Cerró la puerta al tiempo que alzaba la cabeza y veía como el cielo cambiaba de tonalidad.
"Se hará de noche…" –pensaba mientras corría- Si Kaien-san no me encuentra en la casa, quizás… ¿se preocuparía por mí?
Dejó que pasaran algunos segundos mientras cada vez más se iba acercando al lugar donde creyó haberse caído.
"No –se contestaba ahora a ella misma- No creo, dejé mi equipaje en casa y… además, no creo que se preocupe por una extraña como yo…
Ella sabía que en el momento donde viera puestos o señales de comercio similares a los que había visto hace unas horas, tenía que parar y preguntar a los dueños de los puestos, pero a la vez, se decía internamente que lo que hacía era totalmente patético.
Sin tener mucha noción del lugar o tipo de lugares donde se estaba adentrando, siguió corriendo con fuerzas.
Estaba en lo que parecía ser un sector tranquilo y oscuro. Ya llevaba minutos corriendo desesperadamente y no percibió nada. Calmó un poco el paso mientras observaba un poco a sus alrededores: eran casas humildes y tradicionales, incluso habían edificios de ese tipo. Lo que le extrañaba era el que esa zona estuviese muy callada y tranquila. Lo único que alumbraban sus calles eran luces colgadas a los lados de las puertas, dándole un aspecto nocturno y oscuro al lugar. A medida que iba caminando, escuchaba un escándalo que parecía proceder de dirección noreste. Su oído no le fallaba, definitivamente aquello era un escándalo. Por un momento, pensó hacia sí misma las causas de aquel quilombo.
"¿Una pelea?, ¿O una borrachera?" Eran las únicas opciones que se le ocurrían. No tardó en disipar esos pensamientos de su mente, pues ahora lo primordial era encontrar ese bendito diario que tanto le preocupaba.
¿Pero qué era exactamente lo que la movía a buscar esa cosa con desesperación?
Ni ella misma lo sabía. Sólo sabía que, de alguna manera, ese diario constituía una parte importante de su vida y de sus recuerdos.
¿Pero porqué quería cargar consigo esos recuerdos que le echaban en cara su más grande (y quizás peor) decisión?
Tampoco lo tenía claro. Sólo sabía que tenía que encontrar ese diario a como de lugar.
Mientras iba trotando con calma pero a la vez con ansiedad, imágenes atravesaron su mente de la nada.
¿Y si se le había caído mientras caminaba? ¿Y si se quedó en Konoha, y alguien lo leía?
En ese momento se imaginó la posibilidad de alguien leyéndolo… quizás Kakashi… leyendo impresionado y desconcertado sus escritos.
"No, no".
Movió la cabeza para los lados bruscamente, buscando quitar esos perturbadores pensamientos de su mente. Su corazón latía más rápido y su piel se erizaba de tan sólo pensarlo… no encontraba palabras para describir cómo se sentiría… no las había.
Pronto el escándalo se hizo más presente y el ruido provocó en ella algo de curiosidad. Si no se equivocaba, su oído le indicaba que el ruido provenía en sección diagonal a ella. Supuso que tenía que ir más adelante y luego girar, donde supuso que se encontraría un callejón… o simplemente un pasillo para acceder a otros sectores.
A medida que se acercaba con cautela, algunas incoherencias se hicieron audibles para ella. Entonces, fue cuando se dio cuenta que eso, en efecto, eran un grupo de borrachos. Por un momento se detuvo, pensando si estaría bien o si sería peligroso acercarse.
"Pero si soy una Chuunin" –pensaba con firmeza- "No tengo porqué tener miedo"
Decidida a somarse un poco, pudo ver lo que parecía ser la cara de Jidanbou, estaba tan ebrio, gritando incoherencias, obscenidades y tonterías que no podía deducir cuantas botellas se había tomado.
Junto a él, observaba a otros cuantos ninjas, o realmente no sabía asegurar si lo eran, igualmente borrachos.
Sus ojos castaños rodaron hacia lo que parecía ser un libro morado –justo como su diario- al lado del pie de Jidanbou, en el piso. Sus ojos fijaron su mirada ahí…
"Ese… ese es mi diario" –pensó mientras empezaba a inquietarse-
"¡Hubieras visto su cara!" –gritaba muy ruidosamente un hombre compañero de copas- Su mirada se movió hacia aquel hombre que gritaba y se asustó de nuevo, soltando un chillido. Pero qué pequeño es el mundo… Eran nada más y nada menos que aquel bastardo que acompañaba a un grupo de ninjas del País de la Roca. Ese desgraciado que fue partícipe de la terrible matanza que ayudó a que la muerte de Obito se materializara. En ese momento todos esos terribles recuerdos asaltaron su mente. Pronto la adrenalina que sentía se transformó en cobardía… Quería salir corriendo de ese lugar sin más, pero no… había una razón por la que estaba ahí, Su corazón latía con fuerza, su pecho le dolía, un nudo se amarró en su garganta, y el dolor latente que sentía provocó un ahogado jadeo proveniente de ella.
