N.A: Holaaa! Aquí os traigo otro capítulo de esta historia. Siento el retraso, pero no tengo excusa, simplemente se me olvido subirlo el domingo. Gomen.
Ronda de respuestas:
dorea1991: Créeme, a Nicte no le interesa tener a ese bicho de mascota, prefiere ponerle una correa a cierto médico que no le deja hacerse abrigos. XD
ssspooky: Misterio, misterio! Ese es el objetivo, manteneros con la curiosidad. Y respecto a Hurricane, esta en pausa porque no me viene la inspiración, pero tan pronto como ponga una trampa para musas y capture alguna, subo el Chap. :)
Umii: Entonces prepárate para lo que viene, no este, pero el próximo te gustara más. ;)
Yami Krismiya: En ese caso, permíteme alimentar esa adicción. ;3
Angelagdp:Me alegro de que te guste, y aquí esta el siguiente chap. :D
Natsuki Akagami: Entonces, me encargare de agravar esa adicción XD Me alegro de que te guste. Y sobre el brebaje, bueno, ya se vera lo que es. :)
Special thanks to my Beta: PoisonedLetters ;)
Gracias por los Reviews y disfrutar de la historia :D
Capítulo 10: Adicta al caos.
En los días siguientes todo volvió a la normalidad. Lo de la bestia de Silverlake quedó como una anécdota más que contar y a los pocos días casi todos dejaron el tema de lado. Pero Trafalgar no se olvido de castigar a Nicte, que la mandó hacer todas las tareas de tipo "domestica" del submarino, entre las cuales se incluían: Hacer la colada, hacer la comida o es su defecto a ayudar al cocinero a prepararla y limpiar.
Nicte se negó al principió pero terminó cediendo cuando Bepo se deprimió por cualquier comentario y le propuso comprarle ropa nueva. Y es que como cualquier mujer no podía resistirse a renovar su armario, que dentro de éste las polillas se morían de aburrimiento porque no había ropa a la cual hacer agujeros. Además sus únicas prendas eran: El abrigo que Dan la dio, que estaba destrozado por los ataques de la famosa fiera, la ropa de asesina de color negro que llevaba desde un principió y ya, porque la otra túnica de color blanco la olvido en Silverlake.
Así que ahora estaba discutiendo con Bepo, Shachi y Penguin en su camarote. Los cuales se habían ofrecido a ayudarla o al menos intentarlo con su crisis de moda.
-Ya he dicho que no pienso ponerme eso. –Replicó Nicte, señalando acusatoria la prenda que llevaba Bepo entre las zarpas, que era el mono blanco que llevaban todos los tripulantes del submarino. –Es hortera.
-Lo siento. –Se disculpó Bepo, para después mostrarse contrariado con el comentario de ella. –Es lo que llevan todos.
-Como si quiere ser de oro, no me lo pongo.
Nicte se cruzó de brazos, enviando la señal muda de que no iba a cambiar de opinión. Pero ellos siguieron picándola.
-Mi Hime estará preciosa con él puesto. –La animó Shachi, que luego sonrió de forma sugerente. –Pero por mí, puedes ir en ropa interior.
-Es cierto. –Asintió Penguin. –Como hace unos días, que te paseaste por los pasillos con esas pintas.
Nicte les dio a ambos una colleja que retumbó en la habitación, molesta por los comentarios de éstos, que ahora tenían cada uno la marca de una mano decorándoles los cogotes.
-Eso fue un accidente. –Se defendió ella. –No volverá a ocurrir.
-Lástima. –Murmuraron ambos hombres a la par, ganándose una mirada de advertencia por parte de Nicte.
-Volviendo al tema principal. –Interrumpió el oso. –Debes ponértelo, no hay otra ropa aquí.
Nicte termino aceptando el mono, porque aunque la idea de atracar el armario de Law era atractiva, decidió no hacerlo. Pero antes de comenzar a vestirse les pidió a Shachi y Penguin una camiseta, quienes se fueron en busca de la prenda que ella había pedido. A los minutos regresaron con algunas camisetas en las manos. Nicte eligió una camiseta de tirantes naranja con la jolly roger de la tripulación, que llevaba Penguin entre todo el montón de ropa que traía. Después de darle las gracias y echarles de la habitación con la excusa de que necesitaba intimidad, comenzó a vestirse.
Primero se puso la camiseta que le dio Penguin, le quedaba algo grande pero no le importaba ir enseñando el sujetador por ambos lados de ésta. Siguió con el mono, subiendo la cremallera de éste hasta la cadera, una vez así con la parte superior y las mangas se las ciñó al cuerpo en un cinturón improvisado, por último se calzó sus botas y se trenzó el pelo.
