Magix.
La madre de Alfonso, la de Musa y la de Riven habían sido mejores amigas de niñas...Sucedieron grandes cosas para que todo aquello se rompiera. Y ni hablar de amistad de Wang, Cassidy y Mei Ling...
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Alfea
Todos los especialistas y el grupo completo de las Winx bajaron hasta el patio, en dónde las motos del escuadrón estuvieran estacionadas en hilera...
-Bien, creo que aquí nos despedimos tooodos.-comenzó Sky. Pero no veremos las seis parejas, y los pixies, en la noche ¿no?
-Uhum, ¡claro, el baile en el bosque!...me alegra que ya tengamos rango para poder ir.-siguió Bloom. Era un baile que se daba todos los años, en aquella fecha para las tres escuelas, bueno, ahora eran cuatro, contando a Wizard... Ahora que todos cursaban el tercer año, podrían asistir.
-¿Iremos?...-cuestionó Layla, pero clavando la mirada especialmente en Digory
-Yo no me la pierdo.-respondió Riven.-No estamos tan novatos para que no nos den admisión
-Oh, yeah...-respondió Brandon bastante animado-Stella opacara a todos-además afirmó aquello. La rubia sonrió orgullosamente.
-Oh, por fin diversión.-murmuró Flora.
-Eh...no es por interrumpir nada...Pero...se encapsularon las naves...-declaró Timmy, que desde que habían llegado al susodicho lugar, intentaba desactivar la alarma que las seis motos compartían.
-No otra vez-se quejó Digory en tono de gemido decepcionado.
-¿Cómo rayos la quitamos?-masculló Riven entrecerrando los ojos. Era la tercera vez en la semana que algo así sucedía. No sabían ni el porqué hacía eso ni como volvían a la normalidad.
-Yo, lo siento- se disculpó Timmy, acomodándose las gafas.-Descubrí que mi moto es la culpable...ayer por la noche.-confesó, pidiendo al cielo que sus amigos no lo estrangulara, y que las chicas no lo lincharan; pero exageraba, realmente todos y todas lo querían bastante.
-¿Pero qué tiene de malo tu moto, Timmy?-inquirió Tecna, bastante sorprendida por el desánimo de su novio.
-Cierto-añadió Musa-tu moto cuenta con un motor de máxima propulsión y más caballos de fuerza de los permitidos a tu edad...además le agregaste el censor y moderador…
Cuando el hada concluyó su teoría de que era prácticamente imposible que el vehículo del especialista fuera el propiciador de todo aquello, las chicas la miraban con cara de no haber entendido ni el más mínimo detalle a excepción de Layla, y los chicos incrédulos y con una sonrisa de sorpresa, se sentían raros oír hablar a una mujer de motores.
-Me aterra saber que yo tardé diez minutos en darme cuenta de que marca era el motor de su moto, y que tú lo conseguiste en menos de...-se quedó con la frase en el aire, Sky.
-A mi me aterra que entendí lo que una chica dijo.-pensó Digory en tono burlón. Dentro de su cabeza estaba riéndose a carcajadas.
-Es interesante como te aprendiste todo eso...-examinó Riven
-Oh...ya ves, aún quiero mi moto y hasta que supiera de ellas papá me daría permiso para comprarla
-¿y LA CONSEGUISTE?-cuestionó Rodrigo
-Mmmm. Trabaje todo el verano...-exageró-y no, aún no.
-Uff, valla ¿qué modelo quieres?, yo una TX 2000, porque esta-señalando su motocicleta- hizo choque con el motor y por eso altera la alarma de seguridad
-Oh...no, yo quería algo más...potente.
-Espero la consigas.
-Igual... ¿Vas bien, ahorrando?
-Mmm, por fin termine...mientras mas pronto la consiga, mejor...aunque, claro está, la TX3000 es sueño roto.
-¿Sueño roto?, nadie en todo FontanaRroja podría tener una así-añadió Sky
-¿Ni tu, Sky?-cuestionó el especialista de cabellos púrpuras, con el fin de molestar. Por desgracia las cosas se cambiaron, por más inocente que halla sido el comentario de éste.
-Oh, Riven...no suelo ser el consentido...me enteré, por "equivocación" que además de la moto nueva, tienes un...oh, un auto.
A Riven se le calló el mundo...-¡¡¡LEISTE MIS PAPELES!! (Los del cap 8)
-Oh valla, valla, valla. Riven ¿Quién lo diría?-terció, Stella
-No tenías derecho a leer eso
-Fue un error.
-El único error fue dejarlos ahí-mientras le quitaba el control al especialista de anteojos para, supuestamente, ver como desactivar la alarma; lo que fuera para distraerse.
-Oye, pero no te cohíbas, cuéntame de tu nuevo carro-profirió el rubio.
-Claro ¿También de la nueva casa?-en tono sarcástico-
-De acuerdo, de acuerdo. No peleen.-ordenaron Musa y Bloom al mismo tiempo.
-Si, que tiene de malo que Riven sea...espera ¡¿Eres rico?!-la frase de naturalidad de Layla se estropeó cuando ella captó.
-No, no, no...No es rico, es ultra...
-Guarda silencio, Sky.-le advirtieron las chicas. Lo último que planeaban era separar una riña como las muy comunes entre ellos.
-Miren, últimamente no han sido nuestros mejores días, pero si las hechiceras nos quieren atacar, debemos estar juntos.-opinó Helio. Haciendo que la "conversación" cambiara de rumbo.
-Cierto, además tenemos a Cedric fastidiándonos.-añadió Timmy.
-¿El profesor o el príncipe?-cuestionó Digory. Tanto uno como el otro lo hastiaban.
-¡Digory!-le regaño Musa
-¿Qué?-se defendió-es un pésimo profesor que trata de reprobarme.
-¡Oye!, Cedric es un buen profesor-alegó Bloom. Pudo haber sido Layla pero no deseaba más problemas con su prometido.
-Bloom, a ti TODOS lo profesores te parecen buenos-dijo Sky en tono molesto.
-No es cierto. Palladium es pésimo
-¡No te metas con Palladium!-le ordenó Musa-que tú nunca estudies, excepto para AVALLON-arrastrando el nombre-no es su culpa.
-Guarda silencio Musa, tú lo defiendes porque te enseña clases extraescolares- añadió Tecna, que también estaba enojada. Al parecer todos, y todas, sin incluir a los pixies, estaban últimamente con un humor descomunal; no lo controlaban, y algo los tenía tan desunidos.
-Hash es obvio, es favorita...todos tiene una favorita... ¿pero yo?-gritó el hada solar.
-Wiggzy te adora, Stella-musitó Layla enfadada y cruzada de brazos.
-Saben que...cierto, todos tiene algo en particular...Quizás el padre de Riven le paga Codatorta para decir que él es bueno con el sable-opinó Brandon, aun recordaba que ayer por la mañana, en el examen, éste le había ganado.
