Traducción autorizada por la autora original ATruthSoLoud
N/T: Al traducir los últimos capítulos escuchaba un video, vallan a verlo, es bien lindo ;-; solo pongan en Youtube: Klaine Fanart Glee Somewhere Only We Know, es el primer video que les aparece.
Este es el final de mi camino con Consume Me Like A Fire y me duele decirle adiós a mi primer proyecto de traducción... Quiero agradecer a la autora ATruthSoLoud por darme permiso; sin ella nada de esto habría sucedido. Y gracias a todos los que dejaron reviews, ustedes son los que me impulsaron a terminar de traducir la historia.
¡A todos muchas gracias! Espero que continúen a mi lado en los otros proyectos :)
Disfruten la lectura.
"Sé dónde están mis errores, donde los cometí. Es demasiado tarde para remediarlos, ¿sabes a lo que me refiero?" ― John Gotti
Cuando Kurt abre sus ojos soñolientamente al sol de la mañana, sólo tiene un pensamiento en la mente. Hoy, hoy vuelve a casa.
Y no sabe qué hacer.
No puede simplemente levantarse de la cama, agarrar su maleta y salir corriendo. En algún punto Thad lo llevara a casa. Kurt supone que ese tiempo ya ha sido previamente determinado y el será informado cuando necesite saberlo.
Blaine ya está despierto cuando se da vuelta, mirando fijamente el techo. Se vuelve hacia Kurt y sonríe con la sonrisa más genuina que Kurt ha visto en su rostro. Es como si hubiera estado esperando por Kurt para observarla.
Sin embargo, la sonrisa se vuelve triste, el rostro entero de Blaine cambia.
Blaine sabe que día es hoy.
Kurt se inclina y le da el más ligero de los besos en los labios. Aun con todo lo que este hombre ha hecho en los últimos tres meses, Kurt no puede soportar ver esa expresión en su rostro.
Blaine lo mira con tal asombro, sus ojos no dejan de trazar cada parte de Kurt.
Todo es lento, dulce, con cariño. Kurt quiere mirar hacia otro lado, cerrar los ojos, desconectarse de todo lo que está sosteniéndolo en este lugar. Está completamente hipnotizado.
Se pregunta qué es lo que Blaine ve en sus ojos. ¿Qué es lo que revelan cuando se abren, se arquea y se mueve bajo Blaine?
Cuando Blaine le besa, ambos finalmente cierran los ojos. Kurt quiere llorar.
Nunca ha tenido a alguien que le mire de esa forma. No está seguro si es algo bueno o algo malo.
Yacen enredados en silencio.
"Me tengo que ir." Las palabras parecen hacer eco en la habitación, rompiendo el hechizo bajo el que se encontraba.
Kurt se aleja y se limpia a sí mismo. No hay necesidad de una ducha ―se sumergirá en la bañera de su casa. Empieza a recoger sus pocas pertenencias, empacándolas en la maleta que ha sido enterrada en el fondo del armario por tres meses. Se marcha con más de lo que trajo, pero Blaine insiste que se quede con las cosas compradas durante su estancia aquí. Kurt asiente, pero nunca las usara, nunca las usa. El abrigo nuevo que le queda como si estuviera hecho a su medida se va al fondo del armario. Es parte de Blaine y Kurt necesita distanciarse de eso desesperadamente, no importa lo agradables que los últimos días hayan sido.
Blaine se cierne, siempre cerca, observando.
Cuando termina de empacar, Kurt coloca la maleta en el pasillo.
"¿Thad vendrá?"
"Estará aquí pronto."
Es incómodo. Blaine está inquieto y Kurt nunca ha estado más tranquilo. Kurt se dirige al sofá, aunque sea solo para salir de la habitación. Blaine se sienta cerca, coge la mano de Kurt y traza líneas a lo largo de ella.
"Sabes que podrías quedarte. Podríamos ser felices. No te faltaría nunca nada."
Kurt sabía que Blaine trataría de convencerlo en el último minuto. No era sino persistente.
"Quiero ir a mi hogar Blaine."
"Solo necesitamos más tiempo. Solo tú y yo ― podríamos irnos lejos. O simplemente ve a casa por un tiempo y vuelve conmigo."
"Sabes que no puedo."
"¿Por qué?"
"Por esta vida. Tu no la puedes dejar y yo nunca la sobreviviría."
Hay una larga pausa y Kurt casi no escucha las palabras susurradas.
"Lo siento."
Le sorprende a Kurt cuanto le afectan esas dos palabras. Blaine nunca se ha disculpado por nada. Y diciéndolo ahora, suena tan pequeñito.