Cuando salió del camarote recibió algunos silbidos y comentarios de aprobación por parte de algunos hombres que pasaban por ahí. Ignorándolos se dirigió a la habitación de lavandería ya que su primera tarea era hacer la colada de todos los trapos sucios de los marineros.
Cuando llegó a la habitación donde estaba todo lo necesario para comenzar su mandado, se detuvo delante de la puerta y la abrió con cuidado. Un olor desagradable llegó hasta su nariz, reprimió una arcada y entró en el cuartó, dio la luz y deseó no haberlo echo.
Ante ella montones de ropa sucia se apilaban en el suelo, se aguantó el asco y entró en esa cueva putrefacta. Agradeció enormemente que hubiese dos lavadoras y secadoras industriales, eso facilitaría su tarea pero no mejoraría el panorama. No tenía ni idea de cómo iban esas maquinas, ella cada vez que necesitaba lavar su ropa se iba a un río a limpiarlas, así que era la primera vez que tenía la oportunidad de usar uno de esos electrodomésticos.
Comenzó a dividir la ropa por tipos, los monos por un lado y las otras prendas por otro junto a las "delicadas". Metió los monos en una lavadora y los demás trapos en la otra. Cogió el bote de detergente que había encima de una estantería de pared metálica y echó una cantidad desproporcionada en cada máquina, después comenzó a manipular los mandos, pulsando los botones y girando las ruletas.
Ambas lavadoras comenzaron a funcionar y ella se sentó encima de una, comenzando a cantar una canción a pleno pulmón para entretenerse mientras esperaba a que la colada estuviera lista para secar.
-Las bellezas de Grand Line, pueden derretir un corazón. –Cantó ella. –Pero cuidado con las de Ghostflag, o luego tendrás picazón. Canto para los marineros animar, canto para los demás sin cesar, canto para mi capitán elogiar… si consigo sus nombres recordar. Canto y pierdo el tiempo, no lo puedo creer; pero vosotros ahí mirando no tenéis nada mejor que hacer. Visto como un bufón, actuó como una chacha, voy con los que maldigo y me quisieron clavar un hacha. Lo que hago por salvar mi vida es un alucine; cómo aprender a encender una lavadora y hacer que todo esto rime…
Su canto fue interrumpido cuando sintió bajo su trasero como la maquina retumbaba con violencia y comenzaba a echar agua jabonosa por todos lados. Entró en pánico y lo único que se le ocurrió fue abrir la puerta del tambor de la lavadora, provocando que espuma, agua y ropa salieran de golpe, inundando todo.
Dos tripulantes que pasaban por la zona, fueron atraídos por algunas maldiciones que salían de la lavandería y se encontraron con la escena que nunca creyeron imaginar.
Nicte estaba intentado no ahogarse con la espuma mientras se reía como una histérica.
-Esta mujer. –Dijo uno de ello. –Vamos a ayudarla.
-Menudo destrozo ha montado. –Comentó el otro. –Tendrá que limpiarlo antes de que el capitán se entere.
Ambos ayudaron a Nicte a recoger todo el estropicio. Cuando acabaron ella se lo agradeció prometiéndoles que eso no volvería a ocurrir. Antes de irse de la lavandería abrió la otra lavadora, pensando que en esa las cosas sí las había hecho bien, pero cuando la abrió se quedó a cuadros. Toda la ropa estaba encogida y de todos los colores, siendo el más dominante el rosa. Cayó en la cuenta de que olvidó separar la ropa que destiñe del resto y que la lavadora tenía el programa de altas temperaturas. Decidió actuar como si ella no hubiera hecho nada, así que salió de la lavandería y siguió cantando.
- Nadie comprende mi situación, mi vida no es normal, cantar para disimular en una situación terminal.
Su siguiente tarea era ayudar a hacer la comida. Cuando llegó a la cocina lo primero que hizo fue saludar a Damen, el cocinero de la tripulación. Un hombre parecido a Trafalgar aunque solo en la complexión: era un par de años más mayor, no tenía tatuajes visibles, era rubio con el pelo un poco más largo y padecía heterocromía haciendo que su ojo izquierdo fuera azul y el otro marrón. Con un carácter algo callado pero muy noble y fiable, tenía el don de la cocina ya que dentro de la embarcación era el único que podía preparar algo decente también había oído que Damen fue uno de los primeros en unirse a Law.
-Estás aquí, Black. –Dijo Damen, entregándole un delantal, que ella se lo puso enseguida, y guiándola hacia una encimera donde había algunos utensilios de cocina. –Empieza cortando las verduras, pero lávalas antes.
