Disclaimer: Todos ellos le pertenecen a Cube. Yo sólo juego con ellos. La trama es mía.

Pareja: KiWoon

Advertencia: OoC. Sexo.

Canción: Cool, by Gwen Stefani.

Dedicado a : Todas ustedes, obvio. Perdón por la demora.


Dance for me: Epílogo.

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Me miré en el espejo. Me veía radiante. Mi sonrisa era enorme, mis ojos brillaban y mi labio inferior temblaba un poco al igual que mis manos.

Estaba nervioso, y no iba a negarlo. Sentía un extraño vacío en mi estómago, tenía la sensación de estar flotando y no de estar apoyado en mis piernas.

Las paredes se movían, se hacían grandes y luego pequeñas. Tenía que recordar respirar.

Miré el reloj, faltaba media hora para que Dongie me pasara a buscar—a su propia casa —, había salido a preparar los últimos detalles de nuestra velada. Quería saber con desesperación a donde me llevaría, necesitaba saberlo.

Miré el reloj, eran las siete. Necesitaba que estas tontas manecillas se movieran hasta el treinta.

Me lancé a la cama que compartíamos, bueno quería compartir más allá de solo besos y caricias. Quería acostarme con Dongwoon.

Mis mejillas se ponían rojas de solo pensarlo. Las dos veces que habíamos estado a punto de hacerlo, algo salía mal. La última vez, o sea ayer, mi yeso había sido el impedimento. Menos mal que hoy en la mañana me lo había ido a quitar, gracias a los cuidados impuestos por Dongie, mi mano estaba recuperada.

Miré el reloj y habían pasado cinco minutos. Tomé uno de los cojines que adornaba la cama y lo lancé contra el maldito reloj.

Me senté en la cama, y cogí una revista que se encontraba en la mesa de noche. Comencé a hojearla, pero a los pocos segundos, la tiré a un rincón de la habitación. Suspiré frustrado.

Si Dongwoon no llegaba en cinco minutos más, comenzaría a rodar por el suelo, por más estúpido que me viera.

Me levanté y me fui a observar nuevamente al espejo. Toqué mi reflejo, me veía más delgado, y más pálido.

Cerré mis ojos. Las imágenes de aquel incidente se habían ido por completo de mi cabeza, solo quedaba el hecho que había estado encerrado en una habitación, pero no podía recordar el final.

Sentí unos brazos rodear mi cintura, apoyé mi espalda en su pecho. Mi cuello fue cubierto por unos labios, cuya textura mi cuerpo la conocía a la perfección. La cálida respiración de Dongwoon me llenaba por completo. Si no nos íbamos, no lo haríamos nunca.

Me separé de él, y volteé a verlo. Su expresión era de genuina confusión. Le sonreí, y me acerqué para susurrarle lo que pensaba. Volví a mirarle, sus mejillas estaban rojas.

Jalé su mano y lo saqué de la habitación.

Nos detuvimos en medio de la sala, dado que no sabía donde iríamos. Dongwoon me tomó de la cintura y me guió fuera de la casa.

El auto estaba estacionado a unos pasos más allá de la casa de Dongie. Por primera vez caminamos tomados de las manos. Sentía que iba a morir de la felicidad.

— ¿Qué sucede? —preguntó mirándome extrañado — ¿Por qué sonríes de esa forma?

Negué con mi cabeza, mientras le sonreía nuevamente. Apreté más su mano, y agaché mi cabeza. Mordí mi labio.

Dongwoon abrió la puerta del copiloto y me hizo pasar. Una vez dentro no pude evitar soltar otra risa. Estaba nervioso.

— ¡Vamos! —exclamó haciendo un puchero —.¿Por qué te ríes? —preguntó curiosamente. Negué el tema con la mano nuevamente. Frunció el ceño. Sonreí, a veces su lado infantil florecía sin que él lo notase. Me acerqué y posé mis labios en su suave mejilla por unos segundos.

Dongie comenzó a avanzar, no sabía bien dónde iríamos, lo cual me tenía bastante nervioso.

—Cálmate, ya sabrás…—comentó mientras su vista estaba fija en la carretera. Comencé a golpear con mis dedos mi rodilla. Me estaba aburriendo. Alargué mi mano para prender el radio.

No había nada bueno. Recargué mi cuerpo contra la puerta, cerré mis ojos. El auto se detuvo de pronto.

Sentí unos suaves labios apoderarse de los míos, le correspondí. Apegué el cuerpo de Dongwoon más al mío, pero éste se separo con delicadeza de mí. Su mirada estaba cargada por la lujuria.

—Si no paramos ahora —su voz estaba ronca —, no llegaremos ahí —señaló un lugar muy hermoso. Era parecido a un prado, pero sin tanto bosque. El lugar estaba iluminado por el atardecer, había unas velas sobre un mantel color rojo, una cesta de comida típica de las películas, unas flores que adornaban el lugar y una botella de champagne con sus respectivas copas.

Me sacó del auto, y me llevó rápidamente al lugar. Nos sentamos en silencio, uno cómodo. Esperamos a que el atardecer cayera y la noche hiciera presencia. El cielo estaba iluminado por las estrellas que parecían guiñarnos.

Dongwoon abrió el champagne, que saltó, mojándonos. Reímos ante esto, comenzó a servir la comida. Parecía una escena salida de una película. Si me ponía a analizar las cosas no podía haber elegido mejor. Presentía que mi relación con Dongwoon sería genial.

La comida estaba deliciosa, pero sabía que él no la había preparado, pues cocinada pésimo.

—Me alegra que estés aquí…—comentó mientras su mirada esta fija en mí —, conmigo.

