A veces, Gajeel soñaba y recordaba cosas.

Cosas que creía haber olvidado, como estupideces hechas con su hermano Rogue o con Gray y Natsu cuando eran más jóvenes.

Pero esa mañana no había soñado con algo así.

No podía decirse que Gajeel tuviera la personalidad de un autentico delincuente, simplemente él le daba pelea al bastardo que quisiera encontrarla, incluso teniendo doce años había pocos que lo superaran en fuerza. Desgraciadamente, en esa ocasión se había topado no solo con tres tíos que lo superaban en fuerza sino que además eran lo bastante cobardes como para aprovecharse de su número.

Uno estuvo a punto de darle una patada en la cara cuando una voz lo detuvo

¡de-de-dejen-lo en pa-paz!recordaba haber pensado que nunca había visto a una chica tan grande pese a que no debía llegarle más allá de la nariz.

Enana, tartamuda y con una piel lo bastante blanca como para que los moretones se marcaran fácilmente.

Y, sin embargo, era tan grande que defendía a un desconocido pese a la gran posibilidad de recibir una paliza.

Evidentemente los tres sujetos se rieron y, cuando ella siguió insistiendo en intervenir, los dos se llevaron su buena dosis de golpes.

Un rato después, ambos compartían un Dr. Pepper, medio se habían curado entre sí con algunas cosas compradas en la farmacia más cercana

n-no eres de po-po-por aquí, ¿ve-ve-verdad?interrogó ella dándole un largo trago a su bebida

Casi nunca vengo a esta parte de Tokio, vivo casi al otro lado

e-e-entiendo...

¿siempre tartamudeas así?ella había asentido

vo-vo-voy a te-terapiaexplicó, luego miró su reloj lo-lo si-siento, te-tengo que ir-irme…ella se había puesto de pie y echado a correr

¡espera, ¿Cuál es tu nombre?!

Recordaba que, en ese momento, realmente deseaba saberlo.

Quería conocer el nombre de la persona más grande que había visto en su corta vida.

Recordaba los labios moverse, pero no el nombre que salía de ellos.

Lo gracioso era que ella no había tartamudeado una sola vez cuando lo gritó junto a la siguiente frase

¡en la escuela me dicen "La tartaja", espero que nos volvamos a ver Gajeel!

Despertó cuando sonó el celular, avisando que tenía un mensaje.

"mujer de bolsillo".

Levy lo mataría si sabía que había guardado su número bajo ese mote, pero que va, ella no tenía por qué enterarse, lo importante era que ella lo estaba contactando

"Gajeel:

Lamento si te desperté pero… ¿podrías ayudarme a mover unos libros? Yo y Romeo estamos haciendo la limpieza y son como…200…bueno, tal vez algunos más… ¿por favor?

Si quieres puedes quedarte a almorzar.

Levy"

PantherLily, su gato, se acercó a la cama donde su dueño dormía con el plato en el hocico para recordarle al gigantón que lo había recogido de la calle que tenía que alimentarlo, sin embargo, Gajeel lo agarró, le dio un abrazo estrangulador, empezó a gritar como un demente, rodó por la cama y finalmente volvió a agarrar su celular

"ok".


Se presentó frente a la puerta de la casa donde fue recibido por el chiquillo, quien le sonrió

—Hola—

—hola, ¿qué es todo eso? — el pequeño llevaba puesta una mascarilla y ropa blanca, además de guantes

—Yo y Levy-onechan estamos limpiando antes de entrar a la escuela— explicó el pequeño dejándolo pasar. La sala era un desastre: muebles corridos y centenares de libros sobre los sillones, vio como la chica llegaba con otros tantos

—vaya, veo que llegó la ayuda pesada, ¿cómo estás? — interrogó la peliazul sacándose la mascarilla, tenía la ropa llena de polvo

—Bueno, aunque me despertaron temprano— ella sonrió a modo disculpa — ¿qué hacen? —

—Estamos sacando los libros de mi habitación—

¿Ver cómo era el cuarto de la chica podía tomarse como un avance?

Quedó con la boca abierta al entrar

—esto no es una habitación…es una puta biblioteca con cama—

¿Exagerado? Para nada, ¡la tipa tenía como cinco libreros! Y eso que el cuarto no era más grande, tenía que caminar por encima de los textos para poder moverse

—Quizás tire algunos o se los regale a alguien si no encuentro alguna manera de ordenarlos— explicó ella —de todas maneras, ¿me ayudas? —

—más vale que la comida sea buena—

—daré mi mejor esfuerzo, al fin y al cabo, la que estudio cocina aquí fue Juvia, no yo— contestó de forma amigable.

