-Capitolo Nono-

Il potere de Stella Vuota

Vergene Sacra del Sereno.

En cuanto Spica pronunció esas palabras, la caja amarilla en su mano se abrió de forma repentina, liberando una enorme columna de luz que parecía llegar más allá de las nubes. Dentro de la corriente en cuestión podía distinguirse una oscura figura antropomórfica que se iba haciendo cada vez más nítida. En cuanto la luz desapareció, los cinco jóvenes pudieron descubrir, al fin, qué era lo que había surgido de la caja.

—¿Un… ser humano? —balbuceó Ixavi.

En efecto, lo que había salido de la caja no era un animal o un arma, sino una mujer. Una mujer de cabello castaño adornado con una corona de laurel y vestida con una túnica blanca que se movía al ritmo de un inexistente viento. Sus pies descalzos no tocaban el suelo, lo que, junto a sus ojos relajadamente cerrados, su débil sonrisa y su increíble aura dorada transmitían una sensación de paz y temor a partes iguales.

—Pero… eso es imposible —dijo Rapsodia.

—No, no lo es —rebatió Luca—. No para Stella Vuota.

—No hables de más, Elvashak —le advirtió Vega—. Sabes lo que les pasa a los que hablan de más, ¿no?

El moreno sonrió.

—¿Crees que a estas alturas me importa lo que me hagáis?

—Tch… —se quejó el afeminado hombre.

—Escucha, Nicole —le llamó su Guardián de la Lluvia—. Los doce comandantes de Stella Vuota cuentan con unas cajas especiales diseñadas por Koenig llamadas "Cajas Estrato". La Vergene sacra del Sereno es una de ellas. A diferencia de las normales, que contienen animales o seres mitológicos, las Cajas Estrato contienen criaturas divinas increíblemente poderosas.

—¿Criaturas divinas? ¿Quieres decir que dentro de esas cajas hay dioses? —preguntó Francesco.

La Lluvia tragó saliva.

—Sí, así es.

—¿Cómo vamos a derrotar eso? —preguntó Rapsodia.

—No podéis —les respondió la propia Spica—. Si ya habéis terminado de hablar, os pido por favor que os rindáis y me permitáis llevaros conmigo. Si dejáis que os aprese, podré interceder por vosotros ante el líder de Stella Vuota para no tener que mataros.

—Como si fuéramos a rendirnos tan fácilmente —le desafió Nicole.

Spica suspiró.

—Como queráis… ¡Vergene Sacra del Sereno! ¡Tempo per la Giustizia!

En las manos de la extraña mujer aparecieron dos discos brillantes. Nicole se vio a si misma reflejada en uno de los luminosos espejos, sin embargo, algo era diferente. No se veía tal cual era en ese momento, sino una versión más adulta de sí misma. Se veía sentada cómodamente en el trono de la Vongola Famiglia, rodeada de otras seis personas. Podía ver la imponente figura de un Ixavi con el pelo aún más largo a su izquierda con las manos en la espalda. Podía ver a un curtido y relajado Luca sentado a su derecha con la espalda apoyada en el brazo del trono. Podía ver a un Francesco adolescente de pie a su espalda. Las otras tres personas eran las tres chicas: una tenía el pelo negro, y sólo se le podía ver un ojo, que era de un electrizante azul metálico; otra, que estaba un poco alejada del grupo, tenía el cabello castaño largo hasta el pecho; la última, de pie a su derecha, tenía el cabello de color negro atado en un cola de caballo alta que llegaba hasta sus rodillas.

—¿Rapsodia? —musitó Nicole.

—Mira al otro plato —le indicó Spica.

Nicole así lo hizo. Sin embargo, en el otro espejo no había nada reflejado.

—¿Qué significa esto…? —bramó Ixavi.

Tempo per la Giustizia. Es la habilidad principal de mi caja de combate. Vergene Sacra del Sereno fue creada en base a la diosa griega de la justicia. En las dos estrellas que sostiene, puede verse el futuro que todos compartís. Ahora mismo os hayáis en una encrucijada: podéis rendiros o enfrentaros a mí. Si os rendís, viviréis, pero si no… —la hermosa mujer miró de reojo el otro disco.

