Declaimer:Los personajes no me pertenecen (seamos realistas si fueran míos no solo estarían matando titanes) son propiedad de Hajime Isayama.
Adverencias: M-preg, chicoxchico y posiblemente lemon.
Dedicatorias: mmm... a los que les gusta Riren tanto como a mí.
Parejas:Levix Eren, ErenxJean, ArminxErwin... y las que vayan saliendo.
Aclaraciones
-Dialogo y narración normal.-
-"Pensamientos".-en comillas e itálicas.
-Recuerdos.-negrita e itálicas.
Notas al Final
Ella, yo y tú "El comienzo"
-Quizás yo debería entrar también-escucho como dice Eren.
Es mi vecino desde hace mucho tiempo, es un loco peligroso con un complejo suicida, Eren Jeager. Siempre va por la vida sacándome de quicio, solo ver su cara cerca me enferma a tal grado de querer romperla a puñetazos, ¡ah! Ese es nuestro hobby número uno ahora, machacarnos a golpes hasta que solo uno quede de pie. Por ahora vamos a la secundaria juntos.
-El judo es una actividad para hombres, ya te lo dije Jeager.-contesto con el mero afán de molestarlo.
-¿Qué estás insinuando cara de caballo? Si no te das cuenta yo soy muy masculino.-veo como se colorea hasta sus morenas orejas, es muy malo para esconder sus emociones.
-Sí, tan masculino como Dora la exploradora. Si vas allá con tus ojitos de nena quien sabe que te intenten hacer.-Es la verdad, aunque tenemos ya catorce sigue teniendo una cara, cara demasiado… linda.
De pronto su mochila me da de lleno en el rostro, me dice un montón de maldiciones antes de tomar su pertenencia perdida y largarse corriendo.-Sí, corre maldito tonto porque te irá de lo peor cuando te vea mañana en la escuela.-pienso al entrar al dojo.
No es como si quisiera practicar judo porque sea mi decisión, me agrada y me ha ayudado a hacerme de reputación donde los tontos con más masa muscular que cerebral reinan, y no ser agredido por esa bola de brutos, pero la realidad es que quiero conseguir una beca deportiva para entrar al instituto más prestigioso de todo el estado. En mi familia no somos como en la familia de muchos de mis amigos, no tenemos dinero para costear un lugar así y como no soy tan bueno como Armin, un genio superdotado en los estudios, para tener una beca de excelencia. Esta beca es la oportunidad para liberar a mi madre de un gran peso de los hombros.
-De nuevo peleando.-escucho una voz mientras me hago mi cambio de ropa.
-Fue él, lo juro.-digo alzando la mano solemnemente y él alza un ceja en respuesta, claramente no me cree.-bien, yo he iniciado. ¿Por qué a ti no te puedo mentir? Marco.
Marco Botd, es mi compañero en el dojo. Es una persona muy agradable y paciente, una clase de santo juvenil que todos admiran, en este lugar todos lo respetan debido a no solo su carácter tranquilo sino a su habilidad en el deporte, en la calle puede verse como una persona normal y mundana pero al entrar en combate es letal. Marco es con el único que puedo llevarme como una persona civilizada.
Es muy apuesto, tiene el cabello negro, ojos grandes de color canela y muchas pecas dando un aspecto encantador a su rostro, ¡ugh! eso sonó muy gay.
-No deberías pelear.-me regaña.-recuerda lo que dicen las niñas.-ríe un poco al comentarlo.
Hago cara de no saber.
-Los que se pelean, se casan.-me sonrojo por la frase.
De solo imaginar algo así entre el bastardo de Jaeger.
-Nunca me casaría con un tonto como él, que desagradable.-gruño, la sola idea me da escalofríos.
-¿Seguro?-de pronto el ambiente se torna un poco pesado ¿de dónde viene tanta seriedad ahora?
-Por supuesto, si tuviera que casarme con un chico seguro que ni aunque fuera el ultimo me casaba con Suicida Jeager. Mejor contigo.-bromeo para cerrar la incómoda plática.
Ese día Marco rompió su récord y se la pasó con una sonrisa en el rostro.
¬3¬
Marco se ha vuelto muy especial para mí. Fue una sorpresa saber que él estudiaba también en este lugar tan lujoso, al parecer viene de una familia con bastante dinero. Me ayuda con todo lo que no entiendo, y son muchas cosas porque el nivel de este lugar no se compara con mi vieja escuela por lo que tengo que esforzarme al doble.