-¡¡¡Ya!!! Dejen de pelear, no tiene ningún caso hacerlo.-ordenó Flora subiendo de forma enorme el tono de voz.-Es cierto lo que dijeron Helio y Timmy: tanto las Trix y Cedric PRÍNCIPE-recalcando la palabra y apuntando con la mirada a Digory-nos quieren atacar. Buscan nuestra desunión para separarnos.-su voz era firme, no apacible. Era como si el poder le recorriera las venas.-
-Cierto, Flora tiene razón...Últimamente todos nos hemos comportado extraños.-acordó Helio.
Hubo un repentino silencio y todos y cada uno de los presentes se quedaron viendo.
-Es increíble que cada vez que nos veamos algo salga mal.-comentó Tecna.
-Las Trix solo nos quieren juntos para hacernos algo.-acertó Sky
-Creo que...realmente las misiones se están dificultando. Ni siquiera pensamos en ellas, es tan solo una carga, y no tenemos bien fija la idea de que quieren las Trix contra nosotros.-terció Bloom-Primero fue el robo de los Encantrix, luego las guerras mentales, la joya de los especialistas ¿Qué sigue? Únicamente desean debilitarnos. Quizás sea mejor separarnos de las misiones por un tiempo.
-Ni hablar. NO. No podemos renunciar a lo que nos puede hacer más fuerte, cada vez que luchamos estamos descubriendo más de nuestros poderes, y eso incluye a los chicos.-desconvino Musa, recordando a Riven que no logró que su joya subiera de nivel, y a Digory que sí lo obtuvo.
-Admitamos que lo único que quieres es tener tu Encantrix, Musa. Y cuando tengas poderes, que al parecer no son mentales, quieres adivinar quien es tu hermano-(Stella)
El hada de dos coletas se quedó con la palabra en la boca.
-¿A qué se refiere Stella con que no tienes poderes mentales? Creí que eso nos había salvado del dragón.-cuestionó su hermano (cap.2)
-Sí, tú y yo combinamos. Yo puedo dominar a los dragones y su fuego, mientras tú te comunicas con la mente-añadió Flora dirigiéndose a ella.
La ojiazul negó la cabeza. Su amiga Layla explicó-Se descubrió que Mirta es una de las nueve ninfas de Magix. Controla el poder mental, así que es imposible que Musa controle el pensamiento...a pesar de la vergüenza...de Palladium-dudaba si decir aquello.-y el dragón en la nave.
-Quizás tan solo di fuerza...o Palladium se infiltro en mi mente. Sea lo que sea, regresé a cero.-anunció Musa.
La horrible sensación de que nadie hablara no tardó mucho en tomar lugar entre las doce personas y once pixies reunidos.
-Sea...como sea, creo que entre las motos, nuestras desfavorables discusiones, envidias, y demás, el día se arruinó.-comentó con desánimo, inusual en él, el joven de anteojos.
-Hasta yo estoy pesimista...No podemos dejar que las peleas entre nosotros nos ganen-añadió la pelirroja, sintiéndose débil. La energía negativa le dolía, pero ésta no era necesaria para saber que entre ellos nada andaba bien.
-En primer año nos desunimos mucho...y por poco nos derrotan...Hasta que unimos fuerzas logramos salir-aseguró Musa apretando el puño.
-Claro, ustedes las Winx, y estos cinco especialistas haremos todo-animó con una sonrisa Sky...pero el silencio regresó por obviedad.
Digory suspiró-"Supongo que el que sobra aquí, soy yo"-Eh...yo...con permiso-dijo tranquilo y nervioso mientras se abría paso y entraba al edificio. Se sentía terriblemente mal, nunca había sido excluido. Aunque al mismo tiempo jamás había tenido amigos.
"Richard"- Aún lo recordaba. Personas como él no merecían ser borradas de la memoria.
Cuado él tenía siete años, y gozaba en soledad su libertad, a pesar de ser el principe de las una de las mayores potencias universales, estaba tan solo, sin nadie de su edad con quien jugar.
Cierto día, su adorada nana llevo a su sobrino al palacio, ahí Digory conoció la verdadera amistad. Richard fue, era y será, su mejor recuerdo de la infancia...Con él podía jugar tardes enteras sin descansar y reír sin parar.
Woa, realmente aquel niño le había demostrado que ser tu mismo era lo más importante, pero, tras la ida de él de la ciudad principal del reino, Digory entristeció notablemente. Dedicó su tiempo a los caballos, dragones, a los establos, al campo, al pueblo...Le agradaba todo aquello, pero aún así terminó por cohibirse y nunca demostrar lo que Richard siempre fue: ÉL MISMO.
El joven deambuló por el castillo, y sin darse cuenta llegó hasta una de las torres. Ahí siguió meditando.
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Oficina de la srita. Faragonda...
La directora se mantuvo frente a su espejo de visiones, durante unos momentos; la oficina era silencio. El profesor Palladium, presente, mantuvo la mirada fija en el escritorio y permaneció sentado en la cómoda silla colocada frente al antedicho mueble.
-Profesor-rompió el silencio la dama colocando, por costumbre, sus manos juntas detrás de la espalda-visiones como éstas ya me eh topado. Todos los años. Es muy frecuente que las jóvenes de tercer año, al desarrollar sus inusuales nuevos dones míticos, se peleen entre sí, son más frágiles de lo que la misma adolescencia suele ser.-Ya tomando asiento en la silla que siempre ocupa.- Pero últimamente eh notado que las chicas correspondientes a esta generación de "Nueve ninfas" ah estado desequilibrada...
-Pero directora-abogó el, aparentemente joven hombre, por sus alumnas-Como usted lo acaba de mencionar, es natural que se peleen...no veo conflicto; no han parado de estudiar y, a lo que me comenta Musa, en las clases de la tarde, es que todo va excelente...sin mencionar su falta de Encantrix...y el delicado tema de...usted sabe.
-Sí lo sé, pero es evidente el desequilibrio total observando que los especialistas se ven afectados por los poderes de las chicas-aclaró la mujer.
-¿Dis-disculpe?-se intimidó el maestro
-En toda mi experiencia entrenando hadas, nunca en mi vida había notado que los chicos tuvieran cambios así de...drásticos.
-Aún no comprendo-confesó, bastante confundido.
-Los especialistas, por más duro que sea su trabajo en la escuela, misiones, o los niveles que deben ganar para su insignia, nunca se ven afectados por el comportamiento de las hadas... ¿entiende? NUNCA...es anormal qué se comporten tal como si estuviese desarrollando los, disculpe la palabra, fastidiosos poderes de ninfa.
-¡¡Fastidiosos!!-exclamó el profesor frunciendo exageradamente el ceño. Sus manos, que, estaban tendidas sobre las rodillas, apretaron la tela de aquella misma sección - eh de aclararle que desde niño crecí en una aldea de ninfas y elfos, y nunca, pero nunca en mí vida eh tenido que decir que sean...
-Por favor Palladium, sabemos perfectamente que lo que antes eran las ninfas no es lo mismo de hoy...No quise ser grosera, pero incluso usted, como profesor, enseña que las ninfas de antes eran caprichosas y fieles a su magia sin comunicación con los demás.
