Luego se miró las manos.
- Durante todo el entreno no he vuelto a sentir aquella fuerza tan rara, pero ahora, al pensar en la chatarra que crea esa humana, he vuelto a sentir un pequeño ápice de ella. No lo entiendo.
Apagó la gravedad y pensó que lo mejor era descansar por hoy.
Capítulo 10: Bulma enferma
Al día siguiente, Vegeta volvió a levantarse temprano. Como era habitual, el primer sitio al que se dirigió fue la cocina. A la hora a la que se despertaba estaba acostumbrado a no encontrar más que a Bulma sentada tomándose un café. Aunque no lo pareciera, si tenía trabajo, Bulma era capaz de despertarse temprano y trabajar desde entonces.
Pero esa mañana no vio a nadie. Refunfuñó un poco y abrió la nevera en busca de un "pequeño" desayuno. Cuando acabó, le extrañó que la humana todavía no hubiera bajado.
- Estúpida mujer, ¡hoy que me tiene que reparar los robots, se duerme!
Y sin pensárselo dos veces, subió al cuarto de ella y abrió escandalosamente la puerta.
- ¡Eh, tú, despierta! ¡Me tienes que reparar los robots de entrenamiento!
Pero no hubo respuesta. Con la cejas arqueadas en símbolo de no saber, se fue acercando a la cama.
- ¡Me está toreando, será...!
Pero paró sus pensamiento al ver a Bulma colorada, respirando agitadamente y con dificultad.
- Ah... Vegeta... ahora me levanto.
Se incorporó y salió de la cama lentamenta. Vegeta seguía mirando. Aquella mujer gritona no lo estaba regañando por haber entrado a su habitación sin picar, por haberla despertando ni por haberle exigido que le reparara los robots, y encima su estabilidad en el suelo era algo mala.
- Baja... los robots... al laboratorio... por favor.
Vegeta hubiera replicado que no tenía por qué hacerlo, pero viendo lo rara que actuaba la humana, decidió hacerlo.
- Qué rara está, me da la sensación que no se encuentra bien. - interrumpió sus pensamientos por un momento. - ¡Y por qué me preocupo yo, maldita sea!
Bajó ella al laboratori y empezó a mirar el roboto.
- Vaya... lo has dejado chafado, he... he...
Mientras lo arreglaba, Bulma se frotaba los ojos constantemente y las manos le temblaban bastante. Vegeta no pasó desapercibido esos gestos.
- Puedes irte a entrenar... no tienes que estar mirando...
Él sólo contestó con un "hmph" de los suyos. Decidió que se quedaría, aunque no sabía bien del todo por qué. Pasaba el rato y parecía como si a Bulma le costara cada vez más trabajar. A penas había acado el primer robot y sus ojos se iban cerrando y su respiración era entrecortada. Le temblaba todo el cuerpo y de vez en cuando decía que hacía frío, cuando ella tenía los mofletes totalmente colorados. Clarísimamente estaba enferma (realmente le costó notarlo a Vegeta!).
De golpe Bulma no aguantó más y se cayó desmayada. Por suerte Vegeta lo bio y la cogió a tiempo de que se golpeara contra el suelo.
- ¿Por qué la he cogido?
No le dio más vueltas, la levantó y la llevó al cuarto. Lo que más le molestó fue que se levantara si sabía que no estaba en estado de reparar los robots y le hiciera perder el tiempo mirándola mientras lo hacía cuando podía entrenar. No. No era así. Ella en ningún momento había dicho eso, más bien lo contrario. ¿Y si él no llega a estar ahí, qué? Se hubiera desmayado y nadie se hubiera dado cuenta. Otra vez estaba ella en sus pensamientos, haciendo que se preocupara por nimiedades en lugar de su entrenamiento. No lo aguantaba.
Cuando estaba a punto de salir del cuarto de Bulma, ésta se levantó y se dirigió otra vez hacia la puerta, tambaleándose de un lado para otro.
- ¿Se puede saber qué haces, estúpida mujer?
- Ten...tengo que repararte los... robots. - dijo casi con la vista nublada.
- Ni te aguantas de pie.
- No es tu asunto, tengo que hacerlo.
- Mírate, das pena.
- A ti te da igual... lo haré...