Veo su silueta delante de mí, va en mi clase, Marco voltea al sentir mi mirada y me da una hermosa sonrisa, instintivamente volteo a otro lado.
La vida siempre da muchas vueltas y hace que los destinos sean inciertos para las personas, por eso yo nunca imaginé que podía amar a una persona, menos que la persona resultara ser un chico y que fuera mi mejor amigo. Es tan dulce, agradable y lleno de vida, muy diferente a mi persona hosca, malhumorada y busca problemas, se siente casi imposible que pueda haber algo entre nosotros.
¬3¬
Estoy desesperado, no sé qué debo de hacer, tiene días que no se de Marco, su papá no lo deja ir a la escuela desde que se enteró que salimos juntos. Su teléfono no conecta y yo me muero de los nervios por si el viejo ese le hizo algo malo. Mi teléfono comienza a sonar como loco, veo el remitente y es desconocido.
Algo me mueve y oprimo el botón de contestar.
-Jean, yo te extraño tanto que…-escucho una sutil voz, que hace que mi corazón se detenga.
-¡Marco!
Escucho como me narra lo que ha pasado, aunque está lejos sé que ha estado llorando y eso me llena de impotencia al saber que no puedo consolarlo.
-No te preocupes, yo voy a hablar con tus padres y hacer que cambien de opinión.-le digo tratando de darle esperanzas.
-No puedes, ellos van a enviarme lejos
-¿pero cómo? no voy a permitirlo.-solo escucho su llanto.-¿que tanto me amas?
Pienso en una idea descabellada.
-Más que a mi propia vida ¿Por qué lo preguntas si ya lo sabes?
Es claro que no es el mejor plan pero el solo pensar que voy a estar separado de él me obliga a hacer lo imposible para evitar ese destino trágico.
-Escapa conmigo, será duro pero sé que nos podremos arreglar en poco tiempo seremos mayores y nadie podrá decir nada.-no escucho contestación, solo como se corta la llamada.
Eso duele más, creo que él no cambiaría su vida por mi.
Los minutos se vuelven horas y nada pasa, mia alma se quiebra y un sonido en la ventan me hace salir de mi ensoñación.
-Jean, mi papá me descubrió hablando contigo y me quitó el teléfono.-veo que está agitado, sus mejillas están rojas del frío, está helando allá afuera y él no tiene siquiera unos guantes.-voy a escapar contigo a donde sea, al fin del mundo si es necesario para estar a tu lado.-miro la pequeña maleta que hay con él, todo está claro ahora.
Le sonrío y regreso mi habitación, tomo la mochila más cercana y meto lo que alcanzo de ropa y objetos personales, dos fotos. Giro y puedo divisar en la puerta a mi madre.
-Has tomado tu decisión hijo.-me dice con nostalgia.
-Mamá… perdón, yo… yo lo siento, después de que mi papá nos abandonó y prometí no hacer lo mismo.-no sé qué decir ahora, recuerdo que cuando mi papá se marchó tenía la misma cara llena de dolor, no quiero lastimarla.
-Tu no estás actuando para nada como él, porque tú vas a regresar-me arregla una bufanda en el cuello.-me alegra haberla terminado a tiempo, un regalo de navidad adelantado para ambos.-pone una bufanda igual a la mía en mi mano.-seguro que él también tendrá frío.-me sonríe conteniendo sus lagrimas.- te amo hijo.
La abrazo y le agradezco esto, le prometo que voy a volver sano y salvo con mi novio.
Abro la puerta con prisa sin mirar atrás, porque mirar a mi madre llorar me haría volver. Veo al amor de mi vida en la entrada, lo beso con tanta fuerza que el pierde el aliento, después de decirle cuanto lo amo tomo su mano y empiezo a caminar. Estoy consciente de que su padre no tarda en darse cuenta de donde estamos, que no nunca se va a rendir para encontrar nuestro paradero y que va a tratar de hacernos miserables, de tan solo pensarlo me hace temblar un poco y aún así no me importa. Puede que el sendero sea largo, pero si estamos juntos nada podrá vencernos.
Maren
El sonido de la máquina que marca mi ritmo cardiaco, es un poco desesperante, ya quiero regresar a mi casa odio los hospitales, siempre tan blancos y limpios. Aún es temprano, tengo tiempo de convencer a Hanji de firmar mi alta y salir al final del día.
