Una escena apasionada se vivía en medio de esa vieja biblioteca y una joven muy apenada no sabía cómo detenerlos o si debía salir y dejarlos solos.

-Ciel… Sebastian… Decía apenada la joven mientras veía como su hermano y su enamorado subían la intensidad de ese beso, era insaciable y prácticamente los dos estaban fuera de sí, solo se deleitaban de ese profundo beso, pero a los pocos segundos se separaron de forma abrupta al sentir como agua fría les caía encima, sacándoles del extraño trance lleno de pasión.

-¿Qué sucedió? Murmuraba Ciel confundido al sentirse mojado, se sintió avergonzado ante la mirada de su hermana y darse cuenta que ya Sebastian estaba sobre él, además de que su cuerpo había reaccionado de forma involuntaria, avergonzado empujó a su amante que estaba igual de confundido.

-Debo ir al baño… Susurraba el jovencito de mirada azulina muy sonrojado, al notar su pequeña erección, que Sebastian la viera no le daba pena pero con su hermana ahí se moría de vergüenza, Alice notaba la extraña actitud de su hermano y como Sebastian le colocaba su abrigo sobre su pantalón.

-Espero que la escena anterior haya sido inconsciente, porque si no es así, no se los perdonaré…. Hablaba Alice entre avergonzada y molesta, regañando a los jóvenes frente a ella, al mirar que de verdad no era un acto que hubieran hecho por su gusto frente a ella, los disculpó por la vergonzosa escena.

-Alice… te puedo pedir un favor… Decía tímidamente Ciel a su hermana, quien asintió la cabeza para que le hablara.

-Debo decirle algo a Sebastian… ¿puedes esperar afuera un par de minutos? Le rogaba Ciel hasta con la mirada.

-Creo que no… dejarlos en esta habitación que despierta su pasión… no es buena idea, Aclaraba su hermana viendo sospechosamente a ambos.

-Por favor Alice, es algo serio… prometo que no haré algo indebido con Sebastian. Decía Ciel que sentía su miembro palpitar rogaba por dentro para que su hermana no notara su estado.

-Te lo prometo Alice, no le haré nada a Ciel… dijo con seriedad Sebastian viendo la ansiedad de su pequeño amante.

-Está bien… daré una vuelta al jardín, espero cumplan su promesa. Hablaba Alice encaminándose a la puerta, con recelo se alejaba por los pasillos buscando la salida para ir al jardín, Sebastian se asomó a ver si de verdad se había ido, suponía que debía ayudar a Ciel a liberar su problema, además él también se sentía excitado. Comprobando de verdad que Alice ya no estaba cerca, cerró la puerta de la biblioteca y el ambiente parecía subir su libido y más aumentó cuando veía a su amante con su pantalón y ropa interior hasta las rodillas, estaba estimulando su miembro erecto.

-No está bien hacer promesas que no vas a cumplir. Dijo Sebastian seductoramente, se sentía por demás extasiado.

-Tu solo hazlo… o lo hago solo… Hablaba Ciel sonrojado y ligeramente molesto, sin pensarlo mucho Sebastian se le acercó y su boca directo fue a ese falo que erecto requería atención, entre besos, lamidas y la sensación de que debían terminar rápido antes de ser descubiertos, los tenia extasiados.

-Este lugar me hace sentir extraño… siento como si mi cuerpo se calentara… Decía entre jadeos el joven sintiendo como la lengua de su amante recorría sensualmente su miembro.

-Se nota… ¿qué te excites por un beso? Hablaba con algo de burla Sebastian separándose por unos segundos de su actual delicia.

-Sabes muy bien que no fue solo el beso… Dijo el más joven acariciando los cabellos sedosos de su Sebastian, cerrando los ojos recordaba ese collage de imágenes sensuales del pasado, donde se amaban en cuerpo y alma los de ese entonces amantes.

-Nhn…fueron esas escenas de nosotros… Murmuraba entre jadeos, percibiendo el movimiento de la boca de Sebastian ante esa deliciosa felación.

-Nhn… no de nosotros en si… Nhn… Ya no lograba dar una idea clara al sentir el intenso placer que en su cuerpo provocaba Sebastian, que extasiado saboreaba ese húmedo falo.

-Esta habitación fue su refugio… ahhh… Entre gemidos decía Ciel al sentir que su miembro estallaría en cualquier segundo, llegando al éxtasis llenaba la boca de su amante con su abundante esencia, el otro la tomaba con ansiedad sin desperdiciar ni una gota.

-Delicioso… Susurraba el pelinegro medio sonrojado cuando la bebió toda, y su joven amante arrimado a ese escritorio recuperaba el aliento con el rostro avergonzado.

-Nhn… Jadeaban los dos al unir sus labios en un profundo beso, con ese sabor casi prohibido pero que los complacía de forma inimaginable,

-Salgamos de aquí… Alice puede venir en cualquier momento… Aclaraba Ciel ya más tranquilo pretendía levantarse el pantalón después de ese apasionado e intimo beso.

