My Girl
Por: Vada March
Este fic si bien tiene un contenido amplio no será vulgar y es con propósitos de entretener, mas no de lucro. Advertencia sus pañitos kleenex y un almohadón
"Las palabras pueden llevarte al fango o a un paraíso"
Capitulo Diez
Pov Candy
Hannah:
Yo no sabia a ciencia cierta muchas cosas, a mi llegada a esta ciudad, hace ya, cinco lejanos años, no tuve la sensatez de pensar en todo lo que pudiese sucederme, siempre creí que esta enfermedad que se había convertido en mi verdugo, atrapando mis sueños y volviéndolos añicos, era lo peor que pudo pasarme, en lo más relevante en esta agridulce vida mía, pero nunca me detuve a imaginar que seria el blanco de los designios más inverosímiles del destino, de la vida o que se yo. No solo me había convertido de la noche a la mañana, en un abrir y cerrar de ojos, en una joven madre, sin haberlo buscado o siquiera esperado y mucho menos conocía aquel que sin lugar a dudas y por fuerzas inimaginables del destino compartíamos ese vinculo, ya que solo sabia escuetamente su nombre; tampoco imagine que en un abrir y cerrar de ojos seria peligrosamente acechada por un hombre que se había convertido de la noche a la mañana en mi verdugo, recibiendo de el no solo un boleto de ida sin regreso a la muerte por fortuna eso jamás sucedió, sino sus llamadas, que a más de uno, le helaba la sangre, al solo oír esas palabras que te petrificaban el alma, te estarás preguntando por mi tía, ella a raíz de esto se sumergió en un estupor, en una dimensión desconocida y al solo verla en las visitas sabatinas, nadie imagina en que estará pensando en esa mecedora
Y a todas estas y haciéndole honor al sentido común muy propio en nosotras claro esta, te estarás preguntando que pensará, opinara y hará el gran Michael McCord, la verdad su respuesta ante esto, ante todos y todo y ante mi, ha llenado una vez de desilusión mi corazón, su cercanía cada vez más escueta, mas fría que en otras ocasiones. No se a ciencia cierta, que sentimiento predominara en el corazón de mi "padre" una decepción, una vergüenza injusta, la soberbia tan particular en él o el amor que remotamente me tuvo, nos tuvo… En cada llamada indiferente trata de persuadirme, en cada visita trata de comprar mi si, con viajes y su presencia por demás lejana y esporádica, con el débil alegato de mi enfermedad, que se me antojaba cada vez más intrusa y de que solo aceptar este fruto, será mi sentencia, mi perjurio y mi boleto a una vida de prejuicios y de inagotables privaciones, lo que el no sabe o siquiera entiende, es que este bebe, representa para mi una esperanza y esa bienvenida a lo que es ser una mujer en toda la extensión de la palabra
Tampoco he de olvidar de escribir en estas líneas, y si, por más que esto llegue a sorprendente la inesperada llegada de un joven a mi vida, en las circunstancias poco convencionales, inyectándole a mis días una sobredosis de interrogantes, misterio, sensaciones y ternura por demás inexplicables, alimentando mi corazón de ansias por esa emoción que solo su presencia genera en mi. Haciéndome irremediablemente objeto de su tan evidente preocupación, de esas miradas tan furtivas como intensas, generándole a mi cuerpo y a mis sentidos torrentes de estremecimientos, de esa sonrisa torcida que esconde mucho más de lo que esta dispuesto a revelar, de esas palabras que claman por ser escuchadas, provocando en mi confusión e inquietud, tampoco puedo olvidar, aunque no lo quiera admitir ese calor tan dulce tan embriagante que emana de su cuerpo y de esa posesividad y esa pasión de la que es poseedor para robarle un beso a una mujer, si, él me dio, lo que fue mi primer beso, aunque jamás lo espere o siquiera imagine, aunque una parte y no se que tan grande, quiere abandonarse a la avasalladora cercanía, presencia, de este, aceptando lo que el tanto me ofrece una amistad intima y esta por demás decir, que incondicional, pero por otra quería alejarme, mas cuando el desconocía mi enfermedad, no quería elevarme al séptimo cielo para después ser arrastrada al purgatorio, no quería ser causa de dolor y mucho menos de lastima, todavía tenia orgullo
Mis abuelos George y Adelaida, en su última postal me plantearon la posibilidad y la solución a casi todos mis infortunios, la sola y menos pensada idea, de regresarme con ellos a Europa ya fuera para una indeterminada temporada en Ámsterdam o simplemente acompañarlos en su futura estadía a Inglaterra, ya que pensaba abrir una enésima sucursal en el Gran Londres y augurando a esa oportunidad, veían como la ocasión perfecta no solo de contar su mas entero apoyo y cariño incondicional, sino la oportunidad que me viera los mejores especialistas , todo con la esperanza por más leve de curarme o siquiera hallar una benevolente donación, con esto mataría a dos pájaros de un solo tiro, trataría de empezar de nuevo, al aceptar la proposición de mis abuelos, sino también la invitación que recibiera un poco mas de ocho meses para formar parte de la Real Academia de Artes, ¡puedes creerlo Hannah!