Él no ha venido desde que le dije la verdad, me siento muy mal pero sé que era justo que se enterara de la realidad de las cosas, aunque no esperaba que se reaccionara así. El esposo que yo conozco lanzaría maldiciones por todos lados, rompería un par de cosas y diría cosas hirientes, no es que sea masoquista pero esperaba un mal trato otra vez.
Mi panza gruñe, lo que me faltaba, tengo hambre. Si hago memoria un poco de este memorable día, recuerdo no he comido absolutamente nada y parece que a este bebé no le agrada solo estar nutriéndose de intravenosa.
El estúpido sonido de las máquinas se interrumpió cuando por la puerta entra nuestra amiga con un montón de arsenales, al parecer hay una forma de descubrir la identidad del padre. Agujas en distintos tamaños, pinzas y otras cosas que no sé que pueden ser. Me explica la castaña y abrazo mi vientre mientras le lanzo una mirada de enojo a mi ex.
-Solo es un pequeño piquete, mocoso.-me dice Levi como si fuera lo más normal del mundo.
¿Un pequeño piquete? insertar una aguja por mi panza hasta la bolsa de gestación y sacar un poco de… cosa de bebé, deben estar locos, definitivamente Levi se ha vuelto loco. No pienso dejar que me metan nada por ningún lado y mucho menos que intenten tocar al bebé, aún cuando digan que es muy seguro.
Mi ex frunce el ceño, seguro que está perdiendo la paciencia, de alguna manera me causa mucha satisfacción pero no por eso voy a dejar que me pinche como pavo navideño.
Alguien llama a la puerta y dejamos el tremendo tumulto, la doctora deja que pasen.
Veo entrar a Jean con alguien inusual que le viene tomando de la mano.
-¡Eren!-chilla con cierta emoción, aunque calla inmediatamente al ver la severa mirada de Jean.-perdón.-dice tapando sus labios con sus pequeñas palmas.
Es Maren, su pequeña y adorable hija.
Le hago un ademán para que se acerque a mi cama y ella sin pensarlo corre hasta donde estoy. Con dificultad trepa en la cama y se posiciona en mi costado. Maren ha cambiado tanto desde la última vez que la vi, su cabello negro ha crecido más allá de sus hombros, se ve que también como una dama recatada con ese vestido rojo que que viste.
Acaricio con cariño su cabeza, no sin antes quitar el sombrero que iba a juego son su tan fino vestido.
-Pensé que estarías con tus abuelos.
-Toda esta semana estaré con papá, eso es lo que ha dicho el señor juez. ¿Estás enfermo, te lastimaste?-me pregunta con cierta angustia.
-No, solo ha sido algo pequeño.-resto importancia, lo último que quiero es preocuparla.
-Menos mal.-suspira aliviada y se abraza a mi tórax.-cuando mi papá dijo que vendríamos a visitarte al hospital me asusté mucho. Podemos jugar videojuegos todo el día y comer un montón de golosinas como antes, ahora que estaré con papá.
Ahí estaba la niña que conocía siempre, la juguetona y divertida.
Era una mezcla extraña entre sus dos papás. Casi siempre se comportaba de manera agradable con los demás y era bondadosa, como solía ser Marco. Pero no podía negar que era observadora y perspicaz, llegaba a ser filosa y honesta como Jean. Cuando Marco la habían tenido, más de una vez tuvimos que ayudarles entre todos porque la llegada de ese pequeño ángel fue a una edad muy temprana para ambos chicos que apenas si tenían la noción de lo que era cuidar a otro ser vivo, si a Kirschtein hasta los cactus se le morían. A pesar de lo dificultoso que fue estudiar y cuidar un bebé ellos nunca se mostraron estar ni un poquito arrepentidos haber concebido a Maren, en sus reuniones solo se la pasaban parloteando de lo hermosa que era la pequeña.
Yo mismo le tengo un afecto sumamente especial, tuve que cuidarla cuando Marco murió y Jean andaba de aquí para allá arreglando lo de su trabajo.
Sin poder evitarlo la niña comenzó a parlotear sobre la vida en la mansión Bodt, sus amigos en el colegio y sus abuelos. Sus abuelos eran punto y aparte en la historia, un par de veces los conocí cuando visitaban a su padre en nuestras épocas de preparatoria, eran señores muy rectos y pulcros que amaban a su hijo. Aunque nunca me hicieron nada malo, jamás aprobaría que le quitaran al cara de caballo la custodia de su propia hija.
