Historia escrita en conjunto con Ligie.


CAPÍTULO DIEZ:

Lolita es pura.


"Tú estás en todas partes, en mis pensamientos, en mis sueños, en el infierno, incluso mi apartamento está empezando a oler como tú."

Fragmento de Un traidor de marca de EmbraceDiversity y traducido por Naoko Ichigo.


Era una mala idea, su cuerpo se lo advertía.

Sasuke nunca abordó un tren, el único transporte público al que subió fue el autobús y sólo por curiosidad de su mejor amigo. Evitaba las muchedumbres por ser el centro de atención excluyendo los boliches o bares. Cruzado de brazos con el ceño fruncido sin saber la razón exacta por la que Hinata lo invitó repentinamente a un viaje. Tramaba algo y él lo descubriría: esa chica era demasiado transparente. Lo que no entendió fue por qué, sin causa aparente, le pidió un día con él cuando se había resignado a darle los viernes en la tarde y que terminaban en la noche.

Tuvo que hacer un gran sacrificio por ella. Para empezar, en la empresa no le iba bien. La sección en la que era encargado era de finanzas y administración por lo cual sólo sabía lo básico. En el internado para niños ricos y futuros líderes del mundo, le dieron una buena educación, pero era escasa la información para el área asignada por su padre. A regañadientes se anotó en la facultad de economía y buscó un tutor para dar exámenes libres, pero era casi titánico lo que hacía con sus horarios.

Su hermano le recomendó a una directora de cátedra que era buena explicando y le ayudaría con facilidad. Su nombre era Yugito Nii. Ella era joven, lo que llamó su atención, orgullosa e inteligente. Era una mujer hermosa y entendía porque logró tener tanto éxito a pesar de ser tres años mayor que él. Era clara y discreta; Sasuke hubiera intentado seducirla, pero temía perder una gran maestra sólo por involucrarse en otro ámbito que sea alumno y maestro. Con respecto a su carrera iba a seguir como antes. En el trabajo logró reducir su jornada laboral a ocho horas de lunes a viernes, gracias a su hermano que le daba el tiempo y espacio para que se amolde a lo que sería manejar la empresa de la familia.

Apenas ordenó sus horarios, Hinata le preguntó si quería pasar juntos el domingo. Al principio le dio gracia y lo rechazaría, pero recordó la emoción cuando conoció un poco de su mundo. Acomodó los temas del domingo para dividirlo en los días hábiles después de trabajar. El viernes se juntaría con Suisui e Itachi e irían a una cena de beneficencia y sábado saldría con sus amigos. Cambio el almuerzo del domingo con su madre al sábado e intentaría en los pequeños huecos descansar un poco para no quedarse dormido. Una vez confirmado que podría acomodarse, llamó a Hinata diciendo que podrían salir el domingo.

Cuando por fin llegó el domingo, Hinata opto por tomar el tren para no perder tiempo en el tráfico. Se sentaron en un vagón con una mesa entre ellos y en el trayecto notaron como había muchas familias a su alrededor; sobre todo niños que lloraban, gritaban y pataleaban por la atención de sus padres. Decidido a tener buen humor, Sasuke le preguntó a dónde se dirigían.

Ella tomó su mochila, sacó del bolsillo pequeño un folleto y se lo estiró amable. Se trataba de una exposición de libros y pensó que le agradaría la idea. Sasuke no compraba libros por placer, tampoco le agradaba leer sobre ficción y si tenía libros eran manuales o didácticos.

— Eso es aburrido, Hinata— le dijo mientras pasaba el folleto hacia ella. Bajaban las expectativas y pensó que sobre estimo lo planeado para el domingo.

Hinata se quedó callada y miró para el techo, Naruto le había jugado una broma. Naruto sospechaba que se veían o pasaban tiempos juntos desde que los vio interactuar esa noche en que se juntaron en el departamento del Uchiha sin su permiso, pero no mencionó nada cuando ella le preguntó por algo que hacía con su mejor amigo. Un comentario de Sasuke, sobre extrañar a su auto, la colocó en alerta y busco un tema de conversación.

— ¿Usted tiene un hermano, Uchiha-kun? — Sasuke entrecerró los ojos midiéndola y afirmó. No cambió su mirada y Hinata intentó seguir sacando un tema de conversación— ¿Cómo se llama? — Itachi, contestó sin dejar de mirarla con curiosidad de donde iba la conversación y tal vez tomaría rumbo si él no era tan cortante — ¿C-como es él?

Ahí Sasuke bajo la guardia y pareció meditar su respuesta.