Las sonoras carcajadas que se escuchaban seguían invadiendo el ambiente, excepto por la de cierto hombre que mostrba una expresión de extrañeza, como si se sintiera vigilado.
"¡Cállense por un momento!" –ordenó mientras adoptaba seriedad pero aún así con tono ebrio-
Los demás hombres, pararon de hablar por un momento, y al ver interrumpido el momento, se quejaron amargamente en su interior.
- ¿¡Qué pasa, imbécil?! –espetaba un hombre que visiblemente no estaba cuerdo en esos momentos-
- ¿Qué has dicho? –respondía molesto-
El ofendido, como obviamente, movido por la embriaguez, se puso de pie bruscamente y agarró el cuello del otro hombre.
¡No me toques los huevos! –le gritaba con furor-
Y eventualmente, Rin observaba el tan avanzado estado de embriaguez en el que se encontraban esos hombres. Pero quizás esos factores abrieran la posibilidad para…
Tomando en cuenta la confusión de esos momentos, podría ser un buen momento para crear un bunshin basado en la figura de un hombre grotesco y de apariencia fuerte. Puso sus manos en sello Tora mientras trataba de pronunciar los menos audiblemente el nombre de la técnica.
"¡Kawarimi no Juutsu!"
Su invocación fue interrumpida al sentir, que por casi un segundo, unos milímetros, un puño se hubiese incrostado en su cara o estómago. La pelea de los hombres ya se había subido bastante de tono y uno de ellos golpeó el muro con su mano justo en la parte donde Rin estaba por detrás.
Hacía tiempo que Kaien acababa de suministrarle chakra a su compañero. Parecía ser que había tenido un accidente mientras entrenaba y se encontraba gravemente herido. Él era bueno manejando ninjutsu médico... de hecho, la generación de su clan en la que había nacido se empezó a especializar en medicina. Sin embargo, le costó mucho sacarlo de peligro. Ahora, Ryuuguu sólo debía descansar y esperar algunos días para reponerse del todo.
Ahora que Kaien había terminado, un poco aliviado, se dispusu a ir a su casa, donde la esperaría Rin... esa chica que le recordaba a alguien... a alguien.
Rápidamente ella reaccionó, movilizándose hacia un lado del muro. Por más ebrio que estuviesen todos, pudieron observar o sentir la presencia de alguna persona. Incluso uno de ellos puso observar los cabellos castaños que se movían al son de Rin, mas no pudieron observar su rostro muy bien.
-¡Oe! ¿Esa es la mocosa que me hizo pasar el ridículo? -reaccionaba Jidanbou mientras señalaba la porción de muro donde suponía que ella estaba escondida-
Todos respondieron dirigiendo su mirad hacia donde Jidanbou señalaba, esperando ver algo. Jidanbou se levantó de su puesto, y se dirigió hacia el muro. Seguidamente, alzó su puño para luego incrostarlo y así reducir a pedazos lo que fue el muro.
No vió a nada ni a nadie. Entonces, se dio cuenta que la chica había escapado, y, motivado por un sentimiento de venganza fue tras ella.
Rin no supo como, pero trató de retroceder todo el camino que hasta ahora había recorrido y retornar a casa. No notó a su corazón latir desesperadamente, pero lo estaba haciendo.
"No puede ser" -murmuró mientras cerraba sus ojos con fuerza- Toda mi vida ha sido una sco. Voy de problema tras problema, ya no sé qué hacer..."
La emoción y adrenalina que cargaban junto al cerrar forzoso de sus ojos hizo que de las esquinas de sus ojos se asomaran pequeñas gotas de lágrimas que no lograban llegar a más. Pronto reconoció el golpe de su pecho y cabeza con la de otra persona. El golpe ocasionó que se empujara, retrocediendo sus pasos para atrás y con un leve mareo.
Abrió sus ojos y vio de nuevo esa figura... Como si todo hubiese pasado de nuevo.
-¡Kaien-san!
Éste, se impresionó un poco al verla por las calles.
