10º Sentimientos ¿Encontrados?

A la mañana siguiente, Hermione despertó bastante descansada. Contrariamente a lo que cabía esperar, había dormido muy bien, sin ningún tipo de sueños, ni preocupaciones.

Sin acordarse de lo ocurrido la noche anterior, se sentó en su cama, y se desperezó, bostezando. Hacía un día maravilloso, hecho que comprobó al acercarse a la ventana y abrirla, para sentir la cálida brisa sobre su rostro.

Pero de pronto una sombra nubló su mirada, los recuerdos irrumpieron en su mente arremolinadamente y la muchacha se llevó las manos a la cabeza, sentándose de sopetón en su cama y apoyando los codos sobre sus rodillas.

Snape... El armario de las semillas... La Rosa moyesii... La alusión del profesor hacia ésta... La información encontrada en la Biblioteca... Imágenes y más imágenes surcaban sus recuerdos... Y todo parecía encajar a la perfección.

En un momento, se le ocurrió la idea de ir a hablar con él. Pero parecía algo extremadamente descabellado a cada segundo que transcurría.

¿Y si no era él? ¿Y si era una broma de mal gusto? ¿ Y si el s que era quien le escribió la nota? ¿Cómo reaccionar? ¿Tenía claros sus sentimientos?

No tenía respuesta para ninguna de esas dudas. Y se sentía abatida. Desalentada. Deprimida. Ella, la "sabelotodo", se veía abrumada por un sinfín de respuestas imposibles de descifrar.

Se levantó de la cama, resignada. Intentó localizar a sus compañeras, que ya se habían ido. Ojeó el reloj, pero no era tan temprano como había pensado, ya eran casi las nueve y media.

Daba igual.

Con pereza se dirigió a la ducha.

El agua caía por su cabeza, limpiando sus ideas... No tenía nada claro, nada... Y decidió no hacerse más preguntas imposibles de responder.

Al rato estaba de nuevo sentada en su cama, ya vestida, y releyendo una vez más todo lo que había apuntado.

-¿Y la nota de las igualdades?- Se preguntó al percatarse de pronto de que no la tenía allí. Rápidamente, se levantó, y rebuscó entre todas sus cosas, sin éxito.

Tomó la varita, y casi desesperada gritó: -¡Accio nota de las igualdades! – Pero ésta no apareció. Estaba claro que la había perdido. Su respiración se aceleraba.

-Bueno, tampoco es para tanto. No tiene mi nombre, así que si alguien la encuentra, no tengo porque preocuparme,- se intentaba tranquilizar en vano- a no ser... ¡Qué la encuentre Snape!-

La chiquilla se llevó las manos a la boca, y con los ojos muy abiertos pensó en lo que podría ocurrir si él descubriera que aquel papel había sido escrito por ella.

Pero de pronto, pensó que si él era -S-, esto podría ayudar a que se aclaran las cosas... Tal vez.

Respiró profundamente, se estiró en la cama con las manos detrás de la cabeza y se dijo a sí misma que tampoco debería preocuparse de eso por ahora, ya que tenía otras cosas más urgentes en las que pensar. Como por ejemplo, los exámenes.

------------------------------------------------------

La carta seguía sobre su escritorio. Pero no estaba olvidada, todo lo contrario.

Desayunaba en el gran comedor, y la muchacha que nublaba sus pensamientos seguía sin aparecer. Estaba preocupado, y no podía dejar de mirar hacia la mesa de los Gryffindor. Llevaba esperando casi una hora.

Se levantó de su silla, confuso, y nadie se percató de ello. Nunca nadie parecía darse cuenta de lo que él hacía.

Veloz, se dirigió hacia su habitación, y tomando la nota, se encaminó hacia la lechucería. Allí, la ató a la patita de su lechuza favorita, la que Hermione conocía ya, y el pequeño ave voló a su destino.

De nuevo, se dirigió al gran comedor, donde seguiría esperando pacientemente, desayunando o haciendo que desayunaba, a su niña.

------------------------------------------------------

Hermione seguía sumida en sus pensamientos cuando la pequeña lechuza que había sido mandada hacía escasos segundos, entró por la ventana que seguía abierta, y se posó sobre su cama. Sorprendida, la muchacha se incorporó, y el corazón comenzó a latirle con muchísima fuerza.

Era una nota con lacre verde...

Le dio la vuelta...

De -S-

Inconscientemente, miró de nuevo a su alrededor, y con ansias, abrió la nota, colocando el sobre junto al montoncito de notitas que tenía en su mesita de noche.

"¿Sabes? Nunca, nunca voy a poder decirte lo que siento... Que extraña forma de comenzar una carta, pensarás... Puede que sí, tal vez... Pero esto, más que una carta es un remolino de sentimientos, sin orden ni control, cuyo conducto de conexión desde mi alma hasta el pergamino, es esta pluma que vuela entre mis dedos.

Ayer vi que llevabas la rosa que te regalé... Espero que te haya gustado. La elegí porque supuse que era lo más simbólico para demostrar el amor que siento por ti... Y la más bella que conozco.

Sufro... Sí, más de lo que nunca he sufrido.. Porque para mí es imposible expresar con palabras habladas lo que siento... Solo escribo, y escribo, y en estas letras quedan reflejados mis angustias y lamentos en forma de palabras.