— Es una persona muy amable— después de eso, sopló su flequillo y apoyo su cabeza sobre la mesa. Hinata intentó con otros temas, pero él fue cortante— ¿Por qué la invitación tan repentina? Hiciste algo que indirectamente me afecta y quieres disculparte antes que me entere ¿Verdad?

Hinata dubitativa le contestó— No hice nada malo, es sólo que...— quiero que confíes en mí, pensó, pero no lo dijo. No termino la oración porque se deprimió por su poca sociabilidad. Desde que se conocieron, Hinata no era capaz de confiar en un hombre, solo en él.

Sasuke bufó, era muy inocente al grado de tonta— Tengo mejores cosas que hacer, Hyuga— Ella lo observó concentrada esperando que siga hablando—. Siempre tenlo en cuenta.

Hinata perdió el brillo en los ojos porque quería ofrecerle su ayuda, de la misma manera que él lo dijo antes de dormir. Para su suerte, llegaron a la estación donde bajo de mala gana replanteándose volver a su departamento. Pero desistió a la idea cuando al bajar Hinata tiró el folleto en un cesto de basura y le preguntó que le gustaría hacer.

Sasuke estaba a unos centímetros cuando un joven paso rápido y pisó a Hinata. Este se detuvo para pedir perdón, pero la muchacha empezó a sonrojarse y pedirle disculpas por ver preocupación en el extraño. Sasuke observaba todo y en algún momento de la conversación el chico le pidió si quería salir con él. Hinata hiperventilo, pero el desconocido era insistente. Hasta que Sasuke intervino de mala gana cuando vio que la ojiperla se desmayaría.

— Piérdete, perdedor— le dijo sacando separando su mano de Hinata. Su mal humor comenzaba y se rascó la nuca con impaciencia ya que él extraño no se marchaba— Márchate idiota— y empezó a decir una gama de insultos similar a recordar los nombres de cada animal del mundo, que el extraño tuvo que marcharse al notar la atención a su alrededor.

Cuando lo vio lejos recién ahí se giró a Hinata que lo miraba de forma extraña.

— ¿No sabes insultar? ¿Todavía no sabes defenderte?

Hinata se defendió alegando que era una persona apenada y no una amenaza, pero Sasuke solo suspiró. Era un caso perdido por la ingenuidad de su compañera. Su buen humor disminuía considerablemente a como pasaban los minutos y en cualquier momento diría algo malo que la hiciera llorar, su nueva cualidad.

— Busquemos algo que sea más divertido— la chica intento las paces una vez más.

Sasuke bufó y empezó a caminar. Cuando bajaron de la estación Sasuke camino unos veinte pasos cerca de las vías del tren. Cuando a lo lejos venía un tren, el Uchiha la presionó a que insultara en el lapso que pasaba el tren. Hinata lo miró confundida porque no entendía a donde quería llegar con eso, pero cuando pasó hizo lo que le pidió en voz baja y con insultos, que después su compañero llamaría, de niños de tres años.

Sasuke volvió a repetirle una lista de insultos que quería escuchar de sus labios y en voz alta, gritando, pero fue inútil porque Hinata volvía a mirarlo como un cachorro que no comprendía a su dueño. Sasuke volvió a insistir. El próximo tren fue otro fracasó, Hinata alzó la voz, pero no podía insultar, no completaba las palabras hirientes. El tercer intento fue en conjunto, Sasuke le dijo que copiara todo lo que dijera pero que lo gritara, si lo lograba ella elegiría lo que iban a hacer.

Bueno, el tercer intento falló. Sasuke volvió con mal humor le dijo que era una tarea muy fácil y le preguntó porque no podía hacerlo.

— No quiero insultar, Uchiha-kun—le dijo mientras pasaba el cuarto tren y ella bajo la cabeza con tristeza por fallarle, mientras su pelo se expandía con el viento — Yo… A mi n-no me gusta que me lastimen con las p-palabras por e-eso no puedo lastimar a otros con l-las mías.

Me rindo, pensó Sasuke con enfado. Salió caminando hacia la calle y se dirigió a un bar, el único que conocía de esa ciudad. Hinata lo siguió a unos pasos de distancia. Cuando llegaron al bar, estaba cerrado y no tenía buena pinta del exterior. De todas maneras y, aunque Sasuke no lo notó, ella intento que le salieran los insultos en voz baja que, por quinta vez, fallaba miserablemente en esa labor.


Según lo dicho por Sasuke hay tres cosas para mantener a un hombre feliz: sexo todos los días, una buena comida y algo con lo que entretenerse. Le llamaba la atención la poca discreción al hablar de esas cosas frente a una mujer.