—Pero, si sólo uno nos muestra su reflejo… —rezonó Fran— Significa que, si no nos rendimos, no tendremos futuro…

—Exacto —concordó la rubia, cerrando los ojos—. Entonces, ¿cuál es vuestra decisión?

Nicole no sabía qué hacer, si se rendían, nada les aseguraba que les fueran a mantener con vida. Pero, si no lo hacían….

De repente, un sonido la extrajo de sus cavilaciones: una risa. La risa de Luca.

—¡Chicos, no dejéis que os engañe! —exclamó el Guardián de la Lluvia— ¡El poder de Spica tiene un defecto!

—¡Elvashak! –le interrumpió Vega— ¿A qué nivel de traición eres capaz de llegar?

—Creo habértelo dicho ya, Byron —le dijo Luca—. No os he traicionado, porque nunca estuve de vuestra parte.

—Grrrrrr…. —gruñó el rubio con rabia— ¡Señorita Spica, deme permiso para callar a ese traidor!

—No —se negó la aludida—. Deja que se lo diga.

—¿Qué…?

—¡Escuchad, chicos! ¡El fallo en el poder de Spica consiste en que, si bien ambos platos señalan futuros ciertos, ella no sabe cómo llegar a cada uno!

—Eso significa que… —dijo Ixavi.

—La señorita Spica iba de farol —concluyó la frase Rapsodia.

—Exacto, así es —concordó Luca—. Y ahora, si pensamos lógicamente… ¿De verdad creéis que Nicole iba a estar sentada en el trono de la Vongola Famiglia si nos dejamos capturar? ¡Pues claro que no!

—Entonces… El mejor futuro es el que tendremos si luchamos —dijo la castaña, poniéndose en guardia.

—Espere, señorita Nicole —la detuvo Rapsodia—. Aunque hayamos elegido el camino de la lucha, usted no puede enfrentarse a una caja estando desarmada. Deje que luche yo.

—¿Cómo? ¡No, Rapsodia! Eres mi amiga, no puedo pedirte que arriesgues tu vida por mí…

Nicole se apresuró a levantarse, pero una mano la detuvo sujetándola por el hombro.

—Deja que lo haga —dijo el Guardián de la Niebla con frialdad.

—¿¡Qué!? Pero, Fran, ¿qué pasa si…?

—¿¡De verdad has mirado los platos, tonta!? —le cortó Ixavi— El futuro de Rapsodia es estar con nosotros, como uno de tus Guardianes. No perderá fácilmente.

Entonces, Nicole lo notó. Vio como Ixavi apretaba sus puños con fuerza, y sintió cómo la mano que Fran mantenía en su hombro temblaba. Se dio cuenta de que los dos chicos ardían con el mismo deseo de pelear que ella, pero que se estaban reteniendo a sabiendas de que lanzarse a la batalla sin armas era una muerte segura.

—Confía en nosotros, Nicole —dijo Luca—. Sabemos lo que hacemos.

—¿Cómo? Luca, ¿tú vas a luchar? —preguntó la chica.

—Por suerte, yo no vengo desarmado.

De su bolsillo, el moreno extrajo una pequeña caja azul, con el dibujo de una estrella de doce puntas en todas sus caras.

—Elvashak, tú… —Spica parecía sorprendida— ¿Vas a usar tu caja de Stella Vuota contra nosotros?

—Sí —el chico se encogió de hombros—. ¿Pensasteis que os odiaba tanto como para no querer usar vuestras armas? —el chico sonrió de medio lado— Pues tenéis razón. Pero, como Guardián de la Lluvia, a veces tengo que dejar ciertas cosas de lado por el bien de mi famiglia.

—¿Cómo? —balbuceó Vega— Pero, el informe de Caroli…

—Parece que tomó esa resolución después de la derrota de Caroli —razonó Spica sin perder la calma—. Bueno, independientemente de lo que haga, no podrá derrotar a mi Vergene Sacra del Sereno.

—Eso está por ver.

Usando un anillo negro simple, Rapsodia invocó una llama púrpura en su dedo. Con ella, abrió una caja de la que extrajo una enorme guadaña negra con dos hojas de color morado. EN un ágil movimiento, las separó en dos guadañas normales idénticas.