-De acuerdo-respiró el profesor tratando de calmarse- aunque debemos de decir... que...
-Lo admito, suelen ser muy generosas y hermosas, por algo fueron tan gratas al darles a las hadas un don mítico, pero, aún así, tenemos conciencia que las ninfas mayores más antiguas nunca se han comunicado con sus chicas, y esto provoca la difícil meta de ayudarles en su camino...Quizás más difícil que convertirse en hada misma.
-Realmente, señorita, disculpe...No quise ser grosero.
-Tranquilo...No hay nada de que disculparse-le dedicó un sincera sonrisa de amistad mutua-Solo le pido que revise perfectamente los poderes de las chicas, que las examine y que me avise si ve hasta el más minino detalle mágico en ellas, el caso de la señorita Musa Mill me tiene bastante confundida...No es natural que cambie de poderes cada indefinido tiempo.
-Ya lo creo-asintió.
Luego de varios momentos, el profesor se marchó cordialmente, y dejó a Faragonda en su tranquila soledad.
La mujer mayor pasó una vista por su solitaria oficina. Llevaba muchos recuerdos de cada grupo de hadas de tercer año con sus nuevos poderes...
Sonrió al recordar lo bien que iban sus estudiantes: Tecna era oráculo; Flora, dragón; Mirta el de la mente; y Stella comenzaba a desarrollar, en ocasiones, una cierta habilidad manejando el agua. Eran pocas hasta ahora, pero por lo general los poderes surgían en el segundo semestre del tercer año.
-Un clan de nueve ninfas mayores por cada generación. Valla, valla...que lastima que la anterior no haya sido completada siquiera a la mitad. Aunque todas mis estudiantes han aprendido un buen uso de sus dones de ninfa. Dones concedidos para defender y ayudar, jamás para atacar...-comentó al aire, como pensando en voz alta.
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-Sky, te quiero mucho como mi amigo y todo eso, pero sinceramente... ¿Cómo puedes ser tan inhumano?
-¿Que yo qué?-le preguntó incrédulo a su amiga de coletas.
-Hiciste sentir mal a Digory "Estos cinco especialistas"-arremedandolo
-Fue un accidente.
-Pero se sintió mal...es obvio.
Layla ni siquiera estaba al pendiente de la nueva pelea que comenzaba a formarse, solo que esta era exclusiva del hada de la música con el líder de un escudaron, Sky.
Sus pensamientos viajaban a lo triste que debería sentirse su prometido. Había experimentado en carne propia lo que era sentirse restada a un grupo...Lo más grave de en la situación era que una parte de la conciencia de la morena le decía que Digory era tan frío que no sentiría lo mismo que ella hace un año; la otra parte se regañaba y reprimía por pensar aquellas cosas tan crueles...cualquiera que fuese degradado se sentiría una sobra...un acople...
Cuando cayó en cuenta, sus amigos dejaban de pelear y planeaban ir a ver en dónde estaría Digory.
Buscaron por varios lugares, hasta que creyeron que él estaba en alguna de las Torres...de pronto, un disparo de arma láser se escuchó y fueron corriendo hasta de dónde provenía el disparo. Justamente en uno de las dos Torres. Las escaleras de caracol, con dirección al faro, eran cansadas y causaba una pequeña sensación de mareo. En el camino se toparon a un Digory bastante agitado, y con los mechones de cabello, que caían en su frente, un poco alborotados.
-¿Qué sucede?-le cuestionaron rápidamente los especialistas ya con uniforme (cap.6)
-Stormy me está atacando...y te busca a ti, Layla...-antes de que le formularan la siguiente pregunta él se adelantó-Quiero que se vallan...si no, los terminaran atacando.
-No nos iremos-le dejó claro Riven
-Por...favor-hablaba entrecortadamente por la falta de aire.-Lleven a Layla... y a las demás al bosque interno...cerca...de –Otro disparo surgió, y todos bajaron las escaleras a la ves que el moreno seguía hablando, y que se convertía al traje de especialista.-cerca de la aldea...principal de elfos...Muy adentro del bosque está una cabaña de...jóvenes elfos...ellos los sabrán ayudar...
-¿Cómo lo sabes?-inquirió Tecna
Paró de correr y los demás hicieron lo mismo-Me ayudaron para ocultarme de las Trix, cuando huí de ellas...Ahí nadie malo los encontrará, pero no quiero que se distraigan, pues toda clase de criaturas hay allí...Elfos, centauros, hadas diminutas, enanos, y más...Tengan ciudad y lleguen a la cabaña...a menos de medio kilómetro de la aldea mencionada.
-Sabemos dónde está-aseguró Kurt
-Perfecto.
-Pero no iremos-le dijo Sky.
-Vallan... aquí todo estará peor...Y además, no puedo creer que Faragonda aún no se da cuenta que ella está aquí ¿Como es la última en notarlo?
-Así es ella-se rió Stella
-¿Y cuál es tu plan?-indagó Timmy bastante preocupado.
-Alejarlas de aquí...haré lo que sea...quizá iré...hasta... ¡Roca Luz!... Algo se me ocurrirá.
-Bien-aceptó Sky. Lo único que deseaba era llevarse a las chicas, y además, no desconfiaba tanto en Digory.
Layla lo miraba con ojos esperanzados-Por favor...ten cuidado-Le murmuró ésta, mientras se acercaba a él
-Lo prometo...pero, tú debes huir, o si no Stormy te hará algo...
Ambos se observaron a los ojos en dónde se veían fielmente reflejados. Otro disparo más cercano surgió pero nadie se movió. Digory continuó-Te juro que no hay maña en esto...Dile a los elfos que los manda Digory de LeRousse...
La chica asintió.
-Toma mi anillo-prosiguió el muchacho.-Si es que todo fuera una trampa mía, quiero que vallas a dárselo a la Corte de mi planeta y me acuses...-Necesitaba un modo de que le creyeran, y si era necesario dar aquella petición, la haría. Aunque por supuesto que no era trampa del chico.
Todos abrieron los ojos.
La pareja se miró a los ojos. Por inercia se tomaban las manos como promesa.
-Nos iremos- susurró el hada de ojos verdes oliva.(¿o azulados…han notado que de ves en cuando los ojos le cambian de color, al igual que a Riven en la 1ª temporada?)
Todos, a excepción del príncipe heredero, se bajaron al estacionamiento. Timmy trató de quitar la alarma y milagrosamente lo logró. Todos montaron en los vehículos. Una moto la conduciría Layla, pero Bloom se bajó de la de Sky y decidió ayudar a Digory.
Le desearon suerte, y partieron. Dejando la moto del especialista de insignia arena, en Alfea.
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-Algo, algo me dice que tendremos gratas visitas... ¿Tú que crees?-
-No lo sé, tú eres el que siente todas esas previsiones.-le respondió con sencillez una chica, que arreglaba la cocina mientras escuchaba a su hermano mayor hablar al momento de estar sentado en el comedor del mismo lugar.