Entraron al bar que tenía el cartel de cerrado en la entrada, al parecer en ese lugar era ilegal por lo que abrieron la puerta después de que Sasuke diera unos golpes secretos. La persona que los atendió era un hombre entre las sombras con cara terrorífica y seria, que según su compañero causaba miedo en Naruto. Se llamaba Yamato y le entristeció saber que el rubio no iba con ellos, pero los dejo entrar. Hinata caminaba a la par de Sasuke, sin despegarse de su lado. El local olía a tabaco, alcohol y humedad. Sasuke se sentó en la barra y pidió un poco de alcohol a lo que Hinata logró decir con mucha, mucha delicadeza.

—Uchiha-kun creo q-que es temprano para que t-tome alcohol. —el cantinero le dirigió por primera vez la mirada. Ahora la notaba mejor, alumbrada con la tenue luz y el rostro apenas cubierto.

Sasuke fijo su mirada en ella en silencio, pensando, porque era la primera vez que recibía una orden de otra persona que no fuera su padre, aunque no sonaba como una orden, sino un pedido amable. Ella no corrió la mirada. Sasuke era guapo, pero en ese minuto en que meditaba una respuesta creyó que le dirigiría una de los insultos que le acababa de enseñar. El cantinero, divertido, colocó el vaso con el licor y espero a que Sasuke decida. El Uchiha suspiró y pidió un vaso de agua.

—Sasuke Uchiha tomando agua— soltó en una carcajada que el azabache ignoro. El chico no quitaba su mirada de Hinata, que corrió la vista hacia el vacío lugar donde había juegos de billar, dados y cartas de póquer sobre las mesas. El cantinero se quejó por el pedido de su cliente alegando que no vendía bebidas saludables sino autodestructivas y bromeo al final— No es lugar para traer a tu novia.

Hinata se sonrojo, el cantinero se fue y Sasuke se levantó por el palo de billar. Como de costumbre le enseño como jugar y al final Hinata terminaba siendo buena novata. Sasuke se acostumbró a ello. Lo que sorprendió a Hinata que a mitad de juego cuando Sasuke se acercó a ella para lanzar la bola cercana, dejo el palo apoyado en la mesa. Poco a poco, se acercó a ella y apoyo su cuerpo en los brazos que colocó encerrándola. Casi como un juego la miró fijamente y Hinata nerviosa no lo corrió, sino que se acongojo en sus brazos. El chico acercó su rostro antes de hablar.

—¿Qué es lo que quieres, Hyuga? —dijo mientras buscaba su mirada e intentaba intimidarla hasta el límite. Quería descubrir sus verdaderas intenciones, sus motivos ocultos.

—Q-quiero s-ser... — pero su aroma la asfixiaba más que el tabaco, humo y la humedad. Intento moverlo lejos, pero él no cedió ni un centímetro. Con la poca voluntad que quedaba en ella le contesto— t-tu amiga-a.

Déjame respirar por favor, pensó, pero las palabras no el salían porque temió que por el simple hecho de mover sus labios chocarían con los suyos.

—Nunca lo serás — corto por lo seco sin dejar de mirarla. Hinata balbuceó e hipo, pero no salió nada de ella. Tal vez, pensaría mejor si se dieran cierta distancia. Que el cantinero llegara tampoco hizo que aflojara su agarre. Sasuke se atrevió y tomó su cintura con ambas manos, con delicadeza. —¿No me temes?

Ella negó con la cabeza y le devolvió la mirada, la luz iluminaba el rostro de ambos. Hinata se enrojeció, pero a diferencia de la mayoría de los chicos, no lo hizo por temor, sino por anticipación. Era raro tener a Sasuke tan cerca suyo cuando tuvo muchas oportunidades de propasarse: él no lo haría porque dijo que no lo haría y él cumplía con su palabra. No era temor lo que sentía, era seguridad lo sentía en sus brazos.

— Sé que n-no me harás daño— le contestó con lo que sintió y lo que esperaba que sintiera alguna vez por ella.—C-confío en ti.

Sasuke, en lo parecieron horas, desistió de su persecución y apoyo su frente en su hombro como la vez que lo hizo rendido a sus sueños. Suspiro frustrado y después se alejó. Hinata volvió a respirar con normalidad mientras este tomaba unos dardos y le preguntó a Yamato a qué hora vendrían los demás y este le contesto que en dos horas. Hinata se sentó viendo como lazaba los dardos hasta que se aburrió.

Al terminar, Sasuke le dijo que era mejor irse antes de que llegaran. Hinata no sabía a quienes se referían, pero lo acompaño mientras el pobre cantinero le consiguió el agua que tanto quería. Sasuke no lo tomó tampoco se despidió, lo que hizo Hinata por los dos. Yamato le dirigió una mirada buena y apenada porque semejante chica estuviera detrás del Uchiha.


