Capítulo 10: Nuestra primera cita
Hoy es el gran día, mi primera cita con Serena. Estoy tan emocionada que casi no pude dormir y me desperté antes que mi despertador y Artemis. No desayuné, tal y como mi princesa me pidió, y en estos momentos estoy arreglándome para la cita, con ayuda de Artemis, claro.
-"Mina, ya decídete de una vez por tu ropa. Llevas media hora buscando probándote ropa y obligándome a permanecer aquí para darte mi opinión." Se lamentó mi gato parlante y yo simplemente reí de su desdicha.
-"Artemis, deja de ser tan mal agradecido, después de todo tienes el gran honor de ayudarme a elegir mi ropa de hoy. Mi primera cita con la persona que amo". Suspiré con alegría mientras sacaba otro atuendo con entusiasmo. "¡El mundo es tan maravilloso!" Tomé a Artemis, lo abracé y di una vuelta con él antes de dejarlo en la cama, se veía algo mareado pero no importaba.
-"Has estado excesivamente alegre desde el miércoles, no has dejado de sonreír y eso no es normal, también me estás usando como un objeto. Soy un gato, no un peluche para abrazar y maltratar de esa forma para luego usar como espejo personal." Reclamó y yo simplemente me burlé mientras me colocaba mi nuevo atuendo, un vestido naranja sin mangas, el largo de la falda era aproximadamente hasta la rodilla y tenía el cuello en V, finalmente me coloqué alrededor de mi cuello un sweater amarillo.
-"No seas tan amargado. Si es tanta tu envidia deberías empezar a salir con Luna". No le presté atención a la respuesta indignada de Artemis. Empecé a buscar un bolso y zapatos, entre mis cosas fue fácil encontrar sandalias y un bolso de color amarillo. "¿Qué opinas de esto?" Pregunté mientras posaba a mi pequeño ayudante.
-"Se te ve muy bien, pero no puedes salir así".
Perfecto, la respuesta correcta.
-"Me lo quedo". Metí mi billetera, las llaves y otras cosas a mi pequeño bolso, para finalmente maquillarme haciendo caso omiso a las réplicas de Artemis.
"Va a llover".
"Es demasiado corta la falda".
"No es seguro".
"Eres demasiado joven".
-"Artemis, deja de ser tan llorón." Dije cuando terminé de maquillarme.
-"Pero y qué pasa si ese chico… ni siquiera lo conozco y es la primera vez que actúas tan seria con una cita. Mina, me preocupas". Reclamó con preocupación, ese gato realmente es mi padre sustito, se encarga de reemplazar a mi ausente y despreocupado padre, y Luna es igual con Serena.
-"Si te hace sentir mejor, es una chica de mi edad. Una chica muy hermosa si me preguntas." Artemis parpadeó varias veces, intentando procesar la información obtenida.
Yo, Mina Aino, quien únicamente hablaba de hombres, confesé que tendría una cita con una chica hermosa.
Empaqué rápidamente un bikini, sandalias de playa, ropa extra y una toalla en una bolsa, tal y como Serena me pidió, ignorando al gato en estado de shock. Mire mi reloj, 8:30am, tal vez sea momento de partir, me despedí de Artemis sin recibir ningún tipo de respuesta y empecé a correr hasta la casa de Serena.
Al llegar a la casa de mi hermosa novia, cepillé mi cabello y arreglé mi aspecto con nerviosismo. Hoy es nuestra primera cita y mi corazón está latiendo con furia, no puedo creer que esté tan nerviosa hoy. Las primeras semanas de nuestro noviazgo dormimos en la misma cama, me vio desnuda y esa clase de cosas, esta semana tuvimos nuestro primer beso, además del hecho de que hemos estado juntas desde los 14 años. Tampoco es como si esta fuera mi primera cita, he salido con varios chicos, pero jamás me había sentido de esta forma
¿Tal vez me siento así porque esta es mi primera cita con la persona que amo? Sí, eso debe ser. Todos los chicos con los que había salido hasta el momento eran un simple capricho para mí, algo tan sencillo como ver un chico lindo en la calle, pedir una cita y salir, sin llamarnos novios o saber mucho de él, ni siquiera preguntaba nada sobre él; al día siguiente yo simplemente hablaría con las chicas sobre mi cita, buscando en mi inocente princesa cualquier atisbo de celos, el cual para mi desgracia siempre estaría ausente.
Además de ser mi primera cita con una chica ¿Qué se supone que haga? Debí haber llamado a Michiru antes de venir, tengo su teléfono después de todo, no creo que le hubiera importado darme un par de consejos o algo parecido.