El joven elfo sonrió-Creo que tendremos que tener todo listo para ellos-dedujo el flacucho hombre de cabello dorado opaco.
-No, por favor. Béryllium no es normal que alguien toque a la puerta y tú la abras diciendo que los esperabas. Ten cuidado.
-Oh, Sherry, tranquila...Solo te digo que hoy es un gran día...y presiento que algo bueno sucederá.-"Lo siento en las venas, hermanita"
La joven mestiza, de raza elfo y humano, lo miró fijamente deduciendo que algo le ocurría, algo bueno, pero para ella todas esas visiones ajenas le eran misteriosas, aterradoras y sin importancia a la ves.
Supuso que si tendrían visitas debería verse presentable, así que acomodó un mechón rosado de su cabello y fué a su habitación a cepillarse la abundante y larga cabellera bicolor, dorado opaco con rayos naturales rosas, provenientes de la abuela materna.
El Elfo mestizo, su hermano, continuó pensativo. Al cabo de unos momentos también se retiró a su habitación.
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Alfea...
-¿Dónde se encontrará Digory?-pensó en voz alta Bloom. De pronto alguien la empujó al suelo, y por encima de su cabeza y la de su agresor pasó un rayo láser de magia.
-¡¡Auch!!-gritó el hada con los ojos cerrados-suélteme, ¡suélteme!-mientras forcejeaba contra alguien que ni siquiera la detenía, simplemente intentaba recuperarse del aventarse encima de ella.
-Tranquila, Bloom-gruñó Digory también adolorido.
-¿Tú? ¡Que alegría verte! Regrese para ayudarte, los demás partieron.
-Ahm...de acuerdo. Muchas gracias.
Bloom sonrió sinceramente. El moreno la vio extrañado con una media sonrisa, y le ayudo a pararse.
-¿Y qué debemos hacer?
-Debido a que la adorada directora no se da cuenta que tenemos un problemilla, creo que debemos correr a Roca Luz...quizás ahí me ahogue Stormy.
-¡Digory!
-No, no. Era broma...Tenemos que alejarlo de la escuela. Y así con más razón debemos evitar ir con Faragonda. Roca Luz es mi única salvación ¿Pero ahí qué?
-Quizás...la ninfa Dafne pueda ayudarnos...
-¿La has visto?-
-Hace como un año que no.
-Entonces es inservible ir a buscarla. Las ninfas aparecen durante cierto periodo.
A Bloom le hirieron aquellas palabras ¿Qué, acaso jamás volvería a ver a su hermana?
Después de planear una estrategia rápida, ambos echaron a correr hacía el estacionamiento y montaron la moto del chico. Se marcharon con la acertada idea de que la bruja los perseguiría...
-Dime ¿porqué crees que Stormy esté haciéndolo?
-Por venganza. Solo quiere hacerle daño a Layla.
-Y a ti-suplementó la pelirroja
-De hecho no, pero me siento terriblemente mal al pensar que por mi culpa alguien pague un precio, así que me enfrenté a Stormy
-Pero no decidió atacarte, al principio. ¿Te das cuenta?
El joven, con el casco puesto, asintió una vez con la cabeza y dió una curva bastante cerrada hacía la derecha. Iban por un sendero poco pedregoso, y el bosque se hallaba justo a su izquierda.-Creo que realmente decidió no atacarme a comienzos, porque aún recuerda que fuimos buenos camaradas. Pero se debate entre hacerme daño o no.
-¿Te lo dijo o lo deduces?
-La segunda opción
-Pues supongo que comprendes bien la mente ¿eh?
-Jajaja, gracias Bloom- dando vuelta a la izquierda, internándose, así, en un sendero del silencioso y primaveral bosque.
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-Aún no puedo creer que decidiéramos ir a dónde Digory nos ordenó-admitió Riven mientras se desmontaba de la moto, al igual que Musa.
-Por favor, se que debemos ir...La última ves desconfié de él, y quiero demostrarle que poco a poco puedo.-pidió Layla apartando las manos de la cintura de Sky.
-Poco a poco-repitió Tecna con un dejo de duda.
-Buen, debo aceptar que si no fuera por el anillo, lo pensaría dos veces más.
-De cierto modo tienes derecho-opinó Flora, esperando que su comentario no fuera inadecuado.
-Cierto...nos ah costado un poco...-admitió el rubio especialista
-¿Qué lo diferencia, Sky?-le interrogó Riven.-De algún modo yo estuve en su lugar...nos pidió perdón, al igual que yo.
-Pero sabes que nos costó un poco retomar confianza.
-Pues, por lo menos, nunca me excluiste de tus palabras.
-Fue un accidente lo que hice al decir que somos cinco especialistas. Riven, sinceramente no quiero pelearme contigo, muy encima de todo eres mi amigo y lo sabes.
Silencio +
-Bueno, pues yo les quiero pedir perdón por exaltarme, gritarles, y regañarlos. Creo que cada ves que peleamos me termino mordiendo la lengua, si saben a lo que me refiero.-continuó Musa con la disculpa.
-¿A algo como que, ayer me perseguiste por todo el departamento, amenazándome con cortarme el cabello solo porque tomé algo de tu cajón?-preguntó Stella
-Si...algo así.
Todos se rieron.
Después de unos minutos concluyeron el descanso y pusieron en marcha las motos. Faltaba algo de tiempo para llegar, ya que el mundo mítico quedaba lejos de la civilización humana con magia.
Era exquisito sentir que, mientras más cerca del destino a llegar, el aroma de flores abundaba y se extendía por toda la zona; el cantar de las avecillas era señal de que todo en calma estaba; y los árboles de distintas formas, colores, alturas y demás eran agradables a la vista. La naturaleza creaba un sistema de relajación y tranquilidad...sin omitir lo mítico de aquello, y del hecho de que en esos mismos momentos un par de duendes o centauros los podrían estar observando.
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Minutos después
Toc-toc-toc
-Béryllium, llaman a la puerta ¿Abres?
-Lo siento, estoy cambiándome de ropa- le anunció desde su cuarto con la puerta cerrado. Sherry se levantó pesadamente de la mecedora situada en su habitación, y con una mano en el redondo vientre, abrió la puerta. Unos perfectos extraños estaban enfrente de ella, además de unos cuantos pixies revoloteando alrededor de las y los estudiantes.
Las Winx, pixies-elfos, pixies-hadas y los especialistas miraron a la hermosa mujer que les habría la puerta. Era de estatura mediana, rompiendo con la regla de la gran altitud de estas criaturas. Además, tenía abundantes cabellos ondulados, dorados opacos, con unos evidentes mechones naturales rosados. Su expresión era de desconcierto, y posaba casi por inercia una mano en su vientre de embarazada.
-Hola, ¿Puedo ayudarles en algo?
Sky, jefe de grupo, titubeó-Hola señora...disculpe la molestia, pero alguien nos ha mandó... Nos dijo que viniésemos con usted.
