Wilson oyó sonar el portero automático en su casa. Se levantó del sofá donde estaba sentado con Cuddy y se aproximo al aparato. Contestó amablemente.

- House. -dijo a través del auricular una voz familiar. Wilson abrió y esperó junto a la puerta.

Pocos segundos despúes oyó un bastón golpeando la madera, abrió. Al otro lado se encontró la estampa de House de pie frente a él, mirándole fijamente. Tenía ojeras bajo los ojos, estaba mojado por la lluvia. Wilson dedujo que había ido hasta allí en moto, a pesar de la que estaba cayendo.

- Necesito un amigo. -le dijo House mientras apartaba la vista de él y rodaba los ojos. Tenía el pelo completamente mojado, pegado a la cabeza. Las gotas resbalaban por toda su cara.
- Pasa. -Wilson se echó a un lado para dejar entrar a House. Cuddy se levantó del sofá al verle.
- Hola, House. -le dijo en tono amistoso. La vergüenza aún patente en su voz.
- Qué hay. -le contestó él sin mirarla.

Cuddy se acercó a Wilson lentamente. Sabía que House había ido a contarle lo sucedido aquella tarde en las consultas con Cameron y no quería meterse en medio de la amistad entre los dos hombres. Agarró a Wilson de la mano y situó la boca junto a su cara para hablarle en voz baja. House los observaba mientras mojaba el suelo del apartamento de su amigo.

- Voy a comprar la cena. Os dejaré un rato solos. -le dijo Cuddy a Wilson mientras cogía del perchero sus cosas. Él asintió. Ella lo besó con ternura en la mejilla- Avísame cuando hayáis acabado. -le dijo susurrando, para que House no lo oyera.

Miró a House con compasión. No se sentía orgullosa de que lo que había hecho aquella tarde, Wilson le había contado los cambios que había visto en su amigo, pero tampoco era justo ni correcto que Cameron y él mantuvieran relaciones en el hospital. Cuddy salió de la casa y dejó a los dos hombres solos.

- ¿Qué pasa, House? -le repitió la misma pregunta que le había hecho un día antes en el mismo lugar.
- Ya te lo he dicho, necesito un amigo. -le contestó House mientras se quitaba la cazadora y se la daba a Wilson para que la recogiera.

La llevó hasta el cuarto de baño y la colgó de una percha en la barra de la ducha. Volvió al salón para hablar con House. Lo encontró sentado en su sofa, se había quitado la camisa mojada y estaba solo con camiseta. Mantenía el bastón de pie y lo hacía girar entre sus manos. Su mirada estaba perdida, ni siquiera atendía a la pantalla de la televisión, como hicera un día antes. Wilson alcanzó el mando a distancia y apagó el aparato. Tenía la extraña sensación de que House necesitaba una larga y fructífera conversación.

- Cuéntame. -le dijo mientras se sentaba junto a él en el sillón. House no articuló palabra. Bajó la vista al suelo se agarró con fuerza el bastón.- House... ¿qué pasa? ¿me lo vas a decir o tendré que llamar al FBI?
- ¿Has hablado con Cuddy? -Wilson frunció el ceño. Otra vez respondiendo con una pregunta, nunca conseguía más de él.
- Acababa de llegar cuando tú has venido. -le contestó Wilson perdido.
- ¿No te ha dicho nada de Cameron y de mí? -House le miró de reojo, sin fijar sus ojos en él totalmente.
- No. ¿Debería haberlo hecho?
- Hombre, teniendo en cuenta que es la directora del hospital, además de tu novia -le miró a los ojos-, creo que sí que deberia haberlo hecho.
- ¿Contarme qué, House? Vete al grano, por favor, me estás poniendo nervioso. -Wilson se peinó con los dedos mientras esperaba a que su amigo contestara.
- Hoy por la tarde he ido a buscar a Cameron a la clínica para... -se quedó parado. Movió la mano con insistencia, intentando dar a entender a su amigo de qué hablaba. Suspiró al ver que Wilson no entendía.- La necesitaba, quería estar con ella. -Wilson asintió- Cuando estábamos... ya sabes... ha entrado Cuddy.
- ¿Cuando estábais...? -preguntó Wilson incrédulo. Se llevó la mano a la boca, asombrado.
- Aún no. Pero si llega cinco minutos más tarde te aseguro que habría visto algo que no sería capaz de olvidar. -House sonrió por primera vez desde su llegada. Wilson suspiró de nuevo.
- ¿Y? -preguntó sin acertar a comprender la importancia de aquello.
- Cameron. -le contestó House- Se acabó. Ya no tengo concubina.
- No hables así de ella. Sabes que es más que eso para ti. -intentó sonsacar a su amigo la verdadera razón de la visita.
- Puede ser.
- ¿Cual es el problema? ¿Que se te ha acabado el sexo? -le preguntó Wilson intentando alegrarle, haciendo bromas para que su amigo se serenase y espabilara.
- Que se ha acabado Cameron. -le contestó House mirándole fijamente. Ella lo ha acabado. Ya sabes cómo es. -le contestó House con tristeza.
- La parejita del "sólo sexo". ¿Se ha acabado el sexo o se ha acabado Cameron?-dijo Wilson sonriendo, intentando animarlo.
- No lo sé. -contestó House confuso.