Hacer aquello le recordaba a Gajeel aquellos días en los que él, Rogue y su padre hacían el "equipo de limpieza Redfox" y aseaban toda la casa…una vez al año.

Para las tres de la tarde, hora a la que Levy sirvió la comida, po fin habían acabado de acomodar todos los textos.

Había sido de locos.

— ¿Y bien?— interrogó la chica al verlo pinchar un trozo de pollo con el tenedor

"delicioso"

—tsk, está pasable— ella hiso una bolita con la servilleta y se la tiró en la cara

— ¡oye! — se quejó el pelinegro

—eso te ganas por malagradecido— Romeo se rió.

Su hermana mayor solo se comportaba así cuando estaba con Gajeel. Ni siquiera cuando salía con aquel sujeto de cabellos rubios largos era así.

—Diablos, esperen… — el celular de le muchacha sonaba desde la habitación.

Se escucharon libros caer y un sonido hueco, como el de la cabeza de alguien ser golpeada por algo de peso

— ¡mi-mi-mierda! —

Gajeel se quedó estático con el tenedor a medio camino.

Esa voz.

— ¡¿qué pasó?! — interrogó el pequeño, su hermana llegó tapándose el ojo derecho

—Me cayó el Quijote en el ojo…. — hiso un gesto de dolor mientras el menor sacaba hielo del refrigerador, se lo entregó a la chica

— ¿Tartamudeas?— preguntó el pelinegro

—Tartamudeaba, ahora solo le pasa cuando se asusta o se sorprende mucho…o se pone muy nerviosa— explicó el pequeño, eso era algo que probablemente le habrán contado

—Y en la escuela le decían Levy, la tartaja

La chica se quedó mirando al sujeto con un genuino gesto de sorpresa

— ¿co-como sa-sa-sabes eso? —

Vaya, la había puesto nerviosa

— ¿qué es tartaja? — interrogó el más pequeño sin entender el extraño ambiente que se había formado.


Cuando Juvia llegó, la chica dijo que iría a dejar a Gajeel a una parada de taxis

—entonces… ¿cómo sabías eso? —

—No te acuerdas, ¿verdad?— ella lo observó sin comprender —hum…hace bastante tiempo ayudaste a un chico al que iban a mentarle la madre y te dieron una paliza. Después hablaron y tomaron Dr. Pepper—

Fue en ese momento en que Levy pareció reconocerlo

— ¿eras tú? —

—lo recordé está mañana— admitió

—vaya, que coincidencia que nos volvamos a ver, Romeo ni nacía para esa época—

Gajeel pensó que ahora, casi diez años después, esa persona le parecía tan genial como la primera vez que la vio.

Porque ella había tomado la decisión de hacerse cargo de su hermano pequeño pese a todas las dificultades que eso implicaba.

Sí, Levy la (ex) tartaja era la persona más genial que Gajeel hubiera conocido jamás.

—Oye…— ella lo miró por un momento —¿quieres salir uno de estos días? —

Levy se sonrojó sobremanera

— ¿sa-sa-sa…?—

—sí, aunque podríamos dejarlo para cuando Romeo esté en la escuela, trabajas desde casa, ¿no? Antes de que tengas que ir a buscarlo podríamos ir al cine…o algo—

—po-po-podrí…— la chica se tapó la boca, respiró hondo y luego continuó —podría preguntarle a Juvia si puede llevárselo al trabajo uno de estos días—

—o que vaya con nosotros, no tengo problemas—

—Gajeel, tengo vida más allá de cuidar a Romeo, puedo darme el lujo de tener una cita sin llevarlo— le aclaró esta —pero…si, acepto—

Y si bien el pelinegro no demostró su felicidad en el momento, lo cierto es que cuando llegó a casa empezó a gritar como un loco mientras el pobre Pantherlily seguía rasgando su plato en busca de comida.


Si, el "tipo de pelo rubio largo" es Rufus, si Gajeel y Levy no fueran el uno para el otro yo los shippearia (no sé ustedes). Vemos si Gajeel logra hacer pasar a nuestra pequeña tragalibros favorita un buen rato sin liarla (las que quieran que Romeo lo ayude me avisan que todavia tengo que planear eso).

Ahora me queda cerrar dos cosas, cual les interesa ver primero? como conocieron Juvia y Levy a Lucy o como cayó el rey Tsundere? como siempre, en los comentarios.

Tambien les pido que visiten mi deviantart "Noche-Floreciente" si les interesa leerme más allá del fanfic

Cuidense