YEAAAAAAAAAAAHHHH! POR FIIIIINNNNNN! AHAHAHAHAHA! *risa maniática* he aquí el décimo capítulo:
CAPÍTULO 10
La Feria I
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Los ensayos, los preparativos, toda la práctica a la que se dedicaron hace una semana y media exactamente, ahora, en ese mismo día, iban a ver qué frutos rendían.
Al fin había llegado el día de la Feria, estudiantes de otros colegios iban a venir, padres de familia y efectivamente sus docentes los iban a supervisar, pero como era las 7:00 a.m. estaban en apuros.
En algunos salones de la institución y en el gran patio del colegio, se podía ver a alumnos corriendo por todas partes con materiales coloridos, serpentinas, disfraces, letreros; todo para adornar el lugar donde recibirán a los invitados. Todos habían venido lo más temprano posible para terminar los adornos del día anterior, bueno, no todos…
Una castaña entraba presurosa a la institución, si no fuera porque la reja estaba abierta para que padres de familia pudieran entrar para ayudar a sus hijos, definitivamente, ella no hubiera podido entrar.
¡Tenía una hora de retraso!
No era su culpa de que su despertador se descompuso y no la levantó tan temprano; tampoco de que su padre, al ver que su adorada hija no se levantaba, quiso hacer el desayuno para los dos y que haya terminado por casi incendiar la cocina; tampoco de que cuando vaya a salir de su casa, no pudo encontrarlos zapatos del colegio (los cuales, por una razón desconocida, habían sido secuestrados por el gato del vecino), que cuando esté a mitad del camino haya recodado que se le olvidó el material que le pidió prestado Kyoko-chan y tuvo que regresar a casa nuevamente; tampoco de que una vez que haya salido por segunda vez de la casa se haya caído por culpa de un enorme charco de agua a mitad del camino, que casi la atropelle un auto…
En fin, tantas cosas que le pasaron en toda la mañana. Estaba cansada.
A grades zancadas y sin saludar a nadie, se dirigió a su curso. Encontró la puerta del curso cerrada, intentó abrirla, pero por más que haya forcejeado, no lo consiguió. Dio un suspiro de resignación, pero luego recordó que Kyoko-chan le había dicho que su actividad era en el curso; miró extrañada la puerta y le dio unos pequeños toques con los nudillos de su puño.
— ¡¿Quién anda ahí?—se escuchó una exclamación gutural del otro lado del puerta.
— ¡Hahi!—se sorprendió.
— ¡Contraseña!—exigió la misma voz masculina.
— ¿C-Contraseña?—se acercó un poco más a la puerta. ¡Ridículo! ¡¿Quién en su vida de estudiante daba una contraseña para poder entrar a su salón? Entonces, pareció reconocer la voz— ¡¿Gokudera-san?
— Gokudera-kun, ¿Quién está afuera?
— Nadie, Juudaime, no se preocupe, es solo una idiota que se equivocó de curso…
A Haru le salió una vena palpitante en su sien; ¡Le dijo idiota! ¡Y ella sabía perfectamente que la había reconocido! Y, frunciendo el seño, con su puño empezó a dar golpes más agresivos a la puerta— ¡Estúpido Neandertal! ¡ÁBREME! ¡HARU NECESITA ENTRAR!—definitivamente, hoy no se había levantado con el pie derecho.
— ¡Haru-chan!
— ¡No abra, Juudaime, es una intrusa!
— Hahaha, Gokudera, eso de "Cuidar de que nadie entre al curso", te lo estás tomando muy a pecho!
— ¡Cállate, idiota del béisbol!
— ¡AAAAABREMEEEEE!—empezó a exclamar Haru, ¡Estaba retrasada para ir a su actividad!
Se escucharon un par de golpes y algo que cayó al piso y Tsuna había abierto la puerta— ¡Haru-chan! ¡Pasa!
Haru inspeccionó el curso con la mirada, lucía muy oscura, habían tapado los ventanales con cartulina negra, arañas de juguete colgaban del techo, una manta negra cubría la mayoría de los asientos; la decoración lograba que el lugar pareciera un poco tétrico, y en eso cayó en cuenta de cómo iba vestido Tsuna; pantalones verde oscuro muy holgados, recogidas las bastas con unas botas negras, una camiseta blanca muy holgada con manga larga y un chaleco negro encima de ésta, lucía una argolla falsa en una de sus orejas y tenía algo de delineador alrededor de los ojos para simular ojeras. Gokudera y Yamamoto también se vestían de forma similar.
Iba a abrir la boca para decir algo, pero una voz femenina la interrumpió.
— ¡Haru-chan! ¡Hola!—vio como Kyoko apareció de atrás de la mesa del profesor.
— ¡Kyoko-chan! ¡Haru llegó viva!—logró exclamar mientras corría hacia la rubia y la abrazaba.
