La casa de Beatrix Peace:
—Helo aquí señorita Beatrix Peace. No es muy grande pero es bonita, y tiene un lindo jardincito al frente, ¿no le parece ideal? — Dijo la vendedora con una sonrisa. —Dos habitaciones, un sótano, un cuarto de estudios, una cocina un baño. Ideal para la poni que vive sola, ¿No les parece?
Beatrix le dio una calada a su cigarro y sonrió.
—¡Es perfecto! Lástima que los Niveles 25 tengan su base de operaciones cerca mío, de lo contrario todo sería perfecto. Pero gracias señorita Home Bargain, es justo lo que necesito.
La amable vendedora entonces le dio la llave a Bea, que muy satisfecha trotó hacia su nuevo hogar, entonces Home dejó a su cliente sola con su venta y regresó a lo suyo.
Bea le dio una rápida revisada a todo, sobre todo al sótano que le serviría bastante durante su estancia, y luego el estudio que le serviría bastante al momento de diseñar planos y demás; daba justo al jardín al que ella le serviría para sembrar su tabaco. Otra ventaja del hogar era que estaba ubicado en las afueras de Ponyville y para llegar había que caminar por un caminito de tierra. La mayoría de los ponis lo sentían muy lejano y por eso ese terreno no se había vendido bien, pero a Bea le era ideal teniendo en cuenta que tendría que construir cosas potencialmente peligrosas; además tenía su moto así que lo que serían veinte minutos a casco ella lo haría en menos de uno.
Una vez se aseguró que todo estuviera bien, se montó en su moto y voló hacia el Palacio de Twilight en el cual ella ya tenía sus modestas pertenencias fuera esperándola: su planta de tabaco, sus hojas secas de tabaco y cigarros caseros terminados, su caja de herramientas, Tablet y un abrigo gris bastante largo igual al que perdió en su batalla con Chrysalis.
—¿Y esto? — Preguntó subiéndose sus gafas de aviación.
—Es mío, querida — dijo Rarity. — Para que aprendas a confiar en los unicornios y para reemplazar tu abrigo, creo que te gustaba mucho, ¿no?
Bea lo había depositado en el suelo y se disponía a irse pero Twilight usó su magia para ponerlo de regreso en la moto y le dedicó a la experta en robótica una mirada de advertencia. Bea prendió un cigarro y tras maldecir entre dientes, aceleró hacia su hogar. Tras acomodarse rápidamente dirigió su motocicleta a Clousdale a toda velocidad.
Todos los pegasos estaban ocupados con sus vidas, cuando el aparato aterrizó en el medio del lugar causando conmoción.
—¿Señorita Peace? — Preguntó el alcalde. — ¿Qué hace aquí, no fue atacada por changellings? no comprendo cómo puede venir sólo así y… y además creí que seguía en recuperación por el gran daño que le hicieron esas cosas señorita.
—Aunque son un problema a considerar, no evitará que cumpla con mi responsabilidad señor alcalde — dijo Beatrix arreglándose el cabello. — ¿Y no tenía un compromiso con ustedes? Tenía que terminar su generador solar, ¿o prefiere que me vaya? Porque no puedo soportar la idea de dejar a medias mi responsabilidad como su proveedora.
El alcalde se sintió complacido con la joven, a eso se le llamaba responsabilidad.
—Comprendo perfectamente señorita Peace, por aquí por favor…
Bea obedeció y se puso cascos a la obra. Durante su ausencia el búnker protector ya había sido acabado y sólo la esperaban para que le diera los toques finales a los dos generadores solicitados. Era una suerte que estuvieran ya casi finalizados ya que sin su equipo militar era mucho más tardado el proceso de construcción, pero ella lo logró en seis horas. Finalmente conectó el aparato a Clousdale, la fábrica del clima y la ciudad ahora podían funcionar sin la ayuda de los Electricity.
—No sé cómo agradecérselo señorita Beatrix Peace — dijo el alcalde.
—Mi placer construir cosas — dijo Bea sonriéndole. — En cuanto al precio, teniendo en cuenta mi retraso le cobraré sólo cuatrocientos bits por generador. Realmente no era mi intención y…
—Señorita Peace, no se preocupe, nosotros comprendemos y no podemos cobrarle a usted por haber tenido un accidente desafortunado. No por favor, insistimos en pagarle el precio completo…
—Pero…
—Es nuestra última palabra señorita Peace.