—Empezaré yo.

La chica se lanzó directamente hacia Spica, ignorando a la mujer brillante. Los filos de sus armas estallaron en un torrente de flamas violáceas. Con decisión y de forma casi natural, Rapsodia cruzó ambas cuchillas frente a la rubia, en un explosivo tajo en forma de X. Rápidamente, la chica dio un salto hacia atrás, hasta quedar al lado de Gianluca.

—¡Guau! —exclamó éste último— ¡Buen golpe!

—Gracias —sonrió tímidamente la pelinegra—. Aunque no es suficiente.

En cuanto la nube de humo producida por la explosión se disipó, los cinco adolescentes vieron que Spica no solamente estaba bien, sino que, además, estaba rodeada de un campo de fuerza dorado.

Protezione Divina —le escucharon decir.

—Oh… Me esperaba que al menos hiciera algo de daño… —dijo Luca.

—Ya…

—No podéis derrotarme. Ésta es vuestra última oportunidad: rendíos o moriréis.

Luca no deshizo su sonrisa.

—Bueno… Entonces moriremos.

Dicho eso, de su Anillo Vongola surgió una llama de color azul claro. Sostuvo su caja en su mano, e introdujo su anillo en ella.

—Cuanta mayor sea la pureza de un anillo, mayor poder puede extraerse de una caja —explicó—. Los anillos que nos dan en Stella Vuota no son de lo mejor, pero… Sus cajas son bastante fuertes. Me pregunto cómo será la caja mi caja con el poder de un Anillo Vongola —dicho eso, la caja comenzó a abrirse, en un estallido de luz azul—. ¡Lince di Pioggia!

La luz proveniente de la caja inundó todo el patio, impidiendo a todos los presentes ver lo que estaba sucediendo. Cuando desapareció, todos pudieron contemplar al animal que G.G. había invocado.

Era un hermoso y elegante felino de pelaje blanco moteado con puntos negros. El pelo de su rostro caía como una catarata, cubriendo su cuello y dando la sensación de que tenía barba. Sus ojos, de un helado color gris, observaban analíticamente a Vega y Spica. Con todo, lo más impresionante del hermoso animal eran las frías llamas azules que sobresalían de la parte de atrás de sus orejas, de sus afiladas garras y de su cola. Si el elemento del Guardián de la Lluvia era el agua, ese lince era, sin duda, la representación del más peligroso de sus estados: el hielo.

—Es más grande que cuando estaba con nosotros… —observó Vega— Sin embargo, esa caja fue diseñada para el espionaje y el sigilo. No debería ser muy fuerte en combate.

—Bueno… —dijo Luca— Digamos que ahora es un poco diferente.

—¿A qué te refieres?

El chico sonrió al recordar lo que había ocurrido.


Acababa de recuperarse de las heridas causadas en el combate contra Caroli, y observaba sentado en su camilla la caja que se había utilizado cuando estaba infiltrado en Stella Vuota.

—¿Cómo voy a utilizar esto…? —se preguntó por enésima vez.

—Chico, tienes visita —escuchó que decía Shamal.

Luca alzó la vista, y ante él vio a un chico de aproximadamente su edad, de cabello verde, ojos negros cubiertos por gafas de pasta redondas, barba a medio afeitar y bata de laboratorio.

—¿Tú quién eres? —le preguntó de mala gana.

El peliverde se ajustó sus gafas.

—¿Qué forma es esa de dirigirte a tu salvador, mocoso? Mi nombre es Verde, y he venido aquí a ayudarte.

Luca se rio con cierta amargura.

—¿Y cómo vas a ayudarme tú? Ni siquiera sabes cuál es mi problema…

—Oh, sí que lo sé, créeme que lo sé. Además, por supuesto que puedo ayudarte: soy el Arcobaleno más inteligente de la historia, el hombre al que llaman el Segundo DaVinci —se jactó—. Si me das esa caja, la remodelaré hasta que parezca que nunca ha pertenecido a esa organización. Será una caja más de la Vongola Famiglia, ya lo verás.

El chico volvió a sonreír.