He de decirte por ultimo en estas líneas que espero que leas pronto que no sabia a ciencia cierta si era una paula buena o mala, así como tampoco sabia las consecuencias de ser una paula mala, quizás no eran las mejores que una se pudiese imaginar en algún momento, no tenia la más remota idea de que tipo de amor viviría, tal vez como uno el de mis padres, esos dulces e inolvidables que solían describirte los cuentos de hadas y que como cada noche tus padres se turnaban para relatártelo, aunque al final uno de los dos terminara por descansar en los brazos de Morfeo; o uno tan profundo y tan intenso, capaz de grabarse a fuego en tus huesos y danzar resueltamente en tus venas. Mi mama solía decir que la vida, es como una caja de bombones, una nunca sabia de antemano, que sabor probarías después de tanta indecisión y es que la vida era un completo dilema, todo un laberinto, algo tan incierto como vivido y jamás conoces las intenciones del destino o los propósitos divinos, hasta que tu vida y todo tu mundo cambia en un tris tras, sin ni siquiera tener la decencia de consultarte. Yo no me conformaba con solo ser una joven de dieciséis escasos años, de mirada enigmática, sonrisa tenue, estaba más por decir que solo deseaba ser esa mujer desenfadada, resuelta, en resumidas cuentas ese ser irreverente, yo quería, necesitaba, algo más, como dirían algunos, yo quería dejar de ser la patito, el chivo expiatorio de la vida, para ser simplemente…
¡Candy!- entre empellones y paso presuroso se acercaba a la amplia barra maderera, una castaña de aspecto agradable y mirada afable, sosteniendo en lo alto una bandeja que portaban lo anteriormente consumido y en la otra buscaba en un estrecho bolsillo una degastada libretilla
¡¿Si Dorothy?!- su mirada gacha, la había alzado abruptamente, mientras unas de sus níveas manos arrancaba y doblaba con la velocidad de un suspiro las hojas emborronadas, para luego meterlas secretamente en uno de los bolsillos
Mmmh, conque escribiendo cartas de amor eh- guiñándole el ojo para luego sonreírle con cierta picardía
Reprimiendo el sonido de una risotada, considerando la pregunta, por demás absurda, casi una utopía, se limito a responderle escuetamente- para nada
Pedido de la mesa ocho
Señorita tráigame una pizza con doble queso
Ah yo pensé que…
Es para una buena y vieja amiga, Hannah Koothropali- decía por toda respuesta, cortando de tajo, cualquier posibilidad de una charla por demás comprometedora- y bien ¿Qué pasa?
Entendiendo la indirecta, se limito a desviar sus intenciones y la conversación en una superficial observación- como tu hora de descanso esta por terminar ¿Qué tal si nos echas una mano a Matt y a mi, tómales el pedido a la mesa nueve y a la mesa diez, que Olesya y yo estamos en sobrecarga con las demás mesas, es como si hoy todos los comensales de esta ciudad se hubiesen despertado y se le hubiesen antojado venir, con una inhumana lista de pedidos , ya hasta he pescado dolores
Bien-decía con una sonrisa condescendiente, seguidamente de anudarse su minúsculo delantal níveo
Ah y repórtate con Matt, a la cocina para que repongas las tartaletas, y los crepes, ya sabes con lo pronto que acaban, en un tris tras, los carritos y las vitrinas están desérticas, y con los exquisitos y exigentes gustos, uno en este restaurant no se da abasto, empezando por la muy remilgada Miner..