—Piedra, papel o tijeras— dijeron al unísono.

Él chico con sus tijeras en mano perdiendo por novena vez consecutiva, la chica oculto su sonrisa para no molestar al azabache. Quien ganaba en ese juego de niños decidía que harían. Sasuke planeaba llevarla a comer en un local de comidas rápidas y Hinata quería visitar una plaza con un monumento a un perro, simbolismo de la fidelidad. Para Sasuke esa plaza era el lugar perfecto y predilecto de parejas enamoradas. Inclusive, había una fuente del amor, en donde las parejas entrelazaban un hilo rojo en las orillas así se bendecía su relación. En el bar de Yamato solía llamarlo el lugar donde iban los pollerudos.

Considerando que Hinata y él no eran pareja, era ciertamente, acarreado por una mujer a esa plaza cursi. Por orgullo, prefería quedar como un mal perdedor.

—Me niego rotundamente— le dijo marchándose hacia la dirección contraria.

— ¡Por favor! Yo no le veo lado romántico a esto. —Hinata lo tomó por la remera reteniéndolo. Sasuke se giró y pensó que se tomaba demasiados atrevimientos para con él. —Uchiha-kun, no es justo. Yo le gané. — Varias veces, pensó Hinata.

Sasuke gruño y colocó las manos en los bolsillos mientras iba a comprar algo para comer en la plaza. Era la primera vez que perdía y no le gustaba la sensación. A regañadientes eligió lo primero del menú, lo más cómodo para comer rápido y marcharse a buscar algo más entretenido para realizar con Hinata. Esperaba que nadie que lo conozca lo viera, pero de todas maneras mantendría cierta distancia con Hinata.

Una vez que se sentaron a comer, Hinata no oculto su alegría por estar en ese lugar. Sasuke comía sin decir nada y Hinata se maravillaba por la plaza: arboles gigantes de pino, un lago a unos pasos de ellos, espacios verdes y canteros llenos de flores de distintos colores.

— ¿Para esto me invitaste? — agregó desilusionado, tenía muchas esperanzas para esa salida. Ella sólo bajo aún más la mirada, era el momento para hablar con él— ¿Para qué fue toda esta salida?

Ella respiró hondo, sacando fuerzas, olvidando la capacidad de mostrarse inhibida para él. Después de todo necesitaba hablar con él, lo antes posible, para convencerlo.

— Escuche de casualidad una conversación de Naruto-kun, él mencionó que comenzarás a estudiar economía.—no hubo tartamudeo porque lo ensayo muchas veces frente al espejo.

— Eso no tiene nada que ver contigo— reclamó con reproche y dureza en su voz. No le gustaba que se metieran en sus asuntos y Naruto lo sabia muy bien.

Ella se giró a mirarlo con mejillas sonrojadas y puños contraídos, con seguridad nunca vista le habló:— ¡Yo podría ayudarlo, Uchiha-kun! — elevó la voz, captando la atención de su compañero, quien lo miraba levemente sorprendido— No es necesario que abandone la carrera de medicina. Podría darle apuntes y si faltará a las clases yo podría grabarlas o simplemente anotar lo más importante. Los trabajos que tenga que entregar, podría ayudarlo también y cuando quiera estudiar, podríamos hacerlo juntos.

La chica seguía hablando sola, se trababa o simplemente volvía a repetir lo mismo. Una calidez lo inundo de la nada y se sintió conmovido por la actitud de la chica. Lo mejor de todo es que no dudaba que existieran segundas intenciones por la propuesta. Evitó la sonrisa que quería salir.

— Hyuuga, cállate— pidió quitando la mirada de ella. Hinata volvió a su cabeza gacha, cuando lo escuchó decir— ¿Cuál es la historia de esta plaza?

Sasuke sabia que si algo le gustaba a Hinata era contar historias. Su voz era tranquila, pausada y no existía el tartamudeo. Cuando hablaba le transmitia paz y le sorprendió saber que era una buena cualidad y que sólo lo soportaba en ella.

Ella lo miró perdido en sus pesares, y una sonrisa se posó en sus labios de la nada por el pedido. Volvió a relatarla pasó por pasó la historia que escuchaba de pequeña. Su madre le solía relatar historias de amor, aventuras y desencuentros. Las escuchaba hasta dormirse y hasta el día de hoy eran latentes dentro de su mente. Un perro que esperaba a su dueño en la estación de tren incluso después de su muerte. Al terminar, Sasuke se encontró meditando unos minutos.