—Ese no es el problema. No es que sea demasiado débil, es sólo que no quiero usarla.

El otro se rio.

—Bueno, tus problemas de actitud tendrás que resolverlos tú sólo. Eso sí, Reborn me ha pedido que le haga un par de arreglos a tu caja, y cuando ese estúpido se pone pesado, no hay quien le diga que no. Así que, ¿qué te parece si me la das mientras piensas qué es lo que vas a hacer con tu vida?


Al undécimo Guardián de la Lluvia le cayó una gotita de sudor por la frente sólo con recordar la extraña experiencia.

—El caso es —continuó— que mi Lince di Pioggia ya no es la misma caja de antes. ¡Ahora es más fuerte y está preparado para destrozarte, Spica!

La aludida suspiró.

—Adelante —dijo—, haz lo que quieras.

El chico sonrió.

—Eso haré. ¡Vamos, Arty!

Al escuchar su nombre, el lince rugió, y sus llamas se intensificaron notoriamente.

—¿Lo llamaste Arty? —musitó Ixavi por debajo.

—¡Lince di Pioggia! ¡Graffio Veloce!

A una velocidad similar a la del sonido, Arty apareció frente a la mujer brillante, arañándola con una de sus garras envuelta en llamas. Dio otro salto, y apareció ante Spica, pero ella ya se lo esperaba.

—¡Vergene Sacra del Sereno! ¡Protezione Divina!

Sin embargo, el luminoso campo de fuerza no apareció, y el felino hizo un corte con sus garras en el estómago de la mujer.

—¿Cómo? —se sorprendió ella.

Spica calló de espaldas, y Vega rápidamente a socorrerle. El arañazo había rasgado su ropa, rebelando tres cicatrices sangrantes en el torso de la rubia. Lo curioso era que, además de sangre, de la herida salían pequeñas llamas azules.

Tranquillità… —susurró Spica— Usaste las Llamas de Lluvia de tu lince para paralizar a mi Vergene Sacra del Sereno.

—Sí, así es. Si hago eso, puedo derrotarte sin tener que luchar directamente contra tu Vergene Sacra. Además, ahora que estás herida, utilizar tu Cambio Forma será inútil. Tampoco pienso darte tiempo para que te regeneres con tus Llamas del Sol. Has perdido, Spica.

La mujer sonrió ligeramente.

—Lo siento, Elvashak. No quería usar esto, pero… Situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas. Os di demasiadas oportunidades de sobrevivir.

—¿¡Qué!? —exclamó Vega— Señorita Spica, ¡va a destruir toda Vendicare si utiliza eso!

—Es eso, o fracasar en nuestra misión… —murmuró ella— Vega, ¿estás dispuesto a soportar la ira de nuestro líder?

El hombre tragó saliva.

—No… —dijo finalmente.

La chica asintió.

Vergene Sacra del SerenoPunizione del Olimpo.

Al escuchar la orden, los dos discos de la brillante mujer se unieron en uno sobre su cabeza. Al momento, el disco se convirtió en una esfera tan brillante como el Sol.

—¿Una estrella de Llamas del Sol? —se sorprendió Luca— ¡Rapsodia, ayúdame a contenerlo! ¡Si nos alcanza, moriremos!

—¿Qué? ¡No, Luca! —exclamó Nicole.

Entonces, notó que sus otros dos amigos pasaban por delante de ella.

—¿Fran? ¿Ixavi? ¿Qué estáis haciendo?

—Protegerte —bufó el rubio.

—Rapsodia, échate atrás —indicó el hijo de Mukuro con tono imperativo—. Sin un Anillo Vongola, probablemente no puedas resistir ese ataque.

La pelinegra obedeció. Guardó sus armas en su caja, y se puso al lado de la castaña.

—¿Qué? —Nicole estaba confusa— ¿Qué intentáis hacer?

—Luca, guarda a Arty. No necesitamos a las cajas para esto —indicó Ixavi.

El Guardián de la Lluvia así lo hizo.

—Ah, así que vamos a hacer eso.

—Nicole, probablemente no lo sepas… —dijo Fran.