Dorothy, Dorothy, está bien, no te preocupes- ajustándose los lentes y agarrando una libretilla del acaparador, salía de aquel compartimento con cierta dificultad a raíz de una multitud de comensales que se hallaban apostados en la barra degustando placenteramente el menú o aguardando con evidente impaciencia su ansiado turno, llegando a despotricar por lo bajo.
¡Dorothy el pedido de la mesa siete!
¡Ya voy! ¿Quien es tan insensato, que para hacer un favor, acepta el doble turno? ¡Yo, claro esta!
¡Dorothy!
Uy, ¡diantres!, dije que ya iba, carambas
…
Señores aquí tienen sus cartas
Señorita McCord-Miss O'Brien- ¿usted trabando, y aquí?- si- quien lo hubiera imaginado y mas en su estado- creo que a eso no le veo inconveniente, el trabajo, me ha permitido ser independiente y mi estado madurar aun mas- vaya no lo hubiese pensado de esa forma, es que simplemente me cuesta creer que una joven de rica cuna y siendo una de las más brillantes del San Pablo, sea una camarera ¿no será cansino? Digo por la comprometedora situación en la que esta, ser madre y aun más soltera y por demás adolescente, no debe ser fácil ¿no lo cree así, señorita McCord?- no creo que haya atravesado media ciudad y en estas condiciones para cuestionar mi situación pero me limitare a responderle, que se me educo desde niña para valerme por mi misma y no depender de algo que es tan efímero como la posición económica, como ya le plantee mi condición me ha hecho madurar y no criticar y este trabajo me ha hecho valorar más lo que poseo y con respeto le diré que tiene una pobre visión de la vida al considerar a una joven, menos simplemente por estar embarazada y lo mas irónico sin habérselo buscado, evidentemente un titulo universitario, no lo es todo- señorita McCord… ¿acaso herí susceptibilidades?- para nada, tengo la suficiente confianza en mi misma, para estar desmoronándome en nimiedades solo le hice ver a su merced, sus pobres criterios, que a decir verdad y con respeto, no vienen al caso- ¡señorita McCord!- Patty- ¿Qué Stear?-ustedes elijan yo me retiro
Lo que las jóvenes damas no se percataron y un joven mellizo si, era que no solo una muchedumbre de comensales tan cercanos, estaban prestos a la tensa platica que mantenían ambas jóvenes; sino también Terry, quien apersonándose en aquel rincón se había quedado en una pieza, al escuchar el dúo de palabras, por demás encontrándose con la inesperada presencia de aquella chiquilla, de la cual de forma irrevocable y perdida se había prendado, quien al transcurrir los días de por si muchos y de una forma exasperante, le había embargado sensaciones de monotonía, ahogo al sentir como la ausencia de aquella, le aprisionaba el alma
Buenas Tardes ¿Candy?
Al escuchar esa voz varonil, que se le hacia familiarmente conocida y que cortaba de tajo con la tensión reinante, se limito a voltearse para toparse con aquel que la veía anhelante y con una emoción que sin lugar a dudas palpitaba en la mirada, musitando más para ella misma que para los demás- Terry…
Terry- levantándose abruptamente de la silla, ofreciéndole su mano
Patricia- estrechándole amistosamente la mano, para luego depositarle un beso en la mejilla a la pecosa que a simple vista pecaba de ser dulce y posesivo, seguidamente de preguntarle en un tono por demás ansioso- ¿Cómo estas? ¿Trabajas aquí?