-¡Rin-san! ¿Qué haces aquí? -inquirió serio-
- Yo...Yo... ¡No hay tiempo! -chilló- ¡El grandulón de hoy junto con otros hombres me persiguen!
- ¿Qué? ¿Cómo ra-
- ¡No hay tiempo!, ¡No quiero pelear!-dijo seguido para empezar a correr-
- ¡Espera!
Rin sintió un opresivo brusco en su muñeca.
- ¿Por qué tienes miedo? No lo deberías de tener. Yo te defenderé -dijo mientras sonreía lo ucal evitaba la angustia en tan desesperante situación como esa-
- Pero-
- No te preocupes. Yo acabo con ellos en unos minutos.
Sin dejar que Rin pudiese pronunciar una palabra, tomó el tsuka (n/a: empuñado de la katana) de su katana mientras empezaba a movilizarse. Rin sólo lo miraba con extrañeza... o al menos así se describía su rostro. En suinterior, estaba aterrada y a la vez asustada, tratando de asimilar todo lo que había pasado.
¿Cómo era posible que la defendiera a ella aún en el primer día que la conoció?
¿Era muy servicial?
Esa parecía ser la única respuesta.
No pudo hacer más que ver como se alejaba... y ella, no podía hacer nada.
Kaien ya estaba cerca de ellos. Los podía sentir... y al fin pudo percibirlos. Era imperdonable... que todos la agarraran contra ella sólo por arbitrariedad. Era imperdonable que ellos siempre se aprovecharan de los más débiles.
Él odiaba la injusticia. Cuando situaciones así se daban, no podía hacer más que pelear... aunque no conociera muy bien a quién defendía.
"Haz el bien sin mirar a quien"
Probablemente, esa era la frase con la que se identificaba.
Finalmente, la manada de hombres se asomó por lo lados de una pared, y Jidanbou lo pudo ver y reconocer, especialmente, por la cabellera morada que lo hacía resaltar entre los demás.
"¡Otro mocoso!" -exclamaba mientras lo señalaba. "Y sigues tú aquí metiendo las narices donde no te llaman, ¿verdad?" -esperaba mientras se acercaba ante la mirada desafiante de Kaien. Se burlaba de é mientras lo tomaba por su cuello y sus demás compañeros le seguían con la mirada.
- Parece que pides a gritos que acaben contigo, ¿verdad? -dijo con cierto tono de burla-
- ¡Cállate! -Kaien gritó mientras apartaba bruscamente la mano de su cuello- Parece que tú eres el que pide a gritos que acaben contigo.
Aquellas palabras sólo provocaron el sonar de estrenduosas carcajadas y risadotas.
- ¿Tú?, ¡No bromees! -Jidanbou dijo adoptando seriedad pero aún con cierto tono burlón- Te haces el más macho cargando esa katana de juguete por todos lados... ¡ni una sóla vez he visto que tú la uses realmente, rídiculo!
Kaien sólo dejo escapar una risita.
- ¿Qué es lo gracioso? Estás a punto de recibir una paliza...!
Su puño iba dirigido hacia su cara cuando en un abrir y cerrar de ojos, el tsuka de la katana había sido agarrado por la mano de Kaien y éste, sacando el arma, le hirió el brazo.
Ante el dolor, Jidanbou reaccionó con sus instintos, lo primero que se le vino a la mente.
- ¡Pequeño bastardo! -gritó sumamente adolorido- ¡Mátenlo sin dudarlo! -dijo mientras doblaba su torso y agarraba su brazo con fuerza mientras sangre empezaba a salir-
- Y eso que sólo utilicé la parte desafinada -desafrió a los demás- Escuchen bien: Si se meten con ella, se meten conmigo -espetó mientras les señalaba con la punta de su espada- ¡Están advertidos!
- ¡Ja! No me hagas reír... Jidanbou-dono tiene razón! Siempre queriéndote hacer el más macho... Pero yo te daré una lección.
Juntó sus manos mientras estaba a punto de pronunciar su técnica.
"Ninpou: Konoha no Naifu"
Cientos de hojas se movían al son del viento. Ellas despedían un aura verde que después de destruidas, algo un poco complicado, dejaban su esencia en el aire.
"¡Van por todos lados, así que no tienes escapatoria! -gritó divertido al ver que dejaba sin alternativa a su oponente.
Kaien cortaba las hojas posibles con su katana, pero era inevitable. Algunas le herían la cara y brazos, dejéndole heridas de poca relevancia, pero eso era un mal comienzo. Intentó utilizar otra alternativa: el escudo protector de chakra.
