Abre la puerta Mady y me sorprendo, pensé que solo estarían Lanie y Kate – Ho…hola, ¿está Kate preparada? – decía nervioso.
-¡Hola! ¿Rick, no?Esta en su habitación con Lanie, enseguida vuelve. - Oigo como Mady lo recibe y mi nerviosismo aumenta más, salgo de una vez, quedando así frente a él.
Mis ojos se iluminaron de repente, mi cuerpo no reacciona ante semejante imagen. Parecía que hubiera bajado del cielo el ángel más perfecto jamás creado… no tengo palabras para expresar todo lo que siento en este momento y debía de notárseme mucho.
Se me queda mirando fijamente, no sé qué hacer, no sé que responder. Todo a mi alrededor ha desaparecido, solo existimos él y yo, solo nosotros.
Con tan solo mirarla ya hacía que mi cuerpo tuviera miles de reacciones diferentes.- Est… estas preciosa Kate, yo… no sé qué decir. ¿Puedo…? – le extiendo mi mano
Me tiende la mano y yo solo puedo aceptarla, una sonrisa aparece en mí, casi sin darme cuenta de ello.
Le cojo la mano y hago que gire sobre sí misma, la paro despacio, la miro a los ojos y siento lo mismo que sentí en aquel parque la primera vez que la vi. Deseo poder besarla pero solo lo haré si ella me deja, haremos las cosas despacio como pidió.
-¿Apoco no esta hermosa mi amiga?-Interviene Lanie, siento como me voy poniendo de todos los colores, siento como si todo el mundo me estuviera observando.
-Siempre, siempre está hermosa, pero… si tuviera que describir este momento para alguno de mis libros no podría porque su belleza ha seducido mi razón.
-¿Vamos? - Pregunto, deseando salir de aquel departamento, de disfrutar de una fresca y linda noche.
Le pongo el brazo para que pueda abrazarse a él, llamo al ascensor, bajamos en lo que me pareció un eterno minuto en el que no podía soportar no lanzarme a besar esos labios, recorrer su cuerpo con mis manos y… - ¡tic! – el ascensor había llegado a su destino cortando mis pensamientos sofocantes y la llevo hasta el coche, no sin antes abrirle su puerta para que pudiera sentarse cómodamente.
Estos minutos largos, eternos, que simplemente consiguen una sola cosa, torturarme, pero de la manera más ¿linda? No lo sé, simplemente no puedo describirlo, no puedo, es imposible. Como todo un caballero, me abre la puerta de su coche. Esto solo es el comienzo de una perfecta noche, o al menos, eso espero.
Una vez más la miro a los ojos - ¿Dónde te apetece salir a cenar? – no puedo apartar la vista de ella, toda ella.
Esos ojos azules me miran fijamente, como la primera vez, como aquel cruce de miradas, que solo ocasiono que me enamorara de él.- Sorpréndeme.
-Uhmm, de acuerdo, pero antes déjame hacer una llamada. – Llamé a Charlie, el jefe de uno de los restaurantes más tranquilos y acogedores de los que yo conocía y como me debía un favor esta noche lo merecía.
Hace la llamada y de inmediato arranca el coche. Pienso, pienso sin detenerme ni un minuto... pienso en todo esto, en lo que ha estado pasando. ¿Qué estás haciendo?
-Ya hemos llegado, espero que te guste – salgo del coche y voy corriendo hacia su puerta para abrírsela y poder ofrecerle mi mano como apoyo para poder salir y allí está ella… radiante, dejándome de nuevo sin aliento.
No me había fijado tanto en él y... ahora que lo veo, esta guapo, esa camisa azul combina con sus ojos. Esas ganas de besarlo se apoderan de mi... no Kate, no puedes, tienes que hacer las cosas bien, me repito una y otra vez.
Se tropieza levemente con un pequeño escalón del restaurante y se apoya en mi pecho quedándonos sumamente cerca… siento como mi corazón se sale de órbita y entonces siento como ella…
Me tenso... como nunca lo he hecho. Aquellos centímetros que nos separan son sumamente peligrosos, mi mente está en blanco, no sé cómo responder, no sé cómo actuar.
La beso, no soporto esta tensión… no puedo privarme del maravilloso deleite del sabor de esos labios y siento que no soy el único en sentir esto.
Me besa... simplemente me besa como si fuera la última vez, me besa de esa manera que solo él sabe hacerlo, esos suaves y cálidos besos hacen que pierda toda la razón.
-¿Entramos? – no podía seguir besándola sin querer devorarla y debía controlarme.
Se aparta de mí, y doy gracias a Dios por ello, porque de no ser así no hubiera soportado más esa situación.