Así es, tengo que ayudar en cierta forma con los gastos que genero y que mejor forma de hacerlo que independizándome poco a poco- brindándole una cálida y fugaz sonrisa- y que como estoy, he tenido días peores-guiñándole un ojo- tengo que atender a otras mesas, apenas terminen de elegir vendré nuevamente para tomarles la orden
En un acento y un gesto por demás gracioso el señor Martin, pedía la cuarta taza de café del día, no se le podía culpar y mucho menos objetar ya que el café cuidadosamente elaborado era alabado y siendo esta una de las bebidas más solicitadas a lo largo del día. Por su parte, Candy solicita, llenaba la taza de café del susodicho, siendo esta generosa al no solo rebasar los límites con el preciado líquido, sino también limpiar el evidente reguero de migajas que había dejado a su paso el afable hombre
Terry quien ajeno a todo, había dejado inconscientemente a segundo plano la platica que le hacia. Patricia que con sutil y madura voz le contaba sus pormenores y sus criterios; seguía silencioso los tenues movimientos de ella sus miradas dulces y consideradas, sus sonrisas tan llamativas y enigmáticas, la forma de moverse, de servir y tomar la orden, por dentro sentía la necesidad de tenerla cerca y aun más después de aquella velada en que robaba como un furtivo y cínico ladrón sus sonrisas misteriosas y a la vez ¿nerviosas?, de haber presenciado su innegable talento en la música al escuchar con inusitado placer las notas dulces y a la vez nostálgicas de un violín, de haberse memorizado los insinuantes y atrayentes contornos y rincones de su cuerpo, tras ese sueño intimo, sensual, incitante y fascinante que celosamente y egoísta guardaba en su subconsciente, su sangre y su piel desesperada
Pov Terry
Ella, la ninfa de mis sueños, mis deseos más íntimos, que de la noche a la mañana se había convertido la niña de mis ojos…, cuyas sonrisas me atrapaban, cuyos ojos brillantes y profundos me embelesaban, no podía menos que esperarla , que evocarla, que acecharla, que seguirle con estos ojos míos, lo se soy un pecador ex convicto al querer robar su inocencia, apropiarme de su labios del profundo color de la sangre, de su tibia piel, memorizándome cada peca, cada milímetro de ella… de su alma misteriosa, fascinante, fuerte, si, era un maldito egoísta, pero que más daba, solo tenia una sola vida y ella había aparecido tan repentina, que dejarla ir, seria algo tan estúpido como imposible. Ella quizás era Candice, Candance, Ann, pero para mi era simplemente Candy… en la infaltable e inesperada compañera de mis aventuras, en la que fácil depositaria mis deseos, mis horas y minutos, mis oídos, mi sangre, ella mi única y mejor amiga, mi gran y único amor, si señores, estaba perdida e irrevocablemente enamorado de Candy McCord
¿Señores ya van ordenar?- preguntándole solicita, mientras buscaba una hoja decente, entre tantas degastadas- Nina, ve, para el mostrador eh, no crees que tu mirada de borrego al matadero, van a convencerme- indicándole con el dedo, mientras taconeaba insistentemente el zapato, escuchando la cachorra aullar de incomprensión
Nina, ve para allá, Candy- Dorothy le jaloneaba el esbelto brazo, tratando de llamar su atención, mientras le susurraba en el oído- Candy, mira quien esta entrando justo en este momento
Mi padre…
Y en efecto, con paso elegante y con el buen porte que lo caracterizaba, entraba Michael, en compañía de sus asistentes, con gesto reservado y una seguridad propia de él, su mirada azul grisácea se paseaba impacientemente, tratando de dar con su objetivo, mientras buscaba un lugar a donde guarecerse de tanta multitud
El no suele venir a lugares como este, dice que no es su sitio y me pregunto que querrá, ojala que no sea lo que estoy imaginando, el ya sabe de antemano mi respuesta ante sus absurdas insinuaciones- dirigiéndose al trió de comensales, con gesto cansino y cauto- van a disculparme, tengo que atender un asunto con mi padre…, Dorothy, vas a tomarles la orden
Candy…-levantándose abruptamente de la silla, mas que dispuesto a acompañarla, teniendo la sensación de que tal asunto se iba a tornar por demás acalorado y tenso
No te apures Terry- brindándole una sonrisa condescendiente- no va a pasar nada, de lo que haya que alarmarse, con mi padre…, las cosa son así, nunca pasa algo mas allá de una monótona discusión
Candy, me debes una-poniéndose en jarras, enarcando una ceja
Volteándose, le sonrió cómplice- Lo se y voy a compensártelo
...