Kyoko alzó una ceja sin comprender, pero correspondió el abrazo— No es por molestarte, pero…
Haru se separó de inmediato y de su maleta sacó una enorme funda— ¡Cierto! ¡Haru trajo lo que pediste desu~!
Kyoko agarró la funda— ¡Gracias, Haru-chan!
Haru vio como Kyoko arreglaba unas cosas de atrás de la mesa del profesor, ahí estaban metidas las maletas y otras fundas— Kyoko-chan ¿Qué es todo esto? Desu~
— ¡Oh! ¡Cierto! No te conté; ¡Somos gitanos!—explicó la rubia señalando su vestido de colores excéntricos y oscuros— Nosotros nos encargamos de la presentación a la casa de terror que está en los próximos tres salones conectados…
— ¡Suena divertido! Desu~
— Si, además, como los más pequeños no pueden entrar, nosotros nos encargamos de ellos y les contamos unos cuentos de terror…
— ¡Hahi! Haru también hubiera querido unirse a ustedes…—comentó la castaña jugando con una de las arañas falsas que colgaban del techo.
— ¡Hmp! Como si nos hiciera falta una mujer estúpida—espetó Gokudera con los brazos cruzados. Haru solo lo miró con el seño un poco fruncido.
— Baboso—le dijo para regresar su atención hacia la rubia.
— Haru-chan, tú también tienes tu actividad con aquel peliazul ¿Verdad?, ¿De qué se trata?
— Ah, sí, es que…—ahora que los pensaba, no había visto a Rokudo-san durante la semana y media de preparación, lo había buscado por todas partes, pero nunca lo encontró y, al sentirse inútil sin hacer nada, todo ese tiempo se la había pasado ayudando a otros docentes y alumnos— ¡Hahi! ¡Tengo que buscar a Rokudo-san! ¡Que les vaya bien en su proyecto!—la castaña salió disparada del curso.
Había dejado a los otros cuatro extrañados por esa reacción.
…
Haru había caminado por media Feria y aún no encontraba ninguna señal de vida de Rokudo-san, frunció levemente las cejas y luego suspiró. Y ahora ¿cómo se supone que iba a ayudar?, decidió volver al salón de Kyoko-chan, pero de lo tan distraída que estaba pasó de largo de "La casa del Terror".
Haru levantó la cabeza y miró los pasillos— ¡Hahi! ¡Cierto! ¡Kyoko-chan!—iba a volver cuando en el piso encontró huellas de piecitos hechos de cartulina de colores pegadas en el piso— ¿Hahi?—instintivamente, comenzó a seguirlas.
Pasó por varios pasillos y ahora iba subiendo unas escaleras; ¿Hacia la azotea? Terminaron las huellitas al llegar a la puerta muy colorida que decía "Club Piña" con un amarillo fosforescente, encogió los ojos ¿Qué pasaba ahí? Cogió la perilla de la puerta…
Pero alguien más adentro la abrió.
— Esto es ridículo, Mukuro-sensei…—y sus ojos verdes chocaron con los ojos chocolate.
Haru entreabrió la boca y supo que por un segundo se quedó sin habla; es decir, no todos los días ves a un chico con falda hawaiana, con collares largos coloridos y flores en la cabeza ¿Verdad?
— ¿F-Fran-san?—sacó el habla… y le cerraron la puerta en la cara.
...
— Tú eres Haru-chan, ¿Verdad? Siento lo de la puerta—una chica de cabellos largos sueltos color castaño claro la llevó a sentarse en una de las mesas algo apartadas del lugar.
— H-Hahi, no hay problema desu~—Haru se sobaba la nariz un poco ¡¿Por qué Fran-san le habría de tirar la puerta en la cara? Le había cogido un poco de resentimiento. Desvió ligeramente la mirada hacia el peliverde que se encontraba a un par de pasos de ellas hablando con Rokudo-san.
— Bueno, Mukuro-san me trajo una breve lista de alumnos que nos ayudaran en nuestro "pequeño" proyecto. Y tú estás dentro…
Haru la escuchaba atentamente, por lo menos ya sabía por qué Rokudo-san anotaba a alumnos que no tenían actividades. Trató de inspeccionar la azotea mejor, pero nuevamente aquella chica le habló.
— Haru-chan, yo soy la presidenta de 2do Curso y la encargada de todo esto. Me puedes llamar Nana-chan, pero primero necesito que te pongas el "uniforme" y luego te digo con más calma de qué se trata todo, estamos algo cortos de tiempo—de la nada, la joven sacó una funda y se la entregó.
— ¡Hahi!
…
Se fue al baño más cercano que pudo encontrar. Ya estaba totalmente vestida. ¡Era el disfraz más revelador que se había puesto en toda su vida!
Se miró por tercera vez al espejo.
No tenía nada de qué avergonzarse. Sabía que tenía un cuerpo decente, pero como toda adolescente de su edad, no pudo evitar mirar su ombligo al descubierto.