-Sebastian… Musitó el joven al sentir que su amante quería seguir en ese sensual juego, pues sentía como se restregaba en su parte inferior con erotismo, sabía bien que Sebastian no se saciaría solo con eso, pero no era el mejor momento para seguir.

-Vamos al fondo… ella no nos verá allí… Le murmuraba excitado Sebastian cargando a Ciel hacia uno de los pasillos de la biblioteca, el que estaba más oscuro para asi saciar sus ansias, el jovencito pensaba en que su hermana vendría en cualquier momento, pensaba en el lugar le parecía algo irrespetuoso, estar asi en un lugar que encerraba tanto misterio, pero era talvez por lo mismo que se sentían como embriagados y no podían aclarar sus pensamientos. Se suponía que irían a averiguar su doloroso pasado y resolverlo pero parecía como si lo revivían a cada minuto de estar allí.

-Espera… Hay algo ahí… Dijo Ciel cuando Sebastian lo tenía arrinconado a una fría pared del oscuro pasillo devorándolo con besos en su pecho, al parecer el jovencito vio como si un brillo se iluminaba indicándole algo, en una de las repisas, Sebastian pretendía ignorarlo pues sentía su cuerpo arder y lo que quería era probar el placer que Ciel le regalaba con su cuerpo, quien enojado lo obligó a separarse.

-¿Qué es eso? Murmuró molesto Sebastian cuando Ciel ya subió sus pantalones, y corriendo fue a ver lo que esa extraña luz le indicaba, detrás de un ladrillo encontró un librillo de color azul.

-Un diario… al parecer… Respondió Ciel con duda, mientras le acariciaba el rostro a Sebastian para que ya no estuviera malhumorado y funcionó porque ambos juntaron sus labios en un pequeño beso.

-Es de Ciel… Murmuraba Sebastian caminando por un pasillo junto a su amante cuando se encontraron con Alice que regresaba de su pequeño paseo sin sospechar la promesa incumplida de los dos que estaban frente a ella.

-Este diario lo encontramos… pero no quiero leerlo. ¿Puedes leerlo? Aclaró Ciel con duda se moría por leerlo pero a la vez el miedo de lo que esas palabras encerraban.

-Si claro… vamos al jardín. Dijo Alice animada, los tres se dirigieron al jardín aunque estaba seco sin un árbol o flores, era espacioso y el aire fresco les haría bien, porque la tensión los embargaba. La joven comenzó a leer las primeras páginas, las dulces primeras palabras de amor de un niño, que por ese diario expresaba lo que sentía.

-Este niño… se enamoró perdidamente a los 12 años… Acertó a decir sorprendida la joven al darse cuenta de la edad de este niño, los dos amantes se miraron entre sí, no era algo que les sorprendía por las ensoñaciones se notaba que se amaban, lo que temían era porque aquella relación llegó a su trágico final que suponían.

-Sigue por favor… Murmuró Ciel, su hermana se disponía a seguir leyendo pero como sospechaba de la intensidad de ese romance, primero lo leí para sí misma para después leerlo en voz alta, sino decía algo vergonzoso e incómodo.

-No leeré esto en voz alta… Dijo Alice muy avergonzada y con un notorio sonrojo en sus mejillas, entregándole el diario a los amantes para que lo leyeran por sí mismo en silencio y así lo hicieron.

14 de Diciembre de 1987

Faltan pocos minutos para que termine este día, mi primer cumpleaños junto a Sebastian, aunque por un momento lo odie intensamente cuando lo vi besando a mi tía, nunca había sentido esto de los celos, ahora comprendo su actitud del otro día cuando Elizabeth estaba cerca de mí, así también nunca había sentido el placer con alguien más hasta esta noche, en que por primera vez hemos tenido un contacto más íntimo, su boca saboreando mi miembro y la esencia que me provocaba humedeciendo sus labios, aun recordarlo me estremece, quiero tenerlo más cerca, es que simplemente lo amo.

-Su amor fue intenso… apenas unos días de conocerse hacían esas cosas. Dijo Alice algo alarmada cuando notó que los amantes habían terminado de leer.

-Si… Musitaron los dos algo avergonzados, ellos prácticamente hicieron lo mismo en el presente, apenas con unos días de conocerse, ya habían probado el placer de volverse uno solo.

-No deberían sorprenderse ustedes han ido por el mismo camino. Murmuró media molesta la joven al notar la complicidad de miradas de los dos.

-Sigamos leyendo… Acertó a decir Ciel para cambiar de tema, leyendo se daba cuenta de que partes podría leer su hermana, después de mucha intensidad en algunos párrafos, llegó a uno que no tenía nada íntimo, después de leerlo se sorprendió mucho igual que Sebastian que estaba a su lado, le dio a su hermana para que lo leyera en voz alta y así aclarar la idea.

