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Capitulo 10
Inconvenientes
Pesadumbre… es lo que sentía en ese instante. Caminaba sin ganas, sin amino de llegar a su destino. ¿Destino? Bien, se puede ver de esa manera si tomamos en cuenta que ese será una vez que se case con Shaoran. Había pasado tres días cuando su prometido le confirmó el anuncio, de su compromiso, ante la familia Li. Ella se esmeró por hacer uno de los platillos que más le quedaban mejor. Sin embargo, una vez que se encaminaba a la casa de la abuela del castaño, se arrepentía. Con cada paso que daba tenía menos deseos de enfrentarse con su futura familia. ¿Cómo definir lo que estaba sintiendo? ¿Cuál era la palabra? ¿Existía la definición que englobaba este temor? Si, era miedo. Miedo de ver como la familia Li no la aceptaba. Miedo de saber que le impedirían casarse con Shaoran. Miedo de mirar como se alejaba el cuando su prometida no fue aprobada ante los ojos de la abuela Li…
El trigueño ya le había advertido sobre el carácter de su abuela respecto a las novias que había tenido y osado a presentárselas. Con esto último el miedo se transformó el pánico. ¿Si la dejaba? No, todos menos el. La persona que la hacía vibrar, soñar, anhelar, continuar adelante, y sobretodo la había dado un motivo para seguir viviendo a pesar de haber cometido el peor de los pecados. Se estremeció al recordarlo. Los recuerdos regresaron para atormentarla.
Ella parada, atónita, miró que de aquel cuerpo salía sangre de manera estrepitosa. La ropa blanca que llevaba su victima pronto se vio rojiza, manchada por la sangre. Esa persona la miraba con su semblante incrédulo y a la vez lleno de tristeza. No había rencor, no había reproche, no había ira. Sólo pudo ver, al final, al último respiro; amor. Sakura, se negaba a creer que había matado a la persona que más había querido. No quería pensar en ello, pero no podía detener esos pensamientos. Inconscientemente se sujetó del brazo de Shaoran llamando la atención de este.
-¿Qué te ocurre, Sakura? – preguntó observando la palidez de ella – ¿Te sientes mal? – Ella no respondió. El se acercó a la castaña hasta sentir la respiración de ella en su cara – ¿Sakura?
-¿Q… que…que pasa? – faltó poco para que soltara un grito al verse sorprendida por la repentina cercanía del trigueño. Su distracción no le permitió ver que Shaoran se había acercado a ella.
-Nada – frunció el ceño sin alejarse – sólo preguntaba ¿Si te ocurre algo? – acercó una mano al rostro de su amada – Estás pálida – relajó el entre ceño y al tocar la blanca mejilla fémina se dio cuenta de algo – También estas temblando – se alarmó.
-No es nada – se apartó del alcance del castaño.
-Sakura – la llamó en tono de amenaza.
-De verdad – respondió insegura.
Cuando su novio iba a reclamar. Una bella mujer de piel blanca como el mármol y su pelo blanco contrastaba con los escasos mechones castaños que quedaban; evidenciaban el color que alguna vez fue una magnifica melena. Se acercó a ellos.
-Abuela, te presento a… – comenzó Shaoran con alegría, pero la mujer posó uno de sus dedos sobre la boca de su nieto, deteniéndolo en el acto. Este, sorprendido, entendió y se retiró a reunirse con sus demás familiares. Desconfiado echo una última mirada a las dos mujeres antes de desaparecer completamente.
La anciana miró a la castaña como si fuera una amenaza. La mirada era malévola. Analizó la ropa que llevaba y al parecer no le agradó porque Sakura pudo ver que los delgados labios de la mujer se fruncieron.
-Tu eres la famosa Sakura – su voz sonó despectiva. Su mirada altiva escudriñaba a la joven – que tanto habla mi nieto.
-Así es señora Li –asintió con cortesía.
-Me pareces poca cosa – respondió con una mueca de desagrado - para ser novia de mi nieto – antes que la castaña pudiera protestar, agregó – Nunca te casarás con Xiao Lang. No eres digna de llevar el apellido de nuestros ancestros.
