Capítulo 10: Promesas


–No vuelvas a decir eso nunca, por favor, Sakura, no lo vuelvas a repetir-. Trato de sonar tranquilo pero esas palabras lo habían hecho enojar. Estaba horrorizado, la miro brevemente y luego la abrazó con fuerza, con miedo, con dolor.

¡¿Cuántas veces él mismo pidió morir luego que su esposa e hijo murieran?! ¡¿Cuántas veces gritó al cielo preguntando por qué ellos y no él?!

Su esposa no debió morir, su hijo no debió llegar en esas circunstancias. Él no debió quedar solo. Eran felices. Se amaban. Y ahora al ver a Sakura desesperada queriendo morir, no, no podía perderla a ella, no podía quedar solo de nuevo.

Apretó un poco su abrazo, sabía que aquello era una locura, Sakura no le pertenecía, no era suya, ni siquiera parecía caerle bien. Si estaba con él era por necesidad, porque él la obligaba a necesitarlo ya que para Sakura su corazón sólo latía para Naruto.

–Lo siento-. Se disculpó Sakura cuando estuvo más tranquila.

– ¿Te encuentras mejor?-. Ella asintió. –Te traeré un poco de agua-. La aparto de su lado.

–Gracias. Lamento haberte despertado-.

Al poco tiempo Sasuke volvió con un vaso de agua, ella lo bebió de un golpe, tenía la garganta seca aunque era ella la que se sentía seca de tanto llorar.

–Gracias-. Eludió nuevamente de manera tímida al ver el vaso vacío. –Tenía un poco de sed-. Se justificó.

Sasuke la contempló, tenía el rostro congestionado, los ojos rojos, su pelo desordenado y húmedo, su nariz también estaba roja pero aun así se veía hermosa. Ella lo miró con detenimiento, alzó una de sus manos y acarició su mejilla recorriéndola con un dedo imaginando el camino de las lágrimas, él bajó la mirada.

–Tú también has sufrido mucho-. Él asintió con la cabeza en silencio, no quería contestar aunque Sakura tenía razón, él había sufrido tanto. Después de un rato la volvió a mirar. Suspiro.

–Muchas veces dije lo mismo que tú, muchas noches desee ser yo quien…-. Trago duro. –Mi esposa no merecía tener ese final, mi hijo debió nacer pero… no fue así, me quede solo… yo no quería… no entendía. No debió ser así. Muchas veces quise irme con ellos, lo intenté pero…-. Volvió a bajar su cabeza avergonzado de sus propias palabras. Ella tomó su rostro entre sus manos para hacer que la mirara.

–Nunca fui valiente, nunca pude hacerlo aunque quería. No me atreví-. Apretó sus puños. Sakura sonrió delicadamente cerrando sus ojos proyectando por primera vez ternura, paz, tranquilidad.

–Y me alegro por eso-. Él no entendió al principio pero después lo hizo, alzó una de sus manos y acarició el rostro de Sakura con dulzura.

–Yo sé lo que se siente perder a alguien y es horrible, uno queda sin esperanza, sientes que ya nada tiene sentido, que… que uno se está secando por dentro, pero… pero ahora estamos juntos, ambos hemos sufrido y creo que gracias a eso podemos entendernos y apoyarnos.

–Lo siento, Sasuke-. Se disculpó.

– ¿Qué? ¿Por qué lo sientes?-.

–Porque sé que me he comportado como una idiota. Yo no merezco tu preocupación-. La miró incrédulo.

– ¿Por qué dices eso?-.

–Porque es la verdad. Yo no, me he comportado bien contigo al contrario te eh tratado…-. La calló poniendo un dedo sobre sus labios.

–No Sakura, por favor no digas nada. No estás bien, no has estado bien en mucho tiempo, no tienes que disculparte por nada y no me debes explicaciones-.

–Pero Sasuke…-.

En ese momento su celular sonó. Sasuke miró hacia la ventana aún no amanecía, era demasiado temprano como para que alguien la llamará de madrugada.

¿Quién podría llamarla a esa hora?

Ella miró su teléfono y luego miró a Sasuke sintiéndose culpable, ya debería de suponer su mirada era Naruto quien llamaba. Suspiró apartándose de Sakura para que ella hablara con tranquilidad, no quería presionarla.

– ¿Bueno?-. Comenzó con voz temblorosa. –Lo siento Naruto pero no estoy en casa. No, no, no Naruto por favor, escúchame. Sí, me llevó con el doctor. Naruto por favor…-. Un par de lágrimas corrieron por sus mejillas cuando colgó el celular.

– ¿Se enojó?-. No hacía falta esconder su ironía, era evidente que Naruto se había enojado.

–Él cree que tú y somos…-. No pudo pronunciar la palabra y no necesitó decirla para que Sasuke comprendiera lo que ella había querido decirle. –Lo siento-. Musito después de un rato de silencio, él la miró sin comprender. –Te agradezco que me hayas ofrecido tu casa pero en cuanto amanezca voy a irme-.