Y Bea se vio forzada a aceptar a pesar de todo, estos ponis sí que eran considerados a pesar de todo. Finalmente regresó a Ponyville por el camino corto y a máxima velocidad evitando así cualquier movimiento sospechoso. Los changelling claro que la vigilaban pero no pensaban hacer un movimiento de nuevo, nadie se esperaba que la inventora saliera de nuevo al público así de fácil luego de casi haber muerto en sus cascos, ¿qué no tenía miedo?
Bea claro que lo tenía, pero tampoco iba a dejar que eso la paralizara, no, de hecho era lo que la hacía entrar en acción. De regreso a su hogar pasó donde Rusty quien la saludó efusivamente, no era muy hablador pero la joven le caía muy bien. Le parecía sorprendente que hubiera alguien tan joven que compartiera su gusto por la chatarra.
—¡Bea! Mi amiga y mi mejor cliente, escuché que los changelling te dieron bastante duro. ¿No deberías estar en casa recuperándote o algo?
Bea sonrió.
—Es la segunda vez que me dicen eso compañero Rusty, pero no. Tengo muchas cosas que hacer y responsabilidades que atender. En fin, vine por metal, ¿le importaría?
—¡Pase adelante señorita Peace! Hasta le haré un descuento.
—¿Por haber sido atacada por los changelling?
—¿Qué? ¡No! Por ser mi cliente frecuente, gracias a usted mi negocio está mejor que nunca, no veo por qué no echarle un casco.
Bea sonrió y agradeció el gesto de corazón. Tenía mucho que hacer y este descuento le ayudaría bastante; sabía que no podría reconstruir el equipo militar propiamente dicho con todas sus armas y demás, en parte porque no tenía ni el equipo ni los conocimientos necesarios para hacer armas de alto nivel, y en parte también porque no quería que los Nivel 25 reaccionaran contra ella negativamente. No, de momento necesitaba mantener un bajo perfil así que se limitaría a reconstruir sus brazos mecánicos con los cuales podría ponerse en marcha en las remodelaciones necesarias para su hogar.
Una vez obtuvo lo que necesitaba de Rusty, se dirigió a su casa, quería comenzar lo más pronto posible y volver a sentirse protegida, tristemente cuando llegó los sensores de su moto comenzaron a vibrar mostrando múltiples señales de vida provenientes de su casa, tanto mágicas como no mágicas.
Suspirando entró a su casa y tal como se lo imaginó, una gran multitud de ponis liderados por Pinkie Pie gritó:
—¡SORPRESA!
Bea suspiró.
—Oigan, es un gesto lindo y todo, pero en serio estoy muy ocupada. Todavía tengo mucho que hacer y acondicionar mi nuevo hogar y…
Pinkie Pie la interrumpió empujándola hacia dentro poniendo un pedazo de pastel en su casco sensible y la sentó en una silla por la fuerza.
—Na, na, na, na, na, nadad de eso querida Bea. Estamos aquí porque estamos celebrando que te pusiste bien y que ahora tienes tu nuevo hogar. Al principio quería hacerte una pequeña fiesta de "Bea ya está bien" y otra más de "Bea ya tiene su nuevo hogar" pero las chicas me convencieron que mejor hacía una gran fiesta en conmemoración de ambas ocasiones y quiero verte sonreír, así que a divertirnos.
Bea al final se dejó llevar sabiendo que no tenía más remedio, y de paso, una de las pocas ventajas que hubiera tanta gente en aquella fiesta incluida Sparkle era que los changelling no podrían hacer un movimiento sin alertar a la alicornio, así que podía relajarse y dejarse llevar. Pero se dio cuenta que había ponis que no participaban, eran dos enormes sementales un terrestre y un pegaso vestidos con armaduras doradas que vigilaban de cerca a todos los participantes de la reunión.
—Déjenme adivinar: mi escolta — dijo Bea acercándose a ellos.
Los dos tipos se cuadraron.
—¡Sí señora, Beatrix Peace, señora! Estamos especialmente entrenados para protegerla de cualquier eventualidad, ¡señora! Mientras dure la amenaza changelling no nos separaremos de usted.