-Ahm, de acuerdo, permítanme unos segundos.-Y cerró amablemente la puerta.
-Hey, creo que son tus...
-Sí, mi visión. Perfecto...hazlos pasar, en unos momentos salgo.-mientras amarraba su bota, parecidas a las que Palladium usa.
-OK, OK-no le quedaba de otra; pero con el paso de los años la mujer ya se había acostumbrado a las extrañas visiones y visitas de su hermano.
Otra vez abrió la puerta de madera resistente.
-La persona a la que creo que buscan viene enseguida, pero pasen.
-Muchas gracias señora, mi nombre es Sky-tendiéndole la mano
Y así cada uno pasó al hogar, presentándose. Luego, Sherry se presentó y los invitó a sentarse en el comedor que era grande y contaba con doce sillas de madera. Los diez chicos y chicas tomaron asiento alrededor de la mesa tallada, y los pixies continuaron revoloteando.
Sky y Layla le explicaron que Digory los había enviado ahí. Para la sorpresa de ellos, la señora se alegró mucho al oír hablar de él. También les preguntó si había sucedido algo malo, debido a la inesperada visita.
Pronto apareció Béryllium y se presentó con amabilidad y energía.
-...Sinceramente, Digory no nos dió señales claras de a quien buscábamos.-comentó Flora pasados unos minutos de charla.
-Mmm. Aún así los esperaba con ansía a ustedes-respondió el elfo sumamente alto, delgado, con los brazos ligeramente más largos que el de los humanos; poseía una larga, lacia y del mismo color que el de su hermana menor, cabellera, pero omitiendo los mechones de otro color. Sus ojos eran color avellana, a diferencia de Sherry que eran azules. Además, por naturalidad en elfos, era sumamente apuesto y de apariencia joven.
-¿Disculpe?-la sorpresa de Musa se hizo notar en su cuestión.
-Los vas a asustar, Béryllium-le murmuró la embarazada en evidente tono de reproche.
-TRANQUILOS. Tengo el poder de las visiones...puedo presentir acontecimientos buenos y malos...ustedes son uno bueno.-esbozó una sonrisas. Y sí, así de directo era el particular elfo; vivía en su mundo de visiones.
-Bueno-repitió Eric
El elfo lo miró y sonrió-A ti, Eric, te conocí cuando eras un llorón pixie bebé.-Unos cuantos rieron por lo bajo.
-¿Cómo sabe mi nombre?- Le parecía increíble y embarazoso que alguien se acordara de cuando él, exactamente, era un llorón en pañales.
-Me se el de todos ustedes pixies-hadas, princesas y príncipes. El de los pixies no puedo adivinar, excepto Eric, que lo conocí hace tiempo.
Todos levantaron una ceja.
-Es una traición usar mis poderes y visiones en mi sangre...los pixies-elfos lo son de alguna forma.
La mayoría asintió ante la extraña situación.
-Usó su poder para saber nuestros nombres-comentó Stella, más en dejo de duda que de afirmación
-Sí, y no es algo que controle.-apoyando sus codos en la mesa y entrelazando las finas manos
-¿Algo de beber?-interrumpió Sherry
-Agua, por favor-dijeron cinco personas. La mujer asintió con la cabeza y dió la vuelta para servir en la cocina los vasos con agua.
-¿Le ayudo?-se ofreció la princesa Layla
-No gracias-con una sonrisa- ustedes sigan platicando con el raro.
Béryllium ignoró el "gracioso" comentario, y prosiguió en su explicación:
-Bien, princesas, príncipes: están aquí por obra del destino, no de la causalidad. (Causa, no casualidad)
-De hecho sí estamos aquí por causalidad- corrigió Tecna
-De cierto modo no, princesa. Necesitas saber que cuado estas rodeado de la magia, el destino surge y ya...cuando sientes que la magia, en Magix, se ah esfumado de ti, ya todo es por la causa de tus acciones...Aunque también existen las leyendas a las que se aferra un ser.
La tecno-hada debatió con la mirada.
-Tecna, princesa, no te ofendas por favor, pero creeme cuando te lo digo. Tú estas desarrollando tus poderes de ninfa, y con eso estas metida en el centro de la magia...en una conexión de leyendas y personas ajenas a ti. Si supieras.
-¿Cómo sabe que desarrollo mis poderes?-inquirió con cierto tono de curiosidad, más que de miedo o sorpresa, como alguna de sus amigas hubiese actuado.
-Tú como futura oráculo deberías creerme.-elevó la voz.- ¡Los poderes de ninfa son dones, porque son un reto!, NADIE LOS TIENE Y SABE USARLOS AL DÍA SIGUIENTE SIN REZONGAR.
Las chicas asintieron.
En un silencio Béryllium pasó la mirada por todos los presentes, miró a las chicas -Que lástima que la princesa Bloom no pudiera asistir
Nadie le preguntó si la conocía, pues seguramente solo contestaría que era parte de sus visiones
Timmy curioseó en el porqué les llamaba príncipes y princesas-
-Jovencito: primero, no estoy coqueteándole a sus novias; segundo no los estoy halagando. Príncipes, eso son.
El desconcierto se hizo presente, los pixies dejaron de volar, y veían estáticos al singular elfo.
Sherry llegó con una bandeja metálica que contenía doce vasos llenos de agua cristalina, en ves de los cinco que le habían solicitado.- ¿Todo bien?- dejando el plato en el centro de la mesa, con sumo cuidado.
Hubo silencio de parte de todos. La mayoría desvió la mirada a los vasos y le dieron las gracias a la señora.
El elfo seguía callado observando a cada uno con interés.
La embarazada mujer tomó asiento a un lado de su hermano, y con la mano acariciándose el vientre, habló-chicos, chicas, se que esto es bastante extraño para ustedes. Pero realmente la razón de que estén aquí es porque su amigo Digory vino hace unos meses.
nos pidió ayuda para regresar a su planeta, así que, mi esposo, mi hermano y yo no le negamos la ayuda, y él a cambio nos proporcionó servicios y protección mágica.
Béryllium le dijo que cuando hubiese problemas mandara a su equipo hasta aquí...Es parte de las visiones de mi hermano, y es así como el destino los introdujo hasta este hogar...era prácticamente una profecía. Por desgracia no sabíamos de ustedes más de lo que las visiones de Béryllium nos permitían, ya que Digory nos escribió un par de veces, pero nunca hemos podido contestarle por miedo a que Lord Cedric descubra las aldeas cercanas.
-Cedric-murmuró Musa con una sensación de coraje y odio.
Sherry asintió-Lord Cedric quería llevarse a mi hijo o hija, cuando ésta naciera.
-¿Pero por qué?-le cuestionó el hada de cabellos castaños, tomando el vaso de cristal entre sus manos.
El elfo contestó a aquello:
Nuestro abuelo era Chars. Aquel hombre se convirtió en príncipe de las sombras sin necesidad de maldad, pues en aquellos tiempo en los que las nuevas tres hechiceras eran niñas, cualquiera con poder suficiente, podía ocupar el puesto de la oscuridad.