Padre-Candance-¿Qué haces aquí?, nunca ha sido sitio, lugares como este- diciéndole irónica- me urge hablar de un asunto contigo- si es por lo mismo, pierdes tu tiempo, ni tu, ni mi abuela Sarika, me harán cambiar de opinión- no es por eso, aunque he decirte que no cejare en mi empeño, en hacerte cambiar de esa absurda y burda idea de ser madre soltera- con respeto es asunto mío- ya sabes tu que lo que quiero lo consigo- si es verdad y a ti no se te olvide que soy de tu misma calaña, que no dejare manipular así de fácil, daré la pelea- claro con el apoyo solapador de tus abuelos ¿no? (brindándole una risa sardónica)- claro esta, me han sugerido, irme a vivir con ellos, y no voy a desaprovecharlo- claro…pero se te olvida que soy tu padre y que ejerceré mis derechos sobre ti- ja, de nombre, claro esta, que no se te olvide que puedo alegar en una corte, tu permanente ausencia, así como el deseo de irme a vivir con mis abuelos- Candance ¿acaso osas desafiarme- tómelo como quiera, solo le recuerdo que padre es mas que regalos, viajes y escuetas llamadas
Candy, tienes una llamada
¿Una llamada?- enarcando una ceja
Si, me dijo que era un amigo "Anthony"
¡Anthony!
Hola- ¿como estas, pequeña ramera?-tú…tú no eres Anthony-¡bravo!, claro que no soy Anthony, pequeña mustia, soy el hombre al que le desgraciaste la vida, no solo lo condenaste a vivir en una eterna persecución sino también estar en una maldita silla de ruedas ¿Qué se siente, vengarse del hombre, que en esa noche casi no solo se roba tu inocencia, sino que casi te envía al otro mundo- yo jamás me vengue-¿ah no?-¡no! Todo…todo, lo hice en defensapropia-¿ah si? ¡Quien lo iba a imaginar! ¡¿Por que?! ¿Por qué no me deja en paz? Es que no tuvo, ya suficiente de mi, no solo casi me mata, ¡sino también a mi bebe!- querida, jamás tendré suficiente de ti, es tan excitante y placentero verte exquisitamente vulnerable tan frágil…- ¿Dónde esta?- como soy tan bueno jajajaja voy a devolverte el favor-¡¿Dónde?!- querida, solo tienes que mirar a la ventana- ¡¿qué?! ¡Por Dios, no! Agáchense ¡todos al suelo!
¡Hija! ¡Candance!
¡Candy!
Mesas y sillas desparramadas, comida y bandejas esparcidas grotescamente en el suelo, cristales hechos añicos, el sonido de las balas entremezclándose con una muchedumbre de gritos, la alarma del restaurant haciendo insistente eco, cuerpos mutilados por las intensas heridas y un clásico olor a pólvora que invadía indudablemente el ambiente, en pocos minutos, se había convertido en un panorama desolado, extraído quizás de unas de las escenas del "Padrino" donde la adrenalina cobraba vida en aquel lugar invadido por el pánico.
Un joven presa del terror, trataba de refugiar a su amiga entre los brazos de su mellizo y la sombra de una mesa, que había logrado sostenerse, mientras con esfuerzo, se arrastraba entre cuerpos esparcidos, tratando de llegar al objeto de su perpetua adoración, rogando e implorando que ni un rasguño hubiese sufrido aquella, tales sentimientos compartía un padre desesperado y ansioso ante caótica situación y el estado de su hija más amada y una joven que hecha un ovillo en un rincón trataba de guarecerse a ella misma y a su bebe no nato, mientras era presa de las gruesas y ardientes lagrimas empapaban sus sonrosadas y pecosas mejillas, no solo temblando de la cabeza a los pies, como si de una hoja se tratase, sino sintiendo un dolor punzante en el hombro
¡Hija mía!- decía Michael, abrazando fuertemente a su pequeña, contra su pecho; sintiendo como las fuerzas, los bríos y el color antes perdido por una inusitada palidez, los recobraba en un abrir y cerrar de ojos
¡Papa!- dejándose estrechar por esos musculosos brazos, sintiendo ese calor, esa ansiedad, ese amor añejo dolorosamente olvidado emanar de su corazón-Papi…
¡Candy! – Terry quien al llegar a donde padre e hija se encontraban, de por si abrazados, un sentimiento de impotencia, de odio, y a la vez de enternecimiento, de ternura al verla acobijada de esa forma, llorando a cantaros, sintiendo como en su pecho se henchía la desesperante necesidad de ocupar el lugar de aquel, y así estrecharla contra su pecho, y beberse como sediento las lagrimas que derramaba
¿Joven?-Michael lo miraba con el ceño fruncido en una actitud de entera desconfianza, mientras aferraba a su hija en un abrazo