—Pero hay algo que todos los Guardianes Vongola pueden hacer para proteger a su jefe —completó el hijo de Xanxus.

—Tu padre nos dijo el día antes de marcharse que sólo vio a los Guardianes de Vongola Nono hacerlo una vez, pero que fue impresionante. Así que se nos ocurrió practicarlo en secreto, para situaciones como ésta.

—Sólo somos tres, pero debería funcionar… —dijo Fran.

—¡Pues claro que funcionará! —exclamó Ixavi.

Entonces, el sol que estaba creando la caja de combate, y que ya había adoptado un tamaño descomunal, estalló en una potente ráfaga de fuego dorado. Poco a poco, la energía fue concentrándose, hasta formar una concentrada columna de luz que se dirigió directamente hacia los jóvenes Vongola. Los tres Guardianes pusieron al frente sus puños cerrados con los anillos en sus dedos, y comenzaron a liberar sus llamas fuertemente.

—¡Difesa a Circolo! —exclamaron los tres al unísono.

Entonces, las tres llamas parecieron solidificarse, formando tres escudos semitransparentes: uno azul, uno rojo y uno índigo. La ráfaga de energía amarilla impactó contra los escudos, que impidieron su avance con firmeza.

El choque fue explosivo: el Punizione del Olimpo parecía estar ganándole terreno a la media Difesa a Circolo, pero los escudos de llamas creados por los tres Guardianes no cedían con facilidad. Los tres chicos eran empujados hacia atrás, creando profundos surcos en la nieve al arrastrar forzadamente sus pies. Luces de cuatro colores iluminaban la estancia, maravillando y horrorizando a los presentes a partes iguales. La energía destructiva podía sentirse a leguas. Si las Llamas del Sol lograban destruir las barreras Vongola, sería el fin de Vendicare, eso lo sabían todos. Después de varios minutos que parecieron horas, el haz de luz amarilla se disipó, dejando ver a los tres chicos con sus escudos aún en ristre. Inmediatamente después, las llamas solidificadas comenzaron a agrietarse poco a poco, hasta que los escudos estuvieron completamente deshechos.

Luca suspiró con agotamiento.

—Lo hemos conseguido… —dijo.

—No… —la voz de Francesco parecía temblorosa— Hemos fallado.

Nicole, al escuchar eso, miró hacia donde se encontraba Spica. Entonces, comprendió las palabras de su Guardián más joven: la esfera solar aún seguía sobre la cabeza de la mujer brillante, a la espera de que Spica le ordenara atacar otra vez.

—No podremos… —jadeó Ixavi— volver a levantar los escudos…

—No… —Rapsodia parecía al borde del pánico.

—Lo habéis hecho bien… —dijo Spica suavemente. Las heridas provocadas por las garras de Arty parecían estar pasándole factura— Pero, aún no me habéis vencido… Por favor, perdonadme. Arrivederci.

La Vergene Sacra del Sereno preparó su esfera luminosa para una segunda oleada. La pequeña estrella estalló, volvió a concentrar su energía, y la proyectó sobre los ya debilitados chicos. Sin embargo, una figura oscura se detuvo entre el ataque y ellos, puso su puño al frente, como si fuera a levantar un escudo, y sucedió lo inesperado.

La enorme oleada de energía se fue haciendo más pequeña y se proyectó en el puño del misterioso hombre hasta desaparecer: su anillo la había absorbido.

—¡Chaos! —les saludó Reborn. Llevaba una especie de chupete amarillo a modo de anillo— Gracias por detener el primer ataque, chicos. SI no hubierais ganado tiempo, no habría podido coger esto —dijo señalando el curioso accesorio.

—Reborn… ¿Cómo has?

—¿Entrado en el recinto? Bueno, digamos que, como tu tutor, tengo un permiso especial —sonrió.

León, el camaleón del pelinegro, se transformó en una pistola verde. Reborn puso el dedo en el gatillo.

—Arcobaleno… —gruñó Vega— Señorita Spica, nos retiramos.