— ¡Hahi! ¡Vamos Haru! ¡Tú puedes hacerlo! ¡Además, esto será divertido!—intentó darse ánimos, salió del baño con el uniforme del colegio en su maleta y caminó descalza hacia la azotea.
Una vez allá, se encontró nuevamente con la "presidenta".
— Um, Nana-chan…
— ¡Haru-chan! ¡Te ves muy bien! Te queda tan bonito, que envidia…—la presidenta, apenas al verla, la elogió. Hizo un puchero, pero luego la cogió de las manos y se sentaron en una mesa.
— ¡Hahi! ¡Gracias ¡ pero Haru no se ve tan bien…
— Nah ¡No digas eso! ¡Te ves bien! Pero bueno, ahora te tengo que contar rápido como manejaremos el lugar. En media hora comienza todo y hay que apresurarnos.
Mientras Nana hablaba, Haru asentía y escuchaba atentamente, hasta que, inconscientemente, giró un poco la cabeza y se encontró con unos ojos verdes muy conocidos. La castaña se sonrojó violentamente y volteó rápidamente ¡Qué vergüenza! Todavía no se acostumbraba al "uniforme" hawaiano, además ¡No se olvidaba de que él le había tirado la puerta en la cara!
Fran la había observado cuando entró y se sintió un poco acongojado cuando ella lo notó, por alguna razón sintió que sus mejillas calentarse ligeramente…
Mukuro, quien estaba observando (molestando) a su kouhai, estuvo tentado a pasarse las manos por sus ojos para ver si había observado bien, pero ¿A caso el inexpresivo y apático peliverde tenía un casi invisible sonrojo sobre sus mejillas? Alzó una ceja, confundido, hasta un poco extrañado, siguió la pista de donde el peliverde había mirado antes.
Ah…
Se sintió tentado a reír maliciosamente, es más, se le había salido la sonrisa.
— Kufufufu~
Fran miró a su sensei, con un ligero toque de confusión— ¿Qué se supone que es tan divertido, Mukuro-sensei?
— Oh~ nada. ¡Ah! Cierto. Haru-chan ya se puso el uniforme, se ve bien~—fingió demasiado interés con una mirada afilada para ella.
El ojiverde frunció casi imperceptiblemente sus cejas. Mukuro no pudo evitar sonreír, gustaba demasiado de molestar a su aprendiz, además de que acababa de encontrar algo muy interesante. Pero…
— ¡Ah! Mukuro-sensei, Bel-sempai desapareció, dijo que era ridículo este proyecto y se fue.
— Ah, mi aprendiz. Se nota que aún te falta mucho para superarme. Él se metió en esto y se quedará hasta el final kufufufu~—Mukuro adquiría una mirada siniestra a cada palabra que decía. Todavía no olvidaba como aquel rubio casi lo ofende, esta era la oportunidad perfecta para vengarse…
— ¡VOOOOOOOIIIIII!—se escuchó un grito ahogado que hizo a los estudiantes asustar, se escucharon pasos pesados subiendo por las escaleras y…
¡BROOOM!
— ¡VOOOOOIII! ¡¿QUIÉN DEMONIOS ES ROKUDO MUKURO?
Todos los presentes en la azotea dirigieron sus miradas al peliazul.
— Yo—respondió éste tranquilo.
— Tsk, ¡Toma!—de la mano del pelilargo prácticamente colgaba un joven rubio que trataba de zafarse del agarre, el chico fue empujado.
— Kufufufu~ Gracias, Squalo-sensei.
— SI SI SI…—de repente, el docente pareció al fin estar consciente de su alrededor y luego se quedó mirando a Fran, el peliverde le enfrentó la mirada y Squalo aguantó la carcajada. Se dio media vuelta saliendo del lugar murmurando cosas como "chicos locos, como si el colegio fuera una playa…"
Después de ese incómodo "momento" se reanudó la actividad del lugar.
— ¿Y bien? Yo creo que deberías irte a cambiar de ropa, estamos limitados de tiempo kufufufu~—rio malignamente el peliazul, sus ojos bicolor brillaron en malicia.
Belphegor frunció en entrecejo— Che~ que molestia…
…
— El príncipe ya terminó de cambiarse…—dijo a regañadientes. Belphegor ya había regresado del baño; ya no llevaba el uniforme de siempre, ahora llevaba una falda hawaiana y collares de flores como el peliverde. Se dirigió a donde Mukuro.
El joven de ojos bicolor lo observó con los brazos cruzados— Mm… yo creo que falta algo—el peliazul caminó hacia una mesa y revolvió un par de fundas. Se supone que había reservado un par…
Fran, quien había estado cerca de su sensei, miraba desinteresado la escena.
— ¡Ya lo encontré!, te falta esto kufufufu~—la risa malvada de Mukuro era única.