Una vez más la castaña abrió la boca para responder a la ofensa. Sin embargo, no pasó a más ya que una joven morena se acercó a gran velocidad.
-¡Abuelita! – vociferó la muchacha – Dime ¿Cómo haz estado? – preguntó sin percatarse de la presencia de Sakura.
-Muy bien, Hyun – le sonrío con ternura.
Era pasmoso ver que esa mujer pudiera saber sonreír así a las personas. Si tomamos en cuenta, que hace unos momentos, había tratado a Shaoran y a su novia tan fríamente.
-Me alegro mucho, abuelita – abrazó a la anciana – ¿Por qué no me cuentas las novedades? – se separó de ella y la invitó a que se encaminaran, pero antes de poder hacerlo se topó con una figura fémina – ¿Quién eres tu? – su animo se transformó en presunción.
-No le tomes importancia – dijo simplemente la anciana.
La chica se encogió de hombros sin pedir más explicación.
-Vamos, abuelita – dio un tirón leve a una de las mangas del traje de su pariente.
-¡Hyun! Que grato es volver a verte después de tanto tiempo – ahora fue Shaoran quien se acercó – ¿No vas a saludarme?
-Claro que si, Xiao – sonrió con alegría para después abrazarlo con efusividad –Han sido años sin verte primito.
"Con razón tanto abrazo y emotividad entre ellos dos", pensó la trigueña. Ellos eran primos, aunque a la morena se le veían otras intensiones. Quizás se estaba volviendo paranoica. De inmediato deshecho esa idea de su cabeza.
-Tu eres la que se desaparece – reclamó – la ultima vez que nos vimos fue cuando decidiste ir estudiar a Inglaterra.
-Ya sabes, uno tiene que buscar las buenas oportunidades – guiñó un ojo.
No sabía si era cierto o no, pero se sentía no encajar en todo lo que iba de conversación. Todos, olímpicamente, la habían ignorado. Hasta Shaoran, aunque a lo mas seguro que no fuera su intensión.
-Nunca cambias – bromeó.
-Que no cambie nunca – interrumpió la abuela – ¿Sabes? Sigue siendo tan brillante como cuando era niña – se pavoneó – Es la mejor de su clase.
La joven se azoró. No quería hablar del tema. Por el momento le interesaba más otro asunto…
-Y dime, Xiao – se pegó al brazo de este de forma coqueta – ¿Sigues solterito?
Realmente ¿Estaba pintada? ¿Qué no sabía la tal Hyun el motivo de la reunión? Prefirió no entrometerse en la conversación, además no era una de la familia como para hacerlo.
-¿Qué dices, Hyun? – se extrañó.
Su prima lo miró sin entender a que se refería. Shaoran tan poco entendía nada. En cambio Sakura intuía lo que se avecinaba.
-Estoy comprometido – continuó.
-Oh – la expresión de su cara se entornó furioso, pero trató de disimularlo – Ah ¿Si?
El castaño asintió sin perder la alegría.
-Esta fiesta es para celebrar mi compromiso – resolvió sin miramientos.
-Pues… bien por ti – exclamó molesta – supongo.
Esto último no lo escuchó su primo, pero si Sakura.
-Abuela – llamó repentino – ¿No le haz presentado a Hyun a mi futura esposa?
La nombrada no se inmutó. Sin decir palabra alguna se retiró del lugar. Shaoran no lo tomó a mal, ya se suponía algo así. Siempre había sido así.
-En vista de que no han sido presentadas debidamente – se acercó a Sakura, quien no se había movido ni dicho nada desde que la anciana le declaró la guerra. Le pasó un brazo por los hombros – Hyun, te presento a mi futura esposa.
-¿Qué? – gritó
-Lo que oyes – se acercó lentamente al hombre como si fuera una fiera que atacaría al primer movimiento en falso.
-Debes estar bromeando – exclamó incrédulo.