—¿Qué? ¡No, Vega, debemos completar la misión! El jefe va a…

—Asumiré la responsabilidad —dijo el de ojos verdes con decisión—. Mi misión es protegerla, señorita, no cumplir con lo que diga el líder. En su estado, es imposible que derrotemos a una de las siete personas más poderosas del mundo. ¡Lira di Niebbia! —exclamó, introduciendo su anillo en una caja color índigo—. ¡Ninnananna!

En cuanto Vega comenzó a tocar las cuerdas de su lira, Nicole sintió que sus párpados le pesaban y, a los pocos segundos, cayó dormida.


Cuando despertó, Bermuda y Jager estaban también en el patio, acompañados de varios miembros de Vindice.

—¿Ya has despertado, niña? —dijo el bebé— Bueno, has sido la primera.

Nicole se incorporó. Estaba confusa y le dolía la cabeza. Trató de hacer memoria: recordaba la batalla contra Spica, el ataque de la mujer luminosa, la aparición de Reborn y la hermosa melodía de la lira de Vega; pero después de eso, todo estaba borroso.

—Vega usó su caja de combate para dormirnos a todos, y así poder escapar —le explicó el Arcobaleno del Sol—. Cuando los Vindice y yo despertamos, ya habían desaparecido.

—Ya veo… —dijo la chica. El dolor de cabeza no desaparecía— Entonces… ¿Los chicos están bien?

A modo de respuesta, la castaña escuchó un bostezo.

—¿Qué hora es? —respondió una somnolienta Rapsodia.

—La hora de irnos —dijo Reborn—. Cor Caroli no es el único asesino que tiene Stella Vuota. Debemos largarnos de aquí antes de que sea demasiado tarde. Voy a despertar a Ixavi. Rapsodia, con Luca; Nicole, con Francesco.

Nicole se acercó a Fran para despertarle, y lo que vio le sorprendió.

Lejos de la apariencia que había tenido hasta el momento, el hijo de Mukuro dormido no medía más de un metro y cuarenta centímetros.

—Su apariencia adolescente no era más que una ilusión —aclaró Jager—. No lo habías notado, ¿verdad?

La undécima Vongola negó con la cabeza.

—No, pero… ¿Por qué iba a querer ocultarnos su aspecto real?

—Tendrás que preguntarle cuando despierte —dijo el Vindice a modo de respuesta.

Nicole estuvo de acuerdo con él, pero supuso que se pondría nervioso si le descubrían con su aspecto infantil, así que, en lugar de despertarle, le tomó en brazos y se acercó a Reborn, que estaba hablando con Rapsodia.

—¿Y bien? —le preguntó él— ¿Qué piensas hacer?

—No lo sé… —murmuró ella— Quiero ir con vosotros, pero mi padre…

—Bermuda no necesita mucha ayuda. Además, ¿no hay algo que tienes que hacer?

La pelinegra parecía sorprendida.

—¿Cómo lo sabes?

El Arcobaleno sonrió de medio lado.

—Puedo leer mentes —dijo como respuesta—. Pero ahora, lo importante es que, estando en Vongola, podrás alcanzar tu objetivo. ¿Qué me dices?

Nicole pensó que ese era el momento oportuno para intervenir.

—Rapsodia, no sé qué es lo que quieres hacer, pero… Soy tu amiga, así que estaría muy feliz si decidieses venir conmigo.

—Hija mía —se escuchó la voz de Bermuda, que estaba sobre el hombro de Jager—, Música se marchó hace tiempo, ya es hora de que lo hagas tú también.

—Pero, padre… ¿Estarás bien?

Las vendas que cubrían el rostro del alcaide de Vendicare se arrugaron, dando a entender que Bermuda estaba sonriendo.

—Claro que sí, hija. Tengo a Jager y a los demás para ayudarme, y no soy tan viejo. Así que… No te preocupes, márchate con ellos. Es donde debes estar, ya lo viste en esos espejos.

La chica sonrió tímidamente ante las palabras de su padre.

—Siento interrumpiros, pero tenemos poco tiempo. Luca, ¿trajiste la caja?

Nicole se dio cuenta entonces de que sus Guardianes de la Lluvia y de la Tormenta estaban detrás de ella. Ixavi le hizo una señal para que le pasara a Fran.

—Claro que la tengo —dijo el moreno, al tiempo que sacaba de su bolsillo una cajita poco más grande que una caja de combate.