— Tengo ganas de tener un perro— dijo demasiado perdido en sus cavilaciones. Luego bromeó— preguntaré si puedo tener animales dentro de mi departamento aunque no es sano para un animal ¿Cómo lo llamaría? ¿Bob? ¿Terry?— ella lo dejo pensar en voz alta ya que hablaba mirando a nada en particular, hasta que se giró a ella y le preguntó— ¿Qué nombre te gustaría para perro?

Se sonrojo de la nada por la mirada seria de él. Nunca crió a un perro por lo cual tímida aunque con una sonrisa le contestó— ¡Bobby! Me gusta ese nombre.

— ¿Bobby?— volvió a pensar. Luego suspiró algo cansado— Cuando tenga una casa tendré un perro con ese nombre.— Hinata se preguntó si realmente era Sasuke con quién hablaba. Agradeció que dejará de mirarla tan intensamente y de la nada, preguntó— ¿Qué quieres por ayudarme?

—Es un favor — nunca pensó en segundas intenciones al proponerselo. Sasuke estaba acostumbrado a que existiera segundas intenciones cuando alguien ofrecía ayuda sin nada a cambio. Hinata quería usar las mismas palabras que Sasuke le regaló pero prefirió demostrarle que cuando él necesite ayuda, ella lo ayudaría. Por lo mismo contestó— Sólo quiero ayudarte.

Sasuke no contesto. Cuando terminaron de comer, Hinata le propuso caminar hasta una reserva ecológica cercana, él la siguió escapando de su mirada. Si Hinata no fuera tan inocente hubiera notado su perturbación.

Después de caminar un rato largo, Hinata entendió por que Sasuke no quería ir a esa plaza: había muchas parejas de enamorados. Todos los que pasaban cerca de ellos iban de la mano o abrazados.

—Todos están tomados de las manos...—murmuró bajito pero su compañero no la escuchó.

De la nada, Sasuke sacó su mano derecha y se la estiró sin mirarla a la cara.

Y ella lo vio... una pequeña tienda de helados, ¡hacia años que no comía uno!

Se fue chocando la mano de él y corrió hacia el puesto para hacer fila. Sacó del bolsillo de su mochila un par de monedas suficientes para comprar uno por si las dudas a Sasuke le gustaban. Sólo faltaba una persona delante de ella para que compre cuando Sasuke apareció con el ceño completamente fruncido golpeando su frente con dos dedos.

Justo cuando le iba a preguntar si quería uno, sonó el teléfono de Sasuke. Lo sacó del bolsillo y vio que era una llamada de su madre, al parecer, necesitaba que fuera urgente a la mansión. Sasuke le pregunto que sucedió pero ella insistió con que tenia que estar ahí.

Hinata y él tomaron el primer tren de vuelta a la ciudad. El cielo gris se confundía con el sorpresivo cambio de humor. En el camino no hablaron. Hinata se preocupo por la repentina llamada y Sasuke iba sumiso en sus pensamientos. Al llegar Sasuke le pidió disculpas y le dijo que la llamaría mas tarde. Tomó el primer taxi que paso por ahí mientras Hinata no quito su semblante preocupado.

Eran las tres de la tarde y se disponía a volver a su casa a estudiar, cuando Hinata recibió un llamado.


–¡Hinata! –tras el grito volteó con rapidez hacia la voz. Ahí estaba él avanzando con rapidez hacia ella para abrazarla con fuerza moderada. Lo correspondió sin duda alguna, intrigada por la cita que ahora compartirían–. ¿Estás bien?

–Sí, ya te lo he dicho, Kakashi –respondió emocionada–. ¿Tu novio no se p-pondrá celoso de vernos? –formuló imprudente enterada del contacto que ahora compartían. Su tutor la vio anhelante como si un tesoro se hallara entre sus brazos y con una sonrisa frágil contestó:

–No, claro que no –se alejó para comenzar a caminar relajado hacia el auto, sabiendo que la chica lo seguía con sus labios color cereza curvados de alegría, la misma que él sintió al verla solo a ella si bien su voz aburrida no lo demostraba–. Él no tiene ningún problema.

La chica asintió adentrándose al auto. Hablaron de cómo Kakashi decidió tomar ese viaje relámpago para verla y ella le comentó que salió con Sasuke, pero tuvo que marcharse. Kakashi no agregó nada y se notaba la incomodidad en su rostro cuando mencionaba al Uchiha. Intentó además sacarle información sobre a dónde se dirigían, pero él se negaba a decirle algo. Lo hizo reír con un puchero tras no sacarle palabra alguna e indignarse había sido algo inevitable. Para el. peligris aquello fue de lo más interesante. ¿Desde cuándo Hinata había comenzado a actuar tan abiertamente? Desde luego lo hacía con él, pero no como en aquellos instantes. Libre, despreocupada, sin ninguna pizca de temor ni un destello de tristeza en sus ojos blancos. Apretó el volante conocedor de la razón. No lo había provocado nadie más que aquel muchacho arrogante que le presentó Hinata.