Wilson calló durante unos momentos. House tampoco dijo nada, siguió mirando al frente. Los dos pensaban. Sólo Wilson habló tras un largo rato.

- ¿Sabes, House? Quizá todo esto no tenga que ver con Cameron. -quería mostrarle una salida al problema. House le miró con dudas- Has probado algo que hacía tiempo que no tenías. Has dejado que una mujer esté contigo sin pagar por ella.
- ¿Qué me quieres decir? -preguntó House.
- Que... -Wilson se rascó la nuca- puede ser, sólo puede... que no sea Cameron la que te produzca la sensación que echas de menos. ¿Has pensado en que lo puede hacer cualquier mujer?

House lo miró fijamente y se mantuvo pensativo. Entendía lo que Wilson quería decirle, pero era incapaz de ver más allá de Cameron.

- Podrías probar a salir con alguien... -continuó Wilson, ignorando si su amigo iba a pegarle con el bastón o a amenazarle con algo por su indiscreción y por intentar darle consejos.
- Allison... digo, Cameron -se corrigió a sí mismo- me ha dicho lo mismo. Quiere que... -House bajó la vista al suelo.
- Inténtalo, Greg. Ella sólo ha encendido la mecha. Sabes que eres capaz. Encontrarás a alguien, ya has empezado, continúa el trabajo. -Wilson posó una mano en su hombro mientras hablaba. Apretó con fuerza a medida que terminaba su pequeño discurso. Quería hacer ver a su amigo que estaba allí para lo que fuera.

House suspiró y pensó durante segundos.

- ¿Qué te parece Wendy? -le preguntó sonriendo
- ¿La pediatra?- House lo miraba desconcertado. Wilson asintió- Vamos, está siempre rodeada de mocosos.
- Pero no creo que se los lleve de cena. -Wilson rio, lo que provocó que House lo hiciera también.
- Ni a la cama. -contestó su amigo sonriendo abiertamente.
- Vamos. -le volvió a apretar el hombro- Eres capaz. Y serás la envidia del hospital.- House lo miró sonriendo. Se encontraba mejor. Su ropa estaba casi seca, el pelo también. Había hablado con wilson y, como siempre, le había ayudado a dar la vuelta a todos los pensamientos que le atormentaban. Wilson le ayudaba más de lo que pensaba y él se lo agradecía sin palabras.

House se levantó del sofá y miró a su amigo. Quería agradecerle todo lo que había hecho por él. Nunca le había dicho a Wilson lo que pensaba, pero le encantaba tenerlo como amigo, era la única persona que veía más allá de su carácter, la única persona que había aguantado viento y marea con él.

- Gracias. -le dijo antes de dirigirse al baño a por su cazadora.
- De nada. -le gritó Wilson mientras su amigo caminaba por el pasillo.

Cuando House volvió se encontró a Wilson hablando por teléfono. Había llamado a Cuddy para avisarle de que ya podía volver a casa. Lo vio a lo lejos hablando con ella. Lo miró a la cara con curiosidad, nunca había visto a su amigo con una expresión tan dulce. Sonrió para sí mientras lo veía despedirse de ella y prometerle verla en un rato. Wilson colgó el teléfono pasados unos segundos, se quedó mirando al aparato. House le habló desde la salida del pasillo, ya con la cazadora puesta.

- Te ha dado fuerte con Cuddy. Nunca llegaré a entenderlo. -le dijo fingiendo un temblor y poniendo cara de asco. Wilson alcanzó un cojín y se lo tiró a su amigo a la cara. House lo esquivó y le dio un golpe con el bastón para devolvérselo al atacante- Recuerda que sé cómo usar esto. -le dijo mientras le señalaba su bastón- Me voy. Pásalo bien con Cuddy.