Se la dio a Reborn, que la abrió, mostrando los tres anillos de plata que había dentro. Cogió uno y se lo tendió a Nicole.

—Debes hacerlo tú —le dijo.

La castaña tomó el anillo entre sus manos. Lo observó por unos instantes: era idéntico al que tenían Luca e Ixavi, pero con el relieve de una nube, en lugar del de un tornado o una gota de lluvia. Después de contemplar el anillo, se dirigió a Rapsodia.

—Rapsodia von Veckenschtein —dijo Nicole con seguridad—. ¿Deseas formar parte de la Vongola Famiglia como mi Guardián de la Nube?

La aludida respondió con más seguridad de la que nunca había tenido.

—Sí.

Nicole, con una sonrisa en su rostro, puso el anillo en el dedo anular de su nueva amiga.

—Gracias, Rapsodia, y bienvenida.

Nicole iba a decir algo más, pero fue interrumpida. De repente, el cuerpo de Reborn comenzó a brillar con una fuerte luz dorada. El Arcobaleno sonrió.

—Bueno, parece que ya ha empezado.

La luz se intensificó y, de repente, en un último destello, Reborn se volatilizó.

—¿¡Qué!? —exclamó Nicole— ¡Reborn! ¿Dónde estás? ¡Reborn!

—Estoy aquí, estoy aquí…

La voz que dijo eso no sonaba como la de Reborn. Era mucho más aguda, más… infantil. Además, parecía provenir de su hombro.

La chica miró a la dirección de donde pensó que provenía la voz, solo para encontrarse con la sonriente figura de un bebé cabezón de picudo pelo negro, ojos del mismo color, y vestido con un traje negro.

—¡Ciaossu! —saludó el de nuevo encogido Reborn.


¡Un mes y medio! ¡He tardado un maldito mes y medio en volver a actualizar! Lo siento TToTT

No, a ver, lo que pasa es que durante gran parte de junio he estado hasta el cuello de exámenes, así que he tenido más bien poco tiempo. Sí, sé que ya estamos en la segunda semana de julio, pero os prometo que no he podido hacer gran cosa este tiempo. También os juro que no tengo ninguna intención de dejar la historia abandonada.

Dejando esto de lado, también tengo una propuesta que haceros: si alguien desea hacer un dibujo de cualquiera de los personajes o situaciones de este fic, me gustaría que me lo enviara. Me haría ilusión ver vuestras obras de arte, si es que alguno tiene gusto por el dibujo. Tengo pensado abrir una cuenta en DeviantArt para publicar lo que me manden, hacer algún comentario, y siempre manteniendo los derechos de autor del dibujante. Es sólo para tener una pequeña galería para saber cómo se imaginan el fic los lectores, nada más. Si alguien desea hacerlo, que me mande un mensaje privado pidiéndome mi correo electrónico, que yo se lo doy para que pueda enviarme su obra de arte. Gracias! ^^

Dicho todo, procederé a responder a los reviews:

Sesumi: Bueno, aquí está la resolución de Reborn, y la de Rapsodia, jejeje. Lo siento por la demora, y espero que te haya gustado. ^^

angelacorus: Pues perdón por hacerte esperar ^^U. No, en serio, espero poder ir con más agilidad a partir de ahora, así que tranquila, no pasará demasiado tiempo para que puedas verla.

nicole o.0: Bueno, es de los malos, la idea no es que caiga bien… O sí, bueno, me guardaré el secreto del futuro de este personaje jejejejeje. Espero que te haya gustado!

eclipse total: Nube, como ya has podido comprobar Bueno, el caso es que me faltan, no sé... Un par de Simon, algún que otro Milliefiore, y villanos, hay mucho hueco entre los villanos… De todas formas, no corre prisa, así que, cuando quieras, estaré esperando tu OC.

PczZitoO: Me alegro de que te resulte entretenido, gracias por leer!

ghchkbhjvb n: Bueno, eso es un secreto… Aunque todo tiene una razón de ser jejeje. Lo descubrirás si sigues leyendo. Gracias!

Bueno gente, eso es todo:

Desquiciados saludos de un humilde loco más.