Pasados lo años, las Trix lo destituyeron, así ocupó su lugar Lord Darkar, y ahora Lord Cedric.
Tiempo antes de eso, mi padre de origen de Chars y una ninfa del las montañas Orube, se había casado con nuestra madre, un elfo...
El punto es, que Cedric, al ver que ninguno de los sucesores familiares de Chars había nacido con dotes de ninfa se guío por el orden de herencia, y llegó a creer que la bisnieta o bisnieto, sería una inusual ninfa...la ninfa Ying Yang. Y por eso intentó sonsacar a mi hermana para poder llevarse a mi sobrina.
-Pero logró descubrir, y unir todas sus piezas...hasta llegar a la conclusión que la ninfa Ying Yang solo puede salir de la unión del Poder Oscuro Supremo más un Poder Mágico Blanco.-añadió Sherry.
-¿Pero quién es la ninfa Ying Yang?-inquirió Helio. El par de elfos lo vieron y al instante sintieron la vibración de su energía positiva, muy positiva. Sonrieron.
- La ninfa que tiene el equilibrio total de la cosas en las dimensiones mágicas...pero aun no sabemos para qué la quiere Cedric.-respondió la embarazada.
-¿Y el poder mayor...quién es?-interrogó Timmy.
-Realmente tú-señalando a Tecna, sucesora de oráculo-...pero no corresponde tu magia con la de él. Y es por eso que simplemente es una LE-YEN-DA.
La mayoría asintió. Era increíble todo aquello, pero tenía lógica ¿no?...
Ya cerca del medio día los estudiantes se retiraron, teniendo en claro lo amables e interesantes que eran aquellos elfos.
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La princesa pelirroja y el príncipe de LeRousse llegaron hasta un punto desierto del bosque. Era un círculo, sin árboles y con tierra infértil, de aproximadamente quince metros de diámetro.
-Bien, Bloom, todo como lo planeamos en el camino. Stormy no ah de tardar en llegar.
-Correcto.
Ambos esperaron pacientemente al enemigo, que no tardó en aparecer.-Mhh, conque ahí están mis adorados enemigos-se rió Stormy volando por encima de ellos y con las manos sosteniéndose en las caderas.
-Al ataque-susurró el chico.
-¡Magic Winx!-exclamó Bloom empezando a transformarse en hada.
-Creí que traerías a tu noviecita... ¿o es que Layla ya se cansó de ti?-Stormy comenzó a hablar con Digory, importándolo poco si Bloom estaba o no.
-No...Pero dime ¿Qué cuentas de Cedric?, ¿se lo dividen tú y tus hermanas? ¿O se fue por el mejor partido?
-Eres hombre muerto-gruñó la hechicera apretando tanto los puños como sus dientes. Comenzó a crear un torbellino negro a su alrededor y poco a poco el cielo se oscureció anunciando la ira que asaltaba a la bruja.
La joven de ojos verdes le lanzó un fuerte rayo a Digory...Bloom se atravesó entre ambos y calló al suelo, aparentemente inconsciente.
-¡Bloom! ¡No!-se sorprendió el castaño.
-Jajaja...ahora sin tu novia ¿Cómo le harás para salir de aquí?
-Primero, no es mi novia; segundo, en guardia-sacando la espada y retándola con una mirada poderosa.
El joven especialista intentaba tirar al suelo a Stormy, pero esta o le hacía una ilusión óptica u oscurecía su alrededor con nubes, además de atacarlo con relámpagos que por suerte no lo tocaban. Cuando más concentrada en su enemigo, la hechicera estaba, Bloom abrió los ojos y sonrió levemente.
Los ojos avellana de Digory la miraron con triunfo escondido, pocos segundos después la pelirroja ya habría atacado a Stormy, invocando la poderosa y majestuosa llama del dragón...
Stormy cayó de los aires y rodó un par de veces por el suelo, para acabar con la piel de los brazos y cara sucia debido a la tierra. Intentó levantarse, pero el golpe del hada había sido bueno.
-Creías que nos vencerías tan fácil, malvada bruja-vitoreó la chica.
-Lo siento Stormy, pero aquí, ganamos...
-¿A sí?-los retó mientras se cargaba de poder, con sus manos levantadas al aire, tal como una loca.
Digory hizo participación y con un simple tronar de dedos, magia pura la hizo caer nuevamente. Bloom volvió a atacar, utilizando la fuerza de su Encantrix.
Humillación, eso sentía la bruja menor. Había sufrido por el inútil de "Santiago" y no permitiría que ni él, ni el propio Digory, ni sus rivales se burlaran de ella...de sus sentimientos. Sus hermanas le habían advertido lo que ahora sentía: Sufrirás...
Se levantó, con una manó se deshizo de una mancha en la mejilla y atacó ferozmente a Digory. Este igualmente rodó y terminó boca bajó jadeando debido al impacto.
-No le harás daño a mis amigos-le advirtió Bloom –Ahora vete Stormy somos dos contra uno.
-Creeme, la guerra aún no termina, y no aplaudan por que esta es tan solo un batalla-la hechicera huyó volando del lugar. Poco a poco sintió como un extraño líquido recorría su mejillas, hace tiempo esto no le sucedía...Desde que conoció a Digory como Santiago, había tenido esa necesidad de un día, un día especial.
-Dig, ¿Estás bien?-corrió hasta él la joven Bloom.
El joven asintió con brusquedad.-Juntarse con Alfonso Sagitario me sirvió de algo, sin la poción que me obsequió jamás hubiese obtenido magia, y tú no harías podido defenderte del primer ataque….Solo Stormy creería que tú te interpondrías entre su rayo y yo.
-Cuando lo vea tendré que agradecerle.-La pelirroja sonrió.
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Por fin había caído la noche a Magix, y esta vez no había ni tranquilidad ni buenas noches. Todos los estudiantes de las cuatro escuelas asistían a la fiesta que se daba en el bosque.
Era sensacional aquella ocasión. Música, sonido, luces de colores, las estrellas brillando, la Luna menguante observándolos.
-¿Y entonces que sucedió después?-les preguntó el especialista de cabellos color avellana a su amigos especialistas.
-Primero nos sacó de onda Béryllium, pero en definitiva, es increíble-admitió Sky con un vaso de refresco en su mano. Luego despistadamente desvió su mirada hasta el grupo de chicas que se formaba a unos cuantos metros de ahí, en el cual Bloom estaba charlando y luciendo un perfecto vestido rojo de tirantes dobles, y arriba de las rodillas.
-Sherry, mantuvo todo bajo control-opinó Timmy.
-Luego, nos dijo de una profecía...-continuó Brandon. Todos lo escuchaban, excepto Riven, algo en su mente lo volvía loco. Observaba como Musa iba a saludar a Sagitario que iba a acompañado de una chica rubia de cabellos ondulados y cortos. Luego abrazaba a la chica como si fueron grandes amigas.
-¡Winry!-gritó el hada de la música lanzándose en brazos de su mejor amiga.