-De hecho no es broma – intervino Shaoran mirando desafiante al moreno que tenía en frente – Esto es serio
-Tu cállate nadie pido tu opinión – contestó señalando, al castaño, amenazadoramente. Después se dirigió a su hermana y agregó – Jamás lo admitiré
Dicho esto se disponía a salir, pero Sakura no iba a dejarlo. Tenía que hacerlo entender.
-Touya – lo llamó. El nombrado se detuvo y siguió así; de espaldas a los demás – ya lo hemos hablado infinidad de veces
-Me importa un rábano – se volteó para toparse con los ojos verdes de la muchacha.
-Solo quiero ser feliz – respondió ante el escudriña mirada de su hermano.
Para Touya fue la gota que derramó el vaso. Ese idiota le había lavado el cerebro a su hermanita y lo tenía que pagar caro.
-Tu mocoso infeliz – de imprevisto lo tomó por la camisa y lo alzó unos centímetros del suelo. De sus ojos salían chispas, aunque esto no intimidó a Shaoran.
-¿Me golpearás solo por amar a tu hermana? – preguntó con el fin de provocar al moreno.
Sin poder reaccionar a tiempo solo sintió que un puño se enterraba en uno a un costado de su cara.
-¡Shaoran! – gritó aterrada la fémina.
-A ver si después de esto piensas lo mismo – lo volvió a traer hacia el, para darle otro golpe.
Un hilo de sangre pronto apareció en la comisura del chico. Eso si le había dolido. Pensó que le había zafado los dientes con semejante puñetazo. No trató de huir, permaneció quieto. En cambio el otro joven no dejó de tomarlo de la camisa.
-Suéltalo – reclamó la chica mientras aplicaba todas sus fuerzas al brazo de su hermano, para hacerle daño y así soltara a su novio – Papá ayúdame – pidió desesperada – por favor
Fujitaka, quien se encontraba en la cocina, corrió a la sala para atender al llamado de auxilio de su hija. Pero, al ingresar vio como Touya aventaba el cuerpo del castaño al suelo. Aunque al evitar una peor caída, Shaoran había metido su brazo causando un disonante ruido al golpear este con el piso.
-¿Te encuentras bien? – se acercó rápido a su novio, posando una mano temblorosa en el brazo lesionado.
-Si, – jadeó con dificultad, no sabía porque le dolía terriblemente su extremidad lacerada hasta que lo notó – pero creo que mi brazo esta mejor que yo – dijo sarcástico – Sakura no supo a que venía el comentario hasta que el castaño le mostró las consecuencias del accidente – esta fracturado.
La chica se llevó una mano a la boca para contener un grito de asombro. ¿Por qué tenía que suceder todo esto? ¿Era el precio a pagar para ser feliz? Deseaba llorar. Llorar para alejar el dolor que sentía en su corazón. Aquel dolor que no la ha abandonado desde ese día…
-Touya contrólate – le espetó su padrastro – Te estas comportando como un salvaje no es manera de oponerte al noviazgo de ellos dos, si es lo que quieres
-Yo sé lo que implica esto – descargó su mirada colérica a la joven pareja – También lo sabes ¿No?
Interrogó a su hermana. Fijutaka se auto excluyó de la conversación. Sintió que esto lo debían arreglar solamente ellos dos, nadie más.
-¿Crees que no lo sé? – replicó, aun sin moverse del lado de su novio.
-Al parecer no – la levantó del piso – ¡Solo busco tu bien!
La tomó fuertemente de los brazos. Debía hacerla entender a como diera lugar.
-¡No me digas que hacer con mi vida! – gritó a viva voz y zafándose de golpe de las manos del moreno.
-Lo hago porque no quiero que eso se repita de nuevo – alzó la voz más que de la chica para darse a escuchar.
Sakura abrió sus ojos lo más que pudo. No sabía que decir, agachó su cabeza para ocultar las lágrimas que se negaban a mantenerse quietas. Tan poco quería que lo que años atrás pasó se volviera a repetir; no lo soportaría.