Descuida papa, Terry es un amigo, el mejor que tengo- brindándole una sonrisa por demás cálida y dulce, siendo correspondida por este con una más abierta más tierna, lo que él jamás se espero es que la susodicha no solo se aferrara a su pecho, ciñendo su amplia espalda con sus esbeltos brazos, sino que pronunciara su nombre con un deje de intima dulzura y melancolía, hechizando sus sentidos de por si entumecidos- Terry…
Tranquila pecosa, ya todo pasó, estoy contigo, estamos contigo, ese desgraciado no volverá hacerte daño, tarde o temprano va a pagar todas sus fechorías, de eso me voy a encargar- con una mano le acariciaba la melena y con la otra desdibujaba los contornos de su cara- además, recuerda que te cubres de más pecas, cuando lloras o te enojas
¡Terry!- manoteándole el hombro
Soy Michael McCord, padre de Candice (extendiéndole la mano, siendo esta correspondida con una fuerte estrechez- yo soy Terruce Grandchester, como bien, lo dijo Candy, somos muy buenos amigos además que soy su fiel adorador- ¿acaso es hijo del doctor Grandchester?- el mismo, señor con todo respecto, creo que debemos llevar a Candy en un lugar mas seguro, mi finca, que esta a dos horas de camino, es un buen sitio, debemos proteger a Candy, aun más después de este ataque, Lennard, no se quedara tan tranquilo- estoy de acuerdo en ello, pero dejame hacer unas llamadas, estas personas deben ser atendidas cuanto antes
¿Terry a tu finca? (tragando grueso, seguidamente de desviar la mirada, al percibir la intensa mirada de este sobre ella, logrando indudablemente que se ruborizara aun más, si eso aun era posible)- si pecas- pero…- shhh no digas más, tienes que segura y mi finca es idónea, el muy desgraciado no sabe de la existencia, de ella. Además, Candy tenemos que hablar…- si Terry, en eso tienes razón, debemos que hablar, hay cosas, que yo todavía no me puedo callar.- ¿Qué cosas Candy?- solo espera ¿si?
Chicos vamos
¡Dios mío que horror!- paseando su mirada por los rincones que en un abrir y cerrar de ojos, se había convertido en una zona campal de guerra
Hija ya los bomberos y paramédicos se encargaran de esto, tu tienes que estar en un lugar seguro, y Chicago ha dejado de serlo, no, mientras este libre a sus anchas, ese maldito miserable
Vamos Candy (pasando un brazo por la curvatura de su esbelta espalda) ¿Y miss O'Brien? No la podemos dejar aquí- descuida Candy ella esta con su hermano-pero no podemos dejarlos aquí, no podemos dejar a estas personas a su suerte-¡Candy! Tú eres ahora nuestra prioridad, debemos sacarte cuanto antes de Chicago (agarrándole firmemente por los antebrazos, encarándola)- de acuerdo
…
Papa ¿Cómo sigue ella? (levantándose abruptamente del sofá) -hasta los momentos bien (colocándose el estetoscopio en el cuello, seguidamente de meterse las manos a los bolsillos de la bata) se ha quedado profundamente dormida, después de sufrir con justa razón una crisis nerviosa, cuando le tome la presión arterial, la tenia ciertamente alta, algo por demás peligroso alto en su estado, en su condición-¿en su condición?- (suspirando con verdadero pesar, le colocaba una mano en el hombro en gesto condescendiente) así es hijo, pero no es algo que me corresponde decirte, por lo pronto le he encargado a Aninha, que le prepare una frugal cena
Doctor ¿Cómo esta mi hija?-Se quedo dormida, espero que con el calmante que le suministre, haya descendido esos niveles de ansiedad, del cual era presa, por lo pronto hay que monitorear esa atención apenas despierte- hable hace unos momentos con los comisionados de las policías de las ciudades adyacentes sobre todo de Chicago, así como los aeropuertos helipuertos y policías de carretera, para que estén vigilantes ante cualquier sospecha de huida, voy a atrapar a ese desgraciado voy a encargarme personalmente que se pudra en la cárcel, que jamás vuelva a ver la luz del sol, lo hare aunque la vida se me vaya la vida en ello, nadie se mete con lo que mas amo y se queda tan campante, por lo pronto enviare a mis hijas muy lejos, voy a sacarlas a del país y esta vez es para siempre y cuanto antes mejor, si es posible esta misma madrugada
¿Cómo?- dijeron ambos Grandchester al unisono
Así es, cuanto mas lejos, mucho mejor, además ese era una solución que se había estado madurando después que ese miserable pusiera a mi hija entre la vida y la muerte. Después de todo el viejo George tenía razón
Alejarla, alejarla de mi, ni pensarlo, sobre mi cadáver permito que me separen de ella, si es preciso hasta el fin del mundo, la seguiré- ¡no puede hacer eso! ¡No puede llevársela!