"Es como si hubiera una guerra dentro de mí. Quiero ser bueno con todas mis fuerzas. Solo que no puedo."
Kurt aprieta su mano, llamando su atención, se encuentra con sus ojos y la mirada en ellos es desgarradora.
Blaine toma con sus dos manos el rostro de Kurt y presionas sus frentes juntas.
"Te amo."
Kurt aprieta sus ojos fuertemente. Se tiene que ir, no puede manejar esto.
"Dime que me amas también." La voz de Blaine se agrieta y la mitad de la oración sale como un susurro.
"Puedo decir las palabras, pero sé que no las digo en serio."
"No me importa. Sólo dilas."
Kurt lleva sus manos al rostro de Blaine. "También te amo."
Siente lágrimas calientes en las mejillas de Blaine.
Un suave golpe en la puerta le salva y le da un escape. "Me tengo que ir."
Blaine asiente y retira sus manos.
"Solo una cosa más…" Kurt medio espera una amenaza o incluso una plegaria. "¿Hubo algún momento en nuestro tiempo juntos en que fuiste feliz?"
Blaine le mira con seriedad, así que Kurt se toma un momento para pensar realmente en ello. Y ese es el quiebre de Kurt, lagrimas caen antes que pueda detenerlas.
Asiente con la cabeza.
Y tal vez eso lo hace loco o estúpido o más jodido de lo imaginable, pero hubo momentos en que fue feliz.
Blaine le da una sonrisa triste y luego agacha la mirada de nuevo.
Kurt pone distancia entre ellos, abriendo la puerta para Thad quien coge la maleta en el pasillo. Se da una vuelta más por el cuarto de baño y el dormitorio para checar que no se olvida nada ― no regresara.
Se sorprende ante un sonido desconocido al principio, tan acostumbrado al silencio en el apartamento.
Mientras camina fuera de la habitación, ve a Blaine sentado de espaldas a él tocando el piano. Kurt tuvo la intención de preguntarle muchas veces porque tenía algo tan hermoso que nunca usaba.
Cada nota fluye a la perfección de la siguiente, una melodía taciturna que no reconoce. En ese momento, Kurt está agradecido por esta pequeña imagen. Se dirige a la puerta y mira hacia atrás. Esto es lo que se permitirá recordar ― un joven talentoso tocando con tantas emociones, sintiendo cada sonido.
Apenas puede ver un pedazo del rostro de Blaine desde este ángulo, sentimiento puro y vulnerable.
Kurt no puede evitar pensar que tal vez no es él el que está roto.
…
Mantiene sus ojos secos de camino a casa ―sabe que su papa lo atosigara con preguntas si aparece luciendo un desastre.
Thad carga su maleta de las escaleras a la puerta principal. Parte de Kurt quiere darle un abrazo al hombre, pero no lo hace. Ambos consideran al otro por un momento y luego Thad le asiente con la cabeza a Kurt solo una vez antes de darse vuelta volviendo al auto. Kurt no espera a que el auto se aleje antes de caminar dentro.
Su papá está descansando en el sillón reclinable y la imagen hace llorar de felicidad a Kurt.
"Hey chico. Nos ganaron― ¿Qué pasa?"
Kurt se inclina sobre su padre, abrazándolo mas fuerte de lo que debería.
"Es solo que estoy feliz que estés aquí." En esta silla, en casa, en este mundo.
Brazos lo envuelven fuertemente y su padre permanece en silencio. Kurt sabe que su papa es emocional también. Probablemente se ha pasado pensando en lo cerca que estuvo de morir los tres últimos días y como eso afecto a Kurt.
Kurt se aleja, fingiendo no darse cuenta que su papá se seca los ojos.
"Bueno, tu tía está haciendo un poco de guiso para la cena. Ella dijo que está tratando de poner un poco de carne de vuelta a mi huesos y no te mentiré ―nunca pensé que escucharía a alguien decirme eso."
"Tenemos mucho en lo que trabajar para devolverte a como debes estar."
Su papá asiente y cambia canales con el control remoto.
"Solo llevare mis cosas arriba y desempacare ―tal vez tome un baño y me relaje."
"Sí, sí, por supuesto."
Kurt está casi por las escaleras cuando las palabras de su padre lo hacen retroceder.
"¿Crees que Blaine vendrá para la cena de Navidad?"
Kurt aclara su garganta, empujando la emoción que amenaza con aumentar. "No creo que pueda lograrlo."
Burt asiente y regresa su atención a la TV.
Un día le contara la verdad a su padre ― o al menos partes de ella.
…
La Navidad es maravillosa.