-Maren puedes tranquilizarte un poco, él debe descansar.-volteó a los otros.-además al parecer estaba platicando de algo sumamente importante con la doctora.-
Ahí estaba el Jean serio.
-Como decía, debes de cuidar mucho tu salud y estar en constante vigilancia además de que ya mismo te hago un expediente y una cita para poder ver a ese bebé. Comer es importante y no puedes olvidar los suplementos. Descanso apropiado y limitar un poco tus actividades.-explica Hanji entrando en su modo profesional.
-Claro, lo haré...bueno, lo hago siempre-digo solemne.
Ninguno le creyó, incluso la inocente niña que lo amaba con todo su corazón.
Todos conocían como era, un revoltoso descuidado atrae problemas que se saltaba las comidas por cualquier motivo tonto y que no podía estarse quieto, en pocas palabras un caso perdido.
Parecían de alguna manera estar planeando algo.
¬3¬
El final de mes siempre indicaba cosas buenas, sus días de descanso, la entrega de su sueldo, películas nuevas que salen el cine pero quizás la más importante es que puede visitar a su querido abuelo.
Toma un taxi desde su casa. Es una tarde agradable y planea tener una larga plática con su abuelo, principalmente de un nuevo proyecto que quiere emprender y está inseguro sobre si hacerlo es bueno o no.
Su teléfono vibra.
"¿Hasta cuándo seguirás ignorando mis mensajes?"
Sabe quién es el propietario pero no piensa seguirle el juego. No sabe cómo fue capaz de conseguir su teléfono privado, Erwin lo asombra y asusta de distintas maneras. Todos los días y a toda hora le manda distintos mensajes, la mayoría muy tontos.
Igual que todos los demás que han sido enviados anterioridad, no le contesta nada.
Cuando llega a la casa de su familiar nota un auto lujoso en la entrada, sabe que su abuelo tiene algunos conocidos de ese estatus pero el auto no le es nada familiar.
Toma su juego de llaves y entra la casa.
La vista no es agradable, un hombre alto, fuerte y rubio está sentado bebiendo tranquilamente una taza de té con su abuelo.
-Mi muchacho, llegas tarde.-escucha la voz calidad del anciano.-ha llegado este joven primero, debiste haberme avisado si ibas a traer visitas.-le reprende.-toma asiento, aún está caliente.
-Hola, Armin.-saluda Erwin.
Armin sonríe más por cortesía que por ganas, no quiere una escena enfrente de su única familia.
Se sienta justo a su derecha y como por arte de magia el teléfono de la casa suena, el mayor pide disculpas y va a contestar dejando a ambos solos.
El rubio curva los labios y lo mira con enojo.
-¿Qué hace aquí?-suelta enojado.
-Tú no quisiste responder mis mails, ni mis mensajes mucho menos mis llamadas, no me dejaste otra opción.
-Eso se llama acoso, puedo demandar, usted lo sabe.-lo amenaza.
-También soy abogado, y uno muy bueno, también lo sabes.-contesta juguetón.
Armin quiere enterrar un tenedor que está cerca de su mano a ese hombre tan desesperante.
-Hablo enserio.
-Yo igual, tengo un certificado que lo avala.-suelta con gracia.
-Deja de juegos ¿qué quiere para que me deje en paz?
-Que salgas a comer conmigo, platiquemos y pasemos un buen rato.-le dice con sinceridad.
-Ni loco.-contesta sin siquiera pensarlo.
-Bueno, no me dejas otra opción.-ese tono le hace sentir escalofríos.
Pero antes de poder indagar más sobre ello su abuelo se reúne con ellos.
-Bien, señor Arlert es momento de hacer lo que hemos venido a hacer hoy Armin y yo.-habla con seriedad y atrae la atención de ambos.
-Te escucho Erwin.- responde el mayor.
Erwin sostiene la mano de Armin y la besa, Armin no puede evitar avergonzarse por el acto.
-Nosotros hemos decidido que vamos a casarnos y queremos su bendición.
Este hombre debe estar bromeando.
Esto era ridículo.
¿Dónde está ese tenedor?