Belphegor ya de por sí, se encontraba molesto por hacerlo vestirse así, pero ahora se encontraba furioso. Ese tipo…— Olvídalo, el príncipe no se pondrá eso…
Fran, al ver la ocurrencia de su sensei, casi pierde la compostura por querérsele salir una risa. Le costaba mantener algo de su aire apático.
— Oh~ No lo creo. Yo mando aquí y tú te vas a poner esto, además no creo que te moleste llevar un brasier de cocos durante un par de horas…
Dulce, dulce venganza…
— No me pondré eso.
Sus miradas parecían tener un duelo de miradas donde ninguno de los dos parecía ceder.
…
— Kufufufu~ ¿Ves? No creo que haya sido tan difícil—Mukuro quería soltar una carcajada, pero mantuvo la compostura.
Belphegor estaba rojo, rojo pero de la ira y humillación. Ese cabeza de piña las pagaría todas juntas… Un aura oscura parecía formarse a su alrededor.
Todos los presentes parecían reírse por lo bajito ante la graciosa vista del rubio con el brasier de cocos.
Fran se permitió sonreír un poco, sempai se veía tan gracioso—Bel-sempai ¿Dónde quedó el sombrero de frutas?—decidió burlarse un poco.
El rubio parecía lanzarle dagas con sus ojos cubiertos por su flequillo.
— Ah~ mi querido kouhai~ no te burles, que también tengo un regalito para ti kufufufu~—de la manos del peliazul colgaba otro brasier de cocos y a un lado de él, en una mesa, reposaban dos enormes sombreros de frutas.
El peliverde entrecerró un poco los ojos y frunció el entrecejo— Che~ sensei~
…
— ¡Haru-chan! ¡La mesa cuatro!—llamó la presidenta Nana.
— ¡Haaaai!~—la castaña hizo un gesto como militar, cogió una libreta y se dirigió a la mesa donde estaban esperando unos clientes— ¡Buen día! Bienvenidos al Club Piña ¿Qué desean ordenar?
Los jóvenes clientes se miraron entre si— ¿Bienvenidos al qué?
— ¡Ah! Si… bueno…—se acercó un poco más a ellos— al Club Piña—susurró nuevamente, pero esta vez un poco más alto para que lograran escuchar.
— Ah… OK… bueno, yo quisiera… Mm, una ensalada de frutas.
— OK, ¿Y usted?—se dirigió al otro joven.
— Lo mismo.
Después de tomar las órdenes, caminó hacia la barra— ¡2 ensaladas de frutas!—canturreó.
— Ya sale~
La castaña se arrimó a la barra y arrancó la hoja de la orden y se la entregó a una alumna. Luego, en la espera, jugó con su collar de flores.
Hace una hora aproximadamente habían comenzado con las actividades. La presidenta había aclarado muchas cosas; esto era como un "Bar" que vendía cualquier tipo de bebidas de frutas… ¡Hasta habían tenido la facilidad de hacer sombreros de frutas! Haru también hubiera querido usar una… Pero lo único extraño en todo esto era que como el Bar se llamaba: "Club Piña" ¿Por qué tenían que decirlo en voz baja cada vez que querían decirlo? La presidenta le había dicho que a Rokudo-san no le agradaba…
— Un batido de banana.
— Un batido de frutilla.
Haru miró hacia un lado para ver a los recién llegados y se le iluminaron los ojos al ver tan altos y coloridos sombreros de frutas… y sintió el impulso de tirarse encima de los sombreros…
— Haru-san ¿Qué hace?
Una voz la sacó de su "ensoñación" solo para darse cuenta de que estaba demasiado cerca de un muy conocido peliverde con las manos extendidas hacia arriba como queriendo alcanzar el sombrero. Fran retrocedió unos pasos.
— ¡F-Fran-san! Ahaha… Haru no hace cosa alguna—retiró sus manos enseguida y desvió la mirada, pero luego pareció reparar en el brasier de cocos y no pudo evitar reírse— Hahahaha Fran-san Hahahaha ¿Q-Qué hace con e-eso?—con dificultad señaló los cocos, para luego tocarse la barriga— ¡AH-AH! ¡Mi estómago, desu~!—también se dio cuenta de que Belphegor llevaba un conjunto igual.
A Fran se le colorearon levemente las mejillas de la vergüenza— Haru-san ¿Podría dejar de reírse?
Belphegor solo observaba la escena, curioso, pero igual un poco ofendido
— Si, s-si—la castaña apartaba las lágrimas que se escaparon de tanta risa y respiraba hondo para recuperarse— Fran-san ¿Por qué tiene que usar el… los cocos y el sombrero?
Fran casi hace un gesto de disgusto— Me obligaron.
— ¿Igual a Belphegor-san?—preguntó, porque por la cara del rubio, estaba enojado.
El peliverde asintió recuperando su apatía.