Ahora dudo que quieras saber quien soy. Y si es al contrario... Dudo que merezcas alguien como yo... No.. Mereces mucho más...

Sé, supongo, imagino, que millones de preguntas pueden estar en batalla en tu mente... Si mi querida, al igual que en la mía... Te cuestionarás como es posible que alguien se haya enamorado de ti con tanta magnitud... Sobre todo alguien con quien no tienes mucho contacto... Y eso mismo me pregunto yo...

Cada día, cada hora, cada segundo... Poco a poco, y sin querer, lentamente fue creciendo en mi este sentimiento.

A veces, me conformo con mirarte, con saber que estás en el mismo recinto que yo, y otras veces sufro, preguntándome que estarás haciendo, en quien estarás pensando... No en mí, imagino, y me duele creer que es así. Pero es lo lógico.

Creo que no puedo seguir con esto... Así que, siento mucho haberte... ¿Ilusionado tal vez? Pero ya no volverás a saber nada de mí... Me arrepiento de haber abierto mi corazón, y posiblemente de haberte hecho sufrir... Lo siento, y te amo."

-S-

A cada palabra que la muchacha leía, una punzada atravesaba su corazón... Cómo alguien que escribiera esas palabras podía amarla... A ella. Y retirarse...

"Eso- pensó- no es de un Gryffindor, seguro"-

-¡No, no puede ser!- Estalló al fin... Conseguiría amar a esa persona... Se lo merecía. Fuera quien fuera. Y ahora que se había dando cuenta, no podía soportar la idea de perderlo, sin ni siquiera haberlo conocido. No podía permitírselo.

Enseguida, se le ocurrió una idea.

La pequeña lechuza, curiosamente, seguía sobre su cama, posiblemente esperando recibir una recompensa por su duro trabajo.

Decidida, la muchacha tomó pluma y tintero, veloz y casi sin cuidar su delicada caligrafía, escribió una escueta nota en un trozo roto de pergamino. La ató al ave, dándole unas cuantas chucherías lechuciles que tenía sobre una bandejita destinada a ello, y le susurró acariciándolo el lomo con un dedo: "Entrega esto a tu dueño. A quien me ha mandado esta nota, por favor."

La parda lechucita ululó alegremente, emprendiendo el vuelo.

Hermione se asomó a la ventana, mirando hacía donde se dirigía, buscando alguna respuesta, pero el ave iba hacia la lechucería.

Cuando se dio la vuelta, para bajar a desayunar, la inteligente lechuza hizo un giro inesperado en el aire, dirigiéndose veloz hacia su destinatario, quien no estaba en la lechucería precisamente.

Hermione, desesperanzada, recorrió los pasillos lentamente.

¿Cómo podía hacerle eso, dejarla con la duda de quien era? Y más ahora, que ella había decidido llevar aquella rosa en su pelo, que acariciaba a cada instante. No entendía la postura de -S-, ¿Por qué tanto problema en amarla? ¿Por qué tantas preguntas? No lo entendía.

Casi sin darse cuenta, llegó al gran comedor, que estaba ya prácticamente vacío.

Se sentó en la mesa de su casa, que aún, como el resto, seguía repleta de zumos y bollitos, no sin antes echar un detallado vistazo a su alrededor.

Unos cuantos alumnos por aquí y por allá, ninguno sospechoso, a su parecer... Y que tampoco le prestaban mucha atención.

Desvió su mirada. En la mesa de los profesores no había nadie, solo quedaba un plato que parecía acabante de ser abandonado ya que aun no había sido recogido.

Quien quiera que hubiera estado comiendo allí, se fue con mucha premura y sin pensarlo dos veces, hecho que a Hermione no le pareció nada relevante...

Lástima que no se fijara en unas pardas plumitas que habían sobre la mesa, al lado de dicho plato, y del vaso que aun mantenía el calor de los labios que bebieran de él hacía escasos segundos, y que fueron abandonados con amargura.

------------------------------------------------------

"No me hagas esto. Ya es tarde para echarse atrás. Te estoy dando una oportunidad, no lo eches a perder, por favor.

-Hermione-"

Se sentó en su cama, abrumado. ¿Sabría ya quién era él? ¿Lo amaba? Muchas preguntas sin respuestas, que él, extrañamente, no conseguía descifrar.

Pero le daba una oportunidad. Una... Oportunidad... Que no iba a rechazar. Nunca.

&&&&&&&&&&&&&&&&&

Ehem, ehem (aclarándome la garganta....) Esto ya se está poniendo mucho más interesante, ¿Verdad que sí?

Como soy un alma bondadosa (tono irónico ¬.¬) He subido otro capítulo, así que a leerlo, que es el siguiente.

Además, quiero que sepáis que a partir de ahora subiré dos capítulos cada vez (Cada Sábado), porque ya he escrito hasta el 17 y me queda poco para terminar. Aunque no prometo que a partir del capítulo 17 actualice cada semana, porque si no he acabado el fic en ese momento, puede que ya no tenga tanto tiempo libre para escribir (Universidad igual a estudiar e igual a exámenes, los cuales odio)

Así que a leer el siguiente, donde está la contestación a los reviews :-)