Debo reaccionar. Lo único que debo hacer es tocar el timbre, después de todo no es tan difícil o peligroso como luchar contra monstruos que intentan conquistar el mundo. Finalmente toqué el timbre y en cuestión de segundos la puerta se abrió, revelando a mi alegre princesa. Serena se encontraba usando un vestido blanco con manga corta, parecía ser más largo que el mío, un chaleco azul y una cinta roja en el cuello. Se ve muy bonita con esa ropa, su cuerpo perfecto destaca más de lo normal con ese atuendo.
-"Hola Mina, llegaste justo a tiempo." Saludó con vigor para luego quedarse viéndome fijamente, como si yo fuera algún tipo de manga.
-"Hola Serena, parece que esta vez las dos estábamos listas a tiempo." Comenté con calma mientras entraba a la casa y Serena cerraba la puerta. "¿Te gusta lo que ves?" Dije posando a mi princesa, ocasionando que su rostro tomara diferentes tonos de rosado hasta finalmente llegar a rojo.
"Me encanta, parecer una famosa. Me gusta ese vestido, el naranja sin duda alguna te queda muy bien." Comentó con timidez mientras tomaba mi bolso y lo colocaba al lado de un bolso rosado.
-"Y tú pareces un ángel." Nuestros ojos se encontraron, una bella sonrisa se formó en su rostro, podía decir que le encantó escuchar el pequeño cumplido que le acabo de dar. "Creo que debería empezar a preocuparme por nuestra cita, seguramente intentarán alejarte de mí." Comenté con torpeza causando su risa.
¿Cuándo la risa histérica de mi princesa se convirtió en esa risa? Una risa suave, muy femenina y elegante, muy dulce y bonita. Siempre me ha gustado su risa enérgica y pegadiza, capaz de hacer reír a todo aquel en la habitación, pero esta es sencillamente cautivadora.
-"Yo podría decir lo mismo. Ahora vamos a desayunar antes de que se enfríe." Caminamos hasta el comedor y ahí vi la mesa completamente arreglada para lo que parecía ser el desayuno perfecto.
Había un mantel azul claro sobre la mesa, dos platos organizados con cubiertos y servilletas, uno frente al otro, una bandeja con Tamagoyaki y pedazos de manzana con forma de conejo, un frasco de Nutella, un par de pilas de gofres, cada una de unos 4 gofres, y finalmente había otra bandeja con galletas recién sacadas del horno, algo quemadas pero comibles.
-"Pensé que te gustaría que desayunáramos juntas, después de todo debes estar cansada de comer cereal y sándwiches al desayuno." Sin previo aviso abracé a mi princesa con entusiasmo y la ayudé a traer las bebidas a la mesa, tarareando por la felicidad. Todos estos días había extrañado en secreto la comida de Serena.
Finalmente por primera vez desde la llegada de las chicas y los gatos, estoy comiendo algo diferente a sándwiches, comida salada, tostadas y cereal. Sin duda alguna debemos vivir juntas tan pronto como podamos, de esa forma podré comer más seguido su deliciosa comida, preparada con todo su esfuerzo.
-"Estuvo todo delicioso, extrañaba tanto tu comida…"
-"Lo has dicho unas 10 veces desde que empezaste a comer." Comentó con visible diversión.
-"Eso es porque eres mi chef favorita." Insistí para luego recordar el vestido de baño que Serena me había encargado empacar. "Ahora que lo recuerdo. Vamos a la piscina hoy, ¿cierto? No es por nada pero sinceramente no creo que podamos ir, con el clima lo más probable es que esté cerrado el lugar." Mi princesa rio levemente, visiblemente divertida por lo que dije, era como si ella hubiera cometido alguna travesura o algo.
-"Creo que lo mejor será cambiarnos." Intenté decirle a Serena que no era necesario, obviamente podíamos hacerlo en los baños de la piscina, no logré convencerla y nos terminamos cambiando, en baños separados. Nos reunimos en la sala cuando estábamos listas, yo usaba un bikini blanco y Serena uno rosado, eran simples. Serena me vio y sonrió para luego extender su mano con malicia, en cuestión de segundos una especie de círculo flotante blanco apareció frente a ella, podía ver imágenes distorsionadas de una playa. "Ahora podemos ir a nuestro destino."
Serena me arrastró al portal antes de que pudiera reaccionar y tras una sensación similar a la de transformarme en Sailor Venus, pude sentir la arena caliente bajo mis pies y el sol cubriendo mi cuerpo, podía ver la naturaleza a frente a mí, palmeras y plantas por todas partes y escuchaba el sonido del mar en mi espalda. Di la vuelta para ver el mar...
-"Estamos en el mar." Dije con una mezcla de alegría y confusión, realmente no podía decidirme.