Pero no se aguantaba realmente. Estaba agarrándose problemáticamente al marco de la puerta y el suelo empezaba a girarse ante sus pies. Se estaba mareando, pero aún así no desistió en su empeño.
Vegeta la analizaba. Mira que llegaba a ser cabezota. Él estaba apoyado en la pared, esperaba a que cayera otra vez redonda para meterla de nuevo en la cama. Luego recordó la conversación anterior y se dio cuenta que los papeles estaban cambiados. Normalmente era ella quién le decía a él que tenía que descansar porque estaba herido y él se negaba. Ahora era lo mismo. Ella se había obsesionado en que tenía que reparar esos robots, y tenía claras intenciones de hacerlo hasta que perdiera el sentido. Se estaba empezando a identificar con ella. Quizás tenían algún parecido: ambos orgullosos y tozudos.
Sabía que lo que iba a hacer no tenía porqué hacerlo. Cogió a Bulma a brazos y la volvió a colocar en la cama.
- Tienes mucha fiebre y no estás en condiciones de nada. Duérmete.
Sus palabras eran rudas, pero no tenían mala intención. Bulma no lo notó y le sonó a orden y reproche.
- ¡Qué! - empezó a gritar. - ¿ME ESTÁS DANDO UNA ORDEN, MONO CRETINO? ¡ERES EL MENOS INDICADO PARA DECIRME LO QUE TENGO QUE HACER! ¡Déjame en paz, no es asunto tuyo, tengo fuerzas suficientes para levantarme y demostrarte que puedo arreglarte esos robots que has destrozado!
Eso colmó el vaso. Él había intentado ser amable con ella y darle un pequeño descanso y encima se lo agradecía así, chillándole e insultándole. Se cabreó tanto y le dio tanta rabia que empezó a aparecer un resplandor dorado a su alrededor y su cabello se fue tiñendo de rubio. Bulma se asombró de tal imagen, lo había logrado, pero...
- ¡JODER, POR UNA VEZ QUE INTENTO SER AMABLE CONTIGO Y ME INSULTAS! ¡LA PRÓXIMA VEZ DEJO QUE TE PUDRAS EN TU LABORATORIO, MUJER ESTÚPIDA!
- Ve...Vegeta... estás...
- ¡SÍ, ESTOY CABREADO!
- No es eso...
- ¡QUÉ!
- Te has transformado en super guerrero...
- ¡ENCIMA ME ESTÁS TOMANDO EL PELO!
Bulma se movió como pudo y abrió un cajón de su mesita de noche, sacó un espejo y se lo puso delante de la cara del sayan. Éste se vio reflejado pero el color de su pelo ya no era negro, sino rubio. Se sorprendió tanto que miró sus manos y se concentró en su energía. Era esa la energía que había estado sintiendo de vez en cuando. No entendía nada, ¿por qué ahora, justo cuando no entrenaba, se había convertido en super sayan? Su rabia se fue convirtiendo en sorpresa y su estado se fue disipando. Estaba volviendo a su estado normal, ¿qué es lo que había hecho sacar la rabia que necesitaba? Miró a Bulma y ella sorprendida pero cansada a la vez, ¿quizás fue ella, por haberse preocupado y ella no habérselo agradecido? Seguía sin entenderlo.
Ella dudaba en decir algo, tenía la boca como si fuera a hablar. Al final lo hizo.
- Per...perdóname.
Él la miró, no esperaba esas palabras.
- Te enfadaste así porque yo no quería descansar. ¿Acaso te preocupaste por mí?
¿Había sido eso lo que había hecho que se transformara? Es verdad que había sentido una rabia distinta a las demás. Era una rabia no por ser superado, sino por el estado de otra persona, por preocupación. No podía ser, debía ser una broma.
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Comentario de la autora:
Creo que este es de los capítulos más cortos que he hecho. La verdad, pensé que me quedaría más largo porque en mi resumen puse muchas cosas, pero mira, quedó más cortito que el anterior.
Igualmente espero que lo disfrutéis y que os haya gustado. Dentro de nada, el siguiente.
VladLover y Magaly Cherry, gracias por seguir mi fic. Os agredezco muchísimo los comentarios :)
Besos.
PD: Disculpad el retraso, FanFiction no me deja editar normalmente los fics y tengo que hacer una cosa rara.