– ¿Es por Naruto?-. Ella asintió.

–Quiere verme-.

– ¿Para qué? ¿Para recriminarte una vez más? ¿Para ofenderte? ¿Para lastimarte?-.

–No es así. Él estaba celoso-.

– ¿Estaba?-. Sakura guardó silencio. –Primero su padre y ahora yo. Nadie se podrá acercar nunca a ti mientras estés con él, cualquiera para él es una amenaza ¿Qué no lo ves?-.

–No es así. Él ha sufrido mucho. Su vida no ha sido fácil-. Sasuke sonrió frustrado.

Ella no sabía el daño que Naruto le causaba, no se daba cuenta de lo que él la lastimaba emocionalmente ilusionándola para luego dejarla como si fuera la peor mujer del mundo.

Sasuke estaba convencido que no era así. Sakura era una buena persona, ella era demasiado mujer como para alguien como Naruto, él no la merecía pero ella lo amaba y por ese amor lo defendía contra todo. En esos momentos Sasuke hubiera querido tener más poder sobre ella para obligarla a apartarse de él pero no lo tenía y no podía evitar que se fuera a los pies de ese desgraciado.

–No te enojes conmigo-. Suplicó ella. Él la miró sorprendido.

– ¿Enojarme contigo?-. Se agachó frente a ella tomándole las manos con cariño. –No estoy enojado contigo, no es tu culpa Sakura. Estás enamorada y él se aprovecha de eso. Tú quieres que las cosas funcionen entre ustedes mientras que él le saca provecho a la situación-. Sakura suspiro bajando la mirada.

–Pensarás que soy una desagradecida, después de todo lo que has hecho por mí-.

–No lo eres y no te preocupes. La verdad es que quisiera que no fuera así, temo por ti…-. Bajó su cabeza un momento luego la volvió a mirar con intensidad. –Solo no dejes que te vuelva a golpear-.

–No lo hará. Sólo fue el momento, él estaba enojado y yo…-.

–Lo hiciste enojar-. Terminó Sasuke la oración. –De todas maneras, no dejes hacerlo de nuevo ¿lo prometes?-.

–No lo haré enojar de nuevo-. Ella trato de sonreír. Sasuke bajó la cabeza, molesto.

¡¿Cuánto daño le hizo Naruto?! ¡¿Cuánto daño le estaba haciendo todavía?!

–Ya no te enojes-. La voz temblosa de Sakura lo volvió a la realidad. Ella lo miraba asustada y él comprendió.

–No fue la primera vez que te golpeaba ¿verdad?-. Ella apartó la mirada, alejándose, él la buscó quería ver a través de sus ojos pero ella corrió la mirada.

–Sakura…-. Tomó suavemente su cara para hacer que lo mirara. –No vayas con él-.

–Se enojará si no lo hago-.

–Yo te cuidaré de él. Lo prometo-.

Algo en el corazón de Sakura se removió al escuchar esas palabras. Aparte de Minato Namikaze, nadie más la cuidó después de la muerte de sus padres. Todos estaban con ella por lástima y solo Naruto era el único que no le demostraba compasión.

–Naruto… Naruto me ama, yo sé que es así…-.

–Sakura-. Sasuke la llevo de nuevo a sentarse. –Eso es algo que ni tú te lo crees-.

Dos lágrimas amargas brotaron de sus ojos. Ella lo sabía, sabía que Naruto no la amaba pero… ¿Por qué no podía amarla? La respuesta estaba en su cuerpo marcado por las cicatrices.

Sasuke la atrajo a su cuerpo abrazándola de manera protectora.

–No vayas, déjame cuidar de ti-. Le suplicó. –No dejaré que él te vuelva a hacer daño. Él no te ama, Sakura, eso no es amor aunque quieras creerlo-. Le repitió.

Sakura lloró abrazada a él, se sentía muy bien, era muy confortable su pecho, los brazos a su alrededor eran dos cadenas que la cuidaban muy bien de no caer, su aliento en su cabello era cálido y cuando sus manos acariciaron su espalda y cabeza, ella se dejó llevar. Naruto nunca la abrazó así, jamás se sintió tan reconfortada con un abrazo.

–Pero tengo miedo-. Susurró.

– ¿Miedo? ¿Miedo de qué?-. La separó un poco sólo lo suficiente para mirar en sus ojos. –Yo jamás te haría daño-.

–No, no es de ti…-. Sasuke suspiro.

–Él no se acercará a ti-. Le prometió. –Él no volverá a lastimarte-.

–Naruto va a odiarme-.

Sasuke la volvió a atraer hacia su cuerpo protegiéndola entre sus brazos y una lágrima broto de sus ojos con esas palabras, Naruto no iba a odiarla, él ya la odiaba. La odiaba por el accidente que marcó su cuerpo y su vida, la odiaba por ser la amante de su padre, la odiaba por el simple hecho de… existir.


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