Terry, hijo, vamos cálmate
Claro que puedo, soy su padre por lo pronto voy a llamar a mi mano derecha, para que traiga un estilista, ella necesita un cambio de apariencia
Mis señores, la joven, se ha despertado, ya le he llevado su cena, pero precisa hablar con ud joven- ¿conmigo?- así es- yo también necesito hablar con ella
Hijo, solo no la exaltes
Claro papa
….
Puedo pasar- si claro- vaya, no creí que tuvieras tanto apetito (guiñándole un ojo, mientras esbozaba una ladeada sonrisa)- oye no te dijeron ver de esa forma a alguien que esta comiendo es de mala educación- discúlpame, es que jamás vi alguien comer con tantas ganas jajajajajajaja (una risa a mandíbula batiente inundo la habitación tratando de disipar los nervios, la tensión y ruborizando, mas de la cuenta a la joven que se había atorado con una fruta- oye no es gracioso- dime pecosa de que querías hablarme, antes de que te broten más las pecas por el enojo- arrgh, ven vayamos a la terraza- si mejor
Dos jóvenes, se sentaron en una de las blancas y ornamentadas mesas que se encontraban en la espaciosa terraza de estilo arabesco, siendo parte del silencio reinante en aquellos instantes, dedicándose a contemplar la majestuosidad del cielo, que para aquel entonces estaba bañado en difuminados colores rosa palo, morado lila y color ocre. La luna llena y misteriosa, resplandecía y fulguraba desde lo alto oculta entre algunas nubes rizadas y esparcidas. Una joven trataba de darse ánimos, tratando de encontrar las palabras que estaban atoradas en la garganta, negadas a salir, ya que lo que iba a contar, no iba a ser fácil para nadie y ella muy bien lo sabia. Por lo que estrujándose las manos, encaro al joven, quien la veía intensamente
Terry estoy enferma-pecosa, no pensé que consideraras tu embarazo una enfermedad- no, no, Terry, estoy enferma (Terry no pudo mas que borrar su sonrisa y fruncir el ceño, tratando de procesar las palabras escuchadas- ¿enferma, dices?- es mi corazón (señalándose el pecho)- ¿del…del corazón?- así es- ¡no, es imposible! Es una mentira, (levantándose bruscamente del asiento)- no es imposible ni mucho menos una mentira, ¡estoy enferma del corazón desde hace cincos años!- no, ¡no puede ser! No puede ser que la vida nos haga esto-pues es así, y ya lo acepte- ¡¿Por qué jamás me lo dijiste?! ¡Con un carajo!- porque jamás creí que llegaríamos a una amistad, porque jamás pensé decírselo a alguien y mucho menos quise la lastima de otros- tú jamás tendrás mi lastima ¿es que no lo entiendes? (levantándola abruptamente mientras la aferraba en sus antebrazos- es algo que debes aceptar. Hace cinco años atrás, yo estaba en la competencia de gimnasia a nivel europeo, ya era campeona a nivel nacional en Gran Bretaña ¿puedes creerlo? (esbozando una sonrisa empapada en llanto, mientras se acercaba al barandal aferrándose en un abrazo, ante la mirada intensa y angustiante de Terry, quien se había acercado sigilosamente a ella, respirando el embriagante aroma de su cabello y con las exasperantes ganas de envolverla en su pasión, su frenesí) cuando culmine mi triple salto tan ovacionado, desvanecí, mis padres creyeron que era por los esfuerzos, pero días después cuando comencé a desmayarme y a tener serias dificultades para respirar, mi familia se alarmo, creyendo que era asma, me hicieron varios exámenes, médicos para que al final me diagnosticaran insuficiencia cardiaca, específicamente miocardiopatia dilatada-(volviéndola para encararla le espeto con rudeza) escúchame muy bien, tu no vas a morir- por dios Terry, ya hemos hecho lo humanamente posible, no hay cura ¡entiéndelo!