-OK.
Nicte cogió algunas hortalizas y comenzó a lavarlas bajo el grifo de la pileta. Mientras ella hacia eso, el cocinero sacó un pollo de una jaula donde había otros, la rompió el cuello y comenzó a desplumar al ave. El silencio se apoderó de la situación, pero no era incomodo y sólo se rompía cuando Damen le daba alguna indicación a ella.
Llegó la hora de empezar a picar las verduras. Nicte cogió un cuchillo de cocina y no pudo evitar pesarlo y comprobar el filo. Empezó a cortar las hortalizas tranquilamente, mientras Damen comprobaba la sopa que se estaba calentado es la olla encima de los fogones.
-Damen. –Llamó ella al cocinero. –Ya he terminado, ¿hago algo más?
-Coge otro pollo y desplúmalo. –Dijó él.
La asesina hizo lo mandado, se acerco a la jaula donde estaban las aves y eligió a un pollo con cuidado. Cuando lo fue a coger pasó algo que desencadenó una serie de circunstancias.
Damen era narcoléptico, y eso significaba que tenía una alteración del sueño que provocaba que se quedase dormido en cualquier momento. Law, como médico que era le había dado medicación para evitar los episodios de sueño, pero no todos estaban controlados.
Provocando que se quedase dormido de pie delante de la olla, la cual comenzó a hervir con ímpetu haciendo que todo su contenido se saliese y salpicase todos los fogones. Nicte se dio cuenta de ello y fue a apagar el gas para que la olla dejase de hervir. Fue tanta su prisa que dejó la jaula de los pollos abierta provocando que las aves escapasen y comenzaran a revolotear por el lugar, llenado todo de plumas, tirando los platos al suelo…
Damen se despertó algo desorientado estudió la escena que ocurría delante de sus ojos. Nicte intentaba, desesperada, meter a las aves dentro de la jaula a duras penas, provocando que ella terminase tirando los cuchillos de cocina por todos lados sin fijarse donde apuntaba.
El alboroto que montaron atrajo la atención de los hombres que se reunieron alrededor de la puerta, de la cual salió Damen seguido por pollos y algunos cuchillos que se clavaron en la pared siguiendo la silueta del cocinero. Los marineros alarmados por que la chica se hubiese vuelto loca y hubiese comenzado a atacar al cocinero, se asomaron por el hueco de la puerta.
Vieron como la chica, estaba en medio de la cocina la cual estaba hecha unos zorros: Platos rotos por doquier, sartenes y ollas tiradas por ahí, cuchillos y otros objetos afilados decoraban la pared y suelo y alguna mesa, la comida estaba desperdiciada y plumas llenaban el lugar. Nicte estaba de pie con un pollo en brazos mirando inocentemente a los demás, cómo si ella no hubiese roto un plato.
-Esto… –Comenzó Nicte, sonriendo dulcemente. -¿He sido yo?
Los hombres comenzaron a reírse entre ellos ante la repentina inocencia de ella. Ellos decidieron ayudarla por el bien el submarino, viendo que cada tarea que Law le había encomendado, la chica la liaba parda y antes de que la cagase aún más, le dijeron que podía ir a fregar la cubierta mientras ellos se encargaban de arreglar la cocina.
Las horas pasaron y Nicte estaba acabando de limpiar la cubierta, ante la atenta mirada de Bepo el cual se entero de los líos que ella provocó y había decidido vigilarla. El oso estaba tirado en el suelo disfrutando de ambiente veraniego que había, mientras dormía.
Ella termino de limpiar el suelo y se sentó encima de Bepo. Estaba tan cansada que se desplomó encima de la tripa del animal, sin darse cuenta cerró los ojos y se quedó dormida.
Los minutos pasaron y el anochecer se presento. Law buscaba a Bepo para hablar con él sobre lo que había pasado en el submarino por culpa de Nicte. Como conocía la costumbre del oso de salir a dormir fuera, se dirigió directamente a la cubierta. Al llegar una sonrisa extraña para él, ya que era cálida, se dibujó en sus labios. Ante sus ojos una visión algo rara a la par que tierna.
Bepo estaba dormido tirado en suelo y encima de él descansaba Nicte, la cual estaba acurrucada sobre la tripa de éste y una de las zarpas del oso la abraza.
Se acercó a ellos y susurró.
-Eres una adicta al caos, Nicte-ya.
Continuara…
N.A: Pues a aquí que llegamos. Dejar reviews.;), si os a gustado, o queréis decirme algo (Criticas, sugerencias, halagos, insultos, peguntas…lo que queráis) Por mi parte nada más que añadir. Venga hasta luego (^^)/