-"Oh, ¡Qué horror!" Dijo mi amada princesa mientras sonreía con malicia. "Fuimos llevadas a una playa, ahora no podremos disfrutar de una piscina pública cerrada por la lluvia torrencial desatada por un monstruo amante del frío. Espero que podamos sobrevivir a esto". Bromeó e inmediatamente salté hacia ella y la abracé, cayendo al piso juntas y la besé sin previo aviso, al terminar mi hermosa princesa se encontraba completamente roja y yo no podía dejar de verla.
-"No puedo creer que estemos en la playa ¿Cuándo aprendiste a hacer eso?" Pregunté acostándome al lado de mi princesa para disfrutar del sol. Definitivamente estaba extrañando esto.
-"Me parecía injusto que todos los villanos pudieran crear portales y yo no, así que después de Galaxia hice una expedición a la biblioteca de la luna, encontré el hechizo y después de practicar lo logré. Solo puedo hacer portales a lugares conocidos o de los que tenga una foto, se supone que también puedo hacer portales para encontrar firmas de energías y esas cosas, pero jamás lo he intentado". Explicó sacando unos lentes de sol y yo seguí su ejemplo.
-"Eres fantástica".
El resto de la cita fue incluso mejor. Nos bronceamos, nadamos, jugamos con un balón de playa, almorzamos comida casera, comimos un helado, dimos un paseo por la playa y ahora estamos viendo juntas el atardecer. Sigo sin poder creer que tuviéramos una cita en la playa.
-"La mejor cita que he tenido". Comenté tomando la mano de mi princesa a mi princesa haciéndola sonreír mientras veíamos el rojo intenso del cielo.
-"La mía también". Murmuró en voz baja. En algún momento nuestros ojos se encontraron, sentí como si me hubiera perdido completamente en sus hermosos orbes azules, sentí como si pudiera ver a través de su alma con solo ver aquellos honestos ojos.
Calma, fragilidad, timidez y amor, eso era lo que podía ver. Frente a mí no estaba la fuerte guerrera que derrotó a la sailor más fuerte de todas, tampoco estaba la siempre alegre y torpe chica que veo en el templo o la escuela. Quien estaba viendo en estos momentos no era una máscara como las anteriores, esta era la verdadera Serena, aquella que solo yo he visto cuando estamos solas.
Nuevamente me encontré completamente embelesada por su mirada, no por primera vez sentí el fuerte latido de mi corazón, sin embargo esta vez el encanto parecía ser tan fuerte como para hacer mover mi cuerpo sin notarlo. Mis brazos envolvieron suavemente su cuerpo, incliné levemente mi cabeza y empecé a acercarme hacia ella, sus ojos se cerraron, sus brazos rodearon mi cuello para acercarme, finalmente llegó el momento en el cual nuestros labios se unieron.
Fue incluso mejor que los besos anteriores, era sencillamente especial. En una explosión de calor que inundó mi cuerpo todo había dejado de existir, la sensación de amor cubrió mi cuerpo y la hermosa y pura energía de mi princesa parecía abrazarme con avidez. Nuestra cercanía era reconfortante y a su vez abrumadora. No sabía cómo describirlo, jamás me había sentido tan cerca de mi amada princesa y definitivamente no quería sepárame.
Deseé que este momento durara para siempre, sin embargo mi súplica no fue correspondida. Nuestros labios se separaron y abrí mis ojos para verla, respiraba profundamente sin dejar de mirarme con la misma intensidad con la cual yo misma la miraba, había rubor en sus mejillas y su cabello resplandecía con el brillo de la luna.
Con nerviosismo murmuró algo sobre caminar para llegar a un restaurante en la playa y nos levantamos para empezar una sorprendentemente corta caminata hacia la civilización, tras habernos colocado los vestidos que teníamos en la mañana, obviamente. Pagué la cena y poco después regresamos a la casa de Serena gracias a sus maravillosos poderes.
No me molesté en volver a mi casa esa noche, decidí quedarme con mi visiblemente cansada princesa, quien tras tocar la cama se quedó profundamente dormida.
-"Jamás olvidaré este día." Prometí a mi dulce princesa mientras cubría nuestros cuerpos con una cobija.
Mi plan para el domingo es dormir toda la mañana al lado de mi princesa, pedir una pizza a domicilio y finalmente regresar a mi casa para calmar el ataque de pánico de ese gato sobreprotector.
Nota de autora:
Espero que les haya gustado. ¿Les gustó? ¿Lo odiaron? Por favor recuerden comentar, me gusta leer lo que tienen que decir sobre mis historias.
El siguiente capítulo será: Sí, somos novias.