Había reservado una mesa bien decorada con una rosa roja y una vela en el centro, situada alejada de la multitud, con vistas a la nocturnidad de la ciudad. Todo era perfecto, ella era perfecta…
Entramos al restaurante, era tan lujoso y sencillo a la vez, cuando vi nuestra mesa, aquella aislada de los demás no pude hacer otra cosa más que sonreír.
Verla así de sonriente me derretía por dentro, la comida fue tranquila, estuvimos hablando de su universidad y algo de mis libros hasta que la conversación se tornó más profunda.
-¿Qué estamos haciendo? - Me atreví a preguntar, aquello estaba repitiéndose en mi mente y no podía pasar a oportunidad
- Conoceros y en mi caso… enamorarme aún más de ti a cada instante que pasa – lo digo del tirón, sin miedos, decidido.
-¿Y realmente nos estamos conociendo bien? ¿Estamos haciendo las cosas bien?-
-Bueno… - hice una pequeña pausa – tan solo han pasado dos días y hemos podido hablar poco realmente pero lo he pasado realmente bien los momentos que hemos estado juntos y has conocido a una de las partes más importantes en mi vida, mi hija; ahora creo que… - estoy nervioso, se me nota.
Esta nervioso, lo puedo ver y no lo culpo porque yo también lo soy... hago un gesto con mi cara invitándole a que continuara hablando.
-Creo que… si me permitieras poder poco a poco conocerte más, quedar contigo día a día que vayas pudiendo y no te fuera un estorbo en tus estudios… me harías realmente feliz.
-Pero con condiciones... partamos desde cero, y eso incluye nada de besos.- Le digo, tengo que hacer las cosas bien, tengo que hacer lo correcto.
- ¿Nada? Ni un solo… besito tiernito – pongo cara de niño bueno –
- Nada de besitos... es más ¡Ni siquiera en la mejilla! - Digo conteniéndome de la risa tratando de parecer seria
- ¿Cómo!? – digo con cara desencajada… espera… se está riendo de mí… - Que graciosilla… eso no ha tenido nada de gracia – le pongo los ojos entrecerrados pero a la vez me pongo serio de nuevo.
- ¡Claro que lo es! - Digo entre risas, realmente esto me ha causado demasiada gracia - Hubieras visto tu cara.
Mi rostro ahora se vuelve algo serio, cojo su mano, noto lo mismo que ella y… - Pero Kate, antes que esto siga avanzando…
Paro de reírme, veo que su expresión cambia, creo que en el poco tiempo que llevo de conocerlo, nunca lo he visto así y eso solo ocasiona algo en mí: Miedo.
Me acerco más a ella, lentamente… - Respetaré cada uno de tus pasos, cada una de tus decisiones o miedos, respetaré que el avance sea mutuo… pero antes de eso permíteme esto – me acerco hasta ella, la miro con delicadeza, le aparto ese mechón rebelde, acaricio su mejilla hasta llegar a sus labios perfectamente pintados y la beso, le robo el último beso.
Se acerca a mi... y me roba un beso, sin más, con tal delicadeza me besa, disfruto de ello, de nuestro último beso.
Me faltaba el oxígeno y no me importaría morir allí si fuera este el motivo pero quería seguir disfrutando de ello más adelante – perdóname, pero no quería empezar algo sin finalizar antes como debía.
No podríamos durar así toda una eternidad, nos hacía falta el oxigeno. Él se separa y se disculpa como todo un caballero - Empezamos mal, entonces - digo sería - pero he de admitir que... ese beso me gustó.
- ¿Sí? Pues ya sabes la solución para que te puedan gustar más… ni te imaginas – digo con picardía, tenía que intentarlo.
- ¿Cuál será? - Me acerco lentamente hacia él quedando solo a unos centímetros de distancia. - ¿Esta? -Y es ahí cuando le doy un beso en la mejilla.
Me quedo sin respiración al notarla a esos escasos centímetros… y me da un beso en la mejilla rompiendo toda la tensión. En cuanto se separó solté todo el oxigeno retenido sin poder contenerme.
Me separo y no puedo evitarlo, vuelvo a acercarme a él y lo beso... simplemente lo hago.
Mi mundo se paraliza en ese instante, mis ojos aún abiertos de la sorpresa se cierran casi al instante queriendo atrapar este momento de por vida. Mi corazón late a mil por horas y mi cuerpo reacciona en todo derredor por ella.
Me tomo mi tiempo, sin prisas, disfrutando de este último beso en un largo tiempo ¿Y si lo conozco más y me arrepiento? No pienses en ello Kate, no ahora.
A partir de ahora aumentamos a 1500 palabras el reto.
Gracias a todos por las reviews y por leerlo.
Un saludo