Kurt limpia los escasos fondos restantes de su cuenta bancaria y compra ropa nueva a su papá, ya que nada de su antigua ropa le cabe.
Ambos, él y su tía trabajan duro para llegar a conocerse el uno al otro después de años separados por la distancia y las creencias. Toman un paso en la dirección correcta cuando ambos rompen en un ataque de risas tontas cuando la comprensión de que compraron bufandas similares para el otro los golpea. Tal vez tienen más en común de lo que Kurt pensó ― el buen gusto dice mucho de una persona.
Parece que todo cambia. Los hombres de Blaine se han ido de la tienda como prometieron y Kurt se alegra cuando su papá promueve a Félix para ayudar a manejar las cosas. Su papá hace bastante, pero todavía tiene un largo camino para recuperarse y volver a dirigir las cosas totalmente.
Kurt busca un trabajo de medio tiempo para ayudar con los gastos, pero quiere asegurarse de tener todavía tiempo para cuidar de su padre. Tal vez pueda volver y terminar la escuela en otoño. Es difícil pensar demasiado en el futuro.
Tarda días en lograrlo, pero finalmente vacía el resto de su maleta ―toda la ropa que Blaine le compro. Ha decidido venderla en una tienda de envió de lujo. Los fondos adicionales serán útiles.
Haciendo un inventario de todo, encuentra un sobre en uno de los bolsillos de una chaqueta. Esto hace que su corazón se detenga por un momento, su nombre esta garabateado en la parte delantera del sobre.
Lo pone en su cómoda, incapaz de lidiar con ello.
Solo es capaz de evitarlo por un día antes que se sienta atraído, sentado en su tocador finalmente lo abre. En esta era tecnológica, Kurt no pude recordar haber recibido una carta escrita a mano nunca.
Le toma un minuto enfocarse, las palabras convirtiéndose en más que solo una nebulosa de letras desenfocadas.
Kurt:
Mañana será nuestro último día juntos. Quiero pedirte que te quedes, pero no estoy seguro si tendré el coraje. Sé que dirás que no. Tal vez dejarte ir tome más valor. Nunca he sido bueno en eso ―nunca he sido bueno en las despedidas.
El día que conocí por primera vez a tu padre, él me dijo que eras alguien especial. Y te mereces alguien igual. Has tenido más que parte suficiente de dolor y perdida. Me hizo prometer que siempre te protegería. He hecho bastantes promesas… la mayoría de ellas las rompo. Esta es una que realmente quiero mantener, pero el quedarte conmigo solamente acabara mal. Te lastimare. No sé cómo no hacerlo.
Nunca he tenido a alguien como tú en mi vida ―No sé cómo cuidar de algo precioso.
Así que, este es mi adiós con un pequeño regalo de Navidad incluido. Era de mi madre. Por favor no lo tires y no lo envíes de vuelta por favor. Todo lo bueno en mí es debido a ella. Tal vez lo mires y trates de recordar que no soy un monstruo. Es sólo que de alguna manera me perdí en el camino y para el momento que me di cuenta ―No quería ser encontrado.
Quise más que nada que me amaras incluso cuando soy completamente indigno de ello.
Te deseo que seas feliz.
Blaine
Saca el collar del sobre y lo sostiene frente a él. Es un simple medallón con la letra 'A' grabada en el exterior. Kurt lo abre cuidadosamente, encontrando dentro la foto de una mujer y un niño pequeño ―con no más de cuatro o cinco años. Tienen sonrisas a juego de oreja a oreja y Kurt no tiene que adivinar quienes son. La madre de Blaine es pasmosa.
Kurt siente una oleada de emoción. La carta era mucho que absorber, pero parece que la última cadena que lo sujeta a Blaine fue desatada al leerla. Sosteniendo el medallón, Kurt no puede evitar pensar en su propia madre y perderse en su recuerdo, cuando no era mucho más grande que Blaine en la foto.
Cierra los ojos y sujeta el medallón contra su pecho y piensa 'esto'. Esto representa alguien bueno, alguien amable, alguien al que Kurt podría amar. Este es el chico en el piano.
Abre uno de los cajones de su tocador y coloca el medallón en una bolsa de seda pequeña, empujándola atrás, detrás de todas sus cosas.
Un día, pronto, Kurt tendrá que lidiar con las consecuencias de todo esto. Entonces, tal vez no irrumpirá llorando emocionalmente cuando piense en Blaine, dividido entre a su temor hacia él y lo mucho que lo quiso.
Sus heridas invisibles sanaran y pronto se sentirá cómodo en su propia piel otra vez.
Todo lo que necesita es tiempo.
….