— E-Entonces, si le obligaron a usar el sombrero ¿No importaría si se lo presta a Haru por un momento?—sus ojos cafés brillaron en esperanza.
"Si se quitan algún accesorio, haré que la presidenta los maquille con lápiz labial, sombras coloridas y todos esos cosméticos que las mujeres suelen usar, aparte de peinarlas como todas unas niñas ¿Entendieron? Kufufufu~"
Todavía la risa malvada del peliazul hacía eco en sus mentes, ya de por sí era horrible como estaban vestidos y con una tortura extra… desviaron los ojos incómodos.
— ¿Eh?
— ¡Aquí salen tus ensaladas de frutas, Haru-chan!—esa bandeja la cogió la castaña.
— ¡Hahi! ¡Nos vemos!—se despisió y caminó hacia los clientes.
— ¡Oye! Rana, el príncipe quiere preguntar algo—Fran se dio la vuelta para mirarlo.
— ¡Aquí están los batidos!—Belphegor bufó ante la interrupción, cogió la bandeja y se retiró.
Fran miró el batido ignorando el comportamiento del rubio…
ah…tenía tantas ganas de helado de chicle.
…
— ¡BIEN, CHICOS!—la presidenta llamó y todo los presentes le prestaron atención—Verán; ya son como las dos de la tarde y hemos trabajado sin descanso ¡Y solo hemos tenido un breve receso! Hablé con nuestra supervisora y me autorizó un receso de media hora así que ahora pueden salir y regresan a las 2:30. ¿OK?
Los estudiantes presentes suspiraron en alivio y se retiraron.
Haru se llevó su maleta al baño y se cambió de ropa, en realidad, solo se puso el suéter del uniforme encima y un pantalón corto en vez de la falda hawaiana.
Cuando salió del baño, decidió ir a la "Mansión del Terror" a ver qué tal les iba a Kyoko-chan y a los demás.
A medida que alcanzaba el lugar, se empezaron a escuchar fuertes ruidos como de estruendosos golpes.
— ¡HIIII! ¡NO! ¡QUE NO SE ME ACERQUE!
Haru y los demás que iban pasando por el lugar se quedaron mirando la atracción ¡Hahi! Creo que el proyecto fue bueno desu~ y es que no en cualquier parte escuchas tremendo griterío de miedo puro. Haru tragó saliva… y eso que quería entrar para ver qué tal era, con solo escuchar los gritos, ya ni quiere poner medio pie dentro.
Se paró delante de la puerta y no sabía si abrirla o esperar que salga alguien, pero de todas formas no le dieron tiempo de escoger ya que igual había pasado lo segundo.
Un Tsuna demasiado aterrorizado había salido disparado como alma que lleva el diablo del aula y se estrelló contra Haru casi haciendo que caigan.
— ¡Tsuna-san!—jadeó la castaña.
— ¡Cójanlo!—se escuchó otro griterío. De repente, del aula, salieron Gokudera y Yamamoto.
— ¡Juudaime! ¡No se mueva!—Gokudera, prácticamente, se le lanzó encima.
— ¡Hahi!—los tres cayeron al piso.
— ¡NO!
— ¡Tsuna! ¡No te muevas!—ordenó Yamamoto, mirándolo como si lo estuviera investigando.
Haru no sabía que pasaba y se levantó junto a Tsuna y Gokudera.
— ¿Eh? Qué raro, ya no está…—habló el peliplateado.
— ¿E-Enserio?—el castaño se inspeccionó el uniforme.
— ¿Qué está pasando desu~?
— Es que, Haru, nosotros…—los ojos dorados del pelinegro se agrandaron en sorpresa al fijarse bien en ella y empezó a acercarse cautelosamente hacia Haru, la castaña se extrañó ante esa reacción y retrocedía a cada paso que Yamamoto se acercaba— Haru… no te muevas…
Haru comenzó a alterarse— Q-Qué… ¿Qué pasa?
— Mujer idiota—Gokudera también se acercaba— No te alarmes ni grites, en tu hombro…
Haru enseguida miró hacia su hombro derecho.
— ¡KYAAAA!
…
— ¡Ah! ¡No! Qué horror, H-Haru está asustada…
— Tranquila, Haru-chan, ya pasó—una Haru muy alterada estaba abrazada a Kyoko fuertemente mientras esta trataba de tranquilizarla.
— ¿Estas bien, Haru-san?—preguntó Yamamoto.
— ¡N-NO!
— Mujer boba, asustándose solo por una tarántula—Gokudera llevaba atrapada en sus manos al enorme arácnido.
— ¡C-CÁLLATE!
Tsuna suspiró cansado. Una tarántula había entrado en el curso y cuando se dio cuenta; ya la tenía en su hombro.
— *snif snif* Y-Ya, Haru ya se siente mejor…—la castaña por fin se despegó de Kyoko.