Era una técnica no muy usada por su complejidad, y apenas había terminado de desarrollarla. El entrenamiento para dominarla era muy difícil y agotador, por eso, contaba con un escudo incompleto. De igual manera, no tenía de otra:
"Ninpou: Chakra no mon"
Un escudo protector de color anaranjado invadía el círculo alrededor de Kaien, que repelía los golpes de las hojas.
A Jidanbou no le importó, porque debido a que la técnica estaba incompleta, él sabía que golpeando fuertemente el escudo y hacerlo numerosas veces con su técnica, conseguiría deshacerlo.
Rin, quien estaba pendiente de eso puesto que decidió a alcanzar a Kaien, no lo pensó dos veces. Utilizó su jutso de teletransportación para movilizarse hacia atrás de Jidanbou, y, usando el bisturí de chakra le cortó uno de sus costados, ocasionando el gemir estrenduoso de él. Se movilizó rápidamente y acabó con dos hombres más. Cuando iba a por el tercero, su oponente reflectivamente sacó una pequeña katana y le hirió el hombro a Rin, provocando un sangrado constante. Rin jadeó del dolor y se agachó mientras se tapaba su hombro. El hombre dio cuatro pasos atrás y salió corriendo.
Kaien por supuesto que observaba, por lo que desactivó el escudo y fue tras el hombre que faltaba, mientras iba agarrando el empuñado de su katana. Rin observó como él se alejaba persiguiendo a su enemigo, en vez de preocuparse por Kaien, sólo pensaba en el libro que vio tirado en el piso.
Se levantó y corrió al tiempo que con su mano derecha utilizaba ninjutsu médico para sanar su herida.
Por fin se quitaría de encima esa molesta sensación y la preocupación que algo le faltaba. Ella veía el libro morado tirado tan lejos, pero a la vez tan cerca... Sentía como si la espera para tener a ese libro en sus manos tan significativo para ella fuese eterna. Al fin, los segundos y pasos para tocarlo se agotaban y justo iba a ponerle la mano encima cuando...
Sintió un filoso kunai rozar su mano, lo cual actuó como estímulo para que ella llevase su mano izquierda hacia la herida.
"¡Rayos!"
Un hombre, precisamente aquél que estraba peleando con ella le había herido, y además, movió su cuerpo adelante de Rin y le había pateado el pecho, dejándola tirada en el piso.
"Madlita... Parece que este libro es muy importante para tí, ¿eh? -dijo mientras sostenía el escrito y miraba con desprecio a su víctima.
Si tanto lo deseas -prosiguió-, ¿porqué no vienes y tratas de arrebatármelo? Como te atrevas, maldita mocosa, juro que te mato -desafió-
Rin lo observaba como si fuera algo inalcanzable de obtener. Estaba furiosa, pero a la vez algo le decía que no iba a salir bien.
- ¿A qué esperas?, ¿A que tu amiguito venga a salvarte? Sinceramente das pena como ninja, niña estúpida.
Claro. Siempre había sido así. Desde que llegó a la Villa, no hizo más que causar problemas y molestias a Kaien. Si tan sólo fuese un poco más fuerte...
Su mirada llena de inseguridad ahora cambió a una mirada con disposición.
"Estoy dispuesta a enfrentarlo... ¡estoy dispuesta a enfrentarlo!"
Sacó su mano a su vista, parecía estar concentrando chakra en ella. Quitó la vista de su mano y ahora la dirigió hacia el hombre y se levantó, intentado sacar esa técnica de teletransportación que Minato-sensei le había enseñado.
No la sabía ejecutar muy bien, la velocidad estaba más baja que la del promedio, pero, por ahora, estaba segura que lo intentaría... de alguna manera.
En un parpadeo, Rin ya estaba detrás de aquel hombre y precisamente volvió a concentrar chakra ceslete en su mano para hacer el bisturí de chakra y lastimar a su contrincante.
"¡Demonios!"
Le había dado en el costado, definitivamente ya no podía movilizarse bien. Rin, para asegurarse que ya no hubiese nada en su camino, le pateó fuertemente la cara y nuca.
"No me gusta hacer ésto..." -pensaba con un gesto de aflicción-
Ya no podía esperar más. Corrió aunque sólo estuviera a menos de cinco metros de ese libro y lo sostuvo en sus manos temblorosas.
"Al... al fin..."
Ignorando la voz interna que le repetía que había herido a mucha gente y a Kaien sólo por algo tan insignificante, pero a la vez tan significativo para ella, lo abrió.