¬3¬
El ambiente está muy tenso, el hombre frente a él ya no parece el hombre tranquilo con el cual se encontró la primera vez, ahora parece una bestia sedienta. No le intimida, porque él a domado a más grandes y peligrosos.
-Ya ha pasado tiempo y no me ha traído resultados, detective.-habla filoso.
-Esta investigación ha sido ardua y difícil, por una simple razón.-murmura.
Un camarero deja dos vasos con alcohol para cada caballero.
-¿Cuál?
-Que su nuero no tiene ningún antecedente, su historial está limpio. No hay nada que pueda utilizar en contra de Kirschtein en la corte y que intervenga para que usted se quede con la custodia de su nieta.
El hombre golpea la mesa con el puño molesto.
-No puede pasar esto, es imposible que eso sea verdad.-dice el mayor con preocupación.-antes era un rebelde, fue enviado varias veces a prisión por escándalos, imposible tener un historial limpio.
Levi cierra los ojos, pero lo único que está en su mente es Eren y el bebé. Debe concentrarse en el caso, solo le queda su profesión ahora. Lo recuerda, ciertamente el cobrizo estuvo en prisión, una noche Eren salió por eso ¿cómo puedo dejarlo pasar?
-Quizás aún pueda hacer algo.-le dice al viejo para darle consuelo.
-Inténtelo, detective porque solo tengo esta semana.-súplica el señor.
¬3¬
-¡Deja eso, puede hacerte daño!-gritó Jean desde la camioneta.
Solo estaba cargando una maleta y todo mundo hacía un escándalo de que mi salud podría empeorar.
-Llegan tarde.-murmuró un pelinegro abriendo la puerta antes de que pusiera mis nudillos ahí.
Habían llegado a un acuerdo, por "habían" me refería a esos dos sujetos desquiciantes. Con la paternidad de mi bebé como interrogante y resignados a esperar por el nacimiento para saber, tomaron la decisión de que debían vigilarme 24/7, por lo que tuve que regresar a mi vieja casa para que me cuidara Levi ahí, y la yegua en el trabajo.
Bola de exagerados, yo puedo me cuidar bastante bien solo.
-Esa es la última.-señaló el más alto.-debo irme, Maren está por salir de la escuela y debo recogerla. No olvides que...
-Que puedo llamar en cualquier momento, no importa la hora y tú estarás aquí enseguida, tampoco voy a olvidar tomar los suplementos, comer adecuadamente y que nada de hacer estupideces como entrar en edificios en llamas, lo recuerdo. Ahora ve por ella y si quiere puedes traerla.-le dijo agitando su mano en señal de despedida.
-Buen suicida.-me palmeó la cabeza como si fuera un perro.
Me besa la frente y emprende la marcha.
Toco donde ha dejado aquel corto beso y me siento aturdido, no esperaba ese gesto pero no me desagrada, es simplemente extraño. Extraño en todo el sentido de la palabra, extraño este hombre que no es agresivo, ni sarcástico, que es maduro y sabe que decir en el momento adecuado, y que me ha cuidado en las últimas semanas.
-Tu novio cara de caballo se fue, ya debes entrar.-escucho esa mordaz voz romper mis pensamientos.
-No es mi novio.-contesto rechinando los dientes.
-¿Ah no?- se hace a un lado para dejarme entrar.
-No, no sé qué te hizo pensar esa ridícula idea.-entro a la casa.
Escucho como cierra la puerta.
-La panza que tendrás en los próximos meses me hacen dudar de esa respuesta.-me dice con sarcasmo.
Esto me hace recordar a cuando recién nos conocíamos, peleas a cada rato que siempre terminaban con un solo ganador, Levi. Sé que hoy no será diferente pero mi impulsiva persona se niega a retroceder ¿Esto se considera un estupidez?
-¿A qué viene el interrogatorio? ¿Por qué te interesa?-le pregunto con ojos interrogantes.
-Pensé que tenías mejores gustos.-escucho la voz de Levi áspera.
-Después de casarme contigo deberías saber que no soy bueno escogiendo parejas.-el da un paso y yo retrocedo.
-¿Me estás comparando?-sigue avanzando.
Creo que debería molestarlo solo un poco más.
-Y tú estás más platicador hoy que en todo nuestro último año de matrimonio, señor Ackerman diga que estoy loco pero parece estar celoso.-me mofo sabiendo que le molesta.