Miró a Hinata con absoluta seriedad, ella veía afuera en la ventana con la emoción destellando, y suspiró, porque fin y al cabo ella estaba bien, a su lado. Aunque él no hubiera hecho nada para que ello sucediera.

–¡Kakashi! –abrió los ojos sorprendido por el grito de Hinata y frenó sobre el paso de peatones estorbando a las personas que molestas y apuradas lo insultaban. Se abochornó por eso y evitó mirar a Hinata y en cambió miró el espejo retrovisor descubriendo que aún podía retroceder–. ¿Te sientes bien?

–Sí –buscó una excusa para justificar la idiotez cometida–, sólo estoy un poco cansado.

–E-Entonces volvamos. Es mi culpa y necesitas descansar. Además... –No obstante, Kakashi la ignoró regalándole una cálida sonrisa, pidiéndole en silencio que confiara en su fortaleza. Claramente mentía como el mejor, ya que junto a ella lo último que se sentía era cansado, sin embargo, Hinata era muy inocente como para notarlo.

Lo que restó de camino a su misterioso destino fue el silencio cubierto con música moderna, más soportable para los oídos masculinos por demás mañosos. Cerca de unos diez minutos más aparcó en el estacionamiento de un restaurante sencillo pero pulcro y cómodo para los dos. Ellos solían reunirse allí cuando consideraban que necesitaban pasar mayor tiempo a solas y compartir más tiempo. Los viajes que Kakashi realizaba debido a su empleo era la piedra que siempre amenaza su relación, pero al sentarse frente a la peliazul, el mayor sabía que prontamente eso ya no sería una dificultad.

–¿Rollos zenzai? –preguntó esperando la sonrisa en su rostro. Ella asintió agradecida con el mayor que conocía a la perfección todos sus gustos.

Por lo que el resto del almuerzo platicaron amenamente, Hinata realizando un monologo en el cual le explicaba sobre sus amigas. Karin, la rebelde; Ino, la alocada y Sakura, la amable. Kakashi no perdía ni una sola palabra que la ojiperla le decía, memorizando los nombres quizás peligrosos. La rebelde y la alocada posiblemente podrían darle a ella alguna mala influencia y dedujo que esa compañía debía haberla encontrado debido al azabache, no le quedaban dudas. Apretar algún objeto con impotencia al recordarlo era algo que no podía evitar, por el simple hecho que lo despreciaba. Aquel muchacho, una piedra contante en su camino, y no cualquiera una peligrosa de la cual aseguraba sus intenciones, ninguna buena.

Partieron más tarde de nuevo hacia otra sorpresa. Los ojos de Hinata conforme el automóvil avanzaba se ampliaban más al reconocer el camino y lo mirada de vez en cuando aún atónita. Recién en aquellos momentos la confusión se posaba en su persona. ¿Qué intentaba hacer Kakashi? La respuesta quedó en el olvido cuando el baúl descubrió a unas hermosas rosas, él tomó una y el resto del ramo se lo ofreció a ella. La cogió de la mano para no perderla y evitar que ella se quedara estática en cualquier lugar. Fue entonces que arrodillándose con respeto frente a los padres de Hinata depositó la rosa entre ambos, haciendo lo mismo la chica junto a él que saludaba a su padre con intacto amor. El paso del tiempo era notable y le encantaba charlar con ellos.

–Sasuke es muy bueno conmigo –siguió contando apoyando la cabeza en el cuerpo tensado de su tutor–. Puede parecer frío, p-pero no lo es. Él me ayudó mucho desde que lo conozco, aunque creo que no lo sabe –el sol comenzaba a ocultarse e irguiéndose miró a Kakashi–. Sasuke es tan buena persona como vos, Kakashi.

La sonrisa nadie se la quitaba del rostro y tampoco la que comenzaba a nacer en Kakashi al apreciarlas. Acarició con delicadeza su rostro, su mano dormida sobre una de sus sonrojadas mejillas. Sólo eran el peligris y Hinata, con sus ojos brillando con el cariño que le tenía. Se despidieron de sus padres, ajena la ojiperla a la promesa hecha por el peligris a Hiashi, jurando protegería lo que sería su vida entera. Una vez en el auto Hinata no aguantó más la intriga y rompió el silencio cuidadoso.

–Kakashi... –antes de que hablara él revolvió sus cabellos y negó.

–Todavía falta una última sorpresa Hinata –arrancó–. Luego, pregunta lo que quieras.