—Pues un gusto — dijo Bea relajándose cerca de ellos aliviada que no fueran unicornios, en serio que no los soportaba.
—También estamos aquí para vigilarla — dijo el otro. — Aunque ha demostrado ser una poni digna de la confianza de las Princesas también se sabe que su temperamento es explosivo y estamos obligados a informar de cada movimiento inusual que haga y reportar cada una de las cosas que construya.
Bea levantó una ceja, ¿qué demonios? Entonces Twilight se acercó.
—Lo lamento mucho Bea, pero así son las cosas. Tu temperamento violento cuando se usa la magia en tu contra puede ser muy peligroso para todos, en especial ahora que los changelling están buscándote. Por eso cuando estuviste en el hospital observé todos los planos de tus máquinas en tu Tablet… y si te veo construyendo esas cosas, me veré obligada a detenerte.
Bea sintió un arrebato de ira, pero no podía decir que no previó la situación, así que sólo bajó la cabeza y gruñó.
—Como demonios sea Sparkle. Pero de todos modos pienso traer de vuelta a la vida mis brazos mecánicos y mis escudos, sobre todo un escudo especial de alta frecuencia para mi casa.
Twilight asintió decepcionada por dentro, pero bueno, los escudos lo único que hacían era irradiar ondas electromagnéticas de alta frecuencia que desestabilizaban las ondas mágicas alrededor del usuario; así que no podía ponerle peros a eso. De todos modos si quería ganarse la confianza de Bea al menos debería dejar que se sintiera cómoda y en su nuevo hogar en Equestria, y si eso significaba tener que soportar los escudos que así fuera.
—Pero nada de vaporizadores ni granadas ni tazers, ni mucho menos el equipo de misiles. Esos son los que me dan más nervios.
Bea asintió, de todos modos no podía hacer misiles nucleares sin ser física nuclear y no lo era; así que tenía que conformarse.
El resto de la fiesta siguió sin mayor complicación y todos se fueron con una sonrisa, hasta Bea se divirtió pero se cuidaba mucho de no cruzar palabra con ningún unicornio; aunque a estas alturas los habitantes de Ponyville ya se habían acostumbrado a eso. Lo que no podían saber era a qué se dedicaba Bea antes de llegar al pueblo, eso se acordó sería un secreto Real para proteger a Bea y no alertar al pueblo o a potencias enemigas (como los changelling) sobre esas armas de alto poder de las cuales ella tenía conocimiento.
Cuando Bea finalmente tuvo la casa para ella sola (y los guardias en la puerta, por supuesto) finalmente se puso cascos a la obra reconstruyendo uno de los aparatos más tediosos de fabricar, pero no complicados. Unir las piezas, cortar los cables, crear las pequeñas baterías de los generadores y demás.
Se fue a dormir bastante entrada la noche y a la mañana siguiente siguió trabajando con el maldito brazo mecánico, pero no pudo avanzar mucho más ya que tenía agendadas varias cosas que hacer como ir de compras.
Sin más se subió a su moto y a toda velocidad fue a la ciudad dejando solos a los guardias que hacían lo que podían para alcanzar a la inventora.
—Lo que no llego a entender es por qué demonios le dieron una casa en las afueras si la idea es protegerla, ¿No la deja eso más vulnerable?
—Tengo entendido que fue idea de ella, para atraer a Chrysalis a una trampa; un acuerdo al que llegó con las Princesas.
Pero cuando llegaron por fin al pueblo ella ya iba de regreso con sus compras de la semana.
—¿Señorita Beatrix? ¿Tan rápido? — Preguntó uno de los guardias al verla.
—Pues sí, tengo mucho que hacer y no me quedé a charlar, aunque debo pensar en cómo conseguir más dinero rápido, lo malo de los generadores solares es que una vez tienes uno ya no quieres otro — bromeó ella. — En fin, será mejor que nos movamos señores. Mejor los llevo, son rápidos y todo pero una máquina no puede cansarse, ustedes sí y en caso los insectos ataquen deben de estar en condiciones para cumplir con su deber.
—¿Está segura? — Preguntó un guardia.
Bea asintió.
—Tendrán que llevarse mis compras en sus cascos pero no veo por qué no. Señores, se supone que estaremos juntos un largo tiempo, no veo por qué no podamos llevarnos bien, ¿no les parece?