Siento mi espalda chocar contra la puerta que acabo de atravesar, ya no hay a donde retroceder, Levi coloca sus manos a mis costados, tampoco hay lugar a donde escapar. Pongo mis manos en su pecho para abrir espacio, me siento tan sofocado por su sola presencia.
-¿Yo, celoso de un caballo?-me dice acercando su rostro, yo asiento y cierro los ojos.-¿debería?
Siento sus labios rozar tenuemente los míos, una y otra vez, tentando a los míos pero sin llegar más allá de ese pequeño contacto. No me atrevo a abrir los ojos, se que estoy sonrojado hasta las orejas por la vergüenza. Está tan cerca que puedo escuchar como late su corazón, como inhala y exhala erráticamente al igual que yo.
-Sí, deberías estarlo.-necesito valor, encontrar un poco de ese valor que tenía el viejo Eren, el que podía llevarle la contra a Levi sin dudar un solo segundo.-puede parecer un caballo pero es uno de esos, de los pura sangre.
Volteo mi rostro, temo ser yo quien empiece algo que no debe suceder, al menos ya no. Mis palabras no van con mis acciones pero a quién le importa.
-Entonces quizás yo debería mostrar también mi linaje.-contesta cerrando la distancia.
¬3¬
El semáforo cambia de color y el vira a la derecha, descontinuando el trayecto que sigue el bus al lado de él. La escuela de Maren está bastante alejada del sitio donde vive, ir por este sitio hará que se retrase unos cuantos minutos más pero ahora es lo más conveniente.
Hay un olor que inunda la camioneta que maneja, bastante particular si tiene que añadir. Suelta un gruñido y carraspea.
-Puedo oler tu maldito y barato perfume, deberías salir ya.-ordena.
-Vaya, papi está de mal humor.-dice alguien con sarcasmo.-te tardaste tiempo en darte cuenta.
Una morena sale de la parte trasera de los asientos, la facilidad con la que se acomoda da a entender que no es la primera vez que lo hace. Claro que se ha fijado que ella estaba en el vehículo, que estuvo durante todo el trayecto, desde que partió del departamento de Eren y como no percatarse cuando el seguro se quedó levantado. No le explica, no vale el tiempo.
-Aún me tienen bajo vigilancia, la chica venía tras de mí.-decide prender la radio, después de todo es un largo viaje.
-Me sorprende que aún no se haya dado cuenta de que sabes que te tiene bajo vigilancia. Con eso de que dicen que es muy listo, esperaba más de él.-la mujer saca la cajetilla de la bolsa de su chaqueta.
Jean frunce el ceño y le manda una mirada severa, no piensa dejar que su linda hija suba a una camioneta con olor a cigarrillo, aun cuando el mismo tiene ese vicio. Ella entiende la indirecta y guarda el pedazo de cáncer.
-Es listo, no puedo descuidarme un minuto siquiera. Pero ese no es tu asunto ¿A qué has venido?-responde gélido.
-Quería ver a la princesa, con tus queridos suegros al lado de ella solo puedo estar cerca en un rango de cincuenta metros, ella también es mi familia.
Le sorprenden las palabras de la mujer, porque de su sarcasmo pasa a una faceta de ternura que solo le conocía cerca de una sola persona. Baja la guardia que había mantenido.
-Son unos bastardos, solo debes decir las palabras mágicas y ellos desaparecerían sin dejar ningún rastro.-dice ella.-sabes que esa es mi especialidad.
Cualquiera que no la conociera temblaría al escucharla hablar, y aunque sabe que es capaz de hacer hasta las cosas más viles no siente ningún miedo al estar junto a ella, es todo lo contrario, le llena de seguridad y confianza. Se conocen, han sido perros del mismo amo y también han sufrido el mismo destino por lo que sin dudarlo le confiaría su vida, y ya lo hace, al dejarle vigilar a Maren que es su vida misma.
-No puedo hacer eso, son su familia después de todo.-suena a broma viniendo de él.-además el juez ya dio la orden a mi favor, esta semana lo hará oficial.
-Familia que no dudó ni tres segundos en separarla de su padre, siempre has sido muy blando Kirschtein.-escupe.-no te sorprendas si al final te la juegan.
-No lo harán si tus contactos hicieron su trabajo.
-Si señor, ni una mala nota en su expediente, toda su información drenada y guardada.-responde la mujer.-nunca dudes de mi, pero te lo digo de nuevo, esos viejos le serán más de ayuda al suelo de abono.