-Hace tanto que no nos vemos.
-Si...me alegra que hallas entrado a Wizard-separándose.
-Si bueno, además...estoy con Fonso.
-Es Fonsi-le recriminó él con una sonrisa pícara.
-Lo sé pero desde secundaria disfrutó hacerte enfadar-la rubia guiñó el ojo y continuó hablando con su amiga. Ella, Musa y Alfonso habían sido los mejores amigos en la secundaria, y aún, luego de unos años, seguían en armonía.
-Has cambiado, Wow-
-Ni hablar de sí, te cortaste el cabello hasta el cuello...pero dime ¿Pretendiente a la vista?-inquirió Musa en tono confidencial.
Alfonso tosió.
-Oh por favor-le regañó la chica de ojos verdes, Winry.-contigo hablábamos hasta de muñecas...y muñecos. El dúo de chicas rieron y Alfonso puso los ojos en blanco. Sí, el trío estaba de vuelta, y eso lo convertía en el tarado que comprendía las conversaciones femeninas, y terriblemente sabía a que cuando Musa y Winry se referían a un bombón, no era específicamente a un dulce.
Luego de unos momentos, el chico y la chica fueron a bailar. Musa caminó hasta las Winx.
-Hola, ¿De que conversan?
-De la hazaña que hizo el prometido de Layla-aplaudió Stella con emoción.
-Si bueno, fue bastante valiente-dijo la chica de cabellos ondulados.-Quiero ir con él pero está con los chicos y...
-Ah, ah, ah-comenzó Musa- te haré un favor.
El hada de coleta respiró profundamente y caminó hasta el grupo de chicos.-Hi
-Hola, Musa.-le saludaron
-¿Me permiten robarme a Digory?
Los especialistas se la vieron extrañados, asintieron.
-Gracias.- y con permiso o no del castaño, se lo llevó hasta Layla. Sonrió y conversó con ella.
El hada musical tomó asiento en una silla, para disfrutar del ver a las parejas bailando. Algo raro en ella, pero por primera vez en su vida le parecía interesante observarlas.
-Con que haciéndola de cupido-bromeó una voz grave y masculina.
-Le debía un favor improvisado a Layla, Riven.-él se sentó justo a un lado de ella.
-Musa...
-¿Que quieres?
-Una duda...tengo una duda.
-¿Mhh?-viró el rostro hasta él.
-Me dijeron que llegaste a ser novia de...
-¿Alfonso?...Sí, lo fui.-encogiéndose temblorosamente de hombros.
El chico frunció el ceño
-Si no te lo dije fue porque no quería que lo trataras mal. Se cuanto importa eso a la gente...y no quería que ni tu ni los demás le dijeran algo...
-No el haría daño a alguien que tu quieres.-se resigno Riven, incrédulo y con la mirada baja.
-Riven, sinceramente, lo de él y yo fue hace años. Alfonso tenía doce y yo once...Luego a los trece creímos que quizás volvería a funcionar, pero llegamos a conclusión de que somos un dúo perfecto si tan solo somos amigos. Por favor, mírame a los ojos-él obedeció.-Quiero que confíes en mí...aunque sea solo esta ves en tú vida.
Ambos se miraron por unos segundos-Gracias por ser tan sincera-el hada sonrió-¿Quieres bailar?-La oji azul asintió.
Aún así, algo mantenía al joven con tantas dudas y cuestiones. Uff. Fuese como fuesen las cosas, disfrutaría la noche, la noche con Musa, e intentando borrar de su cabeza al ex novio de ella...arghh, le fastidiaba tanto saber que aquel niño había estado con SU novia.
Poco a poco el cielo oscureció más y más, hasta que la fiesta, como a eso de la madrugada, comenzó a llegar a su fin. Los jóvenes especialistas se ofrecieron llevar a las chicas a Alfea.
-Bien, Stella, estuviste más que magnífica esta noche.
-Bien...-le sonrió la rubia a Brandon. Este le contestó con el mismo gesto; tomó su barbilla y, al igual que hace unos años, la besó en la mejilla...-Perdón por no poder traer a Víctor. Saladino le pidió ayuda con algunos temas a archivar en la biblioteca.
-No hay pro...blema-mintió Stella sin lograr el cometido de disfrazar su tristeza y decepción.
-Algo me dice que no es cierto.
El hada bajó la mirada-Quizás le hice una promesa a alguien de que...vería a Víctor.-titubeó. No sabría si sería correcto decirlo, pero podía confiar en él ¿No?
-¿A sí?... ¿A Amore?-Su novia asintió una sola vez.
-Pues, tendremos que juntar a eso tórtolos-prosiguió Brandon.
Antes de que ella sonriera nuevamente, Brandon prefirió usar aquellos tersos labios para juntarlos con lo suyos. Y terminar, así, la noche en un cálido, largo y bello beso.
-Prométeme que nos veremos luego-le murmuró Helio a Flora, dejándola en el patio de Alfea.
-No lo sé...quizás si alguien me llamara más seguido-jugueteó la cansada castaña.
-El especialista frunció el ceño-Haré todo por escapar de los labores del concierto para venir a verte.
-Si lo haces Musa enfadara
-Pero...podría arriesgarme...por ti...-aventuró. La miró con suma inocencia, con aquel par de ojos azules heredados de la madre.
Silencio +
-Te quiero, Helio.
-Siento que no fuera el mejor día.
-No son necesarios los pesimismos, Timmy.
El joven de gafas se encogió de hombros. Se despidió abrazándola y sorpresivamente besando su oreja, provocando un dulce y candoroso color rojo en las mejillas de Tecna.
-Nos veremos pronto-susurró la joven con un hilo de voz y despidiéndose lentamente con la mano. Casi por inercia tocó el lugar donde los cálidos y perfectos labios de Timmy la tocaron más allá de la simple piel.
-Digory-dijo Layla quitándose el anillo del chico y dejándoselo en la mano.
-Gracias.
-Perdón.
-No, no te disculpes...fue mi culpa que Stormy estuviera aquí...arruiné el día.
-Pero eh desconfiado tanto. Soy tu prometida y no debería.
-Como princesa no deberías...pero como humano, puedes y estas en tu derecho...Te juro que mañana paso por ti. LeRousse nos espera...y él espera a una...hada como tú.
-"Jamás oí tanta sinceridad en tus palabras"-pensó Layla. Sin cavilarlo, acercó sus labios a la mejilla derecha del príncipe...
-Si un día salvas a Magix...al otro me compensarás ¿Cierto?
-Si Sky...
Se miraron a los ojos. Eran un dúo perfecto...se tocaron de las manos.-Aunque creo que tu mereces más...después de todo eres la heroína del día.
Bloom no quiso perder el tiempo platicando. Sabía lo que quería, y acercó su boca hasta la del especialista pero un grito los separó instantáneamente después de que los labios se habían tocado.
La pelirroja giró la cabeza, enojada, hasta dónde provino el grito... ¿Digory?