— ¡Ah! ¡Cierto! Haru-chan, lamento molestarte, pero ¿Podrías hacerme un favor?—preguntó la rubia algo avergonzada.
— ¡Claro!
— Bueno…—de un bolso, la rubia sacó un obento envuelto en un pañuelo azul oscuro— mi hermano se olvidó de coger su almuerzo ¿Podrías dárselo? Nosotros todavía no podemos salir de nuestra actividad y ya mismo mi hermano tiene su receso…
Haru cogió el obento—No te preocupes, Kyoko-chan, Haru se lo entregará ¿Dónde está?
— En el salón de 3ero "A" ¡Muchas gracias!
— ¡De nada!—la castaña salió casi corriendo por los pasillos. Después de varios minutos, si ella no se equivocaba, ya se encontraba enfrente del salón. Su gran cartel de colores rojos y amarillos llamaba la atención, sin mencionar todos los que estaban desperdigados por los pasillos.
— ¿Hahi? ¿"Diversión al extremo"?—repitió la frase que mostraba y decidió entrar.
— ¡HOLA! ¡¿VIENES POR DIVERSIÓN AL EXTREMO?—una voz enérgica se hizo escuchar, el chico de cabellos blancos apareció de la nada y empezó a zarandear a la joven.
— ¡H-Hahi! Y-Yo…—se sintió mareada de tanto que la sacudía.
De repente, la puerta del salón se volvió a abrir.
— Ushishishi~ No puedo creer que Lussuria haya dicho eso…
— Hmp, Ah, ¿Está aquí Ryohei Sasagawa?—Belphegor y Fran habían entrado al curso.
— ¡AQUÍ!... ¡¿QUIERES DIVERSIÓN AL EXTREMO?—preguntó el peliblanco dirigiendo su atención a los recién llegados.
— Shishishi~ Colonnello-sensei te manda esto—el rubio le entregó un papel al joven boxeador.
— ¿Eh?—Ryohei cogió el papel.
— ¡Hahi! ¡Increíble desu~!—después de que su cabeza haya dejado de dar vueltas, Haru pudo concentrarse en la enorme pared… de velcro negro— ¡WAO! ¡LUCE DIVERTIDO!—exclamó emocionada la castaña atrayendo la atención de los varones.
— ¡¿VERDAD? ¡¿QUIÉN QUIERE DIVERSIÓN AL EXTREMO?—preguntó el peliblanco otra vez con los puños en el aire.
— ¡HARU!—exclamó otra vez la castaña alzando la mano enérgicamente.
Belphegor observó que el peliverde se retiraba de la escena, sonrió maliciosamente, alcanzó a bloquearle el paso, lo empujó otra vez al salón y "escondiéndose" detrás de él, le hizo alzar el brazo— ¡Yo quiero!—exclamó el rubio— Ushishishi~
— Bel-sempai…
— ¡¿TÚ TAMBIÉN QUIERES JUGAR?—el peliblanco se dirigió a Fran.
— Eh… yo… yo…—trató de negarse, maldiciendo mentalmente al rubio.
— ¡VENGAN! ¡VAMOS!—Ryohei cogió de los brazos al peliverde y a la castaña y se los llevó a un cuarto. Después de unos minutos, salió una Haru envuelta en un traje rojo de velcro y un Fran con un traje de velcro azul, ambos sin zapatos. Ryohei otra vez los arrastró a la pared de velcro, parándose en las colchonetas.
— Ushishishi~—Fran podía escuchar la risa del rubio.
— ¡Bien! ¡¿QUIÉN QUIERE SER EL PRIMERO?—preguntó entusiasmado el boxeador. Haru iba a hablar cuando sintió que alguien la empujó muy levemente en el hombro, haciéndola a un lado.
— ¡Ranocchio!—el rubio cogió al ojiverde y lo empujó al trampolín que estaba al pie de la pared de velcro.
¡CRCHHHHH!
— ¡Ah!
Fran había quedado pegado en la pared un poco alto del piso.
— Ushishishishi~ tal vez ahora la rana tenga complejo de araña~
— ¡Ah! Ya no quiero estar aquí, quiero que me bajen—el peliverde hizo su rostro a un lado para poder hablar bien, su cabellos quedaban pegados en el velcro.
— No, Shishishi~—todavía no podía vengarse del peliazul así que debía desquitarse con el ojiverde.
— ¡AH! ¡AQUÍ VA HARU!—la castaña, con pasos torpes, corrió hacia el trampolín y saltó de espalda— ¡KYAA!
— ¡CRCHHH!
— ¡Hahahahahaha! ¡Divertido!—rió tontamente— ¡¿Verdad, Fran-san?
El peliverde en respuesta rodó los ojos .
Belphegor iba a hablar cuando la puerta se abrió; un joven había entrado— Eh, Belphegor-san, la presidenta de segundo te busca.
— Yo no voy—el rubio se cruzó de brazos.