El castaño no entendía a que se referían. ¿De nuevo? ¿Qué habría sucedido en esa familia? ¿Tan grave fue? Quizás. Ahora entendía la reacción de Touya ante la noticia.
-La última vez no te protegí – se acercó a Sakura. Sin embargo, ella daba un paso atrás conforme avanzaba su hermano – como debía y ya ves lo que pasó…
Dejó de intentar acércasele; era inútil. El le había dado en un punto que la hacía totalmente vulnerable.
-Sé que fue mi culpa – interrumpió dolida – no fue mi intensión hacerle daño – alzó la cara enrojecida por el esfuerzo de retener el dolor – Si no hubiera ido a buscarlo…
Al fin sintió que sus mejillas se humedecían y las piernas flaqueaban. ¿Por qué tenía que recordárselo? Le remordía la conciencia por el acto tan atroz que cometió. ¿Un terrible error del pasado que jamás sería perdonado ni con su propia muerte?
-Touya déjala en paz – al ver tan exaltada a su hija tuvo que inmiscuirse – no sigas.
-No fue tu responsabilidad – dijo con dulzura – si ese maldito no te hubiera… – se detuvo con mala gana, ese mocoso no tenía por que enterrase de todo – dañado nada malo habría pasado y seguiríamos felices. – Se dirigió de nuevo hacia la salida – Sin embargo, aun pienso que ese te lastimará – refiriéndose a Shaoran – más de lo que hizo el otro a nuestra familia.
Las ideas de Shaoran trataron de fluir sin éxito. ¿A qué chico se refería? Y lo más importante ¿Qué había provocado este para que haber dañado a una familia entera? Una familia… como había tenido años atrás. Una en dónde existía padres y hermanos. Habían existido…
-Nuevamente – susurró a la nada.
Sentado a la orilla de la cama, en sus manos tenía un portarretratos, en donde se podía apreciar una familia feliz. Los padres abrazaban a sus dos hijos mientras que una perra de color miel jugueteaba con los niños. Aprensó con más ahínco ese recuerdo en sus manos. Ese recuerdo que alguna vez había disfrutado. Ese recuerdo que… se había transformado en eso; un simple recuerdo. Un recuerdo que jamás volverá.
-Una vez perdí a mi familia – miró la foto con nostalgia – nuevamente la perdí
Un dolor en su corazón se apoderó de el. Sakura y el habían deseado tanto un hijo. El cielo los bendijo otorgándole mellizos. Pero, la vida se mofó de ellos arrebatándoselos cuando apenas no había superado los 13 años. Que cruel es la vida.
Se limpió las lágrimas y miró hacia atrás para contemplar a su bella esposa. Desde aquel día ella no había sido la misma, casi no hablaba, su vista siempre perdida en la nada y llorando silenciosamente día y noche. Shaoran suspiró un poco aliviado, ya que Sakura había sufrido un shokc nervioso en el funeral de los pequeños. Se estremeció al recordarlo. Las palabras de la castaña habían sembrado la duda y la curiosidad por saber, en el.
--flash back--
-Este ha sido mi castigo – derramaba lágrimas más su cara estaba desencajada de dicha – yo lo provoqué – soltó una sonora carcajada – me están cobrando con la misma moneda – se aferró a la solapa del traje de su esposo – siempre supe que algún día me cobraría la vida por lo que hice – enloqueció su rostro mostró angustia y terror. Después empezó a reír sin poder contenerse.
-Tranquilízate – la llamó tomándola de los hombros y agitándola para que reaccionara – Sakura que me estas asustando – frunció el ceño con preocupación – ¡Sakura!
Ella en cambio solo se dedicó a reír como si hubiera perdido el control. Sus piernas no la soportaron. Se hincó sin soltar a Shaoran. Pronto su histérica risa se convirtió en llanto. Un llanto horrible y estremecedor. El castaño no supo que hacer. La gente solo se dedicaba a ver como si de un espectáculo se tratase. Touya apareció en el acto, con paciencia hizo que su hermana soltara al trigueño. La cargó en sus brazos y se la llevó a un lugar privado. Shaoran solo miró atónito.