Esa última sorpresa, de todas fue la mejor para Hinata. El sitio le traía recuerdos tristes, que se acumularon en ella con el tiempo al igual que el miedo, mas ahora podía rescatar lo importante que era. Había comenzado un nuevo mundo cuando Kakashi en la fuente preciosa delante de sus ojos le había prometido protegerla por siempre. La había abrazado y besado en la frente, le había pedido que confiase en él y ciegamente así lo hizo. Se convirtió entonces en su tutor, en lo más cercano a un padre o un hermano mayor, a una familia.

Un movimiento de parte del peligris llamó su atención obligándola a despejar sus ojos llameantes de admiración que yacían en la fuente. Vio cómo arrojaba una moneda en el agua portadora de un deseo desconocido para su persona quedándose estático observándola. Él suspiró y más tarde se dirigió a ella.

–¿Te gusta? –no había necesidad de preguntar, ya que su rostro era la ventana de sus emociones. Siempre fue así. Aunque pareciera ignorarlo e incluso cuando lo quería cómo no notar lo que existía dentro de un cuerpo trasparente y a la vez frágil. Ella sonreía cuando lloraba y escasas eran las veces donde podía forzar una risa. Le asustaba el más mínimo ruido cual animal, corría del presente y burlaba a la realidad mientras intentaba borrar su dolor con una caricia por demás frágil e insuficiente. Ignorar la mochila en sus ojos donde se propagaban sus sentires no era más que la tarea más difícil que pudiera existir. Para él, para cualquiera.

Por eso, aún no se acostumbraba a la luz que irradiaba de su piel, la sonrisa de luna creciente realizada por sus labios; y la calidez que sometía su pasado y la abrigaba en el presente. ¿Qué le había sucedido a Lolita en su ausencia? Es más, dónde se hallaba la fractura que por años supo cuidar.

–Esto es... hermoso –soltó por fin, y se dignó a mirarla. Lolita era hermosa cuando lloraba y no se sorprendió de saberla perfecta en la cumbre de su felicidad. La dejó hablar, intrigado de saber qué significaba ese lugar para ella–. De verdad que es hermoso. Acá... prometiste que me ibas a cuidar y estoy de verdad agradecida –confesó sintiendo que sus ojos picaban tomando a Kakashi desprevenido, pues lo sorprendió la fuerza con la que retenía sus lágrimas y todavía más la culpa reflejaba en sus ojos, aunque estaba contenta–. Dijiste que siempre ibas a estar junto a mí para hacerlo, pero no es necesario que sea así.

Sonrió al encontrar sus ojos. Había que estar ciego para no notar el cambio producido en ella y lo mucho que había avanzado. Entre los años junto a Kakashi aprendió a esconderse para mantenerse segura, no obstante, siempre supo que esa no era la solución. Sasuke se lo recordó y le enseñó la manera correcta para avanzar: la defensa y el frente, si bien aún no aprendía de la primera. Aprendió también a apreciarse por sobre todas las cosas, a confiar y que ella sola no podía cargar sobre sus hombros el peso del pasado. Supo hasta hoy que el presente y el futuro no tenía por qué repetir el pasado, y que siempre iba a encontrar cosas buenas. El hecho era Kakashi, Sasuke, Naruto y sus amigas.

–En realidad yo quiero que seas feliz –confesó–. No necesito que siempre estés ahí conmigo porque voy a seguir siendo una cobarde, aunque prometiste cuidarme. Así que, no quiero ser una carga para ti.

Hinata ajena a los sentimientos aturdidos de su compañero le pidió que la llevará a su departamento antes de que lloviera. El la siguió en silencio y su corazón oprimido. En el viaje ninguno habló, pero ella seguía mirando el celular para saber si era muy grave el asunto familiar de Sasuke, pero se entristeció al pensar que no tenían la confianza suficiente para saber de su vida íntima, por lo cual siquiera se iba a comunicar con ella. Suspiró triste mirando la lluvia caer del otro lado de la ventana.

Cuando llegaron a su destino, Hinata bajo del auto y la llovizna golpeo su cabello. Se despidió de Kakashi y le dijo con una sonrisa que era la ocasión indicada de estar con su pareja. Perturbado el peligris bajo del auto y la alcanzó en la puerta del edificio cuando Hinata se sorprendió por tenerlo frente a él, olvidándose de la lluvia.