A un lado de la puerta semiabierta apareció el peliazul— Kufufufu~ no estás en posición para negarte~
El rubio sentía rechinar sus dientes y salió del cuarto.
— …—Fran se sintió incómodo— Eh, Sasagawa, bájeme.
Otra vez la puerta se abrió con tremenda fuerza.
— ¡Ryohei, kora!—el rubio profesor de Educación Física había llegado.
— ¡COLONELLO-SENSEI!—exclamó emocionado el peliblanco.
— ¡Ven! ¡Surgió una competencia de deportes entre los colegios presentes y te necesito!
— ¡SÍ, COLONNELLO-SENSEI!—Ryohei fue trotando hacia la puerta— ¡AL EXTREMO!
— Eh… oigan…—Fran veía como…
¡SLAM!
La puerta se cerró.
— ¡Hahi! ¿Dónde están los demás, desu~?—la morena movió su cabeza para ver al peliverde.
Fran solamente la miró y luego estrelló su rostro contra la pared de velcro, sin importarle que el material rasposo podría dejarle marcas.
La castaña se confundió por la reacción de su compañero— ¿Hahi? ¿Fran-san?
…
Ya había pasado como más de quince minutos y ya se estaba venciendo el plazo de descanso, la tal Nana los degollaría por llegar tarde.
Quién diría que el velcro fuera tan resistente…
Apoyó una vez más sus manos desnudas contra el velcro para poder despegar la parte anterior de su cuerpo. Podía oír el velcro despegarse un poco más, después de todo, era el intento número 50.
— Fran-san, ¿Qué hace?—preguntó la castaña.
El ojiverde la observó— Tratando de salir—respondió casi murmurando.
— ¡Hahi! ¡Pero si usted hace eso…!
— ¡Onii-chan! ¿Estás aquí?—una voz femenina se escuchó fuera de la clase. Fran y Haru observaron la puerta.
— ¡Hahi! ¡Es kyoko-chan! ¡KYOKO-CHAN! ¡VEN! ¡HARU NECESITA AYUDA!—mientras la castaña "gastaba saliva" llamando a una persona que, probablemente, no la escuche (aunque dudaba mucho de eso, ya que su voz era muy chillona) volvió a tratar de despegarse de la pared.
Haru lo alcanzó a ver— ¡Fran-san! ¡No haga eso! ¡Si usted…!—trató de decir nuevamente, pero Fran la ignoró y siguió intentando.
— ¿Haru-chan? ¿Estás aquí?—la puerta se entreabrió y dejó ver la cabeza de la rubia.
¡PLAF!
Fran al fin se había despegado de la pared, pero había caído de cara al piso. Ahora "yacía" tirado en parte de algunas colchonetas, que no habían amortiguado del todo el golpe.
—¡Hahi!—la castaña lo vio desde arriba y Kyoko simplemente se quedó callada. Haru se volteó a la rubia— Kyoko-chan ¿Podrías bajar a Haru, desu~?
— H-Hai.
…
Después de varios minutos, subieron nuevamente a la terraza los dos.
— ¡5 MINUTOS DE RETRASO! ¡CINCO!—gritaba Nana, como si no lo pudiera creer.
Fran y Haru se escabulleron sigilosamente al vestidor y se cambiaron de ropa para seguir atendiendo a clientes.
Después de un par de horas más, ya eran como las cinco de la tarde, habían pocas personas en la azotea y, aunque el Bar haya sido de todo un éxto, en menos de media hora, cerrarían todo.
Toc toc
Haru se volteó a la puerta; había percibido el leve toque, se acercó a la puerta y la abrió.
— ¡Hola, bienveni…!—se cortó por un momento la oración— ¡Bienvenida al Club Piña!—hizo pasar a la clienta.
— Gracias—escuchó levemente de la joven.
Haru la observó casi con detenimiento, ¡Le causaba tanta curiosidad!, además de que en realidad era muy bonita la chica. Su cabello morado oscuro que, curiosamente, se parecía en peinado al de Rokudo-san, los ojos de la joven casi de la misma tonalidad que su cabello, el extraño parche negro en su ojo derecho… y ¡Su ropa!; ese vestido blanco a la altura de la rodillas y encima un pequeño suéter gris…
— Permítame—Haru la guió a una mesa— enseguida la atendemos.
La joven solo asintió, apretando con algo de nerviosismo su bolso necro son sus brazos.
— ¿Qué pasa, Haru-chan? ¿Más clientes?—preguntó Nana, quien estaba preparando un par de jugos. La castaña había ido a la barra para coger una libreta.
— Ah, es solo una clienta. Haru va a tomar su orden…
— ¿Es la chica de la mesa cuatro?
— ¡Hai!
— No creo que sea necesario que tomas su orden—dijo la presidenta con una sonrisa.
— ¿Hahi?—Haru se volteó y vio que el peliverde se iba acercando a la joven.