—Bueno…
—De que tiene razón, tiene razón.
Subieron a la parte trasera de la motocicleta y regresaron a la casa, no podían creer lo rápido que iba el aparato ni tampoco lo bien que lo dominaba la unicornio.
—Oiga señorita, ¿y cómo se las arregla para manejar estas cosas sin marearse?
—Años de práctica, ¿realmente creen que aprendí a usar esto de la noche a la mañana? No, primero tuve que empezar poco a poco para acostumbrarme a los controles y luego tomé un examen para que me dieran la licencia.
—¿Licencia?
Bea asintió ya llegando a su casa y bajando de la moto.
—Así es, un documento que dice que estoy calificada para manejar este aparato porque aprendí a no ser un peligro ni para mí mismo ni para los demás — explicó ella acariciando su moto. — Nada fuera de lo común, de donde vengo si no tienes licencia prepárate a pagar una multa o a pasar un tiempo en la cárcel.
Los guardias asintieron, por lo visto las autoridades del hogar de Beatrix Peace eran conscientes de lo que hacían, era bueno saberlo.
Bea por su parte regresó a su trabajo. Había prometido a Celestia comenzar con el proyecto de las gafas N-76 apenas terminara de instalarse y para lograrlo, debía de terminar los brazos mecánicos. Ese era el problema de Bea, dependía demasiado de sus máquinas; así como los unicornios normales dependían demasiado de su magia. De cualquier modo finalmente logró reconstruirlos, tras dos días y medio de desvelo finalmente logró recuperar la mochila especial que era su equipo militar. No tenía las armas de antes ni mucho menos, por lo que era mucho más liviana y fácil de llevar; y lo más importante le permitiría ponerse cascos a la obra para lograr las dos adecuaciones más urgentes de su hogar: el generador solar y los escudos.
La alcaldesa le había dicho que no le cobraría la electricidad a ella ya que era la principal responsable que todo el pueblo tuviera electricidad más accesible y que las utilidades se las quedara la alcaldía; y aunque el trato le convenía y era justo, los equipos de Bea requerirían su propia electricidad y en grandes cantidades. Por eso el día siguiente luego de recuperar el sueño perdido se puso a trabajar en su generador el cual gracias de nuevo a la ayuda de los brazos mecánicos logró terminar en un solo día. Pero sólo había comenzado, con sus dos nuevas ayudas finalmente podía iniciar con las verdaderas medidas que requería su hogar, medidas que le llevarían por lo menos una semana.
—¿Han visto a Bea últimamente? — Preguntó Twilight tras no ver a Bea durante la semana en la que se la pasaba trabajando.
—Pues sí — dijo Applejack. — Compró provisiones para la semana y ha visitado a Rusty y la ferretería varias veces, ¿por qué?
Twilight suspiró.
—Porque esa es una de mis nuevas obligaciones de Princesa: vigilar a Bea. La Princesa Celestia y yo tememos que vuelva a construir sus armas.
—¿Para usarlas contra los unicornios? — Preguntó Applejack.
—No, contra los changelling. Bea es del tipo de poni que no duda en matar si está en peligro, lo que es comprensible pero en Equestria puede traerle problemas. En fin, mejor voy a verla pronto.
Applejack la despidió y Twilight llegó a la casa de la ingeniera. Los guardias se cuadraron ante ella y le dieron paso al jardín de Bea, el cual ella había protegido con una linda cerca ornamental y en donde las plantas de tabaco comenzaron a crecer. Twilight rodó los ojos fastidiada pensando en el vicio de Bea cuando entró por la puertecita de la cerca. Inmediatamente se sintió rara, con un cosquilleo hormigueando por todo su cuerpo. Se fijó en varios postes de la cerca que parecían ser lindos faroles decorativos, pero que Twilight ya había visto cuando revisaba la Tablet de Bea. Los faroles estaban emitiendo ondas electromagnéticas de frecuencia especial que afectaba todo el terreno de la casa.
Twilight probó suerte haciendo un hechizo sencillo pero claro, no pasó nada de nada. Aunque si concentrara todo su poder si podría hacer algo pero sería mejor no provocar a Bea. Tocó la puerta.
—¿Bea? ¡Soy Twilight, tenemos que hablar!