La primera página en blanco, tal como el suyo. Segunda página...
¿Qué rayos es ésto?
Tenía en sus manos algo que no era suyo. En el papel estaban escritos varios kanjis con una califrafía horrible e ilegible. En se momento, fue cuando lo supo todo sin tener que repetírselo.
"Esta cosa no es mía, no es lo que busco. Kaien y esos señores que peleé sin razón..."
Quería llorar de la rabia. Su corazón latía muy fuertemente, sentía que en cualquier momento le iba a parar. Sentía tan tremenda ira y a la vez una sensación de inutilidad... Ojalá la tierra la tragase.
"¡Rin!"
De repente, una voz la sacó de sus pensamientos. Era Kaien, quien estaba casi apoyado en la pred, con una sardónica sonrisa, pero a la vez manifestaba tranquilidad, que de alguna manera, le decía a ella que no todo estaba tan mal. Su manga estaba media cortada y en su cara se marcaban algunos raspones y rasguños. Su rostro estaba un poco golpeado y sucio, nada de qué preocuparse a simple vista, pero ese aspecto no le agradaba para nada.
Los castaños ojos de Rin pronto se llenaron de pequeñas lágrimas que se asomaban por las esquinas de sus ojos.
"Kaien-san... Gracias a Dios que estás bien... Yo... lo siento mucho..."
Llevó sy brazo hacia sus ojos para evitar que sus lágrimas saltasen, pero fue en vano.
"Yo... soy una estúpida. Perdón de verdad. No he hecho más que causarte molestias... por estupideces. De verdad me siento muy arrepentida. Prometo que cuando antes me iré de aquí y dejaré de causarte-
Sus sollozos fueron interrumpidos por la sensación de que le estaban tocando la cabeza.
-Baka -dijo Kaien mientras sonreía- De verdad aburres con tantos "perdón, perdóname". ¿Qué demonios pasa contigo? -se quejaba un poco sarcástico- Sabes que todo estará bien. Ahora sólo para de llorar y vamos a mi casa, debes recuperarte de esas heridas que tienes.
¿Qué era esa manera de decir que todo estaba bien? Era un modo muy preculiar, pero de algún modo, Rin se sentía acogida, protegida, una sensación que quizás ya había experimentado. En ese momento, al demonio con toda Konoha y con la gente que la estaba haciendo sufrir. Al demonio con el lugar que constantemente le echaba en cara sus errores. Ahora sólo sentía como si quizás, en ese momento, empezaba una nueva etapa.
Ella asintió y sonrió débilmente, delatando algo de agradecimiento.
Se levantó de su mano, y Kaien finalmente empezó a caminar.
-E... espera, Kaien-san, tengo algo que hacer.
Se volteó corriendo mientras Kaien, extrañado, la observaba, colocar sus manos en el costado del hombre al que había golpeado y eimitir chakra curativo. Esa figura la recordaba a alguien... era tan serena, tan benévola, a veces tan inocente... Quizás la nostalgia invadió su crazón, así que por más que le pesara ayudar a esos bandidos, se dispuso a ayudar a Rin, con un gesto de tranquilidad.
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De verdad lo siento mucho por mi tardanza... al principio fue porque estaba un poco malita de salud, pero después que me recuperé, fue frescura mía que no quise actualizar XD Sepan disculparme porfavor.
Espero que les haya gustado el capítulo... y bueno, tengo un anuncio que hacerles. No sé que día exactamente, pero en este mes, voy a viajar, así que no creo que tenga otra actualización para este mes... Quizás para comienzos del otro o la segunda semana del otro, más o menos.
kami: qué tal Siento mucho decepcionarte al no poner a Kakashi en este capítulo, pero juro que lo iba a hacer, ya tenía lista una escena para el final, pero esa escena medio estropeaba el ''mood'' del capítulo así que lo haré aparecer para el siguiente capítulo, ¿va?
lizharuno: ¡hola qué tal! pues no te preocupes XD Esta vez yo debo pedir disculpas. Gracias por leer, me alegro que te esté gustando!
Harunomdp: No, no, no! Ni en broma, jamás pensaré abandonar este fanfic XD... ya tenía listo el capítulo pero después fue culpa mía el no actualizarlo. Muchas disculpas! Espero que no pase tan seguido y que te haya gustado el capítulo :D
Nylevewhite: Gracias por leer Aquí está el capítulo.
Bueno nuevamente disculpas por la tardanza (y ya me parezco a Rin XD)
Nos vemos.