— Su orden…—dijo Fran muy apático para terminar de una vez con todo.
— ¿Fran-kun?
Fran escuchó su nombre venir de aquella chica, esa voz… la reconocería en cualquier parte, pero si ella no… bajó la libreta para observar a la joven— ¿Chrome?—se le escapó el nombre de sus labios al reconocerla, su expresión siempre indiferente se descolocó por unos segundos.
Sí, era ella.
La joven también estaba sorprendida, aparentemente, no se esperaba la presencia de él allí.
Por un momento los jóvenes no dijeron palabra alguna, sólo se miraron.
— Fran-kun, no te esperaba aquí…—dijo tímidamente la pelimorada.
— Nh…—todavía el hecho de que ella estuviera allí, en ese lugar… era impresionante y a la vez tan "imposible"—Chro…
— ¿Sabes dónde está Mukuro-sempai?—le cortó.
Fran frunció el entrecejo casi imperceptiblemente y contuvo, sin proponérselo, la respiración… ¿Con que Mukuro-sensei?— No está, hace media hora que se fue—no dio señales de su molestia.
— Ah…
Haru no pudo evitar observar la escena desde la barra, curiosa, sabiendo por sus expresiones al verse, que ya se conocían desde antes.
— Hahaha—la presidenta se acercó a la castaña y le puso una mano en el hombro— ¿Celosa, Haru-chan?—una sonrisa maliciosa cruzaba por su rostro.
— ¿Haru? ¡No! ¿Por qué preguntas?—negó algo enérgica la castaña avergonzada por la repentina pregunta. No tenía esos sentimientos por Fran.
Nana se la quedó mirando, como si la examinara—OK, te creo, pero es que viéndote a ti con Fran, créeme que no quedarían tan mal…
Haru se sonrojó levemente. No, Haru definitivamente no tiene esos sentimientos por Fran-san. Y efectivamente así era, solo que miraba la escena curiosa, porque… ¡Porque sentía curiosidad! Solo eso, aunque se sentía levemente e inexplicablemente… mm, no sabría cómo explicarlo; no era serio, pero tampoco era nada; es tal vez ¿Incomodidad? ¿Era eso? Eso era lo que más se acercaba…
De repente, vio que Levi-sensei entró a la azotea, se acercó al peliverde interrumpiendo su conversación con la pelimorada y comenzó a llevárselo, casi a rastras.
— ¡Hey! ¡¿Qué demonios está haciendo Levi-sensei? ¡Fran-kun todavía no puede irse!—exclamó indignada la presidenta Nana y se dirigió al pelinegro.
Haru siguió viendo, Nana peleaba verbal y acaloradamente con el profesor y éste a cada palabra dicha parecía perder más la paciencia. Nana-chan… pensó la castaña mientras movía la cabeza en negación, esa sempai tenía el carácter demasiado fuerte.
Cuando se dio cuenta, vio que Levi-sensei se llevaba a Fran (éste se veía notablemente fastidiado y en su mirada parecía detectar algo que no sabía qué era) y Nana-chan regresaba a toda velocidad hacia ella.
— Haru-chan, ¡Haru-chan!, ¡HARU-CHAN!—gritaba cada vez más a medida que se acercaba.
— ¡¿Hahi? ¿Qué pasa?—preguntó alterada.
— ¡TIENES QUE VER ESTO! ¡LEVI-SENSEI ME LO DIO Y… Y!—sus palabras se cortaban y le entregó un papel, supuso que era un volante al ver lo tan colorido que era.
Haru lo cogió y comenzó a leerlo, a medida de que cada oración ingresaba a su cerebro, sus mejillas se coloreaban de un rosado muy fuerte— ¿"V-Varia"?
— ¡SIIIIII!—afirmó la presidenta semisonrojada y emocionada.
— P-Pero…—su voz no dejaba de temblar, esto es… wow, se quedó sin palabras, era raro…— ¿"La cenicienta"?...
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FIN CAPÍTULO 10
La Feria I
Demonios! Estoy tan emocionada! El décimo capítulo! *suspiro* cuantas horas en la compu… bueno… este es mi regalo de cumpleaños para ustedes, (aunque realmente sería yo la que recibiera regalos) ¡UN AÑO MÁS VIEJAAA! No lo puedo creer, ya siento las canas invadir mi estresante cabellera… xDD, ah bueno, no importa, aunque no muchos se dieron cuenta, casi lloro encime del pastel xDD
Gracias a todos por leer y por dejar Reviews! Sí, ya se que me demoro mucho actualizando, pero ténganme paciencia! NO ME MATEN! He estado de baja en inspiración y enserio que trato de escribir! Es que esta torpe lectora tiene que agarrar bien a su Musa y tenerla encerrada! Le encanta tanto dejarme sola durante tanto tiempo!
Espero que les haya gustado! Y la cosa aun se pondrá más buena en la parte II solo esperen un poco más!
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