El suelo tembló ligeramente y Twilight se apartó mientras que una gran pantalla salía de éste y se prendía, mostrando a Bea trabajando en su estudio.
—¿Y todo esto lo hizo en una sola semana? — Preguntó Twilight sorprendida.
—Lo que me llevó más tiempo fue el escudo para mi hogar — dijo Bea volviéndose hacia la pantalla. — El video-comunicador me tomó muy poco tiempo, ahora que vuelvo a tener la ayuda de ms brazos mecánicos puedo agilizar mi proceso de construcción. ¿Qué quiere, Alteza?
—Tengo que venir a monitorearte cada tanto Bea, ¿qué tanto haces?
—Bueno, es mi primer día libre desde que me mudé; así que estoy trabajando en las diferentes propuestas que me han llegado. La asociación médica equestriana me está pidiendo que les venda mi patente de las prótesis mecánicas por ejemplo; así como las solicitudes comunes de ciudades que quieren que las electrifique. ¡Ah! Y un tal Fancy Pants de Canterlot no deja de fastidiarme con que desea invertir en mis motocicletas; a pesar que repetidas veces le he dicho que no negocio con unicornios.
Dicho esto, hizo bolita la carta de Fancy y la arrojó a la basura. Twilight no pudo evitar sentirse triste por la actitud de Bea, esperaba que pronto cambiara. De todos modos tenía trabajo que hacer así que prefirió no hacer comentarios.
—Bea, tengo que entrar, ¿te importaría?
A regañadientes, porque seguía teniéndole miedo a los Nivel 25, Bea le abrió.
Twilight casi se ahoga cuando una nube de humo salió a recibirla. ¿Cuántas de esas cosas fumaba Bea al día? Tosiendo, Twilight entró a la casa de Bea la cual apenas si estaba amueblada con un catre y una mesa que le prestó Applejack y un escritorio improvisado con una tabla sobre dos piezas de metal. Luego de eso habían varias piezas de metal regadas en el sótano y la correspondencia se hallaba apilada y clasificada en el escritorio.
—¿Y bien? — Preguntó Bea. — ¿Pasé la prueba? Lo único grande que he construido es el sistema de defensa de mi hogar y los brazos mecánicos.
Twilight asintió.
—Está bien, me alegra que te hayas instalado y que no hayas construido nada peligroso… aún. También vine a recordarte que tu primera sesión con el psiquiatra es el próximo jueves y que las Princesas aún esperan el asunto de las gafas anti-changelling.
—Se llaman N-76 y pronto estaremos en eso. Lo de Cloudsdale fue un riesgo pero no puedo darme el lujo de seguir así. Mañana mismo estaré disponible, tengo que terminar el proyecto lo antes posible.
—Bien, mi hermano el capitán de la Guardia de Cristal y su mujer la Princesa Candace vendrán a verte y podremos comenzar.
Bea levantó una ceja, ¿otra Princesa? ¿Sería también un Nivel 25? Bueno, ya lo averiguaría. Y el hermano de Twilight Sparkle, ¿sería otro Nivel 25 también? De todos modos tendría que aguantarse ahora que su vida estaba en riesgo gracias a los malditos insectos.
—Y no temas, debido a ciertos incidentes desagradables la Guardia de Cristal es el cuerpo militar más poderoso contra los changellings. Son tus mejores aliados en estos momentos; de hecho tus guardias son soldados de cristal.
—Como sea, debemos darnos prisa porque los insectos atacarán pronto — dijo Bea.
—Eso mismo creemos nosotros — dijo Twilight. — Spike les mandará un mensaje ahora mismo y mañana a primera hora estarán aquí.
Dicho esto se fue y Bea volvió a su trabajo. Los dos guardias y su escudo la mantendrían a salvo por un tiempo… pero de momento necesitaba ganarse la confianza de Sparkle y Celestia para poder comenzar a construir aunque sea un vaporizador para defenderse.
Y bueno, a este paso creo que voy a cambiar de día de actualización a viernes, pero veamos qué pasa la próxima semana señores. Este cap fue más bien relajado y concentrado en tipo Slice of Life, dándole a Bea una base de operaciones para que pueda construir libremente. Espero les haya gustado y bueno, en el próximo cap pondré más choques entre ella y el mundo mágico al cual cayó, así como otra aproximación a su mundo.
Sin más:
Chao; nos leemos!