21 de mayo de 1988

Este día no ha ocurrido nada importante, solo escribo porque me emociona el vivir con Sebastian, hasta lo más ordinario de la vida, con él es interesante y excitante, cuanto amo a mi querido demonio, pensar que lo tengo rendido a mis pies… alguien como el… un ser sobrenatural que me ama aun cuando va en contra de su naturaleza, lo veo dormir junto a mi ahora, no puedo evitar sonreír de lo feliz que me hace con su presencia, cualquier persona normal saldría corriendo al saber que tiene junto a él a un demonio… pero él no me asusta, el me necesita, porque ha estado solo por mucho tiempo, yo soy su dulce compañía ahora y para siempre…

-¿Demonio? Cuestionó Alice con incredulidad, ese rumor que había dicho el taxista podría ser cierto, aunque era difícil de creer.

-¿Él era un demonio? Murmuraba Ciel tratando de entenderlo, los dos hermanos vieron a Sebastian.

-no lo soy… ahora… Aclaraba confundido el joven al sentir la mirada de los dos.

-No me miren así… Dijo con seriedad Sebastian mientras desviaba la mirada,

-¿será verdad? O ¿eran fantasías de un niño enamorado? Se preguntaba Alice tratando de encontrar lógica esa breve narración, Ciel abrazó a Sebastian al notar que este tenía agachada la cabeza, este correspondió el abrazo.

-Solo lo sabremos si seguimos leyendo. Dijo Ciel mientras abrazaba a Sebastian pues sin querer lo hizo sentir mal, seguían leyendo su romance, con cada palabra ambos se llenaban de una extraña sensación sobre todo Ciel, sentía que un oscuro sentimiento le embargaba de a poco, hasta que llegaron casi al final de esta historia donde Ciel se despedía y tomaba la decisión de suicidarse cuando no pudo soportar la angustiosa soledad, esas palabras las leyó Alice al escucharlas su hermano lloraba desconsoladamente y sentía de nuevo esa fuerte opresión en su pecho.

-Él lo dejó… ¿Cómo pudo hacer eso…? Él lo esperó por tanto tiempo… Decía Ciel entre lágrimas y el enojo que sentía, como tuvo que haber sufrido su antepasado por ese alguien que lo abandonó como cualquier cosa, sentía rabia y no sabía cómo descargarlas que las lágrimas no le bastaban, su hermana veía la escena nunca había visto a su hermano de esa manera, ni parecía él.

-Ciel… Susurraba Sebastian pretendiendo abrazarlo para que se calmara.

-Déjame… tú me harás lo mismo… Te saciarás de mí y al final me abandonarás… Le gritaba exaltado el joven de mirada azulina que reflejaba el coraje y ansiedad, empujándolo se alejaba de él.

- Ciel… cálmate… Le decía Sebastian queriendo hacerlo entrar en razón pero no funcionaba sino que parecía más alterado.

-No… no te quiero cerca… no te quiero perdonar tampoco… déjame en paz… Le gritaba con todas sus fuerzas solo sintieron como extraña brisa fría los rozaba en ese momento, entonces Ciel perdió la consciencia desmayándose en el frio suelo, así pasaron varios minutos.

-¿Estas bien? Decía preocupado Sebastian teniendo entre sus brazos a Ciel que lentamente abría sus ojos.

-Déjame Sebastian… Le decía enojado el jovencito toscamente se apartaba de su amante.

-No me acuses de algo del pasado… Hablaba ya muy serio Sebastian, el en si no le había hecho algo, no entendía esa actitud de Ciel, Alice a unos metros miraba el camino pues esperaban el taxi que viniera a recogerlos.

-Esto estaba escrito también… debajo de la despedida. Le dijo molesto Sebastian dándole el diario a Ciel, debajo de la despedida del joven suicida, habían otras palabras, era otra despedida igual de triste y dolorosa. El joven las leyó entonces supo que en sí, ese supuesto demonio solo lo alejaba por miedo de lastimarlo, pero el también sufrió por su separación tanto así que prácticamente también provoco su propia lamentable muerte.

-No quiero verte… aléjate de mí, por favor… Es por tu bien y el mío… Decía el joven con lágrimas en los ojos, mirando a Sebastian con tristeza, era doloroso pensar que su amor era condenado a la tragedia, ¿Se repetiría la historia? ¿Serian felices por un tiempo y luego la tragedia les llegaría? Esas dudas y miedos embargaban el ser de Ciel, aunque Sebastian no lo decía, sentía lo mismo, tal vez porque en el pasado se equivocó ahora sentía en lo profundo de su ser que debía luchar por el amor de su vida.

-El destino nos ha dado otra oportunidad, ¿Serás tú el que se acobarde ahora?... Le decía Sebastian que lloraba mientras veía la determinación de Ciel, los dos de pie uno frente al otro, sentían ese frio desolador estremecer sus cuerpos, Ciel le daba la espalda y caminaba llorando amargamente por la decisión que había tomado.