- dije que tu no te morirías y punto- crees que para mi es fácil ¿lo crees así, no? Pues, dejarme decirte "amigo", que ya estoy cansada, he esperado, cinco malditos años por un trasplante y mi esperanza, se desvanece cada vez más, solo al escuchar como los médicos me desahuciaron hace casi un año hace que me quiebre por dentro, solo trato de aferrarme a la vida con mis manos, y rezar para que mi corazón resista un poco más y llegar así al parto- nos aferraremos los dos, juntos hallaremos una solución ¡entiéndeme de una buena vez que no puedo ni debo perderte! Sencillamente ¡no puedo! (enmarcando firmemente con sus manos, su delicado y empapado rostro)- Terry…- Te Amo, mas que a nada ni nadie en este mundo, más que a mi propia vida, como no lo se, solo se que me enamore profundamente de ti y ¡estoy enfermo, muerto de celos, cuando ese riquillo pelos de sol, se atreve a mirarte, hablarte y tratarte en la forma que lo hace!- ¿Terry, me has estado espiando?- que mas da- no tienes ningún derecho de hacerlo- no, es él que no tiene ningún derecho, el amor tan grande y tan arrollador que siento, que te profeso, me da todo el derecho de defender lo que es mío- no tienes ningún derecho sobre mí, y no puedes no debes enamorarte de mi- oh claro que puedo pecosa, desde aquel día en el hospital, hace ya cuatro meses que mi sangre, mi piel, mis sentidos, mi alma te aman y te veneran, con todo lo que tengo y todo lo que soy, me convertí en tu eterno esclavo- desde aquel día en el hospital…, hace cuatro meses ¿acaso tu eres el chico del que mis primas me han platic…- Si- ¡oh por Dios! Entonces tu fuiste el que me salvo la vida, Terry… como no lo vi antes, Terry…- no podía permitir que te nos fueras, cuando te vi, desmadejada, vulnerable, casi inerte, algo muy intenso y poderoso se despertó en mi, me robaste el alm…
Los dulces y delicados labios carmín, habían acortado todas las palabras que pudo haber dicho Terry en aquel momento, solo ambas bocas se habían atrapado una de la otra, danzando en un mismo vaivén. Las manos de Terry, que anteriormente estaban en los costados, subían sutilmente por el delicado talle de Candy, palpando con suma devoción su vientre, al punto de envolverla en un abrazo posesivo, mientras que las manos de Candy viajaban por el torso, seguidamente cruzando como podía la amplia espalda del susodicho, en aquella habitación la luna resplandecía por lo bajo y un eco de gemidos, haciendo su aparición. Terry, quien había interrumpido el beso, con otros no menos apasionados y tiernos, por el rostro femenino, enjuagando sus lágrimas y venerando cada recoveco del precioso rostro, Candy, algo inexperta, solo se dejaba acariciar por los ejemplares labios, mientras sentía no solo un temblor que la recorría, sino la hermosa sensación de ser pateada por su bebe en numerosas ocasiones, queriendo compartirlo con Terry
Ay- ¿Qué pasa pecosa?- es el bebe me esta pateando, ven pon la mano aquí (poso su mano, en su abultado vientre, mientras le brindaba una cálida y tierna sonrisa, siendo correspondida con una hermosa, una que nunca le había visto, no en esos pocos meses, que le llevaba conociendo- oh pecosa, esto es increíble, es simplemente maravilloso- si, lo es- Candy se que esto te parecerá una locura algo inimaginable- ¿que es Terry?- dejame ser el padre del hijo que estas esperando- el padre de mi hijo ¡como!- cásate conmigo pecosa
Continuara…
Se que me tarde mucho, más de un mes, pero es que no estaba inspirada y el servicio comunitario me tiene colgando en vilo, y se también que este capitulo es algo empalagoso, pero mi amiga Wendy Grandchester como favor especial, me pidió un romance fuera de lo normal y pienso complacerla, por lo que este romance tendrá dosis de amistad y ciertamente de un amor poco convencional,, así que tocare otros matices, además del drama y la amistad, como el suspenso, la familia y ciertamente el romance. Nos vemos en la próxima