Deslicé mi mano por medio del mantel hasta llegar a la suya, acaricie el torso de esta.

Elevé mi mano izquierda hacia su rostro y lo atraje hacia mí. Mis ojos bajaron hasta sus labios, observando como esas delgadas y rosas piezas de dulce pedían ser besadas. Tomé posesión de su boca, Dongie respondía con entusiasmo ante mis besos, me separé, rompiendo la conexión.

—Tomé la decisión correcta—comenté antes de atacar sus labios nuevamente. Sentí como los platos y las copas chocaban al momento en que Dongwoon la movía para tener acceso a mí.

Caí de espaldas contra el pasto, mi mirada se encontró con la suya. Tomé el nudo de su corbata y jalé hacia mí, sus labios chocaron con los míos. Su lengua pidió permiso para entrar, accedí. Sus hábiles manos comenzaron a desabotonar mi camisa, luego de quitarla por completo la arrojó contra el único que árbol que teníamos cerca. Su mano comenzó a acariciar mi entrepierna, sentía como esta palpitaba. Quité la camisa de Dongie, y acaricié su suave torso. Con mi dedo índice delineé sus abdominales, me levanté, quedando sobre él, mi lengua comenzó a recorrer su torso, bajando más y más. Recordé el truco que me había enseñando Lee Joon. Tomé el botón con mis dientes, y moviendo hacia un lado lo desabotoné, mirando a Dongwoon pasé mi lengua lentamente por la tela de su abultada erección, seguí en lo mío y nuevamente con mis dientes tomé el cierre y lo bajé. Usando la diestra, dejé ver su despierto miembro. Dongwoon me miraba con la boca semiabierta y sus ojos brillantes por la excitación. Inicié mi trabajo, pasando mi lengua por toda su extensión, succionando la punta y viendo como él se retorcía en placer. Una de sus manos se enterró en mis cabellos controlando la velocidad de mis succiones. Sus gemidos eran música para mis oídos.

Me separé de él, y comencé a estimularlo, mientras me apoderaba de sus labios nuevamente.

—Dongie…—susurré contra sus labios —, te necesito ahora —estaba demasiado excitado y necesitaba descargarme.

Sentí como él se tensó, mientras seguía acariciando su cuerpo, le miré para ver una expresión algo congelada en su rostro.

— ¿Qué sucede? —pregunté algo molesto por cortar el momento. Él se sonrojó y mi cerebro captó todo en un milisegundo.

Dongwoon era virgen.

—Te enseñaré como…—comenté volteándolo, para que quedara a espaldas de mí. Llevé mi dedo índice a mi boca, untándolo con saliva para luego llevarlo a la entrada de Dongie. Al sentir mi dedo en su parte trasera, se tensó. Comencé a masajear lentamente aquella zona, para que se acostumbrara.

—Es incómodo…—murmuró. Reí, y seguí adentrando mi dedo en él. Llevé el segundo dígito a su entrada, entrando y saliendo con delicadeza para no provocarle dolor. Los gemidos de dolor de Dongie se transformaron en sonidos de placer, fue entonces que introduje el tercer dedo.

—Mierda…—gimió Dongwoon. Seguí dilatándolo, quería que su primera vez fuera lo menos dolorosa posible —, hazlo de una buena vez… —pidió con la voz cargada por la excitación.

Dirigí mi hombría a su entrada. Comencé a adentrarme en él con suavidad, una vez dentro, esperé a que este se acostumbrara. Empecé con un vaivén lento, tomé el hombro de él para controlar el ritmo. Las embestidas fueron cambiando en velocidad, sentía como las paredes de Dongwoon se apretaban contra mi entrepierna, excitándome más y más.

Aumente más el ritmo, nuestra piel chocaba produciendo un sonido excitante, su tez perlada por el sudor me hacia entrar en un estado de éxtasis.

Comencé a sentir el cosquilleo en mi parte baja, estaba por terminar. Aumente el ritmo, nuestros gemidos inundaban el lugar, no quería que esto se acabara. Me salí de Dongwoon sin dejarle tener su orgasmo. Lo volteé para ver su rostro, sin preparación alguna, me senté sobre su erección, solté un gemido de dolor pero este rápidamente se fue, dado que mi cuerpo se encontraba en tal estado de gloria. Como si fuese un experto, Dongie comenzó a embestir con fuerza, su mano izquierda tocaba mi hombría y su derecha sujetaba mi cintura.

Mi mano izquierda tomó la entrepierna de él, estimulándolo de igual forma. Sentí como mi cuerpo comenzaba a temblar, mi parte baja cosquilleaba, y mi interior se llenaba de la calidez de Dongwoon.

Nuestros gemidos se mezclaron en un beso.

Me recosté contra su cuerpo, con una sonrisa enorme pintada en el rostro. Mi respiración era entrecortada, nuestros cuerpos bañados en sudor. Me sentía realizado.

—Te amo…—susurramos al mismo tiempo. Reí ante eso. Un silencio cómodo se instaló en nosotros, me sentía a gusto junto al suyo. Cerré mis ojos y me concentré en su respiración.

—Más rato podemos ir al pequeño río que está ahí abajo…—comentó Dongwoon acariciando mi espalda.

—Se me ocurren muchas ideas…—le susurré sonriendo. Lo escuché reír y murmurar un "lo que tú desees"

Ahora sí, mi cuerpo sólo bailaría de felicidad y placer para él.

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Holi, askjdkasjd espero que les haya gustado. Gracias por sus RR y sus groserías :3 las amo.

PD: Tengo pensado un nuevo, fic será un "Junkwang" (creo que así se escribe) Bueno, se llamará "The bad guy" o algo por el estilo. LOL 3

LiahDragga.