-Di...Digory...lo siento-tartamudeó Layla asombrada...
-Auch... ¿Qué pasó?-farfulló el príncipe tocándose la mejilla, con una expresión de profundo dolor físico.
-No...No se...
-¿Todo bien?-cuestionó Bloom acercándose.
-No. Sentí como si los labios de Layla fueran un metal en llamas.
-Upps-la oji azul celeste se mordió el labio inferior en señal de dolor ajeno-déjame curarte...de algo servirá mi llama del dragón.
-Espera...quizás...mi poder sea el fuego ¡Soy una de las nueve ninfas!-Layla no pudo evitar sonreír y mucho menos ignorar su nuevo don...aunque, aún así, sentía pena por Digory.
Sin saberlo ella, si no hubiese sido por aquel beso, hubiera pasado mucho tiempo para descubrir que su don era el fuego...
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El departamento de las Winx estaba en completo silencio. Una chica aún no dormía, y preparaba su cama, para así, poder disfrutar del sueño. Ella, Musa sintió algo peludo entre sus piernas...extrañamente Sol se frotaba contra ellas
-¿Necesitas algo gatito?
-Mau
-¿?
-Mau
-Mmmm
El gato logró captar por completo su atención, y la condujo hasta los pasillos...Poco a poco la llevó hasta la oscuridad del castillo hasta, ambos, llegar a la biblioteca.
-¿Para que me has triado hasta aquí?
Musa abrió por inercia la puerta...La Luna se infiltraba por las ventanas, y una pequeña esquina de los lomos de los libros brillaba debido a esta.
Con pasos silenciosos y ágiles la llevó hasta el fondo de uno de los casi infinitos pasillos...había una inquietante figura negra al final. Un terrible pensamiento recorrió la cabeza del hada de la música...Continuó con temblorosos y dudosos pasos-¿Quién anda ahí?-
Silencio +
Llegó hasta el final...era ¿Una caja?... ¿Por qué se había tomado la molestia de ir hasta la biblioteca en la madrugada, asustarse por nada y además, hacerle caso a su propio gato de cualquier tontería?
Las chica dió la media vuelta dispuesta a marcharse de ahí, pero un fuerte maullido proveniente del gato la hizo retomar su camino hacia el final del pasillo.-¿Pasa algo?
Sol solamente la miró con la esperanza de que ella entendiera...pero resultaba inútil, así que cuando Musa se arrodilló para verlo de cerca, él optó por meterse a la caja de cartón, abierta y grande.
-Mmm...Sol, sal de ahí...no es lo mismo que te escondas debajo de mi cama a esta caja...en este aterrador lugar.
Sus insistencias no dieron resultado y metió las manos en la caja repleta de pergaminos.
Tomó al travieso gatito en manos.-No es hora de jugar...
Lo miró, algo en sus felinos ojos la desconcentró...notó que el dije del collar de Sol, en forma de uno mismo, brillaba con esplendor...el animal se zafó de las manos de su dueña y volvió a meterse en la caja...
La estudiante metió nuevamente las manos en la caja demostrando fastidio y sueño...estaba Sol...pero no los pergaminos, solo una hoja que irradiaba luz rosada y letras rojas, colocada al fondo del acartonado sitio.
Intrigada, Musa sacó con una mano al gato y con la otra el papel, el cual dejó de brillar a uno pocos segundos después de ser tomado.
Dio un último vistazo a la vacía caja y salió del lugar leyendo el papel...parecía que había pertenecido a otros tres pedazos más de hoja, formando así un completa...estaba por dos lados arrancado y por otros dos lizo...El papel era beige y tenía escrito con tinta roja una fracción de alguna desconocida sinfonía.
El gato se sintió satisfecho por su adentros al haber logrado su misión, y de alguna manera sabía que en FontanaRroja, Luna había logrado la suya haciendo que Riven encontrara otra fracción del pergamino en alguna situación parecida...
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Días después, en la Oficina de Faragonda...
Todos los maestros estaban reunidos, sin excepción alguna. El tema a tratar era de suma delicadeza, y las alumnas deberán estar enteradas de este hasta que todo estuviese arreglado.
-...Dando mi humilde opinión creo que sería incorrecto dejarla entrar al instituto, después de todo ah sido un peligro para Magix, para nuestras estudiantes y la dimensión mágica.-concluyó Avallon, sentado en una mesa ovalada junto con los demás profesores.
-Eh tomado mi decisión. Aprecio todas su opiniones y las tengo en cuenta-habló Faragonda en voz alta, pero suave-Ah sido una mayoría de votos. Y pienso que las oportunidades siempre deben darse. Sobre todos las segundas; y en todos mis años como profesora, nunca le eh negado la entrada a alguna chica deseosa de comportarse en el camino de la rectitud y los poderes de hada...Esta establecido que si...
-Profesora-insistió el hombre de largos cabellos largos.-Por favor, con todo respeto, medítelo.
-Mi decisión esta tomada y comentada con los directores de las demás escuelas...Si realmente Darcy ah dejado al grupo de las Trix y desea venir a Alfea, no le negaré nada. Sabe perfectamente lo que pasará si viene...al igual que Mirta supo lo que pasaría al cambiar de escuela...Darcy tendrá una oportunidad y una prueba...
-¿Cómo lo tomaran las alumnas?-cuestionó Wiggzy
-Es más ¿Cómo se los diremos sin que armen un alboroto?-alegó Griselda.
-¿Y qué habitación tendrá?-continuó Faragonda-Son preguntas que dejare que la meditación tome...por ejemplo, nuestra alumnas comprobaran que todo estará a salvo si pongo a Darcy con las Winx...
El silencio y la inquietud se hicieron presente en la sala...Palladium y Avallon tragaron saliva...sus estudiantes preferidas... ¿Con ella?
--------------------------------------------CONTINUARÁ-----------------------------------------
Uh!!!conque Darcy se anda viniendo a Alfea..jeje, lo se, pocas explicaciones pero luego verán q onda con este brujita malvada.
Oigan que felicidad por fin acabar el Capitulo 10 y la neta perdónenme por hacerlo tan largo, pero hasta lo resumí y le borré más partes...intentaré hacerlo más corto, sorry!!!
Y pues, mis verdaderos agradecimientos a todos ustede que me dan animo, y una q otra ves consejos..gracias!!!
Muziek, Bizcochia U –u, Blackmoonfairy, Ale, Yami Natasha, Minerva, Mi many, Hermanas LoCuack, xoxCaNdY-SiStErSxox y Agus.
Realmente cada uno de sus reviews los medito y me hacen sonreír sea como sean, pues una persona me dijo"lo importante es aprender y crecer"….gracias…
Uff, pues ahora iré a exámenes finales y esta ves le echaré más ganas, y tambn con el fic, espero poder actualizar durante esto examencillos... xD
Entonces mis apreciados lectores, se me cuidan y pues ánimo en todo ¿sale?, mil ocho mil gracias!!!
Mil suertes y ciao!!!
Atte, chica93
Matta ne