Wilson le sonrió y lo acompañó hasta la puerta. Allí lo despidió y sonrió ante la imagen de su amigo, alejándose por el descansillo mientras jugaba con su bastón. A veces, sólo a veces, conseguía hacerle ceder sólo unos milímetros y meterse en su personalidad. House se dejaba estudiar y ayudar. Sólo a veces. Antes de que entrara en el ascensor le habló.

- House. -comenzó a decir- No seas un cabrón con ella. No tienes por qué volver a comportarte como antes. No se lo merece. -él le miró sonriendo y se metió en el ascensor. Por supuesto que no sería un cabrón con ella. No podía serlo.

House se cruzó con Cuddy en el portal de casa de Wilson. La miró fijamente, como no había sido capaz de hacer desde que los vio a Cameron y a él. Entrecerró los ojos a medida que ella se acercaba a él. Podía ver la duda en su rostro, ella no sabía de qué humor estaba House y se sentía violenta, él lo sabía.

- A ver qué regalo le haces a Wilson. Le he visto triste. Si lo llego a saber te enseño algo esta tarde, pero no me has dado tiempo. -le guiñó un ojo e hizo girar su bastón en la muñeca, burlándose de ella.
- Vete a casa, House. -le contestó Cuddy mirándole desde abajo. No se lo dijo, pero lo cierto es que le agradaba verlo de nuevo como siempre. Su cara se había transformado tras la charla con Wilson y aquello no tenía precio.

Mientras House salía de casa de Wilson Cameron llegaba a la suya. Entró por la puerta, dejó las cosas de mala gana sobre el sofá y se dejó caer en él. Se llevó las manos a la cara. Se encontraba mejor que cuando había dejado a House, pero aún se sentía deshecha. Sabía que había tomado la decisión correcta, pero le costaba encararla. Siempre había sido buena en soportar los embistes de la vida, en entender que no siempre se tiene lo que se quiere, pero esta vez el deseo había sido mucho más fuerte. Podría haber aguantado meses más deseando a House y no teniéndolo. Lo realmente problemático surgía de haberlo tenido y perdido después. Deseó no haberle probado nunca, haber seguido como hasta aquel día antes de la celebración. Minutos después recordó todo lo vivido con él y se arrepintió de lo que acababa de pasar por su mente; nunca podría olvidar las cuatro veces que había hecho el amor con él, le era imposible. Aún y todo, aquello no podía continuar. La promesa de solo sexo era inviable de cualquier manera. No podían seguir con lo del hospital y ninguno de los dos quería ir más allá. No había salida, únicamente resignación para ambos.

Alcanzó su bolso y sacó el teléfono móvil. Necesitaba hablar con él una última vez tras el nuevo acuerdo. Necesitaba saber que él pensaba lo mismo que ella, que no iba a haber malentendidos. Marcó su número y esperó a que él contestara. Lo hizo tras varias señales de llamada.

- ¿Cameron? -contestó sorprendido.
- Ho.. hola, House. -tartamudeó ella.
- ¿Estás bien? ¿Te pasa algo? ¿Por qué me llamas? -temió sonar cortante al preguntarle la razón de su llamada, temió que pareciera que no quería hablar con ella.
- Quería hablar contigo de lo de esta tarde.
- Tú dirás. -otra vez pensó que estaba siendo desagradable con ella. Se maldijo. Recordó las palabras de Wilson minutos antes.
- Ya no hay nada entre nosotros. Quería que lo supieras. Es importante para mí. -le contestó ella con un hilo de voz. Notaba la duda en ella.
- Lo sé, Cameron. Por mí no hay problema. -le contestó.
- Todo bien, ¿entonces?
- Todo bien. -respondió él seguro de sí mismo- Fue una decisión equivocada.
- Lo fue. -respondió ella con tristeza.

Ambos se quedaron callados durante largos segundos. Ninguno de los dos sabía qué decir ni qué hacer. Cameron dudaba si cortar la conversación. House ignoraba si ella quería decir algo más. Por fin habló para romper el hielo.

- Buenas noches, Cameron. -le dijo con ternura.
- Buenas noches. -contestó ella. Colgó el teléfono tras decir las palabras.

Él bajó el auricular y dejó el teléfono en su sitio. No comprendía cómo, si aquella sí había sido la decisión correcta, le dolía tanto aceptarla.