Esta plática es más rutinaria que su café negro al iniciar su día, pero nunca llegarán a ningún lado y aún así siguen discutiendo como la primera vez, al menos sirve para sobrellevar su camino.
-Matarlos no va regresar a Marco, tu deberías saberlo mejor que nadie.-quiere hacerla entrar en razón.
Visualiza el enorme colegio de su hija.
Estaciona su camioneta, ha llegado solo cinco minutos retrasado, nada que pueda llegar a oídos del juez que le haga cambiar su opinión de girar a su favor por la custodia de su hija.
La mujer saca de la cajuela donde ha estado una hora atrás una enorme y morada caja, tiene un moño brillante. Jean la mira sorprendido ¿Cómo ha logrado meterse en el carro con esa cosa y pasar desapercibida?
-Aunque ver a Maren es mi prioridad de hoy, ellos me han mandado a saber como va tu misión con sabes quien.-la morena se acomoda su cabello, ponerlo en un agradable chongo.
Jean que ya había comenzado su camino se detiene a unos segundos cuando ella habla, esperaba que para este punto los mandos hubieran cambiado de idea respecto a la reclutación.
-Supongo que tendrá que retrasar la misión.-contesta.
La mujer avanza con velocidad hasta ponerse a su costado.
-No jodas, Jean ¿Por qué? has estado en esto un año, un maldito año.
Unas mujeres recatadas que van pasando la miran con menosprecio, ese lenguaje no es propio de una dama, pero poco le importa a la muchacha.
-Al parecer el objetivo tiene ahora permiso de maternidad.
Suelta una carcajada, esa ha sido una excelente broma por parte de su amigo.
-Lo digo enserio, Eren está en cinta.-responde con total seriedad.
No hay tiempo de seguir con la conversación porque una niña llega con ellos.
-Papá.-grita con todo pulmón.-estaba tan ansiosa por que vinieras por mi.
Jean levanta a la niña y le abraza con ternura, reparte besos en toda su cara antes de regresar al piso su pequeño cuerpo.
-Yo también estaba deseoso de verte, Maren. Pero mira quien ha venido conmigo.
El castaño se hace a un lado y deja ver a la figura tras él.
-Hola cariño.-le contestó la chica con una gran sonrisa.
-¡Tía Ymir!-grita con la misma euforia que hace unos momentos. Corre y le abraza las piernas con alegría.
La chica con pecas le corresponde con el mismo abrazo.
-Mira, te he traído un obsequio.-le entrega la caja que tiene en manos.
-¡Oh!-grita emocionada.- muchas gracias.-responde la pequeña y comienza a buscar en muchas direcciones.-¿dónde está Eren? pensé que vendría contigo, papá.
-"seguro reconciliándose con su marido"-piensa él con amargura.- espera por tí en casa, ya sabes que en su estado no puede hacer mucho esfuerzo.
-Cierto.-asiente.-sabes tía Ymir, Eren va a tener a mi hermanito.
Feliz Navidad, Año Nuevo y Día de Reyes Atrasado :DDDDD!
Después de Meses de ausento he regresado, con más fuerzas, más hombres, más ideas que nunca muahahha, no la verdad es que inicié el año enferma :/. No pude publicar antes porque estaba en la escuela luchando contra el fin de semestre ¬3¬.
Pero mejor vamos al resumen y comentarios del cap. Maren es una dulzura pero es una niña de cuidado, despierta y sobre todo lista, seguro muchos la amaran, ¿Es realmente oscuro y malvado el pasado de Jean? que hace y porque Ymir es una matona a sueldo? la verdad la amo de malvada y sádica. ¿Ahora si se van a dar amor Levi y Eren? ¿Isabel hará algo? Erwin hizo la gran jugada contra Armin ¿Que dirá el abuelo de Armin? y lo más importante ¿Dónde está el tenedor?
GRacias por leer y comentar.
Besos y abrazos griposos para todos :DDD espero sus reviews o la gripa se les pegará muahaha.
-Rina-
pd: La historia de Marco y Jean no quise desarrollarla tanto tendría que hacer como muchas hojas- de por sí el resumen está dividido en dos partes no se imaginan el original- con el tiempo les haré un especial de ellos o una precuela de la historia, algo como **tambores** "Contrato de amor "El comienzo"" ¿Alguien dice yo?