--End flash back--
Ahora que lo pensaba ¿Qué quería decir con ello? ¿Castigo? ¿Por qué? Sakura es una persona con una personalidad tan hermosa e incapaz de herir a las personas. Entonces ¿Qué habrá querido decirle? Tenía que averiguar ¿Pero en dónde? Sus pensamientos lo llevaron a una sola persona: Tomoyo. Ella es la mejor amiga y prima de Sakura lo más probable que ella conozca la verdad y la única que podría aclararle sus dudas. Si, tendría que hablar con ella lo antes posible. Quizás mañana, el no tenía mucho trabajo así que tendría tiempo para visitarla a su casa. Satisfecho por la idea que se le acababa de ocurrir, dejó la foto en el buró y se acostó el la cama para dormir de una buena vez.
Cuando sintió que su esposo al fin ya se había dormido se levantó de la cama. Se acercó al buró. Buscó en el fondo del cajón del mueble hasta que lo encontró. Un pequeño frasco lleno de tranquilizantes. Mañana lo haría. Sabía que Shaoran tenía el día casi libre, pero últimamente prefiere estar más afuera que en la casa… así que no había problema. Sonrió al frasco como se sonríe a la esperanza.
-Mañana terminaré con todo esto – miró a su esposo, que dormía apacible, con ternura – te prometo que todo el dolor y el sufrimiento que te he provocado sin querer, pronto terminará – estiró una mano para acariciar suavemente una mejilla del hombre – Mí querido Shaoran.
Continuará…
Notas de la autora:
En fin, aquí traigo el capitulo 10 de esta historia ajaja como lo prometido es deuda, no la voy a dejar al abandono. Además mi situación ya esta mejor por eso estoy feliz ¿Recuerdan lo que les prometí? Hoy me entero de la gran buena noticia y para celebrarlo subí este capitulo de una vez por todas. Después de dos meses…
Primero la abuela y la prima de Shaoran, si que son personas limitadas. Si la primita de Shao quiere con el y en todo esto se preguntarán que hice con Meilin ¿no? Pues no se preocupen si saldrá en la historia pero no en esta parte, les tengo una sorpresita.
Segundo el pleito con Touya. Quizás pensarán que es exagerada su actitud pero cuando se descubra que es lo que hizo Sakura realmente… comprenderán más.
Tercero como acaba este capitulo supongo que saben a que pasa después, yo sé que si n.n porque saben que son trozos de tiempos que ya se están acomodando con los capítulos anteriores u.u se me hace difícil que los trozos ya no tengan relación inmediata con el capitulo que viene, con eso de que ya mero se acaba esto . pues si les digo algo en este capitulo tendrá su continuación en el siguiente y eso no quería, bueno yo me comprendo.
Estamos a ocho capítulos para el final de la primera parte XD!! Repito, la segunda parte se centrará en Shaoran y esta será narrada en secuencia normal, es decir en esos capítulos no me iré con fragmentos de tiempo, sino que me iré de corrido .
Agradezco a:
Gabyhyatt, Celina Sosa y a Johanna-Ikari : ya les respondí a cada una y espero haber respondido sus dudas adecuadamente, claro sin decir demás.
Por sus comentarios. También a todas las personas que siguen o apenas leen esta historia, espero que le vaya gustando conforme siga avanzando ;) ya saben cualquier crítica constructiva, sugerencia y comentario será bien recibido.
Aquí les dejo los avances del siguiente capitulo.
Capitulo 11: Incertidumbre
La conversación de Tomoyo y Shaoran sobre el crimen de la castaña sigue. ¿La amatista dirá quien mató Sakura? (continuación de la parte final del capitulo 4)
Eriol encuentra a una muchacha castaña a altas horas de la noche y en medio de la calle. ¿Quién será? ¿Qué le habrá sucedido? ¿Y esa sangre? ¿Estará herida?
¡Nos vemos y hasta luego!