La desesperación se apoderó del hombre al escuchar las palabras. Había dado por sentado que se iría con él, por los años y la confianza, porque con él únicamente se sentía segura y porque en su ausencia siempre lo extrañaba. Mas la cosa no resultó así y no necesitó de tiempo para averiguar la razón. La piedra en su camino no resultaba ser otro que Uchiha Sasuke. Es que acaso él era todavía más importante que la persona que la protegió del mundo durante estos últimos años, se preguntó volteando bruscamente hacia ella. Le había sido hasta el momento un enigma la razón por la cual seguía resistiendo después de los sucesos experimentados, pero ahora veía que siempre estuvo esperando, esperanzada de divisar una luz cuando todavía lo tenía a él. Le dolía y le repugnaba que ella pensara que esa luz fuera aquel muchacho arrogante, probablemente artificial, cuando no era otra que ella misma.

–¿Es por Sasuke? –preguntó bruscamente, sorprendiéndola por el tono de voz utilizado. Ignoraba la razón de la joven, quien acertaba al insinuar que con él no había podido mejorar debido a su cuidado. Ahora su mente trabajaba para llegar sólo a una justificación. Las salidas constantes, su felicidad casi espontanea: ella debía sentirse atraída por el muchacho.

–No, n-no es por él –Hinata lo miró confundida tras el alivio en sus fracciones–. ¿Por qué crees...?

–No me agrada ese chico –dijo con rapidez, mirándola severo–. Tampoco que te veas con él con constancia y, de hecho, si te quedas, prométeme que no le hablarás más. –Frunciendo el ceño se obligó a ignorar la expresión de Hinata.

Después de todo el tiempo que había decidido anteponer a la chica sobre él, finalmente explotó. No era homosexual y aquel supuesto novio que le había presentado para obtener su absoluta confianza no era más que un amigo. Ella en un principio le provocó lastima, una flor en un pantano que quiso salvar. Lo último que esperó fue enamorarse de la hija de un amigo, mas que había intentado pasarlo por alto era algo indiscutible. La diferencia de edad, la desconfianza que ella adoptaría y por consiguiente la imposibilidad de protegerla eran un gran impedimento a su confesión. Nunca tuvo competencia ni nadie sintió lo mismo por Hinata. Ahora, sin embargo, estaba acorralado. La perdería si ella llegaba a desarrollar sentimientos por Sasuke y aseguraba que no debía faltar mucho para ello. Él, no como su tutor, sino como la persona que más la valoraba no podía permitir que eso pasase debido a que el chico no hacía más que jugar con ella, atraído solamente por su belleza. Al igual que todos los demás, seguro no se había molestado en descubrir la belleza más radiante que se encontraba en sus ojos y en su interior.

–¿Por qué? Si Sasuke no... –Esa pregunta, aislada de sus demás palabras, pensó Kakashi, jamás debió decirlas. ¿Por qué? Ella preguntaba inocente cuando él no soportaba el silencio guardado desde años. Ya ni siquiera vacilaba.

–¡Porque estoy celoso! –¿Quién necesitaba a quién? Llegaba a preguntarse en los viajes de trabajo soportando la ausencia de la mujer. No sabía si algo le había sucedido y tampoco si esa noche sería la que rompería a llorar su pasado. Desconocía si ese día era el que sabría de Sasuke–. Yo no quise, ni debía, pero me enamoré de vos. El miedo que sentirías y el dolor mío cuando te fueras, por eso yo jamás debí verte de otra manera. Hasta te convencí que me gustaban los hombres para que yo no pudiera decirte estas palabras y para evitar que me tuvieras miedo. Pero si no me la ponías difícil. Eras hermosa, bondadosa, amable, tan delicada y tus sonrisas no tenían igual –para tal punto había ansiado tanto el tacto de su piel que levantó con sus manos el rostro atónito de la mujer. Lo acarició, casi rozándolo con temor a lastimarla y a que marchase corriendo lejos de él–. No quiero que te asustes, lo último que quiero es lastimarte e incluso forzarte a estar conmigo. De hecho, no había noche donde yo no me maldijera al saberte quebrada, Lolita. No dejabas de llamarte así en las noches y hasta casi a mí me convences. ¡Pero sos Hinata! Hinata Hyuuga, la chica que rompió mi soledad y lo último que me queda por proteger. La juventud que perdí y el sol que ilumina hasta mis noches –suspiró–. La mujer que amo.

Sin la fuerza para controlarse y en la cumbre de sus emociones, fue el primero en probar los labios cerezas que no habían dejado de tentarlo.

Y así los vio Sasuke cuando pasaba con el auto después de comprar helado para Hinata.


Notas antes de terminar: Esta historia es en conjunto con Ligie.

Buenas lectores, la historia va tomando forma. El capítulo nueve fue corregido (un problema con el google traductor). En fin, esperamos su opinión de este capítulo y el siguiente será salida de chicas (perdón por el adelanto).

Ya saben como funciona, si pasa los comentarios del capítulo anterior subo el próximo capitulo el lunes que viene.

Gracias por darle una oportunidad y comentar.